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El circo del mundo

Como un cuento fragmentado​

Que no encaja porque las piezas se extienden invisibles al tacto, pero visibles a la conciencia oculta, la llave de doble sentido.
Un poema extraño, de los más extraños que me he topado.
Me encanta.

Esta princesa que le saluda.



Gracias, princesa. Reconozco que el simbolismo es extraño pero así lo sentí hace más de veinte años. Para mí es una satisfacción que te haya gustado.
Besos, princesa, desde mi bahía.
 
Viví Massares;1636703 dijo:
Me dices "raro" hermanito, pero es un fotograma de una realidad atemporal, a veces todos los días son esa noche, todos los rostros trizas de carnaval, el caos vive en nosotros y nosotros de lágrimas, pero a muchos, no dudo, les amanece.

Ya sabesssssssss todo lo que quiero decirte, y que te quiero muchoooo, hermano del alma, Poetazo!:::hug:::

Te digo raro quizás por ser un poema de hace más de 20 años que recuperé. Ya sabes, de antes de la quema. Sí, sé lo que quieres decirme y a ver si es verdad. Yo también te quiero mucho y te extraño. No te pierdasssssssss.
Besos desde mi bahía.
 
Creo que fue Shakespeare quien dijo:
Apenas nacemos lloramos por entrar a este teatro de locos.
No sé si es así la frase, pero eso me recordó tu poema, bueno, pues seamos todos bienvenidos a este burlesco mundo, donde la meditación se hace necesaria.
Mis estrellas y saludos a tu bahía, aquí nos estamos asando.
 
EL CIRCO DEL MUNDO



Tras la pesada noche
nos regalan otra menos oscura
pero igual de ardua.
El sol sólo se adivina latente
y el alegre canto de las gaviotas
no es más que un puñal eterno forjado
de acero con aleación de oro.
Una noche larga se fue
pero otra nos regalan,
y una gran mancha anónima,
y un hombre,
y este hombre,
y esa joven muchacha- ella también-
sólo saben llorar
sin lágrimas:
quieren ver los rayos del sol, sus caras desnudas,
y el hombre conocer al Hombre
y este hombre sentirse Hombre.
Y esta muchacha –sí, ella también.
Pero la noche sigue siendo dura
y larga. Y lloran y lloran y lloran.
La esfera ignora: un plano la sostiene.
La gran mancha se extiende por el plano.
La esfera se estremece. Con estupor pero segura.
Y las flores diminutas no abren sus corolas
y el circo sigue a oscuras.
Una lámpara derrama petróleo
en la mesa mugrienta de un hotel opulento.
Y el carnaval prosigue, nocturno y decadente.
Los falsos se ríen de su propia falsedad.
Dicen que mañana verán el sol,
que las flores mañana sus rayos beberán,
y el vergel musitará melodía
de luz a sus oídos.
Y traerán gaviotas. Mañana.
Y que la gran masa que se desborda
construirá un parque sin acotaciones. Mañana.
Pero saben que la noche perdura
y que la esfera sigue sobre el plano
de la gran masa ignorada.
Y que la luz está eclipsada.
Sólo nos queda un pálido temblor. Lejano.
Apoyan sillas y escaleras
para alcanzar la luz.
Pero la luz sigue emprismada de oro, vedada:
su camino cortado y la oscura pared del vacío.
Llueven las lágrimas.
Y una mercancía de acero con aleación de oro
se clava en el plano de la ignorancia.
La superficie esférica los hace caer por meridianos.
Y la noche sigue y la nada abunda.
La lengua de la fuente hormiguea sanguijuelas.
Y de los ríos y los mares
sólo brotan burbujas hirvientes y de púrpura.
Y el pez se hospeda en el hotel
sin estrellas ni alfombra roja.
La niña tiene una muñeca de papel de fumar
en sus manos vírgenes.
Su hermano una botella de cianuro con azúcar.
Otro tuvo que robar libros de pequeños cuerpos ilustres.
No tenía bastante oxígeno embotellado.
Otros cuerpos, embatanados y blanquecinos, quisieron llevarlo
a una cueva con cerrojos de acero y barrotes.
E intentó volar y se partió un brazo.
Conoció la esfera. Sólo había mierda. Conoció
pocilgas bien acomodadas con nombres especiales.
Pero la mancha negra sigue como acróbata sobre el plano
e imagina una música para celebrar a la luz latente.
Cada pez obtiene su infinitésimo de oxígeno en botella
para engordar a los cerdos del circo.
Después perderán sus agallas
y descansarán en rodajas rodeados de lechuga y tomate.
Serán devorados por los pequeños cuerpos esféricos ilustres
que pueblan la esfera
que se sostiene sobre el plano.
Y la noche que sigue.


Aguadulce, agosto de 2008


Dios!!!! Pedro, este es un poema que se abre a desgarrar las máscaras y a exhibir el cadáver putrefacto del mundo. Una gran obra, PODEROSA!!!
 
Me parece excelente ese mundo que dibuja entre palabras
esa mezcla de elementos, colores y sensaciones
que van haciendo los bordes de ese mundo
tienen una oscuridad profunda y explendida.

Sin animo de entorpecer este lindo escrito
a mi me parece mas bien una prosa poetica.

Un placer estar presente
y saludos a usted caballero.


Gracias, Bastet, por señalar tu paso por mis versos.
Besos desdeel Mediterráneo.
 
Ha sido interesante leerte, aunque, extenso, uno se da cuenta para que lado va inclinada esta balanza, este decir un poco fuerte que fluye cuando nuestro interior siente las ansias de botar los excrementos sobrantes de la vida.
Muy valioso, es verdad, y amerita una segunda lectura y en voz alta.
Mis estrellas y un abrazo, poeta

Gracias, Eli, por tu interesante comentario. Me alegra que te haya dicho algo mi poema.
Besos desde mi bahía.
 
El mundo es un circo
de sonrisas desangradas
y ojos masilentos
al que hay que enfrentarse
a diario mientras sigua girando.

siempre es grato venir a leerte
Besos y estrellas poeta

Gracias, Lulys. Así es. Me alegra que te resulte placentera mi lectura.
Besos desde el Mediterráneo.
 
Ligia Calderón Romero;1637812 dijo:
Enormes versos, con grandes imágenes deletreando el circo del mundo, duras y a la vez reflexivas esas imágenes.

Siempre un acierto pasearme entre tus letras.
Saludso y mis cariños de siempre.

Gracias, Ligia, por tus paseos. Me alegra que sean de tu agrado.
Besos desde mi mar.
 
Creo que fue Shakespeare quien dijo:
Apenas nacemos lloramos por entrar a este teatro de locos.
No sé si es así la frase, pero eso me recordó tu poema, bueno, pues seamos todos bienvenidos a este burlesco mundo, donde la meditación se hace necesaria.
Mis estrellas y saludos a tu bahía, aquí nos estamos asando.

Así es, Marta Un placer inmenso contar con tu opinión.
Besos desde mi cálida bahía.
 
Una temática totalmente subjetiva, donde con lo que nos identificamos, pasa a formar parte de nuestros onirismos y fantasía, como una cuadro de Dalí o un bosquejo del Hierónimus B.
saludos.
 
Un poema que deja en el lector una marea de sensaciones. Ese circo del mundo es como el que escribió Thackeray en 'La feria de las vanidades'. No deja de sorprenderme ese lenguaje iterativo que utilizas, con continuas repeticiones. Ese recurso estético le da mucho empaque a tu poesía, y más por cuanto que son frases cortas, incluso palabras sueltas.

Saludos y estrellas, Pedro.
 
Una temática totalmente subjetiva, donde con lo que nos identificamos, pasa a formar parte de nuestros onirismos y fantasía, como una cuadro de Dalí o un bosquejo del Hierónimus B.
saludos.

Sí, más o menos, Rafael, aunque yo no estoy a esas alturas. Gracias por señalar tu paso.
Un abrazo desde el Mediterráneo.
 
Faetón;1798552 dijo:
Un poema que deja en el lector una marea de sensaciones. Ese circo del mundo es como el que escribió Thackeray en 'La feria de las vanidades'. No deja de sorprenderme ese lenguaje iterativo que utilizas, con continuas repeticiones. Ese recurso estético le da mucho empaque a tu poesía, y más por cuanto que son frases cortas, incluso palabras sueltas.

Saludos y estrellas, Pedro.

Gracias, Óscar, por tu exhausivo análisis y tan completo comentario. No sabes cómo me alientan tus palabras.
Saludos desde mi bahía.
 
Esta vez la estancia ha sido larga y muy gratificante. Han gozado mis sentidos.

Gracias por compartir.
 
EL CIRCO DEL MUNDO



Tras la pesada noche
nos regalan otra menos oscura
pero igual de ardua.
El sol sólo se adivina latente
y el alegre canto de las gaviotas
no es más que un puñal eterno forjado
de acero con aleación de oro.
Una noche larga se fue
pero otra nos regalan,
y una gran mancha anónima,
y un hombre,
y este hombre,
y esa joven muchacha- ella también-
sólo saben llorar
sin lágrimas:
quieren ver los rayos del sol, sus caras desnudas,
y el hombre conocer al Hombre
y este hombre sentirse Hombre.
Y esta muchacha –sí, ella también.
Pero la noche sigue siendo dura
y larga. Y lloran y lloran y lloran.
La esfera ignora: un plano la sostiene.
La gran mancha se extiende por el plano.
La esfera se estremece. Con estupor pero segura.
Y las flores diminutas no abren sus corolas
y el circo sigue a oscuras.
Una lámpara derrama petróleo
en la mesa mugrienta de un hotel opulento.
Y el carnaval prosigue, nocturno y decadente.
Los falsos se ríen de su propia falsedad.
Dicen que mañana verán el sol,
que las flores mañana sus rayos beberán,
y el vergel musitará melodía
de luz a sus oídos.
Y traerán gaviotas. Mañana.
Y que la gran masa que se desborda
construirá un parque sin acotaciones. Mañana.
Pero saben que la noche perdura
y que la esfera sigue sobre el plano
de la gran masa ignorada.
Y que la luz está eclipsada.
Sólo nos queda un pálido temblor. Lejano.
Apoyan sillas y escaleras
para alcanzar la luz.
Pero la luz sigue emprismada de oro, vedada:
su camino cortado y la oscura pared del vacío.
Llueven las lágrimas.
Y una mercancía de acero con aleación de oro
se clava en el plano de la ignorancia.
La superficie esférica los hace caer por meridianos.
Y la noche sigue y la nada abunda.
La lengua de la fuente hormiguea sanguijuelas.
Y de los ríos y los mares
sólo brotan burbujas hirvientes y de púrpura.
Y el pez se hospeda en el hotel
sin estrellas ni alfombra roja.
La niña tiene una muñeca de papel de fumar
en sus manos vírgenes.
Su hermano una botella de cianuro con azúcar.
Otro tuvo que robar libros de pequeños cuerpos ilustres.
No tenía bastante oxígeno embotellado.
Otros cuerpos, embatanados y blanquecinos, quisieron llevarlo
a una cueva con cerrojos de acero y barrotes.
E intentó volar y se partió un brazo.
Conoció la esfera. Sólo había mierda. Conoció
pocilgas bien acomodadas con nombres especiales.
Pero la mancha negra sigue como acróbata sobre el plano
e imagina una música para celebrar a la luz latente.
Cada pez obtiene su infinitésimo de oxígeno en botella
para engordar a los cerdos del circo.
Después perderán sus agallas
y descansarán en rodajas rodeados de lechuga y tomate.
Serán devorados por los pequeños cuerpos esféricos ilustres
que pueblan la esfera
que se sostiene sobre el plano.
Y la noche que sigue.

Aguadulce, agosto de 2008








Certera alegoría de nuestro decadente mundo. Un saludo cordial.
 

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