Adelfos
Poeta adicto al portal
Caramelos tachonados con veletas
ruedan por sus vencidos rincones,
musarañas que quedaron obsoletas
hoy se empeñan en roer sus pantalones.
Flores mustias enraizadas en alambre,
combatiendo con el polvo de ceniza,
buscan saciar el hambre con hambre,
sin poder llegar jamás a la cornisa.
Ventanales de cristales malogrados
por las piedras que lanzó una marioneta,
hoy chirrían con el viento huracanado
que desprende un tullido y su trompeta.
Un espejo que ha perdido ya su plata
convertido en fantasma de si mismo,
va llenando con sus lágrimas dos latas
y las cuenta convencido de su autismo.
En arcones donde reina la carcoma,
viejas fotos cuarteadas se desprenden
del enigma contenido en su axioma,
convertidas en caprichos de la mente.
Entre glorias que han perdido sus laureles,
y disfraces que han perdido su ternura,
un desván te descubre lo que eres
y te muestra implacable la locura.
ruedan por sus vencidos rincones,
musarañas que quedaron obsoletas
hoy se empeñan en roer sus pantalones.
Flores mustias enraizadas en alambre,
combatiendo con el polvo de ceniza,
buscan saciar el hambre con hambre,
sin poder llegar jamás a la cornisa.
Ventanales de cristales malogrados
por las piedras que lanzó una marioneta,
hoy chirrían con el viento huracanado
que desprende un tullido y su trompeta.
Un espejo que ha perdido ya su plata
convertido en fantasma de si mismo,
va llenando con sus lágrimas dos latas
y las cuenta convencido de su autismo.
En arcones donde reina la carcoma,
viejas fotos cuarteadas se desprenden
del enigma contenido en su axioma,
convertidas en caprichos de la mente.
Entre glorias que han perdido sus laureles,
y disfraces que han perdido su ternura,
un desván te descubre lo que eres
y te muestra implacable la locura.