Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
El invierno está triste, muy triste y desconsolado, crepitan sus ramas
en sonora letanía y añoranza plena,
tan grande es su condena, muy grande su desdicha, honda su pena y amarga su existencia vacía. Yo quisiera que me quieras como te quiero vida mía, encéndamos este invierno quejumbroso, amémonos sin anillos ni constelaciones, amémonos sin hielo en los corazones. Porque el invierno se marchita y nuestro amor con él. Él es sabana blanca, velo de muerte, pregonero de soledad y nostalgia;
Él nos quita el arcoiris vegetal y nos trae cenizas congeladas.
Toma mis manos y caliéntalas entre tu pecho, bésame sin censuras al revés y al derecho, derritamos el tempano divisorio entre los dos.
Yo calentare tu corazón y quitaré el cristal de tus mejillas.
en sonora letanía y añoranza plena,
tan grande es su condena, muy grande su desdicha, honda su pena y amarga su existencia vacía. Yo quisiera que me quieras como te quiero vida mía, encéndamos este invierno quejumbroso, amémonos sin anillos ni constelaciones, amémonos sin hielo en los corazones. Porque el invierno se marchita y nuestro amor con él. Él es sabana blanca, velo de muerte, pregonero de soledad y nostalgia;
Él nos quita el arcoiris vegetal y nos trae cenizas congeladas.
Toma mis manos y caliéntalas entre tu pecho, bésame sin censuras al revés y al derecho, derritamos el tempano divisorio entre los dos.
Yo calentare tu corazón y quitaré el cristal de tus mejillas.