XX
El cielo daba de un golpe
sonoro beso de miedo
en que las primeras gotas
le siguieron al estruendo,
de allá los llantos de algunos
cruzáronse con aquellos
que entre sollozos leían
biblias con cristiano rezo.
En mis ojos recaer
acudía hacia mi vértigo,
tarde que el día difunto
teñía de luto entero.
¡Si pudiera la memoria
quitarme el don del recuerdo!
La veía sin decir nada:
mirar prieto y cuerpo tieso,
su boca tan mía que era
su susurro hecho silencio
y el milagro que era verle
cuando seguía viviendo.
La procesión llegó en noche
la cruz se erguía en su centro
ella el abismo seguía
camino hacia el cementerio,
traían viejas comadres
bendita agua y paños negros;
un lirio lloraba hedores,
quebrándose un crisantemo
¡Si no hay calma, si me falta,
si en vida adornó lo bello!
La luz que antes florecía
marchita entre la del cebo,
cual blasón en mí cubría
la lágrima del pañuelo,
y de mármoles sembrado
el camino y sus misterios,
las estrellas nos seguían,
los ángeles dieron credo;
y quedé sintiendo solo
la inútil paz de los muertos.
Se detuvieron mis pasos
hacia donde estaba el féretro,
en un rincón cayó ese cofre
que bajó dentro del suelo.
Coraza que llevaría
de ahora en más su frío cuerpo,
mi abrazo ausente, mi llanto
y el amor que llevo dentro.
Mi corazón daba penas
en que se quemaba el pecho,
que ya no miraríamos
el plano del firmamento
que su pupila llenase
el fulgor que orna el lucero
y el sol, brillante, impusiera
fiel y solemne respeto.
¿Dónde han quedado memoria
cada momento? ¡Ho duelo!
¿Dónde habría paz alguna
si está lejos? ¡Ho tormento!
La campana dio diez sones
_volvíamos del entierro_
cuanto miré a mis costados
nada vi más que mis sueños
ya solo y en la paz con mi alma
dejé una rosa en su lecho,
que en mí, Dios guarde su imagen
y en ella mi amor eterno,
toda mi vida que se iba
cual su voz, sin dejar eco
tan miserable palabra
es aún la palabra duelo
y aunque inmensa sea mi alma
no cabía el dolor de ello.
Por el amor que sentía
y que hoy como ayer aún siento
en las puntas de la cruz
cayó allí mi cuerpo luego.
Hoy estamos como siempre
pero los dos en el cielo.