José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Que vistosos coloridos
se observan en la arenosa,
y aunque hubo muertos y heridos,
no deja de ser sabrosa.
El carnaval va mostrando,
de esta tierra su grandeza,
con comparsas y bailando
su hermosura y su belleza.
Es patrimonio de todos,
ya lo declaró la Unesco,
y por todos los recodos,
la brisa ofrece su fresco.
Exuberantes palmeras,
por las amplias avenidas,
y con coplas lisonjeras,
exaltan a las queridas.
Le cantan a Joselito,
que muy contento murió,
dejando el regalito,
que a tanta gente inspiro.
Las viudas que fueron muchas,
llorando a moco tendido,
eran jóvenes y cuchas,
despidiendo a su marido.
se observan en la arenosa,
y aunque hubo muertos y heridos,
no deja de ser sabrosa.
El carnaval va mostrando,
de esta tierra su grandeza,
con comparsas y bailando
su hermosura y su belleza.
Es patrimonio de todos,
ya lo declaró la Unesco,
y por todos los recodos,
la brisa ofrece su fresco.
Exuberantes palmeras,
por las amplias avenidas,
y con coplas lisonjeras,
exaltan a las queridas.
Le cantan a Joselito,
que muy contento murió,
dejando el regalito,
que a tanta gente inspiro.
Las viudas que fueron muchas,
llorando a moco tendido,
eran jóvenes y cuchas,
despidiendo a su marido.