El día que cambié de opinión.

-No sé por qué ahora te quedas ahí callado. Siempre actuas del mismo modo, el silencio es tu respuesta para todo.

Y era cierto, usaba el silencio como llave maestra a todas las preguntas incómodas y difíciles de responder. Era la mejor manera de resolver una situación complicada. Era mi manera de decir las cosas.

-¿Sabes ¿ , creo que eres un gran cobarde. ¡Oh, sí! Cada vez lo veo más claro. Sigues siendo un niño incapaz de decidirte por nada ni de afrontar una verdadera responsabilidad. En el fondo no eres más que eso, un niño pequeño al que se le apetece su juguete justo después de que alguien lo haya cogido para jugar con él.- Enma se estaba despachando agusto. Había visto la veta por la que resquebrajar me entero y la estaba aprobechando. Ya lo creo. Sin embargo se estaba olvidando de algo.

- ¿ Crees que puedes jugar con las personas de ese modo?, soy para ti un capricho y nada más que eso, ¿verdad?. He estado bailando al son que tú marcabas. Callada, sumisa, guardándome para mi lo que sentía y ahora que he llegado al punto que tú- ese tú lo recalcó como un enorme rótulo de publicidad- querías, me vienes con éstas. ¡Vete al carajo hijo de puta!, ¡a tomar por el puto culo cobarde de mierda!

- Puedo entender en cier….

-¿ Qué tú puedes entender….? Por favor no se te ocurra decir unas sóla palabra más. ¡Vete al infierno con tu cinismo de mierda! -Y se marchó.

Nunca pude decir le que hay cosas que simplemente uno no elige. No sé cuando ni como empezó a suceder aquello. Pero sucedió.

Hizo bien en marcharse. Creo que no hubiese podido comprometer me al cien por cien pero sentía lo que sentía y no podía cambiar lo.
dicen que un silencio vale por mil palabras, de cierta manera hay cosas que es mejor dejarlas ir, abrazos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba