BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como viejos lanzallamas
que trataran de quemarnos el culo,
vienen los psiquiatras, a regocijarse
de nuestro luto y nuestro duelo.
Sus caros tratamientos,
nuestras confesiones más duras, ellos
los transforman en pecata minuta,
si de cobrar se trata.
No nos escame que al cobrarnos
se relaman, y se santigüen, como
viejos curas, en nuestra propia cara.
Tan devotos del patrón que les paga,
como ningún otro, hacen de la poesía,
maleficio, y de la belleza, trastorno
de la infancia.
En fin, pasemos un largo velo,
por aquello que nos mancha.
Seres tan solitarios e hipócritas,
deben de arder justamente en el infierno-.
©
que trataran de quemarnos el culo,
vienen los psiquiatras, a regocijarse
de nuestro luto y nuestro duelo.
Sus caros tratamientos,
nuestras confesiones más duras, ellos
los transforman en pecata minuta,
si de cobrar se trata.
No nos escame que al cobrarnos
se relaman, y se santigüen, como
viejos curas, en nuestra propia cara.
Tan devotos del patrón que les paga,
como ningún otro, hacen de la poesía,
maleficio, y de la belleza, trastorno
de la infancia.
En fin, pasemos un largo velo,
por aquello que nos mancha.
Seres tan solitarios e hipócritas,
deben de arder justamente en el infierno-.
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