El día que Emelit se quebró

Marla

Poeta fiel al portal
El día en que Emelit se quebró
yo estaba sentada frente a él,
bebían mis labios la noche de su boca,
mientras a plena luz
abortaban los pájaros.

Él, desconociéndose paloma,
me hizo un nido en su vientre,
y yo esparcí entre mis lágrimas
los añicos
de la luz desmembrada.

El día en que Emelit se quebró
subí al tren del abismo,
escupí mi lengua radical
en un andén de olvidos
y exorcicé el veneno que el silencio
posó sobre la copa
de mis labios.


Emelit fue mi país, mi religión,
la candente patria de mis dedos.
La carcoma devora sus últimos
latidos.

Hoy mis cenizas se alojan en la patria
de sus ojos,
sobre su térreo e incombustible corazón.








 
El día en que Emelit se quebró
yo estaba sentada frente a él,
bebían mis labios la noche de su boca,
mientras a plena luz
abortaban los pájaros.

Él, desconociéndose paloma,
me hizo un nido en su vientre,
y yo esparcí entre mis lágrimas
los añicos
de la luz desmembrada.

El día en que Emelit se quebró
subí al tren del abismo,
escupí mi lengua radical
en un andén de olvidos
y exorcicé el veneno que el silencio
posó sobre la copa
de mis labios.


Emelit fue mi país, mi religión,
la candente patria de mis dedos.
La carcoma devora sus últimos
latidos.

Hoy mis cenizas se alojan en la patria
de sus ojos,
sobre su térreo e incombustible corazón.








Lo que al final dejamos, es más importante que lo que dejamos mientras no es el final.

"
Él, desconociéndose paloma,
me hizo un nido en su vientre,
y yo esparcí entre mis lágrimas
los añicos
de la luz desmembrada."


Esta me encantó.
 
Un poema emocionante y muy hermoso. Mis sinceras felicitaciones querida Rosa. Un gran abrazo.
 
El día en que Emelit se quebró
yo estaba sentada frente a él,
bebían mis labios la noche de su boca,
mientras a plena luz
abortaban los pájaros.

Él, desconociéndose paloma,
me hizo un nido en su vientre,
y yo esparcí entre mis lágrimas
los añicos
de la luz desmembrada.

El día en que Emelit se quebró
subí al tren del abismo,
escupí mi lengua radical
en un andén de olvidos
y exorcicé el veneno que el silencio
posó sobre la copa
de mis labios.


Emelit fue mi país, mi religión,
la candente patria de mis dedos.
La carcoma devora sus últimos
latidos.

Hoy mis cenizas se alojan en la patria
de sus ojos,
sobre su térreo e incombustible corazón.









Creo que es uno de los poemas de amor más intensos que he leído nunca. Un derrame de dolor escrito con la agudeza de quien sabe alumbrar una criatura poética con el alma.
Te aplaudo de pie y de corazón querida poetisa, el disfrute es digno de ser releído hasta la saciedad.

Abrazos

Palmira
 

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