Coronado Smith
Poeta recién llegado
EL DIABLO SE ASUSTÓ
Le ofrecí mi alma al diablo,
y él salió corriendo,
al ver como la tenía,
como de negra se estaba poniendo.
Busco comprensión,
y solo encuentro silencio,
en esta “puta vida”
de soledad y sufrimiento.
Siento que me pierdo,
que me estoy disolviendo,
en la incomprensión humana,
de figurantes de panfletos.
Con el pensamiento recomido
por sinsabores y lamentos,
retando al destino,
que aparezca si tiene “güevos”.
Elegía maldiciente
de las trompetas del reino,
seguro que en el juicio final,
me recusa, hasta el mismísimo infierno.
Le ofrecí mi alma al diablo,
y él salió corriendo,
al ver como la tenía,
como de negra se estaba poniendo.
Busco comprensión,
y solo encuentro silencio,
en esta “puta vida”
de soledad y sufrimiento.
Siento que me pierdo,
que me estoy disolviendo,
en la incomprensión humana,
de figurantes de panfletos.
Con el pensamiento recomido
por sinsabores y lamentos,
retando al destino,
que aparezca si tiene “güevos”.
Elegía maldiciente
de las trompetas del reino,
seguro que en el juicio final,
me recusa, hasta el mismísimo infierno.