darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desflorando recuerdos
el tiempo se congestiona
en el tránsito de mi panal
de neuronas.
Todo se distorsiona,
el ego se empieza a sublevar,
las pupilas se dilatan en el horizonte,
calcinados los dedos por el ascua
del juicio extraviado.
Se marcha como un bólido
el humo de un instante consumido
por la culpa.
Buscas el alivio de una fuerza sobrenatural,
satisfacción de una decisión incorrecta.
Demente real que cavila
en un orbe ficticio,
obnubilas lo tangible,
te crees el engaño
que succiona tus ánimos.
Barbitúrico de una objetividad irreal,
analgésico de un paraíso contaminado,
éter explosivo de sensaciones inefables.
El horror seduce a la noche,
las pesadillas se somatizan
en tu psiquis degenerada,
vives en orgías infernales,
en bacanales que devoran tu cordura.
Alguien fenece detrás del cristal del silencio.
Cuerpos te persiguen por el sendero
de la paranoia,
despiertas perplejo.
¡Una osamenta se ríe en el espejo!