cipres1957
Poeta veterano en el portal
Amantes revolucionarios, subversivos
de una eternidad rebuscada y perecedera,
fuimos cuerpos putrefactos al ocaso:
sin regreso, sin gloria y sin banderas.
No era el momento de destruir la esencia,
el tiempo que no es tiempo sin la vida
que late inerte o viva en sangre que corre.
La sangre es el tiempo, limita vida-muerte.
¿No es acaso menester detenerse a pensar
que fuimos borbotones de vida-muerte?
Entonces no era momento para destruir la esencia.
Igual estábamos muertos.
…………………………….
El camino mirado a la distancia,
se angosta
hacia el extremo.
Se embuda
como un cono de luz cerrándose.
Así es la vida.
Miro esa distancia que se traga
todo al borde del camino:
los campos florecidos de violetas,
las relojes y sus misterios,
las aves con sus esperanzas.
Los muertos.
Todo traga el tiempo final (la muerte).
El embudo que absorbe
el final del principio.
de una eternidad rebuscada y perecedera,
fuimos cuerpos putrefactos al ocaso:
sin regreso, sin gloria y sin banderas.
No era el momento de destruir la esencia,
el tiempo que no es tiempo sin la vida
que late inerte o viva en sangre que corre.
La sangre es el tiempo, limita vida-muerte.
¿No es acaso menester detenerse a pensar
que fuimos borbotones de vida-muerte?
Entonces no era momento para destruir la esencia.
Igual estábamos muertos.
…………………………….
El camino mirado a la distancia,
se angosta
hacia el extremo.
Se embuda
como un cono de luz cerrándose.
Así es la vida.
Miro esa distancia que se traga
todo al borde del camino:
los campos florecidos de violetas,
las relojes y sus misterios,
las aves con sus esperanzas.
Los muertos.
Todo traga el tiempo final (la muerte).
El embudo que absorbe
el final del principio.
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