jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
nunca te gustó que hablara de la muerte
pero me dejaste como muerto en vida
cuando me dijiste que no volverías a verme
porque no sientes nada por mí y ya das por sentado
que nunca llegarás ni de relajo a sentirlo
como muerto en vida me dejaste
pero tengo conectado el piloto automático
y de esa manera sigo funcionando
tratando de hacer otras cosas aparte de oír
canciones de amor del puto de juan gabriel día y noche
mientras permanezco enamoradamente fallecido
por ejemplo estoy volviendo a leer ciencia ficción
y el domingo fui a la playa y me pasé las horas
tomando cerveza con algunos amigos y drogándome
no es gran cosa pero así consigo distraerme
de esta muerte helada albergada en mi corazón
o escribo poemas siguiendo un instinto
que me dice que al final uno de ellos me hará resucitar
uno donde hable de algo que no seas tú
-a ver hasta cuándo ocurre algo semejante-
donde hable de las selvas de katmandú, digamos
o de los acueductos romanos en el sur de francia
de la vez que en un pequeño pueblo noruego
en el desierto parking de un supermercado al atardecer
una mujer policía se acercó a mi coche
-yo me alistaba para tenderme a dormir en el asiento trasero
después de 14 horas manejando sin parar
buscando estar en trondheim el día más largo del año-
una joven y hermosa mujer de ojos azules
la placa en su pecho decía "marita"
me pidió la licencia y los papeles del carro
dijo que todo estaba en orden y que vivía sola
en una casa a las afueras del pueblo y que me invitaba
a pasar la noche con ella tomando vodka y follando
que su turno acababa y que la siguiera en mi coche
sin embargo decliné su invitación pensando
que nunca llegaría a trondheim si me emborrachaba
no recuerdo ya qué puta agonía me empujaba
a querer transcurrir el día más largo del año en trondheim
supongo que debí leer un libro sobre el tema en algún lado
en ese entonces yo era un hombre en sus veinte un tanto estúpido
-hacerme más viejo no me hizo dejar de ser lo último-
20 años después ya no queda en mi mente ni el menor rastro
de lo que hice en trondheim al día siguiente ni de lo que vi
tampoco recuerdo nada de noruega excepto
la blusa de marita tensa como piel de tambor a la altura de sus pechos
aquellos ojos azules de valquiria inundados de lascivia
su boca húmeda y entreabierta salivando por sexo
debí largarme con ella aquella noche y cambiar mi destino
tomarnos dos litros de vodka y haber follado hasta los huesos
hacerle dos hijos y aprender a hablar noruego
si hubiera sabido el punto al que un día terminaría llegando
la tipa flaca como el palo de una escoba y sin trasero
por la que hoy mi vida es un paseo entre las sombras
¡aquella puta bomba que dejó hiroshima reducida a escombros
mejor debieron arrojarla en trondheim!
pero me dejaste como muerto en vida
cuando me dijiste que no volverías a verme
porque no sientes nada por mí y ya das por sentado
que nunca llegarás ni de relajo a sentirlo
como muerto en vida me dejaste
pero tengo conectado el piloto automático
y de esa manera sigo funcionando
tratando de hacer otras cosas aparte de oír
canciones de amor del puto de juan gabriel día y noche
mientras permanezco enamoradamente fallecido
por ejemplo estoy volviendo a leer ciencia ficción
y el domingo fui a la playa y me pasé las horas
tomando cerveza con algunos amigos y drogándome
no es gran cosa pero así consigo distraerme
de esta muerte helada albergada en mi corazón
o escribo poemas siguiendo un instinto
que me dice que al final uno de ellos me hará resucitar
uno donde hable de algo que no seas tú
-a ver hasta cuándo ocurre algo semejante-
donde hable de las selvas de katmandú, digamos
o de los acueductos romanos en el sur de francia
de la vez que en un pequeño pueblo noruego
en el desierto parking de un supermercado al atardecer
una mujer policía se acercó a mi coche
-yo me alistaba para tenderme a dormir en el asiento trasero
después de 14 horas manejando sin parar
buscando estar en trondheim el día más largo del año-
una joven y hermosa mujer de ojos azules
la placa en su pecho decía "marita"
me pidió la licencia y los papeles del carro
dijo que todo estaba en orden y que vivía sola
en una casa a las afueras del pueblo y que me invitaba
a pasar la noche con ella tomando vodka y follando
que su turno acababa y que la siguiera en mi coche
sin embargo decliné su invitación pensando
que nunca llegaría a trondheim si me emborrachaba
no recuerdo ya qué puta agonía me empujaba
a querer transcurrir el día más largo del año en trondheim
supongo que debí leer un libro sobre el tema en algún lado
en ese entonces yo era un hombre en sus veinte un tanto estúpido
-hacerme más viejo no me hizo dejar de ser lo último-
20 años después ya no queda en mi mente ni el menor rastro
de lo que hice en trondheim al día siguiente ni de lo que vi
tampoco recuerdo nada de noruega excepto
la blusa de marita tensa como piel de tambor a la altura de sus pechos
aquellos ojos azules de valquiria inundados de lascivia
su boca húmeda y entreabierta salivando por sexo
debí largarme con ella aquella noche y cambiar mi destino
tomarnos dos litros de vodka y haber follado hasta los huesos
hacerle dos hijos y aprender a hablar noruego
si hubiera sabido el punto al que un día terminaría llegando
la tipa flaca como el palo de una escoba y sin trasero
por la que hoy mi vida es un paseo entre las sombras
¡aquella puta bomba que dejó hiroshima reducida a escombros
mejor debieron arrojarla en trondheim!