solano b
Poeta recién llegado
Repentinamente los niños que jugaban
soltaron sus juguetes
y se sentaron en un rincón de la plaza,
sus ojos cruzaron por un grisáceo puente.
Repentinamente la mariposa que abrió a la vida
fue cortada,
y parecía bailarina mutilada
hacia el celeste.
No pareció resignarse a la faena acostumbrada
el grueso de la gente,
y miró tras los vidrios sucios de la luna la mañana.
Un aroma se desvistió en el aíre,
parecía impregnarlo todo de ecos y señales
de oscuridad gigante.
Pronto un séquito de recortados ángeles
pasó llorando pequeños ámbares.
Y de un instante a otro la tierra ya no fue maternal
o frazada invernal,
sólo frío mortecino.
Entraba por el recuerdo a la calle de los siglos
el demonio de la melancolía,
lo había embriagado todo con su potente vino.
soltaron sus juguetes
y se sentaron en un rincón de la plaza,
sus ojos cruzaron por un grisáceo puente.
Repentinamente la mariposa que abrió a la vida
fue cortada,
y parecía bailarina mutilada
hacia el celeste.
No pareció resignarse a la faena acostumbrada
el grueso de la gente,
y miró tras los vidrios sucios de la luna la mañana.
Un aroma se desvistió en el aíre,
parecía impregnarlo todo de ecos y señales
de oscuridad gigante.
Pronto un séquito de recortados ángeles
pasó llorando pequeños ámbares.
Y de un instante a otro la tierra ya no fue maternal
o frazada invernal,
sólo frío mortecino.
Entraba por el recuerdo a la calle de los siglos
el demonio de la melancolía,
lo había embriagado todo con su potente vino.
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