Anaa
Poeta asiduo al portal
Llueve copiosamente en mi alma,
abriendo la acústica de la tormenta.
Las calles son canales que desvelan,
y muerden el pulso de la sangre
El cielo está llorando y llueve,
sobre mi pecho y sus afluentes.
Palpita el latido de mis nervios,
a la luz de los rayos ardientes.
En la noche camina mi espíritu solo,
mi espíritu ansioso de contentos,
de soles que agonizan sin remedio,
dejando al deleite incompleto.
Hay almas sudando en las calles,
los hombres cruzan fugaces la acera.
Ímpetu de sombras mecen el aire,
clamando vida, al acto de prudencia.
Hasta la fiebre tiene sed de auroras,
hasta el descuido, persigue lagunas
raíces de miedos que descomponen,
y estremecen la noche sin luna.