amormejia
Poeta veterano en el portal
Se oye el quiebre de un cascarón a lo lejos;
¿Será el tuyo ó será el mío?
A veces pienso si será este ruido la primera letra de mis poemas,
quizá el crujir de mis huesos tallados por el tiempo
a lo mejor, el despertar de unos ojos aventureros
o el simple aguacero de ideas surtidas en las avenidas
que deja el cuerpo y el alma...
Oigo y guardo silencio en reverencia
no vaya ser que sea el llamado a mi nombre
a ese, del cual me aterrorizaba pensarlo
pero hoy, sólo me entra por un oído y me sale por el otro...
Oigo entre la fractura de una mollera
respiro por los poros transpirando cielos
por las huellas digitales hechas fronteras
donde el toque de mis manos soberanas
incrustan la bandera de esta palabra necia,
insistente, desprolija y convencedora.
Oído atento soy al estruendo de un comienzo
porque, el inicio es siempre la guía omnisciente
la que traza los ángulos agudos y rectos del futuro,
como ese surco que aguarda la semilla y el agua
pero sobre todo, el toque de ese humano a veces ignorante,
a veces impaciente, desconfiando y despistado.
Alerta, escucho el deshojar de los años
el desprendimiento segundo a segundo del presente
el insistente futuro tocándonos la puerta
y la muda voz del pasado, pataleando en su sepulcro.
Recónditamente, el pulso entre mi muñeca es recordatorio
de que siempre hay alguien más dentro de uno mismo
ese ser del cual departen ideas y depende de un sobrio pensar
uno que asile la pureza
la tolerancia
la compresión
la alegría
la esperanza
pero que sobre todo, que desligue la maldad...
¡Escucha tú hasta el menor ruido!
Se centinela de ese soplo de vida,
ese que te cala hasta los huesos
que te arde hasta en las vísceras
y te hace cada día más humano.
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