El castillo

Este castillo es más triste que el de mi princesa...
Por cierto, ese librito que ostentas como participación en concurso... ¿Dónde está el poema con el que te lo ganaste? Quisiera leerlo.
Ya veo las horas que tienes de escribir haikus, las 6:36 (5:36 en Canarias) Claro, a esa hora las neuronas están todas así... como tristes, porque quisieran estar durmiendo y reponiéndose.
Abrazos.
 
Me llama mucho la atención este haiku, por la forma como ha utilizado símbolos de la ola (ataque) y el castillo (sueños) para denunciar el daño que se le causa a la infancia. Felicitaciones amigo Javier. Saludos.
 
Me encanta tu visión, Paolo, que bien podría ser esa, o una literal, la de un niño en la playa con su padre, que ha hecho un castillo de arena, y una ola especialmente fuerte lo derriba.
La primera es mucho más poética.
Muchísimas gracias por tu comentario.
Javier
 
¡Lechuguines, ahora lo entiendo todo! ¡Qué obtusa puedo llegar a ser! Era tan sencillo como eso. La ola mala dejó el castillo hecho fosfatina.
Pero mi mente de adulta se fue a pensar que era una ola de hambre, de enfermedades, de destrucción... Y era una ola... de agua! Pura, cristalina y salada.
Pues ahora me gusta muchísimo más.
Si a veces los haikus deberían venir con libro de instrucciones.
 
Antes, con lo del concurso, se me había pasado contestarte debidamente. Lo bueno del haiku o senryü creo que es eso, que deja abierta la interpretación en manos del lector. La tuya y de Paolo son igualmente válidas.
Oye, mira como quedó al final lo de la pamela, a mí me gusta mucho.

blanca pamela
luce un barco, arrojando
sobras al mar
 
Última edición:
Antes, con lo del concurso, se me había pasado contestarte debidamente. Lo bueno del haiku o senryü creo que es eso, que deja abierta la interpretación en manos del lector. La tuya y de Paolo son igualmente validas.
Oye, mira como quedó al final lo de la pamela, a mí me gusta mucho.

blanca pamela
luce un barco, arrojando
sobras al mar
Pero arrojar las sobras al mar ¿no es contaminante?
 
lloros de niña
su castillo ha derruido
una ola mala




Querido Javier, qué simbólico verdad?...cuántas olas malas y cuantos castillo rotos más te quedarían por ver, mientras tengas el consuelo de alguién que le grita a la ola :Ola mala, ola mala...sabrás que siempre habrá otro castillo . Felicidades por tu forma de decir que nos deja ese recuerdo de la primera vez que vemos que todo es esfímero... que lo importante ahí, es ese mientras tanto que viviste, la ilusión de construirlo con alguien muy querido.
Un abrazo grande y mis felcitaciones Javier.
Isabel
 
Querido Javier, qué simbólico verdad?...cuántas olas malas y cuantos castillo rotos más te quedarían por ver, mientras tengas el consuelo de alguién que le grita a la ola :Ola mala, ola mala...sabrás que siempre habrá otro castillo . Felicidades por tu forma de decir que nos deja ese recuerdo de la primera vez que vemos que todo es esfímero... que lo importante ahí, es ese mientras tanto que viviste, la ilusión de construirlo con alguien muy querido.
Un abrazo grande y mis felcitaciones Javier.
Isabel
Tienes razón, lo importante es ese momento, el amparo que recibimos en todo momento siendo niños. En este caso, además, el padre era un fenómeno poniendo piedras, ya sabes, de esos que en la playa ponen tres o cuatro una encima de otra en equilibrios imposibles. Era tan bella la imagen, que le pedí permiso para sacar fotos mientras lo hacía, con la niña cerquita en la arena.
Muchísimas gracias, Isabel.
Besos
 
Tengo fresca la imagen. Aquel niño no entendía nada en ese momento, se quedó a cuadros, en nada se vino su casa abajo.
Su padre decía lo de... "ola mala, ola mala".
Gracias.
Agradezco tu respuesta ampliada que permite una comprension
mejor de la esencia del poema. saludos amables de luzyabsenta
 

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