El conquistador de los corazones.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Hoy me siento dadivoso,
y voy a compartir,
mi Sabiduría excelsa,
con todos ustedes, que son cuatro pelagatos.


¡ Oh, disculpen las molestias !


No quería despertarles de su sueño.
Sabrán comprender que los Reyes del Poniente,
no nos andamos con rodeos.
Montamos a caballo, desde la tierna infancia.


¿ Cómo que avasallo a mis caudillos ?


¡ Espere, por favor, hermano dictador !
Ni vasallos, ni caudillos, ni nada que se le parezca.
Lamentablemente, seguimos siendo monos,
que acaban de bajar del árbol.


En medio de África...




¡ Soy un lémur !
Soy un lémur y no me pueden atrapar,
porque brinco por las ramas de la encina,
y me quieren agredir, por la tremenda belleza,


de esta gran composición poética,


mística, bucólica, rústica y sutil.
¡ Ante mí, los ejércitos florecen !
Ante mí, no cabe la marcha atrás.
Les invito a que se postren ante mis versátiles


versos. A la de una, a la de dos y a la de...


¡ Tres !
¿ No es así ?
¿ No colecciono fanáticos del ídolo ?
¿ No quieren ser gitanos, como yo ?


¡ Ay de mí ! Que se me ha olvidado mi papel


como indio azteca.
En fin, señores, si me disculpan...
Ya me marcho, a mi reino celestial.
Ahí os quedáis, hatajo de membrillos en escabeche.


¡ Membrillos !
 
Última edición:
Hoy me siento dadivoso,
y voy a compartir,
mi Sabiduría excelsa,
con todos ustedes, que son cuatro pelagatos.


¡ Oh, disculpen las molestias !


No quería despertarles de su sueño.
Sabrán comprender que los Reyes del Poniente,
no nos andamos con rodeos.
Montamos a caballo, desde la tierna infancia.


¿ Cómo que avasallo a mis caudillos ?


¡ Espere, por favor, hermano dictador !
Ni vasallos, ni caudillos, ni nada que se le parezca.
Lamentablemente, seguimos siendo monos,
que acaban de bajar del árbol.


En medio de África...




¡ Soy un lémur !
Soy un lémur y no me pueden atrapar,
porque brinco por las ramas de la encina,
y me quieren agredir, por la tremenda belleza,


de esta gran composición poética,


mística, bucólica, rústica y sutil.
¡ Ante mí, los ejércitos florecen !
Ante mí, no cabe la marcha atrás.
Les invito a que se postren ante mis versátiles


versos. A la de una, a la de dos y a la de...


¡ Tres !
¿ No es así ?
¿ No colecciono fanáticos del ídolo ?
¿ No quieren ser gitanos, como yo ?


¡ Ay de mí ! Que se me ha olvidado mi papel


como indio azteca.
En fin, señores, si me disculpan...
Ya me marcho, a mi reino celestial.
Ahí os quedáis, hatajo de membrillos en escabeche.


¡ Membrillos !
sabía que batallabas algunas guerras, grato leerte
 
Hoy me siento dadivoso,
y voy a compartir,
mi Sabiduría excelsa,
con todos ustedes, que son cuatro pelagatos.


¡ Oh, disculpen las molestias !


No quería despertarles de su sueño.
Sabrán comprender que los Reyes del Poniente,
no nos andamos con rodeos.
Montamos a caballo, desde la tierna infancia.


¿ Cómo que avasallo a mis caudillos ?


¡ Espere, por favor, hermano dictador !
Ni vasallos, ni caudillos, ni nada que se le parezca.
Lamentablemente, seguimos siendo monos,
que acaban de bajar del árbol.


En medio de África...




¡ Soy un lémur !
Soy un lémur y no me pueden atrapar,
porque brinco por las ramas de la encina,
y me quieren agredir, por la tremenda belleza,


de esta gran composición poética,


mística, bucólica, rústica y sutil.
¡ Ante mí, los ejércitos florecen !
Ante mí, no cabe la marcha atrás.
Les invito a que se postren ante mis versátiles


versos. A la de una, a la de dos y a la de...


¡ Tres !
¿ No es así ?
¿ No colecciono fanáticos del ídolo ?
¿ No quieren ser gitanos, como yo ?


¡ Ay de mí ! Que se me ha olvidado mi papel


como indio azteca.
En fin, señores, si me disculpan...
Ya me marcho, a mi reino celestial.
Ahí os quedáis, hatajo de membrillos en escabeche.


¡ Membrillos !
Asumir que soy un membrillo me gusta.
¿Pero en escabeche?
¡Nommo!
¡Baja!
¡Vuelve!
Tus discípulos te necesitan.
Nos arrodillaremos a rezar.
 
Marianne, todos los seres vivos han de servir.
Ésa es su misión.
Pero aparte de eso, ser felices, de vez en cuándo, también estimula mucho, al firmamento en el que vivimos.
Precisamente es merced a la Obra, cómo se transciende. Ya que del dicho, al hecho, hay un trecho.
Por ello, a veces, es muy arriesgado obrar. Y de ahí, que los héroes estén pergeñando nuevas entregas, un poco descontentos, quizá. Porque no hay continuidad. No hay una verdadera dictadura del Bien. Así, pues, el Bien está supeditado al Libre Albedrío. Y por ello, tanto el Bien como el Amor, se proponen, pero no se imponen. A cada avance, le llega su Momento. Porque no nos conviene volvernos demasiado exigentes, a ultranza. O muy disciplinados. ¿ Dónde va uno, a las seis de la mañana, si de todas maneras, no es gallo del gallinero ? ¿ Kikirikiiii ?

Aldonza, mis discípulos no saben que lo son.
Además, si tuvieran en cuenta que el Universo es una escuela, tampoco me escogerían a mí, como su maestro.
Sin duda, preferirían enseñar ellos, para aprender. Porque como enunció Cicerón, en Roma:


<< Si quieres aprender, enseña. >>
 

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