jaziz
Poeta asiduo al portal
Tan inerte, tan retirado del fuego
solo me muevo al ritmo de la hoja que consumo,
1, 2, 3 el tiempo en el que solía bailar
ahora, soy inerte y tan retirado del fuego.
Porque estoy enamorado, del cellista y de las
manos que lo ultrajan
y moro bajo luces eléctricas y devoto
por esta circuncisión,
porque pintan a la hermana grande
con nariz roja, corazón y alguna otra abstracción.
Y así terminar mi enamoramiento con el cello
y las manos que lo ultrajan.
Aun así intentan decepcionarme
la incredulidad tan insana de esas mujeres
¡Jamás de dejare ir hermano!
Ahora, encuéntrame en el edificio de San Carlos
encuéntrame observando el humo
que despide la punta de un cello.
Y me retracto, acerca del corazón pintado
era un rostro neutro en forma de órgano,
y te será fiel reina,
por ser mis ganas del futuro, Por ser la mancha de mis días
te respeto, como respeto a aquellos que demuestran
que aun se vive de lo que uno ama
y ¡sigue, cellista, sigue!
Que yo escribiré hasta tus dedos dejen de moverse.
solo me muevo al ritmo de la hoja que consumo,
1, 2, 3 el tiempo en el que solía bailar
ahora, soy inerte y tan retirado del fuego.
Porque estoy enamorado, del cellista y de las
manos que lo ultrajan
y moro bajo luces eléctricas y devoto
por esta circuncisión,
porque pintan a la hermana grande
con nariz roja, corazón y alguna otra abstracción.
Y así terminar mi enamoramiento con el cello
y las manos que lo ultrajan.
Aun así intentan decepcionarme
la incredulidad tan insana de esas mujeres
¡Jamás de dejare ir hermano!
Ahora, encuéntrame en el edificio de San Carlos
encuéntrame observando el humo
que despide la punta de un cello.
Y me retracto, acerca del corazón pintado
era un rostro neutro en forma de órgano,
y te será fiel reina,
por ser mis ganas del futuro, Por ser la mancha de mis días
te respeto, como respeto a aquellos que demuestran
que aun se vive de lo que uno ama
y ¡sigue, cellista, sigue!
Que yo escribiré hasta tus dedos dejen de moverse.