Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
El canto de las lágrimas
Me interrogan las lágrimas que lloro,
por qué y por qué se dicen mientras ruedan,
por qué -ruegan los ojos- no se quedan
en vez de sin más ir cayendo a coro.
Misterios del Señor, no hay más tesoro
que verlo sollozar mientras se enredan
sus lágrimas al río en que procedan
sus ímpetus a echarlas como al oro.
Allá un charco es el mar y no hay decoro,
el hombre se estremece sin que puedan
sus lágrimas hallar mejor meteoro.
Ya basta, me diré, dicha me vedan,
mas no voy a llorar por lo que adoro
y ustedes a callar y retrocedan.
13 11 11
Me interrogan las lágrimas que lloro,
por qué y por qué se dicen mientras ruedan,
por qué -ruegan los ojos- no se quedan
en vez de sin más ir cayendo a coro.
Misterios del Señor, no hay más tesoro
que verlo sollozar mientras se enredan
sus lágrimas al río en que procedan
sus ímpetus a echarlas como al oro.
Allá un charco es el mar y no hay decoro,
el hombre se estremece sin que puedan
sus lágrimas hallar mejor meteoro.
Ya basta, me diré, dicha me vedan,
mas no voy a llorar por lo que adoro
y ustedes a callar y retrocedan.
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