ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Es destino de la flor
florecer y al mismo tiempo
marchitarse lentamente,
dejando sus colores en la tierra
para así enriquecer las raíces
del amor permanente de la vida.
Es obligación nuestra
hacer florecer al corazón,
amar la vida plena y sin pena
verla marchitarse en el tiempo,
dejando sus colores en la tierra
para los pasos de los enamorados del mañana.
florecer y al mismo tiempo
marchitarse lentamente,
dejando sus colores en la tierra
para así enriquecer las raíces
del amor permanente de la vida.
Es obligación nuestra
hacer florecer al corazón,
amar la vida plena y sin pena
verla marchitarse en el tiempo,
dejando sus colores en la tierra
para los pasos de los enamorados del mañana.
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