Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El día que muera...
mi corazón lo voy a donar
para que pueda seguir viviendo,
en el latido de alguien más.
Cada vez que se enamore
yo también voy amar,
con la misma fuerza y ansias,
de este amor sin final.
Cuando volteé a ver el cielo
yo también lo voy a mirar,
a través de sus emociones,
me dejaré a acariciar.
Cuando abrace lo que ama
yo también voy a abrazar,
será como tocar tu alma,
en los recuerdos de alguien más.
Cuando su mano toque su pecho
yo gritaré en cada latido,
que este corazón que le da vida,
vive amando su sonido.
Cuando la lluvia moje sus ojos
yo también voy a llorar,
cada lágrima tendrá tu nombre
y hasta al cielo llegarán.
Será como tocar tu rostro
y reflejarme en tu mirar,
mientras sonrío en su sonrisa,
en su pecho latirá,
el sentimiento sublime
que me anima a continuar.
El día que muera...
mi último pensamiento será,
que los años a tu lado,
una huella dejarán.
mi corazón lo voy a donar
para que pueda seguir viviendo,
en el latido de alguien más.
Cada vez que se enamore
yo también voy amar,
con la misma fuerza y ansias,
de este amor sin final.
Cuando volteé a ver el cielo
yo también lo voy a mirar,
a través de sus emociones,
me dejaré a acariciar.
Cuando abrace lo que ama
yo también voy a abrazar,
será como tocar tu alma,
en los recuerdos de alguien más.
Cuando su mano toque su pecho
yo gritaré en cada latido,
que este corazón que le da vida,
vive amando su sonido.
Cuando la lluvia moje sus ojos
yo también voy a llorar,
cada lágrima tendrá tu nombre
y hasta al cielo llegarán.
Será como tocar tu rostro
y reflejarme en tu mirar,
mientras sonrío en su sonrisa,
en su pecho latirá,
el sentimiento sublime
que me anima a continuar.
El día que muera...
mi último pensamiento será,
que los años a tu lado,
una huella dejarán.
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