Omnis
Poeta fiel al portal
El destino de los mortales
será el mío mismo,
la gente a mi lado se mira a las caras
preguntándose qué hay
a la vuelta de la esquina.
Un buen samaritano, un amigo,
o un vagabundo que regala flores,
algo que refresque la tarde,
que entibie las heladas traiciones.
Un segundo a otro segundo,
y pasa un tren y otro tren,
gente que sonríe y nos preguntamos
de lo que nos podría dar su dicha,
o queremos preguntar si nos convidan.
Que sacan de conectar las ciudades
con caminos de concreto,
un amigo a los mas tendremos,
una alma que vele por nuestros ruegos.
Por eso no daremos por nada del mundo
aquellos días tranquilos y lluviosos,
donde se compartieron las penurias y alegrías,
las estupideces y las tallas internas,
esas que nadie más entiende aparte de un par.
será el mío mismo,
la gente a mi lado se mira a las caras
preguntándose qué hay
a la vuelta de la esquina.
Un buen samaritano, un amigo,
o un vagabundo que regala flores,
algo que refresque la tarde,
que entibie las heladas traiciones.
Un segundo a otro segundo,
y pasa un tren y otro tren,
gente que sonríe y nos preguntamos
de lo que nos podría dar su dicha,
o queremos preguntar si nos convidan.
Que sacan de conectar las ciudades
con caminos de concreto,
un amigo a los mas tendremos,
una alma que vele por nuestros ruegos.
Por eso no daremos por nada del mundo
aquellos días tranquilos y lluviosos,
donde se compartieron las penurias y alegrías,
las estupideces y las tallas internas,
esas que nadie más entiende aparte de un par.