El cielo irrepetible (Poema), Canto XXIII

Abro ritualmente los párpados de un templo habitual
La mañana ha abolido el silencio como una llave
Mi alma es un cráneo
Acércate a ella
Puedes encender la fogata de tus manos
Tiene ecos arrinconados como horas antiguas
Tú puedes desengrillarlos como ablandarías las imágenes en el agua
Así Así Quédate ahora
Gotea poco a poco las palabras
¿Ves? Las mariposas amordazadas se liberan
Mi alma no es un cráneo ya
Tú la has convertido en una mente

Cierro el templo con un gesto nuevo
Mirando por última vez la noche
No extrañaré sus estrellas
Cierro las puertas con la mañana adentro
Ahora quiero besarte

Ya el templo es un puño eterno
Tiene un candado de sol que encadena la noche
Ya la luna no sabrá de nosotros
Lacraré mis manos con las tuyas
Me he traído al templo una lágrima para recordar tu antes
Acércate
Muchas gracias por la mañana de mi alma
La noche está arrinconada en el silencio
Conserva muchos ojos pero le faltan estrellas
Ahora revisemos las velas limpiemos las imágenes
Resucitemos el púlpito
Y ocupemos los bancos uno a uno
Ya pasará el temor
Besaré el ara
Inaugurarás el cáliz
Y la misa será.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT


¡Pero cuánta preciosidad! :-) Me encantan estos versos, son realmente ingeniosos, estupendos. :-) Mil felicitaciones, Maestro. :-) Esto se llama el talento. :-)

Saludos. :-)

Aisha Baranowska
 
Me encanta como describes una transformación por amor,
y es que el amor todo lo puede, espanta las noches y da consuelo acallando los sollozos,
me gusta como logras un espacio y tiempo en tu poesía, situarlo en un escenario
que abarca todo el poema, un gran trabajo amigo , le admiro mucho, besos
 
Versos cargaditos de mucho sentimiento que se disfrutan de principio a fin. Mi admiración a su arte.
Un abrazo y muchas bendiciones!! ^-^
 
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