De tus arrugadas manos
siento todas las caricias
que recibí tantas veces
oyendo el cuento de Alicia.
Por el campo de paseo
en las mañanas de lluvia
con las botas y paraguas,
¡oh!, caracoles había
En la hacienda me perdía
observando plantas raras
y dándome cuenta ahora
que arrancaba las varas.
Mi madre me lo decía,
leía muchas horas,
sola me daba paseos
y pintaba cosas raras.
siento todas las caricias
que recibí tantas veces
oyendo el cuento de Alicia.
Por el campo de paseo
en las mañanas de lluvia
con las botas y paraguas,
¡oh!, caracoles había
En la hacienda me perdía
observando plantas raras
y dándome cuenta ahora
que arrancaba las varas.
Mi madre me lo decía,
leía muchas horas,
sola me daba paseos
y pintaba cosas raras.