Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Antes de reflexionar sobre
el día de mañana,
camino con las cicatrices puestas
gritándole a la luna.
Después de la agonía
dentro del largo túnel
un ciclo de sangre,
la historia me llega a
través del ducto del aire.
Hablo de los años pasados,
de las caras que
impresionaron al espejo
mensajero de la edad,
movimiento infinito de
muerte y vejez.
Todo es aceptado y
creo que no tiene colores,
el alma es otra cosa,
¿Pero de dónde vienen
la imágenes que nos
persiguen desde el pasado?
La vida tiene una
especial forma
de vengarse de nosotros,
para sustituir el cuerpo acabado
lo remplaza por un
niño con nuestros ojos y
nuestras dudas.
Desperté con las
manos salpicadas
de años de ausencia
perdido en el centro
de un abismo,
tratando de sobrevivir.
Esbozando una sonrisa,
fui a mirarme en el espejo y
observé que reflejaba una
mueca de exasperación.
el día de mañana,
camino con las cicatrices puestas
gritándole a la luna.
Después de la agonía
dentro del largo túnel
un ciclo de sangre,
la historia me llega a
través del ducto del aire.
Hablo de los años pasados,
de las caras que
impresionaron al espejo
mensajero de la edad,
movimiento infinito de
muerte y vejez.
Todo es aceptado y
creo que no tiene colores,
el alma es otra cosa,
¿Pero de dónde vienen
la imágenes que nos
persiguen desde el pasado?
La vida tiene una
especial forma
de vengarse de nosotros,
para sustituir el cuerpo acabado
lo remplaza por un
niño con nuestros ojos y
nuestras dudas.
Desperté con las
manos salpicadas
de años de ausencia
perdido en el centro
de un abismo,
tratando de sobrevivir.
Esbozando una sonrisa,
fui a mirarme en el espejo y
observé que reflejaba una
mueca de exasperación.