Agua de luna
Poeta fiel al portal
Nos sorprendio el alba de un amor, tendidas en la cama...
Despertamos soñando, queriendo acabar con el espacio de la distancia, nos bañabamos en besos para despojarnos de la realidad de un imposible, y se nos hacia tarde para el café de las miradas, donde el azúcar se propagaba, con dulzura, entre promesas e ilusiones aladas.
Saliamos al trabajo de nuestras vidas donde las obligaciones eran cuatro esquinas, volteábamos la mirada al reloj... para apresurar, de la rutina, sus manecillas. En el horario de la comida, en cada pensamiento, coincidían nuestras sonrisas.
De regreso, presurosas al hogar... encontrábamos la paz, donde el silencio y la honestidad tendían los trapos sucios de nuestra ansiedad. Nunca hubo tiempo para arreglar las fotos de una estancia ni de reposar las horas de cariño en un sofá.
Llegada la noche, tu beso de adios, hirió mi corazón... quien a su vez hizo coraza y te arrojó al portón sin dirección. Hubo un hogar... lleno de esperas que no supimos esperar, nunca hubo una casa o un jardín de esfuerzos donde pudiéramos las penas sanar.
Así, termina... el día de un amor eterno.
Despertamos soñando, queriendo acabar con el espacio de la distancia, nos bañabamos en besos para despojarnos de la realidad de un imposible, y se nos hacia tarde para el café de las miradas, donde el azúcar se propagaba, con dulzura, entre promesas e ilusiones aladas.
Saliamos al trabajo de nuestras vidas donde las obligaciones eran cuatro esquinas, volteábamos la mirada al reloj... para apresurar, de la rutina, sus manecillas. En el horario de la comida, en cada pensamiento, coincidían nuestras sonrisas.
De regreso, presurosas al hogar... encontrábamos la paz, donde el silencio y la honestidad tendían los trapos sucios de nuestra ansiedad. Nunca hubo tiempo para arreglar las fotos de una estancia ni de reposar las horas de cariño en un sofá.
Llegada la noche, tu beso de adios, hirió mi corazón... quien a su vez hizo coraza y te arrojó al portón sin dirección. Hubo un hogar... lleno de esperas que no supimos esperar, nunca hubo una casa o un jardín de esfuerzos donde pudiéramos las penas sanar.
Así, termina... el día de un amor eterno.
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