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El ciprés de Horacio

musador

esperando...
El día en que naciste ya el ciprés te esperaba,
copa de eterno viento señalando tu estrella,
ancla del ciego mármol que luce muda aldaba,
raíz donde tu carne dejará apenas huella.

Ciprés que quieto sigue de tu figura esclava
los ilusorios pasos con que tu sueño sella
el camino a su sombra donde el pasar acaba
dejando de mensajes vacía la botella.

¿Me pides que te pinte remando tu madero
con las náufragas olas que ríen en tu abrazo
y el alba que desnuda dulce orilla desierta?

Es polvo tu silencio sembrado en el sendero
que dibuja sus curvas por alargar el plazo
en que el ciprés que pinto dará sombra a tu puerta.


Mi título refiere al ciprés del verso 19 en la «Epístola a los pisones» («Arte poética») del poeta latino Horacio.
 
Un muy hermoso soneto alejandrino, Jorge, sobre ese ciprés que nos aguarda al final del camino donde está "la muda aldaba sobre el mármol ciego" (hermosa imagen de nuestra última morada o al menos la de aquellos que no quieran ser incinerados).
Sin duda vuelves a hacer gala aquí de tu mejor poesía. No habría estado de más que hubieses reproducido en el preámbulo ese verso de Horacio que te ha inspirado el poema y al que haces alusión al pie.

Te hago un apunte sobre el verso quinto que a mi entender le daría más claridad: entiendo que "de tu figura esclava" es una digresión de la frase principal que es "Ciprés que quieto sigue los ilusorios pasos..." por lo tanto no vendría mal, en mi opinión, que esa digresión estuviese entre comás ¿qué me dices?

Un abrazo y mi felicitación por este excelente trabajo.


El día en que naciste ya el ciprés te esperaba,
copa de eterno viento señalando tu estrella,
ancla del ciego mármol que luce muda aldaba,
raíz donde tu carne dejará apenas huella.

Ciprés que quieto sigue de tu figura esclava
los ilusorios pasos con que tu sueño sella
el camino a su sombra donde el pasar acaba
dejando de mensajes vacía la botella.

¿Me pides que te pinte remando tu madero
con las náufragas olas que ríen en tu abrazo
y el alba que desnuda dulce orilla desierta?

Es polvo tu silencio sembrado en el sendero
que dibuja sus curvas por alargar el plazo
en que el ciprés que pinto dará sombra a tu puerta.


Mi título refiere al ciprés del verso 19 en la «Epístola a los pisones» («Arte poética») del poeta latino Horacio.
 
El día en que naciste ya el ciprés te esperaba,
copa de eterno viento señalando tu estrella,
ancla del ciego mármol que luce muda aldaba,
raíz donde tu carne dejará apenas huella.

Ciprés que quieto sigue de tu figura esclava
los ilusorios pasos con que tu sueño sella
el camino a su sombra donde el pasar acaba
dejando de mensajes vacía la botella.

¿Me pides que te pinte remando tu madero
con las náufragas olas que ríen en tu abrazo
y el alba que desnuda dulce orilla desierta? *

Es polvo tu silencio sembrado en el sendero
que dibuja sus curvas por alargar el plazo
en que el ciprés que pinto dará sombra a tu puerta.


Mi título refiere al ciprés del verso 19 en la «Epístola a los pisones» («Arte poética») del poeta latino Horacio.
¿Jorge Rodolfo Busch Wernicke escribiendo alejandrinos? ¡Qué sorpresa más grata! Y no solo por lo que uno aprende leyéndolo, o por la exquisitez y la erudición de las temáticas que elige, o por los comentarios que suscitan sus obras, sino por lo que nos depara como lectores cada nuevo encuentro con su poética. Vuelvo los ojos a mi pequeña biblioteca y me encuentro con un pequeño libro, de precio más pequeño aún, que compré hace dos años en la red de Librerías del Sur. Ya en aquel entonces citaba, en este mismo espacio, algunas cosas que en él encontraba. No tiene desperdicio el Arte Poética de Horacio, mezcla de retórica y poética, pero sobre todo de educar el alma de los poetas, lo que se conoce como psicagogia, palabra horrible por cierto, pero muy precisa.
Pero algo me dice que ese verso 19 que refieres al pie del poema (Sed nunc non erat his locus: et fortasse cupressum) no es lo que sustenta realmente el contenido de este soneto. Celebro entretanto los aciertos retóricos que me resultan novedosos, como el uso de «náufragas» como adjetivo, la fuerza del primer verso y de todo ese primer serventesio ─creo que el discurso se debilita en las estrofas centrales─ y, por supuesto, el terceto final que se acopla maravillosamente al texto, deliciosamente subjetivo y lleno de pesar, y al juego de consonancias: CDE-CDE, tan de mi predilección. En el verso * veo que vuelves a tus andadas, ya sabes, las de suprimir más de la cuenta...
¡Tremendo poema, Jorge! ¡Te felicito!
 
Última edición por un moderador:
Pues me ha parecido hermoso tu poema, Musador. Me reconforta mi futuro como mínimo nutriente del ciprés, mira que su punta roza el cielo como las manos que se unen en una plegaria... Me ha gustado tu inspiración, su fuente, el tema, la forma, las imágenes que usas para las ilusiones, aunque se pierdan en el oleaje y también la metáfora final.
Me ha deleitado tu poema y una vez que el poeta lo publica, cada lector lo recibe y lo interpreta según su idiosincrasia y a mí, personalmente, me regocija su lectura, pino y ciprés, nacimiento y partida para la imaginación y la leyenda... No hay nada más bello que estos árboles que rezan en un mundo distraído o tal vez demasiado indiferente...
Saludos cordiales
 
Te dejo acá, estimado Juan, la traducción hecha por Tomás de Iriarte, en silva con rima consonante, de los versos de Horacio que motivaron este soneto.

Sabrás pintar acaso
un ciprés: y qué sirve? si el que viene
a darte su dinero te previene
le pintes un marítimo fracaso
en que él sobre una tabla destrozada,
sin esperanza de la vida, nada.

En cuanto a tu sugerencia de las comas, podría ser, pero prefiero que sea claro que los pasos son de la figura esclava, lo que es más nítido sin las comas.

gracias por pasar
abrazo
Jorge
 
Última edición:
Te dejo acá, estimado Juan, la traducción hecha por Tomás de Iriarte, en silva con rima consonante, de los versos de Horacio que motivaron este soneto.

Sabrás pintar acaso
un ciprés: y qué sirve? si el que viene
a darte su dinero te previene
le pintes un marítimo fracaso
en que él sobre una tabla destrozada,
sin esperanza de la vida, nada.

En cuanto a tu sugerencia de las comas, podría ser, pero prefiero que sea claro que los pasos son de la figura esclava, lo que es más nítido sin las comas.

gracias por pasar
abrazo
Jorge

Aclarada queda la cita, Jorge, gracias.

En cuanto a mi sugerencia, pues nada, si tú crees que queda más claro así pues quédese así, aunque te digo que para mí estaría igual de claro que esos pasos son de la figura esclava aun estando la frase entre comas. En cualquier caso y releído ahora el poema, yo creo que, más que digresión (que también lo es), lo que realmente hay ahí es un hipérbaton.

Por cierto, aprovecho para comentarte algo que se me quedó antes en el tintero: veo que ya no le haces ascos a que en un soneto haya asonancias entre tercetos y cuartetos:

estrella, huella,sella, botella, desierta, puerta.

Es una cosa muy saludable el que se haya roto ese tabú en esta casa, o al menos eso creo. ¡Ay!, cuántos sonetos no habré tenido que modificar por descubrirles, una vez terminados, asonancias entre tercetos y cuartetos!

Abrazo.
 
Aclarada queda la cita, Jorge, gracias.

En cuanto a mi sugerencia, pues nada, si tú crees que queda más claro así pues quédese así, aunque te digo que para mí estaría igual de claro que esos pasos son de la figura esclava aun estando la frase entre comas. En cualquier caso y releído ahora el poema, yo creo que, más que digresión (que también lo es), lo que realmente hay ahí es un hipérbaton.

Por cierto, aprovecho para comentarte algo que se me quedó antes en el tintero: veo que ya no le haces ascos a que en un soneto haya asonancias entre tercetos y cuartetos:

estrella, huella,sella, botella, desierta, puerta.

Es una cosa muy saludable el que se haya roto ese tabú en esta casa, o al menos eso creo. ¡Ay!, cuántos sonetos no habré tenido que modificar por descubrirles, una vez terminados, asonancias entre tercetos y cuartetos!

Abrazo.
Es cierto quizás lo que dices del hipérbaton, la frase podría ser «Ciprés que quieto sigue los pasos de tu figura esclava...».

No es del todo cierto que no mire las asonancias, Juan, considero que si son cercanas perturban el ritmo, no me parece el caso de esa que señalas (que vi al componer y decidí tolerar). Si hay error este consiste, a mi juicio, en hacer preceptos de los criterios estéticos, un cierto maniqueísmo de lo correcto y lo incorrecto. Veo, hoy, cierta inmadurez en ese maniqueísmo donde yo mismo abrevé quizás. Algo parecido pasa con los acentos contiguos, ya lo hemos hablado.

nuevo abrazo
Jorge
 
Última edición:
¿Jorge Rodolfo Busch Wernicke escribiendo alejandrinos? ¡Qué sorpresa más grata! Y no solo por lo que uno aprende leyéndolo, o por la exquisitez y la erudición de las temáticas que elige, o por los comentarios que suscitan sus obras, sino por lo que nos depara como lectores cada nuevo encuentro con su poética. Vuelvo los ojos a mi pequeña biblioteca y me encuentro con un pequeño libro, de precio más pequeño aún, que compré hace dos años en la red de Librerías del Sur. Ya en aquel entonces citaba, en este mismo espacio, algunas cosas que en él encontraba. No tiene desperdicio el Arte Poética de Horacio, mezcla de retórica y poética, pero sobre todo de educar el alma de los poetas, lo que se conoce como psicagogia, palabra horrible por cierto, pero muy precisa.
Pero algo me dice que ese verso 19 que refieres al pie del poema (Sed nunc non erat his locus: et fortasse cupressum) no es lo que sustenta realmente el contenido de este soneto. Celebro entretanto los aciertos retóricos que me resultan novedosos, como el uso de «náufragas» como adjetivo, la fuerza del primer verso y de todo ese primer serventesio ─creo que el discurso se debilita en las estrofas centrales─ y, por supuesto, el terceto final que se acopla maravillosamente al texto, deliciosamente subjetivo y lleno de pesar, y al juego de consonancias: CDE-CDE, tan de mi predilección. En el verso * veo que vuelves a tus andadas, ya sabes, las de suprimir más de la cuenta...
¡Tremendo poema, Jorge! ¡Te felicito!
Es cierto que no abundan los alejandrinos en mi acervo, don José Gregorio, pero tampoco faltan...

La verdad es que, cuando nuestro compañero Felipe promovió tan artísticamente al ciprés de Silos, se me ocurrió preguntarme si él o Gerardo Diego habrán tenido en mente estos versos de Horacio, donde pintar el ciprés parace ser una niñería que elude el detalle del naufragio solicitado. Se me ocurrió entonces unir en una sola trama al ciprés y el naufragio, destino final frente a vanidad de la vida...
Tiene lo suyo Horacio, sí, sobre todo si ponderamos lo que dice teniendo en cuenta que lo dijo hace más de 2000 años. Es muy interesante el «Discurso preliminar» que escribió Tomás de Iriarte en su traducción, criticando con dureza algunas anteriores, entre otras una de Vicente Espinel.

Donde dice «dulce» antes decía «una», y me acordé de ti cuando lo cambié: no veo en este caso necesario el artículo, y veo dulce la dulzura: ya sabes que en muchos otras oportunidades te he dado la razón.

gracias y abrazo
Jorge
 
Última edición:
Pues me ha parecido hermoso tu poema, Musador. Me reconforta mi futuro como mínimo nutriente del ciprés, mira que su punta roza el cielo como las manos que se unen en una plegaria... Me ha gustado tu inspiración, su fuente, el tema, la forma, las imágenes que usas para las ilusiones, aunque se pierdan en el oleaje y también la metáfora final.
Me ha deleitado tu poema y una vez que el poeta lo publica, cada lector lo recibe y lo interpreta según su idiosincrasia y a mí, personalmente, me regocija su lectura, pino y ciprés, nacimiento y partida para la imaginación y la leyenda... No hay nada más bello que estos árboles que rezan en un mundo distraído o tal vez demasiado indiferente...
Saludos cordiales
Me alegra, estimada, que te haya gustado este soneto, y que hayas podido leerlo en una versión acorde a tu idiosincrasia: comparto tu criterio acerca de esta libertad de lectura.
Los cipreses en los campos santos (¡cuánto más lindo este decir que el de cementerio!) parecen, sí, penitentes en plegaria, imágenes de nuestra cultura que llegan incluso a los ateos acérrimos como yo.

abrazo
J.
 
El día en que naciste ya el ciprés te esperaba,
copa de eterno viento señalando tu estrella,
ancla del ciego mármol que luce muda aldaba,
raíz donde tu carne dejará apenas huella.

Ciprés que quieto sigue de tu figura esclava
los ilusorios pasos con que tu sueño sella
el camino a su sombra donde el pasar acaba
dejando de mensajes vacía la botella.

¿Me pides que te pinte remando tu madero
con las náufragas olas que ríen en tu abrazo
y el alba que desnuda dulce orilla desierta?

Es polvo tu silencio sembrado en el sendero
que dibuja sus curvas por alargar el plazo
en que el ciprés que pinto dará sombra a tu puerta.


Mi título refiere al ciprés del verso 19 en la «Epístola a los pisones» («Arte poética») del poeta latino Horacio.

Hermoso poema musador, quizá lo que mas me ha encantado es esa imagen del Ciprés acompañado en la morada final, "ancla del ciego mármol que luce muda aldaba, / raíz donde tu carne dejará apenas huella.", el segundo cuarteto al final también me ha gustado mucho, sobre todo porque lo interpreto como la tristeza por aquellas cosas que no se dijeron, el penar que queda después del ocaso y allí esta el Ciprés escoltando mudo ese devenir contemplativo: "el camino a su sombra donde el pasar acaba / dejando de mensajes vacía la botella."
En fin, me ha gustado mucho esas imágenes de quietud, contemplación del descanso eterno y reflexión del sendero de la vida que dejas y que al final apuntas en ese ultimo terceto evocativo.
Te felicito por tan magistral soneto alejandrino, es segunda vez que lo leo, la primera vez no quise comentar porque tenía mucho "ruido" en mi cabeza que me impedía saborearlo como es debido, un abrazo.
 
Hermoso poema musador, quizá lo que mas me ha encantado es esa imagen del Ciprés acompañado en la morada final, "ancla del ciego mármol que luce muda aldaba, / raíz donde tu carne dejará apenas huella.", el segundo cuarteto al final también me ha gustado mucho, sobre todo porque lo interpreto como la tristeza por aquellas cosas que no se dijeron, el penar que queda después del ocaso y allí esta el Ciprés escoltando mudo ese devenir contemplativo: "el camino a su sombra donde el pasar acaba / dejando de mensajes vacía la botella."
En fin, me ha gustado mucho esas imágenes de quietud, contemplación del descanso eterno y reflexión del sendero de la vida que dejas y que al final apuntas en ese ultimo terceto evocativo.
Te felicito por tan magistral soneto alejandrino, es segunda vez que lo leo, la primera vez no quise comentar porque tenía mucho "ruido" en mi cabeza que me impedía saborearlo como es debido, un abrazo.

Gracias por tu paso, estimado Arnet. Quise polemizar un poco con Horacio en este poema, desde la pose del que ve inútil afanarse en los detalles de la vida, como sobrevivir a un naufragio en este caso, frente al destino inamovible de la muerte. Quizás esta idea no haya quedado clara... Lo de la botella vacía de mensajes une los cuartetos al primer terceto, al mostrar a la muerte como un último naufragio.

abrazo
Jorge
 
El día en que naciste ya el ciprés te esperaba,
copa de eterno viento señalando tu estrella,
ancla del ciego mármol que luce muda aldaba,
raíz donde tu carne dejará apenas huella.

Ciprés que quieto sigue de tu figura esclava
los ilusorios pasos con que tu sueño sella
el camino a su sombra donde el pasar acaba
dejando de mensajes vacía la botella.

¿Me pides que te pinte remando tu madero
con las náufragas olas que ríen en tu abrazo
y el alba que desnuda dulce orilla desierta?

Es polvo tu silencio sembrado en el sendero
que dibuja sus curvas por alargar el plazo
en que el ciprés que pinto dará sombra a tu puerta.


Mi título refiere al ciprés del verso 19 en la «Epístola a los pisones» («Arte poética») del poeta latino Horacio.

Hola Jorge, hay poco que añadir a las alabanzas que ya recibió en su día tu soneto alejandrino, que por alguna extraña razón, observo que no no comente. Como bien te dice Elhi : ¡Tremendo poema!
Con gran habilidad tratas de dar respuesta, con éxito, a esos versos de Horacio. Un trabajo magnífico en el que destaco el cuarteto inicial porque, en mi humilde opinión, combina la altura poética con un profundo mensaje; y los excelentes tercetos, que hacen del final un cierre redondo.
Me queda felicitarte por tan hermoso trabajo.
Abrazo
Isabel
 
Última edición:
Hola Jorge, hay poco que añadir a las alabanzas que ya recibió en su día tu soneto alejandrino, que por alguna extraña razón, observo que no no comente. Como bien te dice Elhi : ¡Tremendo poema!
Con gran habilidad tratas de dar respuesta, con éxito, a esos versos de Horacio. Un trabajo magnífico en el que destaco el cuarteto inicial porque, en mi humilde opinión, combina la altura poética con un profundo mensaje; y los excelentes tercetos, que hacen del final un cierre redondo.
Me queda felicitarte por tan hermoso trabajo.
Abrazo
Isabel
Gracias, querida Isabel. En verdad el mensaje de Horacio es más bien «zapatero a tus zapatos, no te metas en honduras que no alcances», pero como pone de ejemplo de simplicidad lo de dibujar un ciprés, árbol bastante mentado estos días en este foro, se me ocurrió esta idea del poeta minimalista.

abrazo
j.
 
"En cuanto a mi sugerencia, pues nada, si tú crees que queda más claro así pues quédese así, aunque te digo que para mí estaría igual de claro que esos pasos son de la figura esclava aun estando la frase entre comas. En cualquier caso y releído ahora el poema, yo creo que, más que digresión (que también lo es), lo que realmente hay ahí es un hipérbaton."

Concuerdo!
 

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