José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
EL CANTO DEL AVE CAUTIVA.
Alegoría:El canto del ave cautiva,
dulces sonidos evoca.
Dulces sonidos percibo,
más presumo en su trinar
una cantinela engañosa.
No, no puede ser,
“el ave cautiva no debe trinar
melodías hermosas”.
No debería expresar en su canto alborozo,
aun sintiendo en sueños la libertad de volar.
Pues los dorados barrotes de su jaula
le impiden consumar ese gozo.
Interpreta aún con dolor,
esa afligida y hermosa melodía.
Solo sabe interpretar de esa manera,
y desconoce, que su preciada cantilena,
es su perdición y su condena.
Virtud que deleita y fascina
en conmovedora y sentida trova
a unos incautos raptores,
que juran y perjuran
que son amantes de las aves,
y las flores.
Vuela, vuela ave cautiva
no interrumpas tus sueños,
no hay prisión en este mundo
que detenga tu planear
en tu onírico y alto vuelo.
Adiós, ave cautiva.
No dejes de soñar.
José Ignacio Ayuso