Anaid Anelim Luna
Poeta recién llegado
De repente dos mitades de corazones rasgados se descubren en medio de la noche opaca, hay un silencio, dos miradas y un silvidito de magia. Ambos venían cargando un algo muy pesado en las rasgaduras, algo que los tambaleaba del lado del abismo y los rompía sin piedad.
Ambos intuyen que necesitan ayuda. Rápidamente se juntan con toda fuerza, se abrazan en un solo suspiro, y cual es su sorpresa al descubrir que el dolor cesa y el peso desaparece. En ese instante se besan en un beso que surge del centro, ambos sanan, ambos sonríen, ambos comprenden que ya no son dos.
Ambos intuyen que necesitan ayuda. Rápidamente se juntan con toda fuerza, se abrazan en un solo suspiro, y cual es su sorpresa al descubrir que el dolor cesa y el peso desaparece. En ese instante se besan en un beso que surge del centro, ambos sanan, ambos sonríen, ambos comprenden que ya no son dos.
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