Ariadne
Poeta fiel al portal
El Diario de ella
Aquella tarde de abril,
aún queda en mi memoria.
El viento susurrante semejaba
una latebrosa tormenta.
Un diario apareció,
era, El Diario de Ella.
Las páginas más lúgubres y lastimeras
que había leído.
¡Habías mentido!
¡a ella la amabas desde un pasado verano...!
¡a ella la amabas y, con toda tu alma!
El diario de ella,
fue tu sentencia...
El diario de ella,
con sus penosas letras,
me habían matado.
Aquella tarde de abril,
aún queda en mi memoria.
El viento susurrante semejaba
una latebrosa tormenta.
Un diario apareció,
era, El Diario de Ella.
Las páginas más lúgubres y lastimeras
que había leído.
¡Habías mentido!
¡a ella la amabas desde un pasado verano...!
¡a ella la amabas y, con toda tu alma!
El diario de ella,
fue tu sentencia...
El diario de ella,
con sus penosas letras,
me habían matado.
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