vronte
Poeta infiel al portal
El Devenir.
Todo parte y todo acaba
en el silencio.
Y en el intermedio:
Risas de alegría,
Llantos en desespero,
Lluvia y frío en el invierno,
Nuestras pieles cambiando
Y nuestros lazos…
Se estarán forjando
O lisamente se están soltando.
Los veranos y las restantes estaciones
Aderezando nuestro paso
Telón de fondo para el devenir
Y el cambio a paso llano.
Todo inicia y finaliza
En el vacío.
Y mientras tanto,
Nuestra batalla contra el frìo
Y nuestros insistentes ruìdos
Alimentando el hambre de compañía
Inevitable.
Confiar nuestros sueños,
Luego de confiar en los primates.
En la mudez que no pronuncia
Llega a su tèrmino algo que no se anuncia
Y en el transcurrir,
Nos atesoramos de recuerdos fragmentados
De rostros y sensaciones nos amamos
Sin saber que los relojes areneros
Han comenzado sus mecanismos
De tenor sutil que parece secreto.
Enfrentàndonos a la inexorable prueba del tiempo
Que consumirà todo aquello que no es cierto.
Y removerá los apetitos del infierno.
Iniciamos calladamente nuestro destierro,
Luchando y rindiendo ante la cara férrea del entuerto
Tiñendo el camino de colores turquesa
Si nos place
Pintando con tonos ensombrecidos
Si nos nace
Naturaleza de elección o destino inexorable.
Terminamos calladamente nuestro destierro
O quizás en medio de gritos por desconsuelo.
Recordando si hubo algo sincero en nuestro sendero
Que nos permita cerrar los ojos,
Y partir sin desconsuelo.
Fundirnos plácidamente en un eterno y pleno vuelo.
Todo parte y todo acaba
en el silencio.
Y en el intermedio:
Risas de alegría,
Llantos en desespero,
Lluvia y frío en el invierno,
Nuestras pieles cambiando
Y nuestros lazos…
Se estarán forjando
O lisamente se están soltando.
Los veranos y las restantes estaciones
Aderezando nuestro paso
Telón de fondo para el devenir
Y el cambio a paso llano.
Todo inicia y finaliza
En el vacío.
Y mientras tanto,
Nuestra batalla contra el frìo
Y nuestros insistentes ruìdos
Alimentando el hambre de compañía
Inevitable.
Confiar nuestros sueños,
Luego de confiar en los primates.
En la mudez que no pronuncia
Llega a su tèrmino algo que no se anuncia
Y en el transcurrir,
Nos atesoramos de recuerdos fragmentados
De rostros y sensaciones nos amamos
Sin saber que los relojes areneros
Han comenzado sus mecanismos
De tenor sutil que parece secreto.
Enfrentàndonos a la inexorable prueba del tiempo
Que consumirà todo aquello que no es cierto.
Y removerá los apetitos del infierno.
Iniciamos calladamente nuestro destierro,
Luchando y rindiendo ante la cara férrea del entuerto
Tiñendo el camino de colores turquesa
Si nos place
Pintando con tonos ensombrecidos
Si nos nace
Naturaleza de elección o destino inexorable.
Terminamos calladamente nuestro destierro
O quizás en medio de gritos por desconsuelo.
Recordando si hubo algo sincero en nuestro sendero
Que nos permita cerrar los ojos,
Y partir sin desconsuelo.
Fundirnos plácidamente en un eterno y pleno vuelo.