Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
He vuelto al estado de superstición
con frascos de plástico y vidrio
tienen alfileres, navajas y clavos, debajo
de todo eso hay un quiste que se niega
a salir.
Regresé al mundo opaco y morado
de nubes adustas y pesadas, con
ataques quizás de pánico en noches
de ópera para asesinar las canciones
que no dejan huella y quitan humedad.
La cucaracha gigante mueve sus alas
delgadas, camina por el suelo y hace
nada, la persigo, la amago con mi zapato
y luego me encierro con ella en el baño
en casa de mi abuela ( muerta ) la mato
y despedazo. He vuelto al estado de
superstición, masivo y cansado.
El castillo de marfil tiene grietas por
donde se mete el agua de lluvia, debilita
las paredes de la planta alta, con gritos
en color sepia, el estado de superstición
es un amuleto gris con ojos atigrados.
Se mueve despacio y hace que se larga
se sienta en una esquina a reposar el
miedo, el fastidio y alega con el libre
albedrío, humilla abejas muertas, se
enreda con moscas y vuelve trayendo
nuevas ideas.
El castillo de marfil se sostiene fuerte
y en su reino hay soberanos un poco
asustados pero hay otros muy inteligentes
todo ésto ocurre dentro de mis ojos
avellanas como si fuera una guerra
en miniatura, una guerra entre cómica
y cargada de tristeza.
El estado de superstición es en mi lengua
por las ranuras que exageran, ubicadas
a una altura sensata con hojas de árboles
muy pasadas de años, como de la epóca
cincuentera.
Y los frascos que se habían vaciado
se llenan nuevamente de piedras
tijeras, luciérnagas que vigilan mi
paso hacia la tierra muerta.
El estado de superstición....
El castillo de marfil ... No se quiebra.
con frascos de plástico y vidrio
tienen alfileres, navajas y clavos, debajo
de todo eso hay un quiste que se niega
a salir.
Regresé al mundo opaco y morado
de nubes adustas y pesadas, con
ataques quizás de pánico en noches
de ópera para asesinar las canciones
que no dejan huella y quitan humedad.
La cucaracha gigante mueve sus alas
delgadas, camina por el suelo y hace
nada, la persigo, la amago con mi zapato
y luego me encierro con ella en el baño
en casa de mi abuela ( muerta ) la mato
y despedazo. He vuelto al estado de
superstición, masivo y cansado.
El castillo de marfil tiene grietas por
donde se mete el agua de lluvia, debilita
las paredes de la planta alta, con gritos
en color sepia, el estado de superstición
es un amuleto gris con ojos atigrados.
Se mueve despacio y hace que se larga
se sienta en una esquina a reposar el
miedo, el fastidio y alega con el libre
albedrío, humilla abejas muertas, se
enreda con moscas y vuelve trayendo
nuevas ideas.
El castillo de marfil se sostiene fuerte
y en su reino hay soberanos un poco
asustados pero hay otros muy inteligentes
todo ésto ocurre dentro de mis ojos
avellanas como si fuera una guerra
en miniatura, una guerra entre cómica
y cargada de tristeza.
El estado de superstición es en mi lengua
por las ranuras que exageran, ubicadas
a una altura sensata con hojas de árboles
muy pasadas de años, como de la epóca
cincuentera.
Y los frascos que se habían vaciado
se llenan nuevamente de piedras
tijeras, luciérnagas que vigilan mi
paso hacia la tierra muerta.
El estado de superstición....
El castillo de marfil ... No se quiebra.