Lebowsky
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces mi voz no llega a tu oído
dispersada por el lamento diario
el crujir de los huesos rotos
los exnovios celosos y plomizos.
Abarca tu vida una fila de tragedias
que hacen cola dando vuelta a la manzana
y pese al delicado esmero tu ánimo se resiente
como el acantilado que no aguanta los embates del mar
desplomándose lenta pero inexorablemente.
Y recurro al salvavidas de siempre
al verbo taciturno y ausente
a la oratoria y la imploración
a la eterna canción de súplica.
Si no me canso de este ciclo de muerte
es porque sé que nos dará la vida
tan solo necesito verte
tan solo me queda una salida.
dispersada por el lamento diario
el crujir de los huesos rotos
los exnovios celosos y plomizos.
Abarca tu vida una fila de tragedias
que hacen cola dando vuelta a la manzana
y pese al delicado esmero tu ánimo se resiente
como el acantilado que no aguanta los embates del mar
desplomándose lenta pero inexorablemente.
Y recurro al salvavidas de siempre
al verbo taciturno y ausente
a la oratoria y la imploración
a la eterna canción de súplica.
Si no me canso de este ciclo de muerte
es porque sé que nos dará la vida
tan solo necesito verte
tan solo me queda una salida.