iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las voces percutidas desde la alcoba son
reiterativas remembranzas,
de tu dedo que no llega a mis labios,
a mi soledad histérica
y se va desdibujando tras la puerta.
Me sabes a silencio, y a todo.
No hay vacío que amedrente tus ojos
y los míos, tan pausados y concretos
descienden desde ti hasta el abismo.
Son tantos los ecos que
horadan las manos.
Y no puedo oler más nada que tu voz,
repetida por los fantasmas
que cuelgan de los ojos viejos.
Pasaron cincuenta años
desde hace dos meses.
Y el alma se entera mal, malinterpreta.
El corazón es un reloj sin manecillas
y sin cuerda.
reiterativas remembranzas,
de tu dedo que no llega a mis labios,
a mi soledad histérica
y se va desdibujando tras la puerta.
Me sabes a silencio, y a todo.
No hay vacío que amedrente tus ojos
y los míos, tan pausados y concretos
descienden desde ti hasta el abismo.
Son tantos los ecos que
horadan las manos.
Y no puedo oler más nada que tu voz,
repetida por los fantasmas
que cuelgan de los ojos viejos.
Pasaron cincuenta años
desde hace dos meses.
Y el alma se entera mal, malinterpreta.
El corazón es un reloj sin manecillas
y sin cuerda.
::me gusta como escribes espero seguirte leyendo ...