Dentro ardes lento
como los montecillos de tierra
donde se hace el cisco.
Dentro vives
como un nido de golondrinas
alto, y con ruidos tiernos.
Dentro que dueles,
que te quiero sacar y ahogas
al mismo tiempo,
muriéndome en cada instante
y al otro instante viviendo,
porque por mi sangre corren
tus palabras, tu aliento.
¡Qué haría yo para callar mi pensamiento!.
Lo acuno pacífico un día
y otro se subleva ardiente,
como un trigal en llamas,
como un verano sin agua ni viento.
Pero tú,
amor que dueles,
me traes y me llevas,
me enciendes
y como carbón al rojo vivo
eres mi combustible siempre
y me mantienes viva
y cada día sigo
porque espero tu risa y a ratos la tengo,
tus palabras y las encuentro,
y tus ojos me inyectan alegres
el aire que insufla las velas
y el sabor que los besos sueñan.
Con cada golpe de mi corazón
tu corazón siente,
como vieja canción añorada
palpita tu sangre en mis sienes,
como manantial que surge de venero,
surge el sentimiento de mi vientre
meciéndonos cada noche en silencio,
sin palabras ni abrazos ni gestos;
se adormila mi vida en las noches
para palpitar con recuerdos nuevos
a la mañana siguiente.
como los montecillos de tierra
donde se hace el cisco.
Dentro vives
como un nido de golondrinas
alto, y con ruidos tiernos.
Dentro que dueles,
que te quiero sacar y ahogas
al mismo tiempo,
muriéndome en cada instante
y al otro instante viviendo,
porque por mi sangre corren
tus palabras, tu aliento.
¡Qué haría yo para callar mi pensamiento!.
Lo acuno pacífico un día
y otro se subleva ardiente,
como un trigal en llamas,
como un verano sin agua ni viento.
Pero tú,
amor que dueles,
me traes y me llevas,
me enciendes
y como carbón al rojo vivo
eres mi combustible siempre
y me mantienes viva
y cada día sigo
porque espero tu risa y a ratos la tengo,
tus palabras y las encuentro,
y tus ojos me inyectan alegres
el aire que insufla las velas
y el sabor que los besos sueñan.
Con cada golpe de mi corazón
tu corazón siente,
como vieja canción añorada
palpita tu sangre en mis sienes,
como manantial que surge de venero,
surge el sentimiento de mi vientre
meciéndonos cada noche en silencio,
sin palabras ni abrazos ni gestos;
se adormila mi vida en las noches
para palpitar con recuerdos nuevos
a la mañana siguiente.