El cementerio de los elefantes y otros cuentos

nelson majerczyk

Poeta adicto al portal
La autopista Saint Simón A37 estaba vacía esa mañana,
mi auto ronroneaba mimoso sin sobresaltos sobre el
asfalto ,me envolvía la música de Chopin con su aire
heroico y un aroma a plástico nuevo (el vehículo era
un O Km.) me daba cierta paz ;observaba los árboles
desnudos al borde de la pista ,desnudos por un invierno
inclemente.
Lo había pensado desde el fin de semana, visitar a mi padre.
Algo nada frecuente, pocas veces pensaba en él.
Dos horas treinta desde mi casa, pasar por los andurriales
sombríos de la ciudad hasta llegar al geriátrico donde residía.
Me sentía culpable, mi hermana había decidido internarlo después
de la muerte de mamá. Yo apenas había cabeceado consintiendo
el fallo.
Y estaba avergonzado.
Una garra fría me angustiaba
Un cómplice cobarde para el destino final del viejo.
Estacioné y me dirigí hacia las oficinas de recepción, donde
una beldad de suave tono caribeño me indicó que esperara
"porque al señor lo están preparando..."
Que retoques cosméticos necesita un señor de 87 años, para
recibirme? pensé.
Recorrí haciendo tiempo los limpios corredores que daban a
un patio interno, lleno de fuentes, tumbonas, sillas de rueda,
tanques de oxígeno organizado para nadie, el frío de la mañana
hubiera generado una eutanasia general en los internos.
Esperé, en una salita donde algunos ancianos miraban la
nada ,balbuceaban atragantados por sus pastillas supervisados
por asistentas que se paseaban entre ellos con cierto aire de sufi-
ciencia. Un puto y previsor parvulario.
Que pensaban en ese lugar, que esperaban, cuando todo es tan evidente
tan comercialmente pensado para que te vayas de una vez, me revolvía el
estómago. Pensé en los asesinos seriales ,en enfermeros que matan "por
piedad"(Así luce en sus expedientes), a decenas de viejos que ya no están.
Organizar horribles matazones, sicarios impenitentes, y piadosos para so-
lucionar problemas.
En eso estaba, mientras hojeaba una satinada revista en donde describía las
bondades de la institución cuando una voz me interrumpió .
_Sr. su padre lo espera.
Al entrar a su habitación supe que no podría estar mucho tiempo,
sus ojillos acusadores, la baba que se le descolgaba del labio inferior me interrogaba y acosaba.
Ya nada quedaba de él, de lo que había sido y de lo que estaba aún
profundamente enterrado en mí.
Un padre ético que se había deslomado cincuenta años sin una queja
todas las mañanas del mundo para sostener su familia.
Sin discursos de barricada, sin lástimas, así era ese ser que yo recordaba.
_Como estás papá? pregunta retórica (había padecido un ictus) y me senté
a contemplarlo, a pensar en él, en lo poco que conocía, le toqué la cara helada
y acerqué mi oreja a sus labios; imaginé o quise escuchar lo que decía.
_No vuelvas más hijo, nunca más...
Apenas entraba la luz de la mañana en la habitación, permanecí unos minutos
mientras la enfermera iba y venía solícita.
Lo besé suavemente y sin mirarlo me retiré, pasé por la Administración y le
extendí un cheque al Gerente.
_Su padre va mucho mejor estos días, lo notó?
Quise clavarle la estilográfica en un ojo, estrangularlo , meterle el
cheque que acariciaba con sus manitos de contador, por el culo.
Nada de eso ocurrió ,educadamente lo saludé , salí y manejé desaforado;
entre el tránsito enloquecido, con Chopin al mango, el olor del auto nuevo,
una catarata de lluvia y llanto atenazándome, como un lazo al cuello, sintiendo
detrás mío el cementerio de los elefantes y anexas.
 
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Realmente muy real, espero no acabar en una residencia.

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Querido Luis, Poeta.
Viniendo de quién viene tamaño elogio,
es un gustazo.
Gracias y a no exagerar eh!!!
Abrazo fraterno.


No exagero lo más mínimo, Nelson. Es muy bueno. Mi única sugerencia es que se podría trabajar (sin demasiada dificultad) para convertirlo en poema en vez de prosa poética (que es lo que me parece actualmente). Si te apetece hacerlo y aceptas mi humilde ayuda, estoy totalmente dispuesto. Un abrazo amigo.
 
Luis, acepto, sugiere y vemos.
Abrazo fraterno.


Ok. Te dejo un ejemplo a vuelapluma de cómo podría quedar.

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La autopista Saint Simón A37 estaba vacía esa mañana,
mi auto ronroneaba mimoso
sin sobresaltos sobre el asfalto ,
me envolvía la música de Chopin con su aire heroico
y un aroma a plástico nuevo (el vehículo era un O Km.)
me daba cierta paz ;observaba los árboles
desnudos al borde de la pista ,
desnudos por un invierno inclemente.

Lo había pensado desde el fin de semana, visitar a mi padre.
Algo nada frecuente, pocas veces pensaba en él.
Dos horas treinta desde mi casa,
pasar por los andurriales sombríos de la ciudad
hasta llegar al geriátrico donde residía.

Me sentía culpable,
mi hermana había decidido internarlo después
de la muerte de mamá. Yo apenas había cabeceado
consintiendo el fallo.

Y estaba avergonzado.
Una garra fría me angustiaba.
Un cómplice cobarde para el destino final del viejo.
Estacioné y me dirigí hacia las oficinas de recepción,
donde una beldad de suave tono caribeño me indicó que esperara
"porque al señor lo están preparando..."
Qué retoques cosméticos necesita un señor de 87 años
para recibirme, pensé.

Recorrí haciendo tiempo los limpios corredores
que daban a un patio interno, lleno de fuentes, tumbonas, sillas de rueda,
tanques de oxígeno organizado para nadie, el frío de la mañana
hubiera generado una eutanasia general en los internos.
Esperé, en una salita donde algunos ancianos miraban la nada ,
donde balbuceaban atragantados por sus pastillas
supervisados por asistentas que se paseaban entre ellos
con cierto aire de sufi-ciencia. Un puto y previsor parvulario.

Qué pensaban en ese lugar, qué esperaban, cuando todo es tan evidente
tan comercialmente pensado para que te vayas de una vez,
me revolvía el estómago. Pensé en los asesinos seriales ,
en enfermeros que matan "por piedad"(Así luce en sus expedientes),
a decenas de viejos que ya no están.
Organizar horribles matanzas, sicarios impenitentes,
y piadosos para solucionar problemas.

En eso estaba, mientras hojeaba una satinada revista
donde describía las bondades de la institución
cuando una voz me interrumpió: "Sr. su padre lo espera"
Al entrar a su habitación supe que no podría estar mucho tiempo,
sus ojillos acusadores, la baba que se le descolgaba
del labio inferior izquierdo, me interrogaba y acusaba.

Ya nada quedaba de él, de lo que había sido y de lo que estaba aún
profundamente enterrado en mí.
Un padre ético que se había deslomado cincuenta años sin una queja
todas las mañanas del mundo para sostener su familia.
Sin discursos de barricada, sin lástimas, así era ese ser que yo recordaba.
"Cómo estás papá?" pregunta retórica (había padecido un ictus)
y me senté a contemplarlo, a pensar en él, en lo poco que conocía,
le toqué la cara helada y acerqué mi oreja a sus labios;
imaginé o quise escuchar lo que decía:
"No vuelvas más hijo, nunca más..."
Apenas entraba la luz de la mañana en la habitación, permanecí unos minutos
mientras la enfermera iba y venía solícita.
Le besé suavemente y sin mirarlo me retiré,
pasé por la Administración y le extendí un cheque al Gerente.

"Su padre va mucho mejor estos días, lo notó?"
Quise clavarle la estilográfica en un ojo, estrangularlo ,
meterle el cheque que acariciaba con sus manitos de contador por el culo.
Nada de eso ocurrió ,educadamente lo saludé , salí y manejé desaforado;
entre el tránsito enloquecido, con Chopin al mango, el olor del auto nuevo,
una catarata de lluvia y llanto atenazándome,
como un lazo al cuello, sintiendo detrás mío
el cementerio de los elefantes y anexos.


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Lo pienso ;Luis queda mucho mejor,
ni idea como eliminar el otro y colocar
en su lugar, nuestro trabajo a dos manos...
Como se sustituye; mi incapacidad tecno_
lògica es proverbial.
Gracias por involucrarte y tu ayuda inva-
lorable.
Abrazo fraterno.


 
Lo pienso ;Luis queda mucho mejor,
ni idea como eliminar el otro y colocar
en su lugar, nuestro trabajo a dos manos...
Como se sustituye; mi incapacidad tecno_
lògica es proverbial.
Gracias por involucrarte y tu ayuda inva-
lorable.
Abrazo fraterno.



Me alegra que te sea útil, pero todo el mérito es tuyo. Para cambiarlo deberías copiar primero el nuevo formato y luego pinchar en tu poema en "herramientas", en "editar" y tras borrar lo escrito pegar lo copiado y aceptar . Un abrazo amigo.
 
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