El castigo del mal

Orfelunio

Poeta veterano en el portal
El castigo del mal

Quizá la luz
se nos conforma
bajo la suave voluntad
de la dulzura;
la carne inmaterial,
la humanidad...

De antigua sepultura,
el hombre es construido
sin la estopa,
y el pan sobre la copa
de la cruz que nos apura.

Mas, ¡ay de quien es quien!
cual quien es ya persona,
que ya nacido de un porqué
piensa que su yo es la redoma.

No sabrá de su valía
ni tendrá de dios
el beneplácito,
por ser de sí filosofía
idioma del ateo simple y tácito.

El hombre solo es hombre cuando aprende
la suma con variables de entropía,
no resta lo que el orden da y no fía
y ordena el interés cuando se vende.

Subasta el mercader y se desprende
del cambio aconsejado por la guía,
la norma de otorgar al que quería
el precio de saber lo que se atiende.

Quedó sobre sus manos la materia
envuelta con la sangre de los cultos
que clama abrir el cielo por venganza.

Si no hubo un solo dios que fuera arteria
ni tuvo en solo piedras a los bultos...
Al fin y su final llamó alabanza.

Así tomó semblanza,
en la alta presunción del animal
un crimen castigado por el mal.
 
El castigo del mal

Quizá la luz
se nos conforma
bajo la suave voluntad
de la dulzura;
la carne inmaterial,
la humanidad...

De antigua sepultura,
el hombre es construido
sin la estopa,
y el pan sobre la copa
de la cruz que nos apura.

Mas, ¡ay de quien es quien!
cual quien es ya persona,
que ya nacido de un porqué
piensa que su yo es la redoma.

No sabrá de su valía
ni tendrá de dios
el beneplácito,
por ser de sí filosofía
idioma del ateo simple y tácito.

El hombre solo es hombre cuando aprende
la suma con variables de entropía,
no resta lo que el orden da y no fía
y ordena el interés cuando se vende.

Subasta el mercader y se desprende
del cambio aconsejado por la guía,
la norma de otorgar al que quería
el precio de saber lo que se atiende.

Quedó sobre sus manos la materia
envuelta con la sangre de los cultos
que clama abrir el cielo por venganza.

Si no hubo un solo dios que fuera arteria
ni tuvo en solo piedras a los bultos...
Al fin y su final llamó alabanza.

Así tomó semblanza,
en la alta presunción del animal
un crimen castigado por el mal.
Bello y profundo poema. Me gustó amigo Orfelunio. Un abrazo. Paco.
 

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