El dentista

Eratalia

Con rimas y a lo loco
dentista.jpg


¡Ay, señores, qué dolor
de la barbilla a la frente!
Ayer visité al dentista,
permitidme que os lo cuente.

Primero, un par de pinchazos
al comenzar la faena;
me sentí como los toros
cuando salen a la arena.

Una vez anestesiada,
la boca de par en par,
me fue metiendo artilugios
y comenzó a trabajar.

La boca tienes dormida
mas la oreja está despierta,
vas oyendo los ruiditos
cuando el empaste te inserta.

Me dijo: “Esto es muy sencillo,
acabamos enseguida”
y si tarda un poco más,
allí me deja sin vida.

De pronto me dieron ganas
de arrearle un buen mordisco
pillarle la mano dentro
y dejársela hecha cisco.

La mandíbula inferior,
debe estar desencajada,
y por eso este dolor
no se me quita con nada…

¡Como no sea que una amnesia
haga que de esto me olvide
yo no vuelvo a ir al dentista
mientras mi cuerpo respire!



 
Última edición:
jajajajajajja ay mi querida Eratalia jajajajajajja, le tengo terror al dentista ajajajjaja.
Me encantó. Tu pluma es genial. Un placer leerte. Besos con cariño.
 
jajajajajajja ay mi querida Eratalia jajajajajajja, le tengo terror al dentista ajajajjaja.
Me encantó. Tu pluma es genial. Un placer leerte. Besos con cariño.
Muchas gracias, Yaneth, tú sí que eres genial. Y siempre estás ahí, la primera para animarme.
Te mando mi abrazo con el cariño de siempre.
 
Jajaja
Es cierto,
el dentista es terrible
te urga cruel sin tiento
para sacarte hasta el aliento
y además de adolorido,
pese a tener el paladar dormido,
te deja vacío los bolsillos
y hasta la próxima cita. jaja

Me ha hecho gracia el poemita. :)
Buenas letras, Era.
 
Me alegro de que resultara gracioso.
Lo que no tiene gracia es soportar los embates del taladro en la boca.
Pero hay que mirarlo todo con sentido del humor, al menos luego, si te ríes, te relajas.
Un saludo cordial.
 
¡Quejíca! Que no se diga que no aguantas la visita al dentista (yo tampoco, shhh). El ginecólogo hace daño también. ¡Cachis!
Tú abre bien la boca y no muerdas ¡Eh! No hagas lo mismo que mi prota del cuento. Ese que se quedaba con el apendice nasal entre los dientes...
Me encanta tu sentido del humor joia.
Besos y estrellas.

Prefiero el tiempo al oro, la vida al sueño... como decía Serrat. Y las besos a las estrellas, jajajaja.
Gracias por ambas cosas.
Un abrazo, ¡joía!
:::hug:::
 
Yo tengo una dentista muy antipática, no sé si morderla más por eso que por el dolor que me causa. Además, juraría que le parece mal si me duele.
Hay que tomárselo con humor como tu simpático poema.
Un abrazo.
 
Bueno, bueno, yo que tu no juraría por lo que dices en la última estrofa porque un buen dolor de muelas te puede hacer cambiar de idea con toda seguridad; bueno, me corrijo : imposible que exista un buen dolor de muelas, todos son malísimos de morirse.

Excelentes estrofas con el humor que caracteriza tu poesía cuando es humorística, que sé muy bien que de la otra también la haces , y muy bien, además.

Felicitación y un abrazo.
 
Yo tengo una dentista muy antipática, no sé si morderla más por eso que por el dolor que me causa. Además, juraría que le parece mal si me duele.
Hay que tomárselo con humor como tu simpático poema.
Un abrazo.
Pues que no te duela, aunque sea por darle el gusto, hombre ¡qué poca consideración! te duele y encima te quejas...
Estos hombres no aguantan nada.
Un beso y mi agradecimiento por estar ahí, al quite.
 
Ja,ja,ja,ja....divertidísimo tu poema,
me veo en la misma situación de aquí a unos días,
¡tengo miedo!!!!
Un placer pasar por tu trabajo,
un beso.
 
Yo creo amiga que más que para que no nos duela
la anestesia la ponen para que no les mordamos
la mano mientras juegan en nuestra boca jejjej
Un beso, divino poema como todo lo que escribes,
gracias por sacarme una sonrisa
que yo como no me han puesto anestesia sí que puedo reírme jejej
Te dejo mi amistad.
 
Bueno, bueno, yo que tu no juraría por lo que dices en la última estrofa porque un buen dolor de muelas te puede hacer cambiar de idea con toda seguridad; bueno, me corrijo : imposible que exista un buen dolor de muelas, todos son malísimos de morirse.

Excelentes estrofas con el humor que caracteriza tu poesía cuando es humorística, que sé muy bien que de la otra también la haces , y muy bien, además.

Felicitación y un abrazo.
Muchas gracias por tu confianza en mí. Así da gusto.
Un abrazo.
 
Yo creo amiga que más que para que no nos duela
la anestesia la ponen para que no les mordamos
la mano mientras juegan en nuestra boca jejjej
Un beso, divino poema como todo lo que escribes,
gracias por sacarme una sonrisa
que yo como no me han puesto anestesia sí que puedo reírme jejej
Te dejo mi amistad.

Más me gusta la amistad que las estrellas. Gracias por dejármela.
Un abrazo.
 
dentista.jpg


¡Ay, señores, qué dolor
de la barbilla a la frente!
Ayer visité al dentista,
permitidme que os lo cuente.

Primero, un par de pinchazos
al comenzar la faena;
me sentí como los toros
cuando salen a la arena.

Una vez anestesiada,
la boca de par en par,
me fue metiendo artilugios
y comenzó a trabajar.

La boca tienes dormida
mas la oreja está despierta,
vas oyendo los ruiditos
cuando el empaste te inserta.

Me dijo: “Esto es muy sencillo,
acabamos enseguida”
y si tarda un poco más,
allí me deja sin vida.

De pronto me dieron ganas
de arrearle un buen mordisco
pillarle la mano dentro
y dejársela hecha cisco.

La mandíbula inferior,
debe estar desencajada,
y por eso este dolor
no se me quita con nada…

¡Como no sea que una amnesia
haga que de esto me olvide
yo no vuelvo a ir al dentista
mientras mi cuerpo respire!



Simpático poema.
Parece ser que en EEUU, los dentistas suelen poner una pecera en la sala de espera; tiene exentos tranquilizantes.
Así que ya sabes, el próximo dentista, con pecera.

Simpático poema.

Con cariño

Alfonso
 
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¡Ay, señores, qué dolor
de la barbilla a la frente!
Ayer visité al dentista,
permitidme que os lo cuente.

Primero, un par de pinchazos
al comenzar la faena;
me sentí como los toros
cuando salen a la arena.

Una vez anestesiada,
la boca de par en par,
me fue metiendo artilugios
y comenzó a trabajar.

La boca tienes dormida
mas la oreja está despierta,
vas oyendo los ruiditos
cuando el empaste te inserta.

Me dijo: “Esto es muy sencillo,
acabamos enseguida”
y si tarda un poco más,
allí me deja sin vida.

De pronto me dieron ganas
de arrearle un buen mordisco
pillarle la mano dentro
y dejársela hecha cisco.

La mandíbula inferior,
debe estar desencajada,
y por eso este dolor
no se me quita con nada…

¡Como no sea que una amnesia
haga que de esto me olvide
yo no vuelvo a ir al dentista
mientras mi cuerpo respire!



¡Qué mala fama tienen los que cuidan nuestras sonrisas! Me gustan especialmente los versos finales, tienen su gracia.

Salud y ventura (para que no tengas que ir al dntista)
 
Simpático poema.
Parece ser que en EEUU, los dentistas suelen poner una pecera en la sala de espera; tiene exentos tranquilizantes.
Así que ya sabes, el próximo dentista, con pecera.

Simpático poema.

Con cariño

Alfonso
Siii, y si no, me la llevo yo de casa, camuflada dentro del flemón.
Y tranquilísima, seguro.
Gracias por pasar.
Abrazo.
 

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