jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
las cosas fueron bien por un tiempo
ella estaba a gusto conmigo y yo era feliz teniéndola a ella
pasábamos juntos todas las horas libres de que disponíamos
y nuestros intereses era practicamente los mismos:
leer noveluchas de detectives, oír a juan gabriel, ver futbol, ver porno
y luego echar un palo en el sillón, con un seis de cerveza a un lado;
(aquí podría añadir "mis amigos envidiaban mi suerte"
pero la realidad es que ya todos mis degenerados amigos están muertos,
y a la poca gente que conozco no le cuento nada de mi vida sexual)
en fin, ¿qué más puede pedirle uno a la vida?
fueron bien por un tiempo, entonces, un año o poco más
y después, imperceptiblemente, como la película de óxido
que empieza a deslizarse indetectable sobre una superficie metálica
la ruptura comenzó a gestarse silenciosamente
en las profundas concavidades de su intimidad;
no hay forma de explicar cómo o porqué
ocurren estas desafortunadas situaciones:
quizás yo la cogí con demasiada fuerza alguna vez
o puede que ya desde su origen ella llevara dentro aquella predisposición
el caso es que, una soleada y hermosa mañana de domingo
mientras yo me la cogía en el intermedio de un partido de la premier league
la doble capa ultraresistente de su coño se rasgó repentinamente
y por el boquete así formado se escapó luego sin remedio
hasta la última molécula de aire del interior de mi muñeca inflable
.
ella estaba a gusto conmigo y yo era feliz teniéndola a ella
pasábamos juntos todas las horas libres de que disponíamos
y nuestros intereses era practicamente los mismos:
leer noveluchas de detectives, oír a juan gabriel, ver futbol, ver porno
y luego echar un palo en el sillón, con un seis de cerveza a un lado;
(aquí podría añadir "mis amigos envidiaban mi suerte"
pero la realidad es que ya todos mis degenerados amigos están muertos,
y a la poca gente que conozco no le cuento nada de mi vida sexual)
en fin, ¿qué más puede pedirle uno a la vida?
fueron bien por un tiempo, entonces, un año o poco más
y después, imperceptiblemente, como la película de óxido
que empieza a deslizarse indetectable sobre una superficie metálica
la ruptura comenzó a gestarse silenciosamente
en las profundas concavidades de su intimidad;
no hay forma de explicar cómo o porqué
ocurren estas desafortunadas situaciones:
quizás yo la cogí con demasiada fuerza alguna vez
o puede que ya desde su origen ella llevara dentro aquella predisposición
el caso es que, una soleada y hermosa mañana de domingo
mientras yo me la cogía en el intermedio de un partido de la premier league
la doble capa ultraresistente de su coño se rasgó repentinamente
y por el boquete así formado se escapó luego sin remedio
hasta la última molécula de aire del interior de mi muñeca inflable
.