Me persigue la brisa.
Recorro la playa
cuando el día se hace gris
y los ruidos se posan
en la copa de los árboles,
en las terrazas,
dentro de las casas…
De pies, delante del mar
oigo su bramido,
su interminable letanía de olas.
Mi corazón
como si estuviera acariciado
por un abrazo suave
se ha quedado dormido en el aire.
Recorro la playa
cuando el día se hace gris
y los ruidos se posan
en la copa de los árboles,
en las terrazas,
dentro de las casas…
De pies, delante del mar
oigo su bramido,
su interminable letanía de olas.
Mi corazón
como si estuviera acariciado
por un abrazo suave
se ha quedado dormido en el aire.