El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
Entré en un concesionario, era oscuro, frío y lúgubre,
yo quería un descapotable hasta que ví el coche funebre.
Era antiguo, de madera, con cortinillas de cuero
con un motor reluciente y un grandioso maletero.
El precio era algo elevado y no me hacían rebaja
pero a cambio me obsequiaron añadiéndole la caja.
Como me miran las chatis, me ponen más las antiguas,
hacen que me sienta un Dios cuando al verme se santiguan.
Enseguida me dí cuenta que mi coche aspira a mas,
desde que quite la caja el motor no ruge igual.
Es ponérsela en su sitio y regresar mi león,
se ve que está deseando volver a la profesión.
¡Qué feliz, me toca el claxon!, habrá que buscarle un cuerpo,
las luces me hacen señales y hasta el féretro se ha abierto.
Ha sido llenar la caja y la radio me ha encendido,
el motor me ronronea, mira que es agradecido.
Regresando del paseo tras cruzar dos cementerios
me sobresalta un eructo cargadito de misterio.
El féretro está vacio, ni hora y media le ha durado,
éste se cree que los muertos se compran en el mercado.
Si hago cuentas no interesa, me sale a muerto por hora,
gasolina gasta poca mas la carne la devora.
Lleva un mes con el cartel pero nadie se interesa,
y yo mientras de criado suministrándole piezas.
He puesto una funeraria, mas cómodo y mas seguro,
así lo tengo contento y sé que tendrá un futuro.
yo quería un descapotable hasta que ví el coche funebre.
Era antiguo, de madera, con cortinillas de cuero
con un motor reluciente y un grandioso maletero.
El precio era algo elevado y no me hacían rebaja
pero a cambio me obsequiaron añadiéndole la caja.
Como me miran las chatis, me ponen más las antiguas,
hacen que me sienta un Dios cuando al verme se santiguan.
Enseguida me dí cuenta que mi coche aspira a mas,
desde que quite la caja el motor no ruge igual.
Es ponérsela en su sitio y regresar mi león,
se ve que está deseando volver a la profesión.
¡Qué feliz, me toca el claxon!, habrá que buscarle un cuerpo,
las luces me hacen señales y hasta el féretro se ha abierto.
Ha sido llenar la caja y la radio me ha encendido,
el motor me ronronea, mira que es agradecido.
Regresando del paseo tras cruzar dos cementerios
me sobresalta un eructo cargadito de misterio.
El féretro está vacio, ni hora y media le ha durado,
éste se cree que los muertos se compran en el mercado.
Si hago cuentas no interesa, me sale a muerto por hora,
gasolina gasta poca mas la carne la devora.
Lleva un mes con el cartel pero nadie se interesa,
y yo mientras de criado suministrándole piezas.
He puesto una funeraria, mas cómodo y mas seguro,
así lo tengo contento y sé que tendrá un futuro.