El cruce es nuestro destino

GarniK

Poeta fiel al portal
Un día te encontraré en el camino
rendida en lo alto de tu soberbia
cansada, exhausta... moribunda
con la mirada en la nada
todavía presa de mi lujuria
de esas constantes y húmedas ganas
que el juego nocturno nos despertaba
donde tú eras la reina en la gala
los pálpitos carmesís a tu paso aturdían
hondos suspiros, que eran credo y anhelo
mientras, y así, el goce solo fue tuyo
encumbrada y fría en tu celestino trono
así te erigías con el poder en tus manos:
en la diestra tu diáfano cetro
en la siniestra la guillotina funesta
así, cabezas rodaban a los pies de su alteza
sobrevenían los humos del fornicio y el vino
eran el vértigo en tu imperio de exceso.

Pero sabrás que el más hosco reclamo
proviene de la moribunda alma propia
será entonces, y solo entonces,
que consciente o coincidentemente te encuentre
y es ahí donde esta duda aparece:
¿ser samaritano o buitre mezquino?
¿curar tus heridas o servirme de ellas?
¿saciar tu sed o sepultarla en piedra?
¿vivir una última ronda
o hacer tu última ronda?

Aquí estoy aguardando el momento, ese momento
aquí estoy en ese camino, viejo camino
aquí estoy esperando tu arribo, inevitable arribo
aquí estoy en el cruce de nuestro destino
aquí estoy, pues el cruce es nuestro destino.
 
Última edición:
Un día te encontraré en el camino
rendida en lo alto de tu soberbia
cansada, exhausta... moribunda
con la mirada en la nada
todavía presa de mi lujuria
de esas constantes y húmedas ganas
que el juego nocturno nos despertaba
donde tú eras la reina en la gala
los pálpitos carmesís a tu paso aturdían
hondos suspiros, que eran credo y anhelo
mientras, y así, el goce solo fue tuyo
encumbrada y fría en tu celestino trono
así te erigías con el poder en tus manos:
en la diestra tu diáfano cetro
en la siniestra la guillotina funesta
así, cabezas rodaban a los pies de su alteza
sobrevenían los humos del fornicio y el vino
eran el vértigo en tu imperio de exceso.

Pero sabrás que el más hosco reclamo
proviene de la moribunda alma propia
será entonces, y solo entonces,
que consciente o coincidentemente te encuentre
y es ahí donde esta duda aparece:
¿ser samaritano o buitre mezquino?
¿curar tus heridas o servirme de ellas?
¿saciar tu sed o sepultarla en piedra?
¿vivir una última ronda
o hacer tu última ronda?

Aquí estoy aguardando el momento, ese momento
aquí estoy en ese camino, viejo camino
aquí estoy esperando tu arribo, inevitable arribo
aquí estoy en el cruce de nuestro destino
aquí estoy, pues el cruce es nuestro destino.
Realmente un poema contemplativo, viendo una figura otrora gloriosa, que encarna tanto la seducción como la tiranía.

Saludos
 
Gracias Alde por tu atención a estas letras, por tus palabras para esta esquina, muy agradecido. Saludos.
 

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