El contacto inhumano

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa


EL CONTACTO INHUMANO


Se alzaban desafiantes las olas
rompiendo sus crestas a unos metros
de un niño que se acababa de hacer hombre.
Cómo llovía aquella tarde de diciembre.
Me giré hacia atrás
y contemplé a mi madre apartándose el flequillo,
lentamente,
con esa sobredosis de tristeza en la mirada
de quien lo ha perdido todo.
Supe que había llegado el momento
y lancé la maldita urna
con todas mis fuerzas hacia el mar
quebrándose contra el filo de una roca.
Acompañaban a mi madre en el ritual
abuelos, hermanos, primos, amigos,
gente desconocida,
al parecer conocida,
gente de paso,
todos ellos cubiertos por cromáticos paraguas;
las gaviotas,
—cuántas gaviotas—
la lluvia, las olas, el viento, las nubes, el ocaso…
y yo.

Después llegaron los abrazos
y los recuerdos
—que cada uno recuerda a su manera—,
y en definitiva ese contacto tan atávico como indispensable
en el que el muerto se hace fetiche.
Aquella tarde comprendí lo insoportablemente solos que estamos
y que somos incapaces de ponernos en el lugar del otro.
Tal vez no sea ésta una cualidad propia del ser humano.

Ahora ya sé
que la única certeza en esta vida
es que absolutamente nada es lo que parece.
De la soledad que somos
tan solo nos salvará la muerte
y puede
que el amor de una madre, a veces, también.



Kalkbadan
Madrid, 23 de febrero de 2015
 
Última edición:
Es verdad que en la mayoría de las ocasiones no nos ponemos en la situación de los demás, bien porque no lo intentamos de verdad o simplemente porque no podemos. (También cada persona es un mundo en sí misma).
Lo que muchas veces me he planteado es si esa "incapacidad" para hacerlo no es sino una "defensa" (voluntaria o involuntaria) del ser humano para no caer en un estado de continua tristeza y pesimismo que nos impediría llevar una vida medianamente equilibrada y feliz... (sería desastroso para nuestro ánimo y salud mental empatizar demasiado con todo el sufrimiento que casi a diario vemos a nuestro alrededor, ...y más con la información de que disponemos en la actualidad).
Pero de la misma manera pienso que si bien, generalmente estamos casi solos, poniendo algo de nuestra parte podemos no estarlo del todo.

Bueno, dejando atrás esta reflexión a la que me han llevado tus versos, pues decirte, Andreas, que me ha gustado enormemente tu poema; tanto por la emotividad y sensibilidad que transmiten tus letras como por lo bien escrito que está (me encanta leerte siempre pero cuando escribes en verso libre y no rimado, en mi opinión te superas aún más).

Mi sincera felicitación y abrazo, amigo.
 
Última edición por un moderador:
Me lo llevo a facebook, de hecho me gustaría llevármelo a mi casa y enmarcarlo como lo que es: una joya.

Un abrazo
 
sabes lo que me ha pasado al leer esto verdad?

lo que es insoportable es lo insoportablemente solos que nos quedamos,
después.
Estaba en un momentito de asueto y tengo que irme de aquí para que no me vean.
Voy a respirar un poco al baño o fuera o a donde sea.
Me suenan esas caras desconocidas que se acercaron solo para hacer preguntas insoportables,
esos abrazos falsos, esas caricias falsas, muchos fueron de verdad afortunadamente, la inmensa mayoría,
es mejor que me vaya o hablará demasiado como siempre, lo iba a dejar en la tercera frase.
Yo me pongo en tu lugar no sabes cómo, lo que pasa es que era yo la que se apartaba el pelo de la cara,
ella era la que estaba en esa maldita urna.
Cómo es posible que puedas transmitir esto que transmites, no puedo dejar de llorar. y ya lo he dicho.

Sabes? Ese día había muchísimas caras también, era la peor hora para asistir, un dia de semana, la hora en que la gente sale de trabajar y se va a comer para volver al trabajo, y sin embargo esa iglesias pocas veces estuvo tan aborratada, pero nos nos acompañaban a nosotros,
era a ella.

Pero yo sabía quien era ella, no tenía que haberse ido para escuchar todos los halagos, todos los elogios, todo eso que oí ese dia sobre ella, ya lo había oído muchas veces y yo ya lo sabía.

No es justo, no lo es, creo que nunca lo asumiré y tú tampoco. Siento que lo tuvieras tan poco tiempo. Joder menos mal que no iba a hablar y te iba a decir que me había quedado sin palabras. Perdona.

Un beso.
 
Última edición:
La vida, amigo,no se cansa de dejarnos huérfanos
y nos hace crecer a marchas forzadas,aunque de vez en cuando se tome un respiro.
La mía, mi vida,ya me ha dejado huérfana de padre
de hermana, de compañero,de...y sigo sin poder hacerles un poema.
Hay mucha pena en estos versos, sí,pero también mucho amor
y esa ternura que te sale a borbotones cuando nombras la palabra madre.
Qué hermosa capacidad la tuya, Andreas,para hacerme cómplice
y entre un barullo de mil gaviotas dejarte un abrazo, uno desconocido,pero sincero.
Que nunca nos falte un abrazo, compañero,aunque el destino sea manco.
Un beso
 
Última edición:
Es verdad que en la mayoría de las ocasiones no nos ponemos en la situación de los demás, bien porque no lo intentamos de verdad o simplemente porque no podemos. (También cada persona es un mundo en sí misma).
Lo que muchas veces me he planteado es si esa "incapacidad" para hacerlo no es sino una "defensa" (voluntaria o involuntaria) del ser humano para no caer en un estado de continua tristeza y pesimismo que nos impediría llevar una vida medianamente equilibrada y feliz... (sería desastroso para nuestro ánimo y salud mental empatizar demasiado con todo el sufrimiento que casi a diario vemos a nuestro alrededor, ...y más con la información de que disponemos en la actualidad).
Pero de la misma manera pienso que si bien, generalmente estamos casi solos, poniendo algo de nuestra parte podemos no estarlo del todo.

Bueno, dejando atrás esta reflexión a la que me han llevado tus versos, pues decirte, Andreas, que me ha gustado enormemente tu poema; tanto por la emotividad y sensibilidad que transmiten tus letras como por lo bien escrito que está (me encanta leerte siempre pero cuando escribes en verso libre y no rimado, en mi opinión te superas aún más).

Mi sincera felicitación y abrazo, amigo.

¡Hola Luis!

Genial tu comentario, amigo. Caminando con pies de barro por los senderos de la ontología, te diría que efectivamente me parece que cada persona es un mundo y, quizá, el nuestro propio será el único al que tendremos oportunidad de penetrar y comprender en cierto modo. Del resto de los mundos nos separan la brecha de los sentidos, de las interpretaciones inevitablemente contaminadas por nuestras vivencias, y la respuesta ante los estímulos que nos rodean —tan dispares de unos seres a otros—.

Por otro lado, y evocando un verso de Ángel González, Largo es el arte; la vida en cambio corta // como un cuchillo; pienso que esa levedad hace que nos enroquemos en la supervivencia, mermando nuestra capacidad para ponernos en el lugar de nuestros semejantes.

En definitiva, Luis, que creo que estamos muy solos, y por mucho protocolo grupal y familiar que practiquemos no se nos curará la enfermedad que contrajimos en el momento en que salimos del vientre de nuestra madre.

Un fuerte abrazo de domingo.
 
Última edición:
sabes lo que me ha pasado al leer esto verdad?

lo que es insoportable es lo insoportablemente solos que nos quedamos,
después.
Estaba en un momentito de asueto y tengo que irme de aquí para que no me vean.
Voy a respirar un poco al baño o fuera o a donde sea.
Me suenan esas caras desconocidas que se acercaron solo para hacer preguntas insoportables,
esos abrazos falsos, esas caricias falsas, muchos fueron de verdad afortunadamente, la inmensa mayoría,
es mejor que me vaya o hablará demasiado como siempre, lo iba a dejar en la tercera frase.
Yo me pongo en tu lugar no sabes cómo, lo que pasa es que era yo la que se apartaba el pelo de la cara,
ella era la que estaba en esa maldita urna.
Cómo es posible que puedas transmitir esto que transmites, no puedo dejar de llorar. y ya lo he dicho.

Sabes? Ese día había muchísimas caras también, era la peor hora para asistir, un dia de semana, la hora en que la gente sale de trabajar y se va a comer para volver al trabajo, y sin embargo esa iglesias pocas veces estuvo tan aborratada, pero nos nos acompañaban a nosotros,
era a ella.

Pero yo sabía quien era ella, no tenía que haberse ido para escuchar todos los halagos, todos los elogios, todo eso que oí ese dia sobre ella, ya lo había oído muchas veces y yo ya lo sabía.

No es justo, no lo es, creo que nunca lo asumiré y tú tampoco. Siento que lo tuvieras tan poco tiempo. Joder menos mal que no iba a hablar y te iba a decir que me había quedado sin palabras. Perdona.

Un beso.
Hola querida Elena.
Tú ya sabes, amiga. Un beso y gracias por la ternura.
Un abrazo.
 
La vida, amigo,no se cansa de dejarnos huérfanos
y nos hace crecer a marchas forzadas,aunque de vez en cuando se tome un respiro.
La mía, mi vida,ya me ha dejado huérfana de padre
de hermana, de compañero,de...y sigo sin poder hacerles un poema.
Hay mucha pena en estos versos, sí,pero también mucho amor
y esa ternura que te sale a borbotones cuando nombras la palabra madre.
Qué hermosa capacidad la tuya, Andreas,para hacerme cómplice
y entre un barullo de mil gaviotas dejarte un abrazo, uno desconocido,pero sincero.
Que nunca nos falte un abrazo, compañero,aunque el destino sea manco.
Un beso

Que nunca falte querida Rosario... No debemos dejar que la soledad opaque la ternura.
Vuela otro abrazo para ti, amiga.
 
Es un hermoso y conmovedor poema. No es fácil ponerse en el lugar de otro pero se puede imaginar el sufrimiento de un adulto pero cuando se pierde a un ser tan querido a una edad temprana yo creo que es desgarrador y no hay consuelo para el alma. La verdad es que no se ni como comentar tu poema pues es bello pero muy triste. Un abrazo y Bendiciones todas.
 
Es un hermoso y conmovedor poema. No es fácil ponerse en el lugar de otro pero se puede imaginar el sufrimiento de un adulto pero cuando se pierde a un ser tan querido a una edad temprana yo creo que es desgarrador y no hay consuelo para el alma. La verdad es que no se ni como comentar tu poema pues es bello pero muy triste. Un abrazo y Bendiciones todas.
Hola Lourdes. Agradezco mucho tu paso, compañera. Al final, todos en el transcurso de nuestro periplo, antes o después, pasamos por lo mismo, y se nos va deshojando lo que fueron nuestras referencias vitales. Inevitable parece que tengamos que enfrentarnos a esta realidad en soliloquio.
Un saludo, y muy buena tarde.
 
Hola Lourdes. Agradezco mucho tu paso, compañera. Al final, todos en el transcurso de nuestro periplo, antes o después, pasamos por lo mismo, y se nos va deshojando lo que fueron nuestras referencias vitales. Inevitable parece que tengamos que enfrentarnos a esta realidad en soliloquio.
Un saludo, y muy buena tarde.

Es verdad eso que dices pero es muy triste tenerse que enfrentar a la realidad en esa soledad llegado el caso. Me conmueven mucho tus poemas y me gustan mucho pues son hermosos.
 

EL CONTACTO INHUMANO


Se alzaban desafiantes las olas
rompiendo sus crestas a unos metros
de un niño que se acababa de hacer hombre.
Cómo llovía aquella tarde de diciembre.
Me giré hacia atrás
y contemplé a mi madre apartándose el flequillo,
lentamente,
con esa sobredosis de tristeza en la mirada
de quien lo ha perdido todo.
Supe que había llegado el momento
y lancé la maldita urna
con todas mis fuerzas hacia el mar
quebrándose contra el filo de una roca.
Acompañaban a mi madre en el ritual
abuelos, hermanos, primos, amigos,
gente desconocida,
al parecer conocida,
gente de paso,
todos ellos cubiertos por cromáticos paraguas;
las gaviotas,
—cuántas gaviotas—
la lluvia, las olas, el viento, las nubes, el ocaso…
y yo.

Después llegaron los abrazos,
los recuerdos
—que cada uno recuerda a su manera—
y en definitiva ese contacto tan atávico como indispensable
en el que el muerto se hace fetiche.
Aquella tarde comprendí lo insoportablemente solos que estamos
y que somos incapaces de ponernos en el lugar del otro.
Probablemente no sea ésta una cualidad propia del ser humano.

Ahora ya sé
que la única certeza en esta vida
es que absolutamente nada es lo que parece.
De la soledad que somos
tan solo nos salvará la muerte
y puede
que el amor de una madre, a veces, también.



Kalkbadan
Madrid, 23 de febrero de 2015


Cada uno sufre de modo diferente pero es inevitable la apabullante sensación de vacío que dejan esas ausencias, la vida ya no es la misma, nosotros ya no somos los mismos, todo se relativiza. Los sentimientos abruman y asfixian, son tantas las emociones y tan diferentes de unos a otros...
No me extraña que se lleve un premio el poema.

Abrazos

Palmira
 
POEMA RECOMENDADO
MUNDOPOESIA.COM

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CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM


EL CONTACTO INHUMANO


Se alzaban desafiantes las olas
rompiendo sus crestas a unos metros
de un niño que se acababa de hacer hombre.
Cómo llovía aquella tarde de diciembre.
Me giré hacia atrás
y contemplé a mi madre apartándose el flequillo,
lentamente,
con esa sobredosis de tristeza en la mirada
de quien lo ha perdido todo.
Supe que había llegado el momento
y lancé la maldita urna
con todas mis fuerzas hacia el mar
quebrándose contra el filo de una roca.
Acompañaban a mi madre en el ritual
abuelos, hermanos, primos, amigos,
gente desconocida,
al parecer conocida,
gente de paso,
todos ellos cubiertos por cromáticos paraguas;
las gaviotas,
—cuántas gaviotas—
la lluvia, las olas, el viento, las nubes, el ocaso…
y yo.

Después llegaron los abrazos,
los recuerdos
—que cada uno recuerda a su manera—
y en definitiva ese contacto tan atávico como indispensable
en el que el muerto se hace fetiche.
Aquella tarde comprendí lo insoportablemente solos que estamos
y que somos incapaces de ponernos en el lugar del otro.
Probablemente no sea ésta una cualidad propia del ser humano.

Ahora ya sé
que la única certeza en esta vida
es que absolutamente nada es lo que parece.
De la soledad que somos
tan solo nos salvará la muerte
y puede
que el amor de una madre, a veces, también.



Kalkbadan
Madrid, 23 de febrero de 2015
 
cómo nos pueden los estados, ¿climas?... Solo despedí a una Persona, de gran valía, entre lágrimas y sonrisas, seguro que propiciada por las imágenes de lo que anteriormente compartimos... Son como una lección de vida. Felicidades. Gracias. Mis respetos.
 
Cada uno sufre de modo diferente pero es inevitable la apabullante sensación de vacío que dejan esas ausencias, la vida ya no es la misma, nosotros ya no somos los mismos, todo se relativiza. Los sentimientos abruman y asfixian, son tantas las emociones y tan diferentes de unos a otros...
No me extraña que se lleve un premio el poema.

Abrazos

Palmira

...Y tan diferentes de unos a otros. Así es, Palmira. Qué amplia es la brecha a veces.
Un abrazo, y un verdadero gusto tu visita.
 
cómo nos pueden los estados, ¿climas?... Solo despedí a una Persona, de gran valía, entre lágrimas y sonrisas, seguro que propiciada por las imágenes de lo que anteriormente compartimos... Son como una lección de vida. Felicidades. Gracias. Mis respetos.

Vaya que si son lección de vida, Delmi.
Hay experiencias que quedan incrustadas en el recuerdo y no pierden su vigencia con el tiempo.
Un saludo y gracias por el comentario.
 
Me alegro mucho de este reconocimiento para un gran poema.

"y contemplé a mi madre apartándose el flequillo,
lentamente"

Espero que después de aquel día, tú le hubieras apartado el flequillo,
de vez en cuando,
Y visita a tu madre mil veces, todas las que puedas, y llámala, disfrútale, mímala y vívela,
todo, todo lo que puedas, no te dejes nada sin hacer.
Es de esas poquitas cositas que importan, ella se lo llevará algún día, con una sornisa en la cara,
y tú también sonreirás cuando lo recuerdes.

Un abrazo.
 
Última edición:

EL CONTACTO INHUMANO


Se alzaban desafiantes las olas
rompiendo sus crestas a unos metros
de un niño que se acababa de hacer hombre.
Cómo llovía aquella tarde de diciembre.
Me giré hacia atrás
y contemplé a mi madre apartándose el flequillo,
lentamente,
con esa sobredosis de tristeza en la mirada
de quien lo ha perdido todo.
Supe que había llegado el momento
y lancé la maldita urna
con todas mis fuerzas hacia el mar
quebrándose contra el filo de una roca.
Acompañaban a mi madre en el ritual
abuelos, hermanos, primos, amigos,
gente desconocida,
al parecer conocida,
gente de paso,
todos ellos cubiertos por cromáticos paraguas;
las gaviotas,
—cuántas gaviotas—
la lluvia, las olas, el viento, las nubes, el ocaso…
y yo.

Después llegaron los abrazos,
los recuerdos
—que cada uno recuerda a su manera—
y en definitiva ese contacto tan atávico como indispensable
en el que el muerto se hace fetiche.
Aquella tarde comprendí lo insoportablemente solos que estamos
y que somos incapaces de ponernos en el lugar del otro.
Probablemente no sea ésta una cualidad propia del ser humano.

Ahora ya sé
que la única certeza en esta vida
es que absolutamente nada es lo que parece.
De la soledad que somos
tan solo nos salvará la muerte
y puede
que el amor de una madre, a veces, también.

Enhorabuena, un magnífico poema
Abrazos


Kalkbadan
Madrid, 23 de febrero de 2015
 
Me alegro mucho de este reconocimiento para un gran poema.

"y contemplé a mi madre apartándose el flequillo,
lentamente"

Espero que después de aquel día, tú le hubieras apartado el flequillo,
de vez en cuando,
Y visita a tu madre mil veces, todas las que puedas, y llámala, disfrútale, mímala y vívela,
todo, todo lo que puedas, no te dejes nada sin hacer.
Es de esas poquitas cositas que importan, ella se lo llevará algún día, con una sornisa en la cara,
y tú también sonreirás cuando lo recuerdes.

Un abrazo.

A mí me alegra cada vez que tengo la suerte de leer tus comentarios, amiga.

Es de las pocas cosas que tengo nítidas, la importancia de la madre... Es de esas poquitas cositas que importan

Un abrazo Elenita.
 

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