Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué sientes al pasar por la tristeza
de todos mis caminos sin recuerdo,
apenas donde el verso artificial
si acaso sobrevive donde sueño?,
pregunté, sin un solo poema en mis bolsillos;
escribe. Respondió con grande invierno;
escribe, que me duelen los relojes
y el pájaro sin vuelo
desde el fondo de mis ojos
se enreda sin mesura por las ramas de los cielos.
La esperanza está en ayunas y mi alma
está doblada en treinta y tantos pliegos.
Vertical es la palabra sin reparo,
ausente de relámpagos pequeños,
escribe en tus sinónimos sin música,
escribe o esta tarde, aquí me muero,
clamaba, tembloroso de palabra...
Entonces, acucioso de sonetos
curvé la frustración de mi interior:
solté mi corazón de sus silencios
y en breve una bandada de canciones
trinaba como antes con sus verbos,
con todo un horizonte diminuto
y los ojos de mi ensueño bien abiertos.
Ya tengo en sus caderas a la noche,
seguro que hoy la clavo al firmamento;
si estalla un simulacro de amapolas
sin duda es porque tímido le beso,
la inspiración es dulce
cuando trae la poesía de regreso,
le dije como un loco dibujado
a las dos personas que llevo
-como todo poeta-por dentro,
el uno muy deseoso que yo escriba
y el otro suspirando este momento...
de todos mis caminos sin recuerdo,
apenas donde el verso artificial
si acaso sobrevive donde sueño?,
pregunté, sin un solo poema en mis bolsillos;
escribe. Respondió con grande invierno;
escribe, que me duelen los relojes
y el pájaro sin vuelo
desde el fondo de mis ojos
se enreda sin mesura por las ramas de los cielos.
La esperanza está en ayunas y mi alma
está doblada en treinta y tantos pliegos.
Vertical es la palabra sin reparo,
ausente de relámpagos pequeños,
escribe en tus sinónimos sin música,
escribe o esta tarde, aquí me muero,
clamaba, tembloroso de palabra...
Entonces, acucioso de sonetos
curvé la frustración de mi interior:
solté mi corazón de sus silencios
y en breve una bandada de canciones
trinaba como antes con sus verbos,
con todo un horizonte diminuto
y los ojos de mi ensueño bien abiertos.
Ya tengo en sus caderas a la noche,
seguro que hoy la clavo al firmamento;
si estalla un simulacro de amapolas
sin duda es porque tímido le beso,
la inspiración es dulce
cuando trae la poesía de regreso,
le dije como un loco dibujado
a las dos personas que llevo
-como todo poeta-por dentro,
el uno muy deseoso que yo escriba
y el otro suspirando este momento...