Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
A las víctimas de su arrogancia
las bombas humanas
las bombas humanas
Un cuervo rapaz, creyéndose astuto
se disfrazó de blanca paloma
y se posó descaradamente
con todo su tósigo religioso
frente a la lógica de la paz y su razón
teniendo perpetuado con tinta de ignominia
la aberración de su iracundo final en las alas.
Un chaleco de demencia explosiva
tejido con olivos suicidas y sin futuro cercano
se le incrustaba en la fétida carne,
buscando el frío imaginado de su despiadado
demente y fanatizado corazón.
El cuervo vio su extinto reflejo
en los ojos de un Infiel
y sonrió, por la proximidad de su final.
Extendió sus alas de humillante maldad
hasta alcanzar los dos extremos
de la inconsciencia del fin del mundo
-su mundo irracional-
provocando un Agujero Negro
que a mordiscos y sin contemplación
se atragantaba la luz del mañana
-defecando oscuridad-
con su aliento de fuego indiscriminadamente.
¿Cuántos cuerpos mutilados
e necesitan para rellenar
ese hoyo, donde habita tu fanatismo religioso?
En una mezcla inverosímil de deidad, sexo y bacanal,
te hacen creer los halcones iluminados en su odio:
Setenta vírgenes en promesa
orgasmos carnal, sangre virginal
Paraíso irracional comprado con sangre de inocentes
Y cuando el muy torpe, creyó que en recompensa
el rostro de Dios, su Dios, se le mostraría
sólo alcanzo atisbar
la conmoción y el terror en que su alma se reflejaba
al comprender desmoralizado
que las promesas paradisíacas con las que enluto a sus hermanos
eran simples mensajes sublimar del averno.
Un cuervo suicida que se creyó
paloma de la Paz, santificado por su arrogancia
batió sus alas junto a mi rostro
y se extinguió en la nada y el olvido el muy hijo de puta.[/FONT]
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