Yezid Ortiz
Poeta recién llegado
Una sutil silueta empieza a iluminar mi oscuro subconsciente,
en la cual en ella empiezas a encajar lentamente.
Comienzo a detallar aquella figura
y algo en lo profundo de mi ser empieza a encenderse.
Empiezo a observar primeramente tu hermosa lacia y oscura cabellera,
no puedo evitar estirar mi mano para tocar tal magnificencia
tan liso, tan suave, paceré cepillado por los mismos ángeles
y de nuevo siento en mi un fervor creciente
Centro mi mirada a tus ojos
y veo un iris el cual se me asemeja a una nebulosa color miel
en la cual en el centro hay un agujero negro
que me absorbe y me obliga a ver en lo más profundo de tu alma,
tus miedos, tus pasiones , la compleja composición de tu ser.
Tengo que cerrar mis ojos para evitar
perderme en el poder de tu mirada,
tal como si fueras medusa.
Es cuando allí decido empezar a trabajar con mi tacto
rosando con la parte superior de mis dedos tus frías mejillas.
Abro los ojos extrañado por tu gelidez
y sin pensarlo dos veces te abrazo para equilibrar nuestras temperaturas.
Debido a la cercanía por el abrazo,
nuestros rostros quedan debidamente alineados,
es justo allí que puedo detallar con exquisitez
tus carnosos y rojos labios,
un deseo incontrolable crece mas y mas en mi
y sin poder controlar mis candentes instintos,
vuelvo a cerrar mis ojos listo para lo inevitable y justo,
justo cuando mis labios se iban a fusionar con los tuyos,
de repente todo se esfuma,
abro los ojos y para sorpresa mía
me encuentro en mi oscura y solitaria habitación,
ese, ese fue mi mas triste despertar
en la cual en ella empiezas a encajar lentamente.
Comienzo a detallar aquella figura
y algo en lo profundo de mi ser empieza a encenderse.
Empiezo a observar primeramente tu hermosa lacia y oscura cabellera,
no puedo evitar estirar mi mano para tocar tal magnificencia
tan liso, tan suave, paceré cepillado por los mismos ángeles
y de nuevo siento en mi un fervor creciente
Centro mi mirada a tus ojos
y veo un iris el cual se me asemeja a una nebulosa color miel
en la cual en el centro hay un agujero negro
que me absorbe y me obliga a ver en lo más profundo de tu alma,
tus miedos, tus pasiones , la compleja composición de tu ser.
Tengo que cerrar mis ojos para evitar
perderme en el poder de tu mirada,
tal como si fueras medusa.
Es cuando allí decido empezar a trabajar con mi tacto
rosando con la parte superior de mis dedos tus frías mejillas.
Abro los ojos extrañado por tu gelidez
y sin pensarlo dos veces te abrazo para equilibrar nuestras temperaturas.
Debido a la cercanía por el abrazo,
nuestros rostros quedan debidamente alineados,
es justo allí que puedo detallar con exquisitez
tus carnosos y rojos labios,
un deseo incontrolable crece mas y mas en mi
y sin poder controlar mis candentes instintos,
vuelvo a cerrar mis ojos listo para lo inevitable y justo,
justo cuando mis labios se iban a fusionar con los tuyos,
de repente todo se esfuma,
abro los ojos y para sorpresa mía
me encuentro en mi oscura y solitaria habitación,
ese, ese fue mi mas triste despertar
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