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EL DIARIO DE GALA (Novela Terminada)

Tema en 'Relatos extensos (novelas...)' comenzado por Gigi, 25 de Enero de 2016. Respuestas: 0 | Visitas: 1733

  1. Gigi

    Gigi Dueña de mi vida y de mis sueños

    Se incorporó:
    2 de Noviembre de 2008
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    182
    Género:
    Mujer
    “Porque te tengo y no
    Porque te pienso
    Porque la noche está de ojos abiertos
    Porque la noche pasa y digo amor
    Porque has venido a recoger tu imagen
    Y eres mejor que todas tus imágenes
    Porque eres linda desde el pie hasta el alma
    Porque eres buena desde el alma a mí
    Porque te escondes dulce en el orgullo
    Pequeña y dulce
    Corazón coraza….”
    Mario Benedetti - Corazón coraza
    *********************************************************************
    Todos los poemas publicados en esta obra son de autoría de
    Giuliana Fiorella Bio, todos los
    derechos reservados .

    Sinopsis:
    La vida de Gala es un continuo vaivén de personas, ciudades y adioses hasta que conoce al fascinante escritor Diego. Parece un sueño hecho realidad: guapo, inteligente, divertido y siempre con una respuesta perfecta.
    ¿Quizás demasiado?
    Pues sí,...luego de una tragicómica confesión y salida del closet por parte “Mr. Right”, Gala decide tirar la toalla y dedicarse a disfrutar una escapada a Cancún con su mejor amiga Sofía olvidándose del amor por un buen tiempo.
    Pero al parecer los románticos atardeceres de la Isla no eran el lugar más indicado para olvidar el amor…
    Como siempre sucede, el Destino tiene un sentido del humor macabro
    y Gala descubre que si bien no existe el hombre perfecto, puede existir aquel que hace perfecto cada momento y tal vez eso sea lo que está buscando.​

    Nota de autor:
    Los lugares, hechos y personas solo existen en la imaginación
    Del autor y no pretenden reflejar personas
    y/o situaciones de la vida real.
    No se arruinen la lectura tratando
    de encontrar gente que no existe.
    Cualquier parecido con la realidad…
    Es totalmente causal.

    Personajes:
    Gala Gavioli.………………………Histérica asistente de la Galería Monterrey
    Sofía Ibáñez.……………………...Mejor amiga de Gala
    Mariana Gavioli………………….Hermana de Gala y madre de Caterina
    Romina Machado……………….Madre de Gala y Mariana
    Caterina Farías……………………Sobrina de Gala, hija de Mariana y Rodrigo Farías
    Giacomo Gavioli………………….Difunto padre de Gala y Mariana
    Rodrigo Farías…………………….Ex marido de Mariana y padre de Caterina
    Diego Copano………………………Ex novio de Gala recién salido del closet
    Gustavo Padilla…………………..Ex novio de Diego y aliado de Gala
    Salvador Contreras……………..Mímesis del hombre perfecto y pretendiente de Gala
    Mauricio Quintero………………Mejor amigo de Salvador y novio de Sofía
    Santiago Quevedo………………Temperamental gay dueño de la Galería y jefe de Gala
    Ing. Romero……………………….Encargado de la construcción del restaurante
    Jimena Silva……………………….Ex prometida zorra de Salvador
    Anabel Zimmers…………………Accionista del restaurante y abuela de Salvador
    Adrián Contreras………………..Hijo de Anabel, padre de Salvador, ex marido de Alicia
    Alicia Ferreiro…………………….Madre de Salvador, ex esposa de Adrián
    David Díaz…………………………..Ex colega de eventos de Sofía
    Lucia Rivero………………………..Contadora de la Galería y amiga de Gala
    Carola Mendoza………………….Anfitriona del restaurante y amiga de Sofía.


    I. El Principio del Fin
    "No es así como deberían comenzar los domingos…”

    Esa fue la primera frase que pasó por la mente de Gala cuando su madre entró en su habitación con la voz cargada de ansia para advertirle, (como miles de veces en los últimos meses) que su padre se sentía mal.
    Gala se vistió con la rapidez que te dan los años de prácticas en emergencias.

    Había aprendido a escasos catorce años que los días más simples y despreocupados se podían transformar en cuestión de minutos en interminables horas de miedo y angustia, horas de oscuridad y fríos pasillos de hospital, donde un medico con altivos aires de Gran Gurú te informaba que debías prepararte para lo peor, ya que papito no estaría en Navidad para desenvolver los regalos. Con este pensamiento entró en el dormitorio de sus padres, mientras por la sala se oían las voces de su madre y su hermana Mariana.
    Al llegar a la habitación lo vio, para ella fue como ver una escena irreal.
    Su padre, siempre tan erguido, bronceado y sonriente, se sacudía violentamente por los estertores del infarto.
    Su cuerpo, ya cansado de luchar, se reveló. Gala corrió a su lado teniéndole la mano, lo sujetó fuerte, casi como queriendo disminuir su dolor, mirándolo a los ojos.
    Fue como si de pronto las luces se apagaran, el mundo como lo conocía dejó de girar, la certeza de
    la gravedad, el amor y la compasión la invadieron.
    Su padre cerró los ojos con un suspiro, ella a su vez cerró también los suyos y con un suave murmullo le dijo:
    - Todo está bien papi,....puedes ir, descansa ya.
    Gala sintiendo aun el calor en las manos de su padre le vino a la mente un recuerdo muy claro: ella tenía unos ocho años y le preguntó a su papi porque no podía salir a correr con ella y el colegio en la maratón de padres e hijos y que él se quedó callado y su madre le acarició la mejilla y le explicó que papi tenía el corazón muy gastado y que por eso se cansaba. Entonces ella le preguntó a su mama que porque no le ponían un corazón nuevo así como ellos habían visto en las noticias días antes del niño con el hígado trasplantado. Romina le dijo que nadie le daba a Papi un corazón nuevo y que por eso tenía que vivir cuidándose. Entonces ella, con la inocencia de los niños salto a sus rodillas y le dijo: “Papi yo te regalo mi corazón, úsalo y así estarás mucho tiempo con nosotros”. Ella recordara siempre el rostro de sus padres cuando lo dijo y sobre todo los ojos enrojecidos de su padre que solo atinó a abrazarla y a mandarla a jugar a su cuarto.
    Pareciera que había transcurrido una eternidad cuando abrió los ojos y vio a su madre junto con su hermana irrumpir en la habitación. Soltando la mano de su padre, se alejó lentamente de la cama.
    Mariana se acercó como un huracán, balbuceando incoherencias, llamando a su padre por su nombre.
    Su madre en cambio, entro en un estado casi catatónico,...mirada perdida, inmóvil donde estaba.
    Fue Gala a tomar el control de la situación, sacudiendo a Mariana por los hombros le dijo:
    - Mari ¡BASTA! ESTA MUERTO ¿OK? MUERTO.
    Mari repetía sin cesar:
    - No, es otro de sus ataques, verás que ahora se levanta... ¿verdad papa?
    - Mari, escúchame: ESTA MUERTO ¿OK? Dejémoslo descansar en paz.
    Mariana se levantó con la mirada oscurecida y los labios temblorosos, se alejó con paso cansado al teléfono para llamar a su marido, así las ayudaba con los preparativos del funeral.
    Pero,.... ¿Quién está preparado para enfrentar la muerte del ser que más ama?
    Cuando amamos nos sentimos fuertes, inmortales y bendecidos.
    Nos sentimos por encima del resto del mundo...Eso es soberbia.

    Y la soberbia se paga cara.


    II. Los Días del Nunca Jamás

    Y pasaron cual torbellino trece años.
    En trece años, pasan miles de cosas: nacen y mueren personas, unas se casan, la mayoría se divorcia, Britney Spears se rapa la cabeza, las Spice Girls se separan, (y se juntan de nuevo).
    Gala por su parte, descubre de haber entre manos el mágico rompecabezas de su personalidad.
    Los meses que siguieron a la muerte de su padre, fueron para ella una continua búsqueda personal. Terminó la escuela, consiguió empleo como camarera en un restaurante, estudió lo que su sueldo le permitía y trato siempre de mantener su aparente calma y aplomo.
    Pero sobre todo, callaba y observaba. Mientras el resto de los chicos de su edad fumaban, tomaban y se tiraban a morir por amores imposibles, odiando siempre a sus padres y rebelándose contra el mundo, Gala prefería la quietud de sus libros, sus escritos secretos y la monotonía de sus días.
    Disfrutaba escribir lo que sentía, alejando así los fantasmas que se divertían con su insomnio. Ahí, en el papel podía ser ella, no la chica solitaria en que se convirtió al morir su padre.
    Simplemente ella: la Gala dulce, soñadora y mordaz. Aquella que amaba disfrazar su sensibilidad con ironía, un comportamiento que le costaría durante toda su vida, no pocos problemas.
    Era ahí, en el papel, que ella viajaba a lugares insospechados, soleados, lluviosos, medievales...paisajes más coloridos, personas más amables.
    No que odiase su vida, solo que en el fondo de su alma, siempre supo que no pertenecía a ese lugar. Jamás se consideró parte de la pantomima en la que se había convertido su familia.

    Las amaba muchísimo, pero no soportaba la presión, la tristeza y la mala energía que parecía oprimir las paredes de la casa después de la muerte del padre. Por eso y por la convicción que merecía algo más, cuando cumplió la mayoría de edad, se independizó.
    Tenía dieciocho años cuando viajo a Milán, la pasó de mil colores, noches y días duros, solitarios con el eterno eco mental que todo lo estaba haciendo mal.
    Por eso después de solo dieciocho meses, decidió partir a San Francisco, al cobijo de los parientes maternos. Vivió cuatro años allá, trabajando como vendedora en una tienda deportiva.
    Llena de energía comenzaba una nueva vida: tenía una bella casa, parientes adorables, amigos divertidos y un trabajo que pagaba los recibos.
    Pero la luz no brilla siempre, especialmente cuando tenemos dentro muchos pasadizos inexplorados.

    ***********************************************************************
    Regresó a Lima, donde la casa familiar la esperaba con los brazos abiertos y las uñas bien afiladas.
    Las cosas parecían haber mejorado. Su madre dividía su tiempo entre los quehaceres domésticos,
    Caterina, su nieta y la que se había convertido después enviudar en su actividad preferida: El espionaje. Si, como una robusta y madura Mata Hará pretendía estar al corriente de cada paso que daban sus hijas, su nieta, su yerno, el mecánico del apartamento del frente y hasta del Presidente.
    Escuchando detrás de las puertas, revisando cajones, espiando los mensajes de texto de los celulares.
    (Y pensar que el Pentágono se estaba perdiendo una agente muy eficaz).
    Mariana discutía continuamente con su madre por eso.
    Gala adoraba a su hermana, la consideraba una luchadora nata a pesar de su pésimo carácter.
    Y a pesar de amarla no podía dejar de discutir con ella. Tenían visiones diferentes de la vida. Pero en honor a la verdad, Mari discutía con todos, de todo y por todo.
    A sus treinta y seis años Mari era ya lo que se podría llamar una mujer fuera de lo ordinario. Con una voz imponente y gestos bruscos, la primera impresión que causaba era para echarse a correr.
    Pero después la balanza se inclinaba hacia su lado más noble.
    Cuando bajaba las defensas lograbas verla como lo que era: una mujer joven, con un matrimonio en ruinas, una hija preadolescente y mil problemas existenciales que resolver,
    Pero sobretodo, con un miedo escondido en el fondo de los ojos. Su miedo al mañana.
    La relación de Mari con su madre no era de las mejores, todos sabían que inconscientemente culpaba a Romina (su madre), de la muerte del padre. No importaba que el pobre Giacomo llevara enfermo siglos. En la mente de Mariana, todo era culpa de Romina por no haber sido una madre más presente.
    *Pero remontemonos un poco en el tiempo para entender la personalidad de Mariana.
    ******************************************************************
    Periodo 1981- 1990
    En este lapso de tiempo le viene diagnosticada la enfermedad a Giacomo, una insuficiencia cardiaca. Con dos hijas pequeñas y una esposa algo inmadura, el pobre tipo las vio verde para
    sobrevivir...y más aún Romina.
    12
    El Diario de Gala
    Cuando enfermó Giacomo, su personalidad cambio. Sacó fuerzas por las niñas, vendió sus joyas, limpio casas y se tragó el orgullo dejándose ayudar por el padre, a pesar que en cada oportunidad que tenía, se lo echaba en cara.
    Sumando eso a la poca comunicación que mantenía con Mariana, su relación se deterioró.
    Romina pensaba erróneamente que Mari era lo suficiente madura y grande para hacerse cargo de
    la casa y de Gala mientras ella salía a trabajar. Un error de madre, que le costaría, no pocas lágrimas. Pero, pasemos a una época más colorida...a un periodo donde las cosas parecían mejorar.
    Periodo 1998 – 1999
    Estos meses son bastante lindos, Mari se compromete con Rodrigo, un muchacho humilde, aparentemente de buen corazón y con deseos de superación.
    Con el paso de los meses tienen a Caterina, la maravillosa nena que todos esperaban con ansias.
    Ahh Cate...dedicaríamos un capitulo completo para describir la dulzura y la paz que instaló en la
    vida de todos, llenado de luz y de risas un hogar marcado por la tristeza desde la partida de Giacomo.
    Gala y Cate parecían unidas por un lazo invisible que iba más allá del amor y la sangre.
    A pesar de su edad y la poca diferencia que se llevaban (trece años). Eso las hacía más cercanas y pendientes la una de la otra. Incluso cuando Gala se mudó sola al no soportar más la presión de estar en casa, no dejaban de hablar todos los días.
    * Now...Back to the present (Volviendo al presente).
    Gala pasaba horas buscando. No, había perdido nada ni sufría de amnesia.
    Buscaba en su interior las respuestas del porque se sentía tan sola.
    No tenía mucho sentido en realidad, siempre estaba rodeada de gente que la quería y la escuchaba.
    Pero,... La escuchaban, no la oían.
    La verdad era que ni había cambiado ni era diferente, solo había crecido y se había aceptado con sus defectos y virtudes. Le gustaba pensar que tenía más virtudes que defectos aunque sabía que uno de sus mayores enemigos era su propio instinto. Un instinto que pocas veces venia en su auxilio, la dejaba varada en el limbo cuando rogaba por una respuesta a sus impulsos emocionales.
    Entre el trabajo y sus escritos tenía la cabeza muy ocupada, soñaba despierta con la posibilidad de convertirse en escritora.
    No aspiraba a ser Neruda ni Sábato, solo deseaba llegar a la gente sin tener que cambiar su estilo.
    Un estilo claro, directo e irreverente. Un estilo que fue puliendo y agudizando sus sentidos con el tiempo.

    Estas son las líneas de un poema:
    *Entre estelas de vesania,
    Un latido se ensordece,
    Cancelando del presente,
    Simulacros de desdicha.
    Se sacude el sacrificio...*


    ¿No se pude decir que su estilo sea meloso no? En realidad, emocionalmente mutable, sería la definición perfecta. Nada hacía más feliz a Gala como el sentarse a escribir. Era casi un encuentro febril, ella buscaba las palabras y los personajes de sus relatos como los amantes que fatigan por encontrar un lecho. Acariciaba con fervor las ideas que brotaban en la mente y como un volcán pugnaban por llegar a su destino. Lloraba y sufría con ellos, reía de sus torpezas y de las locas aventuras que vivían aquellos seres que aun sin ser reales, la ayudaban a conocerse mejor.
    Y es que era a través de ellos, de sus ideologías e impulsos que Gala profundizaba su propia autenticidad, sus propias debilidades y sus más secretos anhelos.
    Pero como sabrán queridos lectores, las cosas jamás van por el camino que uno espera, el destino tiene un diez por ciento la voluntad un setenta y la suerte el restante veinte. Aunque en algunos casos la suerte brilla por su ausencia.
    Más, Gala no se dejaba abatir. Acostumbrada a buscar siempre las respuestas por sí misma, comenzó lo que llamarían muchos, un camino hacia su propia redención.
    ¿Redención se preguntara? Si, redención / amor eran sinónimos para ella.
    Muchas personas buscan incansablemente por la vida eterna, la cura del sida, o la patética respuesta a la inquietante pregunta del huevo y la gallina.
    Gala en cambio buscaba lo más sencillo y complejo a la vez: el amor.
    Pero cuando conoció a Diego, las dudas se transformaron en finas dagas de verdad e ironía.


    III. Un Nuevo Amanecer

    Y ella esperaba,...esperaba solo un milagro.
    Un milagro que la sacara de ese torbellino nefasto llamado hogar. Un hogar en el cual pululaban solo el rencor y los reproches. Reproches continuos, laberintos inexorables que solo servían para alejarla aún más de la farsa de la familia feliz. Rencores gastados poblaban las amenas charlas, flechazos fugaces que le recordaban el porqué de su desconcierto.
    Mirando sin buscar, lo encontró....sí, el esperado "Príncipe Azul"...aunque si de azul no tenía ni el auto y lo de príncipe ni se diga.
    Pero contemos las cosas desde el principio; Gala escribía desde que murió su padre en una página de aficionados a la poesía, un portal donde aprendían técnicas y los escritores interactuaban.
    Un día cruzando mensajes con varios amigos lo vio, (¿o lo leyó?)....
    Parecía un tipo normal, nada que llamase poderosamente su atención. Pero lo hizo. Diego.
    Tal era el nombre del escribano que hechizó el corazón de nuestra Gala...Un tipo divertido, genial
    en mil aspectos. Guapo, inteligente, mordaz, un escritor respetado. Casi un sueño hecho realidad.
    El tipo perfecto.
    Si es que eso existiera.
    Sus charlas y correos eran cada vez más frecuentes y emotivos. Se involucraron casi sin darse cuenta. Compartían el mismo carácter tenaz y desenfadado, el mismo sentido de justicia y comprendía a la perfección el filoso sentido de humor de Gala.

    Después de casi dos años de mails y llamadas por teléfono, Gala sentía que había conocido el amor, idealizaba el encuentro y enterraba al fondo del corazón las dudas y las alarmas que lanzaban a su alrededor como sirenas de ambulancia.....Si tan solo las hubiera escuchado.
    Decidieron dar el gran paso, conocerse en vivo. Diego parecía muy seguro y tajante en su decisión de verla y "formalizar" la "relación”. Una relación que a ojos de los conocidos de Gala, no tenía el más mínimo sentido. Se conocieron y para ella fue un encuentro maravilloso, se complementaban a la perfección y pasaron dos semanas increíbles.
    Ella sentía que era el amor que había estado esperando, aquel jinete encantado que se jugaría el todo por el todo por ella.

    Solo que al regreso de Gala, el mágico cuento se derrumbaría como un castillo de arena en un mar bravío.

    IV. Letras de Alquiler

    Un día, no mucho después de hablar por teléfono, Diego le confesó que no estaba siendo sincero del todo:
    - G,... ¿Podemos hablar?
    - Claro que si...dime.
    - Es,....que soy gay.
    - (SILENCIO SEPULCRAL).
    - G.... ¿me estas entendiendo? Es que no sabes, pensé que podría cambiar, eres la mujer que más quiero, la única que he querido.
    - ¿Estás bromeando Diego? ¿Es en serio? ¿no pudiste decirlo antes?....No sé.... ¡¿hace dos años quizás?!
    - ¡Es que no me entiendes!
    - ¿Qué esperas que entienda? ¿Qué me mentiste? ¿Qué me usaste como pantalla o tal vez como excusa para no enfrentar tu homosexualidad? ¿Qué esperas que diga?
    - Perdóname.

    Gala cortó la comunicación.

    *******************************************************************

    Pero bueno….Historia sin fin....desde que el mundo es mundo y las mujeres nos jactamos de nuestro "sexto sentido", existen personas así: gente con doble moral y una visión nefasta de sí
    mismos.
    Hombres y mujeres condenados a sufrir en silencio una cárcel donde el peor verdugo es su propia conciencia y valores retorcidos. Empujados por si mismos a fingir eternamente por complacer a un supuesto publico llamada sociedad, una sociedad que no duda en apuntar al prójimo o a vender a
    su madre por unos pocos pesos.
    Pero siempre mostrando una sonrisa al samaritano que pueda lanzarle un mendrugo.
    18
    El Diario de Gala
    Como diría la abuela: candil en la calle, oscuridad en la casa.
    ¿Tienen curiosidad de saber que hizo nuestra heroína?
    Esto fue lo que pasó:
    Conclusión de la confesión de "Diego, el frustrado bailarín de la Carrá":
    - Lo que pasa G, es que hay demasiados problemas que tengo que resolver,....Juicios internos que ganar y una familia convencional que enfrentar...Solo espero tú puedas entenderlo y saber perdonarme por intentar cambiar lo que en realidad, va más allá de mi propio control. Negar mi sexualidad es negar lo que soy. Solo quiero que sepas que eres lo más hermoso que me pasó y que yo si te amé, a mi manera, pero si me enamoré. ....Solo que no puedo más con la farsa.
    - Esperaste que estuviera aquí, a km de distancia para decirlo...Lo que más me duele es que no confiaras en mí, sabes que por encima de todo, éramos amigos y me anulaste la posibilidad de elegir. Te perdono sí, pero no te quiero ver más. Que seas muy feliz y encuentres al hombre de tu vida, porque te cuento que al que pensaba mío, le gustan los machos. Al menos tenemos eso en común ¿no?…Al final en vez de príncipe encantador, resultaste la princesa en la torre…Jajajaaja ¿Quién lo diría?
    - Eres una cretina... ¿no puedes dejar de bromear no
    - ¿Y que querías? ¿Qué llore o que te preste un vestido?
    Y bueno,.....Ese fue el final (in)feliz del cuento de hadas de Gala.
    ***********************************************************************
    Ella juró venganza, no sabía ni cómo ni por donde comenzar, solo sabía que si no hacía algo y pronto, explotaría llevándose de encuentro a las personas que amaba…Y aunque le hizo creer a Diego que las cosas habían terminado en son de paz, no olvidemos que una mujer despechada es más peligrosa que un mono con cuchillo.
    Días más tarde, mientras navegaba por Facebook, le vino a la mente una idea tan siniestra como genial: hackearle la cuenta y arruinar su reputación. Estando lejos era lo único que podía hacer, los ricos se vengan mandando matar, los plebeyos usando su ingenio…Y eso fue lo que hizo.
    No sabía la contraseña y no quería arriesgarse a que la cuenta se bloqueara por intentos fallidos.
    Siguiendo un instinto, decidió probar con las preguntas secretas.
    Primera pregunta: "¿Cuál es el nombre de tu mejor amigo?"
    Que cretino tan ingenuo,...Gala lo conocía muy bien, puso la respuesta que pensó correcta y con las manos sudando de excitación, esperaba.
    ¡Correcto! Listo, ahora la segunda pregunta.... ¡Go Gala Go!

    "¿Cuál es tu autor favorito?"


    - “Esto será pan comido."

    ¡Bingo! Estaba dentro.

    Gala no cabía en sí de la satisfacción. Una vez dentro, le cambio la contraseña y las preguntas secretas. Ahora tenía todo el material que necesitaba.
    Ella estaba sorprendida, había más de diez mil mails, entre publicidad, mails de amigos y familiares desde el noventa y seis hasta el dos mil once. ¿Es que este tarado no sabía que también existía una papelera en el correo?

    Gala comenzó a leer, desechando apresuradamente las cosas sin importancia, hasta que sus ojos cayeron en un correo enviado en la época en la que ellos pasaron las vacaciones juntos.
    Era el correo de su mejor amigo que vivía en Grecia.
    Decía así:
    “¡Hola hermano! Espero todo esté muy bien, leí tu correo sobre la chica esa del portal ¿Gala no?...Y bueno estuve pensando...Hermano, ¿Estás seguro que quieres continuar con esa pantalla? Sé que hablamos del tema miles de veces, pero es que no quiero que sufras ni hagas sufrir a esa chica...Según lo que dices parece bastante ingenua y enamorada.
    ¿Cuándo le dirás que eres gay? ¿Piensas seguir así por siempre? Sabes que te adoro y eres mi hermano del alma, por eso no quiero verte cometer errores que puedes evitar. Espero hayas al menos terminado la relación con Gustavo, el tampoco merece sufrir por tus indecisiones. ¿Piénsalo si? Me despido hermano, un beso enorme y este abrazo desde mi Grecia querida.
    Félix"
    Gala estaba en estado de shock, cuando pensaba que ya nada la sorprendería, descubre que además de mentirle sobre su sexualidad, también la traicionaba con un tal Gustavo.
    “Quizás si este Gustavo la tenía más grande que Diego...”
    Se dijo que debía dejar de divagar y no dejarse dominar por la rabia. Siempre escuchó que la venganza es un plato que va servido frío y eso pensaba degustar. Una dulce y fría vendetta.
    Continuo frenéticamente a buscar entre los miles de mails el nombre de ese tal Gustavo.
    Hasta que lo encontró: Remitente: Gustavo Padilla.
    Dios existía.
    El último intercambio de correos entre ellos era justo el día de la confesión. En ella Diego le pedía tiempo y paciencia a Gustavo, le juraba que no estaba con nadie y lo tranquilizaba con respecto a las ausencias y a la falta de comunicación.
    Al final, era tan bueno manipulando, que el pobre Gustavo se disculpaba por ser tan celoso e inseguro, pero es que lo amaba tanto.
    Maldito bastardo manipulador.
    Gala no cabía en sí de la rabia. Ya no solo por ella, también por este pobre chico que no tenía la más mínima idea de la clase de monstruo egoísta y calculador con el que estaba.
    Se sintió identificada y desempolvando su traje de Vengadora, decidió darle una lección a Diego.
    ¿Y si se quedaba sin soga y sin cabra?
    A la velocidad de la luz comenzó a idear un plan a la altura de su ego herido.
    Ahora que tenía en su poder el correo de Diego, entrar en las cuentas de Facebook y su blog era pan comido.
    Decidió contactar primero a Gustavo.
    Le mando un correo contándole todo sobre ellos, sobre su relación con Diego, sobre el viaje, sobre los dos años que pasaron juntos. Dos años en los cuales Diego había recitado el papel de devoto enamorado, digno de un Oscar. Con escritos dedicados en la web y todo.
    Le dijo que tanto ella como él, ignoraban la existencia del otro y más aun de la doble vida de
    Diego. Adjuntó al correo el archivo con sus conversaciones para evitar malos entendidos, no quería que pensara que era solo una broma.
    Lo mandó con un nudo en la garganta pero convencida que había hecho lo correcto.

    Ahora solo quedaba esperar.
    La espera era petrificante, más aun cuando para pasar el tiempo, siguiendo su vena masoquista,
    Gala decidió leer los intercambios de correos de amor de Diego y Gustavo. Y es que si alguien que ya sufre por amor, puede hacer algo para hacerse más daño, ¡lo hace sin dudarlo!
    Después del quinto correo, pensó que vomitaría hasta el aire de los pulmones.
    Ya estaba cayendo en la más completa agonía, cuando de repente un clic inconfundible del chat la sacó del sopor... ¡Era Gustavo!
    - ¿Gala? ¿Eres tu verdad?
    - Hola Gustavo, sí, soy yo en el correo del bastardo.
    - No lo puedo creer...aún tengo nauseas de la impresión...
    - Te entiendo perfectamente querido,...imagina como estuve yo, cuando el "amor de mi vida" me dijo que era gay...
    - Ósea que él te lo dijo...
    - Sí, pero solo porque tú se lo pediste en un correo,...al parecer lo pusimos entre la espada y la pared...
    - Y me eligió...- Sonaba hasta contento.
    - ¡No Gustavo! No pierdas el horizonte,...El verdadero problema es que nos mintió, nos usó a los dos...El solo se quiere a si mismo...
    - Lo sé, solo que hace ya tres años que estamos juntos...
    - Y conmigo estuvo dos...al mismo tiempo que contigo...
    - ¡Y ni siquiera nos dijo para hacer un trío! Jajajajajaa pero bueno, fuera de bromas…. ¿Ves la gravedad del asunto?
    - Tienes un sentido del humor extraño…. ¡Me encanta! ¿Y qué tienes en mente para la venganza?
    - Escúchame bien y después dime qué te parece.
    Gala pensó que su plan podía funcionar, conocía bastante a Diego como para saber que su imagen pulcra y de persona intachable (además de macho latino), era lo que más le importaba.
    Siguiendo las pautas de Gala, Gustavo entró en el Facebook de Diego y cambio toda la información de muro.
    Se declaró gay ante el estupor de familiares y amigos que avergonzados no sabían que comentar del abrupto cambio de gustos del respetado escritor. La bandera gay se hizo presente como foto de perfil y Lady Gaga como portada. Videos y mensajes ridículos reinaron en la web, Gustavo fue aún más allá y decidió que era hora de formalizar su relación ante el mundo.
    Mientras tanto Diego se quería suicidar de la vergüenza.
    Gracias a Sofía, Gala supo que Diego había tratado de contactarla por todos los medios y en previsión de ello, ella había cambiado número y bloqueado la entrada a su Facebook. Gustavo le mandó una copia a Gala de la conversación que esa misma noche tuvo con Diego. En ella decía que había recibido un mensaje desde el correo del mismo Diego que se confesaba (correo ideado por Gala y Gustavo) que lo traicionaba con Gala y que necesitaba tiempo. Que no los merecía a ninguno de los dos. Declaraba que era un cretino sin alma que traicionó a las dos personas más lindas de la tierra y que necesitaba un tiempo para estar solo.
    Gala y Gustavo recibieron el mismo correo y así se sacaron de encima cualquier sospecha. Diego desapareció del mapa y Gustavo decidió reiniciar la relación con un ex novio. Ella por su parte, sintió la satisfacción de devolverle la sonrisa a Gustavo, un chico súper dulce e ingenuo que así como ella, no merecía las mentiras de Diego.
    Solo que una vez cerrado ese capítulo, Gala tuvo la certeza que el olvido era para ella, un camino largo y oscuro como una noche en el Tíbet.

    Historia resumida, historia bien digerida.
    Y ese fue solo el punto de partida para que Gala encontrara lo que quizás más necesitaba.


    V. Y en Mar Revuelto,...Ganancia de Pescadores.

    Gala se sentía sin rumbo, como una brújula rota, sin norte ni escape.
    Después de varias dosis de llanto y vino blanco con Sofía, Gala decidió que era hora de retomar las riendas de su vida. ¿Que importaba que Diego prefiriera la carne a las verduras?
    Era su vida y ella comprendió que nada podría cambiar la ruta del destino, un destino en el cual no estaba escrito que ella y Diego fueran los enamorados que un día soñó.
    Tratar de reponerse a una desilusión es casi tan duro como encarar un luto, lleva tiempo, lágrimas
    y muchas noches en blanco....La única cosa positiva son los kilos que se pierden cuando te azota una buena depresión que hidratas tomando litros y litros de café para mantener el ritmo de la tragedia andando.
    Significa aprender a dosificar la amargura y la desdicha de tal forma que no nos arrastre al abismo con ella. Pero como se repetía Gala: "Cuando se toca fondo, la única salida es hacia arriba".
    Y eso fue lo que hizo.
    Gastaba los minutos huyendo del resto, detestaba la idea de la compasión y la falsa solidaridad que le brindaban.
    Sabía que en el fondo, detrás de esas sonrisas compresivas y miradas dulces se escondía la satisfacción de saber que no se equivocaban al juzgar la relación de Gala como algo estúpido e impulsivo. Las únicas dos personas que la mantenían serena y con los pies en la tierra (Y sobre todo, con las mejillas secas), eran su sobrina Caterina y Sofía, su mejor amiga.
    Sofía era la persona que más la conocía al mundo, una persona que con su carácter alegre, dulce y muchas veces macabro, ayudaba a Gala a no perder la sonrisa.

    Desde lo que pasó con Diego y sabiendo que con su carácter las relaciones con su familia no eran las mejores, ella acompañaba silenciosamente los vaivenes de ánimo de Gala, sabiendo que en el fondo era una persona muy especial y con muchas heridas por sanar.
    Salía con ella a pasear o llevaban a Cate al cine, eso la ayudaba a despejar la mente.
    O al menos eso creía ella.
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    A pocos días de la bomba nuclear lanzada por Diego y de la sucesiva venganza, Gala llegó a la casa de Sofía más agitada y balbuceante que nunca:
    - ¡Sofi no sabes!
    - Si no me lo dices... ¿Cómo saberlo?
    - Jaaaa, claro...Que monga....Cúchame, a que no adivinas quien ganó el concurso de la radio...
    - ¿Cuál? ¿El de la lavadora que habla?
    - ¡No tarada! ¡El del viaje a Cancún! ¡All included!
    - No me jodas... ¿Los dos pasajes a México?
    - ¡Pos „sí! ¡Nos vamos a Cancún chamaca! ¡Necesito tequila y al Alejandro Fernández abanicarme las penas!
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    VI. La Pena entre Dos, es Menos Atroz... Y si es con Tequila,... ¡Pos „mejor!
    Doce horas más tarde las emocionadas chicas se encontraban en Cancún Airport International, después de un viaje tranquilo y con una vista espectacular de la península de Yucatán.
    México fue para Gala siempre un lugar muy enigmático y con una cultura increíble, el conocerlo y respirarlo fue como un bálsamo que le embriagó los sentidos. Ella y Sofía estaban absortas con la belleza del lugar, decidieron primero ir al hotel y dejar todas las cosas para aprovechar el poco de sol que aun bañaba el horizonte.
    El hotel High Star quedaba justo frente a Playa del Carmen, una de las más bellas y tranquilas de la zona, la habitación doble tenia vista al mar y estaba muy bien equipada. Un frigo bar que conociendo el motivo del viaje, no duraría mucho.
    - Ay Sofi… ¿No te parece un sueño?
    - Más que un sueño creo que morí, aterrizando en el paraíso...Dios... ¿viste al moreno de la recepción?
    - ¿Cuál? Estaba ocupada limpiándome la baba por el botones de los ojos verdes.
    - Ah...cuanto nos divertiremos. Tenemos cuatro días y tres noches para vivir la Vida Loca.
    - Aja,...y espero no los desaproveches pensando en el remedo de macho que tenías...
    - Sofía. ¿Basta si? He logrado pasar horas sin jodernos el viaje... ¿Crees que tengo ganas de ensuciar esta oportunidad pensando en el fan de Lady Gaga? ¡Please! Confía en mí. ¿Ok?
    - Ok.
    Sofía no parecía muy convencida, pero decidió darle el beneficio de la duda a su manita del alma
    (Como le gustaba llamarla).Después de todo, si no se la daba ella. ¿Quién podría?
    La primera parada de ley era la fiesta de bienvenida a los huéspedes que se daría en un luau en la playa. Donde los cocteles y la música alegre hacían pensar que tal vez, los problemas no eran tan serios después de todo.
    Gala y Sofía después de cenar, prácticamente se lanzaron a la barra para disfrutar (aprovechando el Open Bar) y endulzar la vista con los turistas y habitantes del lugar.
    - Wow parece otro planeta ¿no?
    - Gala, realmente agradezco que me hayas traído contigo...
    - Sofi,... ¿Cómo no hacerlo si cuanto te lo dije, ya estabas eligiendo el bikini?
    - Jajajajaa sabias que te mataría si no venía contigo.
    - No habría podido hacerlo sin ti, eres un roble conmigo.
    - Solo sigo el Código Sagrado De La Amistad...y ahora, déjame seguir el de la perfecta turista perdida y cariñosa con ese bronceadito de camisa roja ¿Si?
    - Jajajajaa por Dios. ¿No llevamos ni 2 horas y ya quieres ligar?
    - ¿Y qué quieres? ¿Qué me gane la pelirroja siliconada esa, por puesta de mano? Con permiso.
    Gala veía como Sofía se encaminaba segura y sonriente al surfista de camisa roja y dientes perfectos, mientras ella se acomodaba pensativa en la barra. Ella prefería mantener un perfil bajo y observar antes de hablar. Admiraba muchísimo la seguridad y energía de Sofi, usando aquella sonrisa encantadora que hizo del surfista un pedazo de arcilla en pocos minutos. Llevaba unos cuantos minutos sentada en la barra, cuando de repente una voz profunda la sacó de su letargo.
    - Si todos los ángeles son como tú, moriría feliz.
    Gala alzo rápidamente la vista, se encontraba frente a un tipo muy bueno, sobre los treinta años, bronceado, alto y con unos enormes ojos oscuros. Por un momento dudó que hablara con ella hasta que vio que le sonreía así que le respondió:
    - Linda frase, un poco trillada... ¿No les enseñan otra en la escuela de los jugadores? – respondió con ironía.
    El chico sonrió, le pareció una respuesta inteligente, no la clásica chiquilla toda hormonas y sin cerebro. La notó desde el otro lado de la barra cuando llegó con aquella linda rubia, eran todas sonrisas y miradas de curiosidad. Su instinto no había fallado al acercarlo a ella.
    - Tienes razón,...En realidad me suspendieron por falta de originalidad....Me llamo Salvador Cárdenas.... ¿Y tú eres?... – Dijo extendiéndo una mano que ella estrechó con seguridad.
    - Gala, Gala Gavioli.
    - Ah, qué lindo nombre, poco común… ¿no eres italiana verdad? Tienes acento peruano.
    - No, yo no, mis abuelos eran de allá, yo soy nacida y crecida en Lima.
    - No te creo ¡Yo también! Excepto por lo de criado en Lima, vivo hace mucho en Houston.
    - Pero vuelvo siempre de vacaciones en el verano. ¿Estás sola? – Sabía que no, la había notado desde que llegó, pero quería conversar con ella.
    - ¡No! Imagínate...Vine con mi mejor amiga, solo que ahora está en el mundo encantado del surf...Aunque si ella ni nadar sabe.
    - Que dulce...
    - ¿Y me dirás qué te parece dulce o debo adivinarlo?
    - Me parece muy dulce de tu parte el estar aquí sola en la barra, aburriéndote con un desconocido, solo para no importunar la conquista de tu amiga.
    - Mira… ¿Salvador no?...Ok, yo no me aburro ni me sacrifico por ella, solo nos gusta respetar el propio espacio...Además, no tengo que darte explicaciones de mis actos.
    - Totalmente de acuerdo señorita Gala,...Vamos a bailar y a divertirnos.
    - Pero, aun no termino mi margarita...
    - Te coges otro...es Open Bar...Vamos.
    Salvador la arrastró consigo en medio del tumulto, la banda que sonaba y la gente extasiada que bailaba sin parar.
    En medio de aquel barullo Gala se sintió libre, joven y más viva que nunca. Más viva que pocas horas atrás.
    - Y bueno Gala... ¿Me dirás cuántos años tienes?
    - Ahora que lo preguntas si...Antes no lo habías hecho...
    - ¿Eres siempre tan puntillosa?
    - Solo si me esfuerzo....Tengo veintisiete. ¿Y tú?
    - Yo cuento con treinta y dos oscuras y frías primaveras.
    Serían inviernos entonces…
    - No linda, las primaveras de Houston son los inviernos de Lima.
    - ¿Llevas muchos años allá?
    - Casi veinticinco, mis padres me llevaron muy pequeño. Después del segundo de primaria, solo vuelvo a Lima por vacaciones como te dije. Mi viejo es embajador del Perú en Houston.
    - Ah, ahora entiendo... ¿Y qué te trajo por aquí? ¿Trabajo? – Ella trataba de seguir su ritmo, bailaba muy bien, a diferencia de ella que no podía caminar sin tropezar.
    - No...Cancún es solo para disfrutarla,...Vine porque necesitaba relajarme. Necesitaba desconectarme de todos...
    - Que coincidencia. Yo vine por lo mismo.
    - ¿Ah sí? ¿Mal de amores?
    - ¿Y el tuyo? ¿También mal de amores?
    - Touche…Ok, ok,...entendí...no hablemos ahora de eso.
    - Mejor,...tomemos algo que ya me canse de brincar...Además ahí viene Sofi.
    - Gala! Ayúdame please,...este chico tiene el cerebro de un cangrejo... ¡No sabe ni donde queda el Congo! Cuando le conté que había estado el verano pasado en el Congo ayudando a Médicos sin fronteras me dijo:" Y se baila muy bien allá ¿no? ¡Ellos inventaron el baile! ¡Ahhhhhhhh! ¡Mátenlo mátenlo!
    - Jajajajaja Sofía amore,... ¿Cuántas veces te he dicho que a la mayoría de los hombres no les gustan las mujeres inteligentes? ¡Se asustan! Si te gusta el cabeza hueca ese, al menos para pasar estos días, solo sonríe y dile:"¡Ahhh eres muy bueno en el surf! ¿Cómo lo haces? Yo no podría." Y todo eso, con tu mejor cara de estúpida... ¿Ok?
    - ¡Ok! Solo lo haré porque no me gusta bailar sola...Ah, pero miren... ¿Quién eres tú?
    Salvador había observado divertido toda la escena del histerismo de Sofía por la ignorancia de su acompañante, admirando la naturalidad y el afecto con el que Gala calmaba a su amiga.
    - Hola, soy Salvador y por si acaso...Sé que en el Congo la mayoría habla francés.
    - Très bien,...entonces los estúpidos con cara bonita solo los encuentro yo...Te trajo suerte la isla manita...Aprovéchala mientras dejo caer mi CI con el surfista, que además se llama Bobby… ¡Bobi jajajajajaja preciso el nombre!
    - Diviértete loca...nos vemos en la habitación...Estoy agotada.
    - ¿Te vas?
    - Sofi me levanté súper temprano, estoy muerta y aún tengo que llamar a mama para avisarle que llegamos bien.
    - Que tumba la fiesta que eres, yo voy a bailar un poco más.
    - Ok, no tomes mucho y ya sabes la regla: no te alejes de la fiesta.
    - Si mami.
    Sofía les guiñó el ojo y se encaminó hacia el grupo de surfistas y las risas relajaron su expresión desconcertada por la frivolidad de aquellas personas. Salvador cogió a Gala del brazo cuando ella se estaba dando la vuelta.
    - Ey Gala...no me digas que te vas ahora.
    - Sí, estoy destruida por el viaje, además me levante muy temprano.
    - Déjame acompañarte al hotel al menos...
    - Está aquí al frente...
    - Soy un caballero y quiero asegurarme que una dama tan linda llega sana y salva. Vamos.
    - Que caballero, gracias.
    Salvador y Gala se encaminaron hacia las luces del hotel, tal vez fuera una coincidencia o tal vez siempre eran las noches de Cancún así, pero había un cielo espectacular, plagado de estrellas, aun con la media luna reflejada sobre aquel inmenso mar. Ella se sentía muy cómoda, relajada y contenta.
    Hacía mucho que no encontraba personas como Salvador, alguien que parecía lo bastante seguro con el silencio como para no romper el encanto.
    - Bueno caballero, ya llegamos. Muchas gracias por acompañarme.
    - De nada, Este hotel es hermoso, solía quedarme siempre que venía. Esta vez solo conseguí habitación en el hotel que queda a la espalda de este.
    - Ah,..¿Entonces qué hacías en el luau de bienvenida a los huéspedes?
    - Jajjajaa no me colé, tranquila...El otro hotel pertenece a esta cadena, solo que el mío se llama High Sky... ¿Original no?
    - Si,...bueno, debo entrar. Quiero deshacer la maleta y dormir un poco.
    - Si quieres nos encontramos en el hall, aquí mismo, para desayunar… ¿A las nueve te parece? Con Sofía claro.
    - Sí, claro que sí, yo le digo ahora que llega.Hasta mañana.
    - Hasta mañana.
    Fue un momento vergonzoso, por un segundo se miraron y ninguno de los dos parecía dispuesto a dar el primer paso. Gala se sintió como una chiquilla, esperando un primer beso...No la mujer fuerte y aun golpeada por la desilusión que pensaba ser.
    Lo miró con una sonrisa y empezó a dar la vuelta para entrar cuando Salvador la cogió de la mano y se la besó.
    - No te olvides Gala,...desayuno y compañía turística...Que descanses.
    Después de eso, dio la vuelta y con paso seguro se perdió en la oscuridad de la noche.
    Gala entró al hotel con las manos sudadas y el corazón martillando el pecho.

    ¿Que era esa agitación? ¿Porque se sentía tan débil y emocionada a la vez? ¿Serían los tragos? ¿Sería el cansancio y las horas de vuelo que le jugaban una pasada? Sera será….Que tal vez, este apuesto y amable desconocido ¿le había movido el piso?
    Gala no quería pensar, apenas llegó a la habitación se duchó, ordenó sus pertenencias y hablo con su familia. No eran ni las doce y todo el cansancio se evaporó mientras pensaba en ver a Salvador al día siguiente. Por un instante pensó en dar la vuelta y regresar a la fiesta pero eso la haría lucir desesperada… ¡Prefería estar desesperada dentro de su habitación! Compostura ante todo….
    Quería mantener la cabeza ocupada en otras cosas, no en lo mucho que le hubiera gustado besar a un tipo que ni siquiera conocía. Ideas confusas le atormentaban el sueño, no podía concebir la idea estar pensando en otra persona que no fuera Diego y su macabra confesión.
    Y en lo dulce que fue su venganza.
    Siempre se consideró una persona analítica y ordenada, pero en aquella habitación de hotel, a miles de km de casa y con el corazón aun rebosante por haber conocido a Salvador, empezó a dudar de su salud mental. Se repetía que era una mera reacción física ante alguien (muy) atractivo.
    Sí, eso tenía que ser…
    Casi había conseguido dormir, cuando Sofía entró en la habitación, hablándole a gritos:
    - ¡Gala! ¡despierta tonta! ¡Cuéntamelo todo! ¿Quién era ese bombonazo que te levantaste?
    - Joder Sofi, estaba quedándome dormida...Además ya te dijo él mismo quien era. Y no me
    lo "levante"...se acercó a la barra mientras tú ibas de cacería al País Del Surf.
    - No te hagas la pendeja conmigo manita, vi cómo te miraba. Y además estaba más bueno que pollo a la brasa.
    - Pues si estaba bueno pero no pasó nada. Solo fui amable, sabes que ahora mismo no es momento para mí de conquistas...
    - Error, ES MOMENTO. Ahora más que nunca tienes que botarte en la cancha y demostrar que lo que te hizo esa rata no te redujo a un estropajo llorón y mal vestido. Además... ¿Porque siempre todo tiene que ser un drama? Disfruta y ya…
    - Gracias por lo de mal vestida manita...Tal vez...Como sea, mañana tenemos invitación a desayunar con él, en el restaurante del hotel. ¡Aja! Y parte el primer home run!
    - Duérmete ya loca,...Y apaga la luz.
    Sofía apagó la luz sonriendo por dentro. Este viaje iba a resultar más interesante de lo que pensaba.

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    VII. Después de la Tormenta,...No Siempre Viene la Calma.

    La mañana siguiente contra todo pronóstico, Gala y Sofía se levantaron muy temprano.
    Por una parte era el calor de la isla, por otra, la emoción que aun sentían por el imprevisto viaje.
    Las chicas se vistieron con rapidez y bajaron al lobby del hotel a esperar a Salvador.
    Esperaban verlo llegar como cualquier turista, con un look de verano. Se equivocaron.
    Llego muy bien vestido, con un pantalón de lino crema y una camisa del mismo color, informal pero muy elegante. Además, no venía solo.
    Llegó con otro hombre que parecía tener la misma edad y era casi de la misma talla que él pero más delgado. Además el desconocido era castaño y tenía ojos grises. No era su tipo pero tenía que reconocer que era casi tan guapo como él.
    - ¡Gala! ¿Ese no es Salvador? - Sofía debía ser la única persona al mundo que susurraba en voz alta.
    - ¡Baja la voz! ¡Sí! Es él... ¿Pero quién es el tipo que está con él?
    - No sé...y la verdad es que está más bueno que comer con las manos... ¡lo pido!
    - Estas demente,...ni siquiera sabemos quién es.
    - Cállate, ahí vienen.
    - Hola chicas...Gala, Sofía...él es Mauricio Quintero, un muy buen amigo mío. Venimos juntos... ¿No les importa que haya venido no?
    - ¡Claro que no! Gala y yo nos preguntábamos quien era.
    - Pues responderemos todas las preguntas mientras desayunamos. ¿Vamos?
    - Vamos.
    Llegaron al último piso donde se encontraba el buffet y se sentaron en la terraza.
    Una vez instalados y con los platos servidos, la charla parecía un camino empedrado y difícil de comenzar. Fue Mauricio a romper el hielo:
    - Y dime Gala,... ¿En que trabajas?
    - Trabaje mucho tiempo en una tienda deportiva pero renuncie hace más de dos años. Ahora trabajo en una galería de arte. Me encargo de toda la parte administrativa, coordinar las entregas, facturas, endulzar a los clientes a pagar cifras de casi 5 dígitos por un autor cuasi desconocido.... ¿Genial no?
    - Jajajaa tenías razón Salvo, es súper pilas.
    A Gala le pareció muy tierno ver a un hombre tan seguro sonrojarse por la indiscreción del amigo.
    Eso no se lo esperaba...Decidió ayudarlo a superar el embarazo.
    - Gracias Salvador, eres muy amable.
    - De nada...
    Salvador parecía absorto en el café, muy distinto al tipo lanzado de la fiesta de bienvenida...Gala pensó que tal vez, no había dormido bien.
    - ¿Y tú Mauricio? ¿En que trabajas?
    - Si, cuéntanos un poco de ti.
    Sofía cogió al vuelo la oportunidad de hablar, no estaba acostumbrada a tener la boca cerraba más de cinco minutos y además quería conocer mejor al atractivo amigo de Salvador.

    - Soy chef, trabajo en el restaurante de mi tía como Chef Jefe. Es un lugar de comidas étnicas de todos los países latinoamericanos, desde el ajiaco colombiano hasta nuestro ceviche...Pasando por enchiladas mexicanas y las típicas arepas venezolanas...Eso nos consiguió fidelizar una gran parte de la comunidad latina en Houston.
    - Wow que interesante.
    Gala sonrió para sus adentros, Sofía tenía la capacidad innata de trasmitir genuino interés, aunque si realmente no entendiera la mitad del tema.
    Salvador parecía extrañamente retraído, algo que comenzaba a poner nerviosa a Gala.
    Pareció despertar del letargo cuando Mauricio habló:
    - Salvo, ¿Llamaste ya a Alicia?
    - ¿Qué?...Ah sí, ya le conté que llegamos bien y que apenas terminemos con los documentos regresamos a casa.
    Sofía le lanzó una mirada de alarma a Gala... ¿Alicia? ¿Era la novia? ¿O peor...la esposa?
    Viendo el silencio que caló en la mesa por la mención de Alicia, fue el mismo Salvador a aclarar las
    cosas:
    - Alicia es mi madre, tiene una casa aquí en Cancún que está vendiendo, por eso venimos a cerrar el trato con el nuevo dueño.
    Gala se sintió de golpe ridícula al sentir celos de una persona que no conocía...y más aún, siendo la madre de Salvador.
    - Bueno me alegra que las cosas vayan bien por ustedes. Nosotras también debemos regresar en tres días... ¡Pasan tan rápido aquí!
    - Tienes razón Gala, las cosas buenas duran poco...Por eso hay que disfrutarlas. ¿Qué les parece dar un paseo en lancha por los alrededores? Son pocos km y los paisajes son espectaculares.
    - ¡Sí! ¡Qué chévere! ¿Qué opinas Salvo?
    - Claro Sofi, si Gala está de acuerdo nos podemos encontrar todos en el puerto después de almuerzo...Así nosotros terminamos de llevarle los papeles al señor este y después somos almas libres.
    Gala estaba impresionada con la facilidad con la que Salvador pasaba de la apatía a la euforia...Algo que le hizo enderezar las antenas antes de catapultarse en una situación aún más complicada. Ya era bastante horrible pasar por una desilusión una vez, pero era de mártires masoquistas el auto convencerse que se puede iniciar siquiera una aventura, cuando aún las heridas están llenas de sangre y costras dolorosas.
    Estaba demasiado sumergida en la novela tailandesa que tenía en mente que no reaccionó hasta que sintió la voz de Sofía:
    - ¡Gala! ¡Tierra llamando a Gala!
    - Aquí estoy boba,...sorry, me perdí un segundo.
    - Varios diría yo… Como sea, los encontramos a las tres de la tarde en el puerto.
    - Sí, claro...Gracias por el desayuno, fue un placer...Ahora nos vamos a la playa.
    - Cuídense, Mauricio, un gusto el conocerte.
    - Para mí también...Y a ti Sofi, un placer enorme.

    Se levantaron más rápido de lo que la situación merecía, Gala estaba impaciente por irse a meditar un poco y así pasar el trago amargo que las pajas mentales le dejaron en el estómago.
    - Bueno Salvo, nos vemos después.
    - Claro Gala, nos vemos, cuídense.
    Apenas entraron en la habitación a recoger las cosas para ir a la playa, Sofi no pudo más con el silencio y explotó:
    - ¿Se puede saber qué carajo te pasó? ¿Por qué saliste disparada como si hubieran soltado ratones en el salón? No será que estás pensando en....
    - Sofi, manita... ¿Basta si? No tengo ganas de hablar, vamos a la playa y disfrutemos los días que nos quedan.
    - Ok.
    Sofía bajó la guardia solo por el momento, conocía muy bien a Gala y sabía que si la presionaba no conseguiría hacerla hablar ni bajo las más ingeniosas torturas. Podía ser más terca como una mula y más cerrada que una tumba egipcia. Pero cuando se sintiera relajada hablaría con libertad.
    Siempre lo hacía.
    Los chicos por su parte no la estaban pasando mejor:
    - ¿Salvador, me piensas decir ahora porque te comportaste como un retardado mental con las chicas? Te pasaste la noche diciéndome lo increíble que era esta chica y lo linda y divertida que era su amiga para después quedarte como un cretino. Casi parecías obligado a estar ahí, no que tú las invitaste. Se notó que ella se sintió mal,... ¿No viste que ni termino de desayunar?
    - Lo sé, es cierto. Me comporte como un idiota, pero es que me quedé muy preocupado cuando terminé de hablar con mamá.
    - ¿Alicia está bien? ¿Está enferma? ¿O es aún por lo de Adrián?
    - Sabes que quedó muy mal por lo del divorcio, no es algo que se espera después de treinta y cinco años de matrimonio...me siento dividido. Por una parte ella odia a mi padre por lo
    - que le hizo y por otra, mi viejo me llama y trata de explicarme que las cosas no las planeo así, que no esperaba enamorarse de nuevo. Que ama a mi madre y a mí....en fin...me siento entre dos volcanes a punto de estallar y no puedo ni quiero darle la espalda a ninguno de los dos.
    - Escúchame Salvo, nadie dice que debas hacerlo. Solo tienes que aprender a dividir las cosas, no eres ningún adolescente confundido...Eres un hombre y aunque entiendo lo doloroso que puede ser ver a tus padres sufrir, no puedes dejar que eso condicione tu vida.
    - Tienes razón, como siempre...Fui muy grosero con Gala, con las dos en realidad.
    - Si, lo fuiste...Y si tanto te gusta esta chica debes hacerle ver la mejor parte de ti...Además, se regresan en tres días... ¿Quieres que se vaya sin haberlo hecho?
    - Ummm...tienes razón...pensemos en algo que las sorprenda hoy.
    - Ese es mi brother.

    **********************************************************​
    Con el sol bronceando su cuerpo y con la limpia brisa del mar, Gala pareció poco a poco recobrar la serenidad. Estaba aún confundida con el comportamiento de Salvador y furiosa consigo misma por permitir que eso afectara su ya precario sistema nervioso.
    Sentía que caía en una espiral de emociones sin salida, más cuando el recuerdo de Diego aún era una herida fresca. Pensó que tal vez corría demasiado al pretender borrar con unos pocos días de sol, semanas enteras de frustración y dolor.
    Como siempre, fue Sofía a reportarla al planeta de los vivos.
    - Gala... ¿Me dirás que te paso o debo sacar una cita con el neurocirujano para hacerte una lobotomía?
    - Siempre tan dulce manita...ok, solo me sentí fuera de lugar. Además no me digas que no lo notaste distante. Casi parecía que nos hacía un favor al estar ahí.
    - Si lo noté, pero más que distante, lucía preocupado. No debes tomarte las cosas de modo personal...no todo el mundo está en contra tuyo Gala.
    - Lo sé,...puede que tengas razón,...Pero si ahora en la tarde hace lo mismo, nos vamos inmediatamente.
    - Hecho, le daremos una oportunidad,...si no la pasa... ¡Next!
    - ¿Te he dicho antes que eres más loca que mi hermana?
    - Mierda...Y conociendo a Mariana, eso es un piropo jajajajaja.
    - Ya cállate, déjame dormir.
    Sofía estaba muy contenta al ver que Gala había recuperado el buen humor, solo esperaba le durara lo suficiente como para resistir el fatídico regreso a casa.

    VIII. Revelaciones al Alba

    A las tres en punto se encontraban a bordo del "Corcel Negro", el yate que los chicos alquilaron en el puerto.
    Era enorme, la cubierta y los acabados en fina madera negra daban el nombre al moderno y lujoso yate, el interior de las cabinas estaba condicionado con todas las comodidades de un mini departamento, incluyendo una cocina y una sala de estar.
    Gala no subía en un yate desde que vivía en Milán y ciertamente jamás lo había hecho en uno tan grande y elegante. Sofía parecía extasiada con la imponente vista que surgía ante ellos. Notó que Salvador y Mauricio hablaban en voz baja y las miraban, por eso, su natural paranoia regresó como una furiosa ola. Parecían un par de niños que escondían un secreto.
    - Todo está muy lindo...Pero... ¿Se puede saber qué les pasa? Parecen dos niños que robaron un caramelo.
    - Jajajaaja ok, vaya si eres jodida...con Mauricio preparamos una sorpresa para ustedes.
    - ¿Qué? ¡Cuéntenos!
    - Calma Sofía, cuando lleguemos lo sabrás, mientras hagamos un brindis.
    - ¿Y porque brindamos?
    - ¿Cómo porqué? Por habernos conocido Gala...Por habernos encontrado todos aquí y disfrutar de nuestra mutua compañía.
    - Salud entonces.
    - Salud. – Dijo mirándola fijamente mientras se llevaba la copa a los labios.
    Mientras bebían el champán, Gala se sintió desconcertada por los misterios que rodeaban a Salvador. Mientras Mauricio era un tipo claro y directo, Salvador tenía ese aire de misterio que la alarmaba y a la vez la fascinaba cada vez más.

    Después de unos cuantos minutos llegaron a un puerto rodeado de vegetación.
    - Llegamos. – Anunció Salvador cuando el yate se detuvo.
    - ¿Dónde estamos?
    - Mi querida turista usted se encuentra en la encantadora ciudad de Valladolid, a punto de hacer una excursión a los monumentos de Chichén Itzá, parada obligada cuando se visita la Riviera Maya.
    - No lo puedo creer.
    Sofía y Gala se quedaron sin palabras, la belleza del lugar era indescriptible y el gesto de los chicos, demasiado inesperado para asimilarlo en poco tiempo.
    - Pues créelo,...Mauricio, ayuda a Sofi a bajar mientras termino de convencer a nuestra amiga que no es broma...
    - Lo que digas bro...
    Mauricio parecía más relajado y feliz que ninguno, sin muchos contratiempos logro mantener a Sofi lo bastante ocupada mostrándole los paisajes y describiendo la ciudad, como para darles un espacio a Salvo y a Gala.
    - ¿Qué dices? ¿Te gustó la sorpresa?
    - Me encantó...pero no tenían que hacerlo.
    - Si, quería disculparme por cómo me comporte esta mañana contigo,.. No eran ustedes, es solo que ahora mismo mis padres están atravesando un divorcio y aunque soy un adulto, me preocupa que sufran. Mi madre me llamó esta mañana y fue por eso que no tenía la cabeza muy clara...Pensaras que soy un inmaduro.
    - No, al contrario, me parece muy dulce de tu parte el estar tan pendiente de tus padres. La mayoría de hijos cuando crecen dejan de lado esas cosas.
    - ¿Entonces, me perdonas?
    - No tengo nada que perdonarte. Aunque si te debo confesar que me fastidio mucho verte así distante, sobre todo después que la noche anterior eras una campana de alegría.
    - Lo sé....es solo que, el haberte conocido alteró un poco mis planes.
    - ¿Ah sí?...Eso lo tomare como un cumplido.
    - Y créeme que lo es...Eres una mujer fuera de lo común.
    - ¿Y eso por qué?
    - No eres la clásica linda sin cerebro. Eres mordaz y muy divertida. No te quiero decir más porque no quiero que después te me subas mucho.
    - Jajajajaa gracias Salvo, pero no te preocupes, no acostumbro creerme todos los halagos.
    - Pues deberías…Vamos.

    Salvo tenía mil ideas para hacer de ese paseo algo inolvidable, pero decidió dejar pasar las cosas naturalmente. Además, disfrutaba muchísimo la expresión ilusionada de Gala por la excursión.
    Después de pasear y tomar miles de fotos, decidieron descansar un rato.
    Comenzaron a caminar de la mano por un sendero hacia la colina. Veían a lo lejos a Sofi y Mauricio conversar felices con los nativos de la zona, se les veía tan cómodos como una pareja de excursionistas. Tan cómodos que Gala se preguntaba si su manita no se estaba tomando muy en serio las atenciones de Mauricio.

    Ella esperaba que no se hiciera muchas ilusiones, regresarían en un par de días y conociendo a Sofi, (que se encariñaba hasta con las bufandas) sabía que le esperaría un duro regreso a casa.
    Pero... ¿Quién era para juzgarla? ¿No estaba haciendo ella lo mismo con Salvo? Como de costumbre, por perderse en su mundo de desenlaces fatales, no escuchaba que la llamaban:

    - ¡Gala! ¿Quieres dejar de volar al país de las maravillas? Joder manita, que fea costumbre la tuya...
    - Ok, ok,...soy algo distraída...pensaba en lo lindo que es aquí...
    - Aja...y yo acabo de terminar con Robert Downey Jr.
    - ¡No! ¡Ese es mío!
    - Solo porque yo lo boté...en fin....Salvo y Mauricio preguntaban si nos gustaría pasar la noche en la playa, hay un campamento a medio km de aquí...
    - Claro, si tú estás de acuerdo, por mí no hay problema.
    - Chévere, Sofía, Gala, Mauricio y yo alquilamos las motos de agua y nos vamos en un rato.
    - Los chicos regresaron con dos motos acuáticas, Mauricio subió a Sofía a la suya y Gala se acomodó detrás de Salvador. Mientras los motores partían salpicando agua, Gala se apretó tímidamente a su espalda. Sintiendo a través de la suavidad de la tela su perfume, se preguntaba si tal vez no estaría mal dejarse llevar por los impulsos.
    - Espero que les guste el campamento, Mauri y yo solíamos pasar las noches a inventar historias sobre los desconocidos que encontrábamos en él.
    - ¿Qué?....vaya, veo que entre ustedes hay un cariño muy especial. ¿Se conocen hace mucho no?
    - Crecimos juntos, él como yo es hijo único. Su padre era el mejor amigo del mío, cuando murió mi tío, él tenía poco más de diez años...somos como hermanos. Pienso que me entenderás, veo que tienes la misma relación con Sofía.
    - Si, Sofi es mi amiga desde la secundaria, ha sido mi consejera y mi guía durante los momentos más difíciles...Es como mi hermana.
    - ¡Agárrate fuerte!
    Cuando la moto partía las olas a la velocidad de la luz, Gala cerró los ojos y acomodando la cabeza en el hombro de Salvo, decidió gozar al máximo la oportunidad que este viaje le estaba brindando.
    - Llegamos. – Le anunció.
    Mientras Salvador tendía la mano para ayudarla a bajar, Gala embriagaba la vista con el encantador paisaje del bosque.
    - ¡Mauri! ¡Estamos aquí!
    Sofi y Mauricio estaban ya sentados al pie de un gran árbol hablando con el que parecía ser el jefe del campamento.
    Un tipo alto y moreno con aire de pocos amigos, les daba las instrucciones y reglas de conducta.
    Algo que al parecer a Sofía no le hacía mucha gracia:
    - Gala, este tipo es más pesado que un costal de piedras, no quiere ni que respiremos cerca de sus maravillosos árboles "en vía de extinción".
    - Jajajjaa, vamos Sofi, no puede ser tan malo...el tipo solo hace su trabajo.
    48
    El Diario de Gala
    - Entiendo, pero no somos ningunos niños, esta demás que nos pida "compostura y buenos modales".... ¡solo pasaremos la noche en las tiendas de campaña!
    - Hay un problema chicas....
    - ¿Cuál Mauricio?
    - Solo queda una carpa libre...esa grande de allá.
    - Por mí no hay problema, mientras no ronques. –Dijo Sofía mirando coquetamente a Mauricio.
    - Sofi...Mauricio, está bien. Podemos dormir todos en la misma, yo duermo con Sofi y tú con Salvo.
    - Ok, genial. Le diré que nos quedamos entonces.
    Mientras Salvo y Mauricio tranquilizaba al gran jefe y separaban la carpa, se preguntaba si no acababa de cometer un gran error. Sobre todo al ver la expresión divertida de Sofía.
    - ¡Perdón! ¿No hay problema? ¿Te bebiste el coco manita? ¿Con lo jodida que eres hasta para dormir conmigo, no tienes problemas en compartir la carpa con los chicos?
    - Relájate Sofi, es solo por una noche, además hay dos sacos, dormiremos juntas en uno y ellos en el otro.
    - Umm.... ¿Me parece o estás muy a gusto con la idea de pasar la noche con Salvador?
    - No digas tonterías, además baja la voz que nos pueden oír....Y bueno si...pensé en lo que me dijiste y tenías razón...Debo aprovechar esta oportunidad, además lo más probable es que no lo vuelva a ver así que... ¿qué más da? Además en Lima, de aquí a que consiga uno así me salen raíces jaajajajaja
    - Woww... ¡me siento tan orgullosa de ti! ¡Mi niña está creciendo! En ese caso, yo me encargo de mantenernos a Mauricio y a mí fuera de su alcance. – Ella le guiñó el ojo siempre dispuesta a “sacrificarse” por una noble causa.
    - Ah cállate loca...ahora finge ser normal que ahí vienen.

    ***************************************************************

    Unas horas después, al calor de la fogata y el vino, la charla entre Salvador y Gala se hacía más íntima:
    - Entonces Gala..., ¿me decías que este viaje lo ganaste en un concurso por radio?
    - Aunque usted no lo crea.
    - Vaya, no te hacia el tipo que llamara a la radio y participara.
    - Jajaaja ¡ni yo! Solo atiné una canción y llame, no pensé que ganaría...al parecer fue el destino.
    - ¿Crees en él?
    - Claro que sí,...pienso que todo pasa por una razón, hay situaciones que tenemos que pasar para fortalecernos
    - Hablas como alguien que ha sufrido una desilusión.
    - Pues sí,... ¿Quién no? Pero no quiero hablar de eso...no hoy al menos.
    - Ok...ahora me toca a mí.
    - ¡Sí! Cuéntame.... ¿Cuál era el mal de amores que te trajo a la isla? Y no me digas que es solo por lo de tus padres.
    - Eres muy insistente para ser alguien que me da solo respuestas vagas...Hagamos un trato, yo te digo primero lo mío y después tú me dices el motivo de tu viaje. ¿Qué te parece?
    - De acuerdo, es lo justo....además parece que podremos hablar tranquilos ya que Sofía y Mauricio se perdieron en su paseo por el bosque...
    - Tranqui Gala, Mauricio es un caballero, jamás le faltaría el respeto.
    - Si no me preocupa ella, me preocupa Mauri en manos de mi desquiciada amiga.
    - Jajajjajaa, vamos Gala, dudo mucho que Mauricio sea un manso cordero en manos del lobo, deja de pensar en ellos y concéntrate en lo que estamos hablando.
    - Tienes razón,...tu primero Salvo, soy toda oídos.
    - Ok,...si, no vine solo por lo de mis padres...en realidad ese es un motivo grande, pero no el único...Vine porque necesitaba olvidar y despejar la cabeza.
    - ¿Paso algo muy grave?
    - Si te parece grave que mi prometida me abandone por su ex novio, a dos meses de la boda, entonces sí...es grave.
    - ¿Qué? Vaya...Que zorra...lo siento mucho... ¿llevaban mucho tiempo juntos?
    - Un año de novios y cinco de conocernos.
    - ¿Y estabas muy enamorado?
    - Ahora que lo pienso, creo que amaba la idea de tener una familia. Nos conocíamos mucho tiempo, pero ella nunca se dio al cien por ciento.
    - Ummm...al menos no te dejo plantado en el altar....mira el lado positivo...fue sincera y les ahorro a los dos un montón de sufrimiento.
    - Si ser sincera le llamas a sorprenderla besándose con el susodicho en la casa de mi madre mientras elegían el ajuar,...pues si...bastante sincera fue Jimena.
    - Joder,...ok, ok...veo que coincidimos en la ironía como remedio para sobrellevar la desilusión...ahora me toca a mí.
    - Esto suena prometedor.
    Gala respiró profundamente mientras pensaba cómo comenzar....Mirando a los ojos a Salvador, comenzó su relato:
    - Pues bien, te cuento lo mío...terminé hace poco una relación, en realidad se terminó sola cuando se le cayó el teatro a Diego (mi ex)..., me confesó que era gay...y terminó conmigo…telefónicamente…Después de dos años juntos…de eso hace casi un mes…Parecer nunca se termina de conocer a la persona que amas…
    - Woww, que fuerte,…ahora entiendo porque estabas tan cerrada cuando te conocí.
    - ¡No lo estaba! Solo estaba cansada.
    - Como sea,…al parecer no somos muy afortunados en el amor.
    - Tal vez el destino nos hizo conocer las personas equivocadas para poder apreciar a la persona correcta cuando apareciera.
    Salvador la miró maravillado, parecía tan pequeña y vulnerable a la luz de la luna, abriéndole su corazón y contándole la desilusión que había pasado. Pensó que las palabras estaban sobrando, poniendo sus brazos alrededor de sus hombros, se dedicó a disfrutar el momento. Gala cerró los ojos, apoyándose a él. Se sentía segura, ya no importaba si se iba en un par de días y no lo volvería a ver. Ese momento era suyo y se dijo por primera vez, que debía dejar de torturarse con el mañana. Entrelazando los dedos entre los suyos, Gala besó suavemente a Salvador en los labios.
    - Gracias.
    - ¿De qué?
    - Por todo, ha sido completamente mágico.
    - El conocerte fue lo mejor de todo este viaje…Quiero seguir viéndote.
    - Salvador,…dejémoslo así…No quiero expectativas por ahora…
    - No dejas de sorprenderme,…Pero está bien, dejemos el agua correr.
    - Nos iremos en un par de días, además…la estamos pasando tan bien que para que arruinarlo con falsas promesas.
    - Cierra la boca un segundo.

    Diciendo eso, cogió el rostro de Gala entre sus manos y la besó. Un beso largo y profundo que la estremeció, haciéndola olvidarse del tiempo y del lugar. Salvo se detuvo de golpe, mirándola a los ojos, la agarro de la mano, la llevó al interior de la carpa.
    Ella se sentía extrañamente relajada, la forma dulce y simple con la que Salvador la desvestía, haciéndola sentir linda y deseada, enterraban en el pozo del olvido la amargura y el rechazo que ella misma se había construido. Con cada beso y caricia, él la dirigía hacia un paisaje nuevo.
    Metódico y atento en hacerla disfrutar, Gala sentía que estaba descubriendo una nueva forma de hacer el amor. No buscando el placer propio, sino alcanzando juntos, mano a mano.
    Cuando terminaron mientras él la abrazaba, pensó que Salvador era el amante que más placer le había dado jamás. No solo era generoso, atento, era cariñoso y muy dulce
    Abrazada a él, por primera vez, desde el zarpazo de Diego, tuvo miedo de volver a casa.

    **********************************************************************
    A la mañana siguiente, Gala despierto desorientada, no veía a Sofi dentro la carpa...Estaba aún algo mareada por el vino, claro que recordaba perfectamente la noche pasada entre los brazos de Salvador, lo bien que la pasó y las promesas que no se hicieron. Era mucha información para asimilar sin cafeína.
    No viendo a Salvo por ningún lado, comenzó a entrar en pánico, oía voces de los vecinos de campamento, pero ni rastros de los chicos.
    Se estaba vistiendo a toda velocidad, cuando entró Salvador con dos vasos descartables de humeante café. Lucia fresco como una rosa, recién afeitado y con un polo diferente. Odiaba la gente que se podía despertar así: linda, como si hubiera dormido horas. Ella parecía una mala copia de Amy Winehouse.
    - Buenos días dormilona.
    - ¿Qué hora es?
    - Apenas las siete y cuarto Gala, no dormimos mucho en realidad...
    - Pero al parecer tú ya llevas despierto un buen rato... ¿Te cambiaste ropa?
    - Ah, esto...si me levante hace un par de horas..., fui al pueblo y entré al autoservicio, vendían camisetas y aproveche para comprar una rasuradora...Me lave ahí....Además, no podía volver sin traerte el desayuno.
    - Eres mi ídolo. Creo que me mató dormir en el suelo. ¿Ummm donde esta Sofi y Mauricio?
    - No los veo desde que llegamos.
    - Ah por ellos no te preocupes, me los encontré en el pueblo. Al parecer estuvieron tan ocupados como nosotros anoche.
    Gala se sintió enrojecer, conocía muy bien a Sofía y sabía que no era la primera vez que pasaba la noche fuera con un desconocido. Pero, ¿ella?....Umm a ella sí que le faltaba cancha.
    - Gala, ¿pasa algo? Te quedaste muda. ¿Estás bien?
    - Sí, claro Salvo, sorry, ando aun dormida.
    - Termina el café nena, nos esperan en el pueblo en diez minutos.
    Llegaron al pueblo y los chicos los esperaban en el puerto. Sofía lucía radiante, relajada y contenta.

    Mauricio por su parte mantenía la misma sonrisa de comercial y modales de niño bien.
    Apenas la vio bajar de la moto acuática, Sofi le saltó encima como si no la viera en siglos.
    - ¡Gala!¡Woww te ves genial! (Nunca subestimes el poder de un polvo) Jajajajajaa
    - ¡Cállate tonta! (¿tanto se nota?) Baja la voz, tus comentarios los haces cuando lleguemos al hotel,...no me hagas poner más roja. – ella bajaba la cabeza susurrándole a Sofía.
    - Ahhh que aguafiestas eres amiga. Deja la mojigatería que aquí nadie piensa nada, al
    - máximo que la pasaron bien.
    - ¡Gala, Salvo! Tenemos que regresar al puerto, las motos las debemos entregar antes de las
    - diez.
    - Si Mauri, ya nos vamos. Gala, ¿estás lista? ¿Necesitas algo más?
    - No Salvo, vámonos ya, estoy muerta.
    - Umm yo en cambio me siento como nueva.
    Sofía dijo esto con su mejor tono de doble sentido, mirando a Mauricio con ojos traviesos...Era tan intensa que el pobre tipo solo atino a sonreír sonrojado. Gala contuvo las ganas de reír, conocía perfectamente a Sofía y sabía que amaba poner en dificultades a los hombres tímidos...Estaba casi segura que fue ella quien sedujo a Mauricio y no al revés.
    Una vez en la seguridad del hotel y con la promesa que se verían en la noche después de cenar, Gala y Salvador se despidieron diplomáticamente.
    Aunque si moría por saltarle encima y pedirle que se quede al menos un par de horas, Gala logró disfrazar su euforia con cordialidad....Y vaya que le costaba.
    - Entonces...nos vemos esta noche aquí en la entrada a las diez. Espero terminar antes la cena con el tipo de la casa y apenas me libero, estoy aquí.
    - Ok, nos vemos más tarde. Necesito descansar.
    - Claro linda, descansa.
    Salvo la beso con naturalidad, como si llevara toda la vida haciéndolo. Algo a lo que Gala, aún no terminaba de acostumbrarse. Apenas entraron al cuarto, Sofi se sentó en la cama y mirando a Gala con aire solemne le dijo:
    - ¿Entonces, me contaras que paso anoche o esperas a que estalle de la curiosidad?
    Gala respiró profundo, sabía que Sofía no se daría por vencida hasta conocer los más mínimos (y jugosos) detalles. Se dijo que antes comenzaba a hablar, era mejor...Si No la volvería aún más loca de lo que ya estaba.
    - ¿Pues qué decirte? Tú hiciste lo mismo…Fue muy dulce y bastante natural. Lo más extraño es que en ningún momento pensé en Diego.
    - Sabes que yo aprovecho las oportunidades,… ¿Y porque pensarías en él? Ok, ok,...ya sé que fue "el amor de tu vida" y blablabla...pero no me negaras que Salvo se lo lleva de encuentro. En todo sentido.
    - Si, lo sé...lo único que me desorientó un poco fue que me dijo que no quería dejar de verme.
    - ¿Eso dijo? ¡Ahhh que lindo!
    - Ay manita no seas huachafa... ¿para qué joder todo con falsas esperanzas? Mañana nos vamos y lo más seguro es que jamás lo vuelva a ver.
    - Ay no pues...hablo " la positiva"... ¿Te encanta joderte sola la fiesta no? Solo vívelo y ya...el futuro déjaselo a Nostradamus.
    - Tienes razón...lo mismo le dije. Ahora vamos a la playa que quiero dormir al sol un poco, me duele todo el cuerpo.
    - Umm que bien la pasaste jjajajajaa.
    - Eres insoportable.
    - Lo sé, pero así me amas.
    - Que me queda.

    ***********************************************************************

    IX. Un Adiós al Pasado

    A las diez en punto Gala se encontraba con Sofía en la entrada del hotel esperando a Mauricio y a
    Salvador. Hacía pocos minutos habían llamado y les habían dicho que estaban llegando.
    Apenas tuvieron que esperar un par de minutos cuando los vieron llegar.
    Estaban más guapos que nunca, haciendo alarde de aquella galantería a la que no estaban acostumbradas. En esta época ya si alguien les daba el asiento en el bus lo consideraban romántico... ¿Triste? No si vives en una ciudad como Lima.
    - Gala, Sofi,...están radiantes... ¿Nos vamos?
    - Claro que si... ¿Nos dirás dónde nos llevan?
    - Mauri y yo pensamos en mostrarles un lado de Cancún que aún no conocen...Y visto que es su última noche aquí...que mejor que tomar unos tragos en Coco Bongo, la mejor discoteca de Cancún...dicen que hoy hay un concierto de Maná.
    - Nooo ¿en serio? ¡Vamos!
    - ¿Te gusta la idea Gala?
    - ¿Bromeas? Adoro Maná.
    - Vamos entonces.
    Cuando entraron a la exclusiva discoteca vieron las mesas repletas llenas de gente linda y bronceada que tomaba y reía como si el mundo no existiera fuera de los muros de aquel lugar.
    Se sentaron en una mesa que tenían reservada y comenzaron a charlar animadamente. Sonaba a lo lejos la canción de Maná, "Hechicera", como para ir poniendo en onda a la gente para el recital que iniciaría en pocos minutos. Salvador cogió la mano de Gala y la arrastró a la pista como el día que se conocieron… ¡Le parecía mentira que apenas habían pasado tres días!
    58
    El Diario de Gala
    - Esta canción parece escrita para ti...
    Salvo dijo esto, de una forma tan natural y dulce que Gala no sabía si besarlo o adoptarlo. Quizás si Alicia se lo permitía.
    - A veces eres tan tierno que me desorientas.
    - ¿Preferirías que te metiera mano y dijera vulgaridades? Mira que mal no me salen…Solo que no es mi estilo.
    - Jajaaja ¡no! No seas extremista, solo que no soy de las que dice "gracias"...Te confieso que en el fondo me encanta torturarme pensando que la gente no es amable porque si...La experiencia te enseña que casi siempre, (no contigo, ojo.) tienen segundas intenciones.
    - Vaya,... ¿Eres siempre tan optimista o conmigo te esfuerzas?
    - Así soy yo... ¡Un concentrado de alegría y optimismo!
    Salvador la besó en la frente y la abrazó sonriendo.
    Para Gala, aquel gesto fue más íntimo que la noche que pasaron juntos. Fue casi como decirle que la quería y la aceptaba así como era: loca, histérica, exagerada y paranoica. Pero decidida y sincera. Aún no se habían dicho adiós, pero a Gala ya le faltaba el respiro al solo pensar que en menos de doce horas, estaría en un avión de regreso a casa. Y no lo volvería a ver jamás.
    Reprimiendo una lágrima obstinada, se dijo que no debía pensar en eso justo ahora.
    Ya tendría tiempo suficiente para deshidratarse de llanto en las cinco horas de vuelo.
    Por su parte Sofía y Mauricio parecían poseídos por el espíritu del Año nuevo. Desde que llegaron no dejaban de bailar y coquetear abiertamente. Era más que obvio que Mauricio no tenía buena cabeza para el trago, o al menos para los mojitos que continuaba a consumir como si fuera jugo de pera. Sofía parecía divertirse con ese lado desconocido de Mauricio. Detrás de esa fachada de perfección se escondía un divertidísimo bufón que no dudaba en bailar y bromear hasta con los posa vasos. Salvador estaba doblado en dos de la risa, conocía muy bien a su mejor amigo y sabía que era conocido como "cabeza de pollo" desde la secundaria. Pensó que la linda rubia debía ponerlo más nervioso de lo que pensaba. Sin embargo estaba feliz por él, sabía qué hacía mucho no salía con nadie y le daba gusto verlo tan relajado.
    La música paró de golpe y todos se sentaron, estaba por dar inicio el espectáculo.
    - Buenas noches damas y no tan caballeros - Comenzó sonriente un tipo pelirrojo de corta estatura y ojos de hámster.
    Parecía más el animador de un bingo que de un concierto privado.
    Gala y los chicos se sentaron atentamente como alumnos en el primer día de clases.
    Después de un monólogo interminable y nada gracioso, el chico hámster bajó del escenario, dándole el puesto a Maná, para alegría de todos los presentes. Cuando se alzaron las luces y apareció Fher y su banda, el local pareció cobrar vida, las chicas gritaban y los tipos silbaban haciendo del lugar una locura total. Decidieron abrir el espectáculo con su canción más movida y famosa: “Se me olvido otra vez".
    Esa canción le trajo a la mente a Diego, al pensarlo Gala se sintió extraña, como si lo que pasó entre ellos perteneciera a otro tiempo y a otra persona. Y tal vez así era.
    No sentía más ese dolor lacerante en el pecho al levantarse, ni su primer pensamiento era el homicidio/suicidio. Por primera vez se dio cuenta que tal vez, contrariamente a la romántica idea que se empeñaba en creer para potenciar y alargar el drama, el amor no era para siempre.
    Ahora la persona que ocupaba gran parte de sus pensamientos y responsable de su sonrisa, estaba sentado a su lado, sonriente y bello como un oscuro ángel terrenal. Por momentos se quería pellizcar para ver si no lo había soñado, si no viviera tan lejos, hubiera sido tan perfecto…
    Se repitió por enésima vez, que debía aprovechar la última noche juntos y no dejar volar más la imaginación.
    Durante casi cuatro horas bailaron y escucharon la mejor música disfrutando un magnifico Tequila Sunrise. Parecía la despedida perfecta para las vacaciones perfectas.

    Lástima que Gala y Sofía no parecían contentas de regresar a casa.

    ***********************************************************************

    Eran casi las cuatro cuando los chicos abandonaron el recinto y se encaminaron al hotel. Gala era consciente que aquella era su última noche con Salvador, odiaba las despedidas, era alérgica a ellas. Durante su corta e intensa vida había dicho adiós a un sin número de personas y lugares que amaba y ahora más que nunca sentía el peso de una despedida que le costaría buena parte de su amado autocontrol. Salvador caminaba con Gala en silencio, perdido en sus propios pensamientos, inmerso en su propia lucha interior, sabía que era difícil decirle adiós después de todo lo que habían pasado juntos en su estadía en Cancún. Y ahora, con su mano entre las de ella, la realidad lo golpeó con fuerza. Estaba más clavado de lo que pensaba, se dio cuenta que el no poder verla todos los días, no saber qué haría o con quien estaría lo volvería loco. No podía imaginársela lejos y en brazos de otro hombre. Tenía que pensar en algo, pero ni el mismo sabía qué hacer.
    Sofía y Mauricio al llegar al hotel se dirigieron sin decirles nada a la habitación que Gala compartía
    con ella. Se despidieron de Salvo y Gala sin muchas explicaciones y los dejaron en el lobby.
    - Gala, nos encontramos aquí abajo a las once para irnos al aeropuerto...Hasta mañana.
    - Sofi,...ok, que descansen. Mauri un placer haberte conocido y espero muy pronto ir a conocer tu cocina.
    - Gala, eres un tesoro y una gran compañía. Espero con ansias su visita. Cuídate y cuida mucho a Sofi.
    - Gracias Mauricio, lo hare….Bueno, que descansen.
    Sin muchas prisas se abrazaron y subieron de la mano al ascensor dejando a Salvador y Gala con la boca abierta. Sabían muy bien que no irían precisamente a dormir y aunque de Sofía no le extrañaba, Salvo no dejaba de sorprenderse de la osadía de su mejor amigo.
    Se alegró mucho al ver que por primera vez en años, Mauricio no reprimía sus impulsos.

    Por un momento sea Gala que Salvador se miraron en silencio, cada uno perdido en sus propios pensamientos. De pronto Salvador le dijo:

    - Y bue,... ¿Qué piensas que debemos hacer? ¿Nos quedamos aquí el resto de la noche?
    - Al parecer no tienen la más mínima intención de bajar y hacernos compañía así que mejor vámonos.
    - ¿Irnos? ¿Y adonde?
    - Confía en mí.
    Salvador se dejaba guiar en silencio por Gala mientras las luces del alba se filtraban entre las nubes. Ella se detuvo al llegar a la playa, sentándose en la orilla, le hizo señas para que se acomodara a su lado.
    - Adoro el silencio del mar. ¿Tú no?
    - Muchísimo,...Gala, no quiero dejar de verte.
    Ella cerró los ojos al escuchar esas palabras, aun sin ver la expresión del rostro de Salvador, sintió en el tono de voz lo mucho que le costó decirlo y eso le dolió aún más.
    - Ya hablamos de eso Salvador, sabes que no tengo nada que hacer aquí y por lo que se, tu tampoco. Quiero recordarlo así, recordarte así. A veces las cosas se pudren cuando buscamos por todos los medios de alargarlas. Créeme que es mejor así. Prefiero que me recuerdes con una sonrisa.
    - ¡Ya basta de hablar así! Detesto esa forma tuya de minimizar todo. ¿Es que no sientes nada por mí? ¿Me lo imagine todo?
    - ¡No! No he dicho eso. ¡Deja de tergiversar mis palabras maldita sea! ¿Crees que es fácil para mí irme? ¿Dejar atrás los mejores días que he pasado en mucho tiempo? ¿Dejarte a ti? No, no es fácil, pero no tengo otra opción. Además, los dos hemos salido de una relación con un final de porquería y sabíamos que no duraría.
    - ¿Tú te lo crees? - La ira de Salvador era palpable, Gala no lo había visto jamás así….Claro que no era que lo conociera mucho.
    Le sorprendió la intensidad de sus palabras y la forma en que la miraba.
    Gala, créeme que no pensé que las cosas se salieran de control. No imagine que me enamoraría de ti. No estaba en mis planes.
    Salvador lo dijo muy bajito y mirando el mar. Parecía que hablaba más para sí mismo. Gala se quedó de piedra al escuchar sus palabras. No imagino que la última noche con Salvador la pasaría escuchando una confesión de amor. Y mucho menos imagino que reaccionaria conservando una frialdad que no se conocía.
    - Salvo, me gustas, muchísimo y te confieso que contigo la he pasado increíble estos días.
    - Los llenaste de luz cuando más lo necesitaba, pero no sé qué es lo que siento. No puedo responderte ahora y mucho menos cuando en unas horas me voy. No es justo para ninguno de los dos.
    - ¿Es por tu ex? ¿Sigues enamorada?
    Gala iba a negar, pero algo en el fondo del corazón le dijo que no le podía mentir, no a Salvador.
    - No lo sé...ya te dije…no sé qué es lo que siento. Lo único que sé es que no te quiero hacer daño. Mejor me voy.
    - ¿Qué? ¿Y adónde vas? ¿Piensas caminar sin rumbo cinco horas? Ven aquí, nos vamos a mi hotel.

    Gala caminó a su lado con un aluvión de emociones dentro. Llegaron a su hotel y subieron en silencio a la habitación. Ella sentía la frustración de Salvador mientras la acurrucaba en el pecho cuando se acostaron vestidos encima de la cama. No intentó hacer más que abrazarla.
    Ella pensó que no podría cerrar los ojos por la tensión, pero se sorprendió a si misma cayendo en un pesado sueño lleno de imágenes negras.
    Salvador se odiaba por haber perdido el control, recordaba una y otra vez la cara de sorpresa y de incomodidad de Gala, leyó en aquellos ojos oscuros el dolor por tener que poner algo de cordura en aquella lluvia de palabras azucaradas que sin pensar derramó sobre ella. ¿Por qué se había puesto tan intenso? ¡Qué idiota era! ¿Que esperaba? ¿Qué le saltara en los brazos gritando "te amo"? Por favor, sabía bien que ella no era el tipo de mujer que se dejara llevar por cursilerías, mucho menos después de lo que pasó.

    Además aunque le había confesado que tal vez aun amaba a su ex, no lo había rechazado del todo.
    Él sabía que ella sentía algo fuerte por él aunque si no lo reconociera. Sabía cómo respondía su cuerpo entre sus brazos. Le hervía la sangre al ver que nada podía hacer para evitar que se fuera.
    Sabía que tenía razón, se estaba apresurando al querer forzar las cosas entre ellos. Mientras la abrazaba besando su pelo, se prometió a sí mismo que dejaría que fuera ella la que tomara la decisión de buscarlo.
    Horas después Salvador despertó suavemente a Gala. No había pegado ojo en toda la noche pensando en cómo decirle adiós. Sabía que ella había decidido de no dejarse ni teléfonos ni correo para mantener el contacto. Aquello le sorprendió mucho, pero respeto su decisión sin insistir.
    Quería que fuera ella, si realmente quería, quien se pusiera en contacto con él.
    - Gala, despierta, tienes que desayunar y arreglar tus cosas. El vuelo sale en un par de horas.
    Gala abrió los ojos al oír sus palabras y como un balde de agua fría, las palabras de la noche anterior pasaron ante ella como una vieja película. La confesión de Salvo, la discusión que tuvieron y sobre todo, el modo frío y práctico con el que había liquidado al único hombre que había sido realmente generoso y dulce con ella. Se sintió un desecho humano al ver que a pesar de todo lo que le dijo, aún tenía la delicadeza de haber pasado la noche cuidándola y abrazándola sin esperar más que una sonrisa. Sentía las lágrimas quemarle los ojos y un frió que nada tenía que ver con el clima.

    - Gracias por dejarme dormir aquí. – Ella se volteó y lo vio despierto observándola.
    - Por supuesto. ¿Pensaste que te dejaría en la playa sola, simplemente porque me dijiste que
    - no? Pensé que me conocías un poco. Jamás lo habría hecho.
    - Perdóname, no quise decir eso...gracias por cuidarme y por ser así conmigo.
    - Ya basta Gala, deja de agradecerme como si fuera un extraño que te cedió el paso... Dame diez minutos para ducharme y te llevo al hotel. – Salvador se levantó de golpe y se metió al baño sin darle tiempo de decir nada más.

    Menos de diez minutos después salió vestido del baño con un bóxer y se fue al closet a sacar su ropa. Ignorándola por completo, se cambió en silencio y ella no hizo nada para entablar conversación. Por eso se levantó y fue al baño a lavarse la cara no sin antes echarle un vistazo a su sombra dentro del closet. Quería disfrutar observando por última vez. Pensó que estaba torturándola paseándose así semidesnudo, pero no le importó. Que se vengará todo lo que quisiera.

    ¡Se veía tan lindo recién salido de la ducha que ella hubiera querido echarle Nutella y desayunarlo!

    Cuando estuvo listo cogió la llave y le abrió la puerta a Gala que lo siguió en silencio, entendía su malhumor y ella se sintió agradecida de que decidiera caminar a su lado evitando el contacto físico. Sabía que si la tocaba, su aplomo caería en picada.
    Al llegar al hotel vieron a Sofía y Mauricio frescos y sonrientes como una pareja en plena luna de miel. Se habían duchado y habían desayunado sin ellos. Gala casi no reconocía a su mejor amiga en la mirada de aquella dulce rubia abrazada de Mauricio. Se alegró al ver que al menos la última noche de Sofi haya sido inolvidable. La suya sin duda había sido de lo más emotiva e inesperada.

    - Bueno veo que ya están listos, nosotros vamos a desayunar y arreglar las cosas de Gala a su habitación. No vemos dentro de cuarenta minutos aquí.
    - Claro bro, aquí los esperamos.
    Gala estaba demasiado agotada para discutir ante el tono de autoridad con el que Salvador dio las instrucciones.
    Se dejó llevar al buffet y la idea de comer le encogió el estómago. Necesitaba café y una ducha fría para aclarar sus ideas. Y sobre todo necesitaba alejarse de Salvador en aquel momento.
    - ¿No piensas comer nada?
    - No tengo hambre, solo quiero bañarme y acomodar todo para el regreso.
    - Ok, apenas termines el café nos vamos.
    Salvador parecía otra persona, estaba tenso y callado mientras subían el ascensor a la habitación de Gala. Ella pensó que lo mejor era no provocar otra discusión, no soportaría que esa fuera la última imagen que le quedaría.
    Al entrar a la habitación se dirigió al cuarto de baño y se metió a la ducha mientras Salvador apoyaba su maleta en la cama y en silencio acomodaba sus cosas. Aquel gesto dejaba a Gala sin palabras, le sorprendía la hostilidad de su comportamiento y la gentileza con la que la ayudaba a preparar sus cosas para que ella tuviera tiempo de ducharse y estar a solas.
    Lo que más la sorprendía es que desde que se levantaron, él evitó en todo momento tocarla, casi por miedo de como reaccionaria. Cuando ella salió del baño ya vestida y lista para partir, Salvador sintió un puño en el estómago. Se iría. Se iría y no podía hacer nada para evitarlo. Se dijo que salvaría lo que le quedaba de dignidad al tomar distancia de ella.
    - Bueno, estoy lista. Bajemos.
    - Espera, quiero decirte algo antes que partas...
    - Salvo, ayer hablamos sobre eso…
    - No, no es eso….Ya dejaste clara tu posición…Solo quiero que sepas que te quiero mucho y eres una persona muy especial. Espero realmente que seas feliz, te lo mereces.

    Y diciendo eso, la abrazó con frialdad. Gala estaba sorprendida, entre todas las despedidas que
    Imaginó, ciertamente no era esa la que esperaba de Salvador.
    Escuchar que le hablara con ese tono amigable pero sin emoción la enfureció Y le enfureció más el saber que no podía reprocharle, ella habría hecho exactamente lo mismo para protegerse.
    Decidió hacer las cosas más simples para los dos.

    - Salvador, has sido increíble. Gracias por todo y espero también que seas feliz.
    - Ok, eso espero también...Vamos bajando que tenemos que pasar por el hotel a recoger la camioneta para llevarlas al aeropuerto.
    - No, no es necesario. Los de la recepción ya se encargaron de llamar un taxi, nos espera en la puerta.
    - Ah ok....veo que tienes todo arreglado ya...Vamos, te ayudo con esto.
    Cogiendo el equipaje se dirigió en silencio al ascensor. Gala sentía que explotaría ante la tensión que flotaba entre ellos. Sentía su frustración y vio la nota de ofensa en sus ojos cuando ella le dejó en claro que su despedida terminaba en el lobby del hotel. Salvador tenía la vista nublada de la ira, no podía creer que liquidara así sin más aquellos días. Y además quería evitarse embarazosas despedidas de aeropuerto. Tal vez era mejor así se dijo...Moría por abrazarla y sabía que ella también quería tocarlo, vio cómo lo miraba en su habitación cuando salió de la ducha, pero sabía que lo mejor era evitar tocarla. No quería perder el control otra vez.
    Y contra todo lo que había pensado hasta el momento, Gala siguió (de nuevo) un impulso:

    - Salvo, quiero decirte algo....
    - Aja, dime...
    - ¡Mírame a los ojos cuando te hablo maldita sea!

    Salvador giro la cabeza rápidamente al oír el brusco cambio de Gala. Sin darle tiempo para reaccionar, ella cogió su rostro entre las manos y lo besó con ternura. Lo desarmó completamente, más aún al sentir en sus labios la humedad salada de sus lágrimas.
    Abrazándolo fuerte, esperaba que su cuerpo le diera aquella respuesta que sus labios no se atrevían a confesar. El ascensor se detuvo y las puertas se abrieron, reportándose bruscamente al presente.
    Salieron y vieron a Mauricio meter el equipaje de Sofi en el maletero del taxi que a juzgar por los números en el taxímetro, llevaba un buen rato esperando.
    Mientras la pareja dorada se despedía entre besos y promesas de verse pronto, Gala y Salvador se abrazaron en silencio.
    - Cuídate mucho Gala, no hagas desastres.
    - Gracias creo...cuídate también.
    Mauricio y Sofi los miraban como si les hubiera salido otra cabeza. Obviamente les sorprendía mucho la frialdad de la despedida y Sofía más que nadie, intuía que aquella absurda tortura era idea de su manita.
    "Es una cabeza dura" Se repetía sin cesar. Aún no podía creer que después de lo mucho que se divirtió con Salvador, se despidieran con esa falsa cordialidad. Se respiraba en el aire la tensión entre ellos. Ella estaba con el rostro encendido y veía en sus ojos la humedad de las lágrimas, que parpadeaba para disimular.

    Más tarde arreglaría cuentas con ella, ahora debía despedirse del hombre que había logrado remover un poco del cemento con el que su mejor amiga había empaquetado su corazón.
    - ¡Salvador! Mil gracias por todo, eres un sol.
    - Sofi, eres tan hermosa como divertida. Fue un placer conocerte.
    - Cuídate y cuida mucho a Mauricio...mantenlo alejado de los mojitos.
    Mauricio sonrió y Gala leyó en sus ojos la misma expresión que había visto en Salvador. Se había enamorado de Sofía....y ella de él. Mierda,...aquel regreso sería más jodido de lo que jamás pensó.
    Subió rápidamente al taxi y cerró los ojos cuando Sofía se acomodó a su lado. Oía a lo lejos las palabras que gritaba por la ventanilla mientras el auto partía hacia el aeropuerto.
    Dejo caer su cabeza en el asiento y pasó el resto del camino en el más completo silencio. Un silencio que milagrosamente, Sofi respeto sin decir una palabra. Ninguna de las dos abrió la boca hasta que subieron al avión, tan perdidas estaban en sus propios pensamientos.
    Una vez que estuvieron sentadas y mientras la azafata anunciaba las medidas de seguridad en caso de desastre, con un realismo que te deban ganas de bajarte corriendo del avión, Gala rompió el silencio que las acompañó durante el despegue.
    - Sofi, Salvador me dijo que estaba enamorado de mí.
    Gala no olvidaría jamás la expresión en el rostro de Sofía, parecía que le había dicho que había descubierto como detener la extinción de los pandas en China.
    - ¡¿Qué Salvo dijo que?!
    - Gracias Sofi… ¿tan increíble te parece que alguien se enamore de mí?
    - ¡No tarada! Lo que me sorprende es que pasara así, tan rápido...ahh que romántico.
    - ¿Romántico? ¿Te parece romántico que lanzara la bomba justo cuando sabe que me tengo que ir?
    - ¿Puedes dejar de pensar en ti un segundo? ¿Crees que para él fue fácil decírtelo? ¿Cómo crees que se sentía al saber que te irías y no se verían más? ¿Qué le respondiste?
    - ¿Qué más le iba a responder? La verdad,...que me encanta y le tengo un cariño inmenso pero que aún no sé lo que siento. Le dije que no estaba segura que había olvidado completamente a Diego.
    - -¡¿Que tú qué?!¡Dale gracias a Dios que estoy con el cinturón de seguridad puesto y no te puedo agarrar de los pelos! ¿Estás completamente loca? ¿Después de TODO lo que te hizo, esa rata aún no estás segura de haberlo dejado de amar?
    - No, la verdad no sé qué es lo que siento...Me encanta Salvador y me siento súper con él, pero Diego fue muy importante para mí.
    - ¿Más importante que tu dignidad? ¿Más importante que un hombre increíble que en menos de una semana hizo más por ti, que esa basura en casi tres años? Perdón que te lo diga Gala, pero te creía más inteligente...Estoy demasiado molesta con lo que me dices para decir algo más. Despiértame cuando aterricemos.

    Y acomodándose los audífonos, Sofía cerró los ojos dejando a Gala sumida en la más profunda confusión. Jamás le había hablado de esa forma, le sorprendió la dureza y la desesperación en su tono de voz cuando le hablaba de Diego.
    Gala sabía que su mejor amiga odiaba con todas sus fuerzas al "mal nacido ese", como le gustaba llamarlo.
    Con un laberinto en la cabeza y las lágrimas quemándole los ojos, se preparó para las horas más largas de su vida.

    *********************************************************************

    X. Paseo al Abismo

    Sintiéndose una extraña, Gala atravesó la puerta de su departamento con un peso más grande que el de su maleta. Una vez que aterrizaron en Lima, Sofi cogió un taxi y abrazando a Gala le dijo que lo mejor que podía hacer es tomarse un par de días para pensar en cómo había pasado el último día en la isla.
    Contrariamente a su maniático orden, dejó las cosas tiradas en su cama y abrió la computadora mientras accionaba los mensajes en el buzón de voz. Destapando una cerveza oía los mensajes que le dejaron mientras estuvo de viaje. Tenía solo cinco, tres de su madre que le decía que para qué carajo llevaba celular si lo tendría apagado. El otro era de Cate que solo llamaba para saludarla y le dejaba un beso. El último mensaje era del día anterior, a las once y media de la noche y era de Diego:
    "G, sé que me odias y no quieres volverme a ver más y aunque tienes toda la razón, no puedo dejar de pensar en ti...No pienses que he dejado de ser lo que soy,...solo que...te extraño muchísimo...Sé que te fuiste de viaje…Que bueno, lo mereces.
    Quisiera que seamos amigos. ¿Me llamas cuando regreses? Te amo bebita, diviértete y cuídate mucho."

    Gala casi se ahoga con la cerveza. ¿Quién se creía ese imbécil? ¿De dónde había sacado su número? ¿Solo ahora que estaba más solo que un perro se acordaba de ella? Ella había cambiado de fijo y de celular. Solo podía ser que uno de sus amigos se lo haya dado.
    ¡Esto era el colmo! No podía entender que era lo que quería Diego… ¿Le gustaba hacerle daño? ¿Por qué no la dejaba lamerse las heridas en paz?

    A pesar que el escuchar su voz le produjo un incómodo temblor, sabía que ya no era la misma estúpida que siempre corría al son de sus pasos.
    Le vinieron a la mente todas y cada una de las mentiras, las promesas incumplidas y sobre todo, las horas y horas que gastaba día a día por él…Las veces que no salió cuando la invitaron por estar en casa disponible para hablar con él. Pero por encima de todo, le vino a la mente Salvador y su modo tan decidido y dulce a la vez. Sonrió al recordar los paseos, las bromas y los besos que le regalaron tanta ilusión. Cerrando los ojos con fuerza para reprimir las lágrimas, recordó (como le dijo Sofi) las últimas palabras que le dijo. Se odió con todas sus fuerzas por no haberle dejado ningún número ni un correo electrónico. Además buscarlo por el Facebook para que la acepte como amiga, después de lo que pasó entre ellos, le parecía súper estúpido.
    Cerrando de golpe la laptop, se dijo que lo mejor era dormir y ya mañana las cosas las vería con más claridad.

    O al menos eso esperaba.

    ***********************************************************************

    Al día siguiente, Sofía entró en el departamento de Gala con las llaves de emergencia.
    Sabía que Gala escondía las lleves debajo de la maceta que estaba en el pasillo. Ella solía tomarle el pelo diciéndole que había visto muchas películas y que terminaría por perder hasta la maceta con la ola de robos que azotaba la ciudad.
    Sin hacer el menor ruido entró en la casa. Parecía demasiado silenciosa para ser ya más de las nueve. Gala solía siempre poner la música o el noticiero mientras desayunaba y se alistaba para ir al trabajo y aunque aún tenía días libres, no era el tipo que se pasara la mañana durmiendo.
    Sofía fue al dormitorio de Gala y para su sorpresa la encontró despierta, solo que no se había movido de la cama. Parecía que le había pasado un camión encima.
    Y a juzgar por el semblante y por el olor a cigarrillo, el camión iba repleto de cerveza. Tuvo ganas de reprimir una risa histérica…era una escena demasiado bizarra y melodramática para su gusto.
    Rápidamente volvió a ella la rabia y sacudiéndola por los hombros le dijo:
    - Gala ¿Me puedes decir que te pasa? Ni siquiera te has parado a ver quién era. Te llame mil veces anoche y no respondiste, apagaste el celular y me quede preocupada. ¿Cuál es tu problema?

    Estirando el brazo, Gala accionó el mensaje de Diego en el buzón de voz.
    Sofía escuchaba sin expresión en el rostro, mirándola a los ojos, borró sin más el mensaje. Sentía la sangre hervir al ver los ojos de Gala llenos de lágrimas, no podía soportarlo más. No podía dejar que aquella ridícula tragedia siguiera envenenando a la persona que más quería en el mundo. Abrazándola fuerte, la dejó botar en sus hombros todo su dolor y su rabia.

    Después de unos cuantos litros de llanto y de escuchar el mismo rollo una y otra vez, se dijo que era más que suficiente. Sacándola a rastras de la cama, la llevó hasta la ducha con el pijama puesto y dejó que el agua tibia terminara de calmarla. Mientras ella salía del baño ya más calmada, Sofía le preparo un café súper cargado y dándole dos aspirinas, le llevó la taza al dormitorio, esperó con calma que le contara que había decidido hacer. Gala entró en el dormitorio con la mente más clara. Se dio cuenta que había tenido que tocar fondo para poder ponerle fin a la historia con Diego. Pasó toda la noche anterior leyendo y releyendo los mensajes de Diego, se torturó sin tregua como solo una masoquista de lujo como ella sabía hacer. Después de la quinta cerveza tomó el coraje para borrar todos y cada uno de los mensajes y las fotos en donde sonreía despreocupada sin saber que el hombre que posaba feliz a su lado, solo era una gran mentira.
    Tomando con ambas manos el café que le ofrecía su amiga, junto con las aspirinas, Gala se dio cuenta por primera vez, de lo afortunada que era. Tenía a la mejor amiga del mundo, una familia que aunque no era perfecta, la amaba y se preocupaba por ella. Un trabajo que había llenado muchos vacíos en su vida y ahora también tenía el recuerdo de Salvador.
    Salvador.
    Solo su nombre le daba una extraña mezcla de placer y dolor. Le parecía rarísimo extrañarlo tanto, cuando en realidad eran solo horas que no lo veía.
    Como leyéndole la mente las palabras de Sofía se abrieron camino hasta su cerebro:

    - Salvo te manda saludos.
    - ¿Qué?
    - ¿Además de masoquista, también eres sorda? Que Salvador te manda muchos saludos y dice que dejaste tu reloj en su casaca el día del campamento.
    - ¿Mi reloj? ¡Por eso no lo encontraba! ¿Cuándo hablaste con él?
    - Ah,...te interesa.
    - Claro que si tonta, no juegues conmigo.
    - Relax, solo quería asegurarme que aún estás entre nosotros.
    - ¿Me dirás cuando hablaste con él, o seguirás torturándome?
    - No hable con él exactamente, me llamo Mauricio anoche, te lo hubiera contado si no hubieras tenido la brillante idea de irte de juerga al infierno con las cervezas y los correos de Diego.
    - Dios... ¿Hasta cuándo me seguirás reprochando lo de Diego?
    - No manita. Te equivocas, no te reprocho un carajo...Lo único que me jode es ver que sigues hirviendo en el caldo de la autocompasión y dejas fuera a las personas que realmente te aprecian.
    - Después de lo que hablamos ayer en el avión, pensé que las cosas estaban bastante claras.
    - No tenías necesidad de esta extra dosis de drama. Ya basta Gala, córtala de una vez. ¿Te engaño? ok,... ¿te mintió? Que se largue con sus amigos del movimiento gay entonces y tu vive tu vida. Pero vívela ahora, en este momento y deja de llorar el pasado. Lo que pasó ya pasó y que te sirva de lección. Atrás, ni pa' coger impulso…Pero eso ya lo sabes ¿no?

    Gala escuchaba en silencio el desfogo de Sofi, sabía que tenía razón y que estaba rayando en lo absurdo. Bebiendo un largo sorbo de café, finalmente dijo lo que pensaba.

    - Sofi, gracias...de verdad, eres una buena amiga.
    - ¿De qué hablas? ¿Te volviste loca?
    - ¡Déjame terminar carajo!...Sabes que te adoro porque eres la única persona que siempre está aquí, al pie del cañón para levantarme el ánimo, para secarme las lágrimas y sobre todo para hacerme un súper café cuando me pasó de copas.
    - ¿Y adonde quieres llegar con eso? Sabes que te quiero y que para eso están las amigas.
    - Si, precisamente por eso lo digo. Gracias por ser la mejor amiga del mundo.
    - Gala, te conozco demasiado como para saber que son solo halagos... ¿Adónde quieres llegar?
    - Cometí un gran error con Salvador....no sé qué hacer.
    - Ah...por ahí va la cosa...Como yo aún tengo contacto con Mauricio, piensas que te podría ayudar a recuperar el vínculo con Salvo...muy astuto de tu parte amiga mía... ¡APLAUSOS!
    Gala sonrió al ver sus intentos por subirle los ánimos, aplaudiendo con teatralidad.
    - Bueno Gala, hagamos un trato...Yo te doy el número que Salvador me dio...
    - ¿Salvador te dio su número? - Sofi sonrió al ver la expresión de asombro en el rostro de su amiga.
    - Me lo dio para que yo te lo diera a ti, en caso tú cambiarás de opinión con respecto a la estúpida idea de irte sin dejar ni un jodido teléfono.
    - ¿Por qué no me sorprende? El parece anticipar mis pasos....Bueno, ¿Me hablaste de un trato?
    - Si, es este: yo te doy el número de Salvo, solo (y solo) si realmente confiesas de una vez tus verdaderos miedos...No es solo porque paso con el mal nacido...hay algo más...Y me lo dirás ahora.
    Gala respiro profundamente mientras buscaba ordenar sus pensamientos. Sabía que podía mentirle a todos, era excelente en hacerlo hasta consigo misma, pero no lograría jamás mentirle a Sofi, la conocía demasiado como para dejarse convencer con dos frases hechas. Y la volvería loca hasta que confesara.
    Estudiando el rostro de la que más que una amiga, era una hermana, se dijo que lo mejor era ser completamente honesta. Se dirigió a la cocina y Sofía se sentó en la mesa y mientras endulzaba el café, Gala comenzó:
    Sofi – Empezó Gala sentándose junto a ella en la mesa - Sabes que para mí ha sido muy difícil todo esto. (Y no me refiero solo a Salvo y a Diego). Me refiero al simple hecho de confiar en alguien, en dejarme llevar. La muerte de mi viejo me dejo muchas cicatrices, muchos temores que aun hoy siendo adulta me son muy difíciles de llevar...Creo que son esos temores los que me impiden confiar plenamente en alguien. Ya lo hice con Diego y mira lo que paso...Tal vez haya leído demasiados libros y eso me haya cagado más el cerebro...no sé,...el hecho es que no dejo de pensar en que tal vez,...si solo tal vez mi viejo estuviera aquí, las cosas serían muy distintas. Quizás no habría cometido tantos errores, tal vez el simple hecho de saber que contaba con sus consejos y hasta con sus críticas, pero sobretodo con su amor incondicional, me hubieran ayudado a ser una mejor persona. ¿Es gracioso sabes? Hace poco en el trabajo entró un señor que tendría la edad de mi viejo,...Ya sé que todos los días uno se encuentra con gente que tendría la misma edad y tal,...Pero esta vez fue diferente. Lo vi y no sé....quizás su sonrisa o su forma de hablar me trajo a la mente el viejo....Fue rarísimo, por un momento solo tuve ganas de abrazarlo y apoyar mi cabeza en su pecho,...Cerrar los ojos y sentirme decir:" Todo irá bien Gala, no te preocupes...Aquí esta papa".

    Gala se secaba las lágrimas apoyando las manos en la mesa. Sofí la escuchaba en un respetuoso silencio mientras las lágrimas corrían por sus mejillas sin que ella pareciera notarlo.
    Finalmente respiró hondo y le dijo:

    - Gala, te entiendo perfectamente, sabes que cuando murió mi abuela hace dos años, quede destruida. Conozco ese dolor. Sabes que lo entiendo y lo respeto, solo que no podemos ir por la vida culpando a nuestras tragedias personales de las decisiones que tomamos, no podemos pensar que el haber sufrido nos exime de culpas o de malas compañías....No porque perdimos a alguien, significa que siempre perderemos a quien amamos.
    - Lo sé manita, pero es obvio que las cosas que vivimos nos influencian y mucho...Yo no digo que los errores y las decisiones sean justificables por el simple hecho de haber tenido un pasado doloroso...Claro que no, sería como justificar un criminal o un pedófilo solo porque han tenido una infancia difícil. Pero creo que entiendes mi punto de vista.
    - Claro que sí, sabes que siempre cuentas conmigo...Ahora lo único que realmente importa es ¿Cómo te sientes TÚ? ¿Qué quieres hacer ahora que finalmente te quitaste el peso de encima al blanquear conmigo?
    - No lo sé ni yo misma Sofi,...Estoy completamente jodida...La cague magistralmente con Salvo y las ganas de contratar un sicario para volarle la casa a Diego siguen intactas.
    - Además, seamos realistas, con Salvador, no podría funcionar, por más que me esfuerce en creer en finales Disney y en la eterna juventud, él vive muy lejos y yo aquí. Ya tuve mi cuota
    - de amor a distancia y créeme que lo mejor para ambos es olvidarlo, es un callejón sin salida. De nada serviría hablarnos y escribirnos, somos adultos y ninguno toleraría mucho tiempo la separación...Además aunque confiara en Salvador con toda el alma, después de lo que pasó con Don Mariposa, no podría ni dormir en paz...Es mejor que cada uno siga su camino.
    - Ay Gala, ni cuando eres seria, dejas de ser extrañamente graciosa.
    Ella sonreía mientras observaba a Gala lavar las tazas y moverse por la casa con la energía nerviosa que ella conocía muy bien. La ducha y el café habían hecho un milagro.
    - Sofi, créeme que lo he pensado y no...No puedo comenzar algo que ya sabemos cómo irá a terminar...no le quiero hacer daño a Salvo y mucho menos a mi pobre cerebro. Los quiero demasiado a los dos.

    **********************************************************************
    Esa misma noche Gala estrujaba entre las manos el papel que contenía el número telefónico de Salvador. Eran ya tres horas que miraba y miraba el papel sin saber qué hacer más que fumar y caminar por su cuarto sin cesar. Solo mirar el número le hacía un nudo en la panza.
    Podría llamarlo...Pero... ¿Qué le diría? ¿Que no podía aguantar más de cuarenta y ocho horas sin verlo? ¿Que tenía que reconocer que lo extrañaba mucho? Pero sobretodo... ¿Qué le diría él?

    Pensó que lo mejor era dejar de lado el orgullo y llamarlo simplemente para saber cómo estaba. Para hablar como amigos. Porque eran amigos.... ¿Lo eran no?
    El ring interminable le martillaba en los oídos como preludio infernal. Las manos le sudaban y pensó al menos cinco veces en colgar, solo que le parecía ridículo hacerlo cuando lo que más deseaba era oír su voz.

    - ¿Hello?
    - ¿Salvador? ¿Eres tú?
    - ¿Gala?
    - Si soy yo,....
    - ¿Y esa sorpresa?...Pensé que la regla era nada de contacto...
    - Eh, si...solo quería saber cómo llegaste a casa, Sofi me contó que hoy regresaban.
    - Si, llegamos anoche....Pensé que jamás llamarías.
    - Entonces parece que no me conociste lo suficiente como para saber que jamás hago lo que se espera de mi...es otro de mis defectos creo...
    - Pues adoro este defecto tuyo,...entonces, dime: ¿todo bien con la vuelta a la realidad?
    - Es duro aun, pero me acostumbrare...lo único que me ayudará a sobrellevarlo es el trabajo...regreso mañana.
    - Bueno yo estoy viendo hacer algunos cambios...Me alegra mucho oír tu voz Gala, me hiciste un regalo inmenso sin saberlo.
    - Salvador, también quería oír tu voz y sobre todo disculparme por mi comportamiento en las últimas horas que estuvimos juntos, no lo merecías y fui muy grosera...espero me perdones.
    - Reaccionaste como te salió, jamás fingiste y eso lo aprecio mucho más que mil sonrisas falsas...nada que perdonar Gala. Si no fueras así, jamás me habría enamorado de ti.
    Gala cerró los ojos al oír las palabras de Salvador, una parte de ella saltaba de emoción, más la mitad racional estallaba en pedazos. ¿Porque había llamado? Se maldecía por ser tan impulsiva y débil. Decidió que era suficiente y se despidió con el corazón en un puño.
    - Bueno Salvo, cuídate mucho y espero sigamos en contacto. Este es mi celular y cuando quieras hablamos. Un besote.
    - Salvador no era estúpido, aferró al vuelo el cambio de Gala y le siguió el ritmo.
    - Claro linda, un besote y cuídate mucho. Estamos en contacto ¿ok? Adiós.
    - Chau Salvo.

    Salvador había ya cortado la comunicación.

    "Idiota, idiota, idiota" Gala se repetía sin cesar.

    ¿Porque lo había llamado? Porque era una tarada impulsiva, eso era. Se dijo que lo mejor era olvidar, conocía demasiado bien el final que tendría esa historia y sabía más que nadie que no soportaría otra estrellada contra el muro de la desilusión.
    Aunque....Sabía perfectamente que Salvador no era Diego, sabía que era sincero y sobretodo soltero y heterosexual....Algo que no abundaba en estos días. Era como tener un billete ganador de la lotería vencido.
    Por otra parte... ¿Qué podía hacer? Ya era bastante difícil aceptar hasta consigo misma que aunque tuviera claro que con Salvador las cosas serían diferentes, eso no cambiaba el rumbo de la historia.
    Registrando el número de Salvador en el celular, se dijo que lo mejor sería que el tiempo acomodara las cosas. Ella se sentía demasiado cansada como para pensar en el futuro.

    ********************************************************************​

    Al día siguiente Gala se dedicó a limpiar el departamento para despejarse pero lo único que conseguía era recordar una y otra vez la conversación con Salvo. ¿Podía haber sido más idiota?
    Detestaba el hecho que la vida juega a la ruleta rusa con ella.
    ¿Porque? ¿Porque tenía la vida que haberle hecho conocer alguien como Salvador si no podía estar a su alcance? ¿Era una de esas bromas macabras del Universo? ¿Sera que Dios se divertía jugando al dominó con sus emociones? No sabía si llorar o reír con amargura mientras pensaba en lo injusto que era saber que aún existían hombres como Salvador pero que jamás podría tenerlo.
    Se sentía como si le hubieran arrancado de la boca una deliciosa manzana porque le faltaban los dientes. ¡Y ella quería esa puta manzana! ¡Se la merecía!
    Casi prefería no haberlo conocido y quedarse en la bendita ignorancia, porque al menos eso significaba que hubiera podido conformarse con el primer idiota que le dijera un piropo.
    En cambio ahora…estaba jodida.
    Con un tremendo odio y resentimiento contra el mundo se puso a limpiar su closet mientras subía la radio a todo volumen. Quedó paralizada un instante mientras la hermosa y dolorosa voz de Yahir cantaba una canción que fue un disparo directo al cerebro:

    “¿Por qué tenías que entregarte así?
    Si en realidad solo quería una aventura
    ¿Por qué mejor no paras de soñar?
    Era un deseo y nada más.
    Y ahora qué es lo que hago
    Para olvidar tanta dulzura
    Que me está llevando a la locura
    No es justo entrar así en mi vida
    No es correcto no dejar salida
    No lo es... Ahora aguanta corazón
    Ya que inventaste esta pasión
    Yo te conté, tenía miedo
    Amar no es tan solo un juego
    Ahora aguanta corazón
    Tú ya no tienes salvación
    Te entregas y te olvides que tú eres yo…”

    Con la imagen de Salvador clavada en las pupilas y el pecho estallando en mil pedazos, se sentó en el piso del closet y dejo que las lágrimas bajaran liberando el peso que la distancia y las circunstancias ponían entre ella y el tipo más perfecto que hubiera conocido.
    “Aguanta corazón”, gran título para la canción y para la emoción que probaba en ese momento.
    Secándose las mejillas con rabia se tropezó con la siempre oscura y triste realidad. Ahora que había conocido a Salvador, ni el Sorprendente Hombre Araña podría compararse a él.

    Y esa certeza solo logró arrancarle más lágrimas.


    XI. Silencios del Alma.

    La primavera llegaba a su fin. Las tardes eran más largas y las noches más calurosas. El verano insinuaba sus pasos con la lentitud de un verso a la medianoche.
    Habían pasado más de dos meses desde que Gala y Salvador hablaron por primera y última vez.
    Ella no quería admitirlo pero estaba decepcionada que él no hubiera tratado de comunicarse desde la vez que ella lo llamó. Pero trabajaba y continuaba su vida con el piloto automático encendido, cumplía sus obligaciones y visitaba a su familia con regularidad. Iba con Sofi y sus amigos a reuniones siempre con una sonrisa prefabricada en el rostro. Una sonrisa que Sofía conocía más que nadie. Aquella sonrisa que escondía el dolor de la incertidumbre.
    Después de la conversación con Salvador, Gala le había hecho prometer a Sofía que pase lo que pase, no le hablaría más del asunto. Que era tema muerto y enterrado.
    Sin mucha convicción, Sofía cumplió su promesa y mantenía al oscuro sus charlas con Mauricio y sobre todo, la llegada de los chicos a Lima por las vacaciones de verano.
    Después de la enésima charla sin sentido sobre el trabajo y la familia, Sofía no aguantó más el silencio y con tono casual le dijo:
    - Gala, me encantaría que el jueves te mantengas libre para cenar en mi casa.
    - ¿Y de cuando acá, tú me avisas con tres días de anticipación una simple cena en tu casa?
    - ¿Es algo importante?
    - Pues...no que sea importante así como decir: ¡Wow! Pero, si...Necesito que estés y me apoyes.
    - ¿Y se puede saber qué es eso tan importante? ¿Tiene que ver con el trabajo?
    - No manis, todo bien ahí...Escúchame y por favor no te pongas histérica.
    - ¿Qué pasa? Dímelo que me estas matando...
    - Ok, ok...escúchame y recuerda que si no te lo dije antes fue porque tú me hiciste prometerte que pase lo que pase, no te diría nada...
    - Oh por Dios... ¿Es Salvador? ¿Le paso algo? ¿Está bien?
    - Si Gala, está perfectamente...Tan bien, que el jueves vendrá a cenar con Mauricio en mi casa y me pidió (en realidad me rogó) que vengas...Pero dijo que entendía si no querías venir...
    - ¿Vendrán a tu casa el jueves? - Gala sentía que la cabeza le giraba, el estómago se le hizo un nudo mientras las piernas se volvían gelatina.
    - Si, llegaron anoche de Houston y están en la casa de la abuela de Salvo...
    - ¿Están en Lima? ¿Llegaron anoche dices? - El pensar que estaba en el mismo país, respirando el mismo aire contaminado la hizo sentir ridículamente feliz y aterrada al mismo tiempo. Sentía una euforia y una fuerza capaz de levantar con una mano el sofá con Sofi en el.
    Pero sobretodo molesta porque no la había llamado para decírselo el mismo.
    Entendía muy bien su actitud, había sido ella quien puso un muro entre los dos, así que tocaba a ella derribarlo. Aun así, su orgullo de mujer no aceptaba el haber estado al margen de sus planes.
    - Si, hace semanas que Mauricio me viene diciendo que vendrían el lunes por la noche, así que le prometí que les haría una cena de bienvenida. Se quedan un mes como todos los veranos... ¿Gala, me estas escuchando?

    Gala estaba a millas de distancia de Sofi, su mente se desconectó del momento y el lugar.
    Pensaba solo en lo increíbles que son las emociones, cuando crees las tienes bajo control, basta soltar un pequeño hilo y vuelan alto como un globo de helio, llevando consigo respuestas que dormían en el alma.
    - ¿Qué? Si Sofi, claro que si...Pucha, no sé,...No sé qué hacer.
    - ¿Cómo que no sabes? ¿Estás estúpida? ¡Claro que sabes! Vendrás y cenaremos. Beberás vino y hablaras con el tipo más lindo e increíble que haya pisado la tierra (después de
    - Mauricio, obvio...) y sobretodo, dejaras en casa las absurdas pajas mentales que llevas a todas partes. ¿Estamos?
    - Aunque aprecio muchísimo tus métodos amorosos y maternales para convencerme, no necesitas esforzarte...Claro que iré y que pase lo que Dios quiera.
    - ¡Yes! Por fin escucho algo sensato salir de esa boquita de caramelo. ¿Entonces, qué hago?
    - ¿Sushi o buffet criollo?
    - ¿Los quieres matar? ¡Pero si no sabes ni hacer un huevo frito sin cocer la yema!
    - ¿Piensas que soy tonta? Te preguntaba qué delivery debo llamar...No perdería mi tiempo cocinando...Tendremos mejores cosas que hacer ese día...como por ejemplo arreglar la casa y decidir que nos ponemos o beberemos....
    - Un Valium con vodka no me vendría mal.
    - Jajajaja adoro esa actitud positiva, verás que nos divertiremos.
    - Eso me temo.
    - Te amo manita, relájate y disfruta... ¿Me lo prometes?
    - ¿Tengo alternativa?
    - No.
    - Lo sabía.

    ***********************************************************************

    El jueves Gala se despertó muy temprano. En realidad decir que se despertó temprano era un eufemismo. No había pegado ojo en toda la noche, se agitaba en la cama con los nervios de punta, preguntándose una y otra vez sí tendría las agallas para asistir o no a la famosa cena en casa de
    Sofía.
    Fue a trabajar sin siquiera desayunar, la idea de comer le revolvía el estómago y el simple acto de caminar le requerían esfuerzos sobrehumanos. Odiaba sentir que no podía controlar sus emociones. Odiaba sentirse esclava de sus vaivenes de humor. Y lo que más odiaba era darse cuenta que lo que odiaba era el hecho que no fueran ya las nueve de la noche para verlo. Ver sus ojos, su sonrisa…
    Y el solo pensar en el ese encuentro volvía como una avalancha la euforia y la estúpida sonrisa que se dibujaba en su rostro relajando la expresión psicópata asesina con la que andaba los últimos dos meses.
    Las horas pasaban con una lentitud que la desesperaba, jamás había entendido que la percepción del tiempo estaba ligada profundamente a nuestras expectativas y eso en cierta forma la maravillaba y enfurecía al mismo tiempo.
    Cuando por fin dieron las siete de la noche y regresó a su casa a cambiarse, se sentía exhausta.
    Pensó que no tendría fuerzas para arreglarse y enfrentar a Salvador.

    Terminando de maquillarse y poniéndose los zapatos, se miró al espejo. Se había puesto una blusa holgada con unos jeans gastados. Le gustaba esa combinación y le sorprendió la miraba que le devolvía su reflejo. Aquel brillo en sus ojos no era típico en ella…
    Se dio cuenta que ni todos los
    Diegos del mundo habían logrado jamás poner ese brillo en su mirada ni esa ansiedad de quinceañera en el pecho.
    Acomodándose la cartera por sobre el hombro, salió de la casa con la emoción del incierto.
    La cena comenzaba a las nueve. Gala llegó a propósito media hora antes para anestesiar los nervios con vino antes de verlo. Estaba más nerviosa que cuando hizo su primera visita ginecológica. Y eso que se la hizo una doctora con la delicadeza de Hulk.
    Sofía estaba radiante, el vestido amarillo sin hombros resaltaba su bronceado y hacia juego con su cabello. Lucia fresca y relajada. La cara opuesta de Gala.
    Ella contaba los minutos, con su copa de vino en una mano y con los ojos puestos en el reloj de pared, se hundía cada vez más en el sofá.
    - Gala, relájate por favor...Estas churra… ¡No saldrá nada mal! Relájate que parece que te estuvieran por ejecutar.
    - Tú te burlas pero no sabes lo que siento...No sé qué hacer ni cómo comportarme, hace meses que no los vemos... ¿Cómo haces para conservar la calma?
    - Gala, son solo Mauricio y Salvo... ¿porque te haces un mundo por todo? Además estarías menos nerviosa si hubieras hablado con él, en lugar de encerrarte en el mutismo...El solo respetó el pacto.
    - Mira tú… ¿Ahora eres su fan? – Sofía la miró con reproche. - Ya lo sé...ok, pero lo único que pienso es en como rayos hablarle...No sé qué decir ni cómo saludarlo.
    - Relájate manis,...todo saldrá bien.
    - Pero, qué hago si...
    El timbre interrumpió las palabras de Gala. Mirándola a los ojos y haciéndole un guiño, Sofía se apresuró a abrir la puerta.
    - ¡Bienvenidos! ¡Salvo, Mauricio! ¡Los extrañe tanto! Se ven muy bien.
    - Sofi, te recordaba hermosa pero superaste mis recuerdos.
    - Salvador, siempre tan dulce. Ahora déjame saludar a tu amigo el tímido.
    Salvador se hizo a un lado mientras Sofía y Mauricio se abrazaban y susurraban en el oído, sin dejar de mirar a Gala, se acercó sonriendo hacia ella. Estaba más guapo de lo que recordaba, su pelo negro estaba más largo y algunos mechones le caían sobre sus magníficos ojos. El verlo y sentirlo cerca hizo que le temblaran las piernas. Casi se pasa la mano por la barbilla para asegurarse que no babeaba.
    Estaba preparada para todo, se había inventado un discurso ridículo y amigable, donde abrazaría a
    Salvador y le preguntaría cómo había sido el viaje...Pero olvido todo cuando Salvador se acercó a ella y sin decir más, la abrazó fuerte. Ella sintió caer al vacío todas las frases trilladas que le morían dentro, el calor y la simpleza de aquel abrazo, derribó los últimos residuos de lucidez que le quedaban.

    Cuando la soltó y la miró a los ojos, temió que las piernas le fallaran. Se dio cuenta que no importaba el tiempo que había pasado sin verlo. Su corazón lo reconocía, quizás lo había reconocido hacia mucho y solo ahora podía aceptarlo. Se sintió feliz y supo por primera vez en meses lo que debía hacer.

    - Salvo, - dijo liberándose del abrazo y mirando a Mauricio -. Qué alegría verlos, Mauricio, déjame darte un abrazo.
    - Gala, que bien te veo...Estas igual de linda que cuando nos despedimos... ¿Cómo va todo?
    - ¿Por qué no nos sentamos y nos ponemos al día con una copa de vino?
    - Si hay vino yo voy.- Dijo Mauricio muy risueño.
    Salvador no podía dejar de mirar a Gala, sabía que la había puesto nerviosa con ese abrazo. Estaba seguro que detrás de aquella aparente calma se agitaba un feroz temporal, podía leer a través de su mirada y el instinto le decía que esta vez, las cosas saldrían a su manera, o al menos eso quería esperar.
    Cenaron en medio de una calma irreal, el ambiente era relajado, la elección de Sofi por el buffet criollo fue elogiada y el vino era estupendo...A pesar de toda la perfección, Gala sentía en aire la tensión que reinaba entre ella y Salvador, a pesar de ello el hablaba sin parar y lucía muy relajado, llevó junto con Sofía durante toda la cena, el control de la conversación manteniendo el tono informal.
    Gala lo observaba por encima de la quinta copa de vino que no soltaba para aplacar los nervios.
    Extrañamente no se sentía mareada como solía pasarle después de la tercera copa. Estaba
    Demasiado nerviosa como para pensar en algo más fuera que no fuera el sonriente Salvador y toda su perfección. Perfección que irónicamente la hacía sentirse aún más nerviosa.
    Mientras pasaban a la sala con los tragos, ella no soportó más y salió al balcón a fumar un cigarrillo. Estaba soltando la primera bocanada de humo, cuando Salvador la alcanzó.
    - No sabía que fumaras...
    - Solo esporádicamente...es para matar el aburrimiento.
    - ¿El aburrimiento o los nervios?
    - De algo hay que morir…. ¿Además porque estaría nerviosa?- Gala notó que mantenía la distancia, como estudiándola.
    - Entonces Gala,... ¿Te hice falta? – En lugar de contestar le disparó la pregunta sin anestesia. Ella lo miró como si le hubiera hablado en japonés.
    - No pongas esa cara, estas pálida y por primera vez sin palabras...Es una pregunta simple, solo responde.
    - Puta madre Salvador...no puedes venir así, de golpe y preguntarme eso. Han pasado dos meses y además...
    - Te recordaba tan delicada Gala…- Dijo burlón.- Una pregunta simple requiere una respuesta simple... ¿Sí o no?
    - Si...pero no tenía ni idea que te volvería a ver, me entere hace tres días que estabas aquí y vendrías con Mauricio.
    - Si no lo sabías ha sido solo porque fuiste tú la que no quiso mantener el contacto.
    - Ya lo sé...Salvo, ¿qué esperas que haga? ¿Qué pretendes al aparecerte así?

    El no dijo nada por un momento, cogiéndole las manos se acercó a sus labios y la besó. Gala sintió crecer dentro el deseo, sentía arder su piel bajo la mirada de Salvador. Luchando con los pensamientos que le ametrallaban la mente, se dejó perder bajo los labios de él. Aun no sabía si lo amaba o no, ¡pero él estaba muy bueno y ella…tenia meses de extrañarlo!

    Salvo la besaba lentamente, con una paciencia y una dulzura que le reventaban los nervios. Pensó que explotaría en cualquier momento. La besaba delicadamente, tomándose todo el tiempo para disfrutar el contacto. No la abrazaba ni la apretaba contra su cuerpo, solo sostenía sus manos entrelazando los dedos con los suyos y manteniendo el contacto con los labios. Ella trató de acercarlo más, de abrazarlo, pero Salvador no soltaba sus manos y no parecía tener mucha prisa en interrumpir el beso.
    Gala pensó por un segundo que había perdido el sentido del tiempo. La conversación de Sofía y Mauricio le llegaba como un murmullo a lo lejos, mientras se hacía más y más consciente del hombre que con ternura, dibujaba círculos en sus manos.
    Estaba a punto de empujarlo contra la pared y mandar al diablo la cordura cuando separándose de sus labios, escuchó que le dijo:
    - Bueno, al parecer eso responde mi pregunta Gala.
    - ¿Qué? - Gala estaba atontada aún por el beso y más aún por sus palabras.
    - Si piensas que las cosas las liquidaras sin más otra vez, déjame decirte que no te será fácil...Pienso quedarme esta vez.
    Salvador dijo eso con una frialdad y resolución que la dejó paralizada. Hacia menos de un minuto la había mareado con su ternura y ahora hacia demostraba una seguridad que podía ser interpretada como arrogancia. Y eso puso a Gala de cabeza.
    Se dijo que dos podían jugar aquel juego. ¿Se estaba vengando por cómo se despidieron en Cancún? Ella pensó que hasta que recuperara el control, le dejaría pensar que las cosas estarían como él deseaba.
    Recuperando rápidamente la compostura, dio la última calada al cigarro antes de responder.
    - No tienes idea de cuánto he pensado desde que nos despedimos en Cancún.
    - ¿En serio? Aún recuerdo tu mirada cuando subiste al taxi…Parecías exhausta.
    - Lo estaba, no habíamos dormido casi nada.
    - Por lo que recuerdo tu si,…pero en fin… ¿Cómo van las cuentas con el pasado? ¿Están saldadas?
    - ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Lo dices por mi ex?
    - En parte… ¿todo se resolvió?
    - No sé adónde quieres llegar con esa pregunta, pero igual la responderé…Todo se resolvió y estoy mejor que nunca…Ahora si me disculpas, debo ir al baño.
    Y dándole un beso en la mejilla entró en la casa. Salvador se quedó confundido, no lograba entender si había regresado o no con el ex. La mirada de Gala era indescifrable cuando le dijo que estaba mejor que nunca. ¿Estaba saliendo con otro? ¿Había conocido alguien?
    Eso jamás le había pasado por la cabeza, estaba seguro que ella lo había esperado. Sofía se lo habría contado a Mauricio. O eso quiso pensar mientras arrastraba a su mejor amigo en un viaje y en una sociedad que los ataría a esa ciudad por muchos años…Y todo, pensando en recuperar a Gala.

    El sabor amargo de los celos lo paralizó por un momento, respirando hondo se dijo que lo mejor era jugar bien sus cartas antes de perder la cabeza. Maldiciendo entre dientes, se prometió descubrir la verdad y ganarse otra vez la confianza de Gala.
    Entro en la casa y encontró a Sofi y Mauricio conversando animadamente. Ni sombra de Gala.
    - ¿Y Gala?
    - Me pidió acostarse en mi cuarto un segundo, al parecer el vino le cayó mal.
    - Voy a verla.
    - Claro que iras.
    Salvador ignoró con una sonrisa el tono irónico de Sofi y se dirigió a la habitación. Por un momento no veía más que sombras, cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad la vio en medio de la cama, con la cabeza hacia la ventana. No estaba recostada como pensó, estaba sentada con las piernas cruzadas y la cabeza descansando en las manos.
    Parecía sumida en una profunda meditación. Se preguntaba si era solo el vino a provocarle aquella reacción. Dispuesto a averiguarlo, se acercó a la cama y se sentó a su lado. En silencio puso una mano en su rodilla y con la otra le alzó el rostro.
    - Gala, ¿estás bien?
    - Estoy bien,…déjame sola. – Le dijo eso sin apartar la vista de la ventana.
    - ¿Segura que es solo el vino? ¿Me quieres decir algo?
    - Estoy cansada Salvador, me voy a mi casa…hablamos después.
    - Espera, tengo algo tuyo…
    - ¿Qué?
    - Dame la mano…- Ella le tendió la mano y él le coloco su reloj en la muñeca.
    - ¡Mi reloj! Gracias, pensé que lo había perdido…
    - Lo he llevado conmigo a todas partes desde que nos despedimos.- Salvo no quitaba los dedos de su muñeca, lo que le provocaba un delicioso cosquilleo en la panza.
    - ¿En serio? Qué lindo…Bueno ha sido un placer verlos pero ya no jalo, mañana trabajo….Me voy.
    - Ok, perfecto, nos vamos…recoge tus cosas.
    - ¿Qué? No, me voy yo, tengo mi carro abajo. No tienes que dejarlos por mí.
    - Dame las llaves y recoge tu cartera, no pienso dejarte manejar así.
    - Ok, llamo un taxi y dejo el coche aquí, no es la primera vez que me voy sola…no tienes que acompañarme.
    Gala sentía el pánico insinuarse en la voz. No quería estar a solas con Salvador, al menos por ahora. No sabía si podría controlarse otra vez si la tocaba. O si quería hacerlo.
    - Escúchame y no seas terca… ¿Piensas que me aprovecharía de ti? Relájate Gala, te dejo y me regreso al toque.
    - No seas ridículo, no es que no confíe en ti…quizás no confío en mí.
    Se lo dijo mirándolo a los ojos y con esa sinceridad que lo desarmaba. Mirándola se dio cuenta que la había extrañado más de lo que podía aceptar. Le dolía mirarla…Eso debía ser el amor.
    Observar una persona y sentir que el pecho te esta por estallar. Así tenía que ser el amor.
    Solo con ella había conocido esa sensación y no estaba seguro aún si la cosa le gustara o no. Solo sabía que no podía seguir sin ella.
    - Nos vamos.
    - Ok…veo que discutir contigo es una pérdida de tiempo…
    - Por fin estamos de acuerdo en algo. – Él le sonrió y dándole la mano, la ayudo a levantarse.
    - Ok, voy por mi cartera.
    Salieron a la sala y se despidieron de Sofía y Mauricio que al parecer no estaban ni sorprendidos ni fastidiados por ver interrumpida la reunión. Quedaba claro que se esperaban que la noche terminara de esa forma. Mauricio con Sofía y Salvo con Gala. ¿Cómo mas sino?
    - Gala me mandas un mensaje apenas llegues ¿ok?
    - Manejare yo Sofía, puedes estar tranquila…Mau te dejo la camioneta.
    - Claro bro…diviértanse. – Le dijo con una sonrisa y Salvo solo movió la cabeza ante la ironía de Mauricio.
    Gala saludo con la mano mientras salía por la puerta y veía a
    Mauricio susurrarle algo en el oído a Salvador. No escucho muy bien, pero oyó que era algo así como: “suerte con la fiera”.
    Dándole las llaves a Salvador, cerró la puerta de la casa de Sofi.
    Había dejado el auto en el jardín, lo dejaba siempre ahí porque el garaje estaba lleno de las cosas viejas de Sofía. Reliquias familiares de las cuales no lograba deshacerse, desde el vestido de novia de la abuela, hasta el casette de Nubeluz que continuaba a coger polvo en la humedad del garaje.
    Salvador se acomodó el cinturón en silencio y con delicadeza se lo acomodó a Gala. Ella lo miraba fijamente, cosa que lo comenzaba a poner nervioso.
    - ¿Se puede saber que me miras?
    - Lo lindo que eres…nada sonso, estoy esperando que me pidas la dirección de la casa.
    - ¿Ves este aparatito? – Salvo indicaba el GPS que sacó del bolsillo y hábilmente colocaba en
    - la ventana.
    - ¿De dónde lo sacaste?
    - ¿Cómo que de dónde? De donde más, boba…de mi camioneta…Además ya tiene tu dirección, me la dio Sofi hace un minuto y la salve.
    Ella dio un vistazo a la pantalla, debajo de su nombre, salía su dirección y las diferentes rutas para llegar a su casa. Se dijo que si había alguien decidido y eficaz, ese era Salvador.
    - Ok sabiondo…llévame a casa.
    - Como usted diga Princesa.
    Los siguientes quince minutos que transcurrieron, lo hicieron en silencio y solo dándose entre semáforo y curva, una que otra mirada.
    Al escuchar la irritante voz del GPS que les indicaba cordialmente: “Ha llegado a su destino”, Salvador se bajó del carro a abrirle la puerta a Gala y a entregarle las llaves.
    - Bueno Gala, que descanses…Te llamo mañana.
    - ¿No piensas subir un rato?
    - No quiero que te sientas obligada a invitarme, si quieres descansar yo lo entiendo.
    - ¿Cuántas veces te debo repetir que jamás hago lo que los demás quieren? ¿Subes o no?
    - ¿Estás segura? – Quería oírlo una vez más….solo una.
    - Mira, si no quieres subir no te hagas problemas, hablamos mañana o no hablaremos nunca…Como quieras.

    Gala dijo eso dándole la espalda y entrando al edificio. Salvador la cogió a toda velocidad de la mano y mirándola a los ojos dijo:
    - Sigues siendo un huracán sin freno…Baja las revoluciones un momento ¿ok? Creo que ya lo sabes pero igual lo diré: Te amo.- Dijo acariciándole el rostro dulcemente.
    Ella lo odiaba por dejarla sin palabras, por saber desarmarla en dos segundos. Más tarde, Gala no sabría decir quién dio el primer paso. Algo le decía que fue ella, ya que sabía que Salvador jamás forzaria las cosas.

    Acercándose, lo besó y cogiendo su mano, entró con él en el apartamento.

    ******************************************************************

    Cuando el sol filtraba sus rayos a través de la ventana de su cuarto, Gala abrió los ojos y por un instante pensó que fue todo un sueño. ¿Realmente había invitado a Salvador a pasar la noche con ella? ¿Qué había pasado?
    Ella no recordaba mucho, lo último que recordaba era a Salvador acostarla en la cama y darle un beso en la frente. Bajó rápidamente la mirada y se dio cuenta que aún llevaba puesta la ropa de la noche anterior…Además estaba sola, no vio a Salvador por ningún lado.
    Con un monstruoso dolor de cabeza se alzó de golpe de la cama, cosa que la mareo aún más.
    Puteando a Baco y a todos romanos recordó porque prefería la cerveza al maldito vino que desataba su migraña. Estaba yendo a la cocina por un vaso de agua que calmara el horno que la consumía cuando lo vio. Salvador estaba dormido en el sofá y parecía tan calmado. Gala estaba confundida, acercándose a él, le puso la mano en la frente.
    - Salvo,… ¿Salvo quieres echarte en la cama a descansar? Luces agotado.
    Estirándose y bostezando, Salvo abrió los ojos y le sonrió. Ella sintió que se derretía y la tendrían que trapear del piso.
    ¡Qué vergüenza!
    - Hola…No tranqui, ya me voy. ¿Qué hora es?
    - Son casi las siete.
    - Tengo que ver a unos tipos para cerrar un negocio.
    - Bueno,…al menos déjame prepararte el desayuno.
    - Ok, me voy a lavar. Regreso en un segundo.
    Salvador se alzó y dándole un beso en la cabeza, se dirigió al baño. Gala corrió a toda velocidad a la cocina y mientras hacia el café, se lavaba la cara en el grifo. Dejó que el agua fría calmara sus ideas y mitigara el dolor de cabeza. Poniendo las tostadas y sacando una lata de Coca Cola del refrigerador y sus aspirinas, consideró la mesa lista para el desayuno.
    Aún estaba terminando de servir el café para Salvo y las aspirinas con soda para ella, cuando él entró en la cocina y se sentó frente a la taza que Gala le había puesto adelante.
    - Vaya, eres rápida para preparar desayunos.
    - Y si…no sabes lo que me costó activar la cafetera y poner las tostadas en la mesa…espero aprecies mi esfuerzo.
    - Claro que lo aprecio…Umm el café esta buenazo.
    102
    El Diario de Gala
    - Mérito de la cafetera.
    - ¿En serio? Pues esta delicioso.
    - Y hablando de méritos… ¿Te puedo preguntar algo sin parecer extraña?
    - Gala, jamás dejarás de ser extraña así que pregunta.- Él parecía de muy buen humor.
    - No sabía que te levantabas tan cómico.
    - Ok, ok relax…Dime qué quieres saber.
    - ¿Anoche cuando entramos…pasó algo?
    - ¿Quieres saber si nos acostamos?
    - Aja…
    - No Gala, no pasó nada. Estabas mareada y por lo visto recontra cansada así que te deje en
    - la cama y llame a Sofi para avisarle que me quedaría aquí por si te levantabas de madrugada mal. Pero dormiste como una roca (hasta roncabas) y como ya era tarde y no tenía la camioneta me recosté en el sofá. Sorry si me quede dormido, pero no quería dejarte sola así.
    - Entonces no pasó nada…
    - Gala por favor, estabas mareada y dormida…Por más que quisiera, jamás podría hacerlo si no estás con tus cinco sentidos alerta y sobretodo, con ganas de hacerlo. Además que feo para mi reputación que no te acuerdes si nos acostamos o no. ¿No crees? – Salvo dijo eso rozando su mano y a ella le dio un vuelco al estómago.
    - Bueno… ¿sabes que eres el tipo más raro que he conocido? Otro en tu lugar no lo habría dudado un segundo.
    - Pues yo no soy otro ni mucho menos me aprovecharía de ti…Y el que lo dudes, me jode muchísimo.
    - No Salvador,…no dude de ti, solo pensé que había sido yo la que te pidió que entraras.
    - ¿Quieres oír la versión “SIN CENSURA”? ¿Segura que no recuerdas?
    - Si…No recuerdo bien.
    - Se te borró el casette feo…Ok, te digo que paso…Entramos a tu cuarto, comenzamos a besarnos y basto apoyarte en la cama para automáticamente darte la vuelta, coger tu puta almohada y roncar como un bebe recién nacido…Cuando te vi pensé: “No,… ¿me está jodiendo?” Trate de despertarte, pero me abrazaste y dijiste: “solo un ratito y ya…cerremos los ojos…”Ahí me di cuenta que era una batalla perdida…Además te veías tan linda abrazando ese oso horrible y roncando, que decidí dejarte dormir. Y aunque tuve ganas de quedarme contigo o al menos ponerte el pijama, no quería ser tan conchudo como para echarme en tu cama así que me vine para acá….Fin.
    Gala no sabía si reír o morirse de la vergüenza al ver la cara de Salvador mientras le contaba lo que paso. Por una parte se sentía aliviada, pero por otra parte se arrepentía por haberse excedido con el vino.
    - Bueno, como sea que haya sido. Gracias una vez más por mí.
    - Solo espero que mañana en la noche no tomes vino…No quiero tener que dormir en tu sofá solo otra vez.
    - ¿Mañana? ¿Qué pasa el sábado?
    - Paso a las nueve a recogerte, nos vamos a cenar y te hablare sobre el proyecto que te dije tenía en mente.
    - ¿Y por una vez no se te ocurre preguntarme antes si quiero o no salir? ¿No se te pasa por la mente que yo tenga ya planes?
    - ¿Los tienes?
    - No pero…
    - Entonces… ¿tienes algo mejor que hacer que dedicarme un par de horas? ¿Puedes dejar de discutir cada cosa que digo? Si no quieres lo dejamos para otro día…O para nunca como tú misma dijiste anoche.
    - ¿Yo dije eso?
    - Vaya si se te borró completo. Si Gala, eso me dijiste cuando me invitaste a subir…”Sube ahora o si quieres no subas nunca.” – Salvador dijo imitando su tono y moviendo las manos como ella cosa que la hizo reír.
    - Jajajajaja ¿me pongo súper pesada no?
    - Sí, pero ser pesada es tu encanto.
    - Bueno Salvador a pesar que no sé si es halago o insulto, tenemos una cita entonces.
    - Es un halago. Ahora me termino el café y vuelo para mi casa. Tengo reunión con los que tramitan la licencia del local a las once.
    - ¿Qué local?
    - No comas ansias, en mañana en la noche te contaré todo… ¿Me jalas a casa de mi abuela?
    - Si, déjame darme un duchazo y te dejo camino a mi chamba.
    - Ok, te espero.
    - quedarte cuidándome…Fue lo más dulce que hayan hecho
    Gala dejó a Salvador en la casa de su abuela y cuando bajó del carro se despidió con un casto beso en la mejilla cosa que la dejó con ganas de darle una patada. El rozarlo era como tener mil enanos jugando ping pong con sus hormonas. Pero sonrió y con el corazón estallando siguió su camino al trabajo.
    Gracias al GPS que había dejado en el auto, llegó en menos tiempo del previsto y aprovechó para adelantar unos papeles del trabajo que tenía pendientes. Se pasó la mañana embalando cuadros y firmando entregas encerrada en el minúsculo cuartucho que fungía de bodega y que el conchudo de su jefe llamaba ridículamente “Oficina de entregas.”

    Trabajaba en la Galería Monterrey, propiedad del pintor Santiago Quevedo. Un pintor de poco más de cuarenta años que debía su creciente popularidad a un retrato abstracto que hizo para un popular actor. El cuadro no tenía nada de particular, Gala veía las formas y los colores algo insulsos, pero debía reconocer que debajo de la capa de superficialidad, Quevedo sabía cómo comunicar con las imágenes. El que más le gustaba era el de una chica sentada a la orilla de un río.
    La figura desdibujada de un hombre le devolvía la mirada a través del agua y los destellos del sol reflejaban sombras en sus manos.
    Si uno miraba fijamente, casi parecía que el caballero tiraría de la mano de chica, como esperando un descuido para arrastrarla consigo a la oscuridad del río. En realidad si ella entró a trabajar a ese lugar, se lo debía al cuadro.
    Recordó que mientras repartía currículos cuando regresó de Milán, llena de pensamientos suicidas y con cero efectivo, que al entrar a esa galería, lo primero que notó fue ese cuadro.
    Fue amor a primera vista. La nitidez del bosque, la claridad del río y sobre todo, la expresión atormentada de la mujer mientras sumergía la mano hacia el caballero que se escondía al fondo del agua, la cautivaron al instante. Le sorprendía que siendo Quevedo tan frívolo y malhumorado, hubiera logrado un cuadro tan sublime. Pero viendo el absurdo precio que tenía, se dijo que si no podría comprarlo, al menos trabajaría cerca para verlo siempre.
    La tomaron primero como ayudante, o mejor dicho como esclava. Llevaba el café, limpiaba el estudio y corría a comprar la maldita pintura si al histérico de Quevedo se le ocurría que el sol debía ser azul y no dorado.
    “Como cambian las cosas”.

    Gala pensaba en la suerte que tenía, llevaba menos de dos años y ahora se encargaba de la parte administrativa. Quevedo no sabía ni hacer una factura y mucho menos contactar a los clientes para mandarles los cuadros. Además gracias a los consejos de Gala, las exposiciones de sus nuevas creaciones estaban en boca de todos. Ella sabía que todo se lo debía a su constancia y al hecho que adoraba su trabajo. No importaba si a veces quería reventarle los botes de pintura a Quevedo cuando debido a sus cambios de humor, le gritaba hasta porque (según él) su café estaba muy dulce o muy caliente.
    Terminando de embalar los últimos pedidos, decidió que era hora de tomarse un descanso.
    Estaba terminando el café cuando su celular comenzó a vibrar y a sonar a un volumen ensordecedor. Aterrada bajo al mínimo el sonido, su jefe llevaba horas encerrado en el estudio y le ordenó que no quería que ni el vuelo de una mosca lo interrumpiera.
    Corrió al baño a contestar, deseando morir por haber olvidado ponerlo en vibración.
    - ¿Aló?
    - Gala soy yo. ¿Por qué susurras?
    - ¡Sofi estoy trabajando! ¿Pasa algo?
    - ¿Bueno niña es que no se te puede llamar sin que pienses que se cumple la profecía Maya?
    - Te conozco muy bien, jamás me llamas cuando sabes que trabajo…
    - Ok, bueno…solo quería que me adelantes un poco de lo que pasó anoche…
    - ¿Para eso me llamas en medio del trabajo?
    - Ay por favor deja de alargar las cosas que solo nos hace perder más tiempo…Cuéntamelo todo y exagera.
    - No pasó nada.
    - ¿Perdón? Repite otra vez que creo que no me lave bien los oídos.
    - Que no pasó nada, nothing, niente….
    - Pero si se fueron juntos, además me llamo y me dijo que se quedaría contigo y eran más de
    - las tres cuando me llamo.
    - Así fue,…me quede dormida y él se quedó en el sofá. Lo encontré ahí esta mañana…Así que después desayunamos y lo jale hasta la casa de su abuela. Fin de la historia.
    - Es que ni aunque te esforzaras las cosas te saldrían más torcidas… ¿Me estás diciendo que el tipo más apetecible que has conocido durmió en tu casa y no pasó nada?
    - Sabes cómo es Salvador, jamás se aprovecharía. Me vio mal y simplemente se quedó a cuidarme.
    - ¿Tú te das cuenta que el tipo es un tesoro raro y difícil de conseguir verdad? Quiero que lo tengas bien presente.
    - Yo sé muy bien quien es…Me invitó a salir mañana en la noche para contarme los planes que tiene. Dijo que se quedaría.
    - Si, él y Mauricio tienen un proyecto…pero no te diré nada aun. Que te lo diga el mismo.
    - ¿No me piensas adelantar nada? ¿A mí? ¿A tu manita del alma?
    - Eres mala para los chantajes…Mándame un mensaje cuando termines de comer con él y así te llamo para hablar…Claro, solo si no van a tu casa.
    - Ahhhhhh eres insoportable monga…te dejo, hablamos después, besitos.
    - -¡Bye y usa globitos!
    Gala cortó la comunicación con una sonrisa. Adoraba el carácter alegre y despreocupado de Sofía.
    Completamente distinta a la forma analítica, meticulosa y contradictoriamente impulsiva con la que regía cada paso que daba.

    Estaba guardando el teléfono en el bolsillo y volviendo a sus quehaceres cuando sonó el teléfono de su oficina. Era su jefe diciéndole que embalara “Río de Lágrimas” y lo dejara listo para que lo recogieran a las tres.
    Gala no lo podía creer… ¡Era el cuadro que amaba!
    Estaba triste mientras llenaba las guías para el Courier que pasaría a recoger el cuadro. Al parecer el comprador había decidido tratar directamente con Quevedo y dejar su identidad anónima.
    Ella pensó que muchas veces la gente de dinero era más excéntrica de lo que uno jamás pensaría.
    Cerrando de golpe su oficina, se dispuso a embalar el cuadro y a disfrutarlo por última vez.

    **********************************************************************​
    Al día siguiente eran las siete y cuarenta cuando Gala entró en el departamento repleta de bolsas y con tres dígitos menos en el banco.
    Era una persona muy respetuosa del dinero, jamás lo malgastaba porque sabía más que nadie, lo que costaba ganarlo, pero era también mujer.
    Y aunque odiaba admitirlo, se repetía que era necesario.
    Aunque sí sabía perfectamente que los tres vestidos y los dos pares de sandalias las usaría, si y no, dos veces en la vida. Pero tenía que matar el tiempo hasta las nueve que la pasaría a buscar Salvo.
    Dejando las bolsas en la cama, se refugió en el baño para calmar sus nervios con una larga ducha hirviente.

    2
    El Diario de Gala
    “Porque te tengo y no
    Porque te pienso
    Porque la noche está de ojos abiertos
    Porque la noche pasa y digo amor
    Porque has venido a recoger tu imagen
    Y eres mejor que todas tus imágenes
    Porque eres linda desde el pie hasta el alma
    Porque eres buena desde el alma a mí
    Porque te escondes dulce en el orgullo
    Pequeña y dulce
    Corazón coraza….”
    Mario Benedetti - Corazón coraza
    “Lamento decirte que cuando te fuiste las cosas
    cambiaron, vendí tu recuerdo y compre otro deseo
    Lamento contarte que cuando escapaste, me he
    tomado la molestia de saber cuánto te cuesta
    alquilarte mi amor, ponerle precio
    a tu deseo... a tu sudor…”
    Gianmarco– Lamento.
    Todos los poemas publicados en esta obra son de autoría de
    Giuliana Fiorella Bio, todos los
    derechos reservados bajo licencia de:
    Sinopsis:
    La vida de Gala es un continuo vaivén de personas, ciudades y adioses hasta que conoce al fascinante escritor Diego. Parece un sueño hecho realidad: guapo, inteligente, divertido y siempre con una respuesta perfecta.
    ¿Quizás demasiado?
    Pues sí,...luego de una tragicómica confesión y salida del closet por parte “Mr. Right”, Gala decide tirar la toalla y dedicarse a disfrutar una escapada a Cancún con su mejor amiga Sofía olvidándose del amor por un buen tiempo.
    Pero al parecer los románticos atardeceres de la Isla no eran el lugar más indicado para olvidar el amor…
    Como siempre sucede, el Destino tiene un sentido del humor macabro
    y Gala descubre que si bien no existe el hombre perfecto, puede existir aquel que hace perfecto cada momento y tal vez eso sea lo que está buscando.
    4
    El Diario de Gala
    Nota de autor:
    Los lugares, hechos y personas solo existen en la imaginación
    Del autor y no pretenden reflejar personas
    y/o situaciones de la vida real.
    No se arruinen la lectura tratando
    de encontrar gente que no existe.
    Cualquier parecido con la realidad…
    Es totalmente causal.
    Personajes:
    Gala Gavioli.………………………Histérica asistente de la Galería Monterrey
    Sofía Ibáñez.……………………...Mejor amiga de Gala
    Mariana Gavioli………………….Hermana de Gala y madre de Caterina
    Romina Machado……………….Madre de Gala y Mariana
    Caterina Farías……………………Sobrina de Gala, hija de Mariana y Rodrigo Farías
    Giacomo Gavioli………………….Difunto padre de Gala y Mariana
    Rodrigo Farías…………………….Ex marido de Mariana y padre de Caterina
    Diego Copano………………………Ex novio de Gala recién salido del closet
    Gustavo Padilla…………………..Ex novio de Diego y aliado de Gala
    Salvador Contreras……………..Mímesis del hombre perfecto y pretendiente de Gala
    Mauricio Quintero………………Mejor amigo de Salvador y novio de Sofía
    Santiago Quevedo………………Temperamental gay dueño de la Galería y jefe de Gala
    Ing. Romero……………………….Encargado de la construcción del restaurante
    Jimena Silva……………………….Ex prometida zorra de Salvador
    Anabel Zimmers…………………Accionista del restaurante y abuela de Salvador
    Adrián Contreras………………..Hijo de Anabel, padre de Salvador, ex marido de Alicia
    Alicia Ferreiro…………………….Madre de Salvador, ex esposa de Adrián
    David Díaz…………………………..Ex colega de eventos de Sofía
    Lucia Rivero………………………..Contadora de la Galería y amiga de Gala
    Carola Mendoza………………….Anfitriona del restaurante y amiga de Sofía.
    6
    El Diario de Gala
    I. El Principio del Fin
    "No es así como deberían comenzar los domingos…”
    Esa fue la primera frase que pasó por la mente de Gala cuando su madre entró en su habitación con la voz cargada de ansia para advertirle, (como miles de veces en los últimos meses) que su padre se sentía mal.
    Gala se vistió con la rapidez que te dan los años de prácticas en emergencias.
    Había aprendido a escasos catorce años que los días más simples y despreocupados se podían transformar en cuestión de minutos en interminables horas de miedo y angustia, horas de oscuridad y fríos pasillos de hospital, donde un medico con altivos aires de Gran Gurú te informaba que debías prepararte para lo peor, ya que papito no estaría en Navidad para desenvolver los regalos. Con este pensamiento entró en el dormitorio de sus padres, mientras por la sala se oían las voces de su madre y su hermana Mariana.
    Al llegar a la habitación lo vio, para ella fue como ver una escena irreal.
    Su padre, siempre tan erguido, bronceado y sonriente, se sacudía violentamente por los estertores del infarto.
    Su cuerpo, ya cansado de luchar, se reveló. Gala corrió a su lado tendiéndole la mano, lo sujetó fuerte, casi como queriendo disminuir su dolor, mirándolo a los ojos.
    Fue como si de pronto las luces se apagaran, el mundo como lo conocía dejo de girar, la certeza de
    la gravedad, el amor y la compasión la invadieron.
    Su padre cerró los ojos con un suspiro, ella a su vez cerró también los suyos y con un suave murmullo le dijo:
    - Todo está bien papi,....puedes ir, descansa ya.
    Gala sintiendo aun el calor en las manos de su padre le vino a la mente un recuerdo muy claro: ella tenía unos ocho años y le preguntó a su papi porque no podía salir a correr con ella y el colegio en la maratón de padres e hijos y que él se quedó callado y su madre le acaricio la mejilla y le explicó que papi tenía el corazón muy gastado y que por eso se cansaba. Entonces ella le preguntó a su mama que porque no le ponían un corazón nuevo así como ellos habían visto en las noticias días antes del niño con el hígado trasplantado. Romina le dijo que nadie le daba a Papi un corazón nuevo y que por eso tenía que vivir cuidándose. Entonces ella, con la inocencia de los niños salto a sus rodillas y le dijo: “Papi yo te regalo mi corazón, úsalo y así estarás mucho tiempo con nosotros”. Ella recordara siempre el rostro de sus padres cuando lo dijo y sobre todo los ojos enrojecidos de su padre que solo atinó a abrazarla y a mandarla a jugar a su cuarto.
    Pareciera que había transcurrido una eternidad cuando abrió los ojos y vio a su madre junto con su hermana irrumpir en la habitación. Soltando la mano de su padre, se alejó lentamente de la cama.
    Mariana se acercó como un huracán, balbuceando incoherencias, llamando a su padre por su nombre.
    Su madre en cambio, entro en un estado casi catatónico,...mirada perdida, inmóvil donde estaba.
    Fue Gala a tomar el control de la situación, sacudiendo a Mariana por los hombros le dijo:
    - Mari ¡BASTA! ESTA MUERTO ¿OK? MUERTO.
    Mari repetía sin cesar:
    - No, es otro de sus ataques, veras que ahora se levanta... ¿verdad papa?
    8
    El Diario de Gala
    - Mari, escúchame: ESTA MUERTO ¿OK? Dejémoslo descansar en paz.
    Mariana se levantó con la mirada oscurecida y los labios temblorosos, se alejó con paso cansado al teléfono para llamar a su marido, así las ayudaba con los preparativos del funeral.
    Pero,.... ¿Quién está preparado para enfrentar la muerte del ser que más ama?
    Cuando amamos nos sentimos fuertes, inmortales y bendecidos.
    Nos sentimos por encima del resto del mundo...Eso es soberbia.
    Y la soberbia se paga cara.
    II. Los Días del Nunca Jamás
    Y pasaron cual torbellino trece años.
    En doce años, pasan miles de cosas: nacen y mueren personas, unas se casan, la mayoría se divorcia, Britney Spears se rapa la cabeza, las Spice Girls se separan, (y se juntan de nuevo).
    Gala por su parte, descubre de haber entre manos el mágico rompecabezas de su personalidad.
    Los meses que siguieron a la muerte de su padre, fueron para ella una continua búsqueda personal. Terminó la escuela, consiguió empleo como camarera en un restaurante, estudió lo que su sueldo le permitía y trato siempre de mantener su aparente calma y aplomo.
    Pero sobre todo, callaba y observaba. Mientras el resto de los chicos de su edad fumaban, tomaban y se tiraban a morir por amores imposibles, odiando siempre a sus padres y rebelándose contra el mundo, Gala prefería la quietud de sus libros, sus escritos secretos y la monotonía de sus días.
    Disfrutaba escribir lo que sentía, alejando así los fantasmas que se divertían con su insomnio. Ahí, en el papel podía ser ella, no la chica solitaria en que se convirtió al morir su padre.
    Simplemente ella: la Gala dulce, soñadora y mordaz. Aquella que amaba disfrazar su sensibilidad con ironía, un comportamiento que le costaría durante toda su vida, no pocos problemas.
    Era ahí, en el papel, que ella viajaba a lugares insospechados, soleados, lluviosos, medievales...paisajes más coloridos, personas más amables.
    No que odiase su vida, solo que en el fondo de su alma, siempre supo que no pertenecía a ese lugar. Jamás se consideró parte de la pantomima en la que se había convertido su familia.
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    El Diario de Gala
    Las amaba muchísimo, pero no soportaba la presión, la tristeza y la mala energía que parecía oprimir las paredes de la casa después de la muerte del padre. Por eso y por la convicción que merecía algo más, cuando cumplió la mayoría de edad, se independizó.
    Tenía dieciocho años cuando viajo a Milán, la pasó de mil colores, noches y días duros, solitarios con el eterno eco mental que todo lo estaba haciendo mal.
    Por eso después de solo dieciocho meses, decidió partir a San Francisco, al cobijo de los parientes maternos. Vivió cuatro años allá, trabajando como vendedora en una tienda deportiva.
    Llena de energía comenzaba una nueva vida: tenía una bella casa, parientes adorables, amigos divertidos y un trabajo que pagaba los recibos.
    Pero la luz no brilla siempre, especialmente cuando tenemos dentro muchos pasadizos inexplorados.
    ***********************************************************************
    Regresó a Lima, donde la casa familiar la esperaba con los brazos abiertos y las uñas bien afiladas.
    Las cosas parecían haber mejorado. Su madre dividía su tiempo entre los quehaceres domésticos,
    Caterina, su nieta y la que se había convertido después enviudar en su actividad preferida: El espionaje. Si, como una robusta y madura Mata Hará pretendía estar al corriente de cada paso que daban sus hijas, su nieta, su yerno, el mecánico del apartamento del frente y hasta del Presidente.
    Escuchando detrás de las puertas, revisando cajones, espiando los mensajes de texto de los celulares.
    (Y pensar que el Pentágono se estaba perdiendo una agente muy eficaz).
    Mariana discutía continuamente con su madre por eso.
    Gala adoraba a su hermana, la consideraba una luchadora nata a pesar de su pésimo carácter.
    Y a pesar de amarla no podía dejar de discutir con ella. Tenían visiones diferentes de la vida. Pero en honor a la verdad, Mari discutía con todos, de todo y por todo.
    A sus treinta y seis años Mari era ya lo que se podría llamar una mujer fuera de lo ordinario. Con una voz imponente y gestos bruscos, la primera impresión que causaba era para echarse a correr.
    Pero después la balanza se inclinaba hacia su lado más noble.
    Cuando bajaba las defensas lograbas verla como lo que era: una mujer joven, con un matrimonio en ruinas, una hija preadolescente y mil problemas existenciales que resolver,
    Pero sobretodo, con un miedo escondido en el fondo de los ojos. Su miedo al mañana.
    La relación de Mari con su madre no era de las mejores, todos sabían que inconscientemente culpaba a Romina (su madre), de la muerte del padre. No importaba que el pobre Giacomo llevara enfermo siglos. En la mente de Mariana, todo era culpa de Romina por no haber sido una madre más presente.
    *Pero remontémonos un poco en el tiempo para entender la personalidad de Mariana.
    ******************************************************************
    Periodo 1981- 1990
    En este lapso de tiempo le viene diagnosticada la enfermedad a Giacomo, una insuficiencia cardiaca. Con dos hijas pequeñas y una esposa algo inmadura, el pobre tipo las vio verde para
    sobrevivir...y más aún Romina.
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    El Diario de Gala
    Cuando enfermó Giacomo, su personalidad cambio. Sacó fuerzas por las niñas, vendió sus joyas, limpio casas y se tragó el orgullo dejándose ayudar por el padre, a pesar que en cada oportunidad que tenía, se lo echaba en cara.
    Sumando eso a la poca comunicación que mantenía con Mariana, su relación se deterioró.
    Romina pensaba erróneamente que Mari era lo suficiente madura y grande para hacerse cargo de
    la casa y de Gala mientras ella salía a trabajar. Un error de madre, que le costaría, no pocas lágrimas. Pero, pasemos a una época más colorida...a un periodo donde las cosas parecían mejorar.
    Periodo 1998 – 1999
    Estos meses son bastante lindos, Mari se compromete con Rodrigo, un muchacho humilde, aparentemente de buen corazón y con deseos de superación.
    Con el paso de los meses tienen a Caterina, la maravillosa nena que todos esperaban con ansias.
    Ahh Cate...dedicaríamos un capitulo completo para describir la dulzura y la paz que instaló en la
    vida de todos, llenado de luz y de risas un hogar marcado por la tristeza desde la partida de Giacomo.
    Gala y Cate parecían unidas por un lazo invisible que iba más allá del amor y la sangre.
    A pesar de su edad y la poca diferencia que se llevaban (trece años). Eso las hacía más cercanas y pendientes la una de la otra. Incluso cuando Gala se mudó sola al no soportar más la presión de estar en casa, no dejaban de hablar todos los días.
    * Now...Back to the present (Volviendo al presente).
    Gala pasaba horas buscando. No, había perdido nada ni sufría de amnesia.
    Buscaba en su interior las respuestas del porque se sentía tan sola.
    No tenía mucho sentido en realidad, siempre estaba rodeada de gente que la quería y la escuchaba.
    Pero,... La escuchaban, no la oían.
    La verdad era que ni había cambiado ni era diferente, solo había crecido y se había aceptado con sus defectos y virtudes. Le gustaba pensar que tenía más virtudes que defectos aunque sabía que uno de sus mayores enemigos era su propio instinto. Un instinto que pocas veces venia en su auxilio, la dejaba varada en el limbo cuando rogaba por una respuesta a sus impulsos emocionales.
    Entre el trabajo y sus escritos tenía la cabeza muy ocupada, soñaba despierta con la posibilidad de convertirse en escritora.
    No aspiraba a ser Neruda ni Sábato, solo deseaba llegar a la gente sin tener que cambiar su estilo.
    Un estilo claro, directo e irreverente. Un estilo que fue puliendo y agudizando sus sentidos con el tiempo.
    Estas son las líneas de un poema:
    *Entre estelas de vesania,
    Un latido se ensordece,
    Cancelando del presente,
    Simulacros de desdicha.
    Se sacude el sacrificio...*
    14
    El Diario de Gala
    ¿No se pude decir que su estilo sea meloso no? En realidad, emocionalmente mutable, sería la definición perfecta. Nada hacía más feliz a Gala como el sentarse a escribir. Era casi un encuentro febril, ella buscaba las palabras y los personajes de sus relatos como los amantes que fatigan por encontrar un lecho. Acariciaba con fervor las ideas que brotaban en la mente y como un volcán pugnaban por llegar a su destino. Lloraba y sufría con ellos, reía de sus torpezas y de las locas aventuras que vivían aquellos seres que aun sin ser reales, la ayudaban a conocerse mejor.
    Y es que era a través de ellos, de sus ideologías e impulsos que Gala profundizaba su propia autenticidad, sus propias debilidades y sus más secretos anhelos.
    Pero como sabrán queridos lectores, las cosas jamás van por el camino que uno espera, el destino tiene un diez por ciento la voluntad un setenta y la suerte el restante veinte. Aunque en algunos casos la suerte brilla por su ausencia.
    Más, Gala no se dejaba abatir. Acostumbrada a buscar siempre las respuestas por sí misma, comenzó lo que llamarían muchos, un camino hacia su propia redención.
    ¿Redención se preguntara? Si, redención / amor eran sinónimos para ella.
    Muchas personas buscan incansablemente por la vida eterna, la cura del sida, o la patética respuesta a la inquietante pregunta del huevo y la gallina.
    Gala en cambio buscaba lo más sencillo y complejo a la vez: el amor.
    Pero cuando conoció a Diego, las dudas se transformaron en finas dagas de verdad e ironía.
    III. Un Nuevo Amanecer
    Y ella esperaba,...esperaba solo un milagro.
    Un milagro que la sacara de ese torbellino nefasto llamado hogar. Un hogar en el cual pululaban solo el rencor y los reproches. Reproches continuos, laberintos inexorables que solo servían para alejarla aún más de la farsa de la familia feliz. Rencores gastados poblaban las amenas charlas, flechazos fugaces que le recordaban el porqué de su desconcierto.
    Mirando sin buscar, lo encontró....sí, el esperado "Príncipe Azul"...aunque si de azul no tenía ni el auto y lo de príncipe ni se diga.
    Pero contemos las cosas desde el principio; Gala escribía desde que murió su padre en una página de aficionados a la poesía, un portal donde aprendían técnicas y los escritores interactuaban.
    Un día cruzando mensajes con varios amigos lo vio, (¿o lo leyó?)....
    Parecía un tipo normal, nada que llamase poderosamente su atención. Pero lo hizo. Diego.
    Tal era el nombre del escribano que hechizó el corazón de nuestra Gala...Un tipo divertido, genial
    en mil aspectos. Guapo, inteligente, mordaz, un escritor respetado. Casi un sueño hecho realidad.
    El tipo perfecto.
    Si es que eso existiera.
    Sus charlas y correos eran cada vez más frecuentes y emotivos. Se involucraban casi sin darse cuenta. Compartían el mismo carácter tenaz y desenfadado, el mismo sentido de justicia y comprendía a la perfección el filoso sentido de humor de Gala.
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    El Diario de Gala
    Después de casi dos años de mails y llamadas por teléfono, Gala sentía que había conocido el amor, idealizaba el encuentro y enterraba al fondo del corazón las dudas y las alarmas que lanzaban a su alrededor como sirenas de ambulancia.....Si tan solo las hubiera escuchado.
    Decidieron dar el gran paso, conocerse en vivo. Diego parecía muy seguro y tajante en su decisión de verla y "formalizar" la "relación”. Una relación que a ojos de los conocidos de Gala, no tenía el más mínimo sentido. Se conocieron y para ella fue un encuentro maravilloso, se complementaban a la perfección y pasaron dos semanas increíbles.
    Ella sentía que era el amor que había estado esperando, aquel jinete encantado que se jugaría el todo por el todo por ella.
    Solo que al regreso de Gala, el mágico cuento se derrumbaría como un castillo de arena en un mar bravío.
    IV. Letras de Alquiler
    Un día, no mucho después de hablar por teléfono, Diego le confesó que no estaba siendo sincero del todo:
    - G,... ¿Podemos hablar?
    - Claro que si...dime.
    - Es,....que soy gay.
    - (SILENCIO SEPULCRAL).
    - G.... ¿me estas entendiendo? Es que no sabes, pensé que podría cambiar, eres la mujer que más quiero, la única que he querido.
    - ¿Estás bromeando Diego? ¿Es en serio? ¿no pudiste decirlo antes?....No sé.... ¡¿hace dos años quizás?!
    - ¡Es que no me entiendes!
    - ¿Qué esperas que entienda? ¿Qué me mentiste? ¿Qué me usaste como pantalla o tal vez como excusa para no enfrentar tu homosexualidad? ¿Qué esperas que diga?
    - Perdóname.
    Gala cortó la comunicación.
    *******************************************************************
    Pero bueno….Historia sin fin....desde que el mundo es mundo y las mujeres nos jactamos de nuestro "sexto sentido", existen personas así: gente con doble moral y una visión nefasta de sí
    mismos.
    Hombres y mujeres condenados a sufrir en silencio una cárcel donde el peor verdugo es su propia conciencia y valores retorcidos. Empujados por si mismos a fingir eternamente por complacer a un supuesto publico llamada sociedad, una sociedad que no duda en apuntar al prójimo o a vender a
    su madre por unos pocos pesos.
    Pero siempre mostrando una sonrisa al samaritano que pueda lanzarle un mendrugo.
    18
    El Diario de Gala
    Como diría la abuela: candil en la calle, oscuridad en la casa.
    ¿Tienen curiosidad de saber que hizo nuestra heroína?
    Esto fue lo que pasó:
    Conclusión de la confesión de "Diego, el frustrado bailarín de la Carrá":
    - Lo que pasa G, es que hay demasiados problemas que tengo que resolver,....Juicios internos que ganar y una familia convencional que enfrentar...Solo espero tú puedas entenderlo y saber perdonarme por intentar cambiar lo que en realidad, va más allá de mi propio control. Negar mi sexualidad es negar lo que soy. Solo quiero que sepas que eres lo más hermoso que me pasó y que yo si te amé, a mi manera, pero si me enamoré. ....Solo que no puedo más con la farsa.
    - Esperaste que estuviera aquí, a km de distancia para decirlo...Lo que más me duele es que no confiaras en mí, sabes que por encima de todo, éramos amigos y me anulaste la posibilidad de elegir. Te perdono sí, pero no te quiero ver más. Que seas muy feliz y encuentres al hombre de tu vida, porque te cuento que al que pensaba mío, le gustan los machos. Al menos tenemos eso en común ¿no?…Al final en vez de príncipe encantador, resultaste la princesa en la torre…Jajajaaja ¿Quién lo diría?
    - Eres una cretina... ¿no puedes dejar de bromear no
    - ¿Y que querías? ¿Qué llore o que te preste un vestido?
    Y bueno,.....Ese fue el final (in)feliz del cuento de hadas de Gala.
    ***********************************************************************
    Ella juró venganza, no sabía ni cómo ni por donde comenzar, solo sabía que si no hacía algo y pronto, explotaría llevándose de encuentro a las personas que amaba…Y aunque le hizo creer a Diego que las cosas habían terminado en son de paz, no olvidemos que una mujer despechada es más peligrosa que un mono con cuchillo.
    Días más tarde, mientras navegaba por Facebook, le vino a la mente una idea tan siniestra como genial: hackearle la cuenta y arruinar su reputación. Estando lejos era lo único que podía hacer, los ricos se vengan mandando matar, los plebeyos usando su ingenio…Y eso fue lo que hizo.
    No sabía la contraseña y no quería arriesgarse a que la cuenta se bloqueara por intentos fallidos.
    Siguiendo un instinto, decidió probar con las preguntas secretas.
    Primera pregunta: "¿Cuál es el nombre de tu mejor amigo?"
    Que cretino tan ingenuo,...Gala lo conocía muy bien, puso la respuesta que pensó correcta y con las manos sudando de excitación, esperaba.
    ¡Correcto! Listo, ahora la segunda pregunta.... ¡Go Gala Go!
    "¿Cuál es tu autor favorito?"
    - “Esto será pan comido."
    ¡Bingo! Estaba dentro.
    Gala no cabía en sí de la satisfacción. Una vez dentro, le cambio la contraseña y las preguntas secretas. Ahora tenía todo el material que necesitaba.
    Ella estaba sorprendida, había más de diez mil mails, entre publicidad, mails de amigos y familiares desde el noventa y seis hasta el dos mil once. ¿Es que este tarado no sabía que también existía una papelera en el correo?
    20
    El Diario de Gala
    Gala comenzó a leer, desechando apresuradamente las cosas sin importancia, hasta que sus ojos cayeron en un correo enviado en la época en la que ellos pasaron las vacaciones juntos.
    Era el correo de su mejor amigo que vivía en Grecia.
    Decía así:
    “¡Hola hermano! Espero todo este muy bien, leí tu correo sobre la chica esa del portal ¿Gala no?...Y bueno estuve pensando...Hermano, ¿Estás seguro que quieres continuar con esa pantalla? Sé que hablamos del tema miles de veces, pero es que no quiero que sufras ni hagas sufrir a esa chica...Según lo que dices parece bastante ingenua y enamorada.
    ¿Cuándo le dirás que eres gay? ¿Piensas seguir así por siempre? Sabes que te adoro y eres mi hermano del alma, por eso no quiero verte cometer errores que puedes evitar. Espero hayas al menos terminado la relación con Gustavo, el tampoco merece sufrir por tus indecisiones. ¿Piénsalo si? Me despido hermano, un beso enorme y este abrazo desde mi Grecia querida.
    Félix"
    Gala estaba en estado de shock, cuando pensaba que ya nada la sorprendería, descubre que además de mentirle sobre su sexualidad, también la traicionaba con un tal Gustavo.
    “Quizás si este Gustavo la tenía más grande que Diego...”
    Se dijo que debía dejar de divagar y no dejarse dominar por la rabia. Siempre escuchó que la venganza es un plato que va servido frío y eso pensaba degustar. Una dulce y fría vendetta.
    Continuo frenéticamente a buscar entre los miles de mails el nombre de ese tal Gustavo.
    Hasta que lo encontró: Remitente: Gustavo Padilla.
    Dios existía.
    El último intercambio de correos entre ellos era justo el día de la confesión. En ella Diego le pedía tiempo y paciencia a Gustavo, le juraba que no estaba con nadie y lo tranquilizaba con respecto a las ausencias y a la falta de comunicación.
    Al final, era tan bueno manipulando, que el pobre Gustavo se disculpaba por ser tan celoso e inseguro, pero es que lo amaba tanto.
    Maldito bastardo manipulador.
    Gala no cabía en sí de la rabia. Ya no solo por ella, también por este pobre chico que no tenía la más mínima idea de la clase de mostro egoísta y calculador con el que estaba.
    Se sintió identificada y desempolvando su traje de Vengadora, decidió darle una lección a Diego.
    ¿Y si se quedaba sin soga y sin cabra?
    A la velocidad de la luz comenzó a idear un plan a la altura de su ego herido.
    Ahora que tenía en su poder el correo de Diego, entrar en las cuentas de Facebook y su blog era pan comido.
    Decidió contactar primero a Gustavo.
    Le mando un correo contándole todo sobre ellos, sobre su relación con Diego, sobre el viaje, sobre los dos años que pasaron juntos. Dos años en los cuales Diego había recitado el papel de devoto enamorado, digno de un Oscar. Con escritos dedicados en la web y todo.
    Le dijo que tanto ella como él, ignoraban la existencia del otro y más aun de la doble vida de
    Diego. Adjuntó al correo el archivo con sus conversaciones para evitar malos entendidos, no quería que pensara que era solo una broma.
    Lo mandó con un nudo en la garganta pero convencida que había hecho lo correcto.
    22
    El Diario de Gala
    Ahora solo quedaba esperar.
    La espera era petrificante, más aun cuando para pasar el tiempo, siguiendo su vena masoquista,
    Gala decidió leer los intercambios de correos de amor de Diego y Gustavo. Y es que si alguien que ya sufre por amor, puede hacer algo para hacerse más daño, ¡lo hace sin dudarlo!
    Después del quinto correo, pensó que vomitaría hasta el aire de los pulmones.
    Ya estaba cayendo en la más completa agonía, cuando de repente un clic inconfundible del chat la sacó del sopor... ¡Era Gustavo!
    - ¿Gala? ¿Eres tu verdad?
    - Hola Gustavo, sí, soy yo en el correo del bastardo.
    - No lo puedo creer...aún tengo nauseas de la impresión...
    - Te entiendo perfectamente querido,...imagina como estuve yo, cuando el "amor de mi vida" me dijo que era gay...
    - Ósea que él te lo dijo...
    - Sí, pero solo porque tú se lo pediste en un correo,...al parecer lo pusimos entre la espada y la pared...
    - Y me eligió...- Sonaba hasta contento.
    - ¡No Gustavo! No pierdas el horizonte,...El verdadero problema es que nos mintió, nos usó a los dos...El solo se quiere a si mismo...
    - Lo sé, solo que hace ya tres años que estamos juntos...
    - Y conmigo estuvo dos...al mismo tiempo que contigo...
    - ¡Y ni siquiera nos dijo para hacer un trío! Jajajajajaa pero bueno, fuera de bromas…. ¿Ves la gravedad del asunto?
    - Tienes un sentido del humor extraño…. ¡Me encanta! ¿Y qué tienes en mente para la venganza?
    - Escúchame bien y después dime qué te parece.
    Gala pensó que su plan podía funcionar, conocía bastante a Diego como para saber que su imagen pulcra y de persona intachable (además de macho latino), era lo que más le importaba.
    Siguiendo las pautas de Gala, Gustavo entró en el Facebook de Diego y cambio toda la información de muro.
    Se declaró gay ante el estupor de familiares y amigos que avergonzados no sabían que comentar del abrupto cambio de gustos del respetado escritor. La bandera gay se hizo presente como foto de perfil y Lady Gaga como portada. Videos y mensajes ridículos reinaron en la web, Gustavo fue aún más allá y decidió que era hora de formalizar su relación ante el mundo.
    Mientras tanto Diego se quería suicidar de la vergüenza.
    Gracias a Sofía, Gala supo que Diego había tratado de contactarla por todos los medios y en previsión de ello, ella había cambiado número y bloqueado la entrada a su Facebook. Gustavo le mandó una copia a Gala de la conversación que esa misma noche tuvo con Diego. En ella decía que había recibido un mensaje desde el correo del mismo Diego que se confesaba (correo ideado por Gala y Gustavo) que lo traicionaba con Gala y que necesitaba tiempo. Que no los merecía a ninguno de los dos. Declaraba que era un cretino sin alma que traicionó a las dos personas más lindas de la tierra y que necesitaba un tiempo para estar solo.
    Gala y Gustavo recibieron el mismo correo y así se sacaron de encima cualquier sospecha. Diego desapareció del mapa y Gustavo decidió reiniciar la relación con un ex novio. Ella por su parte, sintió la satisfacción de devolverle la sonrisa a Gustavo, un chico súper dulce e ingenuo que así como ella, no merecía las mentiras de Diego.
    Solo que una vez cerrado ese capítulo, Gala tuvo la certeza que el olvido era para ella, un camino largo y oscuro como una noche en el Tíbet.
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    El Diario de Gala
    Historia resumida, historia bien digerida.
    Y ese fue solo el punto de partida para que Gala encontrara lo que quizás más necesitaba.
    V. Y en Mar Revuelto,...Ganancia de Pescadores.
    Gala se sentía sin rumbo, como una brújula rota, sin norte ni escape.
    Después de varias dosis de llanto y vino blanco con Sofía, Gala decidió que era hora de retomar las riendas de su vida. ¿Que importaba que Diego prefiriera la carne a las verduras?
    Era su vida y ella comprendió que nada podría cambiar la ruta del destino, un destino en el cual no estaba escrito que ella y Diego fueran los enamorados que un día soñó.
    Tratar de reponerse a una desilusión es casi tan duro como encarar un luto, lleva tiempo, lágrimas
    y muchas noches en blanco....La única cosa positiva son los kilos que se pierden cuando te azota una buena depresión que hidratas tomando litros y litros de café para mantener el ritmo de la tragedia andando.
    Significa aprender a dosificar la amargura y la desdicha de tal forma que no nos arrastre al abismo con ella. Pero como se repetía Gala: "Cuando se toca fondo, la única salida es hacia arriba".
    Y eso fue lo que hizo.
    Gastaba los minutos huyendo del resto, detestaba la idea de la compasión y la falsa solidaridad que le brindaban.
    Sabía que en el fondo, detrás de esas sonrisas compresivas y miradas dulces se escondía la satisfacción de saber que no se equivocaban al juzgar la relación de Gala como algo estúpido e impulsivo. Las únicas dos personas que la mantenían serena y con los pies en la tierra (Y sobre todo, con las mejillas secas), eran su sobrina Caterina y Sofía, su mejor amiga.
    Sofía era la persona que más la conocía al mundo, una persona que con su carácter alegre, dulce y muchas veces macabro, ayudaba a Gala a no perder la sonrisa.
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    El Diario de Gala
    Desde lo que pasó con Diego y sabiendo que con su carácter las relaciones con su familia no eran las mejores, ella acompañaba silenciosamente los vaivenes de ánimo de Gala, sabiendo que en el fondo era una persona muy especial y con muchas heridas por sanar.
    Salía con ella a pasear o llevaban a Cate al cine, eso la ayudaba a despejar la mente.
    O al menos eso creía ella.
    ***********************************************************************
    A pocos días de la bomba nuclear lanzada por Diego y de la sucesiva venganza, Gala llegó a la casa de Sofía más agitada y balbuceante que nunca:
    - ¡Sofi no sabes!
    - Si no me lo dices... ¿Cómo saberlo?
    - Jaaaa, claro...Que monga....Cúchame, a que no adivinas quien ganó el concurso de la radio...
    - ¿Cuál? ¿El de la lavadora que habla?
    - ¡No tarada! ¡El del viaje a Cancún! ¡All included!
    - No me jodas... ¿Los dos pasajes a México?
    - ¡Pos „sí! ¡Nos vamos a Cancún chamaca! ¡Necesito tequila y al Alejandro Fernández abanicarme las penas!
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    VI. La Pena entre Dos, es Menos Atroz...
    Y si es con Tequila,... ¡Pos „mejor!
    Doce horas más tarde las emocionadas chicas se encontraban en Cancún Airport International, después de un viaje tranquilo y con una vista espectacular de la península de Yucatán.
    México fue para Gala siempre un lugar muy enigmático y con una cultura increíble, el conocerlo y respirarlo fue como un bálsamo que le embriagó los sentidos. Ella y Sofía estaban absortas con la belleza del lugar, decidieron primero ir al hotel y dejar todas las cosas para aprovechar el poco de sol que aun bañaba el horizonte.
    El hotel High Star quedaba justo frente a Playa del Carmen, una de las más bellas y tranquilas de la zona, la habitación doble tenia vista al mar y estaba muy bien equipada. Un frigo bar que conociendo el motivo del viaje, no duraría mucho.
    - Ay Sofi… ¿No te parece un sueño?
    - Más que un sueño creo que morí, aterrizando en el paraíso...Dios... ¿viste al moreno de la recepción?
    - ¿Cuál? Estaba ocupada limpiándome la baba por el botones de los ojos verdes.
    - Ah...cuanto nos divertiremos. Tenemos cuatro días y tres noches para vivir la Vida Loca.
    - Aja,...y espero no los desaproveches pensando en el remedo de macho que tenías...
    - Sofía. ¿Basta si? He logrado pasar horas sin jodernos el viaje... ¿Crees que tengo ganas de ensuciar esta oportunidad pensando en el fan de Lady Gaga? ¡Please! Confía en mí. ¿Ok?
    - Ok.
    Sofía no parecía muy convencida, pero decidió darle el beneficio de la duda a su manita del alma
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    El Diario de Gala
    (Como le gustaba llamarla).Después de todo, si no se la daba ella. ¿Quién podría?
    La primera parada de ley era la fiesta de bienvenida a los huéspedes que se daría en un luau en la playa. Donde los cocteles y la música alegre hacían pensar que tal vez, los problemas no eran tan serios después de todo.
    Gala y Sofía después de cenar, prácticamente se lanzaron a la barra para disfrutar (aprovechando el Open Bar) y endulzar la vista con los turistas y habitantes del lugar.
    - Wow parece otro planeta ¿no?
    - Gala, realmente agradezco que me hayas traído contigo...
    - Sofi,... ¿Cómo no hacerlo si cuanto te lo dije, ya estabas eligiendo el bikini?
    - Jajajajaa sabias que te mataría si no venía contigo.
    - No habría podido hacerlo sin ti, eres un roble conmigo.
    - Solo sigo el Código Sagrado De La Amistad...y ahora, déjame seguir el de la perfecta turista perdida y cariñosa con ese bronceadito de camisa roja ¿Si?
    - Jajajajaa por Dios. ¿No llevamos ni 2 horas y ya quieres ligar?
    - ¿Y qué quieres? ¿Qué me gane la pelirroja siliconada esa, por puesta de mano? Con permiso.
    Gala veía como Sofía se encaminaba segura y sonriente al surfista de camisa roja y dientes perfectos, mientras ella se acomodaba pensativa en la barra. Ella prefería mantener un perfil bajo y observar antes de hablar. Admiraba muchísimo la seguridad y energía de Sofi, usando aquella sonrisa encantadora que hizo del surfista un pedazo de arcilla en pocos minutos. Llevaba unos cuantos minutos sentada en la barra, cuando de repente una voz profunda la sacó de su letargo.
    - Si todos los ángeles son como tú, moriría feliz.
    Gala alzo rápidamente la vista, se encontraba frente a un tipo muy bueno, sobre los treinta años, bronceado, alto y con unos enormes ojos oscuros. Por un momento dudó que hablara con ella hasta que vio que le sonreía así que le respondió:
    - Linda frase, un poco trillada... ¿No les enseñan otra en la escuela de los jugadores? – respondió con ironía.
    El chico sonrió, le pareció una respuesta inteligente, no la clásica chiquilla toda hormonas y sin cerebro. La notó desde el otro lado de la barra cuando llegó con aquella linda rubia, eran todas sonrisas y miradas de curiosidad. Su instinto no había fallado al acercarlo a ella.
    - Tienes razón,...En realidad me suspendieron por falta de originalidad....Me llamo Salvador Cárdenas.... ¿Y tú eres?... – Dijo extendiéndole una mano que ella estrechó con seguridad.
    - Gala, Gala Gavioli.
    - Ah, qué lindo nombre, poco común… ¿no eres italiana verdad? Tienes acento peruano.
    - No, yo no, mis abuelos eran de allá, yo soy nacida y crecida en Lima.
    - No te creo ¡Yo también! Excepto por lo de criado en Lima, vivo hace mucho en Houston.
    - Pero vuelvo siempre de vacaciones en el verano. ¿Estás sola? – Sabía que no, la había notado desde que llego, pero quería conversar con ella.
    - ¡No! Imagínate...Vine con mi mejor amiga, solo que ahora está en el mundo encantado del surf...Aunque si ella ni nadar sabe.
    - Que dulce...
    - ¿Y me dirás que te parece dulce o debo adivinarlo?
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    El Diario de Gala
    - Me parece muy dulce de tu parte el estar aquí sola en la barra, aburriéndote con un desconocido, solo para no importunar la conquista de tu amiga.
    - Mira… ¿Salvador no?...Ok, yo no me aburro ni me sacrifico por ella, solo nos gusta respetar el propio espacio...Además, no tengo que darte explicaciones de mis actos.
    - Totalmente de acuerdo señorita Gala,...Vamos a bailar y a divertirnos.
    - Pero, aun no termino mi margarita...
    - Te coges otro...es Open Bar...Vamos.
    Salvador la arrastró consigo en medio del tumulto, la banda que sonaba y la gente extasiada que bailaba sin parar.
    En medio de aquel barullo Gala se sintió libre, joven y más viva que nunca. Más viva que pocas horas atrás.
    - Y bueno Gala... ¿Me dirás cuántos años tienes?
    - Ahora que lo preguntas si...Antes no lo habías hecho...
    - ¿Eres siempre tan puntillosa?
    - Solo si me esfuerzo....Tengo veintisiete. ¿Y tú?
    - Yo cuento con treinta y dos oscuras y frías primaveras.
    Serian inviernos entonces…
    - No linda, las primaveras de Houston son los inviernos de Lima.
    - ¿Llevas muchos años allá?
    - Casi veinticinco, mis padres me llevaron muy pequeño. Después del segundo de primaria, solo vuelvo a Lima por vacaciones como te dije. Mi viejo es embajador del Perú en Houston.
    - Ah, ahora entiendo... ¿Y qué te trajo por aquí? ¿Trabajo? – Ella trataba de seguir su ritmo, bailaba muy bien, a diferencia de ella que no podía caminar sin tropezar.
    - No...Cancún es solo para disfrutarla,...Vine porque necesitaba relajarme. Necesitaba desconectarme de todos...
    - Que coincidencia. Yo vine por lo mismo.
    - ¿Ah sí? ¿Mal de amores?
    - ¿Y el tuyo? ¿También mal de amores?
    - Touché…Ok, ok,...entendí...no hablemos ahora de eso.
    - Mejor,...tomemos algo que ya me canse de brincar...Además ahí viene Sofi.
    - Gala! Ayúdame please,...este chico tiene el cerebro de un cangrejo... ¡No sabe ni donde queda el Congo! Cuando le conté que había estado el verano pasado en el Congo ayudando a Médicos sin fronteras me dijo:" Y se baila muy bien allá ¿no? ¡Ellos inventaron el baile! ¡Ahhhhhhhh! ¡Mátenlo mátenlo!
    - Jajajajaja Sofía amore,... ¿Cuántas veces te he dicho que a la mayoría de los hombres no les gustan las mujeres inteligentes? ¡Se asustan! Si te gusta el cabeza hueca ese, al menos para pasar estos días, solo sonríe y dile:"¡Ahhh eres muy bueno en el surf! ¿Cómo lo haces? Yo no podría." Y todo eso, con tu mejor cara de estúpida... ¿Ok?
    - ¡Ok! Solo lo haré porque no me gusta bailar sola...Ah, pero miren... ¿Quién eres tú?
    Salvador había observado divertido toda la escena del histerismo de Sofía por la ignorancia de su acompañante, admirando la naturalidad y el afecto con el que Gala calmaba a su amiga.
    - Hola, soy Salvador y por si acaso...Sé que en el Congo la mayoría habla francés.
    - Très bien,...entonces los estúpidos con cara bonita solo los encuentro yo...Te trajo suerte la isla manita...Aprovéchala mientras dejo caer mi CI con el surfista, que además se llama
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    El Diario de Gala
    Bobby… ¡Bobi jajajajajaja preciso el nombre!
    - Diviértete loca...nos vemos en la habitación...Estoy agotada.
    - ¿Te vas?
    - Sofi me levante súper temprano, estoy muerta y aún tengo que llamar a mama para avisarle que llegamos bien.
    - Que tumba la fiesta que eres, yo voy a bailar un poco más.
    - Ok, no tomes mucho y ya sabes la regla: no te alejes de la fiesta.
    - Si mami.
    Sofía les guiñó el ojo y se encaminó hacia el grupo de surfistas y las risas relajaron su expresión desconcertada por la frivolidad de aquellas personas. Salvador cogió a Gala del brazo cuando ella se estaba dando la vuelta.
    - Ey Gala...no me digas que te vas ahora.
    - Sí, estoy destruida por el viaje, además me levante muy temprano.
    - Déjame acompañarte al hotel al menos...
    - Esta aquí al frente...
    - Soy un caballero y quiero asegurarme que una dama tan linda llega sana y salva. Vamos.
    - Que caballero, gracias.
    Salvador y Gala se encaminaron hacia las luces del hotel, tal vez fuera una coincidencia o tal vez siempre eran las noches de Cancún así, pero había un cielo espectacular, plagado de estrellas, aun con la media luna reflejada sobre aquel inmenso mar. Ella se sentía muy cómoda, relajada y contenta.
    Hacía mucho que no encontraba personas como Salvador, alguien que parecía lo bastante seguro con el silencio como para no romper el encanto.
    - Bueno caballero, ya llegamos. Muchas gracias por acompañarme.
    - De nada, Este hotel es hermoso, solía quedarme siempre que venía. Esta vez solo conseguí habitación en el hotel que queda a la espalda de este.
    - Ah,..¿Entonces qué hacías en el luau de bienvenida a los huéspedes?
    - Jajjajaa no me colé, tranquila...El otro hotel pertenece a esta cadena, solo que el mío se llama High Sky... ¿Original no?
    - Si,...bueno, debo entrar. Quiero deshacer la maleta y dormir un poco.
    - Si quieres nos encontramos en el hall, aquí mismo, para desayunar… ¿A las nueve te parece? Con Sofía claro.
    - Sí, claro que sí, yo le digo ahora que llega.Hasta mañana.
    - Hasta mañana.
    Fue un momento vergonzoso, por un segundo se miraron y ninguno de los dos parecía dispuesto a dar el primer paso. Gala se sintió como una chiquilla, esperando un primer beso...No la mujer fuerte y aun golpeada por la desilusión que pensaba ser.
    Lo miró con una sonrisa y empezó a dar la vuelta para entrar cuando Salvador la cogió de la mano y se la besó.
    - No te olvides Gala,...desayuno y compañía turística...Que descanses.
    Después de eso, dio la vuelta y con paso seguro se perdió en la oscuridad de la noche.
    Gala entró al hotel con las manos sudadas y el corazón martillándole el pecho.
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    El Diario de Gala
    ¿Que era esa agitación? ¿Porque se sentía tan débil y emocionada a la vez? ¿Serían los tragos? ¿Sería el cansancio y las horas de vuelo que le jugaban una pasada? Sera será….Que tal vez, este apuesto y amable desconocido ¿le había movido el piso?
    Gala no quería pensar, apenas llegó a la habitación se duchó, ordenó sus pertenencias y hablo con su familia. No eran ni las doce y todo el cansancio se evaporó mientras pensaba en ver a Salvador al día siguiente. Por un instante pensó en dar la vuelta y regresar a la fiesta pero eso la haría lucir desesperada… ¡Prefería estar desesperada dentro de su habitación! Compostura ante todo….
    Quería mantener la cabeza ocupada en otras cosas, no en lo mucho que le hubiera gustado besar a un tipo que ni siquiera conocía. Ideas confusas le atormentaban el sueño, no podía concebir la idea estar pensando en otra persona que no fuera Diego y su macabra confesión.
    Y en lo dulce que fue su venganza.
    Siempre se consideró una persona analítica y ordenada, pero en aquella habitación de hotel, a miles de km de casa y con el corazón aun rebosante por haber conocido a Salvador, empezó a dudar de su salud mental. Se repetía que era una mera reacción física ante alguien (muy) atractivo.
    Sí, eso tenía que ser…
    Casi había conseguido dormir, cuando Sofía entró en la habitación, hablándole a gritos:
    - ¡Gala! ¡despierta tonta! ¡Cuéntamelo todo! ¿Quién era ese bombonazo que te levantaste?
    - Joder Sofi, estaba quedándome dormida...Además ya te dijo él mismo quien era. Y no me
    lo "levante"...se acercó a la barra mientras tú ibas de cacería al País Del Surf.
    - No te hagas la pendeja conmigo manita, vi cómo te miraba. Y además estaba más bueno que pollo a la brasa.
    - Pues si estaba bueno pero no pasó nada. Solo fui amable, sabes que ahora mismo no es momento para mí de conquistas...
    - Error, ES MOMENTO. Ahora más que nunca tienes que botarte en la cancha y demostrar que lo que te hizo esa rata no te redujo a un estropajo llorón y mal vestido. Además... ¿Porque siempre todo tiene que ser un drama? Disfruta y ya…
    - Gracias por lo de mal vestida manita...Tal vez...Como sea, mañana tenemos invitación a desayunar con él, en el restaurante del hotel. ¡Aja! Y parte el primer home run!
    - Duérmete ya loca,...Y apaga la luz.
    Sofía apagó la luz sonriendo por dentro. Este viaje iba a resultar más interesante de lo que pensaba.
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    El Diario de Gala
    VII. Después de la Tormenta,...No Siempre Viene la Calma.
    La mañana siguiente contra todo pronóstico, Gala y Sofía se levantaron muy temprano.
    Por una parte era el calor de la isla, por otra, la emoción que aun sentían por el imprevisto viaje.
    Las chicas se vistieron con rapidez y bajaron al lobby del hotel a esperar a Salvador.
    Esperaban verlo llegar como cualquier turista, con un look de verano. Se equivocaron.
    Llego muy bien vestido, con un pantalón de lino crema y una camisa del mismo color, informal pero muy elegante. Además, no venía solo.
    Llegó con otro hombre que parecía tener la misma edad y era casi de la misma talla que él pero más delgado. Además el desconocido era castaño y tenía ojos grises. No era su tipo pero tenía que reconocer que era casi tan guapo como él.
    - ¡Gala! ¿Ese no es Salvador? - Sofía debía ser la única persona al mundo que susurraba en voz alta.
    - ¡Baja la voz! ¡Sí! Es él... ¿Pero quién es el tipo que está con él?
    - No sé...y la verdad es que está más bueno que comer con las manos... ¡lo pido!
    - Estas demente,...ni siquiera sabemos quién es.
    - Cállate, ahí vienen.
    - Hola chicas...Gala, Sofía...él es Mauricio Quintero, un muy buen amigo mío. Venimos juntos... ¿No les importa que haya venido no?
    - ¡Claro que no! Gala y yo nos preguntábamos quien era.
    - Pues responderemos todas las preguntas mientras desayunamos. ¿Vamos?
    - Vamos.
    Llegaron al último piso donde se encontraba el buffet y se sentaron en la terraza.
    Una vez instalados y con los platos servidos, la charla parecía un camino empedrado y difícil de comenzar. Fue Mauricio a romper el hielo:
    - Y dime Gala,... ¿En que trabajas?
    - Trabaje mucho tiempo en una tienda deportiva pero renuncie hace más de dos años. Ahora trabajo en una galería de arte. Me encargo de toda la parte administrativa, coordinar las entregas, facturas, endulzar a los clientes a pagar cifras de casi 5 dígitos por un autor cuasi desconocido.... ¿Genial no?
    - Jajajaa tenías razón Salvo, es súper pilas.
    A Gala le pareció muy tierno ver a un hombre tan seguro sonrojarse por la indiscreción del amigo.
    Eso no se lo esperaba...Decidió ayudarlo a superar el embarazo.
    - Gracias Salvador, eres muy amable.
    - De nada...
    Salvador parecía absorto en el café, muy distinto al tipo lanzado de la fiesta de bienvenida...Gala pensó que tal vez, no había dormido bien.
    - ¿Y tú Mauricio? ¿En que trabajas?
    - Si, cuéntanos un poco de ti.
    Sofía cogió al vuelo la oportunidad de hablar, no estaba acostumbrada a tener la boca cerraba más de cinco minutos y además quería conocer mejor al atractivo amigo de Salvador.
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    El Diario de Gala
    - Soy chef, trabajo en el restaurante de mi tía como Chef Jefe. Es un lugar de comidas étnicas de todos los países latinoamericanos, desde el ajiaco colombiano hasta nuestro ceviche...Pasando por enchiladas mexicanas y las típicas arepas venezolanas...Eso nos consiguió fidelizar una gran parte de la comunidad latina en Houston.
    - Wow que interesante.
    Gala sonrió para sus adentros, Sofía tenía la capacidad innata de trasmitir genuino interés, aunque si realmente no entendiera la mitad del tema.
    Salvador parecía extrañamente retraído, algo que comenzaba a poner nerviosa a Gala.
    Pareció despertar del letargo cuando Mauricio habló:
    - Salvo, ¿Llamaste ya a Alicia?
    - ¿Qué?...Ah sí, ya le conté que llegamos bien y que apenas terminemos con los documentos regresamos a casa.
    Sofía le lanzó una mirada de alarma a Gala... ¿Alicia? ¿Era la novia? ¿O peor...la esposa?
    Viendo el silencio que caló en la mesa por la mención de Alicia, fue el mismo Salvador a aclarar las
    cosas:
    - Alicia es mi madre, tiene una casa aquí en Cancún que está vendiendo, por eso venimos a cerrar el trato con el nuevo dueño.
    Gala se sintió de golpe ridícula al sentir celos de una persona que no conocía...y más aún, siendo la madre de Salvador.
    - Bueno me alegra que las cosas vayan bien por ustedes. Nosotras también debemos regresar en tres días... ¡Pasan tan rápido aquí!
    - Tienes razón Gala, las cosas buenas duran poco...Por eso hay que disfrutarlas. ¿Qué les parece dar un paseo en lancha por los alrededores? Son pocos km y los paisajes son espectaculares.
    - ¡Sí! ¡Qué chévere! ¿Qué opinas Salvo?
    - Claro Sofi, si Gala está de acuerdo nos podemos encontrar todos en el puerto después de almuerzo...Así nosotros terminamos de llevarle los papeles al señor este y después somos almas libres.
    Gala estaba impresionada con la facilidad con la que Salvador pasaba de la apatía a la euforia...Algo que le hizo enderezar las antenas antes de catapultarse en una situación aún más complicada. Ya era bastante horrible pasar por una desilusión una vez, pero era de mártires masoquistas el auto convencerse que se puede iniciar siquiera una aventura, cuando aún las heridas están llenas de sangre y costras dolorosas.
    Estaba demasiado sumergida en la novela tailandesa que tenía en mente que no reaccionó hasta que sintió la voz de Sofía:
    - ¡Gala! ¡Tierra llamando a Gala!
    - Aquí estoy boba,...sorry, me perdí un segundo.
    - Varios diría yo… Como sea, los encontramos a las tres de la tarde en el puerto.
    - Sí, claro...Gracias por el desayuno, fue un placer...Ahora nos vamos a la playa.
    - Cuídense, Mauricio, un gusto el conocerte.
    - Para mí también...Y a ti Sofi, un placer enorme.
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    El Diario de Gala
    Se levantaron más rápido de lo que la situación merecía, Gala estaba impaciente por irse a meditar un poco y así pasar el trago amargo que las pajas mentales le dejaron en el estómago.
    - Bueno Salvo, nos vemos después.
    - Claro Gala, nos vemos, cuídense.
    Apenas entraron en la habitación a recoger las cosas para ir a la playa, Sofi no pudo más con el silencio y explotó:
    - ¿Se puede saber qué carajo te pasó? ¿Por qué saliste disparada como si hubieran soltado ratones en el salón? No será que estás pensando en....
    - Sofi, manita... ¿Basta si? No tengo ganas de hablar, vamos a la playa y disfrutemos los días que nos quedan.
    - Ok.
    Sofía bajo la guardia solo por el momento, conocía muy bien a Gala y sabía que si la presionaba no conseguiría hacerla hablar ni bajo las más ingeniosas torturas. Podía ser más terca como una mula y más cerrada que una tumba egipcia. Pero cuando se sintiera relajada hablaría con libertad.
    Siempre lo hacía.
    Los chicos por su parte no la estaban pasando mejor:
    - ¿Salvador, me piensas decir ahora porque te comportaste como un retardado mental con las chicas? Te pasaste la noche diciéndome lo increíble que era esta chica y lo linda y divertida que era su amiga para después quedarte como un cretino. Casi parecías obligado a estar ahí, no que tú las invitaste. Se notó que ella se sintió mal,... ¿No viste que ni termino de desayunar?
    - Lo sé, es cierto. Me comporte como un idiota, pero es que me quede muy preocupado cuando terminé de hablar con mamá.
    - ¿Alicia está bien? ¿Está enferma? ¿O es aun por lo de Adrián?
    - Sabes que quedo muy mal por lo del divorcio, no es algo que se espera después de treinta y cinco años de matrimonio...me siento dividido. Por una parte ella odia a mi padre por lo
    - que le hizo y por otra, mi viejo me llama y trata de explicarme que las cosas no las planeo así, que no esperaba enamorarse de nuevo. Que ama a mi madre y a mí....en fin...me siento entre dos volcanes a punto de estallar y no puedo ni quiero darle la espalda a ninguno de los dos.
    - Escúchame Salvo, nadie dice que debas hacerlo. Solo tienes que aprender a dividir las cosas, no eres ningún adolescente confundido...Eres un hombre y aunque entiendo lo doloroso que puede ser ver a tus padres sufrir, no puedes dejar que eso condicione tu vida.
    - Tienes razón, como siempre...Fui muy grosero con Gala, con las dos en realidad.
    - Si, lo fuiste...Y si tanto te gusta esta chica debes hacerle ver la mejor parte de ti...Además, se regresan en tres días... ¿Quieres que se vaya sin haberlo hecho?
    - Ummm...tienes razón...pensemos en algo que las sorprenda hoy.
    - Ese es mi brother.
    42
    El Diario de Gala
    **********************************************************
    Con el sol bronceando su cuerpo y con la limpia brisa del mar, Gala pareció poco a poco recobrar la serenidad. Estaba aún confundida con el comportamiento de Salvador y furiosa consigo misma por permitir que eso afectara su ya precario sistema nervioso.
    Sentía que caía en una espiral de emociones sin salida, más cuando el recuerdo de Diego aún era una herida fresca. Pensó que tal vez corría demasiado al pretender borrar con unos pocos días de sol, semanas enteras de frustración y dolor.
    Como siempre, fue Sofía a reportarla al planeta de los vivos.
    - Gala... ¿Me dirás que te paso o debo sacar una cita con el neurocirujano para hacerte una lobotomía?
    - Siempre tan dulce manita...ok, solo me sentí fuera de lugar. Además no me digas que no lo notaste distante. Casi parecía que nos hacia un favor al estar ahí.
    - Si lo noté, pero más que distante, lucia preocupado. No debes tomarte las cosas de modo personal...no todo el mundo está en contra tuyo Gala.
    - Lo sé,...puede que tengas razón,...Pero si ahora en la tarde hace lo mismo, nos vamos inmediatamente.
    - Hecho, le daremos una oportunidad,...si no la pasa... ¡Next!
    - ¿Te he dicho antes que eres más loca que mi hermana?
    - Mierda...Y conociendo a Mariana, eso es un piropo jajajajaja.
    - Ya cállate, déjame dormir.
    Sofía estaba muy contenta al ver que Gala había recuperado el buen humor, solo esperaba le durara lo suficiente como para resistir el fatídico regreso a casa.
    VIII. Revelaciones al Alba
    A las tres en punto se encontraban a bordo del "Corcel Negro", el yate que los chicos alquilaron en el puerto.
    Era enorme, la cubierta y los acabados en fina madera negra daban el nombre al moderno y lujoso yate, el interior de las cabinas estaba condicionado con todas las comodidades de un mini departamento, incluyendo una cocina y una sala de estar.
    Gala no subía en un yate desde que vivía en Milán y ciertamente jamás lo había hecho en uno tan grande y elegante. Sofía parecía extasiada con la imponente vista que surgía ante ellos. Notó que Salvador y Mauricio hablaban en voz baja y las miraban, por eso, su natural paranoia regresó como una furiosa ola. Parecían un par de niños que escondían un secreto.
    - Todo está muy lindo...Pero... ¿Se puede saber qué les pasa? Parecen dos niños que robaron un caramelo.
    - Jajajaaja ok, vaya si eres jodida...con Mauricio preparamos una sorpresa para ustedes.
    - ¿Qué? ¡Cuéntennos!
    - Calma Sofía, cuando lleguemos lo sabrás, mientras hagamos un brindis.
    - ¿Y porque brindamos?
    - ¿Cómo porque? Por habernos conocido Gala...Por habernos encontrado todos aquí y disfrutar de nuestra mutua compañía.
    - Salud entonces.
    - Salud. – Dijo mirándola fijamente mientras se llevaba la copa a los labios.
    Mientras bebían el champán, Gala se sintió desconcertada por los misterios que rodeaban a Salvador. Mientras Mauricio era un tipo claro y directo, Salvador tenía ese aire de misterio que la alarmaba y a la vez la fascinaba cada vez más.
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    El Diario de Gala
    Después de unos cuantos minutos llegaron a un puerto rodeado de vegetación.
    - Llegamos. – Anunció Salvador cuando el yate se detuvo.
    - ¿Dónde estamos?
    - Mi querida turista usted se encuentra en la encantadora ciudad de Valladolid, a punto de hacer una excursión a los monumentos de Chichén Itzá, parada obligada cuando se visita la Riviera Maya.
    - No lo puedo creer.
    Sofía y Gala se quedaron sin palabras, la belleza del lugar era indescriptible y el gesto de los chicos, demasiado inesperado para asimilarlo en poco tiempo.
    - Pues créelo,...Mauricio, ayuda a Sofi a bajar mientras termino de convencer a nuestra amiga que no es broma...
    - Lo que digas bro...
    Mauricio parecía más relajado y feliz que ninguno, sin muchos contratiempos logro mantener a Sofi lo bastante ocupada mostrándole los paisajes y describiendo la ciudad, como para darles un espacio a Salvo y a Gala.
    - ¿Qué dices? ¿Te gustó la sorpresa?
    - Me encantó...pero no tenían que hacerlo.
    - Si, quería disculparme por cómo me comporte esta mañana contigo,.. No eran ustedes, es solo que ahora mismo mis padres están atravesando un divorcio y aunque soy un adulto, me preocupa que sufran. Mi madre me llamó esta mañana y fue por eso que no tenía la cabeza muy clara...Pensaras que soy un inmaduro.
    - No, al contrario, me parece muy dulce de tu parte el estar tan pendiente de tus padres. La mayoría de hijos cuando crecen dejan de lado esas cosas.
    - ¿Entonces, me perdonas?
    - No tengo nada que perdonarte. Aunque si te debo confesar que me fastidio mucho verte así distante, sobre todo después que la noche anterior eras una campana de alegría.
    - Lo sé....es solo que, el haberte conocido altero un poco mis planes.
    - ¿Ah sí?...Eso lo tomare como un cumplido.
    - Y créeme que lo es...Eres una mujer fuera de lo común.
    - ¿Y eso por qué?
    - No eres la clásica linda sin cerebro. Eres mordaz y muy divertida. No te quiero decir más porque no quiero que después te me subas mucho.
    - Jajajajaa gracias Salvo, pero no te preocupes, no acostumbro creerme todos los halagos.
    - Pues deberías…Vamos.
    Salvo tenia mil ideas para hacer de ese paseo algo inolvidable, pero decidió dejar pasar las cosas naturalmente. Además, disfrutaba muchísimo la expresión ilusionada de Gala por la excursión.
    Después de pasear y tomar miles de fotos, decidieron descansar un rato.
    Comenzaron a caminar de la mano por un sendero hacia la colina. Veían a lo lejos a Sofi y Mauricio conversar felices con los nativos de la zona, se les veía tan cómodos como una pareja de excursionistas. Tan cómodos que Gala se preguntaba si su manita no se estaba tomando muy en serio las atenciones de Mauricio.
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    El Diario de Gala
    Ella esperaba que no se hiciera muchas ilusiones, regresarían en un par de días y conociendo a Sofi, (que se encariñaba hasta con las bufandas) sabía que le esperaría un duro regreso a casa.
    Pero... ¿Quién era para juzgarla? ¿No estaba haciendo ella lo mismo con Salvo?
    Como de costumbre, por perderse en su mundo de desenlaces fatales, no escuchaba que la llamaban:
    - ¡Gala! ¿Quieres dejar de volar al país de las maravillas? Joder manita, que fea costumbre la tuya...
    - Ok, ok,...soy algo distraída...pensaba en lo lindo que es aquí...
    - Aja...y yo acabo de terminar con Robert Downey Jr.
    - ¡No! ¡Ese es mío!
    - Solo porque yo lo boté...en fin....Salvo y Mauricio preguntaban si nos gustaría pasar la noche en la playa, hay un campamento a medio km de aquí...
    - Claro, si tú estás de acuerdo, por mí no hay problema.
    - Chévere, Sofía, Gala, Mauricio y yo alquilamos las motos de agua y nos vamos en un rato.
    - Los chicos regresaron con dos motos acuáticas, Mauricio subió a Sofía a la suya y Gala se acomodó detrás de Salvador. Mientras los motores partían salpicando agua, Gala se apretó tímidamente a su espalda. Sintiendo a través de la suavidad de la tela su perfume, se preguntaba si tal vez no estaría mal dejarse llevar por los impulsos.
    - Espero que les guste el campamento, Mauri y yo solíamos pasar las noches a inventar historias sobre los desconocidos que encontrábamos en él.
    - ¿Qué?....vaya, veo que entre ustedes hay un cariño muy especial. ¿Se conocen hace mucho no?
    - Crecimos juntos, él como yo es hijo único. Su padre era el mejor amigo del mío, cuando murió mi tío, él tenía poco más de diez años...somos como hermanos. Pienso que me entenderás, veo que tienes la misma relación con Sofía.
    - Si, Sofi es mi amiga desde la secundaria, ha sido mi consejera y mi guía durante los momentos más difíciles...Es como mi hermana.
    - ¡Agárrate fuerte!
    Cuando la moto partía las olas a la velocidad de la luz, Gala cerró los ojos y acomodando la cabeza en el hombro de Salvo, decidió gozar al máximo la oportunidad que este viaje le estaba brindando.
    - Llegamos. – Le anunció.
    Mientras Salvador tendía la mano para ayudarla a bajar, Gala embriagaba la vista con el encantador paisaje del bosque.
    - ¡Mauri! ¡Estamos aquí!
    Sofi y Mauricio estaban ya sentados al pie de un gran árbol hablando con el que parecía ser el jefe del campamento.
    Un tipo alto y moreno con aire de pocos amigos, les daba las instrucciones y reglas de conducta.
    Algo que al parecer a Sofía no le hacía mucha gracia:
    - Gala, este tipo es más pesado que un costal de piedras, no quiere ni que respiremos cerca de sus maravillosos arboles "en vía de extinción".
    - Jajajjaa, vamos Sofi, no puede ser tan malo...el tipo solo hace su trabajo.
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    El Diario de Gala
    - Entiendo, pero no somos ningunos niños, esta demás que nos pida "compostura y buenos modales".... ¡solo pasaremos la noche en las tiendas de campaña!
    - Hay un problema chicas....
    - ¿Cuál Mauricio?
    - Solo queda una carpa libre...esa grande de allá.
    - Por mí no hay problema, mientras no ronques. –Dijo Sofía mirando coquetamente a Mauricio.
    - Sofi...Mauricio, está bien. Podemos dormir todos en la misma, yo duermo con Sofi y tú con Salvo.
    - Ok, genial. Le diré que nos quedamos entonces.
    Mientras Salvo y Mauricio tranquilizaban al gran jefe y separaban la carpa, se preguntaba si no acababa de cometer un gran error. Sobre todo al ver la expresión divertida de Sofía.
    - ¡Perdón! ¿No hay problema? ¿Te bebiste el coco manita? ¿Con lo jodida que eres hasta para dormir conmigo, no tienes problemas en compartir la carpa con los chicos?
    - Relájate Sofi, es solo por una noche, además hay dos sacos, dormiremos juntas en uno y ellos en el otro.
    - Umm.... ¿Me parece o estás muy a gusto con la idea de pasar la noche con Salvador?
    - No digas tonterías, además baja la voz que nos pueden oír....Y bueno si...pensé en lo que me dijiste y tenías razón...Debo aprovechar esta oportunidad, además lo más probable es que no lo vuelva a ver así que... ¿qué más da? Además en Lima, de aquí a que consiga uno así me salen raíces jaajajajaja
    - Woww... ¡me siento tan orgullosa de ti! ¡Mi niña está creciendo! En ese caso, yo me encargo de mantenernos a Mauricio y a mí fuera de su alcance. – Ella le guiñó el ojo siempre dispuesta a “sacrificarse” por una noble causa.
    - Ah cállate loca...ahora finge ser normal que ahí vienen.
    ***************************************************************
    Unas horas después, al calor de la fogata y el vino, la charla entre Salvador y Gala se hacía más íntima:
    - Entonces Gala..., ¿me decías que este viaje lo ganaste en un concurso por radio?
    - Aunque usted no lo crea.
    - Vaya, no te hacia el tipo que llamara a la radio y participara.
    - Jajaaja ¡ni yo! Solo atiné una canción y llame, no pensé que ganaría...al parecer fue el destino.
    - ¿Crees en él?
    - Claro que sí,...pienso que todo pasa por una razón, hay situaciones que tenemos que pasar para fortalecernos
    - Hablas como alguien que ha sufrido una desilusión.
    - Pues sí,... ¿Quién no? Pero no quiero hablar de eso...no hoy al menos.
    - Ok...ahora me toca a mí.
    - ¡Sí! Cuéntame.... ¿Cuál era el mal de amores que te trajo a la isla? Y no me digas que es solo por lo de tus padres.
    - Eres muy insistente para ser alguien que me da solo respuestas vagas...Hagamos un trato, yo te digo primero lo mío y después tú me dices el motivo de tu viaje. ¿Qué te parece?
    - De acuerdo, es lo justo....además parece que podremos hablar tranquilos ya que Sofía y Mauricio se perdieron en su paseo por el bosque...
    - Tranqui Gala, Mauricio es un caballero, jamás le faltaría el respeto.
    - Si no me preocupa ella, me preocupa Mauri en manos de mi desquiciada amiga.
    - Jajajjajaa, vamos Gala, dudo mucho que Mauricio sea un manso cordero en manos del
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    El Diario de Gala
    - lobo, deja de pensar en ellos y concéntrate en lo que estamos hablando.
    - Tienes razón,...tu primero Salvo, soy toda oídos.
    - Ok,...si, no vine solo por lo de mis padres...en realidad ese es un motivo grande, pero no el único...Vine porque necesitaba olvidar y despejar la cabeza.
    - ¿Paso algo muy grave?
    - Si te parece grave que mi prometida me abandone por su ex novio, a dos meses de la boda, entonces sí...es grave.
    - ¿Qué? Vaya...Que zorra...lo siento mucho... ¿llevaban mucho tiempo juntos?
    - Un año de novios y cinco de conocernos.
    - ¿Y estabas muy enamorado?
    - Ahora que lo pienso, creo que amaba la idea de tener una familia. Nos conocíamos mucho tiempo, pero ella nunca se dio al cien por ciento.
    - Ummm...al menos no te dejo plantado en el altar....mira el lado positivo...fue sincera y les ahorro a los dos un montón de sufrimiento.
    - Si ser sincera le llamas a sorprenderla besándose con el susodicho en la casa de mi madre mientras elegían el ajuar,...pues si...bastante sincera fue Jimena.
    - Joder,...ok, ok...veo que coincidimos en la ironía como remedio para sobrellevar la desilusión...ahora me toca a mí.
    - Esto suena prometedor.
    Gala respiró profundamente mientras pensaba como comenzar....Mirando a los ojos a Salvador, comenzó su relato:
    - Pues bien, te cuento lo mío...terminé hace poco una relación, en realidad se terminó sola cuando se le cayó el teatro a Diego (mi ex)..., me confesó que era gay...y terminó conmigo…telefónicamente…Después de dos años juntos…de eso hace casi un mes…Parecer nunca se termina de conocer a la persona que amas…
    - Woww, que fuerte,…ahora entiendo porque estabas tan cerrada cuando te conocí.
    - ¡No lo estaba! Solo estaba cansada.
    - Como sea,…al parecer no somos muy afortunados en el amor.
    - Tal vez el destino nos hizo conocer las personas equivocadas para poder apreciar a la persona correcta cuando apareciera.
    Salvador la miró maravillado, parecía tan pequeña y vulnerable a la luz de la luna, abriéndole su corazón y contándole la desilusión que había pasado. Pensó que las palabras estaban sobrando, poniendo sus brazos alrededor de sus hombros, se dedicó a disfrutar el momento. Gala cerró los ojos, apoyándose a él. Se sentía segura, ya no importaba si se iba en un par de días y no lo volvería a ver. Ese momento era suyo y se dijo por primera vez, que debía dejar de torturarse con el mañana. Entrelazando los dedos entre los suyos, Gala besó suavemente a Salvador en los labios.
    - Gracias.
    - ¿De qué?
    - Por todo, ha sido completamente mágico.
    - El conocerte fue lo mejor de todo este viaje…Quiero seguir viéndote.
    - Salvador,…dejémoslo así…No quiero expectativas por ahora…
    - No dejas de sorprenderme,…Pero está bien, dejemos el agua correr.
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    El Diario de Gala
    - Nos iremos en un par de días, además…la estamos pasando tan bien que para que arruinarlo con falsas promesas.
    - Cierra la boca un segundo.
    Diciendo eso, cogió el rostro de Gala entre sus manos y la besó. Un beso largo y profundo que la estremeció, haciéndola olvidarse del tiempo y del lugar. Salvo se detuvo de golpe, mirándola a los ojos, la agarro de la mano, la llevo al interior de la carpa.
    Ella se sentía extrañamente relajada, la forma dulce y simple con la que Salvador la desvestía, haciéndola sentir linda y deseada, enterraban en el pozo del olvido la amargura y el rechazo que ella misma se había construido. Con cada beso y caricia, él la dirigía hacia un paisaje nuevo.
    Metódico y atento en hacerla disfrutar, Gala sentía que estaba descubriendo una nueva forma de hacer el amor. No buscando el placer propio, sino alcanzándolo juntos, mano a mano.
    Cuando terminaron mientras él la abrazaba, pensó que Salvador era el amante que más placer le había dado jamás. No solo era generoso, atento, era cariñoso y muy dulce
    Abrazada a él, por primera vez, desde el zarpazo de Diego, tuvo miedo de volver a casa.
    **********************************************************************
    A la mañana siguiente, Gala despierto desorientada, no veía a Sofi dentro la carpa...Estaba aún algo mareada por el vino, claro que recordaba perfectamente la noche pasada entre los brazos de Salvador, lo bien que la pasó y las promesas que no se hicieron. Era mucha información para asimilarla sin cafeína.
    No viendo a Salvo por ningún lado, comenzó a entrar en pánico, oía voces de los vecinos de campamento, pero ni rastros de los chicos.
    Se estaba vistiendo a toda velocidad, cuando entró Salvador con dos vasos descartables de humeante café. Lucia fresco como una rosa, recién afeitado y con un polo diferente. Odiaba la gente que se podía despertar así: linda, como si hubiera dormido horas. Ella parecía una mala copia de Amy Winehouse.
    - Buenos días dormilona.
    - ¿Qué hora es?
    - Apenas las siete y cuarto Gala, no dormimos mucho en realidad...
    - Pero al parecer tú ya llevas despierto un buen rato... ¿Te cambiaste ropa?
    - Ah, esto...si me levante hace un par de horas..., fui al pueblo y entré al autoservicio, vendían camisetas y aproveche para comprar una rasuradora...Me lave ahí....Además, no podía volver sin traerte el desayuno.
    - Eres mi ídolo. Creo que me mató dormir en el suelo. ¿Ummm donde esta Sofi y Mauricio?
    - No los veo desde que llegamos.
    - Ah por ellos no te preocupes, me los encontré en el pueblo. Al parecer estuvieron tan ocupados como nosotros anoche.
    Gala se sintió enrojecer, conocía muy bien a Sofía y sabía que no era la primera vez que pasaba la noche fuera con un desconocido. Pero, ¿ella?....Umm a ella sí que le faltaba cancha.
    - Gala, ¿pasa algo? Te quedaste muda. ¿Estás bien?
    - Sí, claro Salvo, sorry, ando aun dormida.
    - Termina el café nena, nos esperan en el pueblo en diez minutos.
    Llegaron al pueblo y los chicos los esperaban en el puerto. Sofía lucia radiante, relajada y contenta.
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    El Diario de Gala
    Mauricio por su parte mantenía la misma sonrisa de comercial y modales de niño bien.
    Apenas la vio bajar de la moto acuática, Sofi le saltó encima como si no la viera en siglos.
    - ¡Gala!¡Woww te ves genial! (Nunca subestimes el poder de un polvo) Jajajajajaa
    - ¡Cállate tonta! (¿tanto se nota?) Baja la voz, tus comentarios los haces cuando lleguemos al hotel,...no me hagas poner más roja. – ella bajaba la cabeza susurrándole a Sofía.
    - Ahhh que aguafiestas eres amiga. Deja la mojigatería que aquí nadie piensa nada, al
    - máximo que la pasaron bien.
    - ¡Gala, Salvo! Tenemos que regresar al puerto, las motos las debemos entregar antes de las
    - diez.
    - Si Mauri, ya nos vamos. Gala, ¿estás lista? ¿Necesitas algo más?
    - No Salvo, vámonos ya, estoy muerta.
    - Umm yo en cambio me siento como nueva.
    Sofía dijo esto con su mejor tono de doble sentido, mirando a Mauricio con ojos traviesos...Era tan intensa que el pobre tipo solo atino a sonreír sonrojado. Gala contuvo las ganas de reír, conocía perfectamente a Sofía y sabía que amaba poner en dificultada a los hombres tímidos...Estaba casi segura que fue ella quien sedujo a Mauricio y no al revés.
    Una vez en la seguridad del hotel y con la promesa que se verían en la noche después de cenar, Gala y Salvador se despidieron diplomáticamente.
    Aunque si moría por saltarle encima y pedirle que se quede al menos un par de horas, Gala logró disfrazar su euforia con cordialidad....Y vaya que le costaba.
    - Entonces...nos vemos esta noche aquí en la entrada a las diez. Espero terminar antes la cena con el tipo de la casa y apenas me libero, estoy aquí.
    - Ok, nos vemos más tarde. Necesito descansar.
    - Claro linda, descansa.
    Salvo la beso con naturalidad, como si llevara toda la vida haciéndolo. Algo a lo que Gala, aun no terminaba de acostumbrarse. Apenas entraron al cuarto, Sofi se sentó en la cama y mirando a Gala con aire solemne le dijo:
    - ¿Entonces, me contaras que paso anoche o esperas a que estalle de la curiosidad?
    Gala respiró profundo, sabía que Sofía no se daría por vencida hasta conocer los más mínimos (y jugosos) detalles. Se dijo que antes comenzaba a hablar, era mejor...Sino la volvería aún más loca de lo que ya estaba.
    - ¿Pues qué decirte? Tú hiciste lo mismo…Fue muy dulce y bastante natural. Lo más extraño es que en ningún momento pensé en Diego.
    - Sabes que yo aprovecho las oportunidades,… ¿Y porque pensarías en él? Ok, ok,...ya sé que fue "el amor de tu vida" y blablabla...pero no me negaras que Salvo se lo lleva de encuentro. En todo sentido.
    - Si, lo sé...lo único que me desorientó un poco fue que me dijo que no quería dejar de verme.
    - ¿Eso dijo? ¡Ahhh que lindo!
    - Ay manita no seas huachafa... ¿para qué joder todo con falsas esperanzas? Mañana nos vamos y lo más seguro es que jamás lo vuelva a ver.
    - Ay no pues...hablo " la positiva"... ¿Te encanta joderte sola la fiesta no? Solo vívelo y ya...el futuro déjaselo a Nostradamus.
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    El Diario de Gala
    - Tienes razón...lo mismo le dije. Ahora vamos a la playa que quiero dormir al sol un poco, me duele todo el cuerpo.
    - Umm que bien la pasaste jjajajajaa.
    - Eres insoportable.
    - Lo sé, pero así me amas.
    - Que me queda.
    ***********************************************************************
    IX. Un Adiós al Pasado
    A las diez en punto Gala se encontraba con Sofía en la entrada del hotel esperando a Mauricio y a
    Salvador. Hacía pocos minutos habían llamado y les habían dicho que estaban llegando.
    Apenas tuvieron que esperar un par de minutos cuando los vieron llegar.
    Estaban más guapos que nunca, haciendo alarde de aquella galantería a la que no estaban acostumbradas. En esta época ya si alguien les daba el asiento en el bus lo consideraban romántico... ¿Triste? No si vives en una ciudad como Lima.
    - Gala, Sofi,...están radiantes... ¿Nos vamos?
    - Claro que si... ¿Nos dirás dónde nos llevan?
    - Mauri y yo pensamos en mostrarles un lado de Cancún que aún no conocen...Y visto que es su última noche aquí...que mejor que tomar unos tragos en Coco Bongo, la mejor discoteca de Cancún...dicen que hoy hay un concierto de Maná.
    - Nooo ¿en serio? ¡Vamos!
    - ¿Te gusta la idea Gala?
    - ¿Bromeas? Adoro Maná.
    - Vamos entonces.
    Cuando entraron a la exclusiva discoteca vieron las mesas repletas llenas de gente linda y bronceada que tomaba y reía como si el mundo no existiera fuera de los muros de aquel lugar.
    Se sentaron en una mesa que tenían reservada y comenzaron a charlar animadamente. Sonaba a lo lejos la canción de Maná, "Hechicera", como para ir poniendo en onda a la gente para el recital que iniciaría en pocos minutos. Salvador cogió la mano de Gala y la arrastró a la pista como el día que se conocieron… ¡Le parecía mentira que apenas habían pasado tres días!
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    El Diario de Gala
    - Esta canción parece escrita para ti...
    Salvo dijo esto, de una forma tan natural y dulce que Gala no sabía si besarlo o adoptarlo. Quizás si Alicia se lo permitía.
    - A veces eres tan tierno que me desorientas.
    - ¿Preferirías que te metiera mano y dijera vulgaridades? Mira que mal no me salen…Solo que no es mi estilo.
    - Jajaaja ¡no! No seas extremista, solo que no soy de las que dice "gracias"...Te confieso que en el fondo me encanta torturarme pensando que la gente no es amable porque si...La experiencia te enseña que casi siempre, (no contigo, ojo.) tienen segundas intenciones.
    - Vaya,... ¿Eres siempre tan optimista o conmigo te esfuerzas?
    - Así soy yo... ¡Un concentrado de alegría y optimismo!
    Salvador la besó en la frente y la abrazó sonriendo.
    Para Gala, aquel gesto fue más íntimo que la noche que pasaron juntos. Fue casi como decirle que la quería y la aceptaba así como era: loca, histérica, exagerada y paranoica. Pero decidida y sincera. Aun no se habían dicho adiós, pero a Gala ya le faltaba el respiro al solo pensar que en menos de doce horas, estaría en un avión de regreso a casa. Y no lo volvería a ver jamás.
    Reprimiendo una lágrima obstinada, se dijo que no debía pensar en eso justo ahora.
    Ya tendría tiempo suficiente para deshidratarse de llanto en las cinco horas de vuelo.
    Por su parte Sofía y Mauricio parecían poseídos por el espíritu del Año nuevo. Desde que llegaron no dejaban de bailar y coquetearse abiertamente. Era más que obvio que Mauricio no tenía buena cabeza para el trago, o al menos para los mojitos que continuaba a consumir como si fuera jugo de pera. Sofía parecía divertirse con ese lado desconocido de Mauricio. Detrás de esa fachada de perfección se escondía un divertidísimo bufón que no dudaba en bailar y bromear hasta con los posa vasos. Salvador estaba doblado en dos de la risa, conocía muy bien a su mejor amigo y sabía que era conocido como "cabeza de pollo" desde la secundaria. Pensó que la linda rubia debía ponerlo más nervioso de lo que pensaba. Sin embargo estaba feliz por él, sabía qué hacía mucho no salía con nadie y le daba gusto verlo tan relajado.
    La música paro de golpe y todos se sentaron, estaba por dar inicio el espectáculo.
    - Buenas noches damas y no tan caballeros - Comenzó sonriente un tipo pelirrojo de corta estatura y ojos de hámster.
    Parecía más el animador de un bingo que de un concierto privado.
    Gala y los chicos se sentaron atentamente como alumnos en el primer día de clases.
    Después de un monologo interminable y nada gracioso, el chico hámster bajó del escenario, dándole el puesto a Maná, para alegría de todos los presentes. Cuando se alzaron las luces y apareció Fher y su banda, el local pareció cobrar vida, las chicas gritaban y los tipos silbaban haciendo del lugar una locura total. Decidieron abrir el espectáculo con su canción más movida y famosa: “Se me olvido otra vez".
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    El Diario de Gala
    Esa canción le trajo a la mente a Diego, al pensarlo Gala se sintió extraña, como si lo que pasó entre ellos perteneciera a otro tiempo y a otra persona. Y tal vez así era.
    No sentía más ese dolor lacerante en el pecho al levantarse, ni su primer pensamiento era el homicidio/suicidio. Por primera vez se dio cuenta que tal vez, contrariamente a la romántica idea que se empeñaba en creer para potenciar y alargar el drama, el amor no era para siempre.
    Ahora la persona que ocupaba gran parte de sus pensamientos y responsable de su sonrisa, estaba sentado a su lado, sonriente y bello como un oscuro ángel terrenal. Por momentos se quería pellizcar para ver si no lo había soñado, si no viviera tan lejos, hubiera sido tan perfecto…
    Se repitió por enésima vez, que debía aprovechar la última noche juntos y no dejar volar más la imaginación.
    Durante casi cuatro horas bailaron y escucharon la mejor música disfrutando un magnifico Tequila Sunrise. Parecía la despedida perfecta para las vacaciones perfectas.
    Lástima que Gala y Sofía no parecían contentas de regresar a casa.
    ***********************************************************************
    Eran casi las cuatro cuando los chicos abandonaron el recinto y se encaminaron al hotel. Gala era consciente que aquella era su última noche con Salvador, odiaba las despedidas, era alérgica a ellas. Durante su corta e intensa vida había dicho adiós a un sin número de personas y lugares que amaba y ahora más que nunca sentía el peso de una despedida que le costaría buena parte de su amado autocontrol. Salvador caminaba con Gala en silencio, perdido en sus propios pensamientos, inmerso en su propia lucha interior, sabía que era difícil decirle adiós después de todo lo que habían pasado juntos en su estadía en Cancún. Y ahora, con su mano entre las de ella, la realidad lo golpeó con fuerza. Estaba más clavado de lo que pensaba, se dio cuenta que el no poder verla todos los días, no saber qué haría o con quien estaría lo volvería loco. No podía imaginársela lejos y en brazos de otro hombre. Tenía que pensar en algo, pero ni el mismo sabía qué hacer.
    Sofía y Mauricio al llegar al hotel se dirigieron sin decirles nada a la habitación que Gala compartía
    con ella. Se despidieron de Salvo y Gala sin muchas explicaciones y los dejaron en el lobby.
    - Gala, nos encontramos aquí abajo a las once para irnos al aeropuerto...Hasta mañana.
    - Sofi,...ok, que descansen. Mauri un placer haberte conocido y espero muy pronto ir a conocer tu cocina.
    - Gala, eres un tesoro y una gran compañía. Espero con ansias su visita. Cuídate y cuida mucho a Sofi.
    - Gracias Mauricio, lo hare….Bueno, que descansen.
    Sin muchas prisas se abrazaron y subieron de la mano al ascensor dejando a Salvador y Gala con la boca abierta. Sabían muy bien que no irían precisamente a dormir y aunque de Sofía no le extrañaba, Salvo no dejaba de sorprenderse de la osadía de su mejor amigo.
    Se alegró mucho al ver que por primera vez en años, Mauricio no reprimía sus impulsos.
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    El Diario de Gala
    Por un momento sea Gala que Salvador se miraron en silencio, cada uno perdido en sus propios pensamientos. De pronto Salvador le dijo:
    - Y bue,... ¿Qué piensas que debemos hacer? ¿Nos quedamos aquí el resto de la noche?
    - Al parecer no tienen la más mínima intención de bajar y hacernos compañía así que mejor vámonos.
    - ¿Irnos? ¿Y adonde?
    - Confía en mí.
    Salvador se dejaba guiar en silencio por Gala mientras las luces del alba se filtraban entre las nubes. Ella se detuvo al llegar a la playa, sentándose en la orilla, le hizo señas para que se acomodara a su lado.
    - Adoro el silencio del mar. ¿Tú no?
    - Muchísimo,...Gala, no quiero dejar de verte.
    Ella cerró los ojos al escuchar esas palabras, aun sin ver la expresión del rostro de Salvador, sintió en el tono de voz lo mucho que le costó decirlo y eso le dolió aún más.
    - Ya hablamos de eso Salvador, sabes que no tengo nada que hacer aquí y por lo que se, tu tampoco. Quiero recordarlo así, recordarte así. A veces las cosas se pudren cuando buscamos por todos los medios de alargarlas. Créeme que es mejor así. Prefiero que me recuerdes con una sonrisa.
    - ¡Ya basta de hablar así! Detesto esa forma tuya de minimizar todo. ¿Es que no sientes nada por mí? ¿Me lo imagine todo?
    - ¡No! No he dicho eso. ¡Deja de tergiversar mis palabras maldita sea! ¿Crees que es fácil para mí irme? ¿Dejar atrás los mejores días que he pasado en mucho tiempo? ¿Dejarte a ti? No, no es fácil, pero no tengo otra opción. Además, los dos hemos salido de una relación con un final de porquería y sabíamos que no duraría.
    - ¿Tú te lo crees? - La ira de Salvador era palpable, Gala no lo había visto jamás así….Claro que no era que lo conociera mucho.
    Le sorprendió la intensidad de sus palabras y la forma en que la miraba.
    Gala, créeme que no pensé que las cosas se salieran de control. No imagine que me enamoraría de ti. No estaba en mis planes.
    Salvador lo dijo muy bajito y mirando el mar. Parecía que hablaba más para sí mismo. Gala se quedó de piedra al escuchar sus palabras. No imagino que la última noche con Salvador la pasaría escuchando una confesión de amor. Y mucho menos imagino que reaccionaria conservando una frialdad que no se conocía.
    - Salvo, me gustas, muchísimo y te confieso que contigo la he pasado increíble estos días.
    - Los llenaste de luz cuando más lo necesitaba, pero no sé qué es lo que siento. No puedo responderte ahora y mucho menos cuando en unas horas me voy. No es justo para ninguno de los dos.
    - ¿Es por tu ex? ¿Sigues enamorada?
    Gala iba a negar, pero algo en el fondo del corazón le dijo que no le podía mentir, no a Salvador.
    - No lo sé...ya te dije…no sé qué es lo que siento. Lo único que sé es que no te quiero hacer daño. Mejor me voy.
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    El Diario de Gala
    - ¿Qué? ¿Y adónde vas? ¿Piensas caminar sin rumbo cinco horas? Ven aquí, nos vamos a mi hotel.
    Gala caminó a su lado con un aluvión de emociones dentro. Llegaron a su hotel y subieron en silencio a la habitación. Ella sentía la frustración de Salvador mientras la acurrucaba en el pecho cuando se acostaron vestidos encima de la cama. No intentó hacer más que abrazarla.
    Ella pensó que no podría cerrar los ojos por la tensión, pero se sorprendió a si misma cayendo en un pesado sueño lleno de imágenes negras.
    Salvador se odiaba por haber perdido el control, recordaba una y otra vez la cara de sorpresa y de incomodidad de Gala, leyó en aquellos ojos oscuros el dolor por tener que poner algo de cordura en aquella lluvia de palabras azucaradas que sin pensar derramó sobre ella. ¿Por qué se había puesto tan intenso? ¡Qué idiota era! ¿Que esperaba? ¿Qué le saltara en los brazos gritando "te amo"? Por favor, sabía bien que ella no era el tipo de mujer que se dejara llevar por cursilerías, mucho menos después de lo que paso.
    Además aunque le había confesado que tal vez aun amaba a su ex, no lo había rechazado del todo.
    Él sabía que ella sentía algo fuerte por él aunque si no lo reconociera. Sabía cómo respondía su cuerpo entre sus brazos. Le hervía la sangre al ver que nada podía hacer para evitar que se fuera.
    Sabía que tenía razón, se estaba apresurando al querer forzar las cosas entre ellos. Mientras la abrazaba besando su pelo, se prometió a si mismo que dejaría que fuera ella la que tomara la decisión de buscarlo.
    Horas después Salvador despertó suavemente a Gala. No había pegado ojo en toda la noche pensando en cómo decirle adiós. Sabía que ella había decidido de no dejarse ni teléfonos ni correo para mantener el contacto. Aquello le sorprendió mucho, pero respeto su decisión sin insistir.
    Quería que fuera ella, si realmente quería, quien se pusiera en contacto con él.
    - Gala, despierta, tienes que desayunar y arreglar tus cosas. El vuelo sale en un par de horas.
    Gala abrió los ojos al oír sus palabras y como un balde de agua fría, las palabras de la noche anterior pasaron ante ella como una vieja película. La confesión de Salvo, la discusión que tuvieron y sobre todo, el modo frío y práctico con el que había liquidado al único hombre que había sido realmente generoso y dulce con ella. Se sintió un desecho humano al ver que a pesar de todo lo que le dijo, aún tenía la delicadeza de haber pasado la noche cuidándola y abrazándola sin esperar más que una sonrisa. Sentía las lágrimas quemarle los ojos y un frió que nada tenía que ver con el clima.
    - Gracias por dejarme dormir aquí. – Ella se volteó y lo vio despierto observándola.
    - Por supuesto. ¿Pensaste que te dejaría en la playa sola, simplemente porque me dijiste que
    - no? Pensé que me conocías un poco. Jamás lo habría hecho.
    - Perdóname, no quise decir eso...gracias por cuidarme y por ser así conmigo.
    - Ya basta Gala, deja de agradecerme como si fuera un extraño que te cedió el paso... Dame diez minutos para ducharme y te llevo al hotel. – Salvador se levantó de golpe y se metió al baño sin darle tiempo de decir nada más.
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    El Diario de Gala
    Menos de diez minutos después salió vestido del baño con un bóxer y se fue al closet a sacar su ropa. Ignorándola por completo, se cambió en silencio y ella no hizo nada para entablar conversación. Por eso se levantó y fue al baño a lavarse la cara no si antes echarle un vistazo a su sombra dentro del closet. Quería disfrutar observándolo por última vez. Pensó que estaba torturándola paseándose así semidesnudo, pero no le importó. Que se vengara todo lo que quisiera.
    ¡Se veía tan lindo recién salido de la ducha que ella hubiera querido echarle Nutella y desayunarlo!
    Cuando estuvo listo cogió la llave y le abrió la puerta a Gala que lo siguió en silencio, entendía su malhumor y ella se sintió agradecida de que decidiera caminar a su lado evitando el contacto físico. Sabía que si la tocaba, su aplomo caería en picada.
    Al llegar al hotel vieron a Sofía y Mauricio frescos y sonrientes como una pareja en plena luna de miel. Se habían duchado y habían desayunado sin ellos. Gala casi no reconocía a su mejor amiga en la mirada de aquella dulce rubia abrazada de Mauricio. Se alegró al ver que al menos la última noche de Sofi haya sido inolvidable. La suya sin duda había sido de lo más emotiva e inesperada.
    - Bueno veo que ya están listos, nosotros vamos a desayunar y arreglar las cosas de Gala a su habitación. No vemos dentro de cuarenta minutos aquí.
    - Claro bro, aquí los esperamos.
    Gala estaba demasiado agotada para discutir ante el tono de autoridad con el que Salvador dio las instrucciones.
    Se dejó llevar al buffet y la idea de comer le encogió el estómago. Necesitaba café y una ducha fría para aclarar sus ideas. Y sobre todo necesitaba alejarse de Salvador en aquel momento.
    - ¿No piensas comer nada?
    - No tengo hambre, solo quiero bañarme y acomodar todo para el regreso.
    - Ok, apenas termines el café nos vamos.
    Salvador parecía otra persona, estaba tenso y callado mientras subían el ascensor a la habitación de Gala. Ella pensó que lo mejor era no provocar otra discusión, no soportaría que esa fuera la última imagen que le quedaría.
    Al entrar a la habitación se dirigió al cuarto de baño y se metió a la ducha mientras Salvador apoyaba su maleta en la cama y en silencio acomodaba sus cosas. Aquel gesto dejaba a Gala sin palabras, le sorprendía la hostilidad de su comportamiento y la gentileza con la que la ayudaba a preparar sus cosas para que ella tuviera tiempo de ducharse y estar a solas.
    Lo que más la sorprendía es que desde que se levantaron, él evitó en todo momento tocarla, casi por miedo de como reaccionaria. Cuando ella salió del baño ya vestida y lista para partir, Salvador sintió un puño en el estómago. Se iría. Se iría y no podía hacer nada para evitarlo. Se dijo que salvaría lo que le quedaba de dignidad al tomar distancia de ella.
    - Bueno, estoy lista. Bajemos.
    - Espera, quiero decirte algo antes que partas...
    - Salvo, ayer hablamos sobre eso…
    - No, no es eso….Ya dejaste clara tu posición…Solo quiero que sepas que te quiero mucho y eres una persona muy especial. Espero realmente que seas feliz, te lo mereces.
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    El Diario de Gala
    Y diciendo eso, la abrazó con frialdad. Gala estaba sorprendida, entre todas las despedidas que
    Imaginó, ciertamente no era esa la que esperaba de Salvador.
    Escuchar que le hablara con ese tono amigable pero sin emoción la enfurecía. Y le enfurecía más el saber que no podía reprochárselo, ella habría hecho exactamente lo mismo para protegerse.
    Decidió hacer las cosas más simples para los dos.
    - Salvador, has sido increíble. Gracias por todo y espero también que seas feliz.
    - Ok, eso espero también...Vamos bajando que tenemos que pasar por el hotel a recoger la camioneta para llevarlas al aeropuerto.
    - No, no es necesario. Los de la recepción ya se encargaron de llamar un taxi, nos espera en la puerta.
    - Ah ok....veo que tienes todo arreglado ya...Vamos, te ayudo con esto.
    Cogiendo el equipaje se dirigió en silencio al ascensor. Gala sentía que explotaría ante la tensión que flotaba entre ellos. Sentía su frustración y vio la nota de ofensa en sus ojos cuando ella le dejo en claro que su despedida terminaba en el lobby del hotel. Salvador tenía la vista nublada de la ira, no podía creer que liquidara así sin más aquellos días. Y además quería evitarse embarazosas despedidas de aeropuerto. Tal vez era mejor así se dijo...Moría por abrazarla y sabía que ella también quería tocarlo, vio como lo miraba en su habitación cuando salió de la ducha, pero sabía que lo mejor era evitar tocarla. No quería perder el control otra vez.
    Y contra todo lo que había pensado hasta el momento, Gala siguió (de nuevo) un impulso.
    - Salvo, quiero decirte algo....
    - Aja, dime...
    - ¡Mírame a los ojos cuando te hablo maldita sea!
    Salvador giro la cabeza rápidamente al oír el brusco cambio de Gala. Sin darle tiempo para reaccionar, ella cogió su rostro entre las manos y lo besó con ternura. Lo desarmó completamente, más aun al sentir en sus labios la humedad salada de sus lágrimas.
    Abrazándolo fuerte, esperaba que su cuerpo le diera aquella respuesta que sus labios no se atrevían a confesar. El ascensor se detuvo y las puertas se abrieron, reportándolos bruscamente al presente.
    Salieron y vieron a Mauricio meter el equipaje de Sofi en el maletero del taxi que a juzgar por los números en el taxímetro, llevaba un buen rato esperando.
    Mientras la pareja dorada se despedía entre besos y promesas de verse pronto, Gala y Salvador se abrazaron en silencio.
    - Cuídate mucho Gala, no hagas desastres.
    - Gracias creo...cuídate también.
    Mauricio y Sofi los miraban como si les hubiera salido otra cabeza. Obviamente les sorprendía mucho la frialdad de la despedida y Sofía más que nadie, intuía que aquella absurda tortura era idea de su manita.
    "Es una cabeza dura" Se repetía sin cesar. Aun no podía creer que después de lo mucho que se divirtió con Salvador, se despidieran con esa falsa cordialidad. Se respiraba en el aire la tensión entre ellos. Ella estaba con el rostro encendido y veía en sus ojos la humedad de las lágrimas, que parpadeaba para disimular.
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    El Diario de Gala
    Más tarde arreglaría cuentas con ella, ahora debía despedirse del hombre que había logrado remover un poco del cemento con el que su mejor amiga había empaquetado su corazón.
    - ¡Salvador! Mil gracias por todo, eres un sol.
    - Sofi, eres tan hermosa como divertida. Fue un placer conocerte.
    - Cuídate y cuida mucho a Mauricio...mantenlo alejado de los mojitos.
    Mauricio sonrió y Gala leyó en sus ojos la misma expresión que había visto en Salvador. Se había enamorado de Sofía....y ella de él. Mierda,...aquel regreso sería más jodido de lo que jamás pensó.
    Subió rápidamente al taxi y cerró los ojos cuando Sofía se acomodó a su lado. Oía a lo lejos las palabras que gritaba por la ventanilla mientras el auto partía hacia el aeropuerto.
    Dejo caer su cabeza en el asiento y pasó el resto del camino en el más completo silencio. Un silencio que milagrosamente, Sofi respeto sin decir una palabra. Ninguna de las dos abrió la boca hasta que subieron al avión, tan perdidas estaban en sus propios pensamientos.
    Una vez que estuvieron sentadas y mientras la azafata anunciaba las medidas de seguridad en caso de desastre, con un realismo que te deban ganas de bajarte corriendo del avión, Gala rompió el silencio que las acompañó durante el despegue.
    - Sofi, Salvador me dijo que estaba enamorado de mí.
    Gala no olvidaría jamás la expresión en el rostro de Sofía, parecía que le había dicho que había descubierto como detener la extinción de los pandas en China.
    - ¡¿Qué Salvo dijo que?!
    - Gracias Sofi… ¿tan increíble te parece que alguien se enamore de mí?
    - ¡No tarada! Lo que me sorprende es que pasara así, tan rápido...ahh que romántico.
    - ¿Romántico? ¿Te parece romántico que lanzara la bomba justo cuando sabe que me tengo que ir?
    - ¿Puedes dejar de pensar en ti un segundo? ¿Crees que para él fue fácil decírtelo? ¿Cómo crees que se sentía al saber que te irías y no se verían más? ¿Qué le respondiste?
    - ¿Qué más le iba a responder? La verdad,...que me encanta y le tengo un cariño inmenso pero que aún no sé lo que siento. Le dije que no estaba segura que había olvidado completamente a Diego.
    - -¡¿Que tú qué?!¡Dale gracias a Dios que estoy con el cinturón de seguridad puesto y no te puedo agarrar de los pelos! ¿Estás completamente loca? ¿Después de TODO lo que te hizo, esa rata aun no estás segura de haberlo dejado de amar?
    - No, la verdad no sé qué es lo que siento...Me encanta Salvador y me siento súper con él, pero Diego fue muy importante para mí.
    - ¿Más importante que tu dignidad? ¿Más importante que un hombre increíble que en menos de una semana hizo más por ti, que esa basura en casi tres años? Perdón que te lo diga Gala, pero te creía más inteligente...Estoy demasiado molesta con lo que me dices para decir algo más. Despiértame cuando aterricemos.
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    El Diario de Gala
    Y acomodándose los audífonos, Sofía cerró los ojos dejando a Gala sumida en la más profunda confusión. Jamás le había hablado de esa forma, le sorprendió la dureza y la desesperación en su tono de voz cuando le hablaba de Diego.
    Gala sabía que su mejor amiga odiaba con todas sus fuerzas al "mal nacido ese", como le gustaba llamarlo.
    Con un laberinto en la cabeza y las lágrimas quemándole los ojos, se preparó para las horas más largas de su vida.
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    X. Paseo al Abismo
    Sintiéndose una extraña, Gala atravesó la puerta de su departamento con un peso más grande que el de su maleta. Una vez que aterrizaron en Lima, Sofi cogió un taxi y abrazando a Gala le dijo que lo mejor que podía hacer es tomarse un par de días para pensar en cómo había pasado el último día en la isla.
    Contrariamente a su maniático orden, dejo las cosas tiradas en su cama y abrió la computadora mientras accionaba los mensajes en el buzón de voz. Destapando una cerveza oía los mensajes que le dejaron mientras estuvo de viaje. Tenía solo cinco, tres de su madre que le decía que para qué carajo llevaba celular si lo tendría apagado. El otro era de Cate que solo llamaba para saludarla y le dejaba un beso. El último mensaje era del día anterior, a las once y media de la noche y era de Diego:
    "G, sé que me odias y no quieres volverme a ver más y aunque tienes toda la razón, no puedo dejar de pensar en ti...No pienses que he dejado de ser lo que soy,...solo que...te extraño muchísimo...Sé que te fuiste de viaje…Que bueno, lo mereces.
    Quisiera que seamos amigos. ¿Me llamas cuando regreses? Te amo bebita, diviértete y cuídate mucho."
    Gala casi se ahoga con la cerveza. ¿Quién se creía ese imbécil? ¿De dónde había sacado su número? ¿Solo ahora que estaba más solo que un perro se acordaba de ella? Ella había cambiado de fijo y de celular. Solo podía ser que uno de sus amigos se lo haya dado.
    ¡Esto era el colmo! No podía entender que era lo que quería Diego… ¿Le gustaba hacerle daño? ¿Por qué no la dejaba lamerse las heridas en paz?
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    El Diario de Gala
    A pesar que el escuchar su voz le produjo un incómodo temblor, sabía que ya no era la misma estúpida que siempre corría al son de sus pasos.
    Le vinieron a la mente todas y cada una de las mentiras, las promesas incumplidas y sobre todo, las horas y horas que gastaba día a día por él…Las veces que no salió cuando la invitaron por estar en casa disponible para hablar con él. Pero por encima de todo, le vino a la mente Salvador y su modo tan decidido y dulce a la vez. Sonrió al recordar los paseos, las bromas y los besos que le regalaron tanta ilusión. Cerrando los ojos con fuerza para reprimir las lágrimas, recordó (como le dijo Sofi) las últimas palabras que le dijo. Se odió con todas sus fuerzas por no haberle dejado ningún número ni un correo electrónico. Además buscarlo por el Facebook para que la acepte como amiga, después de lo que pasó entre ellos, le parecía súper estúpido.
    Cerrando de golpe la laptop, se dijo que lo mejor era dormir y ya mañana las cosas las vería con más claridad. O al menos eso esperaba.
    ***********************************************************************
    Al día siguiente, Sofía entró en el departamento de Gala con las llaves de emergencia.
    Sabía que Gala escondía las lleves debajo de la maceta que estaba en el pasillo. Ella solía tomarle el pelo diciéndole que había visto muchas películas y que terminaría por perder hasta la maceta con la ola de robos que azotaba la ciudad.
    Sin hacer el menor ruido entró en la casa. Parecía demasiado silenciosa para ser ya más de las nueve. Gala solía siempre poner la música o el noticiero mientras desayunaba y se alistaba para ir al trabajo y aunque aún tenía días libres, no era el tipo que se pasara la mañana durmiendo.
    Sofía fue al dormitorio de Gala y para su sorpresa la encontró despierta, solo que no se había movido de la cama. Parecía que le había pasado un camión encima.
    Y a juzgar por el semblante y por el olor a cigarrillo, el camión iba repleto de cerveza. Tuvo ganas de reprimir una risa histérica…era una escena demasiado bizarra y melodramática para su gusto.
    Rápidamente volvió a ella la rabia y sacudiéndola por los hombros le dijo:
    - Gala ¿Me puedes decir que te pasa? Ni siquiera te has parado a ver quién era. Te llame mil veces anoche y no respondiste, apagaste el celular y me quede preocupada. ¿Cuál es tu problema?
    Estirando el brazo, Gala accionó el mensaje de Diego en el buzón de voz.
    Sofía escuchaba sin expresión en el rostro, mirándola a los ojos, borro sin más el mensaje. Sentía la sangre hervirle al ver los ojos de Gala llenos de lágrimas, no podía soportarlo más. No podía dejar que aquella ridícula tragedia siguiera envenenando a la persona que más quería en el mundo. Abrazándola fuerte, la dejo botar en sus hombros todo su dolor y su rabia.
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    El Diario de Gala
    Después de unos cuantos litros de llanto y de escuchar el mismo rollo una y otra vez, se dijo que era más que suficiente. Sacándola a rastras de la cama, la llevó hasta la ducha con el pijama puesto y dejó que el agua tibia terminara de calmarla. Mientras ella salía del baño ya más calmada, Sofía le preparo un café súper cargado y dándole dos aspirinas, le llevó la taza al dormitorio, esperó con calma que le contara que había decidido hacer. Gala entró en el dormitorio con la mente más clara. Se dio cuenta que había tenido que tocar fondo para poder ponerle fin a la historia con Diego. Pasó toda la noche anterior leyendo y releyendo los mensajes de Diego, se torturó sin tregua como solo una masoquista de lujo como ella sabía hacer. Después de la quinta cerveza tomó el coraje para borrar todos y cada uno de los mensajes y las fotos en donde sonreía despreocupada sin saber que el hombre que posaba feliz a su lado, solo era una gran mentira.
    Tomando con ambas manos el café que le ofrecía su amiga, junto con las aspirinas, Gala se dio cuenta por primera vez, de lo afortunada que era. Tenía a la mejor amiga del mundo, una familia que aunque no era perfecta, la amaba y se preocupaba por ella. Un trabajo que había llenado muchos vacíos en su vida y ahora también tenía el recuerdo de Salvador.
    Salvador.
    Solo su nombre le daba una extraña mezcla de placer y dolor. Le parecía rarísimo extrañarlo tanto, cuando en realidad eran solo horas que no lo veía.
    Como leyéndole la mente las palabras de Sofía se abrieron camino hasta su cerebro:
    - Salvo te manda saludos.
    - ¿Qué?
    - ¿Además de masoquista, también eres sorda? Que Salvador te manda muchos saludos y dice que dejaste tu reloj en su casaca el día del campamento.
    - ¿Mi reloj? ¡Por eso no lo encontraba! ¿Cuándo hablaste con él?
    - Ah,...te interesa.
    - Claro que si tonta, no juegues conmigo.
    - Relax, solo quería asegurarme que aun estas entre nosotros.
    - ¿Me dirás cuando hablaste con él, o seguirás torturándome?
    - No hable con el exactamente, me llamo Mauricio anoche, te lo hubiera contado si no hubieras tenido la brillante idea de irte de juerga al infierno con las cervezas y los correos de Diego.
    - Dios... ¿Hasta cuándo me seguirás reprochando lo de Diego?
    - No manita. Te equivocas, no te reprocho un carajo...Lo único que me jode es ver que sigues hirviendo en el caldo de la autocompasión y dejas fuera a las personas que realmente te aprecian.
    - Después de lo que hablamos ayer en el avión, pensé que las cosas estaban bastante claras.
    - No tenías necesidad de esta extra dosis de drama. Ya basta Gala, córtala de una vez. ¿Te engaño? ok,... ¿te mintió? Que se largue con sus amigos del movimiento gay entonces y tu vive tu vida. Pero vívela ahora, en este momento y deja de llorar el pasado. Lo que paso ya pasó y que te sirva de lección. Atrás, ni pa' coger impulso…Pero eso ya lo sabes ¿no?
    Gala escuchaba en silencio el desfogo de Sofi, sabía que tenía razón y que estaba rayando en lo absurdo. Bebiendo un largo sorbo de café, finalmente dijo lo que pensaba.
    - Sofi, gracias...de verdad, eres una buena amiga.
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    El Diario de Gala
    - ¿De qué hablas? ¿Te volviste loca?
    - ¡Déjame terminar carajo!...Sabes que te adoro porque eres la única persona que siempre está aquí, al pie del cañón para levantarme el ánimo, para secarme las lágrimas y sobre todo para hacerme un súper café cuando me paso de copas.
    - ¿Y adonde quieres llegar con eso? Sabes que te quiero y que para eso están las amigas.
    - Si, precisamente por eso lo digo. Gracias por ser la mejor amiga del mundo.
    - Gala, te conozco demasiado como para saber que son solo halagos... ¿Adónde quieres llegar?
    - Cometí un gran error con Salvador....no sé qué hacer.
    - Ah...por ahí va la cosa...Como yo aún tengo contacto con Mauricio, piensas que te podría ayudar a recuperar el vínculo con Salvo...muy astuto de tu parte amiga mía... ¡APLAUSOS!
    Gala sonrió al ver sus intentos por subirle los ánimos, aplaudiendo con teatralidad.
    - Bueno Gala, hagamos un trato...Yo te doy el número que Salvador me dio...
    - ¿Salvador te dio su número? - Sofi sonrió al ver la expresión de asombro en el rostro de su amiga.
    - Me lo dio para que yo te lo diera a ti, en caso tú cambiaras de opinión con respecto a la estúpida idea de irte sin dejar ni un jodido teléfono.
    - ¿Por qué no me sorprende? El parece anticipar mis pasos....Bueno, ¿Me hablaste de un trato?
    - Si, es este: yo te doy el número de Salvo, solo (y solo) si realmente confiesas de una vez tus verdaderos miedos...No es solo porque paso con el mal nacido...hay algo más...Y me lo dirás ahora.
    Gala respiro profundamente mientras buscaba ordenar sus pensamientos. Sabía que podía mentirle a todos, era excelente en hacerlo hasta consigo misma, pero no lograría jamás mentirle a Sofi, la conocía demasiado como para dejarse convencer con dos frases hechas. Y la volvería loca hasta que confesara.
    Estudiando el rostro de la que más que una amiga, era una hermana, se dijo que lo mejor era ser completamente honesta. Se dirigió a la cocina y Sofía se sentó en la mesa y mientras endulzaba el café, Gala comenzó:
    Sofi – Empezó Gala sentándose junto a ella en la mesa - Sabes que para mí ha sido muy difícil todo esto. (Y no me refiero solo a Salvo y a Diego). Me refiero al simple hecho de confiar en alguien, en dejarme llevar. La muerte de mi viejo me dejo muchas cicatrices, muchos temores que aun hoy siendo adulta me son muy difíciles de llevar...Creo que son esos temores los que me impiden confiar plenamente en alguien. Ya lo hice con Diego y mira lo que paso...Tal vez haya leído demasiados libros y eso me haya cagado más el cerebro...no sé,...el hecho es que no dejo de pensar en que tal vez,...si solo tal vez mi viejo estuviera aquí, las cosas serían muy distintas. Quizás no habría cometido tantos errores, tal vez el simple hecho de saber que contaba con sus consejos y hasta con sus críticas, pero sobretodo con su amor incondicional, me hubieran ayudado a ser una mejor persona. ¿Es gracioso sabes? Hace poco en el trabajo entró un señor que tendría la edad de mi viejo,...Ya sé que todos los días uno se encuentra con gente que tendría la misma edad y tal,...Pero esta vez fue diferente. Lo vi y no sé....quizás su sonrisa o su forma de hablar me trajo a la mente el viejo....Fue rarísimo, por un momento solo tuve ganas de abrazarlo y apoyar mi cabeza en su pecho,...Cerrar los ojos y sentirme decir:" Todo irá bien Gala, no te preocupes...Aquí esta papa".
    Gala se secaba las lágrimas apoyando las manos en la mesa. Sofí la escuchaba en un respetuoso silencio mientras las lágrimas corrían por sus mejillas sin que ella pareciera notarlo.
    Finalmente respiro hondo y le dijo:
    - Gala, te entiendo perfectamente, sabes que cuando murió mi abuela hace dos años, quede destruida. Conozco ese dolor. Sabes que lo entiendo y lo respeto, solo que no podemos ir por la vida culpando a nuestras tragedias personales de las decisiones que tomamos, no podemos pensar que el haber sufrido nos exime de culpas o de malas compañías....No porque perdimos a alguien, significa que siempre perderemos a quien amamos.
    - Lo sé manita, pero es obvio que las cosas que vivimos nos influencian y mucho...Yo no digo que los errores y las decisiones sean justificables por el simple hecho de haber tenido un pasado doloroso...Claro que no, sería como justificar un criminal o un pedófilo solo porque han tenido una infancia difícil. Pero creo que entiendes mi punto de vista.
    - Claro que sí, sabes que siempre cuentas conmigo...Ahora lo único que realmente importa es ¿Cómo te sientes TÚ? ¿Qué quieres hacer ahora que finalmente te quitaste el peso de encima al blanquearte conmigo?
    - No lo sé ni yo misma Sofi,...Estoy completamente jodida...La cague magistralmente con Salvo y las ganas de contratar un sicario para volarle la casa a Diego siguen intactas.
    - Además, seamos realistas, con Salvador, no podría funcionar, por más que me esfuerce en creer en finales Disney y en la eterna juventud, él vive muy lejos y yo aquí. Ya tuve mi cuota
    - de amor a distancia y créeme que lo mejor para ambos es olvidarlo, es un callejón sin salida. De nada serviría hablarnos y escribirnos, somos adultos y ninguno toleraría mucho tiempo la separación...Además aunque confiara en Salvador con toda el alma, después de lo que pasó con Don Mariposa, no podría ni dormir en paz...Es mejor que cada uno siga su camino.
    - Ay Gala, ni cuando eres seria, dejas de ser extrañamente graciosa.
    Ella sonreía mientras observaba a Gala lavar las tazas y moverse por la casa con la energía nerviosa que ella conocía muy bien. La ducha y el café habían hecho un milagro.
    - Sofi, créeme que lo he pensado y no...No puedo comenzar algo que ya sabemos cómo ira a terminar...no le quiero hacer daño a Salvo y mucho menos a mi pobre cerebro. Los quiero demasiado a los dos.
    **********************************************************************
    Esa misma noche Gala estrujaba entre las manos el papel que contenía el número telefónico de Salvador. Eran ya tres horas que miraba y miraba el papel sin saber qué hacer más que fumar y caminar por su cuarto sin cesar. Solo mirar el número le hacía un nudo en la panza.
    Podría llamarlo...Pero... ¿Qué le diría? ¿Que no podía aguantar más de cuarenta y ocho horas sin verlo? ¿Que tenía que reconocer que lo extrañaba mucho? Pero sobretodo... ¿Qué le diría él?

    Pensó que lo mejor era dejar de lado el orgullo y llamarlo simplemente para saber cómo estaba. Para hablar como amigos. Porque eran amigos.... ¿Lo eran no?
    El ring interminable le martillaba en los oídos como preludio infernal. Las manos le sudaban y pensó al menos cinco veces en colgar, solo que le parecía ridículo hacerlo cuando lo que más deseaba era oír su voz.
    - ¿Hello?
    - ¿Salvador? ¿Eres tú?
    - ¿Gala?
    - Si soy yo,....
    - ¿Y esa sorpresa?...Pensé que la regla era nada de contacto...
    - Eh, si...solo quería saber cómo llegaste a casa, Sofi me contó que hoy regresaban.
    - Si, llegamos anoche....Pensé que jamás llamarías.
    - Entonces parece que no me conociste lo suficiente como para saber que jamás hago lo que se espera de mi...es otro de mis defectos creo...
    - Pues adoro este defecto tuyo,...entonces, dime: ¿todo bien con la vuelta a la realidad?
    - Es duro aun, pero me acostumbrare...lo único que me ayudara a sobrellevarlo es el trabajo...regreso mañana.
    - Bueno yo estoy viendo hacer algunos cambios...Me alegra mucho oír tu voz Gala, me hiciste un regalo inmenso sin saberlo.
    - Salvador, también quería oír tu voz y sobretodo disculparme por mi comportamiento en las últimas horas que estuvimos juntos, no lo merecías y fui muy grosera...espero me perdones.
    - Reaccionaste como te salió, jamás fingiste y eso lo aprecio mucho más que mil sonrisas falsas...nada que perdonar Gala. Si no fueras así, jamás me habría enamorado de ti.
    Gala cerró los ojos al oír las palabras de Salvador, una parte de ella saltaba de emoción, más la mitad racional estallaba en pedazos. ¿Porque había llamado? Se maldecía por ser tan impulsiva y débil. Decidió que era suficiente y se despidió con el corazón en un puño.
    - Bueno Salvo, cuídate mucho y espero sigamos en contacto. Este es mi celular y cuando quieras hablamos. Un besote.
    - Salvador no era estúpido, aferró al vuelo el cambio de Gala y le siguió el ritmo.
    - Claro linda, un besote y cuídate mucho. Estamos en contacto ¿ok? Adiós.
    - Chau Salvo.
    Salvador había ya cortado la comunicación.
    "Idiota, idiota, idiota" Gala se repetía sin cesar.
    ¿Porque lo había llamado? Porque era una tarada impulsiva, eso era. Se dijo que lo mejor era olvidar, conocía demasiado bien el final que tendría esa historia y sabía más que nadie que no soportaría otra estrellada contra el muro de la desilusión.
    Aunque....Sabía perfectamente que Salvador no era Diego, sabía que era sincero y sobretodo soltero y heterosexual....Algo que no abundaba en estos días. Era como tener un billete ganador de la lotería vencido.
    Por otra parte... ¿Qué podía hacer? Ya era bastante difícil aceptar hasta consigo misma que aunque tuviera claro que con Salvador las cosas serían diferentes, eso no cambiaba el rumbo de la historia.
    Registrando el número de Salvador en el celular, se dijo que lo mejor sería que el tiempo acomodara las cosas. Ella se sentía demasiado cansada como para pensar en el futuro.
    ********************************************************************

    Al día siguiente Gala se dedicó a limpiar el departamento para despejarse pero lo único que conseguía era recordar una y otra vez la conversación con Salvo. ¿Podía haber sido más idiota?
    Detestaba el hecho que la vida jugara a la ruleta rusa con ella.
    ¿Porque? ¿Porque tenía la vida que haberle hecho conocer alguien como Salvador si no podía estar a su alcance? ¿Era una de esas bromas macabras del Universo? ¿Sera que Dios se divertía jugando al dominó con sus emociones? No sabía si llorar o reír con amargura mientras pensaba en lo injusto que era saber que aun existían hombres como Salvador pero que jamás podría tenerlo.
    Se sentía como si le hubieran arrancado de la boca una deliciosa manzana porque le faltaban los dientes. ¡Y ella quería esa puta manzana! ¡Se la merecía!
    Casi prefería no haberlo conocido y quedarse en la bendita ignorancia, porque al menos eso significaría que hubiera podido conformarse con el primer idiota que le dijera un piropo.
    En cambio ahora…estaba jodida.
    Con un tremendo odio y resentimiento contra el mundo se puso a limpiar su closet mientras subía la radio a todo volumen. Quedo paralizada un instante mientras la hermosa y dolorosa voz de Yahir cantaba una canción que fue un disparo directo al cerebro:
    “¿Por qué tenías que entregarte así?
    Si en realidad solo quería una aventura
    ¿Por qué mejor no paras de soñar?
    Era un deseo y nada más.
    Y ahora qué es lo que hago
    Para olvidar tanta dulzura
    Que me está llevando a la locura
    No es justo entrar así en mi vida
    No es correcto no dejar salida
    No lo es... Ahora aguanta corazón
    Ya que inventaste esta pasión
    Yo te conté, tenía miedo
    Amar no es tan solo un juego
    Ahora aguanta corazón
    Tú ya no tienes salvación
    Te entregas y te olvides que tú eres yo…”
    Con la imagen de Salvador clavada en las pupilas y el pecho estallando en mil pedazos, se sentó en el piso del closet y dejo que las lágrimas bajaran liberando el peso que la distancia y las circunstancias ponían entre ella y el tipo más perfecto que hubiera conocido.
    “Aguanta corazón”, gran título para la canción y para la emoción que probaba en ese momento.
    Secándose las mejillas con rabia se tropezó con la siempre oscura y triste realidad. Ahora que había conocido a Salvador, ni el Sorprendente Hombre Araña podría compararse a él.
    Y esa certeza solo logró arrancarle más lágrimas.

    XI. Silencios del Alma.
    La primavera llegaba a su fin. Las tardes eran más largas y las noches más calurosas. El verano insinuaba sus pasos con la lentitud de un verso a la medianoche.
    Habían pasado más de dos meses desde que Gala y Salvador hablaron por primera y última vez.
    Ella no quería admitirlo pero estaba decepcionada que él no hubiera tratado de comunicarse desde la vez que ella lo llamó. Pero trabajaba y continuaba su vida con el piloto automático encendido, cumplía sus obligaciones y visitaba a su familia con regularidad. Iba con Sofi y sus amigos a reuniones siempre con una sonrisa prefabricada en el rostro. Una sonrisa que Sofía conocía más que nadie. Aquella sonrisa que escondía el dolor de la incertidumbre.
    Después de la conversación con Salvador, Gala le había hecho prometer a Sofía que pase lo que pase, no le hablaría más del asunto. Que era tema muerto y enterrado.
    Sin mucha convicción, Sofía cumplió su promesa y mantenía al oscuro sus charlas con Mauricio y sobre todo, la llegada de los chicos a Lima por las vacaciones de verano.
    Después de la enésima charla sin sentido sobre el trabajo y la familia, Sofía no aguantó más el silencio y con tono casual le dijo:
    - Gala, me encantaría que el jueves te mantengas libre para cenar en mi casa.
    - ¿Y de cuando acá, tú me avisas con tres días de anticipación una simple cena en tu casa?
    - ¿Es algo importante?
    - Pues...no que sea importante así como decir: ¡Wow! Pero, si...Necesito que estés y me apoyes.
    - ¿Y se puede saber qué es eso tan importante? ¿Tiene que ver con el trabajo?
    - No manis, todo bien ahí...Escúchame y por favor no te pongas histérica.
    - ¿Qué pasa? Dímelo que me estas matando...
    - Ok, ok...escúchame y recuerda que si no te lo dije antes fue porque tú me hiciste prometerte que pase lo que pase, no te diría nada...
    - Oh por Dios... ¿Es Salvador? ¿Le paso algo? ¿Está bien?
    - Si Gala, está perfectamente...Tan bien, que el jueves vendrá a cenar con Mauricio en mi casa y me pidió (en realidad me rogó) que vengas...Pero dijo que entendía si no querías venir...
    - ¿Vendrán a tu casa el jueves? - Gala sentía que la cabeza le giraba, el estómago se le hizo un nudo mientras las piernas se volvían gelatina.
    - Si, llegaron anoche de Houston y están en la casa de la abuela de Salvo...
    - ¿Están en Lima? ¿Llegaron anoche dices? - El pensar que estaba en el mismo país, respirando el mismo aire contaminado la hizo sentir ridículamente feliz y aterrada al mismo tiempo. Sentía una euforia y una fuerza capaz de levantar con una mano el sofá con Sofi en el.
    Pero sobretodo molesta porque no la había llamado para decírselo el mismo.
    Entendía muy bien su actitud, había sido ella quien puso un muro entre los dos, así que tocaba a ella derribarlo. Aun así, su orgullo de mujer no aceptaba el haber estado al margen de sus planes.
    - Si, hace semanas que Mauricio me viene diciendo que vendrían el lunes por la noche, así que le prometí que les haría una cena de bienvenida. Se quedan un mes como todos los veranos... ¿Gala, me estas escuchando?

    Gala estaba a millas de distancia de Sofi, su mente se desconectó del momento y el lugar.
    Pensaba solo en lo increíbles que son las emociones, cuando crees las tienes bajo control, basta soltar un pequeño hilo y vuelan alto como un globo de helio, llevando consigo respuestas que dormían en el alma.
    - ¿Qué? Si Sofi, claro que si...Pucha, no sé,...No sé qué hacer.
    - ¿Cómo que no sabes? ¿Estás estúpida? ¡Claro que sabes! Vendrás y cenaremos. Beberás vino y hablaras con el tipo más lindo e increíble que haya pisado la tierra (después de
    - Mauricio, obvio...) y sobretodo, dejaras en casa las absurdas pajas mentales que llevas a todas partes. ¿Estamos?
    - Aunque aprecio muchísimo tus métodos amorosos y maternales para convencerme, no necesitas esforzarte...Claro que iré y que pase lo que Dios quiera.
    - ¡Yes! Por fin escucho algo sensato salir de esa boquita de caramelo. ¿Entonces, qué hago?
    - ¿Sushi o buffet criollo?
    - ¿Los quieres matar? ¡Pero si no sabes ni hacer un huevo frito sin cocer la yema!
    - ¿Piensas que soy tonta? Te preguntaba que delivery debo llamar...No perdería mi tiempo cocinando...Tendremos mejores cosas que hacer ese día...como por ejemplo arreglar la casa y decidir que nos ponemos o beberemos....
    - Un Valium con vodka no me vendría mal.
    - Jajajaja adoro esa actitud positiva, veras que nos divertiremos.
    - Eso me temo.
    - Te amo manita, relájate y disfruta... ¿Me lo prometes?
    - ¿Tengo alternativa?
    - No.
    - Lo sabía.

    ***********************************************************************

    El jueves Gala se despertó muy temprano. En realidad decir que se despertó temprano era un eufemismo. No había pegado ojo en toda la noche, se agitaba en la cama con los nervios de punta, preguntándose una y otra vez sí tendría las agallas para asistir o no a la famosa cena en casa de
    Sofía.
    Fue a trabajar sin siquiera desayunar, la idea de comer le resolvía el estómago y el simple acto de caminar le requerían esfuerzos sobrehumanos. Odiaba sentir que no podía controlar sus emociones. Odiaba sentirse esclava de sus vaivenes de humor. Y lo que más odiaba era darse cuenta que lo que odiaba era el hecho que no fueran ya las nueve de la noche para verlo. Ver sus ojos, su sonrisa…
    Y el solo pensar en el ese encuentro volvía como una avalancha la euforia y la estúpida sonrisa que se dibujaba en su rostro relajando la expresión sociópata asesina con la que andaba los últimos dos meses.
    Las horas pasaban con una lentitud que la desesperaba, jamás había entendido que la percepción del tiempo estaba ligada profundamente a nuestras expectativas y eso en cierta forma la maravillaba y enfurecía al mismo tiempo.
    Cuando por fin dieron las siete de la noche y regresó a su casa a cambiarse, se sentía exhausta.
    Pensó que no tendría fuerzas para arreglarse y enfrentar a Salvador.

    Terminando de maquillarse y poniéndose los zapatos, se miró al espejo. Se había puesto una blusa holgada con unos jeans gastados. Le gustaba esa combinación y le sorprendió la miraba que le devolvía su reflejo. Aquel brillo en sus ojos no era típico en ella…
    Se dio cuenta que ni todos los
    Diegos del mundo habían logrado jamás poner ese brillo en su mirada ni esa ansiedad de quinceañera en el pecho.
    Acomodándose la cartera por sobre el hombro, salió de la casa con la emoción del incierto.
    La cena comenzaba a las nueve. Gala llegó a propósito media hora antes para anestesiar los nervios con vino antes de verlo. Estaba más nerviosa que cuando hizo su primera visita ginecológica. Y eso que se la hizo una doctora con la delicadeza de Hulk.
    Sofía estaba radiante, el vestido amarillo sin hombros resaltaba su bronceado y hacia juego con su cabello. Lucia fresca y relajada. La cara opuesta de Gala.
    Ella contaba los minutos, con su copa de vino en una mano y con los ojos puestos en el reloj de pared, se hundía cada vez más en el sofá.
    - Gala, relájate por favor...Estas churra… ¡No saldrá nada mal! Relájate que parece que te estuvieran por ejecutar.
    - Tú te burlas pero no sabes lo que siento...No sé qué hacer ni cómo comportarme, hace meses que no los vemos... ¿Cómo haces para conservar la calma?
    - Gala, son solo Mauricio y Salvo... ¿porque te haces un mundo por todo? Además estarías menos nerviosa si hubieras hablado con él, en lugar de encerrarte en el mutismo...El solo respetó el pacto.
    - Mira tú… ¿Ahora eres su fan? – Sofía la miro con reproche. - Ya lo sé...ok, pero lo único que pienso es en como rayos hablarle...No sé qué decir ni como saludarlo.
    - Relájate manis,...todo saldrá bien.
    - Pero, qué hago si...
    El timbre interrumpió las palabras de Gala. Mirándola a los ojos y haciéndole un guiño, Sofía se apresuró a abrir la puerta.
    - ¡Bienvenidos! ¡Salvo, Mauricio! ¡Los extrañe tanto! Se ven muy bien.
    - Sofi, te recordaba hermosa pero superaste mis recuerdos.
    - Salvador, siempre tan dulce. Ahora déjame saludar a tu amigo el tímido.
    Salvador se hizo a un lado mientras Sofía y Mauricio se abrazaban y susurraban en el oído, sin dejar de mirar a Gala, se acercó sonriendo hacia ella. Estaba más guapo de lo que recordaba, su pelo negro estaba más largo y algunos mechones le caían sobre sus magníficos ojos. El verlo y sentirlo cerca hizo que le temblaran las piernas. Casi se pasa la mano por la barbilla para asegurarse que no babeaba.
    Estaba preparada para todo, se había inventado un discurso ridículo y amigable, donde abrazaría a
    Salvador y le preguntaría como había sido el viaje...Pero olvido todo cuando Salvador se acercó a ella y sin decir más, la abrazó fuerte. Ella sintió caer al vacío todas las frases trilladas que le morían dentro, el calor y la simpleza de aquel abrazo, derribó los últimos residuos de lucidez que le quedaban.

    Cuando la soltó y la miró a los ojos, temió que las piernas le fallaran. Se dio cuenta que no importaba el tiempo que había pasado sin verlo. Su corazón lo reconocía, quizás lo había reconocido hacia mucho y solo ahora podía aceptarlo. Se sintió feliz y supo por primera vez en meses lo que debía hacer.
    - Salvo, - dijo liberándose del abrazo y mirando a Mauricio -. Qué alegría verlos, Mauricio, déjame darte un abrazo.
    - Gala, que bien te veo...Estas igual de linda que cuando nos despedimos... ¿Cómo va todo?
    - ¿Por qué no nos sentamos y nos ponemos al día con una copa de vino?
    - Si hay vino yo voy.- Dijo Mauricio muy risueño.
    Salvador no podía dejar de mirar a Gala, sabía que la había puesto nerviosa con ese abrazo. Estaba seguro que detrás de aquella aparente calma se agitaba un feroz temporal, podía leer a través de su mirada y el instinto le decía que esta vez, las cosas saldrían a su manera, o al menos eso quería esperar.
    Cenaron en medio de una calma irreal, el ambiente era relajado, la elección de Sofi por el buffet criollo fue elogiada y el vino era estupendo...A pesar de toda la perfección, Gala sentía en aire la tensión que reinaba entre ella y Salvador, a pesar de ello el hablaba sin parar y lucia muy relajado, llevó junto con Sofía durante toda la cena, el control de la conversación manteniendo el tono informal.
    Gala lo observaba por encima de la quinta copa de vino que no soltaba para aplacar los nervios.
    Extrañamente no se sentía mareada como solía pasarle después de la tercera copa. Estaba
    Demasiado nerviosa como para pensar en algo más fuera que no fuera el sonriente Salvador y toda su perfección. Perfección que irónicamente la hacía sentirse aún más nerviosa.
    Mientras pasaban a la sala con los tragos, ella no soportó más y salió al balcón a fumar un cigarrillo. Estaba soltando la primera bocanada de humo, cuando Salvador la alcanzó.
    - No sabía que fumaras...
    - Solo esporádicamente...es para matar el aburrimiento.
    - ¿El aburrimiento o los nervios?
    - De algo hay que morir…. ¿Además porque estaría nerviosa?- Gala notó que mantenía la distancia, como estudiándola.
    - Entonces Gala,... ¿Te hice falta? – En lugar de contestar le disparó la pregunta sin anestesia. Ella lo miró como si le hubiera hablado en japonés.
    - No pongas esa cara, estas pálida y por primera vez sin palabras...Es una pregunta simple, solo responde.
    - Puta madre Salvador...no puedes venir así, de golpe y preguntarme eso. Han pasado dos meses y además...
    - Te recordaba tan delicada Gala…- Dijo burlón.- Una pregunta simple requiere una respuesta simple... ¿Sí o no?
    - Si...pero no tenía ni idea que te volvería a ver, me entere hace tres días que estabas aquí y vendrías con Mauricio.
    - Si no lo sabías ha sido solo porque fuiste tú la que no quiso mantener el contacto.
    - Ya lo sé...Salvo, ¿qué esperas que haga? ¿Qué pretendes al aparecerte así?

    El no dijo nada por un momento, cogiéndole las manos se acercó a sus labios y la besó. Gala sintió crecer dentro el deseo, sentía arder su piel bajo la mirada de Salvador. Luchando con los pensamientos que le ametrallaban la mente, se dejó perder bajo los labios de él. Aun no sabía si lo amaba o no, ¡pero él estaba muy bueno y ella…tenia meses de extrañarlo!
    Salvo la besaba lentamente, con una paciencia y una dulzura que le reventaban los nervios. Pensó que explotaría en cualquier momento. La besaba delicadamente, tomándose todo el tiempo para disfrutar el contacto. No la abrazaba ni la apretaba contra su cuerpo, solo sostenía sus manos entrelazando los dedos con los suyos y manteniendo el contacto con los labios. Ella trató de acercarlo más, de abrazarlo, pero Salvador no soltaba sus manos y no parecía tener mucha prisa en interrumpir el beso.
    Gala pensó por un segundo que había perdido el sentido del tiempo. La conversación de Sofía y Mauricio le llegaba como un murmullo a lo lejos, mientras se hacía más y más consciente del hombre que con ternura, dibujaba círculos en sus manos.
    Estaba a punto de empujarlo contra la pared y mandar al diablo la cordura cuando separándose de sus labios, escuchó que le dijo:
    - Bueno, al parecer eso responde mi pregunta Gala.
    - ¿Qué? - Gala estaba atontada aún por el beso y más aún por sus palabras.
    - Si piensas que las cosas las liquidaras sin más otra vez, déjame decirte que no te será fácil...Pienso quedarme esta vez.
    Salvador dijo eso con una frialdad y resolución que la dejó paralizada. Hacia menos de un minuto la había mareado con su ternura y ahora hacia demostraba una seguridad que podía ser interpretada como arrogancia. Y eso puso a Gala de cabeza.
    Se dijo que dos podían jugar aquel juego. ¿Se estaba vengando por cómo se despidieron en Cancún? Ella pensó que hasta que recuperara el control, le dejaría pensar que las cosas estarían como él deseaba.
    Recuperando rápidamente la compostura, dio la última calada al cigarro antes de responder.
    - No tienes idea de cuánto he pensado desde que nos despedimos en Cancún.
    - ¿En serio? Aún recuerdo tu mirada cuando subiste al taxi…Parecías exhausta.
    - Lo estaba, no habíamos dormido casi nada.
    - Por lo que recuerdo tu si,…pero en fin… ¿Cómo van las cuentas con el pasado? ¿Están saldadas?
    - ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Lo dices por mi ex?
    - En parte… ¿todo se resolvió?
    - No sé adónde quieres llegar con esa pregunta, pero igual la responderé…Todo se resolvió y estoy mejor que nunca…Ahora si me disculpas, debo ir al baño.
    Y dándole un beso en la mejilla entró en la casa. Salvador se quedó confundido, no lograba entender si había regresado o no con el ex. La mirada de Gala era indescifrable cuando le dijo que estaba mejor que nunca. ¿Estaba saliendo con otro? ¿Había conocido alguien?
    Eso jamás le había pasado por la cabeza, estaba seguro que ella lo había esperado. Sofía se lo habría contado a Mauricio. O eso quiso pensar mientras arrastraba a su mejor amigo en un viaje y en una sociedad que los ataría a esa ciudad por muchos años…Y todo, pensando en recuperar a Gala.
    El sabor amargo de los celos lo paralizó por un momento, respirando hondo se dijo que lo mejor era jugar bien sus cartas antes de perder la cabeza. Maldiciendo entre dientes, se prometió descubrir la verdad y ganarse otra vez la confianza de Gala.
    Entro en la casa y encontró a Sofi y Mauricio conversando animadamente. Ni sombra de Gala.
    - ¿Y Gala?
    - Me pidió acostarse en mi cuarto un segundo, al parecer el vino le cayó mal.
    - Voy a verla.
    - Claro que iras.
    Salvador ignoró con una sonrisa el tono irónico de Sofi y se dirigió a la habitación. Por un momento no veía más que sombras, cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad la vio en medio de la cama, con la cabeza hacia la ventana. No estaba recostada como pensó, estaba sentada con las piernas cruzadas y la cabeza descansando en las manos.
    Parecía sumida en una profunda meditación. Se preguntaba si era solo el vino a provocarle aquella reacción. Dispuesto a averiguarlo, se acercó a la cama y se sentó a su lado. En silencio puso una mano en su rodilla y con la otra le alzó el rostro.
    - Gala, ¿estás bien?
    - Estoy bien,…déjame sola. – Le dijo eso sin apartar la vista de la ventana.
    - ¿Segura que es solo el vino? ¿Me quieres decir algo?
    - Estoy cansada Salvador, me voy a mi casa…hablamos después.
    - Espera, tengo algo tuyo…
    - ¿Qué?
    - Dame la mano…- Ella le tendió la mano y él le coloco su reloj en la muñeca.
    - ¡Mi reloj! Gracias, pensé que lo había perdido…
    - Lo he llevado conmigo a todas partes desde que nos despedimos.- Salvo no quitaba los dedos de su muñeca, lo que le provocaba un delicioso cosquilleo en la panza.
    - ¿En serio? Qué lindo…Bueno ha sido un placer verlos pero ya no jalo, mañana trabajo….Me voy.
    - Ok, perfecto, nos vamos…recoge tus cosas.
    - ¿Qué? No, me voy yo, tengo mi carro abajo. No tienes que dejarlos por mí.
    - Dame las llaves y recoge tu cartera, no pienso dejarte manejar así.
    - Ok, llamo un taxi y dejo el coche aquí, no es la primera vez que me voy sola…no tienes que acompañarme.
    Gala sentía el pánico insinuarse en la voz. No quería estar a solas con Salvador, al menos por ahora. No sabía si podría controlarse otra vez si la tocaba. O si quería hacerlo.
    - Escúchame y no seas terca… ¿Piensas que me aprovecharía de ti? Relájate Gala, te dejo y me regreso al toque.
    - No seas ridículo, no es que no confíe en ti…quizás no confío en mí.
    Se lo dijo mirándolo a los ojos y con esa sinceridad que lo desarmaba. Mirándola se dio cuenta que la había extrañado más de lo que podía aceptar. Le dolía mirarla…Eso debía ser el amor.
    Observar una persona y sentir que el pecho te esta por estallar. Así tenía que ser el amor.
    Solo con ella había conocido esa sensación y no estaba seguro aún si la cosa le gustara o no. Solo sabía que no podía seguir sin ella.

    - Nos vamos.
    - Ok…veo que discutir contigo es una pérdida de tiempo…
    - Por fin estamos de acuerdo en algo. – Él le sonrió y dándole la mano, la ayudo a levantarse.
    - Ok, voy por mi cartera.
    Salieron a la sala y se despidieron de Sofía y Mauricio que al parecer no estaban ni sorprendidos ni fastidiados por ver interrumpida la reunión. Quedaba claro que se esperaban que la noche terminara de esa forma. Mauricio con Sofía y Salvo con Gala. ¿Cómo mas sino?
    - Gala me mandas un mensaje apenas llegues ¿ok?
    - Manejare yo Sofía, puedes estar tranquila…Mau te dejo la camioneta.
    - Claro bro…diviértanse. – Le dijo con una sonrisa y Salvo solo movió la cabeza ante la ironía de Mauricio.

    Gala saludó con la mano mientras salía por la puerta y veía a Mauricio susurrarle algo en el oído a Salvador. No escucho muy bien, pero oyó que era algo así como: “suerte con la fiera”. Dándole las llaves a Salvador, cerró la puerta de la casa de Sofi.
    Había dejado el auto en el jardín, lo dejaba siempre ahí porque el garaje estaba lleno de las cosas viejas de Sofía. Reliquias familiares de las cuales no lograba deshacerse, desde el vestido de novia de la abuela, hasta el casette de Nubeluz que continuaba a coger polvo en la humedad del garaje.
    Salvador se acomodó el cinturón en silencio y con delicadeza se lo acomodó a Gala. Ella lo miraba fijamente, cosa que lo comenzaba a poner nervioso.

    - ¿Se puede saber que me miras?
    - Lo lindo que eres…- Lo vio sonreír y le sacó la lengua. - Nada sonso, estoy esperando que me pidas la dirección de la casa.
    - ¿Ves este aparatito? – Salvo indicaba el GPS que sacó del bolsillo y hábilmente colocaba en
    - la ventana.
    - ¿De dónde lo sacaste?
    - ¿Cómo que de dónde? De donde más, boba…de mi camioneta…Además ya tiene tu dirección, me la dio Sofi hace un minuto y la salve.
    Ella dio un vistazo a la pantalla, debajo de su nombre, salía su dirección y las diferentes rutas para llegar a su casa. Se dijo que si había alguien decidido y eficaz, ese era Salvador.
    - Ok sabiondo…llévame a casa.
    - Como usted diga Princesa.
    Los siguientes quince minutos que transcurrieron, lo hicieron en silencio y solo dándose entre semáforo y curva, una que otra mirada.
    Al escuchar la irritante voz del GPS que les indicaba cordialmente: “Ha llegado a su destino”, Salvador se bajó del carro a abrirle la puerta a Gala y a entregarle las llaves.
    - Bueno Gala, que descanses…Te llamo mañana.
    - ¿No piensas subir un rato?
    - No quiero que te sientas obligada a invitarme, si quieres descansar yo lo entiendo.
    - ¿Cuántas veces te debo repetir que jamás hago lo que los demás quieren? ¿Subes o no?
    - ¿Estás segura? – Quería oírlo una vez más….solo una.
    - Mira, si no quieres subir no te hagas problemas, hablamos mañana o no hablaremos nunca…Como quieras.

    Gala dijo eso dándole la espalda y entrando al edificio. Salvador la cogió a toda velocidad de la mano y mirándola a los ojos dijo:
    - Sigues siendo un huracán sin freno…Baja las revoluciones un momento ¿ok? Creo que ya lo sabes pero igual lo diré: Te amo.- Dijo acariciándole el rostro dulcemente.
    Ella lo odiaba por dejarla sin palabras, por saber desarmarla en dos segundos. Más tarde, Gala no sabría decir quién dio el primer paso. Algo le decía que fue ella, ya que sabía que Salvador jamás forzaría las cosas.
    Acercándose, lo besó y cogiendo su mano, entró con él en el apartamento.

    ******************************************************************​
    Cuando el sol filtraba sus rayos a través de la ventana de su cuarto, Gala abrió los ojos y por un instante pensó que fue todo un sueño. ¿Realmente había invitado a Salvador a pasar la noche con ella? ¿Qué había pasado?
    Ella no recordaba mucho, lo último que recordaba era a Salvador acostarla en la cama y darle un beso en la frente. Bajo rápidamente la mirada y se dio cuenta que aún llevaba puesta la ropa de la noche anterior…Además estaba sola, no vio a Salvador por ningún lado.
    Con un monstruoso dolor de cabeza se alzó de golpe de la cama, cosa que la mareo aún más.
    Puteando a Baco y a todos romanos recordó porque prefería la cerveza al maldito vino que desataba su migraña. Estaba yendo a la cocina por un vaso de agua que calmara el horno que la consumía cuando lo vio. Salvador estaba dormido en el sofá y parecía tan calmado. Gala estaba confundida, acercándose a él, le puso la mano en la frente.
    - Salvo,… ¿Salvo quieres echarte en la cama a descansar? Luces agotado.
    Estirándose y bostezando, Salvo abrió los ojos y le sonrió. Ella sintió que se derretía y la tendrían que trapear del piso.
    ¡Qué vergüenza!
    - Hola…No tranqui, ya me voy. ¿Qué hora es?
    - Son casi las siete.
    - Tengo que ver a unos tipos para cerrar un negocio.
    - Bueno,…al menos déjame prepararte el desayuno.
    - Ok, me voy a lavar. Regreso en un segundo.
    Salvador se alzó y dándole un beso en la cabeza, se dirigió al baño. Gala corrió a toda velocidad a la cocina y mientras hacia el café, se lavaba la cara en el grifo. Dejó que el agua fría calmara sus ideas y mitigara el dolor de cabeza. Poniendo las tostadas y sacando una lata de Coca Cola del refrigerador y sus aspirinas, consideró la mesa lista para el desayuno.
    Aún estaba terminando de servir el café para Salvo y las aspirinas con soda para ella, cuando él entró en la cocina y se sentó frente a la taza que Gala le había puesto adelante.
    - Vaya, eres rápida para preparar desayunos.
    - Y si…no sabes lo que me costó activar la cafetera y poner las tostadas en la mesa…espero aprecies mi esfuerzo.
    - Claro que lo aprecio…Umm el café esta buenazo.
    - Mérito de la cafetera.
    - ¿En serio? Pues esta delicioso.
    - Y hablando de méritos… ¿Te puedo preguntar algo sin parecer extraña?
    - Gala, jamás dejarás de ser extraña así que pregunta.- Él parecía de muy buen humor.
    - No sabía que te levantabas tan cómico.
    - Ok, ok relax…Dime qué quieres saber.
    - ¿Anoche cuando entramos…pasó algo?
    - ¿Quieres saber si nos acostamos?
    - Aja…
    - No Gala, no pasó nada. Estabas mareada y por lo visto recontra cansada así que te deje en
    - la cama y llame a Sofi para avisarle que me quedaría aquí por si te levantabas de madrugada mal. Pero dormiste como una roca (hasta roncabas) y como ya era tarde y no tenía la camioneta me recosté en el sofá. Sorry si me quede dormido, pero no quería dejarte sola así.
    - Entonces no pasó nada…
    - Gala por favor, estabas mareada y dormida…Por más que quisiera, jamás podría hacerlo si no estás con tus cinco sentidos alerta y sobretodo, con ganas de hacerlo. Además que feo para mi reputación que no te acuerdes si nos acostamos o no. ¿No crees? – Salvo dijo eso rozando su mano y a ella le dio un vuelco al estómago.
    - Bueno… ¿sabes que eres el tipo más raro que he conocido? Otro en tu lugar no lo habría dudado un segundo.
    - Pues yo no soy otro ni mucho menos me aprovecharía de ti…Y el que lo dudes, me jode muchísimo.
    - No Salvador,…no dude de ti, solo pensé que había sido yo la que te pidió que entraras.
    - ¿Quieres oír la versión “SIN CENSURA”? ¿Segura que no recuerdas?
    - Si…No recuerdo bien.
    - Se te borró el casette feo…Ok, te digo que paso…Entramos a tu cuarto, comenzamos a besarnos y basto apoyarte en la cama para automáticamente darte la vuelta, coger tu puta almohada y roncar como un bebe recién nacido…Cuando te vi pensé: “No,… ¿me está jodiendo?” Trate de despertarte, pero me abrazaste y dijiste: “solo un ratito y ya…cerremos los ojos…”Ahí me di cuenta que era una batalla perdida…Además te veías tan linda abrazando ese oso horrible y roncando, que decidí dejarte dormir. Y aunque tuve ganas de quedarme contigo o al menos ponerte el pijama, no quería ser tan conchudo como para echarme en tu cama así que me vine para acá….Fin.
    Gala no sabía si reír o morirse de la vergüenza al ver la cara de Salvador mientras le contaba lo que paso. Por una parte se sentía aliviada, pero por otra parte se arrepentía por haberse excedido con el vino.
    - Bueno, como sea que haya sido. Gracias una vez más por mí.
    - Solo espero que mañana en la noche no tomes vino…No quiero tener que dormir en tu sofá solo otra vez.
    - ¿Mañana? ¿Qué pasa el sábado?
    - Paso a las nueve a recogerte, nos vamos a cenar y te hablare sobre el proyecto que te dije tenía en mente.
    - ¿Y por una vez no se te ocurre preguntarme antes si quiero o no salir? ¿No se te pasa por la mente que yo tenga ya planes?
    - ¿Los tienes?
    - No pero…
    - Entonces… ¿tienes algo mejor que hacer que dedicarme un par de horas? ¿Puedes dejar de discutir cada cosa que digo? Si no quieres lo dejamos para otro día…O para nunca como tú misma dijiste anoche.
    - ¿Yo dije eso?
    - Vaya si se te borró completo. Si Gala, eso me dijiste cuando me invitaste a subir…”Sube ahora o si quieres no subas nunca.” – Salvador dijo imitando su tono y moviendo las manos como ella cosa que la hizo reír.
    - Jajajajaja ¿me pongo súper pesada no?
    - Sí, pero ser pesada es tu encanto.
    - Bueno Salvador a pesar que no sé si es halago o insulto, tenemos una cita entonces.
    - Es un halago. Ahora me termino el café y vuelo para mi casa. Tengo reunión con los que tramitan la licencia del local a las once.
    - ¿Qué local?
    - No comas ansias, en mañana en la noche te contare todo… ¿Me jalas a casa de mi abuela?
    - Si, déjame darme un duchazo y te dejo camino a mi chamba.
    - Ok, te espero.
    - quedarte cuidándome…Fue lo más dulce que hayan hecho
    Gala dejo a Salvador en la casa de su abuela y cuando bajó del carro se despidió con un casto beso en la mejilla cosa que la dejó con ganas de darle una patada. El rozarlo era como tener mil enanos jugando ping pong con sus hormonas.
    Pero sonrió y con el corazón estallándole siguió su camino al trabajo.
    Gracias al GPS que había dejado en el auto, llegó en menos tiempo del previsto y aprovechó para adelantar unos papeles del trabajo que tenía pendientes. Se pasó la mañana embalando cuadros y firmando entregas encerrada en el minúsculo cuartucho que fungía de bodega y que el conchudo de su jefe llamaba ridículamente “Oficina de entregas.”
    Trabajaba en la Galería Monterrey, propiedad del pintor Santiago Quevedo. Un pintor de poco más de cuarenta años que debía su creciente popularidad a un retrato abstracto que hizo para un popular actor. El cuadro no tenía nada de particular, Gala veía las formas y los colores algo insulsos, pero debía reconocer que debajo de la capa de superficialidad, Quevedo sabía cómo comunicar con las imágenes. El que más le gustaba era el de una chica sentada a la orilla de un río.
    La figura desdibujada de un hombre le devolvía la mirada a través del agua y los destellos del sol reflejaban sombras en sus manos.
    Si uno miraba fijamente, casi parecía que el caballero tiraría de la mano de chica, como esperando un descuido para arrastrarla consigo a la oscuridad del río. En realidad si ella entró a trabajar a ese lugar, se lo debía al cuadro.
    Recordó que mientras repartía currículos cuando regresó de Milán, llena de pensamientos suicidas y con cero efectivo, que al entrar a esa galería, lo primero que notó fue ese cuadro.
    Fue amor a primera vista. La nitidez del bosque, la claridad del río y sobre todo, la expresión atormentada de la mujer mientras sumergía la mano hacia el caballero que se escondía al fondo del agua, la cautivaron al instante. Le sorprendía que siendo Quevedo tan frívolo y malhumorado, hubiera logrado un cuadro tan sublime. Pero viendo el absurdo precio que tenía, se dijo que si no podría comprarlo, al menos trabajaría cerca para verlo siempre.
    La tomaron primero como ayudante, o mejor dicho como esclava. Llevaba el café, limpiaba el estudio y corría a comprar la maldita pintura si al histérico de Quevedo se le ocurría que el sol debía ser azul y no dorado.
    “Como cambian las cosas”.
    Gala pensaba en la suerte que tenía, llevaba menos de dos años y ahora se encargaba de la parte administrativa. Quevedo no sabía ni hacer una factura y mucho menos contactar a los clientes para mandarles los cuadros. Además gracias a los consejos de Gala, las exposiciones de sus nuevas creaciones estaban en boca de todos. Ella sabía que todo se lo debía a su constancia y al hecho que adoraba su trabajo. No importaba si a veces quería reventarle los botes de pintura a Quevedo cuando debido a sus cambios de humor, le gritaba hasta porque (según él) su café estaba muy dulce o muy caliente.
    Terminando de embalar los últimos pedidos, decidió que era hora de tomarse un descanso.
    Estaba terminando el café cuando su celular comenzó a vibrar y a sonar a un volumen ensordecedor. Aterrada bajo al mínimo el sonido, su jefe llevaba horas encerrado en el estudio y le ordenó que no queria que ni el vuelo de una mosca lo interrumpiera.

    Corrió al baño a contestar, deseando morir por haber olvidado ponerlo en vibración.
    - ¿Aló?
    - Gala soy yo. ¿Por qué susurras?
    - ¡Sofi estoy trabajando! ¿Pasa algo?
    - ¿Bueno niña es que no se te puede llamar sin que pienses que se cumple la profecía Maya?
    - Te conozco muy bien, jamás me llamas cuando sabes que trabajo…
    - Ok, bueno…solo quería que me adelantes un poco de lo que pasó anoche…
    - ¿Para eso me llamas en medio del trabajo?
    - Ay por favor deja de alargar las cosas que solo nos hace perder más tiempo…Cuéntamelo todo y exagera.
    - No pasó nada.
    - ¿Perdón? Repite otra vez que creo que no me lave bien los oídos.
    - Que no pasó nada, nothing, niente….
    - Pero si se fueron juntos, además me llamo y me dijo que se quedaría contigo y eran más de
    - las tres cuando me llamo.
    - Así fue,…me quede dormida y él se quedó en el sofá. Lo encontré ahí esta mañana…Así que después desayunamos y lo jale hasta la casa de su abuela. Fin de la historia.
    - Es que ni aunque te esforzaras las cosas te saldrían más torcidas… ¿Me estás diciendo que el tipo más apetecible que has conocido durmió en tu casa y no pasó nada?
    - Sabes cómo es Salvador, jamás se aprovecharía. Me vio mal y simplemente se quedó a cuidarme.
    - ¿Tú te das cuenta que el tipo es un tesoro raro y difícil de conseguir verdad? Quiero que lo tengas bien presente.
    - Yo sé muy bien quien es…Me invitó salir mañana en la noche para contarme los planes que tiene. Dijo que se quedaría.
    - Si, él y Mauricio tienen un proyecto…pero no te diré nada aun. Que te lo diga el mismo.
    - ¿No me piensas adelantar nada? ¿A mí? ¿A tu manita del alma?
    - Eres mala para los chantajes…Mándame un mensaje cuando termines de comer con él y así te llamo para hablar…Claro, solo si no van a tu casa.
    - Ahhhhhh eres insoportable monga…te dejo, hablamos después, besitos.
    - -¡Bye y usa globitos!
    Gala cortó la comunicación con una sonrisa. Adoraba el carácter alegre y despreocupado de Sofía.
    Completamente distinta a la forma analítica, meticulosa y contradictoriamente impulsiva con la que regía cada paso que daba.

    Estaba guardando el teléfono en el bolsillo y volviendo a sus quehaceres cuando sonó el teléfono de su oficina. Era su jefe diciéndole que embalara “Río de Lágrimas” y lo dejara listo para que lo recogieran a las tres.
    Gala no lo podía creer… ¡Era el cuadro que amaba!
    Estaba triste mientras llenaba las guías para el Courier que pasaría a recoger el cuadro. Al parecer el comprador había decidido tratar directamente con Quevedo y dejar su identidad anónima.
    Ella pensó que muchas veces la gente de dinero era más excéntrica de lo que uno jamás pensaría.
    Cerrando de golpe su oficina, se dispuso a embalar el cuadro y a disfrutarlo por última vez.

    **********************************************************************​
    Al día siguiente eran las siete y cuarenta cuando Gala entró en el departamento repleta de bolsas y con tres dígitos menos en el banco.
    Era una persona muy respetuosa del dinero, jamás lo malgastaba porque sabía más que nadie, lo que costaba ganarlo, pero era también mujer.
    Y aunque odiaba admitirlo, se repetía que era necesario.
    Aunque si sabía perfectamente que los tres vestidos y los dos pares de sandalias las usaría, si y no, dos veces en la vida. Pero tenía que matar el tiempo hasta las nueve que la pasaría a buscar Salvo.
    Dejando las bolsas en la cama, se refugió en el baño para calmar sus nervios con una larga ducha hirviente.
    Media hora después, Gala salía con la cabeza y los hombros más ligeros. Estudiándo su imagen en el espejo se probó los vestidos y dos pantalones.
    Finalmente optó por uno de los vestidos que había comprado, uno azul estampado estilo marinero que combinaba con las sandalias de taco alto que también compro.
    Gala se enamoró de ese vestido ni bien lo vio. Pocas veces (casi nunca en realidad), le pasaba que algo que le gustara le quedara como ella quería. Unas veces parecía una foca en apnea y otras un costal sin forma. El marinero en cambio, resaltaba sus curvas y el maravilloso cinturón negro le disimulaba al menos tres kilos. Terminando de maquillarse, dio una última ojeada a su reflejo.
    Le gustaba mucho la elección de los colores y del maquillaje, sencillo y discreto.
    Dándose un toque de perfume, se sentó en la sala a esperar a Salvador. A las nueve menos cinco sonó el timbre y Gala prácticamente se lanzó del sofá.
    Se obligó a si misma a calmarse, se repetía que era solo Salvo. No había motivo para estar nerviosa.... ¿Entonces porque sentía que el corazón le estallaría? Espero un par de minutos (limpiando pelusas imaginarias del vestido) y con las manos sudorosas le abrió la puerta.
    Salvador estaba muy guapo, tanto que Gala pensaba en cuánto costaba aún acostumbrarse a verlo aparecer continuamente en su vida.
    Se había puesto una camisa crema con un pantalón de vestir negro y unos zapatos muy elegantes.
    Lucia relajado, se quedó mirándola con el ramo de rosas en la mano y una sonrisa.
    - ¡Gala! Wow, estas preciosa, te queda lindo el vestido.
    - ¿Este? Lo tengo hace mil....
    - ¿En serio? Me parece que lo vi ayer en una vitrina del Mall con el cartel de: “Nueva estación”.
    - Jajaaja ok, ok....lo compre hoy. ¿Contento? ¿Y tú qué hacías ayer en el mall?
    - Fui a comprar este traje... – lo dijo con expresión culpable.
    - ¿Por mí? ¡Me siento halagada!
    - Y tú… ¿compraste el vestido por mí? ¡Me siento halagado!
    - Bueno cuando hayas terminado de burlarte, creo que nos podemos ir. ¿Son para mí? - Dijo Gala indicando las flores.
    - En realidad me las regalaron con el traje...Para ser tan inteligente haces cada pregunta…Claro que sí, ponlas en agua.
    - Se las entregó y muy seguro de sí, se sentó en la mesa de la cocina mientras ella, sonriendo ante su respuesta acomodaba las flores en un jarrón que tenía en la sala.
    - ¿Y adonde iremos a cenar?
    - Es una sorpresa...ya lo veras.
    - Umm estamos misteriosos...Ok, estoy lista, vámonos.
    - Después de usted my lady.
    Para ser alguien que vivió tantos años fuera, Salvador manejaba por la ciudad con la desenvoltura de quien ha vivido mucho tiempo en la ciudad. Conocía casi todas las calles y evito los embotellamientos con la destreza de un taxista experto. Cuando pararon frente a un local a medio construir, Gala pensó que se había equivocado de lugar. Se volteó hacia Salvador con una mirada interrogativa y el, sonriendo le dijo:
    - Llegamos.
    - Estas bromeando...
    - No, este es el sitio.
    - ¿Salvo, estás seguro? Este sitio está en plena construcción.
    - Lo sé...es mío.
    - ¿Qué?
    - Bueno, no mío completamente. Es de Mauricio y mío...Es el negocio que te había dicho.
    - Pero no entiendo.
    - Bajemos y dentro, mientras cenamos te lo cuento todo.
    - Ok.
    Salvador como el perfecto caballero que era, bajó primero del coche y dando la vuelta, la ayudó a bajar. Tomándole la mano la condujo a la entrada donde un ingeniero daba instrucciones a un equipo de obreros a terminar de pintar las puertas principales.
    El local era muy grande, obviamente era un restaurante. Súper iluminado y lleno de mesas y sillas dispersas por todo el lugar. La guió hasta un rincón apartado donde había una mesa preparada con mucho cuidado. El menaje era divino, las velas y la rosa daban el toque romántico y especial a la improvisada cena. Corriéndole la silla, espero a que se sentara y también se sentó.
    Inmediatamente se materializó un espectacular mozo, parecía salido de un catálogo de Calvin Klein.
    Gala no sabía si era todo real, miraba todo como hechizada sin dar crédito a sus ojos. Mirando a Salvador, espero a que el comenzara a ordenar el vino.
    - Señor Cárdenas, señorita Gavioli muy buenas noches.
    - Buenas noches Raúl, comenzaremos con el vino, si Gala está de acuerdo.
    - Si, vino blanco gracias.
    - Ok, uno blanco para ella y un rojo de la casa para mí.
    - Inmediatamente.
    El mozo desapareció con la misma eficiencia y rapidez con la que apareció. Gala casi pensó que el tipo tenía poderes mágicos para desmaterializarse en pocos segundos.

    - Estas muy callada... ¿No te gusta?
    - ¿El mozo? Claro que si...es guapísimo.
    - ¿Ah sí? ¿Te parece? Recuérdame despedirlo entonces.
    - ¡Estoy bromeando bobo!
    - Lo sé...yo no.
    - Bueno,... ¿me contaras tus planes o piensas hacerme morir de curiosidad toda la noche?
    - ¿Te acuerdas que te dije que me quedaría?
    - Sí.
    - Bueno, en los dos meses que perdimos contacto, me dedique a trabajar. Sabes que me dedico a la administración de empresas y era asesor de las propiedades de mi mama...Pensé muchísimo en ti, en nosotros y en que no dejabas de tener razón al decir que lo nuestro jamás podría funcionar mientras estuviéramos lejos. Después de pensarlo mucho, decidí vender el apartamento que tenía en Houston e invertir en algún negocio rentable aquí en Lima. Sé que suena apresurado, lo hubiera podido hacer solo, pero dado que no confío en nadie más que no sea Mauricio, lo convencí para invertir sus ahorros conmigo.
    - ¿Ósea que este local es de los dos no? Eso dijiste.
    - Si Gala, escúchame hasta el final...Le pregunté qué tan en serio andaba lo suyo con Sofía y me dijo que lo bastante en serio como para proponerle matrimonio.
    - ¿Qué? ¿Matrimonio? ¿Estás bromeando? Apenas la conoce.
    - ¿Y eso que importa? Déjame terminar... ¿No dejas de hablar no? Cristo...
    - Ok perdón...Sigue.
    - Y como Mauricio es un chef bastante creativo y capacitado no podría haber mejor inversión que copiar la idea del restaurante de la tía de Mauricio acá...Un restaurante con todo tipo de comidas.
    - Es genial Salvador estoy súper feliz por ti, por Mauricio.
    - ¿Y por nosotros? ¿Estás feliz por nosotros?
    - Dime una cosa Salvador... ¿Lo hiciste por nosotros?
    - ¿Es que no oíste una palabra de lo que dije? ¿Qué más pruebas necesitas para convencerte que solo quiero que me permitas formar parte de tu vida? No te pediré que te cases conmigo...Aun no al menos...Solo quiero que aceptes ser mi novia, oficial y exclusivamente.
    Salvador le dijo aquello cogiéndole la mano y mirándola a los ojos.
    Gala lo miraba atentamente, buscando al fondo de sus ojos algún atisbo de mentira o engaño. No lo encontró. En la mirada de Salvador para su estupor, solo había expectación y amor. Algo que hizo que el estómago de Gala se encogiera. No sabía si estaba lista para todo eso. Habían pasado muchas cosas en pocos meses, la ruptura con Diego, el viaje y el alejamiento de Salvador.
    Pensó que no estaba lista para darle a Salvador la atención que se merecía, pero en el fondo sabía muy bien que un hombre honesto y valioso como Salvador no crecía en ningún árbol y mucho menos te lo traía Papa Noel por navidad.
    Luchando contra los impulsos masoquistas que le encantaba explorar, decidió darle (darse) una oportunidad.

    Mirando a Salvador a los ojos le dijo sonriendo:

    - Está bien Salvo, me encantaría ser tu novia oficial y exclusiva.

    ***********************************************************************​

    XII Cristales de Ilusión
    Si alguien le hubiera dicho a Gala que con una simple frase ella pondría esa sonrisa estúpida y esos ojos que le devolvía la mirada con adoración absoluta en el rostro de alguien, ella se hubiera reído hasta que le doliera la cara….Y más si le decían que la mirada y sonrisa venían de un tipo guapo, dulce, generoso y que había hecho todo para que ella lo tome en cuenta.
    Ella lo miraba fascinada mientras él saltaba de la silla y se arrodillaba a su lado abrazándola, y luego regresando de un salto a su sitio diciéndole que todo estaría bien. Aunque ella sabía que él la quería, no tenía idea que lo hubiera afectado tanto como para sonreír y mirarla como si ella fuera el ticket ganador de la Tinka.
    - Gala no sabes lo feliz que me haces con tus palabras. No te arrepentirás.
    - Salvo, relájate he dicho que acepto ser tu enamorada. ¡no que ganaste el Oscar!
    - ¿Siempre eres tan romántica o practicaste tus líneas en el baño?
    - Jajajaja sorry, pero es que cuando estoy feliz no paro de hacer bromas.
    - Y cuando estas molesta, cuando estas tranquila, cuando estas nerviosa…Hasta cuando estás triste no dejas de ser irreverente.
    - ¿Y eso te molestas? –Pregunto Gala alzando una ceja.
    - ¿Molestar? Para nada, al contrario. Amo esa energía, esa fuerza tuya. Tienes el espíritu de un corcel indomable.
    - Pues si hablas de montar podemos saltarnos el postre…Como oferta no está nada mal…
    - Jajajajaaa ¡no me lo digas dos veces que te cargo y te encierro conmigo durante al menos una semana!
    - Suena tentador pero el lunes trabajo y si pido vacaciones otra vez el histérico de mi jefe me destripa y usa mi sangre para su próxima obra maestra.
    - Tu trabajo…Respecto a eso… ¿Estás segura que quieres trabajar ahí? Conozco gente y…
    - Alto ahí tesoro Macho Alfa, el hecho que seamos enamorados no te hace el director de mi vida o mi manager laboral. Sé que me quejo (mucho) pero amo mi trabajo, amo el arte y aunque odie admitirlo, admiro y respeto el talento de Quevedo. Es un maldito bastardo engreído, pero tiene magia y arte en los dedos. Es innegable.
    - Bueno Gala baja la guardia y depón las armas, solo pensé que podrías ayudarme aquí, tu sabes, con lo del nuevo local. Serias una administradora genial y necesitamos toda la ayuda posible.
    - Me encantaría ayudarte a ti y a Mauricio en lo que pueda aunque estoy más que segura que Sofi ya los está volviendo locos con los millones de ideas que se le habrán ocurrido.
    - ¡Sí! ¡Dios, esa mujer es un huracán! No sabes, Mauricio está que corre de un lado a otro desde que se lo dijo, están yendo y viniendo de los almacenes comprando los muebles y de las escuelas de chefs buscando a los mejores. Esta loco por ella, nunca lo había visto tan feliz.
    - Si, ella tiene ese efecto en la gente, es inevitable adorarla cuando la conoces. Aunque puede ser increíblemente tenaz y testaruda. Es especial.
    - Por eso se llevan bien, porque tú también eres todo eso y más. Me encanta ver el tipo de relación que tienen, como se cuidan y se protegen.
    - Si, ella es como una hermana para mí.
    - ¿Y tu familia?
    116
    El Diario de Gala
    - Te lo dije, mi familia es loca… ¿Un poco como todos no? Adoro a mi hermana, a mi sobrina y a mi mama. Solo que soy demasiado independiente para el gusto popular.
    - ¿A qué te refieres? - Pregunto Salvador con genuino interés mientras entrelazaba los dedos con los de ella.
    - Lo clásico ya sabes,… Me fui muy joven y cuando regrese ya no soporte la presión de vivir en casa, avisar hasta para ir a comprar, que controlen tus horarios. Sé que lo hacían por qué me quieren y se preocupan,….Solo que…Yo ya no estaba para eso.
    - Te entiendo, pase por lo mismo con mi madre cuando me mude del centro de Houston a
    - Austin, es una ciudad en el mismo estado de Texas, pero lo bastante lejos como para ganarme el título de “hijo ingrato” solo por no ir a comer con ella todos los domingos. Por eso y para evitar más roces, me ocupo de sus finanzas, soy hijo único y mi padre tiene otro compromiso hace muy poco.
    - Entonces sabes a lo que me refiero, no es que uno no los quiera, es solo que una vez que te acostumbras a la libertad y a tu soledad, no es fácil soltarla. No ves las cosas de antes ni a
    - las personas bajo la misma luz.
    Se la quedó mirando tan fijamente que Gala se empezó a preguntar si no se le había atorado algo entre los dientes.
    - ¿Qué tanto me ves? Me pones nerviosa.
    - ¿Qué? Perdón Gala, es solo que pensé que una vez que me aceptaras se me bajaría un poco la sensación de euforia en el estómago que siento cuando estoy contigo.
    - ¿Estás seguro que no son gases? – Pregunto Gala mirándolo divertida.
    - Jajajajajaa ¿Es que planeas hacer una broma cada vez que te diga algo lindo? ¿Te has propuesto desinflarme? Date un poco de crédito.
    - ¡No! Perdóname Salvo…Creo que es mi sistema de supervivencia que olvide desactivar antes de salir.
    - ¿De qué hablas? - Parecía intrigado de verdad.
    - Desde siempre uso el humor y el sarcasmo como mecanismo de defensa.
    - ¿No me digas? No lo había notado. – Sonrió irónico.
    - No lo hago conscientemente, esta tan arraigado en mí que solo fluye como un río cuando siento que me pueden joder de alguna manera.
    - ¿Y piensas que trato de joderte?
    - ¡No! ¿Estás sordo? Por eso dije: “olvide apagarlo”. Dios que paranoico…Me haces sentir casi normal…
    - ¡Lo sé! Solo quería escucharlo…Estas a salvo conmigo Gala, jamás te haría daño.
    - Lo sé, pero también sé que a veces la gente hace cosas que pensó que jamás haría…Y que sin querer hieren a los que aman.
    - Pero yo…
    - No Salvador, no hagamos promesas. Las palabras son como arena entre los dedos sin una acción que las respalde.
    - Eres dura.
    - Realista es una palabra muy devaluada. Sé que no es quizás la reacción que esperabas, que otras chicas estarían más que felices de dejarte hablar y hacer promesas…Pero esa no soy yo y prefiero que si empezamos a conocernos lo hagamos sabiendo exactamente qué es lo que nos espera.
    - Te entiendo Gala, me encanta eso de ti. No me interesa lo que quieran otras mujeres, a mí me gustas solo tú. Solo a ti te quiero y sé que ya te quemaste una vez. Pero yo no soy el…Yo tampoco te mentiría.
    - Lo sé, sé que también te mintieron y por eso estoy segura de que serás honesto siempre…
    - Sé que quieres mantener los pies en la tierra amor… ¿Pero no crees que merezcas soñar un poco? –Dijo Salvador mirándola fijo.
    - Ahora fue el turno de Gala de mirarlo fijamente, lo miraba aturdida. Por primera vez en mucho tiempo la habían dejado sin palabras, no sabía que contestar. Él tenía razón.
    - ¿Y bueno no piensas contestar?
    - Perdón, solo que jamás se me había ocurrido si no lo decías.
    - ¿Qué cosa? –Parecía confundido, no tenía idea de a qué se refería Gala.
    - Digo que tienes razón, he estado tan preocupada en protegerme de que las emociones me toquen que me olvide de soñar. Di por sentado que ya no valía la pena.
    - ¿Y todo por lo que te paso con tu ex?
    - ¡No! Es…Por todo creo. Pero es una charla larga y aún no he visto los alrededores ni hemos hablado de ti.
    - Está bien, terminemos de comer y te hare un recorrido.
    Salvador sabía que ella le daba evasivas porque aún no estaba lista para abrirse totalmente con él, pero lo haría. Pero tenía la paciencia de un santo y la determinación del demonio todo en uno. No dejaría que ella siguiera andando por ahí como si sintiera que necesitara defenderse del mundo a mordiscos. No con él para protegerla. Y se aseguraría que mientras estuvieran juntos que no le quedara ninguna duda.
    - Wow es hermoso de verdad, deben haber gastado un montón.
    - Pues sí, no fue nada barato, pero si queremos que “Sabores del Mundo” sea un lugar A1 en
    - Lima, debemos invertir.
    - ¡Ya decidieron hasta el nombre!
    - Si, lo sugirió nuestra bella Administradora Sofía.
    - Pues es genial, el nombre es perfecto. Elegante y lo bastante sencillo para recordarlo.
    - Sí, eso mismo pensamos con Mauricio…Ahh tengo otra sorpresa para ti.
    - ¿Otra? ¿Qué es?
    - Dije “sorpresa”…creo que significa que no puedes saber.
    - ¡Ahhh odio esperar!
    - La espera hace que el resultado sea más dulce.
    - ¿Quién puede negar eso?
    - Si alguien puede llevar la contraria y negar, esa eres tú.
    - Y yo que pensé que te enamoraste de mi carácter dulce y conciliador…
    - Si por supuesto...Tu sorpresa espera en casa.
    - ¿En mi casa?
    - Cuando lleguemos lo sabrás.
    - ¿Y cómo piensas mantenerme ocupada hasta entonces?
    - Se me ocurren algunas ideas.
    Salvo tiró de ella hacia él y la besó mientras la arrastraba a la bodega y cerraba la puerta recién instalada.
    El mozo y el cocinero se miraron sonrientes, el ingeniero fingió no notar nada y seguía dando órdenes por teléfono.
    **********************************************************************​

    Se estacionaron en la puerta del edificio de Gala y Salvador se bajó a abrirle la puerta. Ella estaba feliz, mientras lo veía dar la vuelta al carro y abrirle la puerta tan guapo y seguro, no podía recordar la última vez que se hubiera sentido tan relajada y contenta. Con Salvador sentía una paz que no había experimentado jamás, le transmitía una seguridad y una devoción que la sorprendían. Nadie nunca la había tratado así, con tanta dulzura y delicadeza. Eso de las mariposas eran un mito…ella no sentía mariposas, sentía un enjambre de avispas salvajes cada vez que lo miraba. El solo tenerlo cerca hacia que le temblaran las piernas.
    Así que ella se propuso no arruinar las cosas esta vez. Gala quería que esta relación funcionase.
    - Baje princesa, su sorpresa espera.
    - Como usted diga mi príncipe.
    - Tienes que cerrar los ojos.
    - Estas bromeando…
    - ¿Por qué?
    - Porque eso es lo que dicen en las películas y cuando la pobre tonta entra en la casa la amarran, descuartizan y hacen carteras con sus tripas.
    - Gala si te hubiera querido descuartizar lo habría hecho en el restaurante, allá teníamos cuchillos hasta de sushi.
    - Buen punto,… ¿Cierro los ojos o quieres vendarme? – Se puso delante de él con una sonrisa.
    - Te puedo vendar y amarrar después, por ahora me basta con que cierres los ojos.
    - Mira que eres optimista. – Le dijo riendo.
    - Casi como tu…Vamos.
    Subió con ella por el ascensor, Gala iba con los ojos cerrados obedientemente y el la guiaba con el brazo por la cintura. Llegaron al piso y ella le entregó las llaves. Salvador abrió la puerta esperando que lo que había preparado colmara las expectativas de Gala.
    Quería darle una sorpresa que le asegurara un puesto permanente en sus pensamientos.
    - Ahora...Ábrelos.
    - ¡No puede ser!
    El minúsculo departamento estaba completamente lleno de globos y flores, Había un oso gigante al lado de la mesa que tenía en las patas una canasta con champagne y frutas. Parecía salido de una ridícula y cursi película americana. Solo que ella no se sentía ridícula, cursi si, a morir. Los ojos le quemaban de la sorpresa y se volteó a mirarlo confundida.
    - Sofía y Mau me ayudaron mientras te llevaba a cenar.- Dijo leyéndole la mente. - Ella sabía dónde dejas las llaves de emergencia y lo acomodaron todo. ¿Te gustó?
    - ¿Gustarme? Me dejaste sin palabras, es lo más dulce que nadie haya hecho jamás por mí.
    - Aún falta…
    - ¿Falta? ¿Qué falta, que me traigas a Luis Miguel?
    - Creo que te gustara más…Vamos.
    La cogió de la mano y la llevó a la habitación. Al contrario del resto de la casa, el cuarto solo tenía el ramo de rosas que le trajo antes de ir a cenar en la mesa de noche y seguía tan normal y ordenado como lo dejó.

    Excepto por el cuadro.

    El maravilloso retrato al óleo de la mujer en el lago le devolvía la mirada desde lo alto de su cama.
    Lo habían colgado a la altura perfecta, pero no entendía que hacia el cuadro ahí. No le había contado sobre él a Salvador, no podía ser coincidencia. Reprimiendo las lágrimas pasaba su mano por el cuadro y volteo a mirar esperando respuestas.
    - ¡Fuiste tú! ¿Cómo sabias?
    - Sofía me lo dijo. Cuando hablamos por teléfono le pregunte que deseabas más que nada y me dijo que la única cosa material que verdaderamente querías era ese cuadro.
    - No debiste hacerlo, es ridículamente caro.
    - ¿Y para que esta el dinero si no es para hacer a los que amamos felices? Plata es solo eso Gala, plata y como tal viene y va.
    - De todas formas, es un regalo estupendo. No creo poder superarlo.
    - No es una competencia, no quiero ni espero que me devuelvas el gesto. El ver tu rostro iluminarse cuando lo viste fue mi mejor recompensa.
    - Eres increíble. ¿Sabes que son más de dos años que estoy enamorada de ese cuadro? Entre a trabajar ahí por él, rezando todos los días para que no lo vendan. Y hoy me sentí en el piso cuando me tocó embalarlo.
    - Y ahora que el cuadro es tuyo, puedes enamorarte de mí. – La abrazó y pasando los dedos por sus mejillas tocando sus lágrimas le dijo: - El cuadro te esperó, era el destino. Así como
    - era destino conocernos. O eso dijiste en Cancún.
    - ¿Yo dije eso? Creo que dije que quizás habíamos conocido las personas equivocadas para poder apreciar a las correctas cuando aparecieran.
    - Jesús que memoria…Pero te referías a mi obvio.
    - Y yo que pensé que era la modesta.
    - ¿Y entonces…? ¿Ni un beso por la sorpresa?

    Ella lo miró con una sonrisa y lo empujó a la cama.

    - Creo que te ganaste algo mejor que un beso. ¿Podrías traer la botella que está en barriga del oso gigante?
    - Srta. Gavioli, ¿me quiere emborrachar?
    - ¿Necesito hacerlo para que mantengas las manos fuera de mi vestido?
    - Pues…no…
    - Entonces cállate y ve por la botella mientras voy al baño.
    Salvo la besó y salió por la botella y las copas. Mientras buscaba en la cocina minúscula y organizada pensó que Sofía y Mauricio eran los mejores amigos del mundo. Había logrado el efecto deseado. Ella estaba feliz, el no imagino jamás que un cuadro la pondría así. Pensó que había sido el dinero mejor gastado de su vida. Pero conocía a Gala y sabía que con ella nada era simple como parecía, ese cuadro significaba algo para ella. Más tarde lo averiguaría, pero sabía por Sofía y por experiencia propia que debía ir despacio, no podía presionarla o ella se cerraría.
    Tendría paciencia. Toda la necesaria para entenderla.
    En el baño Gala batallaba para quitarse el vestido y ponerse un camisón de esos sexys que le había regalado Sofi por su cumpleaños ya que decía que siempre dormía como una anciana cubierta hasta la cabeza. ¿Pero qué podía hacer si tenía frio? Con ella esas cosas sexys no iban. Decidió ponerse el bendito camisón puteando en silencio a su amiga por elegirlo tan corto. Se lo puso rápidamente antes de arrepentirse y se quitó el maquillaje. No quería amanecer con el rímel corrido y los ojos de panda. Se puso solo lápiz negro (waterproof) y brillo de labios. Echándose un poco de perfume y dándose un último vistazo para ver si estaba bien afeitada, salió rápidamente del baño.

    Salvador estaba de pie al lado de la cama. Tenía una de las rosas en la mano y se la tendió teatralmente a Gala. La miro encantado bajo la tenue luz que venía del baño, estaba tan linda, repentinamente tímida caminó hasta el con los ojos bajos.
    - Wow que linda, me encanta ese camisón.
    - Sofía me lo regalo por mi cumpleaños.
    - Te queda perfecto, negro siempre es un acierto…Pero aunque me encantaría seguir discutiendo de moda otro día, ahora me interesa más ver que hay debajo…- Dijo abrazandola.
    - ¿No deberíamos tomar una copa antes? ¿Para festejar?
    - Déjalo para después…
    Le calló la respuesta con un beso mientras deslizaba el camisón de sus hombros.
    Gala se sentía en un sueño, había hecho jamás el amor con nadie como lo hacía con Salvador. Era dulce, lento, apasionado y siempre atento a ella. Aun no se acostumbrada a esa delicadeza, casi parecía que esperase por ella. No se apresuraba, disfrutaba de cada paso. Cuando terminaron la abrazó y besando su pelo le preguntó:
    - ¿Entonces? ¿Todo bien?
    Ella sonrió y se giró a verlo. A pesar de lo listo y seguro que parecía, Salvo era como todos los hombres, después de hacerlo necesitaban saber que estuvieron increíbles. Le dieron ganas de joderlo y gritar:” ¡ohhh sí, eres el Rey!….”
    Pero no quería exagerar así que solo sonrió y dijo:
    - Umm,.. No sé.
    - ¿Cómo que no se?
    - Pues tengo mala memoria…
    - ¡Déjame recordártelo!

    ******************************************************************​

    Al día siguiente Salvo se levantó porque sintió frío. Se dio la vuelta y vio que Gala no estaba, la busco con la mirada y se tranquilizó al sentir bulla en la cocina. Se relajó y la espero. Cinco minutos después la vio llegar con una bandeja de pan tostado, huevos, café y jugo recién hecho. Se sentó en la cama y dándole un beso en la mejilla puso la bandeja en la cama.
    - ¿Y esto?
    - Es lo mínimo que podía hacer después de la hermosa sorpresa de anoche.
    - Pero cocinaste…
    - Si, aunque no lo creas esto lo hice yo. Y nadie se ha intoxicado jamás por mi comida….No soy Mauricio pero cocino bien.
    - Estoy jodiendo, se ve buenazo.
    - ¿Qué te parece si desayunamos, nos bañamos y vamos de paseo?
    - ¿Y dónde te gustaría ir?
    - Podríamos ir a la exposición de fotos de la que hablo Mauricio, esa que esta por el centro.
    - Eso empieza como a las doce todavía, tenemos tiempo para quedarnos un rato más, disfrutemos el sábado.
    Terminaron de desayunar y mientras Salvo lavaba y acomodaba la cocina, Gala se duchaba recordando la noche anterior.
    No podía creer que había encontrado alguien como Salvador. Sentía que estaban juntos hace mucho, algo absurdo porque si contaban bien se conocían apenas unos días. Pero Gala sabía que no necesitaba mucho tiempo para saber que él era lo mejor que le había pasado.

    Salvador terminó de limpiar y al ver que Gala se demoraba secándose el cabello en el baño, se puso a tender la cama. Ya Sofía le había dicho que una de las cosas que detestaba ella era ver su cuarto desordenado y pensó que le sorprendería mucho ver que había acomodado todo para cuanto ella saliera.
    Mauricio como el buen optimista que era le había traído junto con el cuadro, ropa en un maletín.
    Le dijo: “Hermano, por si la fiera cae, te dejo el maletín de emergencias.” Salvador se rió y esperó que su amigo tuviera razón.
    Y la tuvo.
    Ahora, después de lo de anoche, ahí estaba el, acomodando sus cosas en la cama, esperando que su novia saliera. Aun le parecía mentira, no podía creer que las cosas hubieran salido así de perfectas, estaba sorprendido por la respuesta de Gala y después de lo de anoche no le quedaban dudas de que solo tenía ojos para él. Aunque si aún no le había dicho que lo amaba, el sentía que estaba cerca de sacarle uno.
    Gala salió del baño envuelta en la bata con el cabello seco y con un maquillaje ligero. Miró sorprendida el cuarto, la cama estaba hecha, parecía que había barrido y las cosas estaban ordenadas. Además había un maletín encima de la cama del cual Salvo sacaba cepillo de dientes, un jean, una camisa y unos bóxers. Le sonrió y le pregunto irónica:
    - ¿Arreglaste el cuarto?
    - Por supuesto…también he vivido solo y se limpiar… - Le dijo casualmente mientras acomodaba sus cosas.
    - Podría acostumbrarme a esto… Oye una pregunta: ¿Tan seguro estabas que pasarías la noche aquí que dejaste un maletín?
    - Digamos que tenemos amigos que me contagian el optimismo.
    - ¿Fueron ellos no? ¡Hasta ropa te dejaron!
    - ¿Qué te puedo decir? Dejaron el maletín debajo de tu cama…Confiaban en lo nuestro más que nosotros mismos. Ahora me voy a bañar, salgo en diez minutos.
    Y dándole una palmada en el trasero se fue corriendo al baño con el cepillo de dientes en la mano.
    Gala lo escuchaba cantar en la ducha (bastante mal por cierto). Y sonreía al verlo tan relajado y feliz.
    Diez minutos después Salvo salía del baño con una toalla alrededor de la cintura y se movía por el dormitorio con la elasticidad de una pantera. Ella lo miraba sonriente mientras acomodaba sus cosas en la cartera, casi no podía creer que había estado tan cerca de arruinarlo todo con alguien como él. Hizo una plegaria de agradecimiento por Sofía, Mauricio y por el mismo Salvador por no darse por vencido.
    ¡Y sobre todo al Universo por demostrarle que no la odiaba después de todo!
    - ¿Estás lista Gala? – Pregunto Salvo mirándose en el espejo.
    - Si, déjame apagar todo y nos vamos.
    Después de revisar minuciosamente las luces, el gas y hasta la basura, salieron cerrando la puerta mientras Salvador se burlaba de ella diciéndole que debería haber conseguido trabajo en Defensa Civil y no en una Galería de Arte.
    - Vamos en mi carro y después te dejo donde Sofía para que recojas tu camioneta.
    - Mauricio la deja hoy en casa de mi abuela. Visto que no trabajas hasta el lunes temprano pensé que me podía quedar hoy también contigo. – Dijo Salvo con una sonrisa.
    - ¡Claro! Solo que pensé que querías cambiarte.
    - ¿Para qué? En el maletín del gimnasio dejaron ropa como para tres días.
    - ¿Por eso lo dejaste? Recién noto que no lo traes en la mano.
    - Visto que estaremos tan ocupados, tú con el trabajo y yo con el restaurante, pensé que mientras más tiempo aprovechemos mejor.
    - Parece que piensas en todo,…Repito...podría acostumbrarme a eso.
    - Pues tendrás que hacerlo princesa, pienso molestarte durante mucho tiempo.
    Ella le tendió las llaves de su carro sonriendo, Salvo se sorprendió que lo dejara conducir sin replicar y lo tomó como un signo de confianza. Casi podía escuchar el hielo resquebrajándose poco a poco en ella.
    Salvador conducía relajado y en silencio, disfrutaba el verla cambiar el dial tarareando sin sentido.
    De repente Gala se iluminó y subiendo el volumen le dijo:
    - ¡Esta es! Te dedico esta canción…Escucha la letra. – Dijo haciéndole una venia.
    Salvo escuchaba atento y sonrió al oír la letra en la voz de Air Supply, una canción muy vieja pero con una letra precisa para los dos:
    “….and i know the time's gonna fly
    And i'm never gonna tell you everything
    i've gotta tell you
    But i know i've gotta give it a try
    And i know the roads to riches
    And i know the ways to fame
    I know all the rules and then
    I know how to break 'em
    And i always know the name of the game
    But i don't know how to leave you
    And i'll never let you fall
    And i don't know how you do it
    Making love out of nothing at all”
    (*"...y sé que el tiempo pasara volando,
    Sé que jamás lograre decirte
    Todo lo que tengo que decir.
    Pero sé que debo intentarlo
    Y se los caminos a la riqueza
    Conozco las formas de llegar a la fama
    Y me sé todas las reglas
    Y también la forma de romperlas
    Y sé siempre el nombre del juego
    Pero no sé cómo dejarte
    Y jamás te dejaré caer
    Y lo que no sé es como logras
    Crear un amor de la nada...")

    Salvador la miraba sonreír y se sintió como una niña, con un nudo en la garganta. No se había sentido así desde la secundaria. Nunca había creído en el amor a primera vista, ni que las emociones se desarrollaran a la velocidad de la luz. Se burló siempre de Mauricio por ser el más enamoradizo de los dos. Él pensó que había amado a Jimena, pero no eran nada comparado a lo que sentía por Gala. Desde que la conoció se sentía siempre eufórico, con ganas de estar con ella, de verla sonreír. Sabía que era linda, pero sin pecar de creído, tenía que admitir que tenía éxito con las mujeres. Había salido con muchas, algunas más lindas que ella, pero no fueron Ella.
    No podía evitar tocarla todo el tiempo, quererla proteger. Solo pudo tomar su mano y besársela, parecía que Gala entendía como se sentía ya que solo siguió cantando y le acaricio el rostro y sin soltarle la mano avanzaban lentamente por aquella ciudad llena de niebla y ruidos.

    *********************************************************************​
    Para cuando estacionaron al frente de la exposición ya estaba casi lleno, a pesar que faltaba más de veinte minutos para la apertura, la gente se arremolinaba en la entrada y comentaban que sería un éxito para la joven fotógrafa.
    Mientras esperaban, el celular de Gala empezó a sonar y vio que era su madre, visto que no hablaba con ella desde la semana pasada y ella ignoraba por completo la existencia de Salvador, se disculpó y contesto el teléfono. Él le sostenía la mano mientras ella respondía:
    - Hola mami… ¿Cómo estás?..... No, no puedo ir a comer hoy…Estoy en el centro…No estoy con Sofía,….Estoy con mi enamorado.
    - Salvador sonreía y le susurraba que fueran a comer con ellas, Gala parecía aterrada ante la idea de comer con su familia con él y eso pico más su curiosidad.
    - Vamos Gala, quiero conocerlas.
    - Aja…claro ma,….(No quiero ir) …
    - Solo almorzamos y ya…No te hagas de rogar.- Le susurro Salvo y ella sonrió.
    - Ok, vamos a las dos y media, cuando acabe la exposición…Claro, si, nosotros llevamos, besos.
    Viste que fácil.
    - Aja.
    El la miro extrañado y ella sonrió nerviosa. No entendía ni ella misma porque la alteraba tanto un almuerzo con su familia y Salvador, él era maravilloso y les encantaría. Conociendo a su madre estaría de un lado a otro en la cocina sin saber que más ofrecerle.
    Estaba perdida en sus pensamientos cuando escuchó que le decía:
    - ¿Amor estas bien? Ya abrieron la galería.
    - Si, sorry estaba pensando.
    - ¿Tienes algún problema en llevarme donde tu familia?
    - ¡No! No es eso Salvo, es solo que no les había contado nada de lo que paso en Cancún, ósea, no saben nada de lo nuestro ni de nada…Hasta donde ellas saben, yo fui de viaje con
    - Sofía por despecho.
    - ¿Eso quiere decir que en casi tres meses no han hablado?
    - No, si hemos hablado y he ido a verlas, pero cuando nos hemos visto hablamos de otras cosas. Chismes familiares, de mi sobrina, de mi trabajo. Como siempre que me preguntaban sobre mi vida personal daba evasivas, simplemente dejaron de hacerlo y yo no hice nada para cambiarlo.
    Salvador la escuchaba atentamente mientras ella miraba las fotos. Pensaba que quizás si almorzaban con su familia la ayudaría poco a poco a hacer las paces con su pasado.
    - Pues hoy se pondrán al día de las novedades, es tu familia y merece saber que estas bien y feliz… ¿Y qué comeremos? – Preguntó con un tono ligero.
    - Harán lasaña y pie de limón.
    - Umm buenazo, llevamos el vino y los helados.
    - Perfecto saliendo vamos y compramos.
    Termino la exposición y Gala salió con dos fotos en su bolso, una la compro para Salvo y la otra para su sala. La de Salvador era una puesta de sol en la playa que le recordó a los días en Cancún, él se emocionó cuando ella insistió en regalárselo y le pidió que lo coloque en su cuarto. El de Gala en cambio era un ciprés en otoño, la foto era muy sencilla, pero la melancolía y la belleza que le transmitió fueron suficientes para comprarlo a ojos cerrados.

    Salieron de la tienda con las bolsas en la mano y decidieron caminar hasta la casa de la mama de Gala, el estacionamiento estaba a menos de dos cuadras y ella pensó que le haría bien caminar para tranquilizarse antes de enfrentar a su familia.
    Estaban en silencio, Gala iba muy pensativa desde la llamada de su madre y Salvador pensó que era mejor dejar que ella iniciara el dialogo.
    Llegaron al edificio y antes de que toquen sintieron el clic de la puerta que les permitía el acceso al Edificio. Ella alzó la vista sorprendida y vio que su madre estaba asomada al balcón con Cate y sonreían al ver a Salvador de la mano de Gala... ¡Era vergonzoso, solo les faltaba gritar: uuuuhhh!
    Ella solo suspiro empujando la puerta y dijo:
    - No digas que no te advertí.
    - ¿Esa es tu mama y Cate? Que lindas.- Salvador les sonreía y saludaba con la mano, bastante divertido de la reacción avergonzada de Gala. - Quita esa cara que parece que estuviéramos yendo al paredón.
    - No te burles que antes del postre querrás que eso sea cierto…
    - No pueden ser tan malas.
    - No lo son, solo que…Espero que sean normales.
    - Tranqui, si sobrevivimos a este almuerzo, tenemos el de mi abuela el próximo sábado. A diferencia de ti, todos en mi familia ya saben quién eres y se mueren por saber quién es la misteriosa chica que me hizo dejarlo todo y empezar de nuevo.
    - Llegamos. – Dijo ella cogiéndolo de la mano y arrastrándolo del ascensor.
    La puerta estaba abierta se oía a lo lejos la música pop saliendo del cuarto de Cate.
    Su madre estaba terminando de poner la mesa y vio a Mariana sentada en la sala leyendo un libro.
    - Hola chicas. – Saludó Gala tímidamente.
    - ¡Gala! ¡Llegaste!
    Cate llego corriendo y abrazó a su tía mientras miraba con curiosidad al guapo desconocido que sostenía una bolsa plástica con lo que parecían helados.
    - Mucho gusto Cate, Soy Salvador tu tía habla mucho de ti, dice que eres muy buena para el arte.
    - Gracias. – Ella se sonrojó y después de saludarlo fue con su madre, lo cual Gala interpretó como un buen signo, a Cate le agradaba Salvo.
    - Mama él es Salvador, mi enamorado.
    - Mucho gusto señora, trajimos vino y helados.
    - Muchas gracias, pero dime Romina. Dame la bolsa y pónganse cómodos. ¿Quieren tomar algo? ¿Vino, cerveza?
    - Yo tomare una cerveza, Salvador prefiere el vino.
    - Si por favor.
    - Enseguida regreso.
    Gala vio a su hermana cerrar el libro y se alzarse del sofá. Se acercó a ellos con una sonrisa.
    - Mucho gusto Salvador, soy Mariana la hermana de Gala.
    - Mariana que gusto conocerte por fin, Gala siempre habla de ti. – Mintió educadamente Salvo para sorpresa de Gala.
    - ¿Ah sí? Espero que bien… - Gala notó que su hermana estaba siendo casual y divertida, así que se relajó y esperó que la conversación fluyera.
    - ¿Y entonces se conocieron en Cancún? – Dijo Romina entrando en la sala con las bebidas.
    - Sí, nos conocimos la primera noche en la fiesta de bienvenida a los huéspedes del hotel.
    - ¿Y tú vives allá? – Mariana miro a Gala mientras hacia la pregunta, casi parecía esperar escuchar que otra vez su hermanita se metía en una relación sin futuro.
    - Salvador vivía en Houston pero ahora vivirá en Lima. – Gala arrastraba las palabras y veía que las facciones de su madre y hermana se relajaban notablemente.
    Salvo mantenía una calma y seguridad que Gala envidiaba, le sostenía la mano y les sonreía como un bendito. Ella calculo que había tardado unos diez minutos y las tenía encantadas. Era la imagen del chico de familia que toda madre sueña, incluso Cate lo escuchaba embobada mientras las hacía reír contándoles la historia del nativo que se tropezó con los remos cuando viajo la primera vez a Cancún cuando tenía doce años.
    - Entonces Salvador... ¿decías que el restaurante es en sociedad con Mauricio? ¿Qué es el nuevo novio de Sofía, cierto? – Preguntó Romina.
    - Si exacto, están encargados de casi todo. Ya hasta me da pena con ellos, desde que llegamos casi ni me he ocupado del papeleo.
    - Que loco, fuiste a Cancún por despecho y encontraste enamorado….Y Sofía como siempre no perdió tiempo. - Mariana lo dijo socarronamente pero Salvador sintió a Gala encogerse por la ironía de su hermana y solo atinó a mirarla.
    - Sofía es un amor y Mauricio no ve más allá de ella. Y nosotros…, - dijo cogiéndole la mano y mirándola a los ojos.- Pues los dos nos cruzamos con las personas equivocadas pero dentro de todo fue una bendición, ya que si no jamás hubiéramos viajado y conocido.
    Mariana levantó una ceja un poco escéptica al tono de Salvador, en cambio la madre de Gala sonrío y le guiñó un ojo. Ella apreciaba el apoyo y la seguridad de Salvo, la hacía sentir protegidade las respuestas de su hermana, aunque si estuviera acostumbrada, era lindo saber que el sacaba cara por ella.
    Bueno pasemos a comer que se enfría la lasaña. – Dijo Romina cortando el incómodo silencio.
    Gala sonrió cuando camino al comedor, Salvo la abrazó y dándole un beso en el cuello le susurro:
    - Tranqui amor, dos horas más y estaremos en tu depa…Prometo ser tu esclavo esta noche si aguantas con una sonrisa.
    - ¿En serio? ¿Puedo pedirte lo que sea? ¿Incluyendo que limpies? – Ella le sonrió burlonamente.
    - Pensaba algo más íntimo pero ok…lo que sea,…Esta noche será dedicada solo a ti.
    - ¿Qué es más íntimo que limpiar el baño? Jaajajaja ok amor, tu sí que sabes negociar…Deberías estar en Wall Street y no administrando restaurantes, estás perdiendo plata.

    ***********************************************************************​

    Contrario a los minutos previos con las ironías de Mariana, el resto de la comida fue bastante agradable. Gala noto a su madre más cariñosa, más receptiva a lo que ella sentía. O quizás era solo que finalmente la veía tranquila y eso la hacía feliz. Mariana se relajó y conversaba sobre religión y cultura general con Salvador mientras Cate ponía al tanto a Gala de sus actividades en la escuela y las canciones de moda. Cuando terminaron el café, se despidieron de Salvador como si lo conocieran años, pidiéndole que regrese cuando quiera que esa era su casa. Hasta bromeaban diciendo que era un mártir por aguantar el carácter un difícil de Gala. Para cuando llegaron al ascensor ella pensó que había envejecido al menos unos diez años.
    - Bueno eso fue espeluznante…
    - ¿Qué? ¿Qué le haya caído bien a tu familia?
    - ¿Caerles bien? ¿Estás jodiendo? Si pudieran te adoptaban a ti y me desterraban al Cairo.
    - ¿Te han dicho que eres un poco exagerada?
    - Por favor, mi madre no dejaba de llamarte “hijo”, mi sobrina babeo la alfombra mientras hablabas de tu viaje a Londres y hasta la amargada de mi hermana rompió coraza cuando le hablaste de la Sabana Santa…
    - Le dicen la Síndone…
    - ¡Sé cómo le dicen! ¡Además no sabía que leyeras tanto!
    - Eso es porque solo te interesa mi cuerpo...Todas son iguales… – Salvador dijo haciendo cara de drama para aligerar su humor.
    - No me jodas…- Ella lo miró tratando de reprimir la risa.
    - Gala…. ¿No crees que estas exagerando? Pensé que estarías contenta al ver que me aceptan.
    - Claro que me alegro Salvo, solo que ahora quien las aguanta.
    - ¿Siempre es así con los chicos que has traído?
    - Pues,…Nunca he traído a nadie…Eres el primero que las conoce…Por eso estaban desatadas.
    - ¿A qué te refieres?
    - Que querrán los pormenores de nuestra relación, si vamos en serio, etc. Nosotros recién estamos viendo que tal camina este niño como para que ellas quieran mandarlo a la
    - universidad.
    - A mí no me asusta que quieran estar pendientes, al final no entiendo porque te estresas, tú siempre logras mantenerlas a raya. Lo que hagamos o no, es cosa nuestra. Tienes que ser más tolerante y aprender a relajarte. – Salvador sintió que lo que ella le decía significaba que tomaba su relación en serio…era casi tan bueno como un te amo.
    - ¿Por qué carajo siempre tienes razón? Me llega.- Gala sabía que él tenía razón y que su actitud era infantil, pero no quería arruinar su domingo así que lo abrazó y dándole un beso en la mejilla le preguntó:
    - ¿Aunque si no fue una tortura china después de todo, sigue en pie la oferta?
    - Por supuesto, primero un baño largo y después usted mi ama, pide lo que quiera.
    - Creo que será un buen domingo después de todo.

    **********************************************************************​
    Al día siguiente después del desayuno Gala dejó a Salvo directamente en el restaurante porque tenía reunión con el ingeniero y ella se fue al trabajo, no sin antes decirle que pasaría por su casa para cenar juntos cuando llegara.
    Gala estaba sumergida de facturas y entregas atrasadas cuando se apareció Sofía haciendo un escándalo como siempre. Felizmente Quevedo no estaba, porque si no Gala hubiera escuchado su enésimo grito.

    - ¡Gala! ¡Desgraciada ni me llamas!
    - ¡Dios Sofi! ¿No puedes llamar como las personas normales? Estaba esperando mi refrigerio para ponerme al día contigo.
    - Ayy manita, eso de estar en las mieles del amor te descoloca del universo.

    Gala ignoró deliberadamente el tono burlón de Sofía porque sabía que tenía razón, en todo el fin de semana no la había llamado ni siquiera para contarle como había ido todo con Salvador. Odiaba pensar que se convertiría en esas tipas ridículas que porque tenían novio dejaban a sus amigas de lado. Eso sí que no estaba bien.
    - Tienes razón Sofi, perdóname. He estado tan absorbida con Salvo que me olvide de llamarte. Te lo compensare.
    - Pues no se diga más, mañana en mi casa. Solo nosotras, también tengo cosas que contarte.
    - ¿No quieres adelantarme nada? Espérame un rato y salimos a almorzar. Ya casi es mi hora.
    - Bacán, te espero en el restaurante de la esquina, voy pidiendo las cervezas.
    - Estoy trabajando…
    - Una no te matara, además la necesitaras para lo que te tengo que contar…
    - Está bien picaste mi curiosidad…Ahora déjame cerrar para irme a chismear contigo.
    Sofía salió tarareando contenta y Gala terminó de rellenar unas facturas para poder cerrar su oficina y la galería mientras se iba a comer. Los lunes siempre eran tranquilos, generalmente Quevedo no hacia acto de presencia hasta los miércoles, entonces se encerraba durante su proceso creativo y nadie podía molestarlo ni hablarle hasta que el mismo lo hiciera. Esos días eran los más estresantes, pero también los más emocionantes para ella, ya que adoraba ver como cobraban vida los lienzos.
    Gala entró al restaurante y encontró a Sofía saboreando su cerveza, alzó la cabeza y sonrió cuando se sentó frente a ella en la pequeña mesa para dos.
    - Espero que no te moleste, ya pedí el especial para las dos. Sé que tienes solo una hora así que al menos nos aseguramos que comas.
    - Por mi perfecto. ¿Ahora si me dirás cuál es el misterio?
    - Estas viendo a la nueva administradora de Sabores del Mundo.
    - ¿Qué? ¿Y tú trabajo?
    - ¿Mi súper chamba como anfitriona? Creo que los eventos automotrices y de centros comerciales sobrevivirán sin mí.
    - Jajajajaa es perfecto. No podría haber alguien mejor que tú para el puesto.
    - En realidad si…Tu lo harías mucho mejor, de hecho lo sugerí. Pero Salvo me dijo que ni por todo el oro del mundo dejarías la galería ni el cuartucho ese que llamas oficina.
    - ¿Salvo dijo eso?
    - Bueno lo del cuartucho lo digo yo. Pero sabes que es cierto.
    - No podría irme ahora, tenemos exposiciones programadas para dentro de dos meses y mi jefe esta como loco.
    - Esa es la diferencia, tú amas tu trabajo Gala, yo odiaba el mío. Odiaba pararme como un maniquí sin cerebro y sonreírles a los viejos verdes que se me pagaban. Pero visto que no pude terminar la universidad, no es que tenía muchas opciones.
    - Agradece que al menos tuvieras la cara y el cuerpo para hacerlo, además no te quejes que había meses que ganabas más que yo.
    - Claro que no me quejo, solo te digo que ya estoy un poco grande para estar tantas horas de pie. Además me hace ilusión trabajar con Mauricio.
    - Estas templadaza. ¿Demás preguntarte como van las cosas con él? ¿O tomo tu cara de babosa como respuesta?
    - Jajaja…Digamos que creo que esta vez vamos en serio. Sé que es pronto para hablar de compromisos pero creo que el también piensa lo mismo.
    Recordó lo que Salvador le dijo el sábado en el restaurante, que Mauricio quería proponerle matrimonio a Sofía pero quería que sea una sorpresa.
    Ella sonrió y decidió no arruinarle la sorpresa a Mauricio, ellos habían sido tan lindos con Salvador
    y con ella que lo menos que podía era cerrar el pico y dejar que hiciera su magia en Sofía.
    - Otra vez te hablo y ni caso…Parece que ni el amor ni las encerronas con Salvo te quitan lo distraída.
    - Jajaajaa calla sonsa, estaba pensando en lo chévere que será irnos los cuatro a cenar o a pasear ahora que estarás hecha una ejecutiva. Solo espero no te olvides de los pobres ahora que serás una mujer tan ocupada.
    - Por favor, antes de que yo me olvide de ninguno de ustedes el infierno se congela.
    - Así me gusta…
    - Y no me contaste lorna. ¿Te gustó la sorpresa de Salvo?
    - Y la de ustedes querrás decir… Nadie había hecho algo así por mí jamás.
    - Lo sé.
    - Y también sé que si no fuera por ti nada de lo que estamos viviendo sería posible.
    - Naaa yo solo te puteo cuando lo mereces.
    - Gracias por todo.
    - Ahórrate el drama para mañana por la noche, te vienes a mi casa y nos reventamos las botellas de vino que me trajo mi primo de España.
    - Mejor cerveza, sabes que me mata el vino, es lo peor para mi migraña.
    - Entonces tú trae la chela y yo me tomo el vino. Le tengo ganas hace meses pero quería abrirlo para una ocasión especial.
    - Ok, mañana entonces, como los viejos tiempos.
    El resto del almuerzo lo pasaron entre bromas y chismes. Se despidieron con la promesa de mañana desquitarse semanas de abandono. Gala llego corriendo al trabajo sintiéndose más ligera, le había hecho mucha falta Sofía. Sabía que era exagerado ya que solo habían dejado de verse tres días pero ellas solían pasar cada noche una hora al teléfono antes de dormir contándose como habían sido sus respectivos días. Ahora con los chicos ocupando su tiempo, ya casi ni tenían tiempo para despotricar contra el mundo.
    Cuando finalmente llego a casa estaba tan cansada que casi olvida que Salvo venía a comer con ella. Dejando el cansancio de lado se metió a bañar y se puso un vestido sencillo de algodón. Se tomó su tiempo ya que el llamo y dijo que traía la pizza y la soda. Estaba colgando el teléfono con
    Cate cuando Salvador sonó el timbre, eran más de las ocho y estaba escogiendo la película.

    - Hola amor. ¿Qué tal te fue? – Preguntó Gala mientras Salvador dejaba en la mesa la pizza después de darle un beso.
    - Bien, pensé que el ingeniero nos cobraría más por la ampliación de la recepción que sugirió Sofi pero al parecer quedo tan encantado con ella que decidió mantener el mismo precio y supervisar personalmente el desarrollo del proyecto. Fue un acierto ponerla a cargo, enamora a la gente y ni cuenta se da.
    - Jajajaja así, eso hace siempre. La odio jjajajajaja es tan linda que nadie sabe decirle que no.
    - Te mira con esos ojos verdes de cachorro y la gente, hombres y mujeres incluidos, hacen lo que ella quiere.
    - Si es cierto.
    - Siempre le he dicho que su talento esta desperdiciado, si yo tuviera su encanto, dominaría el mundo.
    - Jajajaja pues Dios es sabio y puso ese encanto en alguien menos peligroso para el universo.
    - Que payaso eres.
    - ¿Y tú para que quieres ser encantadora con todos? Debería bastarte conmigo. – Se lo dijo bromeando pero ella intuyó por su mirada que hablaba en serio.
    - Da lo mismo Salvo, jamás podría ser encantadora y complaciente con todos, estallaría en
    - menos de una hora. No me malinterpretes, admiro mucho a Sofía por su autocontrol y su
    - don de gente. Pero no es lo mío.
    - No, lo tuyo es ser un huracán con todos y no dejarles ver lo dulce que puedes ser.
    - Dijo esto mientras la abrazaba y besaba su pelo, Gala odiaba que la dejara muda y con la sensación de que era una niña caprichosa a la cual siempre guiaba. Cosa que quizás no era muy distinto a la realidad. Los pocos días que llevaba con Salvador le estaban enseñando a ser más tolerante, más relajada y a dejar ir poco a poco las defensas. Era difícil para ella admitir que quizás necesitaba más a Salvo de lo que jamás pensó.
    - Ahora comamos que se enfría… Odio la pizza fría. ¿Ya escogiste la película?
    - Sí. ¿No te dan miedo las de terror no?
    - ¡Por favor! No le digas a Mauricio que te lo conté, pero yo adoraba asustarlo cuando se quedaba en mi casa los fines de semana. Los viernes y sábados eran los únicos días donde nos dejaban ver tele hasta tarde y aprovechábamos para ver películas de miedo.
    - ¿En serio? – Gala estaba encantada de oírlo hablar de su infancia.
    - Si, veíamos siempre “Los cuentos de la Cripta” y una vez cuando terminamos de ver la repetición de El Exorcista, Mauricio que no la había visto nunca, no podía dormir y yo aproveche para moverle la lámpara de noche con hilo de pescar transparente mientras me movía como poseído jajajajaja.
    - ¡No te creo! Que malo, pobre, imagino el susto.
    - Pues sí, teníamos unos doce años y el pobre salió corriendo como si le hubieran prendido fuego a su cama. Se fue corriendo al cuarto de mis viejos, durmió con ellos y a mí me castigaron sin Nintendo una semana jajajaja.
    - ¿Tus papas lo quieren mucho no?
    - Lo adoran es como un hijo más, son muchos años de conocernos. Ti tío trabajaba para papa y era su mejor amigo, entonces cuando él murió, Mau veía a mi viejo como figura paterna.
    - En cambio mi casa debe ser el único lugar en el universo donde Sofía es persona no grata.
    - ¿En serio? ¿Pero porque?
    - En realidad a mi mama le da lo mismo, es a Mariana que no le cae. Siempre pensó que era una “mala influencia” para mí.
    - Eso es ridículo. Pero si note en el almuerzo que no le cae Sofía…Es una pena, debería conocerla, se llevaría una sorpresa.
    - Lo sé, por eso ni caso les hago, ella ha estado más pendiente de mi felicidad que nadie, incluida mi hermana.
    - Bueno amor, con que tú sepas quien es realmente importante en tu vida y te ayude a siempre estar mejor, pues es cosa solo tuya.
    - ¿Te han dicho que para tener treinta y dos tienes la sabiduría de un anciano de setenta años?
    - Es lo más sexy que me han dicho…
    - ¿Cuándo dejes de burlarte de mí podremos ver la película?
    - Claro que si mi princesa. ¿Lista para asustarte?
    - Nací lista.
    Se acomodaron en el sofá con las gaseosas y el pop corn mientras los créditos de “El Aro” comenzaban. Gala había comprado esa película justo antes del viaje la había dejado ahí esperando verla después. Solo que con todo lo que pasó ni animos tenia para ver películas ni nada. Pero ahora con Salvador a su lado comentando cada escena, (cosa que desesperaba a Gala) supo que no le hubiera gustado verla con nadie más.
    - No puede ser… ¿Es estúpida o se hace? ¿Por qué contesta el fuckin teléfono?
    - Cállate y deja ver qué pasa.
    - ¡Mira!
    Gala quería asesinar a su flamante novio, ella odiaba que hablen durante las películas, pero no podía dejar de reír de las estupideces que inventaba Salvador hasta en las escenas más dramáticas. No pensó que era tan divertido, ni que se llevarían tan bien. Quería aprovechar esos momentos y guardarlos en su memoria para siempre.
    Ella lo miraba y pensaba si podía ser verdad que fuera tan genial, tan perfecto para ella. Claro que tenía defectos, ella misma había gozado su carácter irascible y un poco déspota cuando lo había provocado. Sabía que podía ser más frío que el hielo si algo lo hería y que amaba a su familia y a sus amigos más que nada en el mundo. Pero sobre todo, que le había demostrado y lo hacía desde que estaban juntos, que la amaba y haría lo que fuera para saberla feliz y segura.
    Pero quería conocerlo mejor, quería saber que le gustaba, lo que lo hacía feliz y lo que lo sacaba de quicio. No imaginó jamás involucrarse tan rápido emocionalmente con nadie después de lo de Diego. Y ahora que pensaba en él, le parecía que hubiera sido hace miles de años, no solo tres meses atrás.
    Se dijo que debía dejar las paranoias de lado y disfrutar el regalo que le había mandado su Ángel
    de la guarda por ser una que ya de desamores había conocido bastante.

    Sonriendo lo abrazó y escuchó resignada su opinión de cada escena durante 96 minutos.



    - Y por el bien de la humanidad espero que no haya “El Aro 2”. – Dijo Salvador apagando el televisor.
    - A mí me dio pena Samara, a la pobre niña no la quería ni el perro…Al menos le hubieran comprado una vincha para sacarle las greñas de la cara.
    - Jajaajajaja pero ni miedo daba, me dio cólera que en lugar de ayudar a la niña la trataran como si fuera el Anticristo.
    - Eres demasiado bueno para esta época…
    - Y tú demasiado burlona para ser más de medianoche.
    - ¿Otra película o vamos a dormir? Estoy un poco cansada.
    - Vamos, pero no a dormir. – dijo levantándose del sofá y jalandola hacia el cuarto.
    - ¿Feeling lucky?
    - Every day princesa, evey day.

    *********************************************************************​
    Al día siguiente Gala se apareció en el departamento de Sofía a las nueve de la noche en punto.
    Llevaba un six pack de cerveza, una bolsa gigante de papas fritas y unas ganas inmensas de pasar un poco de tiempo con su mejor amiga. Las dos solas sin trabajo, novios o delirios suicidas por ex enamorados sexualmente confundidos.
    Solas contra el mundo como cuando estaban en la escuela, siempre defendiéndose y soplándose las respuestas cuando la lorna de su profe de mate los dejaba solos para irse al quiosco a embutirse de rosquitas mientras toda la clase copiaba las respuestas directamente del libro y ella fingía no extrañarse de que toda la clase sacase veinte.
    Sofía le abrió la puerta con la botella de vino en la mano y con Alejandra Guzmán a todo volumen como fondo musical.
    - ¡Que comience la fiesta!
    - Jajajajaja solo somos las dos loca. – Dijo Gala destapando una cerveza.
    - ¿Y quién necesita más? ¡Entre tu, Alejandra y yo, dominaremos el mundo!
    - Y bueno,… ¿me dirás cuál es la noticia que no pudiste decirme ayer?
    - Gala, creo que Mauricio quiere que formalicemos.
    - ¿Y qué te hace pensar eso? ¿Te lo dijo?
    - No me ha dicho: “Cásate conmigo”, pero anoche me decía que cuando compremos una casa tenía que ser grande porque su mama querría venir los veranos a ver a sus nietos…La verdad estaba tan asustada que me quede con la sonrisa de estúpida congelada en la cara. Y creo que lo interpretó como que estoy de acuerdo.
    - ¿No te quieres casar con él? ¡Pero si ayer en el almuerzo me dijiste que tú querías algo más serio! ¡Quién te entiende! ¡Gata Flora!
    - ¡Pensé que tú! ¿O acaso te sientes lista para casarte con Salvador? Me encanta Mauricio, siento que me estoy enamorando de él, pero me parece que se está poniendo un poco intenso y eso me asusta.
    - A ver…De nuevo: ¿Pero no eres tú la que dice siempre que ya se le está pasando el tren?
    - ¿La que canta ¡chu chu!? ¿Que querías un hijo antes que nos invadan los ovnis?
    - ¡Sí! Pero no quiero cometer el error de acelerar las cosas y cagarla.
    - ¿No eres tú, la misma que me dijo en Cancún que las oportunidades se aprovechan? Pues sigue tu consejo y hazlo…Al máximo te divorcias.- Dijo Gala cogiendo una papita y abriendo otra lata.
    - ¿Tú crees? No quiero terminar como Liz Taylor con más divorcios que relaciones buenas.
    - Olvídalo. Ni eres Liz Taylor ni podrías jamás aguantar más de un marido. Aunque quieras ocultarlo, serás mujer de un solo hombre y creo que ese hombre tiene los ojos grises y la cara de angelito…
    - Awwww ¿verdad que es lindo? Me parece mentira que los hayamos conocido apenas hace tres meses…Ese viaje fue lo mejor que nos pasó.
    - Si, cada día me convenzo más.
    - ¿Y cuándo piensas presentarle a tu familia?
    - ¿No te conté? Almorzamos con ellas el domingo.
    - ¿Qué? ¿Y cuándo pensabas contarme? ¿Cuando Mariana me invitara a mí? ¡Ósea, nunca!
    - Relájate amiga, no lo planeamos. Me llamó mi vieja cuando estábamos en la exposición y me dijo que fuera a comer con ellas. Le dije que estaba ocupada, me pregunto si contigo y
    - Como Salvador estaba pegado a mí como lapo oyendo cada palabra, tuve que responder la verdad. Que estaba con mi enamorado…. ¡Uff para que dije eso!
    - Jajaajajaa me imagino todo lo que te preguntaban:” ¿Quién es? ¿Lo conocemos? ¿Es real? ¿Lo pediste por internet? ¿Cuándo lo traes a la casa? “
    - ¡Eso y más!…En fin, como el oía todo me susurraba: “diles que sí, que vamos.” ¡Lo quería matar! Pero bueno, al final fuimos y lo peor es que les cayó bien.
    - ¿Lo peor? ¿Cómo que lo peor? – Preguntó Sofi confundida.
    - ¡Sí! Si les hubiera caído mal al menos me dirían de mandarlo al diablo y no me molestaría más….En cambio cómo se las metió al bolsillo no me dejaran respirar.
    - Eres una exagerada, tienen mejores cosas que hacer que vivir pendientes de ti.
    - Espero que tengas razón.
    - Contrariamente a la creencia popular…El mundo no gira alrededor de Gala Gavioli
    - Jajajajajaja que estúpida eres Sofía Ibáñez casi Quintero…
    - ¡Ni lo digas!
    - Dios relájate, déjate llevar y no pienses tanto.
    - ¿Tú me dices que me relaje? ¿Qué me deje llevar? ¿Quién eres tú, Hippy Zen y que hiciste con mi mejor amiga? – Sofía la sacudía teatralmente de los hombros mientras Gala no podía respirar de la risa.
    - Jajjajajaa eres una anormal, déjame. ¿Tan difícil se te hace verme relajada?
    - Si…es casi imposible para mí el ver que en menos de dos semanas hayas dado un cambio tan radical…Ya no estas paranoica, no piensas tan mal de la gente….¡Y encima me dices tú, (Que eres la tensión con patas) que me relaje! ¡Se supone que hacemos equilibrio porque tu eres la loca histérica y yo la linda y relajada! No sé si me gusta este cambio. –Bromeo Sofía al tiempo que rellenaba peligrosamente la copa de vino.
    - ¡Basta! Parece que al final voy a tener que tomar de ese vino tuyo porque se me termino la chela. – Gala señaló su última lata vacía haciendo pucheros.
    - De eso nada,…Te compre un six pack más…Imaginaba que nuestra charla tomaría su tiempo así que mejor estar preparadas. Anda tráelas.
    - Tan linda la Sra. Quintero como me conoce.... – Canturreaba Gala.
    - ¡Ya cállate y anda! – Dijo lanzándole un cojín en la cabeza mientras Gala iba a la cocina riéndose como idiota.

    Ella entro a la cocina y saco de la nevera las latas y las llevo a la sala donde Sofía hacia unos pasos de baile dignos de una maestra. Viéndola dar saltos y cantar con su desafinada voz, Gala se sintió muy feliz. Le había hecho mucha falta este tipo de encuentros. Mientras Sofía seguía asesinando la canción de Madonna “Crazy”, ella recordaba lo mucho que siempre le gustó la casa de su amiga, grande y amplia, muy diferente a los departamentos en los que siempre había vivido.
    Ella solía quedarse casi cada fin de semana desde que tenían trece años. Y a pesar del tiempo separadas mientras ella estuvo en el extranjero, jamás perdieron el contacto. Se escribían casi a diario y se llamaban religiosamente todos los domingos. Estuvieron siempre apoyándose, dándose aliento y espantando la tristeza. Sofía estuvo ahí para cuando murió el papa de Gala, ella se quedó con Sofia una semana completa cuando murió su abuela, aguantó sus cambios de humor y frustración cuando sus padres se divorciaron. Y Sofía fue la única persona que jamás juzgó la relación con Diego. Además la apoyó cuando quiso vengarse.
    Eran amigas a prueba de balas.

    - ¿Qué te pasa? Me asustas cuando estás tan callada. – Sofía la miraba son una sonrisa.
    - No pasa nada sonsa, solo pensaba lo mucho que te quiero.
    - Awww….ok, deja el drama. No quiero que me hagas llorar…olvidaba que cuando chupas te pones sensiblera.
    - Que mata pasiones eres jajjjajajaa.
    - Entonces Gala…Que empiece lo bueno… ¿Qué tal se mueve “ahí” tu galan? Tiene una cara de ser bravo…
    - Jajajajajaja ¡que te importa!
    - Ya no te hagas la estrecha…Cuéntame y yo te digo de Mauricio.
    - ¿Y a mí que me importa lo que haces con él?
    - ¿Por qué te gusta hacerte la mojigata si las dos sabemos que eres una zorra? Ahorra saliva y cuenta… ¿Tamaño?¿Medium, small, large, extra large,…extra small? – Dijo eso con una cara de horror que hizo reír a Gala.
    - Jajajajajaa el burro hablando de orejas…. ¿no me dejaras en paz no?
    - ¡NO!
    - Ok, ok… digamos que un respetable medim. Nada tipo fenómeno porno…Entra bien por todos lados jajaajaja. - Ella le guiñó un ojo.
    - Jaajajajaja ¡ok! ¡Bien ahí!
    - Ahora tu….
    - Bueno te sorprenderá saber que nuestro dulce amigo Mauricio cuenta con una respetable y bien equipada herramienta large. – dijo Sofi con su mejor cara de inocencia.
    - Jajajajjajaa ¡no way! Mira tú… ¿Quién lo diría? Con la carita de sonso que tiene.
    - Son los peores…Hay días en que no puedo ni orinar…
    - Que ordinaria eres jajajajaja...Y bueno ahora que me has arruinado la amistad con Mauri creo que me podemos ir a dormir….
    - Jajajaja que hablas oye…
    - Después de lo que me dijiste no podre verlo a la cara sin pensar en “eso”…. ¿Cómo hare para aguantarme la pregunta: “¿no te incomoda cruzar las piernas”? jjajajajaa
    - Jajajajajaja eso porque eres una enferma.
    - Jajaajjajajaa ¿de quién lo habré aprendido?
    - En serio… ¿tú crees que los chicos no hablan de nosotras? ¿De lo que hacemos o como lo hacemos?
    - ¿Dios porque eres así? Ellos son unos caballeros, dudo mucho que hablen de nosotras.
    152
    El Diario de Gala
    - Y tú pareces una quinceañera virgen…Serán muy lindos, educados y nos respetan mucho, pero siguen siendo hombres…Y los hombres hablan. ¿Sino dodónderees que están ahora?
    - Pues yo hable con Salvador antes de venir y me dijo que seguía en el restaurante y de ahí se iban a comer y tomar algo con Mauri…. ¿Tú crees que estén hablando de nosotras?
    - ¿Ay amiga, tú eres boba de nacimiento o prácticas para las Olimpiadas? ¡Claro que están hablando de nosotras?
    - Pendeja. ¿No eres tú la que me dice que no me crea el centro del universo?…Estarán hablando del negocio.
    - ¿Del negocio? Ja, de eso hahablarána primera hora. Después de la segunda cerveza hahablaránasta por los codos de nosotras.
    - Eres de lo peor.
    - Ya verás que es cierto.

    Y como siempre, Sofía tenía razón. Solo que no en el sentido que ella pensaba.

    *******************************************************************​
    Al otro lado de la ciudad, mientras sus novias tomaban y chismoseaban, los chicos se relajaban con una cerveza en el pub:
    - ¿Y cómo van las cosas con la fiera?
    - Deja de decirle fiera a mi enamorada por favor Mauricio.
    - Jajajajajaa pero si le queda perfecto, no es nada malo hermano. Ella tiene carácter, eso te encanta.
    - No voy a negar que me enamore de su fuerza. Pero son sus debilidades las que me gustan más ahora.
    - ¿A qué te refieres?
    - Que debajo de toda esa energía y esa ironía, ella es muy dulce. Me encanta.
    - Nunca te había visto así por ninguna flaca, ya te pusieron el lazo.
    - Jajajajaja mira quién habla…Al menos yo no ando cargando un anillo de compromiso hace tres días sin saber si lo recibirán con un beso o me lo tiraran en la cabeza por intenso.
    - ¿Crees que me estoy apresurando?
    - Mira Mau, no soy nadie para decirte si corres o no. Sobre todo cuando después de conocer a Gala por menos de cuatro días, vendí mi departamento y te arrastre a Lima para estar cerca de ella.
    - Oye si,…pero no importa, yo igual pensaba venir. Sofia me mata. Esa flaca es increíble.
    - Es preciosa y muy divertida…Yo no estaría muy preocupado bro, se nota que esta templada.
    - ¿Tú crees?
    - Por supuesto, según Gala, nunca la había visto así con nadie.
    - Tienes que ayudarme a prepararle algo especial a Sofía para pedirle la mano.
    - ¿Tienes alguna idea?
    - Varias, pero no quiero la clásica de tirarle el anillo en la copa, porque con lo atolondrada que es ella, hasta se traga el anillo.
    - Jajajajajaja ok, pensemos.
    - No tenemos mucho tiempo, quiero hacerlo este sábado. Tenemos casi cinco días para planearlo.
    - Entonces pensemos rápido.
    ***********************************************************************​

    Gala y Sofía se levantaron al mismo tiempo con el escandaloso timbre de la alarma de Sofi.
    Riéndose como una cretina lo apagó y Gala corrió a la ducha mientras Sofí se arrastraba de la cama y ponía la cafetera.
    Se habían ido a dormir casi a las cuatro y eran las siete y cuarto. Lo cual les decía que no habían dormido ni tres horas y media así que estaban con sus merecidas caras de juerga.
    Gala seguía en la baño secándose el cabello y Sofía apaprovechóara hacer la cama y elegir ropa adecuada para la reunión que tendrían a las diez con los del municipio para los permisos.
    Salvador le había dicho que no se preocupara, que fuera con lo que fuera seguro los iba a encantar.
    Le gustaba el enamorado de su mejor amiga, sabía que era el responsable del nuevo brillo en Gala, esa nueva actitud positiva y llena de fe que tenía ahora. Le gustaba molestarla, pero por nada del mundo deseaba que volviera a ser la persona triste y tensa de los últimos meses.
    Estaba segura que el nombre no lo tenía por las puras: había sido el “salvador” de Gala.
    Para cuando Gala salió del baño ya maquillada y se vestía con la ropa que su amiga le había dejado en la cama, visto que no había traído y tenía que irse directamente al trabajo, Sofía se metía a la ducha dejándole el café servido con sus dos aspirinas.
    Gala sonrió tomando el café, aunque se hiciera la dura Sofía era siempre protectora y maternal.
    Ella no tenía dudas que serían una estupenda esposa y madre, aunque ahora se muriera de miedo al pensar en eso sabía que Mauricio con su carácter dulce y relajado, era el equilibrio perfecto para su alocada y dulce amiga.
    ****************************************************************
    XIII. No hay Rosa sin Espinas.
    Los días pasaban rápidamente para Gala. Entre acompañar a los chicos a supervisar los arreglos al restaurante, la elección del staff y el trabajo en la galería, apenas y tenía tiempo para dedicar a la organización de la exposición que llevaba meses preparando e iniciaría muy pronto. Aquella que su jefe le hizo jurar que quedaría espectacular y que lograría juntar a los mejores críticos de arte de la ciudad. Gala se rompía el cerebro tratando de juntar la fecha con la llegada de Brian Russo, uno de los mejores críticos de arte moderno de los últimos años.
    Según las fotos y las reseñas que había leído de él, Russo era un brillante y apuesto profesor de Historia del Arte de la New York University. A pesar de su juventud había logrado cierta fama y respeto gracias a sus conferencias y su exquisita colección de obras. Gracias a sus acertadas críticas a pintores locales que publicaba en el diario de la Universidad, el New York Times lo había contratado para la columna de “Nuevos talentos”. Así que ahora a sus treinta y cuatro años viajaba por todo el mundo asistiendo a las exposiciones de arte recopilando información para su columna
    y su flamante trabajo como cazatalentos para un excéntrico millonario.
    Y aunque su jefe le dijera que él era Santiago Quevedo y que por nada del mundo necesita que un “mocoso new yorkino sin talento” le dijera si su obra era o no buena, Gala sabía que toda esa agresividad escondía la inseguridad de no gustarle a Russo.
    Ella fingía darle la razón mientras se la pasaba mandando correos y pidiendo favores a los contactos en el mundo del arte para averiguar donde se hospedaría el crítico. Quería mandarle una invitación y probarle a su jefe que ella realmente creía en él.

    Exhausta estaba colgando el teléfono con la encargada del aperitivo de bienvenida que se daría en el salón principal de la galería, después de media hora regateando los precios para mantenerse dentro del presupuesto, cuando un bip le anuncio que tenía un correo nuevo. Sin mucho entusiasmo abrió el correo esperando encontrar solo publicidad y casi se cae de la silla al ver el remitente: Brian Russo.
    Pensó que era una broma de mal gusto y sin estar muy convencida comenzó a leer. Estaba escrita en un aceptable español y en ella decía que una pintora peruana amiga suya le había hablado de Quevedo y que le interesaría conocer su obra.
    Gala no daba crédito a sus ojos, pensó que tenía la mejor estrella del mundo y agradeció al cielo que Russo fuera tan sencillo y disponible. Casi se esperó un patán engreído como decía su jefe.
    Al final decía que esperaba una invitación a la exposición en su hotel. Añadía la dirección del hotel y el día y hora de llegada, además de los números de contacto durante su estadía en Lima.
    Salió de su oficina dando brincos y gritando:
    - ¡Sí! ¡Por fin! ¡Soy lo máximo!
    - ¿Quieres gritar más fuerte niña? Creo que no te oyeron en Tailandia. – La fría voz de Quevedo reportó a Gala a la realidad.
    Recuperando la compostura pero sin perder el buen humor le contestó:
    - Lo siento Santiago, me emocione…Pero es que tengo buenas noticias.
    - ¿Y cuáles serían esas buenas noticias? Y apúrate que no tengo tiempo que perder, tengo que terminar el último cuadro y no falta nada para la exposición.
    - Ya termine de organizar todo para la exposición, todo quedo dentro del presupuesto y además gracias a que logre que nos hicieran un veinte por ciento de descuento, mande imprimir los trípticos con la información de las obras, precios y una breve biografía del artista, ósea tú.
    - ¿Y por hacer tu trabajo estás tan contenta?
    - No, no solo por eso. – En momentos como ese Gala ponía a prueba todo su autocontrol y los ejercicios de relajación mental que tanto había leído en libros de autoayuda y que nunca parecían funcionar con ella.-
    - No Santiago, estaba contenta porque te iba a decir quién quiere conocer tu obra.
    - ¿Todo el Perú?- Quevedo podía ser pesado e insoportable cuando se lo proponía. Y hoy parecía ser uno de esos días.
    - Claro que si…. – ella lo miró con fingida simpatía y continuo.- Pero me refiero a alguien en particular, alguien importante.
    - ¡Habla ya Gala o usare tu lengua para colgar el cuadro principal!
    - ¡Bueno ya! Brian Russo me mandó un correo pidiéndome que le mande una invitación a la exposición porque una amiga suya le había hablado muy bien de tu obra.
    - ¿En serio? ¿Brian Russo te escribió? ¿El mocoso new yorkino? – Quevedo quiso fingir indiferencia pero fracasó cuando le tembló la voz.
    - ¡Sí! Mañana sábado llega y le voy a dejar la invitación personalmente en el lobby de su hotel.
    - Pues si dale, dejémosle que vea un verdadero talento. Bien pensado, hay que demostrar que tenemos clase. Invítalo.
    - Es un hecho.
    eve y diez de la noche y Salvador estaba en la puerta del restaurante viendo a Gala estacionar su viejo Toyota y preguntándose como ella siendo tan maniática y segura podría andar tan campante en una trampa mortal como esa. Daba la impresión que la dejaría botada en cualquier esquina y eso le daba temor, por eso insistía en llevarla y recogerla. Pero ella siendo tan terca y orgullosa como era, prefería ir y venir sola. Decía que no quería estar condicionada a los horarios de Salvador ni que él tenía que limitarse por ella.
    Había días en que no tenía horario de salida de la galería y más ahora con lo de la exposición. Gala salió del coche y dando como siempre un portazo abrió los brazos al ver a Salvo.
    - ¡Por fin! Estoy muerta.
    - Ya era hora amor, llevo esperándote más de cuarenta minutos.
    - Te llame, te dije que me iba a demorar. Además ya sabes el tráfico como esta, salir del centro hasta Miraflores es casi una misión para rápidos y furiosos.
    - Tienes que hablar con tu jefe, no puedes salir tan tarde y sola de allá, es peligroso.
    - Tranquilo Salvo, llevo haciéndolo más de dos años y jamás he tenido problemas. ¿No seas paranoico si?
    - Es que me preocupa que salgas sola de noche del centro y más con esa bomba de tiempo que llamas carro. – Salvo continuaba mientras ingresaban al restaurante y entraban en la oficina.
    - No te burles de chérie, son más de tres años que estamos juntos y aunque tose un poquito solo me ha dejado botada una vez. Y fue casi llegando al grifo así que no cuenta. – Ella escuchaba y volteaba los ojos mientras calentaba la comida que les había dejado preparada Mauricio en el microondas.
    - Por favor Gala ¡Que lo llames chérie no significa que no te dejara botada! Al menos considera cambiarlo por otro más nuevo… ¿De qué año es, 1970?
    - No seas gracioso… Es del ‟93 y funciona perfecto así que aún no lo cambiare….Tiene una onda retro que va conmigo…Además no todos podemos permitirnos una camioneta BMW del año.- Gala fingió seriedad pero sonrió al ver las mejillas de Salvo encenderse.
    - No te digo que te compres un Audi A3, solo un carro más confiable…Además la camioneta fue un regalo de mi abuela, no la compre yo.
    - Wow take it easy amor, estaba bromeando. No tienes que justificarte ni conmigo ni con nadie. No es un pecado tener dinero, ¿Cuál es el roche? ¡Ya quisiera yo avergonzarme de eso!
    - Ya lo sé… Y tú no cambies de tema, solo que no me siento bien dejándote andar por ahí con esa licuadora que llamas carro.
    - Deja de insultar a chérie que se ofende y además llegó antes que tú.
    - Llegó antes que Cristo…- Ella lo miró con rabia - . Al menos podrías dejarme ayudarte con la
    - inicial de uno más moderno.
    - Salvador, no llevamos ni dos semanas. Sé un novio normal y limítate a invitarme a comer y al cine. Ya más adelante si el negocio camina bien tendré tiempo de desplumarte. – dijo Gala sonriendo burlonamente y lanzándole una bola de servilleta en la cara.
    - Jajajajajaa caramba nunca se puede hablar en serio contigo.
    - No, es muy aburrido hablar en serio…Créeme que no querrás verme hablar en serio…
    - Además quiero poder decidir cuándo, cómo y qué quiero hacer con mis cosas yo misma.
    - Está bien, cambiemos de tema. Pero la conversación queda pendiente…
    160
    El Diario de Gala
    - Si tú lo dices.
    - Mañana sábado es la gran noche.
    - ¿Qué gran noche?
    - Mañana Mauricio se le declarara a Sofía.
    - Pero si llevan juntos desde que se conocieron…Ohhh te refieres a “la declaración”. Le pedirá matrimonio.
    - Tanta chamba te pone lenta…- dijo Salvador mientras llevaba los platos a la cocina.
    - Y ahora te cuento lo que paso, ya que hablamos de eso…Pero termina primero de contarme que ha planeado Mauricio.
    - Pues mañana a las siete de la noche tenemos que estar en casa de Sofía con la cena y llevarle las flores.
    - ¿A las siete? Pero de eso quería hablarte, a las siete es mi reunión con Brian Russo en el bar de su hotel. Tengo que llevarle la invitación.
    - ¿Y desde cuándo para llevar una invitación tienes que ir al hotel de nadie? ¿No podías simplemente enviarla por correo?
    - ¿Estás haciendo una escena de celos por un tipo que ni conozco?
    - No Gala, solo que no entiendo porque tendrías que ir a su hotel. Pero bueno si es por eso se la entregas y después nos vamos donde Sofi.
    - No puedo. El tipo me dijo que nos tomaríamos una copa de vino en el bar del hotel, quiere que le cuente sobre Quevedo y saber si vale o no su tiempo. Y además seria poco profesional aparecerme con mi enamorado.
    - ¿Y cuándo pensabas decirme que tenías una cita? – Salvador estaba visiblemente molesto pero contenía su carácter.
    - Que cita ni que nada. Es trabajo. T-R-A-B-A-J-O. Y no lo puedo chotear porque después de mover cielo y tierra para que el bendito critico viniera a la exposición, tener la suerte que sea EL quien me contacte y me pida venir, pues lo siento pero no dejare pasar esto por nada.
    - Pero Mauricio nos necesita.
    - Amor lo siento, pero así como el restaurante es importante para ustedes, esta exposición y lo que representa es el mundo para mí. Además creo que Mauricio necesita hacer esto solo, no necesita que sus amigos vayan a hacerles porras. – Gala rogaba que con esa lógica Salvador no insistiera más o terminarían teniendo su primera pelea. Y conociéndose, no sería nada lindo.
    - Está bien, no me gusta pero lo acepto. – Salvador parecía estar pensando lo mismo ya que cedió en su intento de convencerla. – Solo dime una cosa…- ¿Este tipo Brian, es viejo, joven, soltero, casado...gay?
    - Ni idea de sus preferencias pero imagino que será gay como casi todos los del medio. –Gala trataba de recordar lo que había leído de él, pero no recordaba nada de su vida privada. Tampoco sabía si era o no gay. Solo pensó que no era el caso de poner más paranoico a Salvador, ya bastante le estaba costando aceptar que le habían robado parte de su noche del sábado.
    - Bueno, en ese caso no creo que te demores mucho. ¿Te importa si te espero en tu casa?
    - ¿No creo que llegues más de las diez no?
    - Me encanta ver la sutileza que tienes para controlarme.
    - ¿Qué acaso no puedo esperar a mi enamorada en su casa mientras llega de su cita con un cliente? – dijo Salvador con cara de inocencia.
    - Mira si eso te hace sentir mejor y calma tu paranoia me encantara contarte todo cuando llegue a la casa. Sabes mejor que yo dónde está la llave.
    - Ahí estaré…
    - No pensé que fueras celoso.
    - No lo soy.
    - Si claro.
    - Bueno déjame llamar a Mauri para que organice el plan B ya que no podremos ayudarlo.
    - ¿Y cuál es el plan B?
    - Es menos elaborado que el A pero hará que Sofía se decida convertirse en la Sra. Quintero.
    - Cuéntame de que se trata.
    - Escúchame y por una vez en tu vida no me interrumpas.

    ***********************************************************************​

    Al día siguiente Salvador se fue temprano con Mauricio para ultimar los toques de su declaración dejando a Gala con el desayuno en la cama. Ella estaba emocionada por el plan de Mauricio y nerviosa por el encuentro con Russo.
    Terminando de desayunar se pasó la mañana preparando un folder con fotos de las mejores obras de Quevedo y los recortes de los periódicos donde hablaban de su trabajo. Esperaba de corazón impresionarlo o lograr al menos que no hiciera leña a su jefe en la columna.
    Para cuando termino con todo ya eran más de las cinco de la tarde y apenas tenía tiempo de arreglarse y salir antes que la agarre el tráfico del fin de semana.
    Escogió un elegante conjunto de pantalón y chaqueta beige que la hacían sentirse cómoda y profesional, se maquillo discretamente y recogió su largo cabello oscuro en una cola alta.
    Dándose una mirada en el espejo antes de salir, se dijo que lucía segura y bastante decente.
    Esperaba que Russo fuera amable y sencillo como parecía al teléfono cuando lo llamo al hotel para confirmarle el encuentro en el hotel.
    Respirando hondo metió su folder bajo el brazo y salió de la casa rezando para que todo fuera como esperaba.
    Llego al hotel faltando diez minutos para la cita. Aprovechó el tiempo para acomodarse en la barra
    y ordenó un agua mineral, era una reunión de trabajo y quería mantener la cabeza fría, además no creía que tardaría mucho. Estaba dando el primer sorbo cuando lo vio llegar.
    Iba vestido tan casual que Gala se sintió ridícula con su traje. Llevaba unos jeans Armani con una camiseta polo y lucia mucho más joven personalmente. Tenía que reconocer que era muy apuesto, mucho mejor que las fotos.
    Se acercó a la barra y preguntó por Gala, ella se puso de pie tan rápido que casi derrama su bebida.
    - Sr. Russo, es un honor conocerlo, soy Gala Gavioli de la Galería Monterrey. – Dijo tocándole el hombro y tendiéndole la mano.
    - El placer es mío, pero llámame Brian. Somos casi de la misma edad creo. – Dijo en un perfecto español. Le estrecho le mano y le indico una mesa. Espero educadamente que se sentara y después hizo lo mismo.
    - Pues si por supuesto Brian, es un placer conocerte finalmente. He seguido de cerca tu trabajo.
    - ¿En serio? No imagine jamás que mi fama se extendiera hasta aquí.- Cualquiera hubiera tomado eso como falsa modestia, pero Gala supo mirando su expresión sorprendida que era sincero.
    - Pues créelo, eres bastante respetado en el mundo del arte gracias a ese don para encontrar tesoros escondidos en los lugares más inesperados.
    - Bueno gracias, pero no quiero que hablemos de mí.
    - Cuéntame de ese jefe tuyo. He oído que es tan talentoso como volátil.

    Gala sintió el deseo de defender a su jefe pero se dio cuenta que Brian era un tipo listo y seguramente habría investigado quien era Santiago Quevedo antes de arriesgarse a recibir a la
    Asistente de un artista que tal vez no valiera la pena. Decidió decir la verdad pero dorando un poco la píldora.
    - Bueno puede ser exigente e impetuoso pero para ser el mejor necesita estar rodeado de lo mejor. Estoy segura que te encantara su trabajo. Me tome el atrevimiento de adjuntar a la invitación una pequeña reseña de sus obras y de los reconocimientos que ha obtenido hasta ahora. – dijo tendiéndole la carpeta.
    Se la pasaron hablando de arte y conversaron animadamente sobre el trabajo de Gala en la galería. Finalmente Brian le dijo:
    - Bueno, debo admitir que me impresionas Gala. O quieres mucho a tu jefe o adoras tu trabajo. – Russo abrió la carpeta y miro atentamente las hojas y los recortes.
    - Pues digamos que un poco de los dos. Además creo en su talento, lo admiro mucho.
    - Pues si es la mitad de bueno de lo que tú crees, me basta para ir. Cuenta conmigo para la exposición.
    - ¿En serio? Es genial, veras que te encantara.
    - Él debe adorarte, tiene suerte de tenerte. – Dijo sonriéndole de una forma que ella se sintió incomoda. Parecía que no era gay después de todo.
    - Sí, claro. Es un buen jefe.- Casi tuvo miedo que la nariz comenzase a crecerle como Pinocho.
    - Entonces nos veremos de nuevo el próximo jueves en la exposición.
    - Claro que sí. Gracias por tu tiempo. – Gala se puso de pie extendiéndole la mano.
    - ¿Te vas tan pronto? –Russo no parecía tener mucha prisa en soltarle la mano cosa que comenzó a ponerla nerviosa.
    - Si, lo siento me están esperando en casa.
    - ¿Un novio?
    Gala pensó que era una pregunta demasiado personal y fuera de lugar para un desconocido y soltando su mano respondió nerviosamente:
    - Si…y no quiero llegar tarde, ya sabes como es. – Gala estaba ansiosa por irse pero no quería ser maleducada con él después de que la reunión había ido tan bien. Pero Brian empezaba a ponerla extrañamente nerviosa.
    - Pues es una lástima, tengo la impresión que nos llevaríamos bien. – Russo se lo dijo cogiéndole la mano. Aquel gesto le hizo querer salir pitando de ahí, pero trato de mantener un tono casual y educadamente le estrecho la mano como despedida.
    - Ahh…bueno pues…Gracias por tu tiempo Brian, te esperamos el jueves. Un placer conocerte. – Dijo aquello y cogiendo su cartera se apresuró a la salida con el corazón latiéndole a mil.
    Brian la observaba salir a toda velocidad del bar y pensó sonriendo que la Srta. Profesionalidad era más interesante que las insulsas fotos de las obras de Quevedo. Tal vez con un poco de suerte lograría que la linda asistente de aquel mediocre termine en su cama. Con ese pensamiento, aparto la carpeta con desprecio y levantando la mano para pedir un trago, se dispuso a disfrutar su primera noche en aquella desconocida y pintoresca ciudad.
    ******************************************************************​

    Gala salió del carro dando su habitual portazo repitiendo aún la escena en el bar. Estaba segura que no le había dado pie a Russo para hacer ese comentario tan fuera de lugar. Además estaba enojada consigo misma por haberle demostrado que se había puesto nerviosa. No podía negar
    que era agradable y más guapo en persona que en las fotos, pero ella tenía estaba fascinada con
    Salvador y nunca mezclaba negocios con placer. Además tampoco es que había tenido muchas oportunidades para eso, generalmente los hombres que conocía o eran casados o eran gays así que siempre se sintió segura por esa parte. ¡Y para ser honesta jamás había sido el tipo de chica que camina y los hombres caían como cucarachas fumigadas! La miraban y jodian pero ahí moría, aparte de Salvador, otros nunca habían sido capaces de grandes esfuerzos por ella. Tal vez pensaban que era de alto mantenimiento y no valía el esfuerzo. O tal vez era esa filosa lengua que no sabía controlar lo que mantenía en línea de fuego a los hombres.
    Se decía que no dejaba de ser irónico que cuando finalmente encontraba alguien ahora le salieran otros pretendientes…Y no solo cualquier pretendiente, el mismísimo Brian Russo. Se dijo que quizás sería el nuevo perfume Dior o el bendito radar que parecían tener algunos hombres cuando una se encuentra comprometida en una relación.
    Cuando estuvo sola durante meses no le preguntaban ni la hora, pero desde que estaba con
    Salvador le habían pedido dos veces su número y la miraban más en la calle. Otra vez la ironía del Universo.
    Entró en casa suspirando y decidió dar por terminado el encuentro con él. Quería concentrarse en
    Salvador y no pensar en lo que vio en los ojos de Russo ni en el incómodo cosquilleo que sintió cuando estrechó su mano.
    - Por fin llegaste, me estaba quedando dormido. Pensé que no vendrías nunca. – Salvador abrió sus brazos para recibirla sonriendo como un niño y ese gesto la llenó de ternura.
    - Que exagerado eres, no me demore nada… - Ella se acercó y lo abrazó.
    - Pero funcionó, vendrá el jueves a la exposición.
    - Perfecto, no dude en que lo harías. ¿Y cómo se portó ese tal Russo? Vi sus fotos por internet. ¿Es joven y soltero no?
    - ¿Lo gogleaste? – Pregunto mientras se ponía el pijama y se acostaba a su lado en la cama.
    - Pues sí, tenía curiosidad…No estoy celoso por si acaso.
    - No por supuesto – Le dijo burlonamente - El tipo es agradable, conversamos, le explique la
    - obra de Quevedo, tome una copa de agua mineral y me vine. Fin del cuento.
    - ¿Trato de afanarte?
    - ¡Ay claro que no! - Gala contestó demasiado rápido y demasiado alto, cosa que hizo que Salvador la mirara con sospecha.
    - ¿Te dijo algo?
    - No claro que no, ya te dije. Más bien cuéntame que sabes de lo de Mauricio y Sofía. – Gala no sabía bien porqué, pero quería cerrar el tema de la reunión con Russo.
    - Bueno vamos a comer, te prepare un guiso.
    - Wow guapo y hacendoso…Que suerte la mía. – Ella le tomó la mano y salieron a la cocina.
    No quería pensar en porqué se había puesto así con él. Era algo que profundizaría por la mañana cuando estuviera sola. Ahora quería concentrarse en lo que debía ser la noche más romántica en la vida de su mejor amiga.

    Mientras Gala y Salvador cenaban y conversaban hasta dormirse como una vieja pareja casada,
    Mauricio estrechaba entre sus brazos a su flamante prometida.
    No podría olvidar ni un millón de años la expresión de sorpresa en el bello rostro de Sofía cuando en el restaurante con vista al mar donde la llevó a cenar, fingió que se derramaba la camisa con vino y disculpándose fue al baño a limpiarse regresando a la mesa con un violinista y mientras tocaba su melodía, él se arrodillaba junto a ella con el anillo y la camiseta que llevaba debajo de la camisa que decía: “SOFIA CADA DIA CONTIGO ES UN SUEÑO Y QUIERO QUE SOÑEMOS X
    SIEMPRE… ¿TE QUIERES CASAR CONMIGO?”
    Él estaba con el corazón en la garganta mientras ella asimilaba la sorpresa, pasaron unos veinte segundos que fueron una tortura para él, hasta que ella se echó a sus brazos y llorando le dijo que sí. Mauricio casi pensó durante esos segundos que lo rechazaría, pero ella estaba tan feliz y tan emocionada con el anillo que olvido rápidamente las tensiones del día.
    Salvador tenía razón, esa forma de pedírselo fue aún mejor que la que tenía pensado primero. Él quería llenar su casa de flores y esconder el anillo debajo de la almohada. Pero Gala le dijo que eso de llenarle la casa de flores era casi igual a lo que habían hecho con ella el día que Salvador y ella
    se hicieron novios así que dijo que Sofía lo tomaría como falta de originalidad. Ni él ni Salvo se atrevieron a contradecirla ya que discutir con mujeres era siempre una batalla perdida. Además siendo su mejor amiga era la que más la conocía y sabría cómo impresionarla.
    Ahora mientras Sofía miraba el anillo y le daba vueltas en el dedo mirándolo con dulzura, bendijo en silencio la rapidez mental de Gala en adiestrarlo a él y a su novio para organizar todo aun cuando tenía una reunión importante de trabajo.
    El lunes por la mañana mientras Gala esperaba al proveedor de pinturas en la puerta de la galería,
    Sofía llegaba corriendo y agitando su mano:
    - ¡Mira! ¡Mira! ¿A que no sabes que paso el sábado?
    - Pues parece que un meteorito cayó y se estrelló en tu mano…Parece que la profecía se cumplió. ¡Que roca amiga! - Gala la abrazó y besó ambas mejillas mientras Sofía la miraba asombrada.
    - ¡Tú lo sabías! Por eso no pareces sorprendida. Y yo que venía toda emocionada a darte la noticia.
    - Ayy manita Mauricio nos contó el mismo sábado sus planes, yo solo le di algunos tips para encontrar el sendero directo a tu cuore.
    - Pues sea lo que sea que le hayas dicho te lo agradezco, fue lo más romántico y tierno que nadie haya hecho por mí. Me alegro Sofi, ustedes se merecen lo mejor.
    - Y bueno ya hablaremos más de eso…Cuéntame: ¿Qué tal es ese Brian Russo? ¿Esta tan bueno como se ve en las fotos?- Sofía lo dijo bromeando pero Gala se puso inmediatamente a la defensiva.
    - ¿Qué hablas loca? Es un crítico importante que necesitamos en la exposición para que tenga la atención que buscamos. Nada más.
    - Oye, un momento, relájate. Estaba bromeando… ¿Por qué te pones tan nerviosa? ¿Paso algo que me quieras contar? – su amiga la miraba con curiosidad y Gala se dio cuenta por el tono de voz que no lograría engañarla, ni mucho menos la dejaría de torturar hasta que le contara así que decidió decirle lo que había pasado.
    - Está bien, te diré. Me conoces mejor que nadie y a ti no te puedo mentir. Pero prométeme que no le dirás ni una palabra a Mauricio ni mucho menos a Salvo.
    - Oye no me ofendas, sabes que no contaría nada de lo que me digas.
    - Está bien,…creo que Russo me estaba coqueteando el sábado cuando nos reunimos.
    170
    El Diario de Gala
    - ¿Qué? – Para una persona que acababa profesar discreción Sofía levantaba mucho la voz.
    - No grites sonsa…Si, me dio a entender que nos llevaríamos bien y no me soltaba la mano cuando me despedí.
    - Bueno parece que andas con las mejores vibras amiga, ahora no solo tienes un novio que parece sacado de una portada de Cosmo sino que también se te insinuó un churrísimo e importante personaje del mundo del arte…Que envidia que tengo. – Sofi sonreía de oreja a oreja y Gala quería poner fin a la conversación lo más rápido que fuera.
    - Ya no digas tonterías, le deje en claro que tenía enamorado y que estaba ahí solo por trabajo. Después me fui y ya. Lo veré el jueves en la exposición y con un poco de suerte lo podre evitar entre tanto tumulto.
    - Bueno pero al menos te subió el ego y eso no hace daño. Ahora te dejo que tengo que llamar a mis padres y avisarles que su nena, aquella que pensaron era un caso perdido ya consiguió un iluso que le haga compañía hasta el día del juicio final.
    - Bacán, suerte con la reacción del celoso de tu padre y con el aluvión de preguntas sobre el futuro esposo que te espera.
    - Lo sé… ¡Me voy! El deber me llama. Hablamos después. ¡Te quiero!
    Gala observaba a su mejor amiga irse en una nube mientras ella se sentía incomoda pensando en que no le había dicho toda la verdad.
    Brian Russo si la había puesto nerviosa, pero no de un modo romántico o al menos eso esperaba.
    Mientras el chico de las pinturas descargaba el camión, decidió no pensar más en el asunto y concentrarse en la exposición y en su relación con Salvador.
    Después de todo eran lo más importante por el momento.
    El día jueves llego demasiado rápido y mientras calmaba a su jefe que esperaba los cinco minutos de retraso de rigor, según Quevedo para causar más expectativa, Gala rogaba que todo saliera perfecto. No había podido pegar ojo la noche anterior, estaba casi tan nerviosa como el pintor por la exposición, aunque no era la primera vez que tenían un evento así, esta había sido la primera vez que habían invertido tanto tiempo como dinero. Casi un año de trabajo intenso en el taller para Quevedo y más de cuatros meses para ella en la organización. Esperaban con las ventas de este evento superar las cifras del año pasado y también ganar más cobertura de la prensa.
    Santiago estaba inusualmente callado y ella conociéndolo bien, sabía que estaba más nervioso de lo que jamás admitiría.
    Alzándose de la silla con parsimonia le dijo:
    - Es hora niña, déjalos pasar.
    - Ocupa tu lugar y sonríe.
    El inmediatamente se puso en la puerta para recibir a todos mientras ella a su lado repartía los trípticos y hacia que las meseras ofrecieran el champagne. Poco a poco que ingresaba la gente y los elogios a Quevedo se hacían más frecuentes el parecía relajarse.
    Gala buscaba con la mirada a Russo, por un segundo entro en pánico y pensó que los había rechazado, pero se relajó cuando lo vio conversando con un grupo entre los cuales estaba
    Santiago, unos pintores y dos críticos de diarios locales. Su jefe había recuperado su semblante frio y altivo, cosa que irónicamente calmó sus nervios. Si estaba así, quería decir que las cosas andaban mejor de lo que pensaba.

    Estaba dando instrucciones al maître para servir el buffet cuando sintió que la cogían de la mano e inmediatamente se puso en tensión.
    - Gala, todo luce muy bien. Estoy seguro que es mérito tuyo. – Russo llevo su mano a los labios y se la besó.
    - Brian que gusto verte, gracias por venir… ¿Has visto algo que te guste?
    - Creo que lo estoy viendo ahora mismo.- El tipo era más descarado de lo que le pareció en un principio y ahora estaba segura que sería un pequeño dolor de cabeza. Decidió ser lo más madura y casual posible.
    - Que galante de tu parte Brian, pero me refiero a las piezas. ¿Qué te pareció el cuadro de la mujer en el lago? – Gala no supo porque, pero quería saber su opinión respecto al cuadro que más le gustaba y ahora adornaba su cuarto.
    - ¿Cuál era ese? ¿Río de lágrimas?
    - ¡Sí!
    - Ohh claro, Vi las fotos en la carpeta que me dejaste…
    - ¿Puedo ser completamente sincero?
    - Por supuesto.
    - Es el que más me gusta de él. – Gala se sintió como una tonta, casi parecía una fan del tipo.
    - Pero se dijo que le importaba su opinión porque, pesado o no, era alguien que sabía de arte.
    - ¿Y qué te gustó más? – No podía evitar hacerle preguntas.
    - ¿Recuerdas que usó el claroscuro para expresar la angustia y el sufrimiento de la chica por no alcanzar a tocar la mano que se extiende en el agua?
    - ¡Sí! Además sea el paisaje que los reflejos del agua tienen una nitidez impresionante.
    - No quiero sonar ofensivo pero he notado que Quevedo no tiene aún un estilo definido, le falta madurez artística, juega demasiado con las texturas y los estilos. He visto por ahí, cuadros abstractos, cuadros cubistas, algunos con la clara influencia de Diego Rivera en lo surrealista…Pero ese es uno de los más auténticos,…Por cierto, ¿Dónde está?
    - Lo vendimos hace unos días. – Ella omitió ser la nueva dueña, era algo muy personal que no quería compartir con él.
    - Que lastima, ese era muy bueno, solo que no basta para una mención en mi columna.
    - ¿No basta? – Gala sintió que se le cayó el alma, no dejaba de sentir que era un poco culpable de la decisión de Brian. Quizás le había hecho mucha presión para que le gustara Quevedo.
    - No me mires así linda, de repente me estoy apresurando. No tengo que enviar el reporte a los diarios hasta el lunes. – Brian se acercó a su oído y le dijo: ¿Qué te parece si almorzamos mañana en mi hotel y me convences del “gran talento” de tu jefe?
    Gala sintió un escalofrío de pánico y conteniendo la furia por el atrevimiento de Russo contó hasta diez mentalmente y separándose bruscamente le dijo:
    - Lo siento mucho Brian, pero no podre almorzar contigo, tengo planes. Y además siendo tu un hombre con tanto mundo y clase – ella arrastraba las palabras mirándolo a los ojos - dudo mucho que lo que una simple asistente como yo pueda decirte te hagan cambiar de opinión. Pero ahora entiendo la súbita fama de algunos artistas que descubres. Todos los días se aprende algo ¿no? Con permiso, mi jefe me necesita.
    - Disfruta el buffet.

    Se alejó a grandes pasos y fue directamente al baño. Para su suerte estaba vacío y después de echarse un poco de agua en la nuca para dejar de temblar, se apoyó contra la pared y se puso a pensar en lo que acababa de pasar. No se arrepentía de la contestación que le dio, él se la busco.
    Ahora entendía porque le había incomodado tanto que Russo sujetara su mano y le hablara como si fueran amigos íntimos. Se había atrevido a insinuar que si salía con él, podría darle una crítica favorable.
    ¡Qué tremendo hijo de puta! ¡Qué tipo más imbécil y descarado! Le llegaba al huevo que tuviera enamorado. Ella hervía de rabia, nunca se había sentido tan humillada ni con tantas ganas de golpear a nadie como en ese momento.
    Gracias a Dios Salvador aún no había llegado, no quería que supiera nada hasta que Russo se regresara. Obvio que se lo contaría, pero quería evitarle un disgusto por un tipo que no valía la pena, después de todo Quevedo tenía razón, era solo un mocoso engreído que pensaba que porque tenía influencias podía hacer lo que quería.
    Que decepción, tenia. En verdad llegó a pensar que Russo podía de alguna forma “empujar” el ascenso de Quevedo en los diarios, pero jamás de esa forma.
    No lo haría ni por ella misma, imagínense para su jefe.
    “¡Al diablo con él, no lo necesitamos!” Con ese pensamiento Gala se miró al espejo, dio un puñetazo en la pared y cuadrando los hombros salió a enfrentar el resto de la exposición. Un par de horas más y todo terminaría.
    Salvador entró en la galería y se encontró con un considerable número de personas. Reconoció un viejo amigo de su padre y se acercó a saludarlo mientras buscaba con la mirada a Gala.
    Era la primera vez que iba a la Galería y tuvo que reconocer que era bastante impresionante, muchas de las obras estaban dispuestas bajo la cantidad correcta de luz, el servicio de catering era amable y el ambiente en general parecía cuidado al milímetro. Sabía perfectamente que todo o casi todo, se debía a la absurda cantidad de horas extra y dedicación que Gala ponía cada día. Pero sintió una punzada de orgullo cuando al entregar la invitación en la puerta, escucho a unas personas comentar lo hermoso que lucía todo y que Quevedo debía tener una asesoría excelente.
    Siguió avanzando mirando distraídamente los cuadros, cuando la vio en el extremo del salón.
    Conversaba con su jefe y algunas personas más. Salvador notó que uno de los hombres que estaba con ella no le quitaba los ojos de encima y lo reconoció como Russo cuando vio las fotos en internet. Aquella intensidad lo molestó mucho pero sabía que no podía hacer escenas y mucho menos ahí, ella no se lo perdonaría. Así que decidió jugar con inteligencia, dándose un aire informal, se acercó al grupo y dijo:
    - Muy buenas tardes. Santiago Quevedo, es un honor finalmente conocerlo. Gala me habla siempre de usted.
    - Mmm, hola… ¿Tu eres? – Quevedo lo miró como uno miraría un helado en pleno desierto, cosa que hizo sonreír a Gala.
    - Salvador Cárdenas, novio de Gala. Sus cuadros son hermosos, pero ahora quiero tomar mi tiempo para apreciar mejor su obra y ver si me hago un buen regalo. – Salvo dijo eso con un guiño y antes de que termine la frase ya tenía al bipolar del pintor en la palma de la mano. Gala no sabía cómo, pero siempre lograba ganarse a todos, era como Sofía pero con músculos.
    - Llámame Santiago, ¿Pues qué esperan? Niña, lleva a tu encantador novio a dar una vuelta y muéstrale nuestra pieza fuerte, creo que le impresionara. – Gala tomó la mano de Salvador que le ofrecía Santiago y notó que Russo miraba a Salvador con desprecio. Su rostro era una máscara fría y el cuello estaba rojo de la rabia.

    - Lo que usted diga jefe.
    - Santiago, con permiso. – Salvo le sonrió una vez más y se fue con ella.

    Se alejaron del grupo y antes de encaminarse Gala miró de reojo a Salvo y vio que le sonrió con ironía a Russo mientras avanzaba con ella. Ella pensó que él era demasiado listo para no haber notado el claro desprecio en los ojos del crítico. Jamás se había alegrado tanto de verlo como en ese momento, la hizo sentir segura, llena de una calma inmediata y los enojos por la majadería del crítico fueron olvidados.

    - ¿Me dices que fue esa presentación?- Gala rompió el silencio cuando se detuvieron frente a la pieza clave de la exposición: el cuadro abstracto era una representación del cosmos y el sol. Quevedo se había esforzado mucho con ese cuadro, le había dedicado muchos meses y cuando finalmente lo terminó, decidió que sería su pieza principal. Ahora que lo miraba bien, Gala pensó que era realmente hermoso, casi tanto como el cuadro de la mujer del estanque.
    - Pues una presentación normal. ¿Te molestó que supieran que tienes enamorado?- la miró con curiosidad.
    - Para nada, solo que sentí un poco de tensión en el ambiente. Para ser tan educado ignoraste a los demás.
    - ¿Te refieres al enano desabrido ese que te miraba como si fueras un bocadillo? ¿Y fue donde ese Brian Russo que tuviste que ir a dejar la invitación?
    - Pues sí, fue donde él. Pero te dije que no pasó nada. Pero, ¿podemos dejar la charla para la casa? Ahora mismo tengo que atender a otros clientes. ¿Seguro que me quieres esperar?
    - No falta mucho para que acabe pero después tengo que ver un poco de papeleo y eso me podría tomar un poco.
    - No importa, te dije que vendría y nos vamos juntos. Vine en taxi así me regresaba contigo en tu licuadora.
    - Jajaja bueno, disfruta mientras estas por aquí. Y no te metas más con ese desteñido, se va en menos de una semana así que no vale la pena. Y si sigue molestando dejare que me orines alrededor para que no se acerque ¿ok? En casa te cuento. – Ella quería aligerar el humor de Salvador, no le gustaba verlo tenso.
    - Sabía que había algo más. - Salvador la miró divertido por el comentario pero respondió serio.
    - Te adoro. Hablamos luego. – Gala le dio un rápido beso y se fue donde una de las coordinadoras que la llamaba con señas.
    Mientras la veía alejarse se dijo que lo mejor era entablar conversación con el mismo Russo para dejarle saber quién era. Además había algo en el tono de Gala que lo hizo enderezar las antenas. El tipo había intentado algo y lo pensaba averiguar ahora mismo.
    Finalmente lo encontró solo, estaba mirando un cuadro con lo que parecían ser unas hadas de colores impensables, cuando se acercó lo suficiente logró escuchar que susurraba:”Disgusting” (asqueroso). Y pensó que tenía razón desde que lo vio, el tipo era un idiota. Pensó ponerlo un poco en dificultad y ver que tal reaccionaba:
    - ¿En serio lo crees? A mí me parece interesante… – Salvador le dijo por detrás haciéndolo saltar de la impresión, no creyó que alguien lo hubiera oído.
    - Ah, eres tú, el amigo de la adorable empleada de Quevedo.- Lo dijo con desprecio, para nada preocupado de que lo hubiera oído y Salvador contuvo las ganas de partirle la boca por arrogante.
    - Sí, soy el NOVIO de Gala, la ASISTENTE de Quevedo, pero a ella ya la conoció. No como hubiera querido pero, nada está dicho…
    - ¿Qué insinúa?
    - Nada, mejor dígale a su noviecita que le cuente que tal estuvo nuestro encuentro en mi Hotel. – Lo decía para molestarlo, él sabía que nada había pasado y eso lo enfureció más.
    Aquel tipo era un caradura, totalmente distinto a la imagen que daba. Recordó la mirada de asco en la cara de Gala y eso le bastó.
    - Ya lo hicimos, esa misma noche. En la cama. Ahora si me disculpa, no tengo más tiempo que perder con usted. Con permiso. –Él dijo aquello pegándose a su nariz y Russo retrocedió involuntariamente ante su estatura. ¡Le llevaba casi quince centímetros!
    Sonriendo Salvador se dio media vuelta y se alejó antes de hacer algo que avergonzara o pusiera el trabajo de Gala en peligro. Sin pensarlo dos veces se acercó donde Quevedo y cerró el trato del cuadro del cosmos, pensó que luciría genial en el restaurante y se distrajo conversando con él.
    Brian miraba al estúpido novio de Gala y se preguntaba que había visto aquella criatura tan impetuosa y llena de vida en aquel modelito con cara de imbécil. Pensó que quizás le interesaran más las caras bonitas que los cerebros, pero que él tenía mejores cosas. Le demostraría que era mucho más hombre que aquel tipo que parecía su guardaespaldas. Con una sonrisa, pensó que antes del fin de semana, tendría a la orgullosa asistente en su cama. Estaba seguro, todas se hacían las dignas y después estaban ahí, viendo que podían sacar…Ella no podía ser diferente. Ya más satisfecho con esa nueva resolución, se dedicó a vagar y esperar su oportunidad para acercarse a ella.
    Ya casi todos se habían retirado, Quevedo seguía conversando con Salvador como viejos amigos y a juzgar por el recibo que tuvo que llenar, Salvador había decidido gastar una pequeña fortuna en el cuadro “estrella”. No estaba segura si lo había hecho porque le gustara de verdad o porque quería que su jefe la viera bajo una nueva luz, cualquiera que hubiera sido la razón, Gala sentía que si no hubiera sido por él, no habría superado tan bien aquel día. Sobre todo después del incidente con Brian Russo.
    Pensó por un momento que su pesadilla había terminado cuando lo vio acercarse con una copa en la mano y se caminaba hacia ella como un depredador. Suspiro y se preparó para enfrentarlo y mandarlo de una vez al diablo si la seguía jodiendo. Le importaba un pito si era Brian Russo o el rey del mambo, ya bastante le había soportado. Miró donde estaban Quevedo y Salvador y vio que podían observarlos pero que sería imposible que los oyeran.
    Se quedó dónde estaba y esperó pacientemente a que se acercara. Llegó hasta ella y le dijo:

    - ¿Y bueno Gala, que comeremos mañana? – Brian sonreía con suficiencia mientras apuntaba su copa hacia ella.
    - Por mi puedes comer butifarras de basura… - Dijo ella dulcemente y él sonrió irónico.
    - Disculpa, pero no sabía que sufrieras de Alzheimer…Creí haber quedado en claro que contigo no iría ni a la esquina por una raspadilla. – Le respondió mirándolo a los ojos y sin dejar de recoger los folletos sobrantes de la mesa para irlos archivando.
    - Vamos, entiendo que esta allá ese novio tuyo pero tranquila…Seremos discretos. – dijo guiñandole un ojo y pegándose a su espalda.
    - Vio que Salvo no había perdido detalle y que fruncía el ceño al ver que Russo se le acercó demasiado, pero prudentemente la dejó manejar sola el asunto.
    - ¿Qué parte del no, no entiendes? Aunque estuviera más sola que un hongo, ni así saldría con un tipo egocéntrico como tú. No means no. (No, significa no). Not always my sweet Gala, not always (no siempre mi dulce Gala, no siempre)…Te llamo luego y hablamos
    - ¡Si seguro! – Gala lo ignoró por completo y él se alejó riendo, tan seguro de sí que ella quería darle una patada en las bolas por idiota.
    Recogiendo los folletos y las facturas, se apresuró a su oficina a terminar el primer balance de las ventas.

    Quería salir corriendo de ahí con Salvador, no veía las horas de llegar a casa.

    ********************************************************************​
    Entrando en el departamento Gala se tiró al sofá exhausta y le dijo a Salvador:
    - Ok, escúpelo de una vez. Te la pasaste mudo todo el camino a la casa y como estoy tan agotada por el día de mierda que he tenido, me estaba bien. Pero no me puedo acostar y fingir que no te pasa nada. Escúpelo. ¿Estás molesto?
    - Siempre se puede contar con tu dulzura y sensibilidad para tratar los problemas. – dijo Salvador burlonamente mientras destapaba una lata de cerveza y se la pasaba a Gala.
    - Por favor, sé que me viste hablando con el tarado ese. ¿Eso te puso así? Olvídalo ya, lo puse en su sitio. Es solo un tipo que está acostumbrado a tener lo que quiere. Solo que se equivocó conmigo.
    - Ya lo sé, solo que no sabes como es. Lo sorprendí mientras decía que el trabajo de Quevedo era asqueroso.
    - ¿Qué? ¿Y a quien se lo dijo? – Ella tomó un sorbo y le paso la lata.
    - A nadie felizmente, pero lo murmuro lo bastante alto como para que yo lo oyera.
    - Bueno no importa, ya se larga y con un poco de suerte no lo veremos más.
    - ¿Qué te dijo mientras recogías los folletos?
    - ¿Qué más? Estupideces, Dios no puedo creer casi vendo mi alma al Diablo para que ese atorrante viniera a nuestro evento. Es un imbécil.
    - No me metí porque no quería arruinar tu noche ni la de Santiago, pero que no te moleste más o le haremos una visita a su hotel con Mauricio.
    - Jajajajaa ¿y qué piensan hacer? ¿Defender mi honra? Eres muy dulce Salvo, pero creo que ya me lo quite de encima sin necesidad de utilizar a dos machos grandes y poderosos. – Gala sonreía al ver la expresión de Salvador, parecía ofendido por su tono ligero.
    - Hablo en serio Gala, o se calma o lo calmamos.- Lo dijo mientras la abrazaba pero su voz sonaba fría.
    No vale la pena que sigamos hablando de él. No pasa nada
    - Ya vamos a comer algo y después a dormir, estoy muerta.
    - ¿Qué cocinamos?
    - Pues haremos una ensalada porque no pienso perder más de diez minutos preparando.
    - Que practica. Mejor anda a bañarte y yo cocino esa pasta que tanto te gusta.
    - ¿En serio? – Ella se levantó de un salto antes que cambiara de opinión.
    - ¡Ok, no me demoro!
    - ¡Ya anda!

    Salvador se levantó del sofá y llevándose la cerveza a la cocina comenzó a sacar todo para preparar la cena. Se dijo que quizás tenía razón Gala, el tipo era solo un imbécil y con un poco de suerte ya no lo verían.
    Eso esperaba o le haría una visita con su brother así Gala se molestara. Nadie tocaba lo que era suyo y ese enano creído no sería la excepción.

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    Estaba amaneciendo cuando Gala llegó dos horas antes de su entrada a la galería dejando a
    Salvador durmiendo. Necesitaba hacer el reporte de las ventas y coordinar las entregas que tenían
    que salir antes del lunes. El aún tenía tiempo antes ir con su abuela a comprar las cosas para el almuerzo de mañana, cosa que no dejaba de ponerla nerviosa. Iba a conocer a su abuela y no sabía bien qué reacción tendría.
    Él le había asegurado que era una mujer súper tranquila y moderna, que no se escandalizaba de nada, así que no quería que estuviera nerviosa, que le encantaría. Aun no terminaba de asimilar el almuerzo con su propia familia y ya tenía que lidiar con la de Salvo. Pero se dijo que era muy diferente a la última relación que tuvo y que ya era tiempo de crecer y afrontar todo lo que una relación comprometida requería.
    Ya era casi la hora de la apertura de la galería cuando sonó el teléfono. Pensando que sería el chico de las entregas para que le abriera el almacén respondió:
    - ¡Pedro por fin! ¡Tenemos seis entregas y todas antes de mediodía!
    - Muy buenos días también para ti Gala.- El tono asquerosamente dulce de Russo llenó sus oídos y se dijo que no permitiría que ese gringo petulante le fastidie el día.
    - ¿Brian Russo? Casi me olvidaba de ti,…Pensé que a esta hora estarías pateando cachorros o acosando camareras en tu hotel.
    - Me encanta tu sentido del humor, pero no quiero molestar a nadie que no seas tú por el momento. Paso a buscarte a las dos para almorzar.
    - Pues es una lástima tener que declinar la invitación, pero creo que te deje en claro que: a) estoy con enamorado, b) no salgo con egocéntricos y c) no saldría contigo ni aunque estuvieras cubierto en oro y brillantes. ¿Ahora lo entendiste?
    - Creo que tú no entendiste bien sweetheart…. Almorzaras conmigo y con Quevedo hoy, voy a entrevistarlo para la columna.
    - ¿De qué estás hablando? Dijiste que no lo valía… ¿Por qué ese cambio? ¿Qué esperas sacar? Ni creas por un momento que por hacerle una entrevista yo me acostaré contigo.
    - ¿Pero cuando he insinuado tal cosa? ¿No será que sientes curiosidad por un verdadero hombre y te aburriste del modelito ese? – Russo hablaba con una cadencia que le ponía los nervios de punta y se puso a patear la mesa para calmarse. Quería tirarle el teléfono pero si su jefe había aceptado la entrevista (cosa que había hecho sin decirle nada), no le quedaba más remedio que ir. Decidió ser lo más polite posible.
    - No pienso caer en tu juego y contestar una pregunta tan absurda. Si no tengo otra opción te veré para almorzar luego. Ahora discúlpame pero yo si tengo que trabajar. Adiós.
    - No veo la hora Gala.

    Ella cortó la comunicación.

    Brian colgó el teléfono sonriendo y pensó que era hora de llamar a Quevedo para organizar el maldito almuerzo que le permitiría ganar unas horas con ella. Ninguna mujer lo había rechazado y ciertamente no sería aquella chiquilla impertinente la primera.
    Eran más de las once y Santiago recién hacía su entrada en la galería como hacía meses no lo veía, sonriendo de oreja a oreja. La exposición había sido un éxito y ya Gala le había separado en la oficina todos los diarios donde mencionan sus pinturas y dónde adquirirlas.
    Tenían como nunca una lista de entregas llena hasta la semana siguiente y lo habían llamado de un diario local para una entrevista. Gala quería aprovechar todas esas buenas noticias para sacarse de encima la invitación de Russo. Después de todo no lo necesitaban y pensara lo que pensara, Santiago Quevedo si era un pintor reconocido.

    - Niña anda a tu casa a ponerte algo más elegante y dame el encuentro en el hotel de Brian Russo, me invito a almorzar con él porque quiere escribir un artículo sobre mí en el Times así que vendrá a recogerme a las dos… ¿Oíste? Sera arrogante pero sabe reconocer el talento.
    - ¿Necesitas que yo también vaya?
    - Por supuesto, eres mi asistente y necesito que tomes notas.
    - Pero Santiago, Russo es un tipo de mundo, cosmopolita, no verá bien que te aparezcas con tu asistente. Pensara que no sabes manejar tus asuntos solo. Y si necesitas tomar notas, graba con la tablet. – Gala usó su mejor arma, el ego de Quevedo.
    - ¿Tú crees?
    - Por supuesto, además yo necesito coordinar la entrevista con el periódico y los demás
    - pedidos. ¿Quién se quedaría en la galería? Olvídalo, déjame tu agenda y yo me encargo de todo.
    - Creo que tienes razón Gala, desde que andas con ese delicioso muchacho estás más proactiva que nunca. Tal vez me podría presentar algún amigo y salir los cuatro…Ángel me tiene abandonado últimamente. – Santiago hablaba de su eterno novio. Terminaban y volvían con la facilidad que ella se desabrochaba el sostén.
    - Estará encantado con la idea, seguro conoce alguien perfecto para ti. – ella le guiño un ojo y cogiendo la agenda que le daba se fue corriendo a su oficina sorprendida de la afabilidad de su jefe. Antes de la exposición a duras penas le hablaba y ahora que conocía a Salvo hasta bromeaba como si fueran amigos.
    Agradeció al cielo por Salvador y por haberse librado del almuerzo con Brian. Tremenda sorpresa se llevaría al ver llegar a Santiago solo. Pagaría por ver su cara y porque tendría que hacer la entrevista quisiera o no.

    Sintió que aquella era una pequeña victoria. Si él pensaba que la había acorralado al invitar a su jefe, ella le demostraría que nadie obligaba a Gala Gavioli a hacer lo que no quería.

    Nadie.
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    Eran casi las dos cuando Russo hizo su aparición en la galería. Iba vestido con un exquisito traje italiano hecho a medida y gafas oscuras, sintió la punzada de asco y pensó que era una lástima que alguien tan guapo fuera tan arrogante, quizás a cuántas mujeres había hecho sufrir con el carácter déspota e insensible que tenía. Ella solo esperaba que se aburriera de su capricho y se largara a New York lo antes posible. La vio y antes de acercarse a ella salió Quevedo del taller saludándolo alegremente:
    - Brian, que gusto verte. No perdamos más tiempo, estoy listo.
    - Santiago hola,… ¿No viene tu asistente con nosotros? Russo parecía sorprendido.
    - ¿Gala? No claro que no, ella tiene que atender otros pendientes que son importantes.
    - Además la entrevista es para mí. – Gala trataba de mantener una expresión neutra pero estaba disfrutando ver como se desencajaba el rostro Brian al ver que su plan se fue al diablo.
    - Por supuesto, solo pensé que ella podía darnos un poco más de material para trabajar.
    - Aquí lo tienes Santiago, todo está en este folder. – No se pudo contener y con una mirada burlona le entrego el folder a Santiago que ignorante de todo, le sonrió agradecido a Gala.
    - Perfecto niña, gracias por todo. Te llamo saliendo para firmar los cheques que faltan.
    - No hay problema. ¡Disfruten su almuerzo!
    Gala vio a su jefe pasar su brazo alrededor de un confundido e iracundo Russo que la miró con rabia y lo arrastró fuera de la galería parloteando sin parar. Cantando alegremente pensó que por fin había terminado con la impertinencia de Brian y se dispuso a cerrar la galería para comer en su oficina, tenía aún mucho trabajo que hacer.
    Brian estaba que hervía de rabia, aquella mujercita impertinente se había burlado de él descaradamente. No solo lo había despreciado, sino que ahora tenía que pasar la tarde fingiendo interés en el trabajo de aquel pintor que no soportaba. Le habían inflado el ego gracias a dos o tres cuadros buenos y ahora se creía el Picasso de la nueva era.

    Había visto artistas como él, gente sin talento pero con suerte que se hacían famosos de la noche a la mañana. El mismo hubiera podido ser un gran pintor. El mejor que América hubiese visto, pero la artritis deformante que le detectaron cuando estudiaba historia del arte acabo con sus sueños, jamás podría pintar sin que aquello le costase dolores insoportables. Ahora tenía que conformarse con adular y seleccionar talentos que estaba seguro sería muy inferior al suyo. Se dijo que si ella pensaba que ahí terminaba todo se equivocaba. Nadie lo despreciaba y más tarde cuando regresara a la galería, le demostraría que hizo muy mal en jugar con él.

    Respiro hondo y decidió terminar con la maldita entrevista a Quevedo antes de perder la paciencia.

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    Eran casi nueve de la noche y Gala estaba a punto de cerrar su oficina para irse. El horario al público había terminado horas atrás pero ella había se había reunido con la contadora y habían terminado recién. Estaba contenta porque con las ganancias obtenidas con la exposición habían logrado cancelar unos recibos que tenían vencidos. Ahora ya no estaban en rojo y por primera vez en meses, no salía de la reunión con la contadora con dolor de cabeza. Su jefe la llamo como prometió después del almuerzo y no parecía muy entusiasmado por cómo había acabado la entrevista. Según lo que le dijo, Russo parecía casi obligado y fue bastante cortante cuando él explicaba su proceso creativo. Dijo que terminaron en menos de una hora y luego él se apresuró diciendo que tenía otra reunión y sentía mucho dejarlo. Quevedo sonaba decepcionado pero lo disimulaba imprimiendo indolencia en la voz. Gala omitió decirle que si Russo estaba así era porque el almuerzo no había salido como él tenía planeado. Le dijo que no se preocupara y que más bien descansara para la próxima entrevista que sería el día lunes. Gala estaba entrando distraída en su carro recordando la llamada, cuando volvió a la realidad porque una mano la aparto con fuerza de la puerta del conductor. Sintió un escalofrío de terror hasta que vio el rostro del agresor. Entonces se transformó en rabia:
    - ¿Brian? ¿Qué haces? ¡Suéltame! – Ella tiró de su brazo pero la tenía sujeta con fuerza.
    - Gala querida, creo que me debes una disculpa. – Siseo el acercando su rostro al de ella.
    - Yo no te debo nada imbécil, ahora suéltame o gritare tanto que te arrastraran de los huevos a la comisaria y no te contratara ni el perro después de este escándalo.
    - Vamos sweet, grita. No hay nadie.

    Gala miro alrededor y por primera vez en su vida sintió pánico. La calle estaba desierta y nadie parecía haber oído nada. Se dijo que no iría a ninguna parte con ese loco, antes prefería que la mataran. Recordó lo que su entrenador le decía: “no dejes el contacto visual y pase lo que pase no vayas con tu agresor jamás. Pelea. Siempre”. Pensó que quizás había llegado el momento de usar esas clases de defensa personal en la que se metió cuando quiso olvidar a Diego. Decidió saber cuál era su juego, eso le permitiría ganar tiempo.
    - ¿Y qué quieres hacer? ¿Secuestrarme? Por favor, no eres tan imbécil. ¿Qué te importa si yo te rechazo? ¿Tan caprichoso eres?
    - Mira niñita, a mí nadie me rechaza. Ahora te voy a demostrar lo que es un hombre de verdad. – Brian la arrastraba hacia un carro estacionado frente al suyo cuando Gala notó por primera vez sus dedos un poco torcidos y flojos. Cogió el brazo que la tenía prisionera y torciéndoselo por la espalda logró que la soltara.

    Ella aprovechó su cara de sorpresa y lo pateo en las bolas con tanta fuerza que cayó de rodillas en la pista. Sin detenerse a ver si se levantaba, corrió hacia su carro y arrancó a toda velocidad mientras lo veía por el espejo gritarle obscenidades en inglés. Estallando en una risa nerviosa fue para su casa saltándose los semáforos. Quería llegar a casa para ir con Salvador a poner la denuncia por agresión.
    No quería armar un escándalo, pero tampoco dejaría que Russo siguiera tan campante después de lo que le hizo. Y lo que la prensa o la policía le harían no sería nada comparado a lo que podría hacerle Salvador cuando se enterara.

    Gala llegó más calmada pero con las piernas aún temblorosas, sintió el televisor en el cuarto y se dio cuenta lo rápido que se había acostumbrado a llegar y verlo ahí. Se sentía protegida con él, pero sabía que a pesar de todos sus esfuerzos no podía protegerla de todo siempre. Respirando hondo se preparó para enfrentar a Salvador y tuvo la sensación que sería más difícil de lo que fue escapar de Brian. Apenas la vio entrar la sonrisa de Salvador murió en los labios y apagando el televisor corrió hacia ella:
    - ¿Paso algo Gala? Estas blanca como un fantasma.
    - Salvo, estoy bien…Pero tengo que contarte algo que me acaba de pasar saliendo de la galería.
    - ¿Te asaltaron? Te dije que es peligroso que salgas sola tan tarde. – Hablaba rápido y mirándola con angustia.
    - No me asaltaron, bueno no por dinero…
    - ¿Te tocaron? ¿Qué te hicieron? – Ahí Salvador le cogió los brazos y comenzó a revisarla de pies a cabeza como un padre cuando su hijo cae del columpio.
    - Fue Brian Russo, me esperó fuera de la galería. Quiso que me fuera con él.
    - ¡¿QUE?! – Parecía que le hubieran metido un puñetazo en el estómago, levantó la cabeza tan rápidamente que se mareo. No podía creer que aquel hijo de puta hubiera tocado a Gala. Quería encontrarlo y matarlo muy lentamente por atreverse a ponerle una mano encima.
    - Cálmate amor, no fue más que un susto. – Gala trataba de calmar a Salvador, tenía una mirada que parecía que saldría corriendo a prenderle fuego a Russo.
    - Cuéntame que te hizo camino a la comisaria. Tenemos que denunciar a ese maldito. Pero antes vamos a su hotel y le saco yo mismo la mierda.
    - Salvador no vale la pena, ya lo hice yo misma. ¿Cómo crees que escape? – Ella sonrió y disfruto mucho la cara de sorpresa de Salvador al oír eso.
    - ¿En serio? ¿Y cómo fue?
    - Te lo cuento en el carro, vamos.
    - Pero en el mío, no quiero arriesgarme a quedarnos botados en medio de la noche por ahí.
    - No rajes de mi carrito que hoy se portó como todo un héroe. Arrancó a la primera y sin calentar.
    - Ese fue tu ángel de la guarda, no tu carro. Apúrate.
    Salieron del departamento y mientras bajaban al estacionamiento ella le iba contando todo, desde que salió, la discusión y como lo había pateado para escapar.

    Mientras manejaba a la comisaria, iba en silencio escuchándola impresionado. Gala había sabido defenderse de un sorpresivo ataque. Claro que había sido irresponsable de su parte el exponerse saliendo sola y tan tarde cuando él le había dicho que la recogería cosa que ella desecho diciendo que era mejor que la esperase en casa. Pero lo que menos quería era ponerla peor con sus reproches, sobre todo cuando quería concentrar esa rabia y esa energía para el maldito enano abusador.
    Gala iba tan absorta en su historia que no se había dado cuenta que se estaban estacionando frente al hotel de Russo y no en la comisaria. Sin darle tiempo para reaccionar Salvador bajo del carro y le dijo:
    - Espérame aquí, no bajes y por primera vez, no discutas. – lo dijo en un tono que no admitía replicas y sin esperar respuesta se precipitó al hotel.
    Ella lo miró entrar y tuvo la sensación que Russo no sería el único con una denuncia. Rezando cerró los ojos y espero pacientemente que su enamorado no hiciera ninguna locura.
    - ¡La habitación de Brian Russo! – pregunto Salvador a una espantada chica en recepción.
    - ¿Usted es? –Ella lo miro con desconfianza, parecía un tipo enfadado. No quería problemas en su hotel.
    - Salvador Cárdenas, un amigo de él. – Cambio rápidamente el tono sonriéndole, sabía que si no lo hacía no le dejarían subir.
    - El Sr. Russo pidió no ser molestado. – Pareció bajar un poco la guardia pero lo miraba atenta.
    - Si lo sé…Lo que pasa es que es urgente, un asunto de vida o muerte y necesita recibir el mensaje, personalmente. – Puso su mejor cara de drama y espero a que se lo creyera.
    - En ese caso…La habitación es 1205 pero no demore. – Ella le sonrió con simpatía.
    - Mil gracias, no lo hare.
    Y sin perder más tiempo se apresuró al ascensor. Los doce pisos se le hicieron eternos hasta que finalmente se paró y dando vueltas por el pasillo lo encontró.
    Tocó y esperó.
    Brian estaba recostado en la cama descansando, el golpe que aquella estúpida le había dado lo dejó fuera de combate. Esperaría que para mañana temprano la hinchazón bajase, luego se iría directamente al aeropuerto. No quería pasar un día más en esa ciudad tan horrible y llena de gente sin talento. Le importaba una mierda el articulo y la nota que tenía que entregar, ya se inventaría algo. No sin antes asegurarse que Santiago Quevedo y su maldita galería tuvieran la mala publicidad que se merecían. Si no pudo obtener lo que quiso, al menos los dejaría en la calle.

    Nadie lo contrataría ni para pintar el mural de un nido después de que saliera publicada su crítica.
    Estaba por meterse a la ducha cuando sintió golpes en su puerta. Le pareció extraño ya que no había pedido nada.
    - ¿Quién es? – pregunto Russo desde la puerta del baño.
    - Un paquete para usted Sr. Russo.
    - ¿Un paquete? Déjelo en recepción.
    - Lo siento, pero tiene que firmar el recibo.
    - Un segundo.
    Apenas abrió la puerta, un tipo le tiro un puñetazo en la nariz y lo empujó dentro. Levantó la vista aterrado y miró sorprendido a su agresor: ¡El noviecito de ella!
    - ¡A ver! ¡Métete con un hombre, maldito infeliz! ¿O es que eres machito solo con las mujeres solas? ¿Cómo te atreviste a tocarla?
    - ¡Lárgate o llamo a la policía! ¡No sé de qué hablas! – Brian estaba temblando.
    - No será necesario imbécil, allá vamos, ahora mismo.
    - ¡Estás loco! Yo no voy contigo a ningún lado, ahora mismo llamo a seguridad para que te saquen.
    - El que está loco eres tú enano, si piensas que te libraras de esta. No te estaba preguntando, nos vamos. Y si haces escándalo, regresaras a New York en paquetitos de Fedex.
    Dicho esto lo arrastró del brazo sin esfuerzo. Salieron de la habitación y cogieron el ascensor.
    Russo sudaba y estaba nervioso mientras Salvador le torcía el brazo y lo sacaba del hotel.
    Al pasar por recepción la chica les sonrió y miró confundida a un pálido hombre que caminaba pegado a él, sin atreverse a mover.
    Gala miraba ansiosa el hotel y se quedó de piedra al ver salir a Salvador arrastrando a un pálido y asustado Russo.
    Abriendo de golpe la camioneta lo tiró al asiento de atrás y arrancó a toda velocidad hacia la comisaria. No podía creer que lo hubiera hecho, pensó que le daría una patada y regresaría. ¡No que lo llevarían ellos mismos en el carro!
    - ¿Pero te volviste completamente loco? – Le pregunto mientras él iba a toda velocidad hacia la comisaria.
    - ¿Por qué?- Salvo la miró como si hubiera perdido la cabeza.
    - ¿Cómo porque? ¡No podemos llevarlo nosotros!
    - ¿Y por qué no? El imbécil tiene que ser denunciado y le estaremos ahorrando a la policía el tener que salir a buscarlo…Deberían premiarnos.
    - Pero Salvo…
    - ¡Gala basta! Quisiste manejar el asunto sola y mira lo que pasó. Deja que lo resuelva a mi modo ¿sí?
    - Está bien, solo que me da asco tenerlo cerca.
    - Pues para mí no es una fiesta… - Russo se sobaba el brazo y se limpiaba el hilo de sangre que le escurría por la nariz.
    - Tu cállate enano asqueroso. – Le gritó Salvador por el espejo.
    - Y bueno Brian, no te bastó con la paliza que te di…Parece que mi hombre aquí presente se dio un buen banquete contigo… ¿Por cierto, te duele cuando orinas? – Gala no pudo evitar sentir satisfacción al verlo encogerse y mirarla con desprecio.

    Salvador al oír las palabras de Gala, sonrió por primera vez en toda la noche. Eso sí se podría llamar una linda pareja.
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    Llegaron a la comisaria y mientras Gala salía tranquilamente del carro, Salvador arrastraba dentro al crítico. Ni bien llegaron salieron dos policías preguntando cual era el problema. Salvador entrego a Russo que al principio negó todo. Luego mientras ella iba relatando todo y los policías lo miraban con cólera por abusar físicamente de una dama, admitió que se le pasó la mano. El seguía repitiendo que ella lo provocó y que después se arrepintió cosa que hizo que Salvador casi se le fuera encima otra vez, si no fuera por los policías que lo sujetaron se habría llevado su tercer golpe de la noche. Al final Gala logró que lo metieran en la carceleta y pasara la noche. Estaba segura que saldría libre por la mañana después pagar su coima, pero se aseguraría que no se olvidara de esa noche nunca.
    Apenas salieron de la comisaria Salvador vio que Gala hablaba por teléfono con alguien. Esperó que terminara la llamada y le tomó la mano mientras caminaban hacia el carro.
    - Ok perfecto. Si los espero acá. ¿Estás segura que puedes hacerlo? Perfecto China, eres lo máximo, te debo una….Ya chévere….Un beso. – Gala colgó con una sonrisa satisfecha y guardó el teléfono en la cartera.
    - ¿Con quién hablabas?
    - Con mi amiga la China Takanashi de mi promoción. Es periodista y trabaja en el canal 12. Viene para acá con su equipo a cubrir la exclusiva y lamentable noticia de la agresión sufrida a la pobre e indefensa asistente del conocido pintor Santiago Quevedo por el respetable y malvado crítico internacional Brian Russo.
    - ¿En serio? – Salvador estaba impresionado, ciertamente Gala sabia jugar sus cartas. Esperó jamás tener que estar en su contra. Estaba claro que sabía cómo darle donde más le dolería a Russo, en su carrera. ¿Pobre e indefensa? Creo que hasta siento lastima por él.
    - Eso no te lo creo…Ahora esperamos y le demostramos a ese enano como le dices tú, que nadie se mete con nosotros y termina tan campante.
    - ¡Bien dicho! Pero mientras esperamos vamos a comprar algo para que comas, no has comido nada.
    - No tengo hambre.
    - Me imagino pero necesitas comer, tienes que estar con fuerzas para que podamos destrozar a ese maldito.
    - Tienes razón, creo que quiero un sándwich de pollo. – Ella se relajó contra el asiento y él le besó la frente.
    - No te muevas, voy al frente, compro y lo comemos aquí.
    Gala lo vio cruzar la calle y entrar a una pequeña fuente de soda que tenía más pinta de bar por la cantidad de gente que había conversando comiendo. Pensó que tenía que haber hecho algo muy bueno en su vida anterior para merecer alguien como él. Sentada ahí, sentía que a pesar de lo horrible que había sido la experiencia con Russo, le había servido para ver hasta qué punto llegaría Salvador para mantenerla segura y lo aterradoramente feliz que eso la hacía.
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    - ¡Pensé que la noche no terminaría nunca!
    Gala entró al departamento del brazo de Salvador y fue al baño a darse una ducha. Eran casi la una de la mañana y estaban exhaustos. Habían terminado de comer cuando llegó la van del canal 12 y bajó la China con el conductor y un camarógrafo. Le hicieron la entrevista en la puerta de la comisaria y ella relató con lujo de detalles (sazonados con falsas lágrimas) la agresión que sufrió por parte de Russo mientras un avergonzado comisario confirmaba su versión.

    Estaban terminando cuando llegó el abogado que había llamado Russo para sacarlo y lo acosaron con preguntas que él respondía con un cortante: “Sin comentarios”. Esperaron pacientemente y luego de veinte minutos salía el crítico escoltado por su abogado y cubriéndose el rostro como un traficante, se metió en el carro insultando a todos.
    Dándose por satisfecha, Gala se despidió de su amiga agradeciéndole el haber corrido cuando la llamo. La China le aseguro que la noticia saldría en el noticiero de las seis y la nota en el periódico donde trabajaba su hermano.
    Ahora mientras estaba bajo la ducha quitándose el cansancio y la tensión acumulada pensó que lo único malo sería explicarle a su jefe cuando lo viera en la galería. Hubiera deseado no tener que decírselo pero sería mejor antes que lo supiera por las noticias.
    Terminó de secarse el cabello y se acostó al lado de Salvador.
    Lo encontró dormido y se dio cuenta que se había enamorado completamente de él.
    Hasta antes del incidente con Russo, ella estaba segura de quererlo, pero aunque odiaba admitirlo le gustaba tener cierta ventaja en la relación al saber que él estaba más enamorado.
    Pero ahora mientras lo miraba dormir, con su hermoso rostro finalmente relajado y su cuerpo ocupando casi toda la cama, sintió que la balanza se había nivelado. Lo amaba y por primera vez, aquello no le dio miedo. Solo una sensación de paz irreal.
    Apagando la luz se acomodó junto a él. Salvador sintió a Gala y la abrazó. Ella susurro: “Te amo” y dándole un beso en la barbilla se quedó dormida.
    Salvador la miro de reojo y sonrió complacido cayendo en un sueño profundo.
    XIV. Sonrisas de Luna Nueva
    Gala llegó a la galería y por primera vez desde que trabajaba ahí, encontró a Quevedo sentado en su oficina esperándola. Y por la cara que tenía, no parecía querer ofrecerle un aumento de sueldo.
    - ¡Por fin llegas niña! ¿Cuándo pensabas decirme que ese mocoso te estaba molestando? –Le gritó no bien entró.
    Ella respiró hondo y se preparó para lo peor. Se esperaba todo menos lo que escuchó:
    - Si me hubieras dicho desde el primer día que cuando te mande a su hotel Russo se te insinuó no le habría permitido el ingreso y mucho menos exponerte como lo hiciste. ¿Pero es que no tienes cabeza?- Santiago la miraba con reproche pero en su tono había preocupación y remordimiento. Se sentía responsable de su bienestar y ella sintió ganas de llorar. No pensó que su jefe se preocupara así por ella.
    - Lo siento mucho Santiago, pero pensé que podía manejar la situación sin tener que arrastrarte conmigo.
    - ¿Pero qué hubieras hecho si en vez de sus manos hubiera usado un arma? No conocías ni conocemos al tipo más que por lo que sabemos gracias a los periódicos. Además enterarme porque mi madre me llama histérica a las seis de la mañana para contarme que habían detenido a Russo porque atacó a una de mis empleadas…Y no a cualquiera… ¡No! A mi ASISTENTE, que es mi imagen y mano derecha. ¡Perdóname si no estoy del mejor humor hoy!
    - Mira, te lo iba a contar llegando aquí. No me parecía correcto importunar a la una de la mañana cuando terminamos con los periodistas y la policía.

    - Bueno, felizmente ya ese patán se fue. Dijo la reportera que tomó el primer vuelo a New York sin dejar declaraciones. Al parecer tu amiga tiene contactos en la CNN y filtró la noticia. Para cuando aterrice necesitará escolta para sacarse a los periodistas de encima.
    - ¿En serio? La China es lo máximo, me prometió que lo dejaría como una basura. Bueno, como lo que es de verdad.
    - Y ahora que tuviste tu revancha déjame felicitarte y pedirte una disculpa.
    - ¿Tú a mí? ¿Por qué? –Gala estaba tan impresionada con la actitud de su jefe, que si le hubieran dicho que llovían chispas de chocolate no la habría sorprendido más que esto.
    - Porque lograste mantenerte a salvo y hacer lo correcto a pesar de las circunstancias. Y quiero que me disculpes por pensar que me tienes que proteger o que no me puedes contar lo que pasa. Soy tu jefe, pero sobretodo me considero tu amigo. Y eso quiere decir que puedes confiar en mi…Sé que no siempre soy justo y te exijo demasiado, pero es porque creo en ti y en tu capacidad para hacer las cosas. Sabes bien que si esta galería creció y sigue creciendo no es solo por mí. Tú tienes un gran mérito y lamento no haberlo reconocido antes. Pero no le digas a nadie que lo dije, debo conservar mi fama de insensible y egocéntrico o no me compraran un solo cuadro. – terminó con un guiño y le apretó la mano.
    Ella estaba tan emocionada por las palabras de Santiago que le soltó la mano y lo abrazó. Él estaba tan sorprendido como avergonzado por las lágrimas y la intensidad de Gala que solo atinaba a darle torpes palmadas en la espalda esperando que se calme. Entendía la sensibilidad, era un artista pero como todo hombre, gay o heterosexual, no sabía lidiar con lágrimas femeninas. Iban más allá de su control.
    - Está bien niña, ya cálmate. Me empapas la camisa.
    - Lo siento Santiago. – Gala estaba molesta consigo misma por emocionarse tanto. No pensó que le importaba tanto la opinión que su jefe tenia de su trabajo hasta que reconoció todo lo que había hecho.
    - Bien ahora vete. Tienes el día libre.
    - ¿Qué? No pero tenemos que organizar la entrevista…
    - Olvídate de eso, usaremos las notas que hiciste para la de Russo. Yo puedo ocuparme de mi galería mientras vas a pasear con ese lindo enamorado tuyo. Nos vemos el lunes.
    - ¿Estás seguro? – Moría por irse pero se quería estar segura que lo podía dejar solo.
    - Claro que sí, mi asistente es tan eficiente que seguro ya adelantó todo para que yo deba solo firmar los cheques y recibir clientes.
    - Gracias, de verdad.
    - Anda ya. Y no creas que se hará costumbre ¿ok? Solo hoy. – Quevedo le entregó su cartera y la sacó de la oficina con una sonrisa.
    Mientras manejaba hacia la casa de Sofía pensaba que al parecer su jefe si la quería después de todo. Pensó que le haría un escándalo por haberle escondido lo de Russo y que lo que más le interesaba era su imagen. ¡Qué equivocada había estado! Había juzgado a Quevedo y se dio cuenta que después de dos años había visto a su jefe como era: un ser sensible y noble. Quizás demasiado complacido consigo mismo pero que reconocía el valor de los que lo ayudaban y eso para ella pesaba más que todos los gritos y horas extras pasadas encerrada.
    Tal vez Brian Russo logró algo bueno después de todo.

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    Gala estacionó en su lugar de siempre frente a la casa de Sofía y decidió darle una sorpresa.
    Seguro la encontraría a esa hora arreglándose para ir al restaurante. Faltaban menos de un mes para la apertura y estaba más nerviosa que los mismos chicos. Sabía que con eso quería demostrar que podía hacer las cosas bien, que era buena en algo.
    Ella nunca lo decía pero Gala sabía que al no haber encontrado nunca nada que la llenara y la hiciera sentir bien en el trabajo, Sofía le estaba poniendo todo el empeño y por lo que decía Salvador, era mucho mejor en las relaciones públicas y la negociación que ellos. Todo por vía de su encanto. Y no porque fuera una cara bonita, no. Era algo más, era su sinceridad y la sencillez que enamoraba a todos los que la conocían. Y ella no podía dejar de aprovecharlo.
    Tocó el timbre y Sofía abrió la puerta aún en bata y dando un alarido al ver a Gala, la jaló del brazo y la metió dentro abrazándola.

    - ¡Amiga! ¿Qué paso? ¿Te tiraste la pera en la chamba? ¡Cuéntamelo todo!
    - Vine a invitar a tomar desayuno a mi mejor amiga y a ver si me regalaba unas horas de su valioso tiempo.
    - Sabes que siempre tengo tiempo para un chismosear contigo. ¿Qué me cuentas? Supe por Mauricio que lo de Russo terminó en un chongazo que ni hablar… ¡Pero cuenta! ¿Qué paso?
    - Vaya que las noticias corren…Que vieja chismosa resulto Salvo…¿Por qué no terminas de cambiarte y nos vamos a desayunar? Te cuento todo allá.
    - En cinco minutos nos vamos. – Sofía entró al cuarto a vestirse y Gala entró con ella mientras la veía enfundarse los jeans a una velocidad supersónica.
    - ¿Puedo ser sincera?
    - ¿Y lo preguntas? – Gala la miró divertida.
    - Pucha no se manita, pero siento que no es lo único que tienes en la cabeza…
    - Ok pitonisa… ¿nos vamos?
    - ¡Lista!
    Salieron de la casa y fueron caminando al restaurante que quedaba cruzando el parque de la casa de Sofi. Era automático para ellas ir a ese lugar, cuando iban al colegio siempre se detenían antes de almorzar a tomarse un jugo o comer una hamburguesa ahí. Aunque después de casi trece años el local había sido remodelado y la dueña original había muerto hacía unos años, ellas sentían que mantener ese viejo lugar era un compromiso con su propio pasado. Era como un recordatorio de las etapas más simples y felices de su amistad. Era ahí que habían tenido su primera “cita” con un grupo de chicos y fue ahí donde Gala se reunió con Sofía para contarle que se iba a Milán.
    Entraron y pidieron lo de siempre, Sofía un jugo surtido, ella un café cargado y dos panes con chicharrón para ambas.
    Una vez que ordenaron y se quedaron solas Sofía no pudo más y dijo:
    - ¡Bueno ya! No me hagas esperar más, ¡cuéntame que paso!
    - Bueno ya te había dicho que Russo me había floreado ¿no?
    - Aja... – Ella la escuchaba atenta mientras tomaba su jugo.
    - Pucha ya, entonces ayer por la mañana me llama a la galería y me dice que me ponga linda y tal….Que me iría a recoger para almorzar.
    - ¿Qué? ¡Qué tal conchudo! ¿Qué se juraba, que saldrías corriendo?
    - ¡Sí! Ya te imaginaras que le dije…Pero eso no acabó ahí.

    Gala le contó todo, desde el ataque de Brian fuera de la galería hasta el viaje a la comisaría y su breve e infame paso por televisión nacional. Sofía la escuchaba con los ojos como platos y emocionandose como si fuera lo más divertido del mundo para ella.
    - En serio no tiene nada de divertido.
    - ¡Por favor Gala! Ya me imagino la cara de Salvador jajajajjaa el pobre de saber que le habían manoseado a su flaca se sintió herido en su orgullo.
    - No digas eso, me estaba protegiendo.
    - Mira, yo no dudo que te quisiera cuidar, el tipo se muere por ti. Eso lo ve cualquiera que se tope con ustedes…Pero yo me refiero a que como todo macho latino, no le gusta que nadie meta la mano en su bolsa de golosinas, ¡se vuelven locos!
    - Creo que por una vez te doy la razón. Deberías haber visto cómo le reventó la nariz y lo arrastro en la comisaría. Y casi que se lo gomea de nuevo ahí delante de los policías cuando tuvo la concha de decir que ¡yo lo había provocado y ahora me arrepentía!
    - Este conchasumadre…. ¡Qué cólera! – Sofía era muy chistosa cuando se alteraba, estaba roja como un camarón y sujetaba la mano de Gala con tanta fuerza que le empezaba a doler.
    - Auuu me duele la mano tarada ajajjajaaj
    - Sorry manis me emocioné, pero ya, termina de contarme.
    - Y bueno pues eso es todo.
    - ¿En serio?
    - Ahh bueno también lo de mi jefe, que me dio el día libre hoy así que quise aprovecharlo
    - para estar contigo y para pedirte un favor.
    - Lo que sea, ya sabes que mientras no sea plata puedo ayudarte jajajajaja
    - Mongola… no, solo necesito que me acompañes a casa y me ayudes a elegir algo para el
    - almuerzo de mañana con la abuela de Salvador. Con todo el chongo de Russo casi se me pasa.
    - ¡Ahhh que paja! Yo aún no conozco a la familia de Mauricio pero por las fotos que me enseño, su madre parece muy dulce. No te preocupes, según me contó, la abu de Salvo es súper chévere.
    - Si no estoy preocupada… ¡estoy frikeadaza!
    - Jjajajajaa bueno ya, paga y nos vamos a tu casa para ver que te pones.
    - ¿Qué yo pague?
    - ¡Tú me invitaste! – Sofía fingió indignación.
    - Ya sé, solo quería ver si estabas atenta jajjajaja
    - Déjate de pendejadas y más bien apurémonos que me acompañaras a almorzar con los chicos y terminar de escoger la decoración del local.
    - ¡Ya! Bacán, vámonos.
    Salieron del local y fueron en el carro de Gala hasta su casa. Llegaron y se fueron directamente a su cuarto donde Sofía tiró encima de la cama casi todo el closet de Gala desechando el setenta por ciento.
    - Ni hablar, no te pones esto ni a balas. – Dijo tirando al piso un lindo conjunto gris con chaqueta.
    - ¿Qué tiene de malo?
    - ¿Qué tiene de bueno? Jajaajajaja parece que le vas a vender aspiradoras con eso amiga. Es ropa demasiado seria.
    - Te recuerdo que trabajo en una galería de arte Sofi. No puedo andar toda colorinche y enseñando pierna como si fuera vedette. Además no es mi estilo.
    - Si me olvidaba que tu estilo es el último grito de la moda en los conventos de Paris jajjaajjaa
    - Ya deja de burlarte y ayúdame pendeja.
    - Ok, veamos…. ¿qué tal esto? – dijo señalando un pantalón beige de algodón y una blusa blanco humo sin mangas. Casual y sencillo.
    - Me gusta, es fresco y colorido sin caer en el ojo como un puñete.
    - Bueno tanto como “colorido” no jajajajaa pero al menos no es negro ¡ni gris!
    - Bueno ya, me lo pongo con los tacos y listo el pollo.
    - Ok y ahora que hemos escogido vestuario dime: ¿Qué es lo que te tiene con la cabeza más volada que de costumbre y esa sonrisa de imbécil? ¿Te pararon de cabeza anoche? – Sofía le dijo riendo y lanzándole un pantalón negro en la cara.
    - Jajajajajaa tú siempre tan delicada manis… ¿Qué haría sin tus comentarios tan floridos?
    - Te aburrirías a morir… ¡pero ya! Cuenta y no dejes fuera ningún detalle tipo Kamasutra.
    - Jajajajajajaa que tarada que eres…Nada de eso, no tiene que ver con el sexo.
    - ¿En serio? – Parecía decepcionada. Sofía decía que las mejores historias siempre tenían que tener sexo.
    - Si enfermita… Solo que anoche me di cuenta de algo.
    - ¿Salvador es mujer? ¡Lo sabía! ¡Tenía cara de llamarse Rebeca!
    - ¡Jajajajajajaa cállate y no jodas o no te cuento nada!
    Gala no podía evitar reírse ante los comentarios de Sofía que parecía súper feliz de estar con ella como en los viejos tiempos.
    No la veía así de relajada y feliz desde que estaban en la escuela y se hizo enamorada del Gordo Chia. Según ella, el más lindo de la cuadra…según el resto, un pastrullo asqueroso con granos…Pero cuando tienes dieciséis no importa lo que te digan, siempre lo veras lindo.
    - Bueno ya, cuéntame. ¿Qué bulle debajo de todo ese cabello horquillado?
    - ¿Esta horquillado? – Gala se miró horrorizada el cabello rápidamente.
    - Jaajajaja no tarada, estoy jodiendo….Apúrate cuenta.
    - Te decía que anoche me di cuenta de algo…
    - Aja…. – Sofía parecía impacientarse y eso hizo que Gala hablara más lento…solo por desesperarla.
    - Pues…estábamos los dos ya acostados…Salvador ya se había dormido…- hablaba lentamente y arrastraba las palabras.
    - ¿Entonces? ¡Apúrate que me jubilo aquí!
    - Jajjajajaa ok, ok te estaba jodiendo…
    - Bueno ya dale.
    - Cuando me acosté junto a él y lo vi ahí dormido, después del día de mierda que habíamos pasado juntos por lo de Russo, me hizo darme cuenta que ya me enamoré de él. – Gala terminó dramáticamente mientras le daba una mirada.
    - ¿Y? ¿Cuál es la novedad? – Ella la miraba como si estuviera loca, para nada impresionada con el dramatismo de su afirmación.
    - ¿Cómo que “y”? ¡Te estoy diciendo que me enamore completamente de él!
    - Ayy Gala por favor. ¿Recién te das cuenta? Te cagas por él desde que se te acercó al bar en Cancún…. ¿Cuál es tu gran descubrimiento?
    - No sonsa, él siempre estuvo “más” metido que yo. Acuérdate que yo aún pensaba en Diego.
    - Otra vez con el malnacido ese….Nena, tú lo que tenías era “huevaditis crónica” y se curó con una relación sana y normal…Además ¿Qué estupidez es esa de: “él estaba más que yo”? ajajajjaaja tu sí que hablas tonterías mana. – Sofía se reía tan fuerte que le saltaban las lágrimas y Gala estaba dividida entre reír con ella o arrastrarla por los pelos por el cuarto.
    - ¿Puedo saber qué te parece tan gracioso?
    - Tú amiga, tú. – Ella la miró con tanto cariño que esperó pacientemente que se explique. –
    - ¿En serio crees que él estaba más o menos templado que tú?
    - Sí, bueno al principio… - no sabía adónde iba Sofía pero empezaba a sentirse estúpida por lo que había dicho.
    - Gala, déjame preguntarte algo…
    - Dime.
    - ¿Tú me quieres más o menos de lo que yo te quiero?
    - ¿Qué tiene que ver?
    - Contesta la pregunta.
    - Pues da lo mismo, eres mi amiga, mi hermana.
    - Ahí está tu respuesta.
    - ¿Mi respuesta? ¿Con lo de Salvador?
    - Claro pues monga…No importa si tú pensaras que él estaba más o menos templado de lo que tú lo estás. Lo importante es que los DOS están dispuestos a hacerse felices y respetarse….El resto son huevadas.
    - Wow…tu sabiduría oriental con el lenguaje de callejón sí que llega hondo.
    - Lo sé, los chicos me dicen a veces que soy como lindo cachorrito de pitbull.
    - ¡Qué acertados jajjajajaaja!
    - Ok, ahora que termine de despejar tu cabecita de melón, nos vamos.
    - Nada de nos vamos, ordenamos este desastre antes. – Dijo Gala levantando las cosas de la cama.
    - Ya sé ya sé…. Dios eres una perra maniática… ¡Salvador te dejara por eso!
    - Jajajajaaj naaaa ya lo sabe…es más….hace la cama y también barre a veces.
    - ¡No! ¿En serio? „tamare Gala, parece que te lo hicieron a medida al pata.
    - ¡Lo sé! Supongo que ya era hora ¿no? – dijo mientras acomodaban las cosas en el closet.
    - Claro que si mi amorshhhhhhhhhhhh – Sofía corrió a su lado y la abrazó.
    - Ya loca, terminemos que nos esperan los chicos.
    - Yes.
    Era más de mediodía cuando las chicas estacionaron en el restaurante. Gala se sorprendió con lo rápido que habían avanzado, ya no parecía un local a medio construir. Estaba todo el frente completo y el cartel cubierto de sábanas anunciaba que “Sabores del Mundo” pronto haría su ingreso en la lista de los tantos locales que pululan por Miraflores.
    Entraron al local y vieron a los chicos hablando con el Ing. Romero, el malhumorado pero genial creador del proyecto. La verdad tenía que reconocer que el tipo sabía hacer su trabajo, los acabados eran exquisitos y los colores claros en las paredes contrastan perfecto con la decoración en leño que habían escogido. Sofía al ver que los chicos aún tenían para rato con el Ing. Se llevó a Gala a su oficina para que la ayude a escoger las sillas y el menaje del restaurante.
    - Vamos a mi oficina.
    - Wow que bien suena eso.- Gala la codeó amorosamente.
    - ¿Si verdad? -Ella sonrió emocionada y empezó a sacar catálogos de los cajones mientras encendía la computadora.
    - Me encantaría este sillón para la sala de espera. – Gala señaló un sillón de cuero negro muy sencillo y minimalista.
    - Es lindo, pero no encaja con el resto de la decoración, es demasiado moderno. Puede ser en cuero pero algo más clásico.
    - Tienes razón, siempre has tenido más sentido de la moda que yo.
    - No creo que sea eso amiga, lo que pasa es que a ti estas cosas jamás te han importado. Tú siempre has sido más del tipo poeta maldita jajajaaja bohemia y mal vestida.
    - ¡Gracias por el piropo estúpida!- Gala se fingió ofendida pero sabía que tenía razón…Nunca
    - le intereso ni la moda ni la decoración. Odiaba los colores fuertes y su máxima trasgresión en moda era usar vestidos.
    - No es ofensa la verdad…Oye y por cierto ¿sigues escribiendo?
    - Ufff hace mil que no toco una hoja en blanco…creo que mi musa murió.
    - Naaaa a lo mucho al ver que te divertías con Salvador se habrá ido también de juerga…Tu jamás dejaras de escribir. Es innato en ti.
    - Tal vez, pero creo que con tantas cosas que han pasado últimamente no he parado ni a pensar en dejar fluir mis emociones en papel.
    - Ay no empieces a hablarme difícil con ese lenguaje raro de ustedes los escritores…”que debemos dejar fluir las emociones como ríos de agua clara en una noche estrellada...” y esas huevadas.
    - Jajjajjajaa imbécil, no se para que preguntas si te vas a burlar.
    - Pues para eso lo hago monga…Pero ya hablando en serio, sabes que admiro ese talento. Yo jamás pude escribir sola ni una nota de San Valentín. Claro que lo sé… ¡siempre me hacías que las escribiera por ti! No digas eso…piénsalo como que siempre te ayudé a perfeccionar tu talento. Si claro…Pero tienes razón, ahora llegando a la casa lo hare visto que tengo tiempo. Veamos que sale…o si sale.
    - Así se habla mana…Ahora dime cual te gusta para elegir el otro jajajjajaa
    - Babosa.
    Las chicas continuaron en la oficina charlando y escogiendo cuando entró Salvador:
    - ¡Sofi, Gala! Me avisó el Ing. Romero que las vio entrar a la oficina. – dijo mientras saludaba a Sofía y le daba un beso a Gala que se paró en cuanto entró.
    - Me muero de hambre... ¿será que mi prometido nos alimentara o nos matara de hambre?
    - Justo venía a decirles que la comida ya está lista. Mauricio nos espera en la cocina, les preparó ají de gallina y pie de manzana.
    - Que rico, vamos. – Gala se precipitó a la puerta y Sofía salió empujando a Salvo que reía al verlas correr como dos niñas hambrientas.
    Entraron y vieron a Mauricio terminar de colocar los platos en la mesa con un talento y una decoración que parecía sacada de una revista de Master Chef.
    Se acomodaron y mientras comían Gala les contó todo lo que pasó la noche anterior (otra vez, por pedido de Sofía) y como su jefe le había dado el día libre.
    La tarde pasó volando y Gala dijo que iría a casa a terminar de arreglar, quería aprovechar que tenía tiempo para limpiar a fondo la casa y lavar un poco de ropa. Salvador quería ir con ella pero tenía que ir con los chicos a comprar las cosas que faltaban y coordinar las entrevistas para el personal que contratarían. Así que quedo en pasarse después para quedarse a comer con ella.

    Gala subió a su carro y mientras manejaba empezó a pensar en el tiempo que había pasado sin escribir. Serian ya casi seis meses que no encendía su computadora y se sentaba a escribir lo que le viniera en mente. Era todo un record para ella. Desde que tenía memoria podía verse con un lapicero y su cuaderno entre las manos. A veces escribía porque estaba contenta, emocionada, furiosa o enamorada…Pero siempre, siempre escribía cuando se sentía triste. Pero quizás ahora que era feliz, la inspiración que siempre le dio ese vacío, ya no podría poner más de dos frases juntas.
    Lo increíble fue que de solo pensar en que no volvería a escribir, se puso tan triste que rápidamente las letras comenzaron a correr delante de sus ojos y las palabras llegaban a su mente.
    Estaba tan eufórica que aceleró y llegó a su casa tan rápido que pensó que atropellaría a alguien.
    Apenas llegó puso la música a tope y empezó a ordenar todo mientras metía la ropa en la lavadora
    y para cuando terminó, la casa estaba impecable. Más tranquila ya viendo todo como le gustaba, encendió la computadora y se sentó con un café en la mano….Quizás Sofía tenía razón en decir que era una perra maniática, pero adoraba serlo.
    Sin música y en completo silencio cerró los ojos y empezó a teclear.
    Lo primero que le venía siempre a la mente era el título. Cosa rara ya que según lo que había leído, la mayoría primero termina la obra y después le pone el título. Pero ella pensaba que era ridículo.
    ¿Cómo podría escribir si no sabía la emoción que la embargaba? Y la más grande emoción siempre estaba encerrada como un tesoro escondido, en el título que encabezaba cada escrito y cada poema.
    Entonces le vino a la mente el título: El vuelo del resplandor. Dejando correr los dedos en las teclas comenzó a escribir rápidamente. Terminó y lo miró.
    No era lo que pensaba que escribiría, pero se dio cuenta que era lo que necesitaba sacar.
    Lo leyó en voz alta:
    El vuelo del resplandor
    Pierde filo aquel suplicio,
    Ya no corre inerte por las venas,...
    Son sus restos que hoy se ausentan,
    Germinando con vacíos,
    Frías fosas de emoción.
    Desalmado gime incierto,
    Acribilla con impactos al amor.
    Pernoctando en el crepúsculo,
    Centellea una ciega inspiración,
    No es pasado que dilata,
    Es presente inmolando
    Los remiendos.
    -Un futuro que descose sus cadenas-
    Surca vuelo el resplandor,
    Desafiando los presagios
    De un payaso inquisidor.
    Gala G. 24/03/2011
    Sonriendo continuó escribiendo durante casi tres horas sin levantarse más que para servirse otro café y traer de su cuarto el paquete de cigarros. Eso era lo único malo de escribir, no podía faltarle el “pucho de la inspiración” como le gustaba llamarlo. Muchos le habían dicho que las metáforas que utilizaba eran muy rebuscadas, que su estilo era muy gótico. ¡Nada más lejos de la verdad!

    Aunque ella sabía que la poesía así como cualquier forma de arte, era subjetiva y las personas la podían interpretar según las emociones que probaran en ese momento, no veía nada difícil o ilegible sus poemas. Ese último reflejaba lo que había pasado con Diego y el posterior redescubrimiento del amor de la mano de Salvador.
    Estaba tan ensimismada escribiendo que no escuchó la llave girar y a Salvador caminar hacia ella con bolsas de lo que parecía comida. Se acercó y le dio un beso en la frente.
    - ¡Gala por favor abre la ventana al menos! Parece que hay parrillada en la sala.
    - ¿Por qué en lugar de renegar no eres un amor y la abres tú? – Gala lo dijo con dulzura pero lo miro alzando una ceja.
    - ¿Si lo dices así con esa carita como negarme? – Salvador abrió la ventana de par en par y se colocó detrás de Gala para ver que la tenía tan concentrada.
    - ¿Estás redactando informes de la chamba? – La beso en la frente y se inclinó sobre su hombro para leer.
    - No, son solo unos poemas…cosas que escribo a veces.
    - Anda, no sabía que escribieras poemas. ¿Puedo leer?
    - Claro que sí, pero te advierto que no soy profesional y que casi nadie lee lo que escribo.
    - Está bien. – Ella le cedió el puesto y el la sentó en sus piernas. Comenzó a leer el primer poema, (llevaba ya como cinco desde que se sentó) y Gala sin querer se sintió vulnerable, como siempre que alguien leía lo que escribía. Era como dejarles ver un poco de su alma, de las emociones que la manejaban.
    - Wow – dijo cuando terminó de leer.
    - ¿Wow? ¿solo eso? ¿wow es bueno o malo? – Ella sonreía nerviosa esperando su respuesta.
    - Gala ¿esto es sobre tu ex y sobre nosotros? – la mirada de Salvo era indescifrable.
    - Si – ella estaba impresionada con él, era la primera vez que alguien veía entre líneas lo que realmente quería poner. Odiaba explicar sus poemas, era como explicar un chiste…Perdía el sentido.
    - Me encanta, eres buena. Tienes un estilo diferente. ¿Cómo es que no te dedicas a eso?
    - ¿A qué? ¿A escribir mis poemas y venderlos en el centro por cinco mangos? ¡Estás loco!
    - ¡No genia! Podrías estudiar literatura en la universidad y enseñar. O hacer un resumen de
    - tus mejores escritos y ofrecerlos a alguna editorial.
    - Gracias por las barras pero no. Lo de la universidad queda descartado, no me gusta estudiar por obligación y ya estoy en un trabajo que me gusta. Además lo de las editoriales es súper difícil…Cuando junte lo suficiente me lo pago sola.
    - ¿Es muy caro?
    - La verdad…no lo sé. Supongo que sí.
    - ¿Me estás diciendo que ni siquiera has averiguado? – Salvador la miraba con reproche.
    - Pues no…. – Ella no entendía porque se alteraba tanto, no creía que era importante.
    - Gala ¿esto es algo que te gusta? ¿Qué te apasiona?
    - Pues sí, lo hago desde siempre.
    - Entonces ponte las pilas amor, creo que te estás durmiendo. Si de verdad es lo tuyo, busca la forma de publicar….Supongo que tendrás todo tus escritos archivados ¿no?
    - Claro que sí, están en el disco duro de mi laptop.
    - Ponte las pilas, no dejes que sea solo un sueño en un cajón.
    - Lo pensaré…Ahora comamos que no me había dado cuenta que era tan tarde.- Gala desechó la conversación dándole un vistazo al reloj y levantándose del regazo de Salvo. El solo sonrió y miró hacia el cielo mientras seguía leyendo y se adentraba en su mente a través de los escritos.
    Terminaron de comer y después de ver una película por la televisión, Salvador se despidió porque tenía que pasar la noche con su abuela ya que según lo que le contó a Gala, estaba emocionada con el almuerzo. Supo gracias a él, que eran muy unidos con su abuela paterna. Era la única que le quedaba porque sus abuelos maternos no los conoció.

    Se despidieron y ella se quedó pensando en lo largo que se le haría el siguiente día.

    ***********************************************************************​
    La mañana siguiente se levantó muy temprano y visto que la casa ya estaba limpia y ordenada, lo único que tenía que hacer era dedicarse a lucir lo mejor que pudiera para causar una buena impresión con la abuela de Salvo.
    Ya le había dicho que la iría a recoger y aunque al principio ella insistió en ir por su cuenta, al final le dio la razón a Salvador, se vería muy mal si ella se aparecía sola. Él era el enamorado y tenía que llevarla al almuerzo como todo un caballero. Además para tranquilizarla le dijo que ya cuando se liberaran del compromiso tendrían el sábado para ellos dos y podrían ir donde ella quisiera. Gala aún no había decidido que harían pero pensó que sería lindo si se iban a la playa a tomar un trago los dos solos.
    Se dio un baño largo y se dejó el cabello suelto como sabía que le gustaba a él. Lo cepilló hasta que brillaba y se maquillo muy discretamente. No quería que la abuela pensara que era una zorra como la ex prometida de Salvador. Mientras buscaba la cartera se dio cuenta horrorizada que no sabía ni el nombre de la abuela y se prometió que apenas llegara a buscarla se lo dijera.
    Se estaba poniendo los zapatos cuando sintió a Salvador entrar por la puerta. Tenía pensado decirle que debería empezar a tocar el timbre, que la llave de emergencias era eso…de emergencia y no su llave. Pero se dio cuenta que no le molestaba en lo más mínimo que el sintiera que esa también era su casa.
    Estaba tan concentrada pensado que no oyó que la llamaba hasta que entró al cuarto:
    - ¡Gala! ¿Estás lista? Son doce y cuarto y nos espera a la una. La vieja es un reloj suizo y odia que la hagan esperar…Creo que se llevaran bien.
    - Si ya vamos.
    - ¿Pasa algo? – Salvador la miraba recoger la cartera y salir del cuarto a toda velocidad.
    - Nada Salvo, solo que no me has dicho ni el nombre de tu abu, imagínate que roche cuando me salude y yo solo diga: “hola señora”…Se ve horrible, necesito más detalles de ella para saber adónde me estoy metiendo.
    - Jajjajaaj oye amor, relax. Mi abuela es súper tranqui, no te acribillara a preguntas ni pretenderá que nos casemos el mes próximo.
    - Ya sé, pero me gustaría saber al menos un poco de ella.
    - Está bien, claro que sí. En el carro te cuento, pero ya vamos que después agarramos tráfico.
    Mientras manejaba le iba contando que su abuela se llamaba Anabel Zimmers viuda de Cárdenas.

    Era hija única de unos inmigrantes alemanes y a pesar de sus setenta y cuatro años, una activa mujer de negocios. Gala supo en ese momento que aunque el negocio estaba a nombre de Mauricio y de Salvador, la abuela había sido la inversionista mayoritaria. Ella quiso hacerlo como un regalo a su único nieto y también como una forma de tenerlo más cerca. Gala le preguntó si eso le molestaba o lo veía como una intromisión y él le dijo que no veía nada de malo en que su abuela quisiera ayudarlo. Eran más de veinticinco años que solo la veía dos o tres veces al año y era el único nieto, era obvio que lo adorara.
    La camioneta que le regaló apenas llegó fue algo que le había prometido la última vez que se vieron en Houston, por eso Salvador pudo invertir todo su capital en el negocio.
    Se estacionaron en un hermoso chalet de tres pisos con un jardín delantero enorme. Parecía una de esas residencias donde graban novelas y Gala casi espero ver salir a Natacha a barrer la entrada…La idea la hizo sonreír.
    - Llegamos. – Salvador se bajó y le abrió la puerta.
    - Que linda casa, no entiendo como prefieres quedarte en mi ratonera – Gala silbó y lo codeó.
    - Ahí estás tú. – Dijo dándole un beso delicado en la mejilla y guiándola de la mano a la casa.
    - ¿Porque tienes que ser tan perfecto? Me das cólera. – Ella volteo los ojos y el apretó su mano.
    - Ayy mujer, que paciencia contigo. – Salvador le besó la mano y abriendo la puerta la dejó pasar.
    Entraron a una sala bastante moderna e iluminada con una enorme mesa de café. Los muebles eran en cuero blanco y se notaba el buen gusto de su abuela por todas partes. Era una decoración enteramente femenina donde resaltaban las flores frescas por todas partes.
    - ¡Abuela! ¡Ya llegamos! – Salvador llamaba a gritos a su abuela mientras Gala observaba el precioso librero de madera que tenía al parecer un millón de libros de todo tipo. Debía ser una persona muy interesante si tenía semejante colección de clásicos de literatura. Al parecer tenía todas las colecciones de Mark Twain, Hemingway, Shakespeare, Emily Dickinson y un surtido de libros de psiquiatría que harían palidecer el consultorio de su ex terapeuta. Estaba embelesada leyendo títulos cuando escuchó que la llamaron.
    - Gala, te presento a Anabel, mi abuela. – Salvador tenía el brazo alrededor de una alta y hermosa mujer mayor que le sonreía con curiosidad.
    - Señora un placer conocerla. – Gala se acercó y le besó la mejilla, claramente sorprendida con la abuela de Salvo. No sabía que habría esperado, pero no era obviamente una mujer esbelta y juvenil que para nada aparentaba los más de setenta que Salvador decía que tenía.
    - Gala por fin te conozco, mi nieto no para de hablar de ti. Pero dime Anabel, el “señora” me hace sentir más vieja.
    - Está bien Anabel. Pero déjeme decirle que usted es lo más lejano a la vejez que he visto.
    - Luce mucho más joven de lo que imagine.
    - ¿Esperabas encontrarme en bastón y horneando galletas? Jajjajaa para nada hija, hace muchos años que no cocino más que el desayuno. A mi edad te puedes dar el lujo de ejercitarte y salir.
    220
    El Diario de Gala
    - ¿Les sirvo algo de tomar mientras se conocen? – Salvador aprovechó que al parecer se habían caído bien para preparar las bebidas.
    - Si hijito, tráeme vino tinto. ¿Tú que tomas? – Anabel se sentó y le indico a Gala que hiciera lo mismo.
    - Lo mismo que usted, vino está bien. Salvo, ya sabes, blanco si tienes.
    - Lo sé…Ya vengo. De paso le aviso a Tere que vaya preparando la mesa. – Salvador se escabulló a la cocina y las dejó solas.
    Gala no podía encontrar el parecido con Salvador aparte de la altura hasta que la vio sonreír.
    Tenían la misma sonrisa abierta que contagiaba a quien estaba alrededor. Llevaba el cabello rubio recogido en un moño y los vivaces ojos azules revelaban mucha sabiduría. A diferencia de la piel dorada de su nieto, Anabel tenía una finísima piel muy blanca, salpicada de pecas y algunas manchas de edad en las manos. Por lo demás, parecía al menos quince o veinte años menos de los que tenía cosa que la hizo pensar en que se había hecho algún retoque. Sino no se explica que luciera como casi de la edad de su madre.
    - Comienza a tutearme y cuéntame un poco Gala, ¿cómo te va en el trabajo? Salvo me dijo que trabajas en una galería de arte.
    - Si, ya tengo casi tres años. Es un trabajo un poco pesado a veces por el ajetreo que surge después de las exposiciones pero me encanta.
    - Eso es bueno, hacer lo que a uno le gusta. Yo ya tengo casi seis años sin ejercer. Me jubilé cuando iba a cumplir los sesenta y ocho.
    - ¿En que trabajaba? – Gala sentía mucha curiosidad, aquella mujer tan alta y elegante parecía una ex Miss Perú.
    - Fui psiquiatra de niños durante más de treinta y cinco años, era un trabajo muchas veces ingrato pero que me daba muchas satisfacciones. Eso explica la extraordinaria colección de psiquiatría que tiene en el librero. ¿Debo llamarla Dra.?
    - Jajajaj no para nada…Vi que cuando entré estabas admirándola.
    - Sí, me encanta leer, aunque no cuento con el tiempo que me gustaría para hacerlo.
    - Aquí tienen chicas. – Salvador entró con una bandeja con vino y quesos. Le entregó a su abuela una copa y a ella otra. Cogió su copa y tomó asiento junto a Gala.
    - Mira hija no te preocupes por el tiempo que no tienes para leer, ya disfrutaras de tiempo de sobra cuando tengas mi edad, por ahora disfruten la que tienen.
    - Gala estaba encantada con ella, era una mujer divertida y muy adelantada para su época. Tenía otra mentalidad, a pesar que nació y creció en Lima, había pasado casi toda su carrera universitaria en Düsseldorf, cosa que según les conto, la hizo más fuerte e independiente.
    Había conocido a su difunto esposo cuando comenzó sus prácticas en una escuela de monjas en la Molina y desde el primer día se enamoraron. Ella disfrutó mucho de sus historias mientras almorzaban.
    La tarde pasó rápidamente y después del café ella se disculpó diciendo que tenía que irse a la peluquería porque tenía una “reu” (así lo dijo, cosa que hizo reír a Gala) con sus amigas del club.
    Mientras se despedían entre besos y abrazos, le hizo prometer que no sería la última vez, que tenía que visitarla más seguido.

    Mientras subían al carro, Salvador le abría la puerta a Gala y se acomodaba después en su asiento, ella pensó que conocerla fue una de las mejores cosas que habían pasado hacía mucho tiempo.
    - ¿Entonces? ¿Viste que no fue había nada que temer? Ella es chévere. – Salvador le tomó la mano y se la besó.
    - ¿Chévere? Tu abuela es lo máximo. Creo que me enamoré de ella.
    - No tú también…Siempre hace lo mismo… - él puso cara de drama y alzó los ojos al cielo.
    - ¿Qué te pasa? ¿Cómo que siempre hace lo mismo?
    - Si, desde chico cuando venía con mis patas del cole, todos se enamoraban de ella. Creo que me hablaban solo para venir a comer con nosotros y escucharla contar historias.
    - ¡Jjajjajaja pero obvio! ¡Tienes la abuela que todos sueñan!
    - Es lo máximo, pero no creas, tiene su genio.
    - Pero es obvio que lo tiene, eso es lo bacán. Que sea tan vivaz y a la vez que tenga personalidad. Quiero ser como ella cuando tenga su edad.
    - Con el carácter que tienes no me cabe duda que lo serás….O peor….Pobre de mí.
    - Bueno aun estas a tiempo de escapar tesoro, no estás atado.
    - Pues lo siento Gala, me tendrás que soportar porque no te pienso dejar ir a ningún lado.
    - ¿Me estas amenazando? – ella apretó su pierna y él sonrió.
    - Mejor dime adónde vamos antes que cambie de opinión y nos vayamos a tu casa para demostrarte que no te aburrirías conmigo. – Salvador la miró mientras encendía el motor y se alejaban de la casa de su abuela.

    ***********************************************************************​
    Llegaron al bar justo cuando estaba poniéndose el sol. Se sentaron en una mesa que daba al malecón y mientras miraban el mar, ordenaron unas bebidas.
    ¿Y entonces? ¿Algo que te gustaría hacer? – Salvador preguntó mientras tomaba su cerveza.
    Nada especial, solo estar aquí y disfrutar de la compañía. – Gala se sentó junto a él y tomó su mano.
    - Qué raro verte así…- La miraba extrañado.
    - ¿Cómo así?
    - Cariñosa jajajaaja
    - Sal de acá…uno que quiere ser romántica y no la dejan – ella le dio un codazo en el estómago que lo hizo reír.
    - Mentira amor, me gusta verte relajada…Han sido días un poco fuertes.
    - ¿“Un poco fuertes”? Creo que jamás había tenido un mes más agitado.
    - Tómalo como que tu vida no es nada aburrida.
    - Pues no me molestaría un poco de aburrimiento…Creo que he tenido mi dosis de “diversión” hasta los próximos veinte años.
    - ¿Te he dicho alguna vez que eres un poco exagerada?
    - Ummm si como un millón y medio de veces…
    - ¿Millón y medio? – Salvador la miraba sonriendo.
    - Ok, estoy exagerando otra vez....
    - Amor dime una cosa… ¿Qué te haría feliz?
    - ¿Qué me haría feliz? ¿Qué pregunta es?
    - Responde
    - Pues…no sé. ¿Tener salud? ¿Que mi familia este tranquila? ¿Qué sigamos llevándonos siempre bien? ¿Qué nuestros amigos sean felices y coman perdices? ¿La Paz Mundial? –
    Gala respondía dándole un sorbo a su cerveza y encendiendo un cigarro.
    224
    El Diario de Gala
    - ¿Te molesta si fumo?
    - No para nada, sigue….Entonces eso es todo. ¿Nada más?
    - ¡¡Ah!! Y sacarme la Tinka si se pudiera…
    - Hablo en serio, me refiero a si te gustaría casarte, tener niños…
    - ¿Me estas preguntando que pienso del compromiso y los niños? – Gala lo miraba con curiosidad, aún no estaban listos y ella…no quería apresurar las cosas. Pero quería ganar tiempo.
    - Sí, tenemos poco tiempo pero ya estamos grandes y quiero saber si buscamos las mismas cosas.
    - ¿No se supone que la mujer debe hacer estas preguntas? – Ella quería distraerlo con humor, cosa que (casi) siempre le funcionaba.
    - Gala….-empezó él pacientemente- me gustaría saber solo si la idea de tener niños te agrada o menos. O si estas a favor o en contra del matrimonio.
    - Pues yo adoro los niños, ya viste como me llevo con Cate, la adoro, es como mi hija…Si quisiera un baby, casarme no se…eso aún no.
    - ¿No? – Parecía sorprendido.
    - ¿Qué? ¿Pensabas que por ser mujer ya estaba haciendo la lista de invitados o practicando mi firma con tu apellido? Jajajaajajaja
    - ¡No! Pero casi todas las chicas sueñan con eso….
    - Pues como te habrás dado cuenta príncipe mío….Yo no soy igual que la mayoría.
    - Lo sé…. ¿Entonces? ¿No ves nada más serio por el momento?
    - Salvador, estamos bien así por ahora…Me encantaría más adelante que viviéramos juntos y de repente tener un criter, pero casarnos…tal vez después.
    - ¿Me estás diciendo que quieres un hijo pero no casarte?
    - ¿Y eso que tendría de malo? ¡No todas las mujeres sueñan con casarse! – ella se alteró y Salvo la estudiaba atentamente.
    - Relax amor, estoy tratando de entrar en tu retorcida mente…- el bromeó para aligerar los ánimos de Gala que parecía sensible al tema.
    - Eres muy gracioso, tan gracioso que me diste ganas de hacer pis….Ahora vengo. – Dicho aquello dejo la cerveza en la mesa y dándole un beso en la frente fue hacia los servicios.
    Salvador la observo ir y sintió un pequeño aguijón en el estómago. No entendía porque ella respondía así a una pregunta tan simple y valida como el compromiso. Después de todo eran ambos adultos y el sentía que ella era la mujer de su vida, con la cual quería formar una familia.
    Pero viendo su reticencia para tocar el tema, tuvo miedo que fuera Gala quien no estuviera aun segura de sus sentimientos. No quería entrar en paranoia ni mucho menos insistir al punto de asustarla, quería tener un cuadro completo de su mente antes de saltar a conclusiones que era obvio, no le iban a gustar.

    Gala entró al baño y abrió el grifo para echarse agua en el rostro. Lo tenía encendido de la frustración, sabía que Salvador tenía razón, eran adultos y necesitaban establecer que tanto querían o esperaban de la relación. Ella estaba segura que lo amaba, pero aún no quería verse atada a un matrimonio que quizás se rompiera como el de tantas parejas. La frustración que sentía no era con su relación, ni mucho menos con su maravilloso enamorado, daba aun gracias al cielo cada mañana por él, pero apenas y tenían unos meses...Su impotencia era con ella misma, era ella su principal enemiga. Eran sus miedos, sus inseguridades…Y ahora sola frente al espejo lo veía claramente: No se sentía a la altura de Salvador. Era estúpido (obvio), pero sentía que él era demasiado bueno para ella, o para ser cierto. Quizás esperaba que todo se fuera al diablo de un día para otro y así poder decir que tuvo razón al no soltarse y dejarse llevar desde el principio. Ni siquiera había logrado decirle te amo estando consciente.
    Pero dentro de sí, sabía que Salvo no era una fantasía, era una realidad y había luchado por ella desde el inicio. Era un hombre leal, cariñoso y protector que había sacrificado toda su vida en Houston porque pensaba que podrían tener un futuro y ahora estaba ahí ella, con sus miedos infantiles y sus inseguridades esperando el momento justo para arruinarlo todo.
    Secándose el rostro con papel y dándose un retoque al maquillaje se dijo que no dejaría que su frío cerebro controle lo que tanto había esperado.
    Guardando todo en la cartera salió del baño a buscarlo.
    ***********************************************************************​
    Gala salió a la terraza donde estaba su mesa con Salvador y no lo vio. Se puso a buscarlo con la mirada y lo encontró.
    Estaba de pie, apoyado contra el muro hablando con una preciosa chica de corto cabello castaño que llevaba un vestido demasiado corto, demasiado maquillaje y estaba demasiado pegada a él para ser una desconocida. Ignorando la punzada de celos y lamentando no tener a la mano un bate de basebool se acercó a ellos y respirando hondo se puso junto a Salvador:
    - Aquí estas…te estaba buscando. Hola, ¿te conozco?
    - Gala mira a quien me encontré…Ella es Jimena, mi ex prometida. Jimena, ella es Gala, mi enamorada.
    Salvador cogió a Gala de la mano y ella vio que la mujer la miraba de pies a cabeza. Por un momento lamentó haberse vestido tan sencilla. Parecía la conductora de un programa de cocina con su sencillo pantalón y blusa, nada comparado con el zorrón que tenía adelante. Pero después recordó que era ella, la misma Jimena que lo había engañado con su ex días antes de la boda. Ella se preguntaba que mierda estaría haciendo en Lima y justo en el mismo maldito lugar que ellos.
    Ahora entendía el significado de la frase: “la vida es un pañuelo”…Solo esperaba no tenerla que ahorcar con el dichoso pañuelo.
    - Hola, Gala. Es un placer conocerte. Alicia me conto sobre ti.
    - ¿Alicia? ¿Tu madre le habló de mí? – Gala trataba de mantener su mejor cara de póker, pero ella parecía dispuesta a malograrles la noche.
    Ella aún tiene contacto con mi madre, la mama de Jime tiene una tienda en Houston con la mía.

    - ¿Jime? – susurro al oído Gala. No entendía porque después de todo lo que esa perra había hecho aún podía llamarla “Jime”… Pero no le daría la satisfacción a ella de verla pelear con él por eso. Más tarde en la casa arreglaría cuentas con Salvador.
    - Bueno,…fue un placer verte Jimena, Gala y yo tenemos cosas que hacer. – Salvador se despidió de ella con un beso en la mejilla y ella lo abrazó, ignorando a Gala que quería saltar encima de ellos.
    - También fue un gusto conocerte. – Gala no pudo evitar la ironía en su voz, cosa que hizo que ambos la miraran incómodos.
    - Bueno los dejo….fue un placer verte Salvador, me alegra que estés bien. Ya iré después al restaurante cuando lo inauguren.
    - Claro, nos vemos. Adiós.
    Dicho esto jaló a Gala de la mano y se alejó con ella a su mesa.
    Ella lo vio sentarse en silencio y terminar su cerveza. Era obvio que le había afectado ver a su ex ahí, por una parte le daba pena, no podía imaginarse encontrarse con Diego en el mismo lugar y mucho menos con Salvador ahí.
    Pero estaba claro que era algo que tenía que trabajar si deseaba aun, como momentos antes le había dicho, formar una familia con ella.

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    XV. La Noche Más Oscura.
    Salvador no podía creer la suerte de mierda que tenía. Estaba ahí, con la mujer de su vida y llegaba aquella traidora de Jimena a decirle que se arrepentía, que lo sentía mucho, que fueron los nervios por la boda. El como siempre trató de comportarse como un caballero, no le quiso recordar que fue ella la que había arruinado todo. Que había tirado a la basura cinco años de su vida con esa mujer, pensando construir un futuro que gracias a Dios, sabia ahora que jamás podrían haber tenido. Durante muchos años estuvo siempre pendiente de ella, vivía por ella y hacia lo que quería a pesar de sus continuos cambios de humor y muchas veces peleas injustificadas. Era como estar con un hermoso maniquí. Los meses previos a la boda fueron los peores, nunca tenía tiempo para él y el sexo, bueno…Eso era un tema aparte. Siempre fría y distante. Pero al verla después del ensayo de la boda, besándose con su ex, en casa de la madre de Salvador, entendió que todo era porque ella aún estaba enamorada de él.
    Luego del pleito y el escándalo que le hizo la madre de Salvador, ella cogió sus cosas y se regresó a la casa de su ex.
    Ahora le daba risa la ironía del destino encontrarla ahí en Lima. Pero sabía por lo poco que pudo decirle mientras hablaron que no fue ninguna coincidencia. Ella le dijo que se había separado de Javier (su ex), que las cosas con él jamás funcionarían y que lamentaba mucho el desenlace que tuvieron ellos dos. Que no dejaba de pensar en cómo serían las cosas si hubiera sido más madura y no se hubiera dejado arrastrar por los impulsos. Que aún lo amaba. Él tuvo ganas de reír,… ¿amarlo? Ella nunca lo amó. Solo lo utilizó como un títere hasta que tuvo la oportunidad de botarlo.

    Ahora él estaba con Gala y pensó que dentro de todo, lo que le hizo Jimena fue el mejor regalo de su vida. No quería arruinar la noche, su noche con Gala por Jimena y su estúpido arrepentimiento.
    Él quería por el momento volver a casa con ella y olvidarse por completo de aquel encuentro.
    Pero Gala no parecía de acuerdo.
    - ¿Nos vamos? – Ella lo sacó de sus pensamientos. Alzó la vista y la vio de pie con su cartera y con cara de pocos amigos. Empezó a sospechar que en lugar de terminar, la noche apenas empezaba para él. Resignado se levantó y mientras Gala salía del local sin dirigirle la palabra, el pagaba la cuenta.
    Viéndola subir a la camioneta y cerrar de un portazo sin esperar a que él le abra, le hizo rogar al cielo que la tierra se abriese y lo tragara entero. No quería enfrentarse con una mujer celosa y mucho menos tener su primera pelea con ella. Sabía que tenía un carácter nada fácil, pero tampoco dejaría que sacara conclusiones que no eran. El no sentía nada por Jimena y esperaba hacerle entender que su amabilidad había sido solo una demostración más que podía seguir con su vida sin guardarle rencor al pasado.
    Mientras manejaba, se iba preparando mentalmente para lo que le diría a Gala cuando llegaran a la casa.

    **********************************************************************​

    Gala iba callada, observándolo en silencio. Se dijo que era ridículo que sintiera celos de alguien que pertenecía a su pasado y mucho más si era alguien que le había hecho daño. Sabía que los hombres preferían cortarse un brazo antes que ser descorteses con una mujer, incluso si esa mujer había sido una perra asquerosa que lo había engañado en casa de su madre. Lo sabía y aun así no podía evitar a su parte más bastarda e insegura pensar en que tal vez, ver a esa hermosa chica, tan arreglada, moviendo las pestañas y mirándolo con aquellos estupendos ojos color caramelo, lo habían afectado de algún modo. ¡Por Dios! ¿Qué hombre no se sentiría afectado ante una chica así? Sonriendo tristemente pensó que si le gustaran las mujeres la primera en su lista sería Jimena y eso la hizo sentir más paranoica que nunca. Gala casi sentía ganas de gritar, se sentía atrapada en una cursi novela de Corín Tellado…Solo que a diferencia de esas novelas, ella no era ninguna mujercita mártir y descerebrada. Ella era inteligente y quería usar eso a su favor.
    No dejaría que nada ni nadie arruinara su relación, así que le daría a Salvo algo que no se esperaba.
    Comprensión.
    Salvador estacionó al frente del edificio de Gala con los nervios de punta. Sabía que le esperaba una pelea y aunque odiara hacerlo, defendería su posición ante ella. Sonriéndole como signo de tregua, bajó del coche y se dio la vuelta para abrirle la puerta.
    Gala aceptó la mano que le tendió y bajó con él. Entraron de la mano al edificio y una vez dentro del ascensor ella le dijo:
    - ¿Tienes hambre? Creo que haré una ensalada.
    - ¿Qué? – Salvo se esperó todo menos que le preguntara eso. Cuando se recuperó de la pregunta le dijo:
    - Claro, lo que tú quieras.
    - Perfecto, mientras la preparo pon la mesa porfa.
    - Si, por supuesto.

    Entraron y ella fue al cuarto a dejar la cartera y a ponerse un buzo de casa mientras Salvador daba vueltas sin saber qué hacer. El cambio de actitud lo descuadró, pensó que ella le armaría la bronca por Jimena y ahora resulta que se comportaba como si jamás hubiera ocurrido. Él sabía que ella se sintió fuera de lugar en el bar cuando la encontraron, pero ahora mientras la veía moverse por la cocina canturreando y actuando como si nada lo intrigó aún más. Se esperaba una reacción y no era esa precisamente la que tenía en mente.
    Gala se puso a cocinar mientras sentía la mirada de Salvador clavada en su espalda. Sabía que lo había sorprendido con el cambio de actitud y eso era precisamente lo que esperaba, que supiera que ella no era como el resto y entendía su posición. Quería hablar del tema era obvio, pero no rebajándose al punto de hacerle una escena, quería esperar a que se sentaran a cenar para tocar el tema.
    Ya cuando terminó de servir lo llamó y se sentaron a la mesa. Salvador la observada comer sin prisa y de vez en cuando lanzarle una sonrisa. Estaba a punto de hablar para romper ese silencio irreal cuando la escuchó decir:
    - Salvo, dime una cosa… ¿Tu sabias que Jimena estaba en Lima? ¿Se te olvido contármelo?
    - ¡No claro que no! Obvio que no sabía, me quedé frío como tu cuando la vi ahí. Además tu escogiste el bar, no yo.
    - Buen punto…pero igual a mí no me pareciste muy frío…Hasta parecían muy amigos.
    - ¿No me digas que estas celosa? No tienes nada de qué preocuparte, ella es parte del pasado.
    - Lo sé Salvador, solo que me parece muy raro que tu abuela no nos haya contado nada de que Jimena este en Lima. – Ella prefirió no admitir lo obvio; que estaba tan celosa que con gusto le hubiera arrancado la lengua a esa zorra.- Hemos estado toda la tarde con ella y no dijo nada. Porque asumo que si tu madre sabia se lo contó a ella ¿no?
    - Pues…no, dudo mucho que la abuela lo sepa. No se lleva muy bien con mama, discuten mucho.
    - ¿En serio? – Gala estaba sorprendida, supuso que siendo tan linda Anabel se llevaría bien con todos, sobre todo con su nuera.
    - Guauu que cosa tan típica...Nuera y suegra que no se soportan…Jamás lo pensé de Anabel.
    - Bueno tampoco es que se odien ¿ok? Solo tienen diferentes formas de ver la vida. Sobre todo con respecto a la crianza de los hijos.
    - ¿A qué te refieres?
    - Que mientras la abuela es irreverente y moderna, mama siempre fue mucho más conservadora y de “derecha” por así decirlo.
    - Ohh…. ¿así que abuelita Anabel siempre fue la liberal de la familia?
    - Algo así… Por eso confía en mí cuando te digo que ella no sabía nada. Nos lo habría advertido de inmediato.
    - Me tranquiliza saberlo… - ella terminó de comer y se sirvió más vino en la copa.
    - ¿Todo bien entre nosotros? Sabes que si quieres preguntarme lo que quieras lo puedes hacer. No quiero falsas imágenes rondando por tu cabecita. – Salvador le cogió la mano y se la apretó.
    - Ok Salvador, no más pajas mentales que conlleven una ex fácil y con rasgos de acosadora.
    - ¿Acosadora? – Salvador sonreía al escuchar a Gala.
    - ¡Ahh por Dios no te hagas el tonto! ¿Me vas decir que es coincidencia que este en Lima?
    - No, la verdad no lo creo. Pero tampoco creo que nos esté vigilando.
    - ¿No? Salvador, se apareció en el mismo bar que nosotros…O la nena nos vigila o Lima sí que es chiquita.
    - Ummm tienes razón….Igual ¿Qué importa? A mí me tiene sin cuidado si quiere perder su tiempo acosándome como tú dices.
    - Pues más te vale tesoro porque si al verla tuviste al menos la mínima duda o se te removió algo….Las puertas están abiertas y como te dije, no estás atado.
    - Oye, relájate ¿sí? Lamento desilusionarte pero que ella venga no cambia absolutamente nada…Pienso seguir a tu lado hasta que te aburras y me botes ¿está bien? – Se levantó de la mesa llevando los platos vacíos a la cocina, mientras Gala se sentaba en la sala.
    Ella lo miraba lavar los platos y moverse tan tranquilo en la cocina que pensó que había manejado bien el asunto. Quizás los celos la traicionaron y no dio el discurso relajado y seguro que imaginó pero al menos no quedó como “novia sicótica versión reloaded”.

    Salvador miró por encima de la barra y vio a Gala encender la radio mientras se servía más vino.
    Cada día que pasaba estaba más seguro de lo que sentía por ella. No podía creer lo fuerte y segura que era.
    Otra chica le hubiera montado el drama del año.
    Pero ella no.

    Gala era demasiado orgullosa y temperamental como para eso. Lanzó uno o dos puñales por los celos pero no contra él. A él le demostró respeto y sobre todo comprensión. ¡Dios, amaba esa mujer! Y ningún enano abusivo o una ex traidora podrían cambiar eso. Ahora solo deseaba que ella también lo supiera. No quería que se sintiera insegura y mucho menos por Jimena. Terminó con la cocina y fue con ella a la sala.
    Estaba mandando un mensaje a Sofía y parecía ensimismada en las respuestas. Vio que sonreía así que se sentó a su lado pacientemente con su copa de vino.

    - Ok Salvo, termino de mandarle este mensaje y estoy contigo…
    - Sigue nomas.
    - Sofi dice que están es su casa y que Mauricio le hizo la cena. Esta que hace méritos porque quiere conocer a sus viejos. Ella dice que el pobre no sabe a lo que se enfrenta pero como insiste tanto van el viernes a cenar con ellos.
    - Ahh que bueno, ya era hora que los conociera. ¿Están divorciados no?
    - Si, desde que estábamos en el cole…Ahora se llevan mejor. Pero sus viejos son jodidos.
    - ¿En serio?
    - Si, su mama es súper anticuada y su viejo recontra celoso. Es la única mujer y además la mayor. Su mama se casó pero no tuvo más hijos. En cambio su papa si tuvo un hijo con su nueva esposa.
    - No sabía que tenía un hermano. Nunca nos lo dijo.
    - No habla mucho de él. Se llevan bien pero el decidió irse a vivir a Toronto con su enamorada.
    - ¿A Toronto?
    - Si, viven allá hace un par de años. Solo viene por Navidad, trabajan siempre.
    - ¿Y porque allá?
    - La enamorada (Ruth, creo que se llama) tiene a toda la familia allá y por eso cuando termino el colegio se fue. El cumplió los dieciocho y también se fue detrás de ella.
    - Estaría muy templado.
    - Claro que sí, llevaban juntos desde primero de media imagínate. Ahora ya se casaron y parece que la chica está esperando un bebe. Al menos hasta donde yo sabía.
    - Pues sabes mucho. – Salvo sonreía mientras la veía teclear sin parar de hablar. Siempre admiró esa capacidad de las mujeres de hacer muchas cosas a la vez. Él ya se hubiera equivocado en el mensaje o confundido hablando.
    - Ok, termine. – Gala dijo eso y puso automáticamente el teléfono en la mesa. Cogió su copa y se acomodó en el sofá junto a Salvo.
    - ¿Algo que quieras hacer?
    - ¡SI! ¿Me alcanzas mis puchos que están en la mesa de noche?
    - ¿Vas a fumar?
    - No, me gusta mirarlos…Claro que si bobo… ¿Por favor?
    - Ok loca, ya vengo. – Él se paró y fue al cuarto dejándola en el sofá tarareando una canción de Air Supply.
    - Aquí tienes. ¿Puedo coger uno? – Le pasó la cajetilla y le indicó uno.
    - ¿Ahora fumas? ¡Dios! Soy una pésima influencia… - Ella encendió el cigarro y se lo pasó con una sonrisa.
    - No te des aires amor, me provocó un cigarro.
    - Bueno y mientras envenenamos nuestros pulmones cuéntame ¿hay algo más que debería saber?
    - ¿Aparte que tenemos que abrir las ventanas? – dijo esto y se alzó para abrir de par en par las ventanas que daban a la calle.
    - ¡Dios que maniático!
    - ¿Me dice maniático la que revisa todo diez veces antes de salir?
    - Jajajajajaa ok, hacemos buena pareja ¿no?
    - La mejor. – Salvo se sentó a su lado y la abrazó.

    Se quedaron conversando hasta la madrugada contando historias de cuando eran niños. Hablaron como nunca lo habían hecho. Ella le contó de su padre, de la enfermedad, del viaje y él sobre sus padres, el divorcio y sus años en Houston.
    Hablaron por horas sobre sus miedos y sobre lo que les gustaría hacer cuando sean viejos.
    Ambos querían jubilarse a los sesenta y pasar el resto de sus vidas viajando y quizás irse a vivir a la playa, donde el pescaría con Mauricio y ella pasaría las tardes escribiendo o tomando el té con Sofía. Salvador le tomaba el pelo diciéndole que no las veía tomando el “té” sino una botella de vino y persiguiendo pelicanos.

    Gala imaginaba la escena y reía con ganas. Estaban muy relajados después de la charla sobre Jimena y sabían que eso en lugar de perjudicar la relación, había sido un punto de partida para hablar de cosas que por fin ahora estaban claras para ambos.
    Ya eran pasadas las tres y Gala se había dormido en su hombro cuando Salvador la llevó en brazos. Ella se sobresaltó cuando la levantó:

    - Salvo, puedo caminar. Bájame, peso demasiado.
    - No exageres, puedo cargarte…Además tengo que practicar.
    - ¿Para cuándo este cansada y me lleves?
    - No, para cuando nos casemos. – Le dijo con una sonrisa y la llevó al dormitorio.

    Gala solo sonrió y apoyó la cabeza en su hombro.

    ******************************************************************​

    Al día siguiente Gala abrió los ojos y lo primero que vio fue su radio reloj marcando las once y cuarenta. Tuvo un instante de pánico hasta que recordó que era domingo y que no trabajaba, así que giro perezosamente y vio a Salvador a su lado durmiendo profundamente.
    Apoyó la cabeza en el brazo y lo observó dormir. Lucia tan tranquilo y joven que le encogió el corazón. Adoraba su barba de dos días y como ocupaba casi todo el espacio. Acercándose lo abrazó y comenzó a despertarlo a besos.
    - Umm ¿y eso? – Salvo abrió un ojo y la jaló del brazo aprisionándola bajo su cuerpo, ya completamente despierto.
    - Sorry, no los quise despertar a los dos… - Ella se reía y lo empujaba para que la dejara respirar. Parecía delgado pero pesaba una tonelada.
    - No tranquila, ojala y me despertaras así todos los días. Es un gran cambio del: “levántate o llegare tarde a la galería” – dijo imitando el tono de Gala.
    - Jajajajaaja nunca te digo eso. A lo mucho te digo “¡me voy!”
    - Es verdad… ¿Y qué quieres hacer hoy?
    - Pues primero que me dejes respirar y que no me entretengas que iba a preparar el desayuno…Después quería que nos quedáramos aquí todo el día, no tengo ganas de salir.
    - Ok, pero tranquila…El desayuno lo preparo yo y lo traigo aquí. ¿Trato?
    - Bueno, ahora muévete que tengo hambre. – ella le dio un beso y él se levantó de un salto al baño. Con hambre no podremos hacer nada así que mejor me apuro.
    - Ya te pareces a Sofi que solo piensa en el sexo…
    - ¿En serio? Mauricio es un hijo‟e puta con suerte…
    - Jajajajajaaja ¿Qué queja tienes tú en eso? – Gala se sentó y cruzó los brazos fingiendo seriedad.
    - ¿Yo? Hasta ahora ninguna felizmente, pero el día que la tenga serás la primera en saberlo porque vendré cargado de juguetes, sogas, esposas y hasta un palo de Pole Dance.
    - Jajajajaaja y yo te colgare con ellas en el palo ese por hablar sonseras…
    - Ahhh si esta es tu idea del Dirty Talk… ¿Cómo no querer estar siempre contigo? – Salvo se
    - acercó burlonamente y se arrodilló a su lado a besarle la mano.
    - ¿Podrías dejar de burlarte e ir a preparar el desayuno mientras me baño y hago la cama?
    - Claro que si princesa,…pero no hagas la cama. Traeré el desayuno y lo comemos aquí. Báñate y ponte un buzo, quiero que nos quedemos en el cuarto.
    - Que engreído eres…ok. Me baño y te espero aquí.
    - Ok.- Salvo la besó en la frente y salió del cuarto hacia la cocina.
    Ella volteo los ojos y se metió al baño. Prendió la radio y se duchó pensando en que nunca había tenido un domingo como el que quería Salvador. Un domingo de hibernación total, desconectados del mundo y solo ocupados en comer, ver tele. Un domingo de pareja. Sus domingos siempre los paso sola y le pareció genial. Ahora quería saber cómo era de a dos.
    Salvador entró al cuarto y vio a Gala sentada en la cama cepillándose el cabello, viendo una película cómica. Sonriendo colocó la bandeja con el desayuno delante de ella:
    - ¡Pancakes!
    - Y son mi especialidad, de chocolate y manjar, con café recién hecho, tostadas y huevos con tocino por si te empalaga mucho el dulce.
    - ¡Dios, qué cerdos que somos! ¡Si después no me puedes cargar más, la culpa será tuya!
    - Por un día que comemos así….Además no te emociones, compartirás conmigo.
    - ¿No es mío, solo mío? – Ella hizo puchero y se adueñó de la bandeja.
    - Sorry amor, compartirás o no haré el pastel de fresas…
    - ¿Sabes hacer pastel de fresas?
    - ¿Crees que Mauricio no me enseñó nada? ¿Quién crees que lo ayudaba en sus prácticas de la escuela de cocina?
    - ¡No! – Gala lo miraba fascinada mientras se sentaba a su lado y comía con ella.
    - Pues si ya te contaremos cuando cenemos juntos el martes…pero bueno, para el almuerzo pedimos pizza y comemos la torta de fresas.
    - ¿Te puedo ayudar? – Preguntó emocionada como cuando era niña y hacia pasteles con Mariana.
    - ¿Qué sabes hacer?
    - ¡Puedo prender el horno! Jajajajajaja
    - Ok….bueno me pasas los ingredientes y mientras esta en el horno vemos una película. Traje varias de mi casa.
    - Esto esta buenazo. – Gala parecía presa política por la forma en que se llevaba a la boca un bocado tras otro.
    - Come que se enfría. – Dijo Salvo con una sonrisa.
    Se pasaron el resto de la mañana viendo películas y conversando. Salvador estaba de muy buen humor, mientras cocinaba bromeaba con Gala diciéndole (con todo el amor que pudo) que tenía la delicadeza de un elefante y al final la relegó a limpiar los utensilios, cosa que ella hacía de muy buena gana ya que tenía pocas ganas de pensar en las medidas exactas para lograr el pastel de fresas con queso perfecto.
    Pero a pesar de todo lo maravilloso que podía parecer el día para ellos, Gala tenía un presentimiento de que algo no estaba marchando como debía. Era como un zumbido en el fondo
    de su mente que no la dejaba disfrutar del momento. Sentía como si una silenciosa bomba de tiempo fuera a explotar y le desesperaba pensar que tenía que dejar ir el pasado de su novio. Pero por más que quisiera con toda su alma relajarse, no podía dejar de pensar en Jimena y en lo que su llegada podría implicar.
    Aunque si Salvador había sido claro y honesto con ella sobre lo que ocurrió entre ellos, su parte masoquista se regodeaba jugando con sus inseguridades. Después de todo ella había sido una parte importante de su vida por más de cinco años.
    Gala solo lo conocía unos pocos meses y no podía cierto competir con una tipa que casi se lo lleva al altar. Incluso si “esa” tipa lo engañó de la manera más mezquina y cruel.
    Salvador era un hombre muy particular, sensible a los cambios de humor de Gala y supo al instante que algo la molestaba. Vio que observaba distraída el televisor, su mirada iba más allá de la pantalla y casi podía oír al hámster dando vueltas en su cabeza.
    Lo que no lograba entender era que la podría haber hecho cambiar de humor tan bruscamente y si en algo se parecían, era en que no podía mantener la boca cerrada si sentía que algo no andaba bien.
    - A riesgo de parecer una flaca con paranoia te preguntare: ¿pasa algo? – Salvador quería apelar al sarcasmo que tanto parecía dominar ella.
    - ¿Ah? ¿A qué te refieres? – Gala parecía no haber captado la ironía de su pregunta. Eso lo preocupó un poco.
    - Amor, te noto rara. ¿Hay algo que quieras decirme?
    - No Salvo, no me pasa nada…Es solo nostalgia dominguera, ya mañana trabajo y eso me da un poco de pereza, eso es todo. – Gala tenía ganas de todo menos de hablar de sus verdaderos temores, era algo que no quería reconocer ni ante sí misma. Mucho menos delante de Salvador. Creyó que lo mejor sería hacerle pensar que era solo porque el día (su día) casi llegaba a su fin.
    - Bueno, entonces visto que son casi las ocho vamos a vestirnos para ir a tomar esa botella de vino a la casa de Sofía. Nos están esperando.
    - ¿Qué? ¡Pensé que no saldríamos hoy!
    - Lo sé, pero les prometí a los chicos que iríamos a pasar un rato con ellos.
    - ¿Y cuándo fue eso que no me entere nunca?
    - ¡Pues mientras la torta estaba en el horno y veíamos la película te lo dije! Me contestaste “aja” y pensé que estaba todo arreglado. ¿Me prestaste atención mientras te hable? -Salvador la miraba atentamente y buscaba en su rostro señales de que le estuviera tomando el pelo. Pero parecía que ella hablaba en serio.
    - ¡Ahh pero claro! Si amor, disculpa. Me voy a cambiar. – Gala se levantó rápidamente y fue al baño a lavarse mientras Salvador la miraba preocupado.
    Ella cerró de un golpe la puerta del baño y mientras se cambiaba pensó que estaba arruinando las cosas otra vez. No podía creer que no hubiera prestado atención cuando él le dijo que irían donde sus amigos. ¿Tan paranoica estaba con lo de Jimena que no lo oyó? ¡Dios! Tenía que dejar de pensar en ella y volver a ser la Gala impertinente y despreocupada del mundo. Cosa que le parecía imposible de volver a ser. La inseguridad que producen los celos en una persona enamorada es la kriptonita de cualquier relación. Y ella lo sabía más que nadie. Sujetando su pelo en una cola alta, se dijo que si continuaba por ese camino, no sería Jimena quien saboteara su relación, seria ella. Y con Salvador, era un lujo que no se podía dar.
    Para cuando salió del baño, ya Salvador estaba listo y fresco como recién levantado. Estaba guapísimo con sus jeans gastados y la camisa clara. Ella lo miró y se le hizo un nudo en el estómago. ¡Era tan lindo! El tipo más sexy y encantador que hubiera conocido. Y no solo por su físico, era mucho más allá. Ella había tenido “amigos” antes que él. Algunos más guapos, otros impresentables…Pero ninguno tan sensible, generoso e inteligente como Salvador. Y ninguno le había demostrado la mitad del respeto y del amor que él le daba día tras día. Ella siempre pensó que hombres como él solo existían en su imaginación, en las historias o en sus poemas. Nunca creyó que tendría la fortuna de encontrárselo en la vida real, ni mucho menos que sería él, quien hiciera que todo eso fuera posible. No, definitivamente no podía perder lo que estaban construyendo.
    - ¿Estás lista? – Preguntó Salvo interrumpiendo el curso de sus pensamientos.
    - Siempre, como Girl Scout. – Ella le sonrió y cogiendo su cartera salió de su brazo.
    *********************************************************************​

    Llegaron a la casa de Sofía y estaban por tocar el timbre cuando Mauricio abrió la puerta y salió hecho un bólido estrellándose con Salvador que lo sujetó del brazo. Parecía muy alterado.
    - ¿Mauricio? ¿Qué pasa hermano?
    - ¿Por qué no le preguntas a ella mejor? Me voy.
    - ¿Qué pasó Mauricio? – Gala se plantó delante de Mauricio impidiéndole el paso.
    - ¿Por qué no le preguntas a Sofía que pasó? –Parecía otra persona, fría y dolida.
    - Porque te lo estoy preguntando a ti.
    - Mauricio, mejor responde la pregunta o no te dejara salir. – Salvador observaba la escena perplejo ante la actitud de Mauricio.
    - ¿Qué paso? Te diré qué pasó. Al parecer tu amiga olvidó que es una mujer comprometida y sigue siendo tan “cariñosa” con sus amigos como lo era antes…Pero no sé por qué me extraña, así la conocí…
    - ¡Cuida tu lengua o te la cortaré! – Gala sintió ganas de dar un bofetón por lo que insinuaba. ¡Solo ella podía llamar perra a Sofía! Era su derecho de mejor amiga.
    - Mauricio…contrólate y no digas algo de lo que te arrepentirás después. – Salvador desconocía esa faceta iracunda y celosa de su amigo.
    - Me voy, hablamos luego. – Dijo eso y se alejó a grandes zancadas hacia su carro.
    - ¿Qué esperas? ¡Anda con él!
    - ¿Y tú?
    - Yo tengo que quedarme con Sofi y averiguar bien que pasó…Tu ve con él y asegúrate que no haga ninguna estupidez como ponerse a tomar y sacarse la mierda.
    - Ok, amor, hablamos luego. Te dejo la camioneta, yo manejare el de Mauricio. – Le entregó las llaves y le dio un beso rápido.
    - ¡Apúrate!
    - ¡Te llamo después!
    Gala entró en la casa de Sofía y no la vio por ninguna parte. Estaba yendo hacia su cuarto cuando la escuchó llorando en la cocina. Entró y la vio sentada en la mesa con una copa de vino y los ojos todos corridos del maquillaje. Parecía un episodio de “Amas de Casa Desesperadas”:
    - ¡Sofi! ¿Qué pasó reina? ¿Por qué el tarado de Mauricio salió corriendo? – Gala corrió a la mesa y se sentó junto a ella.
    - Tu misma lo has dicho... ¡porque es un tarado!
    - ¿Pero qué pasó? Insinuó que no respetas tu compromiso.
    - ¿Qué no respeto mi compromiso? ¿Pero qué mierda quiere? ¿Qué publique en El Comercio que nos vamos a casar? ¿Qué no tenga amigos hombres porque es un inseguro?
    - ¿Qué pasó exactamente?
    - ¿Conoces a David, el que hacia los eventos conmigo?
    - ¿David el cuerazo que te agarraste cuando te jaló a la casa después del evento antes de irnos de viaje? ¿Ese David? – Gala no quería admitirlo pero ahora entendía un poco más a Mauricio.
    - ¡Si tarada! ¡Pero nunca me lo tiré! Y Mauricio no lo sabe porque si lo supiera ¡se pone peor!
    - Ya obvio que no se lo dire….Dime que paso
    - Vino a invitarme a salir y a preguntarme porque ya no quería trabajar más con los eventos, que la gente me extrañaba, en fin…el floro que se dice siempre que alguien se sale.
    - Entonces….- Gala hasta ahora no entendía cuál era el problema, pero quería dejar que Sofía se desahogara. Ella hubiera hecho lo mismo.
    - Entonces llegó el mongólico de Mauricio y empezó a armar escándalo porque nos vio abrazados.
    246
    El Diario de Gala
    - ¿Qué? Sé que estas alterada pero explícame como pasaron las cosas sin comerte los detalles.
    Sofía parecía haberse calmado un poco y a juzgar por cómo rellenaba la copa, Gala supo que Don Vino era para ella un ansiolítico natural. Se levantó de la mesa y sacando una cerveza del refrigerador le pasó la lata a Gala que la destapó en silencio, que le hizo un gesto con la mano para que continuara con su versión.
    - Bueno, sigo…Estábamos en la puerta conversando (¡ni siquiera lo hice entrar!) y le estaba contando que me fui porque me comprometí y ahora trabajaba con mi novio en su restaurante. Entonces me abrazó para felicitarme y ahí llego el energúmeno ese y no dejó que le explicara.
    - ¿Eso es todo? – Gala no podía creer que por algo tan tonto Mauricio hubiera armado semejante circo.
    - ¡Sí! Empezó a decirme que quien era mi “amiguito” y cuando David se presentó, ¡lo ignoró y se metió a la casa! Te digo que me hizo morir de vergüenza con él. Obvio que David se palteo y se quitó.
    - Me imagino… ¿Y qué pasó cuando entraste?
    - ¿Qué más? Se puso a decirme que porque le hacía eso, que era una inmadura, que no respetaba el compromiso…Creo que no me dijo “puta” porque sabía que le reventaba la cara con lo primero que encontraba…. ¿Oye y Salvador? – Parecía haberse dado cuenta que Salvador no estaba.
    - ¿Dónde más? Cuidándole la espalda a tu bipolar de tu marido…
    - No es mi marido y si no viene a disculparse de rodillas jamás lo será.
    - Ya tranquila, veras que Salvo lo hace entrar en razón.
    - Salud por mi “casi” compromiso…- Sofía sonrió amargamente y levantó la copa que hizo sonar contra la lata de Gala.
    - Salud por la ex prometida de Salvador que está en Lima….Y encima es regia la muy perra.
    - ¡¿Qué?! – Sofi parecía volver a la vida. Y eso era lo que quería Gala, que se concentre en otra cosa por un momento.
    - Te lo contare si quieres...
    - ¡Habla!
    Gala miró a su llorosa amiga y decidió contarle todo lo ocurrido en la cena y en el encuentro con Jimena en el bar. Ella esperaba que eso le diera tiempo a Salvador para hacer reaccionar a Mauricio.
    ********************************************************************​
    Salvador por su lado, no la estaba pasando mejor con su amigo:

    - Oye huevón, ¿se puede saber que mierda fue eso? – Salvador explotó contra Mauricio que manejaba como si compitiera en Nascar.
    - ¿No escuchaste? Me engaña con ese idiota…
    - Lo único que escuche fue a ti haciendo el ridículo. Y al parecer el único idiota eres tú.
    - ¡Se estaban abrazando cuando los encontré! No me lo contaron, yo lo vi.
    - ¿Escuchaste su versión antes de salir corriendo como virgen histérica?
    - No necesito oír ninguna explicación, los hechos fueron más que claros. No sé cómo pude ser tan idiota de pensar que una chica como ella seria fiel.
    248
    El Diario de Gala
    - ¿De qué hablas? ¿Cómo que “una chica como ella”? – A Salvador no le gustaba el tono en el que Mauricio hablaba de Sofía. No reconocía a su tímido y amable amigo en el tipo frío e hiriente que manejaba sin rumbo y a una velocidad que haría que los pare la policía.
    - ¡Por favor hermano, se acostó conmigo el mismo día que me conoció! ¿Con cuántos más lo habrá hecho?
    - Ahora sí estás hablando como un patán. ¿Y eso qué importancia tiene? ¿No dijiste que estabas enamorado de ella? ¿Quién eres tú para juzgarla? ¿Qué tienes, quince años?
    - Por favor, no me digas que no lo pensaste de Gala…
    - Cierra la boca estúpido, ni se te ocurra hablar de ella. Jamás pensé nada malo ni de ella ni de Sofía. Solo en la suerte de mierda que tuvimos al conocerlas. Pero si te vas a comportar como un adolescente celoso y posesivo, mejor déjala en paz. Ella merece algo mejor que un idiota como tú.
    - Mira bro, no quiero discutir contigo, pero nada de lo que digas me hará cambiar de opinión. No dejare que me vean la cara de imbécil como a ti.
    - ¡¿Qué?!
    - Perdón, no quise decir eso…No sé ni lo que digo… - Mauricio se dio cuenta que había metido la pata y ahora no sabía qué hacer para arreglarlo.
    - ¿Sabes qué? Me importa un carajo lo que pienses. Para el carro, me regreso con las chicas.
    - Y tú, has lo que quieras, solo espero que no te arrepientas después. – Mauricio estacionó el carro al frente de un grill y Salvador se quitó el cinturón de seguridad.
    - Salvo, escúchame…
    - ¡No! No pienso oír ni una idiotez más. Y si no te saqué la mierda es por los años que nos conocemos….Pero te juro que si te acercas a Sofía para otra cosa que no sea arrastrarte a pedirle perdón no tendré la misma consideración.
    - Solo necesito pensar…Estoy confundido…Creo que exageré…. ¿Dices que exagere?– Mauricio parecía haber reaccionado ante las palabras de Salvador. Jamás habían discutido así.
    - La cagaste y no será fácil remediarlo…Regresa a casa de la abuela y no te acerques hasta que las aguas se calmen. Gala no te dejara ir a menos que sepa con certeza que no le harías más escándalos a Sofía
    - ¿Te dijo algo Gala?
    - No, pero la conozco…Sé que se preocupa por ella…Y hasta por ti.
    - ¿Por mí?
    - ¿Por qué crees que vine? Me pidió ella que fuera detrás de ti para que no hagas ninguna estupidez…Si supiera como hablaste de ella y de Sofía, créeme que te dejaría arder en el infierno y sin boleto de regreso antes de volver acercarte a ella. – Salvador se bajó del carro y le hablaba a través de la ventanilla.
    - ¡Mierda! ¿Qué voy a hacer ahora? – Mauricio estrelló la cabeza contra el volante y cuando levantó los ojos, Salvador pudo ver al amigo dulce que conocía. Pero eso en lugar de tranquilizarlo, encendió una alarma en su mente…Mauricio necesitaba ayuda, no era normal que reaccionara como lo hizo. Pero verlo así le daba pena.
    - No lo sé…Pero más vale que sea algo muy bueno o te puedes ir olvidando de ella.

    Salvador dijo eso y paró un taxi, se montó y Mauricio vio cómo se alejaba. Mierda, estaba en problemas.
    *********************************************************************​

    Gala había logrado tranquilizar a Sofi y la acostó en su cuarto. Se quedó con ella hasta que se durmió y después salió a la sala a esperar a Salvador que la había llamado desde el taxi para decirle que pasaba a recogerla. Casi no podía creer lo que había pasado. Mauricio parecía el chico perfecto, tranquilo, educado. Siempre equilibrado y metódico.
    Pero mientras más lo pensaba, más preocupada estaba por Sofía. Por muy amigo que fuera de
    Salvador, no tenía ningún derecho de tratar a Sofi como lo hizo. Su arrebato fue desmesurado y sin fundamento. Ella conocía bien a su amiga y aunque siempre fue “movida”, desde que estaba con Mauricio solo tenía ojos para él. Además en su defensa, jamás le había sacado la vuelta a ninguno de sus enamorados. Sus pendejadas las hacia cuando estaba soltera y de eso no tenía que rendirle cuentas a nadie. Además había leído muchos libros de psicología y sabia de casos de parejas que terminaban mal debido a los celos enfermizos.
    Comenzaban con peleas tontas como la que acababan de tener sus amigos y terminaban con maltrato tanto psicológico como físico. Y eso era lo último que necesitaba Sofía. Ahora tenía que pensar en la mejor manera de plantearle a ella el que reconsiderara casarse con un tipo que recién conocía. La idea le hizo un nudo en el estómago,
    a ella le gustaba Mauricio, pero definitivamente había algo muy mal con él.
    Solo esperaba que Salvador le aclarara un poco el panorama.
    Salvo llegó a la casa y le timbró a Gala que salió a recibirlo.
    - ¿Y? ¿Qué pasó?
    - Nada, se regresó para la casa de mi abuela…Se dio cuenta que la cagó con Sofía y ahora no sabe qué hacer... ¿Cómo esta ella?
    - Se quedó dormida y la acosté. Ya vámonos a la casa, allá me cuentas.
    - ¿Segura que no quieres que nos quedemos?
    - No, estará bien…Pero me dijo que no se aparecerá por el restaurante hasta que hable con Mauricio.
    - Me parece lo más sensato… ¿Puedes manejar tú? Estoy agotado.
    - Claro, vamos. Dame un segundo para cerrar todo.
    - Te espero afuera.
    Gala entró a la casa y se aseguró de cerrar todo y dejarle el celular en la mesa de noche. Desactivó la alarma para que descansara y le dejó una nota a Sofía para que la llamara cuando quisiera.
    Cerró la puerta principal y se subió a la camioneta que Salvador había encendido. Cuando ella trepó al carro, él se corrió al asiento del copiloto y cerrando los ojos dejó que Gala condujera a su departamento.
    - Que nochecita más intensa…- Salvador entró al departamento y se fue directamente al baño mientras Gala cerraba todo y acomodaba sus cosas para ir al trabajo el día siguiente.
    Ella quería esperar que él se acostara para hablar sobre Mauricio. Tenía el presentimiento que lo que le diría no le iba a gustar. Quería tragarse vivo al imbécil por haber hecho llorar a Sofía.
    - Y entonces… ¿Que dijo el angelito en su defensa? – Gala ni siquiera espero que Salvador terminara de sacarse la ropa para comenzar el ataque. Estaba indignada por el alboroto que había armado de la nada.
    - Amor, no lo voy a defender. Se portó como un patán y se lo dije. Me baje del carro para no golpearlo cuando quiso explicar su comportamiento.
    - ¿Qué dijo? ¿Volvió a insinuar que Sofía era una fácil que se iba con cualquiera a espaldas suyas?
    - No vale la pena repetir lo que dijo, eso no es importante…Lo importante es que después reaccionó y dijo que trataría de arreglar las cosas con ella…
    - ¿No es importante? ¡Felizmente que no lo pensabas defender! ¡Es un tarado, un inmaduro y un inseguro de mierda que necesita tratamiento urgente! ¡Y que ni se le ocurra acercarse a ella a menos que vaya de rodillas y con un certificado médico que acredite demencia temporal!
    - ¿No crees que estas exagerando? – Salvador quería calmar a Gala, pero al parecer lo único que lograba era echar gasolina al fuego.
    - Salvador, no quiero discutir contigo sobre esto y espero que lo que te voy a decir no sea motivo de pelea entre los dos…Pero si el imbécil de tu amigo se atreve a acercarse a ella por otra cosa que no sea pedirle perdón en cincuenta idiomas, no quiero volverlo a ver y me aseguraré que Sofía entre en razón y no se case con un tipo que es una bomba de tiempo.
    - Gala, tranquila…Ustedes tienen todo mi apoyo…Yo tampoco lo permitiré ¿ok? Pero creo que deberías dejar que sea ella la que tome las decisiones, ella ya es una chica grande…
    - Pero tú no entiendes…Sofía siempre me ha tenido a mí para apoyarla. Ella es hija única y sus papas casi ni le prestaban atención…Estaban demasiado ocupados con el divorcio odiándose mutuamente para ocuparse de ella. Yo al menos peleando o no, siempre tuve a Mariana y ella me defendía cuando alguien me molestaba. Sofi se apoyó siempre en mí y yo en ella…No puedo permitir que nadie, así sea tu hermano del alma, le haga daño.
    - Te entiendo bien, lo mismo me pasa con Mauricio… Por eso me jode como reaccionó hoy. No es típico en el…Nunca lo había visto así en los más de veinte años que lo conozco.
    - Pues entonces deberías replantearte que tan bien lo conoces…
    - Vamos a dormir, mañana tienes que trabajar.
    Salvador apagó la luz y abrazándola dio por terminada la conversación.
    Ella pensó que con todo lo que había pasado no pegaría el ojo pero cuando se acostó junto a él, se quedó profundamente dormida.
    Mientras la sentía respirar pausadamente y relajarse en el sueño, fue Salvador el que no podía quitarse de la cabeza las últimas palabras de Gala antes de dormir.
    Mauricio entró a la casa a oscuras y se fue directamente al cuarto de invitados donde dormía.
    Mientras se acostaba no dejaba de pensar en lo que le había dicho a Sofía antes de salir huyendo como un cobarde de su casa.
    Se había comportado como un idiota y el mismo no entendía la reacción exagerada que había tenido. Solo recordaba la rabia que había sentido cuando llegó y la vio abrazando a ese tipo, se sintió burlado y habló demás. No podía creer todo lo que le había dicho a ella.
    Salvador tenía razón. Había fregado todo y ahora pagaría las consecuencias. Sofía tenía carácter y no se tragaría una disculpa tan fácilmente… Menos si también tenía a Gala en su contra y a su mejor amigo dispuesto a echarlo a la hoguera con tal de no molestar a su enamorada.
    Ahora su miedo más grande era que Sofi cancelara el compromiso.

    Tenía que hacer algo para remediar las cosas y tenía que ser rápido…Solo esperaba que los chicos lo entendieran y lo ayudaran para recuperar la confianza de su (aún) prometida antes que fuera demasiado tarde.
    ***********************************************************************
    La semana pasó volando para Gala y Salvador, sobretodo porque tenían que turnarse para mantener a Mauricio alejado de Sofía que todavía seguía histérica por el arrebato de celos que tuvo cuando la vio con su ex colega del trabajo.
    Gala había intentado persuadir a su amiga para que al menos escuchara al pobre hombre. Aunque si ella misma estuvo a punto de matarlo cuando pasó todo el chongo, después el ver al pobre tipo arrastrarse como gusano durante casi cuatro días le resultaba agotador y siendo ella una ex masoquista lo entendía muy bien.
    Sofía seguía sin responder a las llamadas, las flores que le enviaba, no fue al restaurante cuando él estaba y lo que era peor, no parecía dar señales de cambiar de opinión. Y lo que más asustó a Gala fue que llamó a sus padres para decirles que la cena del viernes se cancelaba, que tenían un inconveniente y que lo dejarían para otra vez. Lo único positivo fue que al menos no les dijo que había terminado con su novio y eso era lo que mantenía a Mauricio insistiendo en hablar con ella.
    Entre el trabajo, Salvador y los problemas de Sofía, Gala había olvidado por completo que había quedado con Cate y Mariana para ir al cine, apenas y tenía una hora para arreglarse y sacar plata antes de pasarlas a buscar. Camino a su casa paró en el cajero y aprovechó para comprar unas cosas que le faltaban.
    Llegó a su casa con el tiempo de darse un duchazo y salir pitando a buscarlas. Estaba terminando de ponerse el jean cuando sonó un mensaje en su teléfono. Era Cate preguntándole donde andaba que ellas ya estaban listas. Poniéndose los zapatos a toda velocidad le respondió que ya iba saliendo para allá.
    Montó al carro y mientras conducía se puso a pensar en lo que le había dicho Mauricio esa tarde cuando almorzaron juntos en el restaurante por insistencia de él. La había llamado desde la mañana para que lo ayude a convencer a Sofía que de verdad estaba arrepentido y no sucedería de nuevo. Ella que era la mujer más desconfiada del mundo le creyó. Estaba asombrada consigo misma por eso pero sí. Le creyó cada palabra. Y lo hizo no solo por la cara de perro atropellado que tenía cuando se reunieron, sino por el discurso tan convincente sobre su miedo al abandono.
    La mató cuando le habló de la muerte su padre. Le habló sobre sí mismo, cosa que nunca habían hecho. Pera ella él era Mauri, el novio de su amiga y mejor amigo de Salvo.
    Nunca se dio la oportunidad para que conversaran, ella pensó que aparte de los chicos, no tenían mucho en común. Pero mientras almorzaban se dio cuenta lo equivocada que estaba. ¡Tenían miles de cosas en común! Ambos amaban el arte, los dulces, la libertad de pensamiento, el amor por la lectura y sobre todo, el amor y la preocupación por la misma persona: Sofía. Y era por ella que dedicó gran parte de su tarde a planear un modo en que la rubia non lo batee fuera del campo
    y para siempre.
    Solo esperaba que Mauricio siguiera al pie de la letra sus consejos o esa misma noche podría decirle adiós a Sofía.
    ********************************************************************

    Gala estacionó frente al edificio de su familia y le timbró a Mariana. Era la señal de los ahorradores para que bajara con Cate. Cinco minutos después las vio aparecer en la calle caminado hacia su coche de la mano. Ella sonrió cuando Mariana subió y Cate entró como siempre lanzándose a
    abrazarla.
    - ¡Muñeca! ¿Cómo estás? Sorry por la tardanza pero he tenido un día de locos.
    - ¿Aún tratas de resolverle la vida a tu amiga? ¿Y ahora qué hizo?
    - Mari, yo no trato de resolverle nada…y por cierto: ¡Hola! – Gala se acercó y le dio un beso a su hermana que luchaba con el viejo cinturón de seguridad que siempre se trababa.
    - ¿Qué le pasa a esto? – No lograba encontrar la forma que se enganche.
    - Déjame ayudarte, tiene truco. – Ella movió un poco el broche y se enganchó.
    - Lo que tiene son mil años ajajajjajaja
    - Oye, al menos tengo carro marica y habiendo tenido épocas peores doy gracias por este mientras dure.
    - Yo no digo que no, pero deberías al menos hacerle una revisión.
    - Si, si….ya suenas a Salvador. Quiere “ayudarme” con la inicial de uno mejor. Pero ya le dije que se olvide.
    - ¿Y porque no quieres?
    - ¿Estás loca? Apenas tenemos unos meses juntos, no voy a dejar que decida que carro puedo tener ni mucho menos que me pague por él. No es mi marido.
    - ¿Segura? Come, duerme y está en tu casa más que tú….Yo diría que al menos dejes que te ayude en algo.
    - ¿Salvo vive contigo? – La voz de Cate resonó en todo el carro y por un momento las dos se dieron cuenta que no estaban solas. Gala miró horrorizada a Mariana y ella solo atinó a reír a carcajadas.
    - Jajajajajajaa explícale a tu sobrina Gala. Ella ya está grande.
    - Ok… - Ella había tenido muchas charlas “sobre adultos” con Cate, pero era la primera vez que era algo íntimamente relacionado con ella. – Veras mi amor, Salvo no vive conmigo. Yo vivo sola, pero a veces cuando nos quedamos viendo tele hasta tarde él se queda a dormir para no irse solo y exponerse a que le hagan algo.
    - Ahh ok, yo pensé que era porque se quedaban tirando. – Cate lo dijo tan suelta de huesos y colocándose otra vez los audífonos del Ipod que la dejó muda.
    Mariana la miró y estallaron en carcajadas mientras Cate seguía jugando con el aparato sin darles más importancia. Cuando se calmaron las risas su hermana le pone la mano en el brazo y le dice:
    - Te dije que esta grande y de cojuda solo tiene la cara…Esta enana nos ganó a las dos y por kilómetros.
    - Y yo que pensé que seguía siendo inocente….Me mató jajajajajaja espera que se lo cuente a Salvo. Está como loco para que salgamos todos juntos…Extrañamente le caíste bien.
    - Tarada… ¿Y porque no le caería bien? Soy lo máximo….
    - ¿Y encima preguntas? Ajajajajajaj siempre tan modesta.
    - Naaaa…te digo algo, me cayó muy bien tu víctima – Los que no las conocieran pensarían que se hablaba de mala manera, pero molestarse mutuamente era algo que las hacía sentirse más unidas.
    - Mi víctima,…que buena…Oye y hablando de víctimas… ¿Por qué no vino la vieja?
    - Se fue a la casa de sus amigas a tomar lonche. Ya sabes que si hay alguien que disfrute no estar en su casa es mamá. Siempre fue así y jamás cambiara. Ya está muy vieja para eso.
    - Es verdad…pero mejor ¿no? Así no te vuelve loca.
    - Fácil para ti decirlo….Ya ni llamas o vas a la casa….Si antes te veíamos poco, ahora eres un recuerdo lejano…
    - Que exagerada eres…sabes que con lo de la exposición y la nueva “víctima” casi no he tenido tiempo. – Gala estacionó frente al centro comercial donde comerían y verían la película.
    - Y no te olvides de Sofía… ¿Por cierto, sigue con el amigo de Salvador o ya lo dejó por otro?
    - ¿Por qué dices eso? Ella no es así….Si la conocieras un poco sabrías que es incapaz de eso…Además el que no te caiga no la hace una mala persona. – Gala odiaba cuando su hermana se metía con Sofi, era como escoger entre sus dos hermanas.
    Decidió hacer lo que hacía siempre que Mari trataba de hablar mal de Sofía, ignorarla. Bajando del carro dijo:
    - ¡Cate! ¡Ya llegamos gordita, baja!
    Mariana bajó del carro y le abrió la puerta a su hija que seguía sin prestarles mucha atención gracias al infernal aparato ese que parecía haberse fusionado con sus orejas. En momentos como ese Gala se arrepentía del día que decidió regalarle el tan ansiado IPod. Parecía que incluía una aplicación llamada: “Como ignorar a los adultos mientras esta encendido”. Ella también había tenido catorce años y paraba con el discman (en esa época), ¡pero jamás se idiotiza al punto de parecer un robot que respondía con monosílabos e ignoraba a todos!
    - Hija, apaga eso que se supone que es una salida familiar. – Mariana le sacó los audífonos y Cate se encogió avergonzada.
    - Disculpa Gala, disculpa mami. – Cate guardó el aparato en su carterita.
    - Tranquila amor, más bien dime: ¿Qué quieres hacer? ¿Comemos primero o después?
    - Según la página del cine, la película no empieza hasta dentro de una hora y media así que podemos comer. Pero tenemos que comprar los boletos o haremos una colaza.
    - Ok, hagamos algo. Ustedes decidan que comemos, entran y lo van pidiendo mientras yo voy a comprar los boletos. ¿Qué les parece? – Mariana y sus dotes de organización eran admirables hasta en una simple salida familiar. Gala asintió y se alejó con Cate hacia la pizzería.
    - Te mando un mensaje cuando salga de la boletería para que me digas en que mesa estas.
    - Ok. Vamos Cate.
    - ¡Quiero contarte de este chico del club!
    Mientras ordenaban su sobrina la iba poniendo al día con sus amores, los chismes de sus amigas (que ella no conocía, pero adoraba escuchar a Cate) y las novedades en Facebook, YouTube y Mtv.
    No se había dado cuenta de cuánto la había extrañado hasta que habló con ella y la veía tan contenta en aquella salida.
    Comieron y vieron esa película de duendes medievales que tanto quería ver Cate. Ya cerca de la medianoche Gala las dejó en su casa y se fue a dormir a la suya sin imaginar lo que encontraría ahí.
    Al parecer la noche era aún muy larga para ella.

    Al estacionar frente a su edificio lo primero que notó fue la luz prendida de la sala, cosa extraña porque estaba segura que ella había apagado todo. Estaba dudando de entrar o irse a casa de su mama cuando le sonó el teléfono. Era Sofía:
    - ¡Por fin llegas! - La voz histérica de su mejor amiga no se hizo esperar.
    - ¿Sofía? ¿Cómo sabes? – Gala empezó a dar vueltas alrededor del carro buscando a Sofi.
    - Por mi bolita mágica… ¿Cómo mas sonsa? ¡Estoy aquí en tu casa! Sube.
    - ¿Qué haces ahí? ¿Pasó algo? – Ella iba entrando al edificio a toda velocidad y subió los dos pisos a pie.
    - Nada, entra y te cuento.
    - Ábreme.
    Sofía le abrió la puerta con un pijama de Gala puesto y una taza de café en la mano.
    - Entra y prepárate para la novela….
    Vamos a mi cuarto – Gala resignada empezó a caminar al dormitorio con Sofía a los talones. Ella tenía el presentimiento que lo que se venía no podía ser bueno. Tenía que esconder esa puta llave…
    - ¿Qué pasó? ¿Otra vez Mauricio? – Mientras hablaban ella solo pensaba en ponerse el pijama, lavarse y dormir. Pero ahora era su turno de escucharla y eso haría.
    - Si…Fue a buscarme a eso de las siete a la casa.
    - ¿Y? – Ella esperaba que todo lo que habían conversado haya dado sus frutos.
    - Al principio no lo quise recibir ya sabes….Pero hizo algo tan tierno que no pude seguir molesta con él.
    - ¿Qué pasó? ¡Cuéntame ya!
    - Me pidió que lo acompañara sin hacer preguntas y viéndolo como estaba accedí.
    - ¿Y adonde fueron? – Gala sabía pero estaba tan emocionada que no podía esperar.
    - Me llevó al cementerio donde estaba su viejo.
    - ¡No! Jajajajaja ¡me imagino que cuando te llevó te cagabas de miedo!
    - ¡Sí! Me dije: “puta madre, este huevón me mata hoy” jajajajajaa.
    - Bueno ¿y qué pasó?
    - Y ya pues, me explico su miedo al abandono porque se quedó huérfano de chico, que su mama aunque es muy protectora, casi no estaba presente porque él a diferencia de Salvador, no viene de una familia con plata. Su viejo era el mejor amigo de su papa, pero era un simple obrero y no les dejó nada ni a él ni a su madre, pero tuvo la suerte que el papa de Salvo le pagara los estudios y hasta la escuela de cocina….En fin, sabía que yo eso lo no tomaría como una excusa por cómo se comportó pero me prometió confiar más en mí y que no se repetiría.
    - Sí, algo me conto Salvo… Pero bueno ¿después del floro que te metió en que quedaron? ¿Y por qué estás aquí en lugar de estar con él en tu casa?
    - Ya lo perdone, pero eso no significa que no deba sufrir un poco más…Además tenía que contártelo y quería pasar un poco de tiempo contigo. ¿Dónde estabas?
    - Me fui con Mariana y la pioja al cine y a comer…Le prometí desde la semana pasada que saldríamos y recién hoy pude. Entre la chamba, Salvador y tus dramas casi ni la veo a mi enana.
    - ¿Y que se cuenta la loca?
    - ¿Cuál de las dos? – Gala entró al baño a lavarse mientras hablaban. Sofía ya estaba acostada y revisaba el celular.
    - La loca linda…Cate.
    - Es un vacilón, no sabes lo que pasó.

    Ella le contó todo lo que había hablado con Cate, lo que comieron, la salida que tuvo cuando Mari dijo que Salvo vivía con ella. Hablaron sobre la ex de Salvador y Sofi concordaba con ella sobre la posibilidad de que ella los estuviera vigilando, ya que era demasiada coincidencia que se la hubiera cruzado en el mismo bar. Ella estaba molesta por eso pero la que la hizo enderezar las antenas ante un peligro real fue su maquiavélica amiga:
    - Oye tarada y tú me cuentas esto solo “un poco fastidiada” como dices, pero ¡no te das cuenta que los ha seguido desde la casa de la abuela de Salvo!
    - ¡La puta madre! ¡Es verdad! ¿Sino como lo sabía? Yo escogí el sitio, así que como me dijo Salvador ni siquiera lo puedo culpar de eso…
    - ¿Quién más sabia que comerías con tu futura “nonna”?
    - Pues… ¡la mama de Salvo! – Gala recordó lo que Alicia aún mantenía contacto con la familia de Jimena, solo así encajaban las piezas.
    - Pues bien manis, ahí lo tienes… ¿Tiene tu suegra algo en tu contra?
    - Pues no, ni me conoce…Seguro se le escapo y ella lo oyó…Y por como terminaron las cosas entre Salvador y Jimena dudo que Alicia la quiera a ella como nuera. Según me conto, ella la saco casi a patadas de su casa el día que la encontró zorreando con su ex en la mismísima casa de la mama de Salvo.
    - ¡No! ¡Mentira!
    - Lo juro por mi padre – Era el juramento que más valor tenia para ella y Sofi lo sabía.
    - Jajaajajaja ok pero eso no me lo habías contado.
    - Me lo contó Salvo el día del campamento como una confesión. Ese día le conté de Diego...
    - Aggg ok ya entendí....Bueno dime, ¿quieres que nos encarguemos de la tipa?
    - Jajajajaa ok ¡pero que parezca un accidente! ¿Qué estás hablando loca? ¿Qué insinúas? –
    Gala era impulsiva y pasional, pero jamás le habría hecho nada a la pobre zorra. Tenía escrúpulos…. O eso quería pensar.
    - ¿Oye tu eres loca o me estas tomando el pelo? ¡Cómo se te ocurre! Jajajaajaja babosa, me refería a que Nosotras la sigamos a Ella….De verdad que tal mente cochina tienes, se ve que debes tener de mafiosa por parte de tu viejo….
    - Ajjajaajaja pucha tal vez….Pero dime: ¿Cómo haríamos?
    - Escúchame y se pondrá en práctica desde mañana ¿sí?
    Hablaron hasta casi el amanecer y aunque si Gala no trabajaba Sofía tenía que estar en el restaurante muy temprano ya que quedaba menos de una semana para la inauguración y aún tenía que supervisar la decoración y el staff que contratarían. Le hizo prometer a Gala que la acompañaría y los ayudaría con las entrevistas para acelerar el proceso.

    Tal y como lo planearon, se levantaron temprano y prometieron estar atentas a cualquier movimiento sospechoso. Los chicos no llegarían al restaurante hasta después del almuerzo porque pasarían el día con los dos cocineros que ayudarían a Mauricio seleccionando el menú y eligiendo los platos más emblemáticos para la apertura. Apenas llegaron al restaurante vieron un carro azul con lunas polarizadas estacionado al frente, era un carro que nunca habían visto porque sea el Ing. Romero que los chicos estacionaban en el estacionamiento interno del local. Así que como habían acordado la noche anterior, Gala estacionó el coche y junto con Sofía caminaron hacia el coche aun sin saber si era Jimena la que iba detrás del volante.
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    Jimena había visto llegar el destartalado carro de la tipa esa con la que estaba ahora Salvador. No sabía que veía su ex prometido en aquella tipita. Tenía que reconocer que tenía su gracia, pero era tan común que no entendía cómo podía estar tan embobado hasta el punto de ignorarla como lo estaba haciendo.
    El jamás la había rechazado cuando estaban juntos, siempre era al revés y ella había estado segura de que esta vez no sería diferente. Solo que al parecer esa tal Gala lo había embrujado al punto de hacerla casi invisible ante Salvador.
    Al no verla salir pensó que tal vez habría entrado por la puerta de servicio junto con su perro guardián, aquella rubia con pinta de dalina que se había comprometido con Mauricio según lo que le había contado su madre. Ella estaba al tanto de todo gracias a la amistad que su madre aún mantenía con Alicia y no porque ella se lo dijera. Después de lo ocurrido en casa de Alicia con su ex novio Javier, aquella vieja cucufata le había prohibido la entrada a su casa y a su familia. Jimena pensó que nada de eso importaba ya que ella estaba muy enamorada de Javier, pero cuando por enésima vez aquel bastardo inestable la había dejado, no le quedaba más que hacer lo que siempre hacia; regresar a puerto seguro con Salvador.
    Solo que esta vez aquella estúpida estaba ganando la partida.
    Estaba pensando en regresar a vigilar la casa de Anabel para poderse cruzar con Salvador cuando un golpe en la ventanilla la hizo saltar:
    - ¡Hola! ¿Jimena verdad? – Gala y Sofía la miraban divertidas y ella solo atinó a abrir desmesuradamente los ojos.
    - Hola…- respondió nerviosamente Jimena maldiciendo por dentro.
    - No nos han presentado, yo soy Sofía, amiga de Gala.
    - Mucho gusto… - Ella no sabía cómo justificar su presencia ahí y eso la puso más nerviosa.
    - Si estas esperando a los chicos, ellos no vendrán hasta la tarde… ¿Quieres pasar a conocer el local? – Gala estaba haciendo su mejor papel de inocente y el jugar con su nerviosismo le daba una ventaja que no pensaba desaprovechar. Sofía tenía razón desde el principio, la muy zorra los estaba vigilando de cerca. Así que si lo que ella quería era jugar al gato y al ratón, Gala le demostraría que era mejor cazadora que presa.
    - ¿El local?
    - Claro,… ¿para eso viniste no?
    - Por supuesto, sí, me encantaría verlo.
    - Vamos, así te tomas una cerveza con nosotras. – Sofía miraba a su mejor amiga mientras ella le abría la puerta a una Jimena pálida y sin muchas ganas de seguirlas.

    Ellas iban charlando animadamente a su lado mientras Jimena iba repasando mentalmente sus próximos movimientos. ¿Cómo se quitaría de encima a la muy mosca muerta ahora que la había descubierto? Obviamente la había subestimado pero se dijo que era solo un pequeño error de cálculo, no volvería a ocurrir. Decidió que lo mejor era ir con ellas y averiguar qué era lo que querían de ella.
    Gala y Sofía se abrieron paso entre los decoradores que estaban colocando las mesas y cuadros mientras continuaban trabajando sin descanso bajo la supervisión del Ing. Romero que ya prácticamente vivía ahí.
    Jimena tenía que admitir que estaba impresionada. Jamás pensó que el lugar estuviera tan lindo, muy elegante pero con un toque cálido. Y conociendo la cocina de Mauricio el local sería un negocio muy rentable. Ella las escuchaba atentamente y fingía interés en el pequeño tour que le estaban haciendo. Le iban explicando sobre la construcción, la decoración y el tipo de comida que servirían. Casi ni las estaba oyendo pero se giró de golpe cuando Sofía dijo:

    - ¡Imagínate que romántico Jimena! Aquí fue donde Salvador se le declaró a Gala… ¿No te parece mágico? – Gala tenía ganas de reír. Sofi dijo aquello con su carita de cachorrito y la voz más melosa que pudo. Jimena estaba como la grana y ellas estaban disfrutando mucho aquella incomodidad.
    - ¿En serio? Qué lindo…
    - ¡Sí! La trajo a cenar aquí, le lleno el departamento de flores, globos y le regaló un cuadro que Gala adoraba… De verdad que se nota que esta templadazo.
    - Pues si me imagino…él siempre fue así… No sabes lo que era cuando estaba conmigo…A veces se pasa de meloso… ¿No? – Jimena se sentó en uno de los taburetes de la barra y miraba a Gala con una ceja alzada esperando su respuesta.
    - Pues a mí me encanta que sea “meloso”, es una de las cosas que me conquistó de él.
    - Pues espera a tener más tiempo, esas cosas al final aburren….A veces yo deseaba que sea un poco menos formal, mas espontaneo.
    - ¿No era espontaneo contigo? – Gala la miraba ahora con genuina curiosidad, no había pensado nunca que Salvador no sea espontaneo. Todo lo contrario, desde el inicio se había demostrado lleno de sorpresas y determinación. Pero al parecer su relación era completamente diferente. Lo cual era lógico visto que Ella, era completamente diferente a Jimena.
    - Pues casi nunca, pero eso no importa ahora… La gente cambia ¿no?
    - ¿A qué has venido Jimena? Realmente. – Sofía hizo aquella pregunta con su voz más dura haciendo que las dos mujeres la miren sorprendidas. Gala volteó los ojos al cielo preguntándose cómo era posible que su instinto protector no hubiera salido a flote antes.
    Jimena miro nerviosamente a Sofía y luego a Gala sin saber que responder. Finalmente dijo:
    - ¿A qué te refieres?
    - Vamos Jime, entre gitanos no nos leemos la mano ¿verdad? ¿Qué buscas? ¿Recuperar al ex que traicionaste? ¿O pretenderás que nos creamos el cuento que solo vienes a “ver” el local por curiosidad? – Sofía estaba parada al frente de ella y Gala disfrutaba la escena mientras servía tres vasos de cerveza y le pasaba uno a Jimena que estaba blanca como un papel.
    - ¿Es en serio? Por favor… - Ella cogía con mano temblorosa el vaso que Gala le tendió y se llevó la bebida a los labios esperando calmar los nervios.
    - Toma Sofi, déjala en paz – Ella le tendía el vaso a Sofía que lo cogió rápidamente. - No creo que sea tan sonsa como para humillarse pretendiendo recuperar a un tipo que engañó en la casa de su futura suegra y encima ser tan conchuda como para venir hasta Lima cuando supo que él ya rehízo su vida…. ¿Verdad que tú no eres así Jime? – Gala había pensado que vengarse de Diego había sido divertido pero esto…Esto era el cielo para ella.
    - ¿Saben qué? No pienso quedarme a escuchar sus suposiciones tontas… Y si tú eres tan insegura como para armar este teatrito con tu amiguita, pues es problema tuyo. No pienso seguirte el juego. – Ella dejó la cerveza en la barra de golpe y se levantó con toda la dignidad que pudo, mientras aquellas dos estúpidas la miraban como si fuera un bicho. ¡Quería matarlas! No podía creer que estuvieran humillándola así.
    - Ay por favor, no seas tan sensible…Era solo una pregunta. – Sofía la miraba con cara de inocencia y Gala solo sonreía mientras la veía acomodarse la cartera.
    - La verdad no sé qué vio Salvador en ti, no tienes tino ni clase, ni te tomas siquiera la molestia de decirme tu misma las cosas que necesitas a tu amiguita para que te defienda.
    - Jajajaajajajaa por favor “Jime”, ¿de verdad crees que necesito a Sofía? Yo no sé si tenga“clase” o no, eso me interesa un pepino. Prefiero ser como soy y tener mi conciencia bien limpia. Lo único que te pido es que por favor hagas una demostración de tu “clase” y no te metas ni conmigo ni con Salvador.
    - ¿Tienes miedo que regrese conmigo? Pues créeme que deberías…Yo siempre he logrado que el regrese como perrito a mi lado con solo hacer esto.- Ella chasqueo los dedos teatralmente.
    - ¿Así lo crees Jimena? – La voz profunda de Salvador resonó por todo el local mientras Mauricio le hacía señas a Sofía de que lo acompañe a la cocina, cosa que no le hacía mucha gracia.
    - ¡Salvador! No es lo que piensas…. – Jimena se atropellaba con las palabras mientras Gala tomaba asiento en la barra y la dándole un sorbo a su cerveza los miraba divertida.
    - Jimena, basta. ¿Por qué no regresas a Houston? No tienes nada que hacer aquí. Tú y yo terminamos hace mucho. Tal vez mucho antes que me engañaras.
    - Salvo ¿podemos hablar a solas? ¿Sin ellos aquí?
    - No hay nada que hablar y menos a solas. Gala es mi novia y con todo respeto te pido que te retires. Por favor. – Salvador se puso al lado de Gala y le cogió la mano mientras despedía a Jimena. ¡Como estaba disfrutando ese momento! La cara de Jimena era un poema mientras se retiraba.
    - Está bien Salvador, espero que no te arrepientas de esto…
    - Arrepentido estoy de otras cosas…Adiós Jimena.
    - ¡Adiós linda, regresa para la inauguración! – Sofía gritó eso desde la puerta de la cocina y
    Mauricio y Gala estallaron en una carcajada mientras Salvador los miraba sin poder creer lo que acababa de suceder.
    - Y entonces… ¿desde cuándo estaban escuchando? – Gala le apretó la mano y Salvo se sentó en el taburete del costado.
    - Pues más o menos desde que Al Capone y su secuaz llena de hormonas hablaban de los gitanos…
    - Jajaajajajaja ¡Dios! ¿Viste Sofi? No se tiene privacidad aquí…
    - Mira Salvo, la verdad es que la encontramos fuera del local como una stalker profesional…Solo le faltaban los binoculares y el bigote falso.
    - Ustedes son tremendas, la hicieron leña en menos de una hora. – Mauricio se sentó en otro taburete y Sofi se acomodó entre sus piernas y terminándose su cerveza le dijo:
    - ¿Qué, no me digas que te dio pena la muy zorra? – Lo miraba echando humo por los ojos y él se dio cuenta que de su respuesta dependía su vida así que le dijo:
    - ¡No! ¡Claro que no! Solo digo que espero no estar jamás en contra de ninguna de ustedes o soy hombre muerto….Además, Salvo sabe que a mí nunca me cayó bien Jimena… ¿Verdad bro?
    - Si es cierto, siempre dijo que era una hipócrita. Que no me quería….Siempre tuvo razón.
    - Salvo ¿estás bien? – Gala lo notó un poco apagado y eso la preocupó un poco.
    - No amor, solo estoy aliviado que se terminara. – Le sonrió y le apretó la mano.
    - Bueno, estuvo bueno el descanso y el show.- Sofía se separó de golpe de Mauricio y los jaló a todos de las manos. – Pero ahora tenemos mucho trabajo que hacer y aun ni hemos almorzado.
    - La jefa tiene razón, ustedes tienen que hacer las entrevistas y nosotros reunirnos con los cocineros. En realidad solo regresamos porque Salvador se olvidó la laptop con todo el menú y los tragos.
    - Y felizmente que vinimos… ¿Quién diría que tenía a mi propio equipo de súper heroínas? – Salvador como siempre, lograba sorprender a Gala con su cambio de humor. Ella lo miraba y pensaba en lo equivocada que estaba Jimena al decir que era un tipo formal y poco espontaneo. Pensó con orgullo que ella era parte importante del cambio de Salvador.
    - Bueno vamos, pueden agradecernos preparando algo rico mientras nosotras terminamos de revisar los cv‟s de los chicos que vendrán.
    - Ok, cuando esté listo las llamamos. – Salvo le dio un beso a Gala mientras se dirigía con Mauricio a la cocina.
    - Vamos leona, ya defendiste tu jungla ahora a chambear. – Sofi la abrazaba y la arrastraba a la oficina.
    - Jajajajaaja por favor mana, si casi te la comes viva jajajajaja ¡me quería morir cuando apareció Salvador!
    - Pues yo pensé que tienes una suerte enorme al tener justo a Salvador escuchando a esa perra decir que lo podía manejar como carrito de juguete…jajajajaa ¿viste su cara? ¡Estaba más blanca que un fantasma!
    - Lo sé, pensé que se desmayaría ahí mismo.
    - Que conchuda por Dios….Pero si amiga, regia la muy maldita.
    - ¡Sí! Bonita la desgraciada…Pero como decían en la novela: “Jimena, tan bella como zorra” jajajajaaja
    - Jajajaaja ya vamos, tenemos un huevo de chamba y hay que entrevistar a unos aspirantes a mozos que la verdad no están nada mal...
    - Sofía….
    - ¿Qué? ¿Mirar está prohibido? Jajajajaja relax, estoy jodiendo…El que te escucha pensara que soy igual que la zorra esa…
    - No manis,… ¡eras peor!
    - Jajajajajaa que mala eres…Pero jamás le saque la vuelta a nadie…Me divertí bastante pero siempre respete a mis parejas.
    - Yo sé amiga, te estaba jodiendo.
    - Bueno ahora manos a los mozos…. ¡digo a la obra! Jajajaajjaja
    - Jajajaajajaja eres una payasa…Dame eso y revisemos el presupuesto que tienes para el personal.
    - Me olvidaba que tu manejas esos temas mucho mejor que yo. Me tienes que enseñar los procedimientos.
    - Por supuesto que lo hare, pero recuerda que piano piano si va lontano (*poco a poco, se va lejos).
    - Lo sé, solo espero que ese lontano sea ¡ya!
    - Relájate que histérica no conseguirás nada.
    - Tu pidiéndome que me relaje…Y yo que pensé que lo había visto todo…
    - Sigue burlándote y mejor paga un asesor para que te ayude así yo puedo dormir mi fin de semana en lugar de estar aquí… - Gala le lanzó el lapicero en la cabeza y ella lo esquivo entre risas.
    - Ok, ¡así está mejor! ¡Esa es la amiga amargada e histérica que adoro!
    - Cállate y pásame ese folder babosa…
    - Lo que usted diga capo…
    Las siguientes dos horas las pasaron armando el plan de trabajo. Sofía en la computadora y Gala al teléfono con la contadora de la Galería. Lucia Rivera, una buena amiga de ambas, llevaba trabajando casi tres años con Gala, por eso cuando ella la llamó para proponerle una asesoría en el restaurante no lo pensó dos veces.
    Casi a las dos de la tarde habían terminado la primera parte de las entrevistas y coordinando los entrenamientos con los mozos, cuando Sofi cerró la computadora de golpe y le dijo a Gala:
    - ¡Ok! ¡Basta! Me muero de hambre y creo que los chicos ya terminaron de preparar la comida, después seguimos con los números y las entrevistas.
    - Bueno vamos, yo también tengo hambre.
    Se fueron a la cocina hablando sobre las entrevistas, sobre la asesoría que le daría Lucia a Sofi durante la semana. Gala prometió ayudarlas pero solo durante los fines de semana, porque su trabajo no le permitía dedicarles más tiempo. Ella no lo decía pero también quería que su mejor amiga se luciera y demostrara que no la necesitaba tanto como pensaba, solo que estaba un poco insegura de iniciar algo nuevo, cosa que Gala entendía perfectamente.

    ¿Cuántas veces no hemos despertado con un miedo irracional al fracaso? ¿Todos los días no eran un continuo aprendizaje? ¿Acaso no eran siempre nuestras vidas un devenir de retos y sueños?

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    XVI. (Casi) Felices Por Siempre
    Conforme se acercaba la inauguración del restaurante, Sofía y Mauricio parecían más felices que al inicio de su relación. Salvador notaba que estaban madurando como pareja al ver y apreciar los esfuerzos que el otro hacía. Parecía que el luchar por la misma causa (por así decirlo), los estaba haciendo más unidos. Él se sentía afortunado porque con Gala había tenido esa conexión desde el inicio, estaban pasando por muchas pruebas en muy corto tiempo y en cada una demostraban que podían sobrellevarla con respeto y humor. Eso era lo que más adoraba de ella, su forma de ser tan cínica pero dulce a la vez. No se andaba por las ramas, si algo le parecía mal, te lo vomitaba sin asco.
    Y aunque eso le había traído más de un dolor de cabeza, no podía evitar ser siempre un libro abierto con él. Si estaba feliz, se le notaba desde que hablaba, pero si estaba molesta, era mejor no acercarse a más de dos metros o podría arrancarte la cabeza.
    Pero él no era el único en adorarla, al parecer su abuela estaba encantada con ella, sobre todo después de que le contara la misma Gala como había afrontado el asunto de Jimena. El domingo por la tarde salieron todos a almorzar y se encontraron con Anabel que almorzaba con una amiga.
    Se sentaron juntos y cuando la amiga se fue, Gala le contó la historia, obviamente sazonada con los comentarios pintorescos de Sofía, que al parecer la enamoró apenas se la presentó. Anabel reía de gusto al oír a las chicas y más aún al ver la cara de mártires de los muchachos. A pesar de
    sus esfuerzos en lucir dramáticos, se les notaba embobados por esas dos lindas e inteligentes chicas. Tenían un carácter con el que se sentía identificada: fuerte, indomable. Nunca había visto tan sereno y contento a su nieto como lo veía con Gala y eso era lo que más le gustaba.
    - Entonces Salvador… ¿Están listos para la inauguración el sábado? - Su abuela preguntó eso mientras terminaba el té.
    - Pues sí, ya las chicas tienen todo listo. Habrá una pequeña recepción y después del brindis de cortesía haremos pasar a todos los invitados. Tenemos ya la zona vip y la de fumadores reservada gracias a tus amistades y a las invitaciones que repartió Gala entre sus clientes de la Galería.
    - Muy bien pensado Gala, usar tus contactos para hacer un poco de publicidad.
    - Por supuesto, además vendrá mi jefe que es uno de los invitados vip que tendremos. Obvio que le ofreceremos la cena, pero ¿Qué mejor publicidad que Santiago Quevedo en la inauguración de “Sabores del Mundo”? – Lo dijo con una sonrisa mientras imitaba la voz chillona de su jefe.
    - ¿Qué otro “Vip” tienen?
    - Pues quien más Anabel...Tu. – Mauricio le besó la mano mientras le sonreía como un idiota. Si no fuera porque le llevaba más de cuarenta años, Sofi hubiera estado celosa de esa clara muestra de amor hacia otra mujer.
    - No cambias niño, siempre tan sobón… Jajajaaja pero gracias por eso. Me encantara estar con ustedes mañana.
    - No puedes faltar abuela, gran parte de este sueño es mérito tuyo.
    - Por favor Salvador, yo solo les di plata. El esfuerzo, el talento y todo el trabajo lo están haciendo ustedes. Ni se te ocurra pensar que me debes algo. Estoy muy feliz por ustedes.
    - Ay Anabel, de verdad pareces una de esas abuelitas de cuento, pero con el sentido de la moda de una supermodelo. Tienes que haber sido espectacular de joven, me imagino como tendrías a los tipos detrás de ti. – Sofía estaba embobada con ella. Ella había sido muy unida a su abuela, pero ella había sido más del tipo antiguo y de cabeza blanca.
    Anabel era como una Barbie jubilada.
    - Por favor hija, no es ni la mitad de lo que imaginas. Al contrario.
    - ¿En serio?
    - Por supuesto, casi no tenía pretendientes por mi carácter digamos un poco voluptuoso. A eso sumado que me crie con padres que a pesar del post guerra, jamás escatimaron en gastos para darme lo mejor. Y nunca me obligaron a salir con nadie que no quisiera, más bien, alentaron mis deseos de estudiar psiquiatría. Si en esta época en la que ustedes se sienten tan “evolucionados”, cuando un hombre descubre que detrás de la cara bonita, también hay un cerebro, en el mejor de los casos se asustan y en el peor las maltratan…
    - ¡Eso digo yo también! ¿Verdad que te lo digo siempre Sofi? – Gala recordaba que el día del luao en Cancún le dijo lo mismo a Sofi cuando hablaba con el surfista.
    - Pues es muy cierto mi niña. Así que ¡imagínate cuando descubrían que era psiquiatra!
    - Jajajajajaa huían como ratas para que no los analices jajajajaa
    - Pues sí, así fue siempre hasta que conocí a Darío, el abuelo de Salvador. Nos conocimos muy jóvenes. Esta es la edad en la que conocerán al verdadero amor de sus vidas. Los anteriores, fueron solo un simulacro.
    - Qué hermoso pensamiento.
    - Pues yo pienso que la abuela tiene razón. Mauricio y Sofi se casan a fin de año y nosotros…
    - Nosotros estamos pensando en vivir juntos. ¿No amor? – Gala estiró su mano y Salvo la tomó mientras le sonreía burlón. Él sabía que ella aún no estaba lista para casarse, pero que la idea de vivir juntos la entusiasmaba.
    - Sí, le decía a Gala que podríamos ver si mi viejo nos vendía el depa que tiene vacío en Jesús María.
    - ¿Pero ese no lo había vendido ya? – Anabel al parecer no tenía mucha comunicación sobre las finanzas de su hijo.
    - No, lo había tenido en “hold” por si lo necesitaba más adelante. Pero ahora con lo del divorcio…
    - ¿Qué divorcio?- Anabel preguntó con una sonrisa de confusión y caló el más hondo silencio en la mesa. Salvador no sabía cómo empezar….Su padre la había mantenido al oscuro de toda la separación y la nueva relación. El respiro hondo y apretando aún más la mano de Gala comenzó a explicarle.
    - Veras abu, mis papas tienen ya casi 6 meses separados y hace unas semanas salió el divorcio por mutuo disenso.
    - ¿Pero qué paso? ¿Tu padre la engaño? ¿Ya tiene Adrián pareja? ¡Y cuidado con mentirme jovencito! ¡Me basta con que mi propio hijo no me cuente la verdad!
    - Abuela relájate ¿sí? Las cosas son más complicadas de lo que piensas…
    - Mira niño, a mí no me vas a explicar cómo funciona el mundo porque cuando tú estás leyendo las instrucciones yo ya termine de armar y desarmar el cacharro…

    Gala, Sofía y Mauricio no se atrevían ni a respirar para no alterar a Anabel. Mauri ya estaba acostumbrado a su carácter fuerte y respuestas filosas pero Gala y Sofía estaban fascinadas con ella. Sobretodo Gala.
    No lo admitiría en voz alta jamás pero le encantaba la forma en que Salvador se encogía avergonzado y se ruborizaba cuando le llamaba la atención. Era algo muy tierno, ver a este tipo grande y siempre seguro bajar la cabeza y balbucear porque su abuelita le llamaba la atención.
    Pero al parecer Salvo quería librarse del embrollo rápido y sin salir más avergonzado.
    - Abuela por favor. Deja que te explique…
    - Te escucho....Espera, creo que necesitare vino. ¡Mozo!
    - Ok… - Salvo le apretaba la mano a Gala que le sonreía, mientras Mauricio ordenaba una botella de vino blanco para todos.
    - Ya, ahora si….Cuéntame que pasó. – Anabel pregunto calmadamente mientras llevaba su copa de vino a los labios y los chicos fingían revisar los celulares y hablar entre ellos.
    - Antes de que mama nos mandara a Cancún a venderle la casa que dejó la abuela Rita, ellos ya me habían dicho que se separarían. Papa se mudó a Ford Bend con Katia, su nueva pareja.
    - ¿Katia? ¿La conocemos?
    - No abuela, no la conocemos. Tranquila…Es una Secretaria de Estado, la conoció en uno de sus viajes.
    - Ahhh…. ¿Y es serio entonces?
    - Como para divorciarse de mi madre después de treinta y cinco años de matrimonio...
    - ¿Es más joven no? ¡Seguro que sí!
    - Pues creo que si…- Salvador lucia muy avergonzado.
    - ¡Dios! ¿Y cómo está tu madre? – Anabel parecía seriamente preocupada por Alicia.
    - Pues imagínate,… Ya sabes cómo es ella…Quedó muy afectada….Pero lo está superando.
    - ¿Entonces me estás diciendo que tu padre habiendo hablado conmigo hace dos días, omitió esta información? ¿Incluso cuando le pregunte como estaba Alicia?
    - Seguro no quería preocuparte…
    - ¡Salvador Cárdenas, no me trates como si fuera una anciana chocha! Cuando hablas así me recuerdas a tu abuelo.
    - Está bien….- Salvador alzaba las manos en gesto de derrota y miraba suplicante a Gala que arriesgándose a una respuesta brusca salió en su defensa:
    - Anabel, disculpa que me meta en un asunto tan personal,…
    - ¡Casi puedo escuchar tus pensamientos! Hace rato quieres hablar hija, así que mejor empieza de una vez…
    - Según mi humilde opinión, no creo que sea porque te consideren una anciana chocha como dices, sino por el contrario…Saben que tienes la lucidez y el carácter suficiente aun como para decirles todas sus verdades a los miembros de la familia. Y más que nada creo que Adrián no quería defraudarte. – Gala soltó la mano de Salvador y sirviéndole más vino le dio un golpecito cariñoso en la mano.
    Anabel la miró alzando una ceja y agitando la cabeza dijo:
    - ¿Lo dices en serio?
    - Por favor, piénsalo Anabel… ¿Tu eres la psiquiatra no? – Gala le sonreía y esperaba que eso ayudara a disminuir la tensión entre Salvador y su abuela.
    - Y tú eres muy astuta…Pero tienes razón…Además no es justo que me la desquite con mi único nieto.
    - Exacto Anabel, no sabes lo difícil que ha sido para él…
    - Creo que puedo defenderme solo gracias... – Salvo estaba empezando a sentirse como un niño ante ellas. Sin contar a Sofía y a Mauricio que no perdían detalle de lo que hablaban.
    - No le hagas caso Gala, es un engreído… ¡Siempre le gustaba hacerse el valiente pero le encanta que lo defiendan!
    - ¿En serio? – Ella estaba encantada, parecía a punto de escuchar una historia divertida de Salvo cuando era pequeño.
    - ¡Sí! ¿Te acuerdas la del Monstruo de Medianoche? – Anabel le hablaba a Salvador que cada vez estaba más rojo.
    - ¡Abuela! Olvida eso por favor….
    - Naaaa no le hagas caso… ¿En que estaba?
    - En el Monstruo de Medianoche… ¿Qué era eso? ¿Un club?
    - No hija para nada…Imagínate que Salvador tendría unos ocho años y como siempre yo estaba de visita en Houston para verlos. Eran más de la medianoche y de pronto Salvo viene corriendo a mi cuarto gritando que un monstruo enorme quiso entrar por su ventana y lo estaba molestando.
    - Abuela…- Salvador parecía hundirse en el asiento cada vez más. Gala lo miraba divertida.
    - Bueno, entonces…-Anabel continuaba como si no lo escuchara.- Me levanto y voy con él a su cuarto y comienzo a buscar al terrible mostro que acechaba el sueño de mi nieto y… ¿adivina qué?
    - ¡No! ¿Qué era?
    - Al lado de su ventana había un árbol que con el viento estaba azotando la ventana y desde el ángulo de la cama de Salvador las sombras que proyectaba más el ruido, formaban un escenario bastante aterrador.
    - Awww ¿te asustaste por una ramita? – Sofía lo provocaba burlona y Mauricio solo atinó a sonreír. ¡Veamos si ahora le parecían graciosas sus bromas de fantasmas!
    - Por favor, tenía ocho años…
    - ¿Y qué más? – Gala quería saber el desenlace de la historia aunque si Salvador parecía querer estar en cualquier lugar menos ahí sentado.
    - Pues lo único que hice fue acostarme con él y contarle que El Mostro de Medianoche (como lo llamaba el) solo quería saludarlo y que supiera que no estaba solo.
    - ¡Supiste jugar con su miedo y convertirlo en algo positivo!
    - Exacto.
    - Genial. Qué suerte la tuya el tener una abuela psiquiatra.
    - Si claro…- Le faltaba hacer puchero.
    - ¡Awww que dulce! – Sofi estaba muy entretenida con todo eso.
    - Bueno abuela, ahora que desterramos ese recuerdo (innecesario), podemos irnos porque todos necesitan descansar.
    - Todos menos yo ¿eh? Ya entendí…Bueno niños, los dejo.
    - Deja que pidamos la cuenta y te jalamos a la casa abuela.
    - No hijo, ándate con Gala.
    - No en serio Anabel, deja que te dejemos en la casa y después nosotros nos vamos a la mía.
    - Bueno, está bien. Pero con una condición: esta vez te quedas tú con nosotros.
    - ¿Yo? – Gala la miró como si hablara en otro idioma.
    - Si hija por favor, no me mires así. Quédate con nosotros y mañana Salvador te deja en el trabajo.
    - Pero mi ropa...
    - Si abuela ella necesita su ropa…
    - Tonterías. Tenemos en el closet del cuarto de invitados ropa de tu prima Emily que esta nueva…Deben ser la misma talla ¿no?
    - Pues sí, pero…
    - ¿No quieres quedarte? – Anabel la miró como una niñita y ella cedió.
    - Por supuesto que sí, gracias.
    - Arreglado, hare que Teresa nos cocine algo delicioso para cenar. -¿Qué tal canelones? Eres italiana no? – Dijo con una sonrisa satisfecha a una Gala demasiado estupefacta como para hacer otra cosa que no sea sonreír. - Vámonos.
    Mientras Salvador pagaba las chicas salían del restaurante con Mauricio y Anabel parloteando delante de ellas. Sofía le murmuraba:
    - Wow tu “nonita” es lo máximo….Súper fresh la tía.}
    - ¿Cómo podía negarme? Viste como me miraba.
    - Oye pero aquí entre nos, bien pendeja la tía…Te manipuló con una facilidad sorprendente…Antes que te des cuenta estarás comiendo chucrut los domingos jajajajaa.
    - Jajajajaaja lo sé,… Pero me cae muy bien. Además ¿Qué abuela te pone en bandeja a su nieto así?
    - Jajajajaa pues disfruta…Pero no hagan mucha bulla o asustarán a la tía.
    - Eres un asco…
    - Como si no lo pensaras…

    **********************************************************************

    Dos horas después Gala y Salvador estaban echados en el sofá de la sala de televisión viendo una película dramática. Él nunca había visto “La Vida es Bella” y ella no lo podía soportar. Era una de sus películas favoritas así que la tarea de esa noche fue culturizarse en sus gustos cinéfilos.
    Milagrosamente la película lo estaba impresionado lo suficiente como para mantenerlo callado y dejar a Gala disfrutar la película. Ya casi en el final y tratando de reprimir las lágrimas solo volteó y le dijo:
    - No me jodas…. ¿se muere? No puede ser…
    - Linda ¿no?
    - ¿Linda? ¿Me estás diciendo que me sople dos horas y media para que el tipo muera?
    - Pero de eso se trata la película, del drama que vivió su familia…
    - Muy buena la peli, pero el final más insoportable.
    - No seas así, hasta lloraste…Es una película de la época nazi, no esperarás un final Disney ¿no?
    - Obvio que no, pero pobre chibolo.
    - Sí, pero también te reíste…
    - Claro,…buena tu recomendación… ¿Otra?
    - No ya me voy a dormir, estoy cansada.
    - Ok vamos al cuarto.
    - No, ni hablar, me voy al de invitados.
    - ¿Qué? Estás loca, vamos a mi cuarto.
    - Salvo no, que roche que va a decir Anabel…
    - No seas pava que mi abuela te invito. ¿Acaso crees que ella no sabe que duermo en tu casa?
    - Es diferente, yo vivo sola…
    - Ya no seas ridícula, vamos.- Dijo eso y apagando el televisor la jaló hacia el pasillo.
    - ¿Y era aquí donde pasabas los veranos cuando venias a Lima?- Entraron al cuarto de
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    El Diario de Gala
    Salvador y ella encontró un pijama a los pies de la cama. Y en el baño toallas y cepillo de dientes (con estuche y todo).
    - Si, este es mi cuarto.
    - Wow mejor que en hotel ¿ah? Ojala hayan chocolates debajo de la almohada. – Dijo mientras inspeccionaba el baño y acomodaba las cosas. Le habían dejado ropa para ir al trabajo al día siguiente. Había en el closet un conjunto (de la prima Emily) de pantalón y chaqueta con una blusa y unos zapatos de taco bajo. ¡De su talla!
    - La abuela adora cuando viene gente a la casa. Como casi siempre está sola con Teresa.
    - Creo que tu prima es mi gemela perdida… ¿calzamos lo mismo?
    - Emily es solo dos años menor que yo y tiene tu misma contextura, solo que es un poquito más alta y es rubia como la abuela.
    - ¿Es que todos en tu familia son altos y rubios? ¿Me estás diciendo chata? – Ella se fingió ofendida mientras observaba la decoración de su cuarto. No todos…Mi madre es como de tu tamaño…No eres chata amor, digamos que estas así….concentradita….Y de mama herede el color de piel y ojos. Papa es la abuela con corbata.
    - Wow que galán…. Además tú eres alto por eso ves a todos bajitos, es diferente…
    - Lo cual es perfecto porque nuestros hijos sacaran lo mejor de ambos…Mi altura y tu personalidad.
    - Y mi belleza… - ella se dio una vuelta teatralmente.
    - Sobre todo tu modestia…
    - Bueno…Entonces, ¿las sabanas de Spider Man las trajiste de Houston o las compraste aquí?
    - Jajajaajaja fueron un regalo de la tía Claudia, madre de Emily, tu sponsor de hoy…
    - Ahhh ok… - Gala entró al baño y cuando salió, él ya estaba acostado. - Pásame ese conejo de aspecto malévolo que escondiste debajo de la cama por favor.
    - ¿El señor Orejas? – Salvo resignado sacó el conejito celeste de enormes orejas y se lo pasó con una sonrisa avergonzada.
    - ¿Señor Orejas? Jajajajajaa que tierno…Si antes te quería, has subido cien puntos con el orejón.
    - Lo tengo desde los cuatro años, fue un regalo de mi abuelo antes de morir.
    - Es hermoso. – Ella abrazaba el conejito y se lo acercó para que él lo besara.
    - “Salvador dame un besito de buenas noches” – Le decía con una dulce voz.
    - Señor Orejas por favor…Estoy con mi enamorada. No me avergüence …
    - “Dame un besito y te dejo dormir”…- ella acercaba el conejito a su mejilla.
    - OK…- Salvo besó el conejito y después lo lanzó hacia la silla donde se quedó.
    - Oye… pobre orejón.
    - Prefiero besarte a ti.- El la abrazo y la empezó a besar.
    - Salvo aquí no…
    - Por favor, no me dirás que te sientes cohibida.
    - Tu abuela está a menos de veinte metros.
    - Pero la abuela ya se zampó su pepa y está en otra.
    - Pero igual nos puede sentir.
    - ¿Me hiciste besar al Señor Orejas, te burlas de mis sábanas y me dices que no podemos hacer nada?
    - Diciéndolo así me haces sonar como una dictadora,…
    - Lo eres…. – él la tenía abrazada y le sujetabas las manos.
    - Ok, pero no hagas bulla…
    - ¿Yo? Pero si la que hace bulla eres tú…
    - Jajajajaja que idiota eres…

    *****************************************************************​

    Al día siguiente se levantaron muy temprano y terminando de desayunar Salvo la dejó en su casa por insistencia de Gala ya que quería recoger su carro para poderse ir al trabajo ella misma. Él quería dejarla directamente allá pero ella decía que no podía estar sin el carro. Y como discutir con ella era una batalla perdida, decidió que lo mejor era hacerle caso.
    Además eso le daba ventaja para llegar al restaurante antes que Sofía y Mauricio para revisar los detalles legales y pasar por la Sunat para certificar que todo estuviera perfecto. Faltaban menos de cinco días para la inauguración y el Ing. Romero ya tenía todo en orden, solo faltaba ultimar los detalles con el personal y la anfitriona.
    Salvador llegó al local antes de mediodía y se encontró a los chicos reunidos con el personal en el salón de espera. Sofi y Mauricio estaban explicándoles un poco de lo se esperaba de ellos, de la calidad del servicio y de lo que esperaban los clientes cuando fueran al restaurante. Sofía había recogido los uniformes y los estaba repartiendo entre los mozos y el que sería el maître. La anfitriona era Carola, una ex compañera de eventos de Sofi que no había dudado en renunciar a su trabajo cuando ella le propuso trabajar por un mejor sueldo y mejores condiciones laborales.
    A Sofía siempre le cayó muy bien, incluso habían salido un par de veces a tomar un trago con Gala y el esposo de Carola.
    Pasaron gran parte del día ultimando los detalles de lo que sería la inauguración. Sofía incluso contrato una orquesta para que tocara en el salón donde servirían el cóctel de bienvenida.
    Mauricio estaba súper ocupado con los cocineros y ayudantes de cocina viendo los últimos toques del menú principal, mientras Salvador solo rezaba para que todo marchara bien.
    Gala llegó al local casi al anochecer y se encontró con un ir y venir de personas que daban seguían sin parar las instrucciones de Sofi: “Acomoden las sillas”, “Esos candelabros no van ahí, van en el centro de las mesas.”,…En fin, una locura total. Era tal el movimiento que ella pensó que lo único que haría sería estorbar así que se fue directamente a la oficina para ver si todos los permisos estaban al orden para la apertura. Casi no podía creer que faltaran menos de cinco días para ver el sueño de Mauricio y Salvo hacerse realidad.
    Los admiraba muchísimo por el coraje que habían tenido en invertir sus ahorros, su tiempo y sus esperanzas en un proyecto que los fortalecería su amistad y demostraba la confianza y el cariño que se tenían desde siempre.
    Además de eso, estaban sin saber, ayudando a Sofía a ganar confianza en sí misma. A demostrarse que era una gran organizadora y estaba cortada para el puesto que le habían asignado.
    Pensó que por primera vez en mucho tiempo, era completamente feliz. Por un (horrible) momento aquello la hizo llenarse de pánico.
    El estúpido e irracional miedo que siempre embarga cuando las cosas van demasiado bien. Y aunque se dijo que era humano y lógico sentir miedo de que el castillo se desplome cuando menos lo esperas, decidió no pensar y dedicarse a disfrutar el momento.
    Sacudiendo la cabeza, pensó que lo mejor sería empezar a llamar a su familia para invitarlas a la inauguración y dejara las pajas mentales para otro día. La semana sería corta y aún quedaban cosas por hacer como irse de compras con Sofi para estar presentables el sábado.
    ***********************************************************************

    El sábado había llegado y con él la inauguración. Gala aprovechó que tuvo el viernes libre y se fue con Sofi a comprar los vestidos que usarían esa noche.
    Santiago le había dado el viernes libre para que se preparara y según sus propias palabras: “estuviera presentable y fuera a una peluquería para ver que podían hacer por ella…” Como conocía a su jefe y el que le diera permiso ya era un logro, no podía más que reír al escuchar las palabras de Quevedo.
    Sabía que no lo decía con mala intensión sino que era su forma retorcida de hacerle saber que le importaba, así que ella fue directa a la peluquería con Mariana y Caterina para que las arreglaran y saliendo de ahí se encontraría en el centro comercial con Sofía (que de los nervios había olvidado comprar los zapatos) y de ahí se irían directas al restaurante.
    Para cuando terminaron con ella, Gala no sabría decir si aquella chica de pelo reluciente y liso era ella o si le estaban jugando una broma…Ella estaba muda mientras el peluquero le indicaba teatralmente que observara “la maravilla que había creado”. Le había dados reflejos castaños a su largo y alborotado pelo negro y parecía muy suave y brilloso. Se sintió Pocahontas pero a punto de ser linchada por los indios.
    Mientras Mariana alababa su cabello y discutía con la pobre muchacha que le planchaba el cabello (todas lo hacían mal según ella), Manu el peluquero estrella del salón la miraba ansioso sin saber cómo descifrar el silencio incomodo que Gala alargaba:
    - Bueno ¿y? ¿Te gusta? Esta súper hidratado y la caída a los lados te favorece mucho.
    - ¿Cambiaste el tono? – Gala aun no sabía con certeza si le gustaba o si saliendo se haría una cola alta como siempre para evitar pensar en su cabello.
    - ¡No! Sobre tu base natural, hice algunos reflejos para iluminar y modernizar tu look. No quisiste cortar más que las puntas y cepillarlo como siempre… ¿No te gusta? – Estaba horrorizado de que no saltara de alegría ante “su obra”.
    - Pues…si, está lindo.
    - No le hagas caso Manu, esta con la regla y además, odia que le cambien el cabello…Usa colas de vieja desde los dos años…No te estreses. – Mariana había despedido de mala gana a la pobre chica que la atendía y terminó planchándose el cabello sola mientras tranquilizaba al peluquero que no podía creer que Gala fuera tan malagradecida y necia de no ver que estaba mucho mejor que antes.
    - Gracias por tu acotación hermanita,…Manu me gusta mucho, fue solo el shock inicial. No acostumbro a hacer muchos cambios con el cabello.
    - Ay eres tan rara Gala,…Has cambiado miles de cosas siempre pero con el cabello eres tan quisquillosa…
    - ¡Precisamente por eso! Me gusta pensar que al menos controlo eso… Pero bueno, me encanta, lo dejare así y sorprenderé a todos con mi nuevo look.
    - ¡Esa es la actitud! Estas preciosa nena, ve a terminar de arreglarte y suerte con la inauguración.
    - Gracias Manu, te esperamos allá cuando puedas ir.
    - Claro que sí, allá iremos con mi novio.
    - Los esperamos…Mari, yo me quito porque Sofi me va a matar, hace veinte minutos tenía que estar en el mall para comprar los zapatos…Nos vemos allá a las ocho.
    - Ok, relax, ahí estaré con las locas….¡Cate! ¡Despídete de tu tía!
    - ¡Chao Gala! ¡Te amo!
    - Yo también bebé, las esperamos.

    Gala se despidió de todos y salió a toda velocidad de hacia el estacionamiento no sin antes darse una última mirada en el espejo para reconfirmar que aquella chica con cabello de comercial de Pantene era ella…..Igual no se hacía muchas ilusiones, sabía que para mañana después que se duchara volvería su inseparable amigo “frizz”.
    Llegó al centro comercial y encontró a Sofía enterrada en una montaña de zapatos buscando el stiletto perfecto que combinara con el impecable vestido crema que luciría en la inauguración.
    Gala por su parte como era su costumbre escogió rápidamente un bolso que le gustó y las siguientes tres horas se las paso pidiéndole a Sofi que se apresure mientras ella le respondía que se relajara y aprovechara para cambiar un poco su closet.
    Ella se sentía una marciana total, debía ser una de las pocas mujeres en el planeta a la cual el centro comercial le provocara claustrofobia… Odiaba los tumultos ¡y mucho más las ofertas! Tratar de comprar ofertas era como practicar lucha libre alternativa, hasta pensaba proponerlo como un deporte en las Olimpiadas.
    Solo para inspeccionar un conjunto tenía que pasar por encima de otras quinientas mujeres que parecían bajo los efectos del crack y el síndrome premenstrual ¡todo en uno!
    Jamás entendió porque algunas mujeres sacaban lo peor de sí mismas cuando estaban en el mall…Ella también era una chica y nunca pasaba más de dos minutos mirando una blusa…Simplemente pensaba que era una pérdida de tiempo y plata. Y ella jamás tuvo mucho de ninguno de los dos.
    Mirando el celular mientras esperaba sentada en el vestidor a que Sofi terminara de jugar a la pasarella Barbie, pensó que quizás ese era uno de los grandes misterios de la mente femenina que parecía haberse saltado una generación en su familia ya que ella y Mariana eran iguales en eso.
    Cuando pensó que el tiempo se había detenido y jamás terminaría su suplicio Sofía anunció que ya tenía todo lo que necesitaba y que tenían que correr a arreglarse porque solo estaban a dos horas de la inauguración y lo más seguro era que los chicos ya estuvieran listos y a punto de ir para al local.
    *******************************************************************
    Una hora después mientras Gala terminaba de maquillarse, Sofi salía de la ducha envuelta en una enorme toalla y comenzó a parlotear sin control.
    Ella conocía muy bien a su amiga y sabía que cuando estaba emocionada hablaba hasta por los codos, Gala por su parte era la otra cara de la moneda: cuando estaba ansiosa no podía articular palabra y optaba por observar todo lo que la rodeaba.
    - ¿Y qué te parece? ¿Me dejo el cabello suelto o lo anudo en una trenza? – Sofi cepillaba frente al espejo su larga y lisa cabellera rubia. Gala siempre admiró su liso y brillante cabello, parecía la niña del comercial de Johnson con la cara lavada y la expresión de total inocencia…Porque aunque la fastidiara siempre por su extravagancia y picardía, nunca perdió esa dulzura que siempre la caracterizó y era quizás ese el equilibrio perfecto de su relación.
    - Déjatelo suelto manis, tu cabello es uno de tus puntos fuertes y será la envidia de al menos la mitad de la clientela.
    - Awww gracias, pero si andamos piroperas, te lo tengo que decir: ¡finalmente le sacaste partido a tu look!
    - ¿Tú crees?
    - ¡Sí! Me encanta.
    - Bueno ya dejémonos de echarnos flores y vámonos que los chicos se pondrán histéricos si llegamos tarde al Big Day.
    - Tienes razón, ya vámonos. Déjame coger la cartera y cerrar todo.
    Las chicas salieron bromeando y charlando sin parar hasta el restaurante y para cuando llegaron por un momento no podían creer lo que vieron.
    El estacionamiento estaba repleto y ya la gente se amontonaba en la puerta a la espera de que
    Carola los acomodara en el salón principal donde tocaba la orquesta y esperaban el brindis de inauguración que darían Salvador y Mauricio.
    - ¡Dios, esto es un éxito! – Sofía estaba emocionadísima y no dejaba de codear y sonreír.
    Gala pensó que le daría una parálisis facial si no dejaba de mostrar los dientes.
    - Ya relájate amiga que te dará un aire y te quedaras como el Guasón de Batman con la sonrisa estampada jajajjajaja.
    - ¡Ay eres un robot sin alma hermana! ¡Por favor! ¡Vive un poco! ¡Sacúdete y emociónate!
    - No te juzgaran sin muestras que también eres humana…
    - No exageres, tarada…Acuérdate que la mitad ha venido para chismosear y la otra por los aperitivos gratis…
    - ¡Cuando no la mal pensada! ¡Mira allá esta tu mama! – Sofi dijo eso y corrió a saludar a Romina que estaba con Mariana y Cate al lado de la barra sosteniendo una copa de vino.
    - ¡Romina que gusto verte! ¡Cate amor! Que linda te ves, ¡estas enorme!...Hola Mariana, ¿qué tal? – Ella terminó de abrazar a Cate y saludó con un gesto a Mariana que por toda respuesta alzó los hombros. Quedaba más que claro que la antipatía que sentían la una por la otra era algo que no pasarían por alto ni siquiera aquella noche tan importante.
    - ¿Y dónde están los chicos? – Mariana ignoró a Sofía y dirigió su atención a Gala, quien como siempre optó por mantenerse al margen de los cuchillos que se lanzaban con la mirada sus dos hermanas. Era una guerra silenciosa que llevaba más de quince años.
    - Pucha no sé, no los veo…Deben de estar en la oficina. Voy a buscarlos.
    - Te acompaño.
    - Si, vamos Sofi, deben estar súper nerviosos.
    Pasaron por en medio de la gente parando a saludar a los que conocían y las felicitaban por tan hermosa recepción. Cuando finalmente llegaron a la oficina los escuchaban hablar, no podía distinguir las palabras pero parecía que estaban discutiendo. Gala le hizo un gesto a Sofía para que no hiciera ruido y se pegaron a la puerta para oír con más detenimiento.
    - …¿Pero cómo se te ocurre decirle eso a ella Mauricio? ¿En que estabas pensando?
    - Salvo, perdóname pero no veo donde está el problema…Es tu madre y al final lo iba a saber…
    - Pero no tenía que ser así ¡y mucho menos tenías que decírselo tú! Es mi problema y era responsabilidad mía decirlo.
    - Hermano, por favor entiéndeme, ella vino a la casa cuando tú no estabas me empezó a interrogar… ¿Que querías que hiciera?
    - ¿Mentirle? ¿Omitir información? ¿Decirle que no sabes? Tenías muchas opciones ¡y ninguna era decirle que mi padre está esperando un hijo de su nueva mujer! ¡Si alguien tenía que hacerlo era yo! ¿No viste como se puso? Ella vino para relajarse y apoyarnos en la inauguración, además de venir por tu boda…. ¡No para que le digan que su ex marido está esperando un hijo de su nueva esposa treinta años menor que él!
    - Sabes que con las mujeres en general y más con las de tu familia no tengo ningún secreto…soy un libro abierto. – Gala y Sofía estaban mudas detrás de la puerta, ninguna se atrevía a entrar e interrumpir una charla tan privada. Además no tenían ni idea que Alicia hubiera venido para la inauguración. Era demasiada información para asimilar en cinco minutos.
    - Mau, sabes que ella aun ama a mi padre, ha sido su único hombre por casi treinta y cinco años así que es lógico que la afecte…Pero bueno, lo hecho, hecho esta y no hay marcha atrás…Ahora lo importante es saber si la abuela logro calmarla lo suficiente como para traerla y que este incidente no agrie la noche.
    - Lo siento mucho… - Mauricio estaba muy afectado pero tenía que lidiar con ese defecto crónico de cagarla siempre por hablar de más.
    - Ya no hablemos de eso, más bien vamos a ver si las chicas ya están con los invitados.
    Gala al oír eso le hizo un gesto a Sofi para entrar y disimular que habían oído todo. Querían que ellos mismos les contaran lo que ocurrió en su debido momento.
    - Aquí están las estrellas de la noche. – Sofi abrió la puerta y saludo a ambos con su mejor sonrisa.
    - ¡Por fin llegaron! ¡Hace horas las esperamos!- Salvo se acercó y saludó ambas con una abrazo.
    - Lo siento Salvo, había trafico… ¿Pero qué hacen aun aquí? ¿Por qué no salieron a recibir a la gente?
    - Hubo un pequeño impasse pero nada grave, les cuento después… Por cierto, llegó mi madre anoche mientras estábamos en tu casa.
    - ¿Llegó anoche? ¿Y dónde está? – Sofía no podía con la curiosidad y Mauricio aprovechó la pregunta para escurrirse al baño.
    - Esta con mi abuela, ya deben de haber llegado… Vamos al salón antes que la gente empiece a rajar de los malos anfitriones que somos. – Salvador se acercó a Gala y le acaricio el cabello. – Por cierto, te ves preciosa así… Gracias… - Pensó que no lo había notado pero él era demasiado detallista como para pasar algo así por alto.
    Salieron todos a saludar y mientras conversaban con los invitados, los mozos repartían copas y bocaditos. La gente estaba esperando el brindis para pasar al comedor para la cena inaugural.
    Salvador y Mauricio parecieron mudar piel como camaleones Atrás quedaron los muchachos nerviosos y molestos de la oficina. En ese instante en que saludaban y charlaban con sus futuros clientes eran la imagen perfecta del éxito y del control.
    Gala y Sofía los miraban boquiabiertas (y orgullosas) por la seguridad y soltura que profesaban en aquellos momentos. Sabían perfectamente lo ansiosos y expectantes que habían estado las últimas semanas por la inauguración del local.

    Para todos era solo un restaurante más que abría sus puertas en el ya competitivo mundo de la gastronomía, pero para Mauricio y Salvador era un sueño hecho a base de esfuerzo, dedicación y en el caso de Mauri, significaban los ahorros de toda su vida.
    - ¡Gala! ¡Ahí estas hija, te he buscado por todas partes! – Anabel llegó acompañada de una menuda y atractiva mujer de cabello oscuro y enormes ojos negros que reconoció como la madre de Salvador. – Te quiero presentar a Alicia, mi nuera y tu futura suegra. – Anabel lucia espectacular, mientras que Alicia parecía un fantasma, ni el pesado maquillaje lograba disimular las ojeras y estragos de llanto surcaban su hermoso rostro.
    - ¡Anabel que linda estas! ¡Alicia, que placer conocerte por fin! ¿Qué tal el viaje? – Gala mostró su mejor sonrisa y dándole un beso en la mejilla rogaba para que el ánimo de Alicia no ensombreciera la gran noche de los chicos.
    - Gala que gusto conocerte por fin…Eres muy linda. – Alicia le sonreía y tendía su mano hacia Sofi que educadamente esperaba su turno para presentarse.
    - Alicia esta linda joven que acompaña a Gala es Sofía, la prometida de Mauricio y administradora del local. – Anabel empujó a Sofi suavemente hacia Alicia y las dejó conversando mientras se llevaba a Gala a un rincón.
    - Bueno, supongo que ya te conto Salvador la noticia de mi nuevo nieto…
    - En realidad no…Oímos sin querer la conversación de los chicos y nos enteramos.
    - ¿Sin querer? – Anabel dijo aquello con una sonrisa y alzando las cejas.
    - Está bien,….los espiamos mientras discutían… Pero igual no quiero que sepa que ya lo sabemos…Quiero que me lo diga cuando se sienta listo…Por favor no le digas nada.
    - Sabes que no diré nada niña,…Además todo esta tan lindo que no quiero que mi nieto se estrese por algo que ya no tiene remedio…Alicia ya es una mujer adulta y además muy inteligente. Sabrá mantener la calma.
    - Perfecto, ahora vamos con ellos que ya la orquesta terminó de tocar…Ya deben de estar por hacer el brindis.
    - Vamos.
    Las cuatro mujeres se abrieron paso entre la gente y se acomodaron en la mesa principal con la familia de Gala que ya Carola había sentado.
    Mauricio y Salvador se ubicaron junto a la orquesta y agradecieron a todos su presencia contándoles un breve resumen de cómo surgió la idea de “Sabores del Mundo”.
    Alzando la copa ambos dedicaron un agradecimiento especial a Anabel quien los miraba embobada y secándose las mejillas les lanzaba un beso.
    Una vez acabado el brindis, los mozos comenzaron a repartir las entradas y a llenar jarras de vino y agua para todos.
    Mauricio y Salvador se sentaron cada uno al lado de sus novias y dieron los lugares de la cabecera a la abuela y a la madre de Salvador dejando en claro que eran unos caballeros.
    - Todo está delicioso Mauricio, eres un genio en la cocina. – Alicia parecía haber recuperado un poco el ánimo al ver a sus muchachos tan felices.
    - Ali, muchas gracias por venir, de verdad que sin ti no hubiera sino lo mismo.
    - En serio mama, muchas gracias por esta bella sorpresa.

    - Están locos si piensan que me iba a perder este nuevo comienzo para ustedes…Además tenía que conocer a la misteriosa chica que hizo que la vagabunda de tu ex se regresara con el rabo entre las piernas a Houston. – Alicia le guiñó el ojo a Gala y Romina la miro confundida.
    - ¿De qué ex vagabunda hablan? – Cate como siempre hacia saltar a todos con sus preguntas oportunas que nadie quería responder.
    - Jajajajaja hija por favor, no seas curiosa…Deja que tu tía lo cuente sola.
    - ¿Podemos no hablar de eso ahora? – Salvo estaba algo incómodo con aquel interrogatorio, había demasiada gente en aquella mesa y ahora todos tenían que saber lo que había pasado.
    - Se trata solo de una tontería que no vale la pena mencionar hoy…La próxima semana salimos solo las chicas y hablaremos de todo y más… ¿Qué les parece? – Sofía como siempre logro salvar la situación con su tono casual, cosa que Gala agradeció profundamente.
    - Suena bien, ya quiero estar en esa “reu”… - Anabel dijo aquello alzando su copa y estallaron en risas logrando que todos se relajen y el resto de la cena fluyera sin mayores contratiempos.
    ***********************************************************************
    Eran más de la medianoche cuando los últimos invitados se habían ido. Todo había sido un éxito,
    Quevedo se apareció con su novio y unos amigos pintores a los cuales les encanto la decoración y sobretodo la comida. Gala sabía que eso era algo muy bueno para ellos porque Santiago estaba muy bien relacionado y tenía muchos contactos a los cuales contaría que había hecho el fin de semana.
    Sofía y Mauricio estaban terminando recoger sus cosas para irse cuando escucharon un grito en la cocina y todos fueron corriendo a ver qué sucedía.
    Alicia estaba en la puerta de la cocina con cara de haber visto un fantasma. Gala no entendía que la había hecho alterarse hasta que lo vio: ahí parado cerca de la nevera estaba su ex marido Adrián de la mano de su joven y embarazadísima nueva esposa.
    - ¡Papa! ¿Qué haces aquí? ¿Cuándo llegaste? – Salvador corrió hacia su padre y lo jalaba hacia la oficina.
    - Quería darles una sorpresa pero el vuelo se retrasó por un tipo que amenazó al personal de cabina. Resulto ser un desequilibrado mental. – Adrián miraba a todos bastante avergonzado por la reacción exagerada que provocó la madre de Salvo.
    - Bueno no hay problema, me alegra mucho verte…Vengan por aquí… Gala ¿podrías llevar a la abuela y a mi madre a la casa mientras me ocupo de esto? – La miró suplicante y ella asintió.
    - Alicia, Anabel…ya es tarde, vamos. – Ella pasó sus brazos por los hombros de Alicia. Apenas todos salieron de la cocina, la abuela descargó contra su hijo.
    - ¿Pero se puede saber qué demonios tienes en la cabeza Adrián?
    - Mama, yo los estaba esperando aquí porque no quería que nos cruzáramos con ella…No después de cómo terminó la firma del divorcio…
    - ¿Y tú crees que esto es mejor? ¿Apareciéndote aquí con tu niña-esposa embarazada?
    - ¡Mama! – Adrián estaba rojo como un camarón y Salvo solo quería que la tierra se abriera.
    - Abuela por favor… Vengan conmigo. – Salvo dio a su abuela una mirada de reproche y escolto la pareja a la oficina.
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    El Diario de Gala
    - ¿Y bueno díganme,…a qué hora llegaron? – Salvador los hizo pasar y observo por primera vez a Katia Montes, la jovencísima y embarazadísima novel esposa.
    - No hace mucho en realidad, pero queríamos venir directamente para felicitarlos y presentarte oficialmente a Katia.
    - Es un placer conocerte, lamento las circunstancias… ¿Cuántos meses ya tienes? – Se levantó y la saludo con un beso en la mejilla mientras calculaba que debía tener unos veintidós o veintitrés años. Ese viejo zorro al parecer estaba pasando por la tan famosa “Crisis de la mediana edad” aunque si ya pasaba los cincuenta y tres años.
    - El dieciocho cumplo seis meses…Sera una mujercita. – Katia lucia ilusionada y para su sorpresa era muy dulce y agradable.
    Según lo que le había contado Adrián, ella entro como practicante de la Secretaria de Estado donde trabajaba y termino siendo su asistente…Y siguiendo el cliché, se enamoraron.
    Mientras le contaban los pormenores del viaje, la decisión de mudarse a Ford Bend y lo difícil que les había resultado que los padres de Katia aceptaran que su engreída y niña modelo,
    (Proveniente de una sólida formación cristiana) tuviera una relación con un hombre mucho mayor que ella y encima…casado. Y aunque si Salvador se sentía una persona juiciosa y realista, en el fondo era un pan de Dios y se encontró sonriendo y brindándoles todo su apoyo.
    Ya casi a las tres de la madrugada los dejó en Jesús María, en el departamento que Salvador pensaba comprarle a bajo precio a su padre para irse a vivir con Gala, pero viéndolos acomodarse y entrando con su equipaje sospecho tenía que comenzar a buscar otro lugar para comenzar una nueva vida.
    Con un nuevo y pulsante dolor de cabeza, arranco la camioneta y emprendió el camino a la casa de la abuela donde esperaba encontrar un poco de paz después de la cajita de sorpresas en la que se convirtió una de las más bizarras e intensas noches de su vida.
    ********************************************************************
    Y mientras Salvador manejaba pensando en lo feliz que estaba su padre con su nueva ilusión y lo mal que eso ponía a su madre, Gala trataba inútilmente de calmar a una Alicia bastante alterada y con complejo de actriz dramática. Parecía un capítulo de “Los ricos también lloran”.
    - ¡Treinta y cinco años de mi vida! ¡Treinta! ¡No cinco, ni dos o diez…Treinta y cinco! – Alicia caminaba de un lado a otro en el cuarto de invitados mientras Gala la escuchaba pacientemente despotricar contra el que Alicia había considerado el “amor de su vida” hasta hace menos de un año. No podía no darle razón en estar molesta y con ganas de cortarle las pelotas. No después de lo que le paso con Diego.
    - Alicia, no es nada fácil pasar por lo que estás pasando, créeme que te entiendo.
    - ¿Y tú que puedes saber de la vida? Cuando Adrián y yo ya estábamos casados tú ni pensabas nacer… ¿Qué sabes tú de las decepciones que da el amor? – Se lo dijo con amargura pero Gala no lo tomo a mal. Entendía que su rabia era con la situación y con su odiosamente atractivo ex esposo y la hermosa jovencita venezolana que le robó lo que le costó tantos años construir.
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    El Diario de Gala
    - Pues aunque no lo creas se algo sobre el dolor y la traición. Se sobretodo la frustración y la impotencia que se prueba cuando te dejan caer la bomba cuando supuestamente todo está bien. Antes de conocer a Salvador había terminado una relación al parecer perfecta cuando mi ex me confesó que era gay y encima, tenía pareja… Por eso creo que algo se de la traición.
    - ¿En serio? – Ella la miro sorprendida y tomando del botiquín unas pastillas las engullo con agua directamente del grifo.
    - ¿Crees que inventaría algo así? Jajajajaja ojala y hubiera sido así…. Pero en fin, las cosas pasan por algo ¿no? Si no hubiera sido por ese idiota jamás habría conocido a Salvador en Cancún… Al final, yo salí ganando en aquella tragicómica historia de amor…Y duro tres años….No treinta y cinco pero créeme que a mi edad, tres años son un montón con alguien. – Le dijo con una sonrisa, esperando haber calmado su ánimo.
    - Pues sí, me imagino que debes haber sufrido mucho Gala, pero mi Salvo es un gran hombre.
    - El mejor que he conocido… Es tan perfecto que me da hasta miedo… ¿Tiene alguna manía oculta como disecar cachorros o vender órganos?
    - Ay mi niña ¿pero qué dices? ¿Qué cosas se te ocurren? – Alicia comenzó a reír y por primera vez en toda la noche la vio relajarse.
    - Nada Alicia, ya te acostumbraras a mi humor negro no te preocupes…Ahora necesitas dormir, has tenido una noche intensa.
    - Si, discúlpame en serio Gala, ¿Qué estarás pensando? Seguro que no soy más que una vieja histérica…
    - Por favor Alicia…Primero que “vieja” no eres, estas en plena efervescencia…recuerda que ahora los cincuenta son los nuevos cuarenta….Y segundo que no hay nada como maldecir al ex para dormir como un bebe. – Dijo guiñándole el ojo y acostándola en la cama.
    - Jajajajaja eres una chica muy especial. – Alicia le tomo la mano y la sacudió cariñosamente. – Salvador es muy afortunado.
    - Somos,… ¿Y mañana que te parece si desayunamos en un huequito muy tranquilo en San Isidro y conversamos más calmadamente?
    - ¿En serio? ¿No tienes que hacer con Salvador?
    - No tenemos planes y el estará más que feliz de vernos salir…Yo me encargo.
    - Gracias Gala, hasta mañana.
    - Descansa.
    Dicho aquello cerró la puerta y se encamino al cuarto de Salvador sintiendo el peso de mil elefantes en las cervicales. Pensó seriamente en llevar a Alicia y a ella a hacerse un masaje para que se relajara. Ella más que nadie necesitaba que la engrieran un poco.
    Abrió la puerta y encontró a Salvador sentado en la cama mirando un viejo álbum tan absorto que no fue esta que ella se sentó en la cama que el noto su presencia.
    - Amor, llegaste…pensé que te habías ido a tu casa.
    - No podía dejar a tu mama así, estaba con ella en su cuarto… ¿Qué hacen aun despierto?
    - Necesitas descansar, ha sido un día de locos.
    - Lo sé,… te parecerá tonto pero el ver discutir a mis padres hoy me hizo sentir un adolescente otra vez…Y con un poco de nostalgia por las buenas épocas como una familia normal.
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    El Diario de Gala
    - Salvo…ninguna, NINGUNA familia es normal ¿ok? Antes aprendes eso, menos dolores y expectativas tendrás.
    - Había olvidado lo optimista y alegre que siempre eres… - Sonreía amargamente mientras caminaba hacia el baño a lavarse los dientes.
    - Amore, soy realista. ¿Además que vida aburrida seria si todos vivieran como en una película cursi de los años cincuenta? – Gala tenía ganas de todo menos de mortificarlo, pero tampoco se sentía capaz de soportar otra retahíla de quejas. Pensó que la vena melodramática de Salvo era por parte de su hermosa madre.
    - Quizás tengas razón baby, pero no me negaras que todo esto resulta de lo más interesante…
    - ¿Me pareció o la nueva esposa de tu padre es menor que Cate?
    - Que graciosa…Es chibola, debe tener veintitantos.
    - Veintipocos dirás…
    - Si… ¿sabes lo más irónico? Que me cayó bien Katia,… ¿está mal?
    - Ni se te ocurra decirle eso a tu madre por el momento si no quieres perder un ojo…Seria como echar sal en la herida…Deja que se calme y que las cosas se acomoden… ¿En serio te cayó bien la veneca?
    - Pues sí, al parecer no es el mostro que mi madre pinta…
    - Pues santa tampoco es visto que se metió con un hombre casado…
    - No… ¿pero quién lo es? No somos quienes para juzgar una relación y mucho menos si los principales protagonistas están felices y enamorados…
    - Claro, todos felices y comiendo perdices menos Alicia…ella puede pasar los próximos meses llorando por los años que perdió. – Apenas las palabras salieron de su boca deseo haberse mordido la lengua al ver la reacción de Salvador. Su rostro palideció. – Disculpa, no debí decirlo…estoy tan cansada que no sé ni lo que digo.
    - Tienes razón, soy un idiota…pero ¿Qué puedo hacer?
    - Nada Salvador, no puedes ni debes hacer nada más que darle cariño y comprensión a los dos…Y yo te voy a ayudar con Alicia…Mañana la llevare a desayunar y hare que se desfogue conmigo. Ya hoy comenzó nuestra sesión de “Como destruir a tu ex en segundos”….
    - Y tú que no tienes experiencia en eso… - Dijo acostándose y apagando la luz de la mesa de noche.
    - Solo quien ha tenido en la boca el sabor amargo de la traición puede entender un corazón afligido… - Dijo ella con ironía mientras se desmaquillaba en el baño.
    - Ahh por Dios…te pusiste poética y dramática en menos de dos minutos…Que talento desperdiciado.
    - Jajajaja si lo sé… es uno de mis talentos…El otro es encontrar la forma de que esta noche no sea un completo desperdicio de emociones.
    - ¿En serio? – Parecía que le hubieran echado encima abejas por la rapidez con la que se alzó de la cama y prendió la luz. - ¿Qué propones?
    - ¿Qué tal si vienes conmigo a la ducha y te cuento una historia de princesas? –Le dijo tirándole la bata y dejando abierta la puerta.
    - ¡Adoro los cuentos de hadas!
    Entro de un salto al baño y en cuestión de minutos todo desapareció y quedaron solo ellos en aquella habitación.
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    El Diario de Gala
    Mientras lo besaba y veía su rostro relajarse, Gala solo esperaba que los problemas de los demás no afectaran jamás ese oasis de paz que siempre lograban construir en medio del caos.
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    Al día siguiente Gala se levantó muy temprano y espero pacientemente a que Alicia se levantara para ir juntas a desayunar. Sabía que no sería nada fácil para ella todo lo que estaba pasando pero deseaba ver a Salvador tranquilo.
    Lo dejo durmiendo mientras iba a la cocina a prepararse un café y esperar a que su suegrita se dignara a encontrarla para llevársela a despejar la mente y a terminar de destrozar con insultos a su ex marido. Y la verdad tenía que admitir que el viejo estaba bueno. No como Salvo pero el tío se conservaba muy bien, era muy parecido a Anabel, alto, rubio y los mismos ojos azules llenos de vida. Realmente Salvador era igual a su madre pero con la altura y la sonrisa del padre.
    Ella siendo la cínica malpensada que era, pensó que Katia, la nueva mujer era solo una caza fortuna que vio en el viejo una oportunidad de resolverse la vida y si encima estaba bueno se llevó el premio mayor, pero según Salvo, la chiquilla esta templada. Pero la verdad era que ella a pesar de estar enamorada y querer ver todo bajo una colorida perspectiva, no creía al cien por ciento en la veracidad de esos sentimientos. Pero jamás se lo diría a Alicia, ya la pobre estaba bastante jodida como para que venga ella con su eterno optimismo a darle más lana para tejer. La llevaría a pasear y escucharía un monologo interminable de: “Mi ex marido perro y la pendeja caza
    fortunas”.
    Tan concentrada estaba en sus pensamientos que no oyó cuando Alicia le decía:
    - ¡Gala! ¡Gala ya estoy lista!
    - ¿Ah? ¡Alicia! Buenos días, ¿cómo amaneciste? – Gala se sonrojo como si le pudiera leer los pensamientos y ver que estaba pensando justo en ella.
    - Claro, déjame coger mi cartera y las llaves del carro.
    - Te espero afuera, necesito un cigarro.
    - Ok.
    Gala fue al dormitorio y encontró a Salvo cambiándose para ir a ver a su padre. Al parecer Adrián lo llamo para invitarlo a desayunar con ellos y según él, darle una sorpresa.
    - ¿Entonces vas donde Adrián y Katia? – Gala le preguntó mientras cogía su cartera y las llaves de su carro.
    - Si amor, aprovecho que te llevas a mama y veo que quiere el viejo. Te juro que tengo miedo de que otra sorpresa me pueda dar, pero me dijo que era algo muy bueno.
    - Ojala amore, necesitamos mantenerlos alejados por el momento. Por el bien de Alicia y por el bien de tu hermanita.
    - Una hermana…wow… - Salvo se ponía la camisa y sonreía al pensar en la nueva integrante de su familia.
    - Una hermosa y nueva hermanita que será morena con ojos azules…¿qué te parece? Ahh ¡ya te veo!¡ Súper celoso!
    - ¿Te imaginas? En fin…que locura… ¿Dónde vas con esas llaves?
    - ¿Ah? ¿Mis llaves? ¿Dónde más? Me voy con tu mama a desayunar.
    - ¡Estás loca si piensas que voy a dejar que vayan en tu licuadora! Llévate la camioneta y yo
    308
    El Diario de Gala
    - me llevo el tuyo…De paso aprovecho y que lo lleven al taller para que lo revisen.
    - Ok. – Dijo ella entregándole las llaves.
    - ¿Perdón? – Salvador la miraba como si no hubiera entendido.
    - Está bien, dame tus llaves.
    - ¿No piensas discutir ni armarme un escándalo diciéndome que tu baby es lo máximo y bla bla bla?
    - Amore, si algo he aprendido en estos dos meses juntos, es que discutir contigo es inútil, sobre todo cuando tienes razón y mi carro está fallando así que es mejor que lo revisen.
    - Dios existe… ¡Gracias Señor! ¡Iluminaste a esta mujer con tu Luz! – Él le arrebato las llaves y le dio las suyas en cambio mientras ella lo golpeaba cariñosamente (y algo fuerte) en el estómago.
    - Ya no te burles sonso y déjame ir que tu madre me está esperando.
    - Te lo dejare como nuevo, te llamo después. – Se acercó a darle un beso y le abrió la puerta.
    - Nos vemos más tarde. – Ella recogió sus cosas y salió a darle el encuentro a una impaciente
    Alicia que iba por su tercer cigarro.
    - ¿Porque te demoraste tanto? – La madre de Salvo estaba en la puerta del garaje con su cartera y sus enormes lentes de sol (cubriendo unas ojeras igual de grandes).
    - Perdóname Alicia, es que Salvo se llevara mi carro y nosotras iremos en la camioneta.
    - ¿Algún problema con tu carro?
    - Todo en realidad, pero no se lo digas a tu hijo…Lo odia porque me da algunos problemas.
    - No es seguro que vayas en un coche así hija, te puede pasar algo…
    - Si lo se….Pero bueno, hoy no hablaremos de mi ni de mi viejo Toyota. ¡Hoy será un día de chicas! Tú, yo y dos capuchinos enormes y con bastante crema para que el azúcar se lleve todos los malos pensamientos.
    - Que dices…
    - Sera un buen día, ya verás.
    **********************************************************************
    La mañana paso velozmente entre risas e historias de la infancia de Salvador.
    Para sorpresa de Gala, debajo de esa capa de dramatismo y velada superficialidad de señora pituca, Alicia era una mujer muy agradable. Obviamente no se comparaba al carácter bohemio y juguetón de Anabel, pero era muy dulce. Lo que más le sorprendió fue que fuera tan firme y a la vez sensible.
    Le conto sobre su vida con Adrián, su historia y su matrimonio. Se casó muy joven, fue su primer y único amor.
    Durante anos solo se apoyó en la familia de él porque sus padres murieron antes que se casara, por eso Salvo no conoció jamás a sus abuelos maternos. Ahora que conocía su historia Gala la entendía un poco más. Era obvio que se sintiera en el piso por lo que paso, la pobre siempre tuvo solo a la familia de él y encima se llevaba mal con Anabel porque siendo la dictadora nazi (palabras de Alicia) que era, quería que su único nieto se criara bajo las alas de ella.
    Cosa que Alicia impidió por todos los medios. Por eso cuando a Adrián le ofrecen el puesto de Embajador en Houston, no lo pensaron dos veces y se fueron lejos llevándose a Salvador, cosa que hizo que ella se enfureciera aún más. Sentía que le excluían de la vida de su único nieto y estuvo el primer año tan furiosa que ni los fue a visitar.
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    El Diario de Gala
    Ya después del cumpleaños número ocho de Salvo, el amor de Anabel por sus dos hombrecitos puedo más que el enojo por la separación y comenzó a ir religiosamente en cumpleaños y Navidad y después se regresaba a Lima con Salvo que permanecía dos meses de vacaciones con ella.
    Gala escuchaba y por primera vez, se sintió que podía ser parte de esa familia….¡Estaban igual de jodidos que la suya!.....Pero dejando de lado las ironías, llego a la conclusión que ya conocía:
    Ninguna familia es perfecta. No importa el dinero, la raza o la religión. Todos tenían sus propios problemas y cruces que cargar. Y ella respetaba eso.
    Para cuando terminaron de conversar, ya eran más de mediodía y Alicia anuncio que deseaba ir a la casa a descansar, así que Gala emprendió el camino a la casa de Anabel justo cuando Salvador le aviso que ya su carro estaba listo y la estaba esperando para contarle las novedades de su padre y su flamante esposa.
    Llegaron a la casa y lo primero que Gala vio fue un carro negro estacionado frente al jardín. Y no era su viejo y rojo Toyota, cosa que la hizo pensar que tal vez había tenido algún inconveniente y tuvo que dejarlo en el taller. Rezando para que nada le hubiera pasado ni al coche ni a Salvador, estaciono la camioneta y se despidió de Alicia.
    - Bueno Alicia, espero verte así de bien después. – Le dijo dándole un beso en la mejilla.
    - Gracias por el desayuno y sobre todo por la charla…Me hizo mucho bien, pero ahora tengo que descansar. Hablamos luego.
    - Dile a Salvo que lo espero aquí.
    - ¿No pasas?
    - No, quiero recoger mi carro y volver a mi casa, le prometí a Sofi que pasaría a ver con ella el catering para la boda.
    - Ah, cierto… ¡La boda de mi muchacho! Que linda es Sofi, estoy tan feliz por él. Ha pasado demasiado tiempo solo, ya era hora que se encontrara una chica que lo ponga en la vía correcta.
    - Entonces la persona correcta era ella…Nos vemos.
    - Yo le digo a Salvador que salga Gala, cuídate.
    - Gracias.
    Después de más de cinco minutos ella estaba a punto de entrar cuando lo vio salir con una sonrisa que le hizo enderezar las antenas. No era la clásica sonrisa coqueta y despreocupada. Era su sonrisa de: “Hice algo y espero que estés de acuerdo.” Cosa que la hizo temblar.
    - Amor, no adivinaras que paso…
    - Toma tus llaves… ¿Dónde está mi carro? – Ella lo ignoro mientras le tendía las llaves de su camioneta.
    - Tranquila, ¿porque la agresividad? – Salvo recibió las llaves y mantuvo la sonrisa mientras sacaba algo del bolsillo.
    - Porque conozco esa sonrisa
    - ¿Cuál sonrisa?- Pregunto inocentemente sin perder la sonrisa.
    - La que usas cuando haces algo que sabes que no debiste y ahora quieres arreglar.
    - Veo que me conoces más de lo que pensé…Toma, aquí están las llaves de tu carro.
    - ¿Qué es esto? – Ella recibió las llaves y las miro sin entender…O mejor dicho, no quería entender.
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    El Diario de Gala
    - Tu carro, tu NUEVO carro…Míralo, ¿no es lindo? – El la abrazo y la hizo girar hasta quedar frente al hermoso y mucho más moderno auto negro estacionado en el jardín de su casa.
    - ¿Qué rayos hiciste con mi carro? – Gala estaba en shock, jamás le habían regalado algo así y no sabía cómo reaccionar.
    - Tranquila, tu vieja licuadora sigue en el taller, lo están afinando y planchando. Te lo dejaran presentable y se lo podrás regalar a Mariana para que lo use con Cate y tu mami.
    - ¿Porque? ¿Porque lo hiciste? – Nunca había sabido aceptar regalos…Y mucho menos uno como ese.
    - Antes que te molestes conmigo te aclaro algo: no es un regalo mío, es de la abuela como adelanto de regalo de boda.
    - ¿Pero qué le pasa a Anabel? ¿Tiene acaso una concesionaria? ¿Es su hobby regalar carros o algo así?
    - ¿No puedes simplemente decir gracias?
    - Amor, es demasiado. No puedo aceptar. – Ella le devolvió las llaves y estaba pensando en cómo salir de ahí cuando como caída del cielo, Anabel hizo su aparición estelar.
    - ¿Cómo que es demasiado? Es un carro niña, ¡no es la soberanía de un país!
    - ¡Anabel! No quiero ofenderte, pero tampoco puedo aceptar, apenas tenemos un par de meses, no quiero que pienses…
    - Yo no pienso nada…Y si lo pensara créeme que no te regalaría ni una botella de vino ¿ok?
    - Recuerda que yo soy la psiquiatra ¿o no? – Dijo Anabel utilizando las mismas palabras que ella una vez uso cuando la quiso convencer de que su familia no la consideraba una vieja chocha.
    - Pero Anabel, aun no tenemos fecha, ni anillo ni nada…
    - Gala por favor, acepta este regalo. Hazlo por mí y por mi tranquilidad, quiero saber que vas segura y no en una bomba de tiempo.
    - Pero mi carro estaba perfecto.
    -
    Parecía que hubiera dicho la cosa más cómica del mundo porque ambos comenzaron a reír cosa que la enfureció. Pero sabía que discutir con ambos era una pérdida de tiempo por lo cual espero pacientemente a que terminaran de burlarse de su fiel compañero de aventuras durante tres años y dándole un abrazo a Anabel y un pellizco en el brazo a Salvo, cogió las llaves que le tendían y se encamino hacia su nuevo coche seguida de cerca por un sonriente Salvador que rápidamente le abrió la puerta.
    - Pruébalo y dime que tal… - El dio la vuelta y se acomodó en el asiento del copiloto.
    - ¿En qué familia de locos he venido a parar?… - Gala murmuraba mientras Salvador riendo le acaricio la mano que ella utilizaba para buscar los cambios… Cosa inútil, porque era automático.
    - Amor, es automático…
    - Ya lo note…Dios, dame un segundo para recuperarme. – Ella hundió la cabeza al volante y tenía que admitir que adoraba el olor a nuevo.
    - ¿En serio estas molesta? ¿No te emociona ni un poquito saber que ahora puedes manejar segura?
    - ¡Me encanta, me encanta, me encanta! – Grito emocionada mientras le saltaba al cuello para besarlo.
    - ¿Qué? ¿En serio? – Aun sorprendido por su tardía reacción solo atinaba a abrazarla y preguntarle si lo decía en serio.
    - De verdad amor, después del cuadro es el mejor regalo que me has podido hacer.
    - Fue la abuela.
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    El Diario de Gala
    - ¿Pero quién se lo metió en la cabeza como mensaje subliminal?
    - Yo…
    - Lo sabía…Bueno, ¿damos una vuelta? Quiero ver si es tan bueno como parece.
    - Vamos
    - Ufff, lo máximo…escucha como ronronea como una gatita feliz. – Ella encendió el motor y por primera vez no tenía que intentar cinco o seis veces antes de encender (mientras rezaba dos credos y un ave maría).
    - ¿Tienes las llaves de mi carro contigo?
    - Claro, toma.
    - No tenlas tú. Vamos a darle la sorpresa a Mariana…Tu idea es genial, ellas necesitan un carro para movilizarse y que mejor que mi cheriè…
    - Casi parece navidad.
    - Me siento igual. – Ella le dio un beso y arranco hacia la casa de su madre para darles la sorpresa.
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    Gala estaba feliz después que dejaron las llaves a una estupefacta Mariana que al principio pensó que era una broma de mal gusto. Pero cuando Salvador y su natural encanto le explicaron la lógica del regalo solo atino a abrazarlos y a desearles toda la felicidad del mundo.
    Sobre todo cuando aprovechando que Gala estaba dándole a Cate y a Romina una vuelta en el auto nuevo, le enseñó el anillo que había comprado para entregarle a Gala esa misma noche.
    Mariana le prometió discreción no sin antes hacer su esperado discurso de hermana mayor.
    Haciéndole prometer que la haría muy feliz y que pasara lo que pasara, siempre podían contar con ella para lo que fuera.
    Salvador abrazó a su futura cuñada y le aseguro que haría lo que fuera por Gala. Cosa que no dudó ni un segundo al ver sus ojos.
    Cate, Romina y Gala llegaron conversando animadamente y Salvador le dijo que tenían que irse porque los esperaban en el restaurante.
    Gala recordó que tenía que encontrarse con Sofi y rápidamente se despidió de todos, mientras arrastraba a Salvador al carro. Se despidieron y mientras los veía alejarse por la pista, Mariana pensó que finalmente su hermanita parecía serena y feliz.
    Dando gracias al Cielo por eso, entro a la casa con su familia.
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    Eran más de las ocho de la noche cuando Gala entro a su departamento después de pasar la tarde con Sofi y los del servicio de catering. Estaba exhausta y sobre todo, repleta. Las habían hecho probar un millón de bocaditos y dulces, cosa de la cual se arrepentía mientras corría al baño a vomitar el alma.
    Se sintió en el piso mientras se lavaba los dientes y se daba una ducha. Salvador llegaría en menos de una hora y ella no creía que podría comer o hacer nada que no fuera ver una película y dormir hasta el día siguiente.
    Estaba poniéndose un buzo y una felpa cuando una terrible sospecha la asaltó. ¿Cuándo había sido su último periodo? No… no podía ser.
    ¿Había sido el mes pasado o más? Ella siempre había sido irregular y habiendo estado sola tanto tiempo no llevaba la cuenta.
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    El Diario de Gala
    Solo pensar la hizo sentirse enferma otra vez. No podía ser. Tenía que salir de dudas ya.
    Poniéndose unas zapatillas corrió a la farmacia rezando que fuera su paranoia la que hablara en esos momentos.
    Llego y pidió una prueba de embarazo casi como si fuera una drogadicta buscando a su dealer. La farmacéutica que la atendió debió pensar que era una pobre muchacha sin nadie en el mundo porque pago la prueba casi con lágrimas en los ojos y salió como alma que lleva el diablo.
    Subió corriendo a su departamento y los tres minutos se le hicieron eternos mientras esperaba un resultado que podría cambiar su vida para siempre.
    Cuando escucho el bip del celular que le indicaba que el tiempo había terminado, se acercó al lavadero y lo vio.
    Y sonriendo limpió la paleta mientras la envolvía en papel desechable.
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    Salvo abrió la puerta del departamento de Gala y encontró todas las luces apagadas. Por un momento pensó que no estaba hasta que vio un destello de luz por debajo de la puerta de su cuarto y extrañado por la inusual oscuridad entró.
    Gala estaba recostada mirando un documental en Animal Planet a un volumen tan bajo que era casi imperceptible. Preocupado se acercó a ella.
    - ¿Gala amor, estas bien?
    - Si, solo que estoy un poco cansada, no quiero salir.
    - Mejor, también quería que nos quedáramos. Tengo muchas cosas que contarte.
    - Igual yo…Pero primero tú, cuéntame cual era la sorpresa que te tenia tu papa.
    - ¡Que no se van a quedar a vivir en el depa de Jesús María! De hecho se regresan dentro de dos semanas, al día siguiente del matri de Mauricio y Sofía.
    - ¿En serio?
    - Sí. Y me dijo que no me vendería el departamento…Que ya estaba a mi nombre y era un adelanto de herencia. Me lo quería dar antes que nazca Valentina.
    - ¿Valentina?
    - Si, se llamara Valentina… ¿Lindo no?
    - Hermoso nombre…Que buena noticia amore, ¿entonces nos mudamos después que se vayan no?
    - Claro, tenemos que ir viendo los muebles y las demás cosas. Y tienes que decirle al propietario que vas a dejar el otro mes el depa.
    - Por eso no te preocupes que ya el contrato está casi vencido.
    - Perfecto…Las cosas no podrían ser mejores.
    - Pues eso depende…
    - Estas muy misteriosa… ¿Te sientes bien? Estas un poco pálida. – El prendió las luces y se sentó al lado de ella mientras la miraba preocupado.
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    El Diario de Gala
    - Me siento bien,…Salvo, el depa de tu papa….
    - Es nuestro ahora.
    - Ok, NUESTRO depa, ¿tiene solo un cuarto?
    - No, nada que ver…Es enorme, tiene tres habitaciones y un balcón interno. Queda en el tercer piso y tenemos cochera doble…Vamos a ir para que lo conozcas la próxima semana.
    - Perfecto…Estaremos bien entonces.
    - ¿Qué te pasa? Algo tienes. – Salvador la observaba y notaba que tenía un montón de papeles al lado de ella.
    - ¿Qué es eso? ¿Estas resfriada?
    - No…Quiero saber si sigues pensando en que deberíamos casarnos y tener hijos…
    - Por supuesto, es lo que más quiero.
    - ¿No importa el orden?
    - ¿A qué te refieres? – Ella en lugar de responder, le tendió la prueba positiva y esperó con el corazón en la boca su reacción.
    - ¿Qué? ¿Es en serio? ¿Estas…Embarazada?
    - Pues si no lo estoy pienso demandar a los productores de QuickAnswer…
    Salvador la abrazó y sin saber que decir ambos rompieron a llorar. Mientras se calmaban y ella se secaba las lágrimas Salvador saco del bolsillo la cajita y poniéndose de rodillas, cogió la mano de una cada vez más llorosa Gala.
    - ¿Qué haces? – Pregunto ella mirándolo aterrada.
    - Cállate y siéntate un segundo…Escúchame.
    - Ay Dios mío…
    - Gala Gavioli, conocerte en ese viaje fue lo mejor que me pudo pasar y agradezco por ello al cielo cada día que pasamos juntos…Eres la mujer más auténtica, dulce y loca que he conocido en toda mi vida…Te amo con todo mi ser,… ¿Aceptarías ser mi esposa y madre de mi hijo?
    - ¡SI! ¡Por supuesto que sí!
    - Seremos padres.
    - Seré madre…Creo que estoy mal…
    - Descansa amor, levanta las piernas.
    - Salvo relájate, tengo apenas tres semanas.
    - ¿Cómo lo sabes?
    - No lo sé con certeza… Solo hice un cálculo.
    - Pues mañana iremos al médico para que te chequee y nos diga que tienes que tomar.
    - Ok, ok…Bueno, ahora que bajo la euforia… ¿Así que pensabas proponerme matrimonio justo hoy?
    - Hable con Mariana y le enseñé el anillo que me ayudo a escoger Sofi.
    - ¿En serio? Y yo en la luna.
    - Pero te dije que el regalo de la abuela era un adelanto del de boda…
    - ¡Anabel sabia!
    - Todos sabían.
    - ¿Todos? – Ella lo miró sin poder creer lo que escuchaba.
    - Claro, se los comente cuando almorcé con mi abuela y los chicos.
    - Eres increíble.
    - Seremos los increíbles.
    - ¿Tú crees que tu papa se traume porque su hija y su nieta tengan casi la misma edad?
    - Jajajajjajaa oye de verdad, me emocione tanto que no me había dado cuenta…Se pondrán felices… ¿Cuándo se los diremos?
    - Después del matri de los chicos…No quiero que me vuelvan loca antes. Y tampoco quiero robarme la atención del gran día de Sofi y Mauricio.
    - Tienes razón,…Pero se darán cuenta.
    - ¿Por qué lo dices?
    - ¿Crees que no preguntaran que te pasa cuando vean que no fumas y rechazas un trago?
    - Sin contar los malestares del embarazo.
    320
    El Diario de Gala
    - Pues hasta ahora no he tenido ninguno y las ganas de fumar se me quitaron apenas vi las dos rayitas en el bendito stick…
    - Bueno, ya veremos que nos inventamos…Ahora quédate aquí que te preparare una sopita de pollo y nos quedaremos hablando de posibles nombres para la próxima mujercita de mi vida.
    - ¿Cómo sabes que será mujer?
    - No lo sé, es solo un presentimiento.
    - Pues que sea lo que sea con tal que sea sano y se parezca a tu abuela.
    - No por favor…Con una Anabel basta y sobra.
    ***********************************************************************
    Sofía lucia radiante mientras caminaba por el pasillo de la iglesia del brazo de su padre.
    Hacia menos de una hora que se había enterado de que su mejor amiga y compañera eterna de risas lagrimas seria madre.
    Lo descubrió mientras buscaba un colorete en su cartera antes de salir hacia la iglesia y vio un pomo de pastillas de ácido fólico con la inconfundible foto de una mujer embarazada y olvidándose de su matrimonio por un instante comenzó a gritar tan fuerte que Gala salió corriendo del baño para calmarla.
    Y al verla agitando el pomo en la mano tuvo que contarle la verdad no sin antes hacerla jurar que no diría nada hasta que ella misma lo dijera después de la fiesta.
    Ahora mientras su padre la entregaba al hombre que juraría ante Dios y los hombres, amarla y respetarla hasta que la muerte los separe, pensó que la felicidad completa si bien no era eterna, podía durar instantes eternos que se convertirían
    en maravillosos recuerdos.
    ********************************************************************
    Ya era de noche y casi todos los invitados se habían retirado. La fiesta había sido íntima pero muy emotiva. Estuvieron los padres de Sofía, la madre de Mauricio que llego esa misma tarde desde Texas y toda la familia de Salvo y Gala.
    Además de algunos amigos, gente del restaurante y hasta su nuevo amigo Santiago Quevedo quien al parecer ya sabía del estado de Gala gracias a Salvador porque sospechosamente le ofreció solo trabajar medio tiempo porque merecía descansar y ocuparse de su nueva casa y próxima boda, cosa que Gala recibió milagrosamente con una sonrisa.
    Una vez que hubo quedado solo la familia y los novios de retiraron a su viaje de luna de miel a Punta Cana (regalo de Anabel y Adrián). Salvador anuncio que tenía una noticia.
    Tintinando su copa y cogiendo la mano de Gala dijo:
    - Quería esperar a que estuviera solo la familia para decirles lo feliz que estoy por el matrimonio de dos de mis mejores amigos y socios….Como ustedes sabrán, dentro de poco Gala y yo caminaremos por el altar en un par de meses y estaremos súper felices de que compartan ese momento con nosotros…Más ahora que para el inicio de esa nueva vida, tendremos un o una integrante más en la familia… ¡Salud!
    322
    El Diario de Gala
    Los murmullos generales eran de sorpresa y confusión hasta que cinco segundos después todos como avalancha corrían a felicitarlos y a tocarle la barriga a Gala como si fuera el Buda de la fortuna.
    - ¡Voy a tener un primito! – Cate fue más rápida que todos y ya tenía a Gala abrazada de la cintura, la apretaba tanto que tuvo que decirle que si quería tener a su primito (a) tenía que dejarla respirar, cosa que hizo inmediatamente.
    - ¡Voy a ser nonna! ¡Qué alegría, hija! – Romina no podía contener las lágrimas y abrazaba Salvador como si fuera un superhéroe que salvaba al mundo mientras administraba restaurantes.
    - Bueno, al parecer si viviré para conocer a mi bisnieto… - Anabel la abrazo y se alejó rápidamente mientras venían en manada a darles las felicitaciones a los futuros padres.
    Estaban muertos de cansancio cuando atravesaron la puerta del cuarto de Salvador.
    Se estaban quedando porque ya ella había entregado el departamento y tenía casi todas sus cosas en el garaje. Les entregarían la casa en una semana y después ya podrían arreglar el cuarto que sería del nuevo criter, como le gustaba llamarlo a Gala, sobrenombre que hacía reír a Salvo.
    Gala salió después de bañarse y mientras el terminaba de darse una ducha, ella se acostó en la cama y con las luces apagadas hacia un recuento de su vida en los últimos seis meses.
    Y no podía creer que en menos de un año su vida hubiera cambiado de forma tan radical.
    Había descubierto la traición de Diego, se había vengado, había conocido a Salvador. Lo había perdido…lo recupero cuando pensó que no lo volvería a ver, luego el ataque de Russo, la llegada de Jimena, su partida…El descubrir su embarazo, la propuesta de Salvo, su nueva casa, su nuevo carro…Y lo mejor estaba saliendo del baño con el pantalón de pijama y su inagotable dulzura.
    Con una lágrima de emoción pensó que lo único que haría su felicidad completa sería volver a ver a su padre y hacerle saber que estaba bien.
    Salvador se recostó a su lado y abrazándola se quedó dormido.
    Gala por su parte se sumergió en un cálido sueño donde su papa le decía que era feliz al verla bien.
    Y abriendo de golpe los ojos, supo que Giacomo tenía razón….Todo estaría bien.
    FIN
    324
    El Diario de Gala
    Epilogo
    Para los que conocieron y vivieron junto con Gala sus histerias y desamores, saben que no hay un "felices por siempre"...Hay sin embargo un: "continuar a luchar". Y de eso se trata al fin y al cabo.
    Este libro, la vida y el amor en general.
    Luchar sin descanso por uno mismo, por los sueños y por las sonrisas que surgen a través de las lágrimas. No hay recompensa más dulce que saber que aunque todos digan "No puedes" tú les demostraras una y otra vez que nadie puede apagar tu luz interior. Si verdaderamente deseas algo, sea escribir, cantar, formar tu propio negocio o lo que sea, la única persona que puede ponerse en tu camino eres tú mismo y creo que eso es lo que al final nos cuesta más aceptar.
    Pero quien sabe,...Quizás haya un "Salvador" en la vida de cada un@ de nosotros, esperando que le abramos la puerta y bajemos las defensas para emprender de la mano un nuevo destino...
    O tal vez solo tenemos que aprender a caminar solas con los pies tocando tierra, pero sin dejar de tener el corazón por las nubes.
    Esa es la lección final de Gala.
    Y es la lección que yo aprendí de ella.
    Giuliana F.Bio
    CAPITULOS
    I. El Principio del Fin…………………………………..pág. 6
    II. Los Días del Nunca Jamás…………………………pág. 9
    III. Un Nuevo Amanecer……………………………....pag15
    IV. Letras de Alquiler…………………………………..pág. 17
    V. Y en Mar Revuelto,...
    Ganancia de Pescadores…………………………..…..pág. 25
    VI. La Pena entre Dos, es Menos Atroz...
    Y si es con Tequila,... ¡Pos „mejor!.............................pág. 27
    VII. Después de la Tormenta,...
    No Siempre Viene la Calma………………………....pág. 36
    VIII. Revelaciones al Alba……………………………pág. 43
    IX. Un Adiós al Pasado……………………………….pág. 57
    X. Paseo al Abismo…………………………………….pág. 73
    XI. Silencios del Alma…………………………………pág. 87
    XII Cristales de Ilusión……………………………….pág. 115
    XIII. No hay Rosa sin Espinas……………………….pág. 156
    XIV. Sonrisas de Luna Nueva………………………pág. 199
    XV. La Noche Más Oscura…………………………..pág.229
    XVI. (Casi) Felices Por Siempre……………………pág. 274
    Epilogo…………………………………………………pág.324
    Nota de Autor………………………………………….pág. 326
    Agradecimientos………………………………………pág. 327
    326
    El Diario de Gala
    Nota de autor
    Para los que lo notaron (y los que no), los nombres de nuestros protagonistas los tome de una de las más lindas y locas historias de amor de nuestra era.
    La historia del pintor español, padre del surrealismo: Salvador Dalí y su esposa Gala (Helena Ivanovna Diakonova). En el momento en el que pensaba que su mundo terminaba llegó ella y con su amor, la esperanza.
    Dalí jamás le fue infiel, (vamos a creerle….) decía que era imposible traicionar a su sombra. Según sus propias palabras:
    “Gala se convirtió en un elemento catalítico fundamental en mi vida. Mis memorias, visual y afectiva han trascendido por ella. Gracias a ella, a su amor, a su total aceptación, yo he podido proyectar las imágenes internas y plasmarlas en algo real y concreto. Ella es indispensable para mí, porque gracias a ella he podido, madurar, conquistar y dominar el mundo. Porque es ella mi mundo.
    Gala es la sal de mi vida, la fuerza de mi ser, mi guía, mi doble”.
    Este es el tipo de amor que inspiró a mis protagonistas, la clase de amor que al menos una vez en la vida, todos deberíamos ser dignos de saborear. La clase de amor que les deseo alcanzar.
    No importa lo que los demás digan: no se conformen con atún si saben que merecen salmón.
    (Disculpen la analogía).
    Agradecimientos:
    Jamás pensé escribir este libro/diario/ fantasía. Pero supe que tenía que escribirlo cuando me desperté de madrugada a fumar un cigarro y no podía dormir...Me dije: “tengo que escribir".
    Y salieron los dos primeros capítulos que son los únicos que nunca modifiqué y quedaron tal y como lo empecé hace ya tres años...Si, me llevo tres años completar este libro, tiempo que agradezco profundamente porque me permitió madurar y crecer como persona y como escritora. Pasó más de un año y medio sin que tuviera ganas o cabeza para escribir ni mi nombre y mucho menos continuar "este", que de todo lo que he escrito (en más de veinte años como escritora amateur), es el más "parido" del alma por así decirlo.
    Pero agradezco el "break" ya que lo que viví durante este tiempo me permitió darle a Gala el final que se merecía.
    Y visto que es una sección de agradecimientos lo pondré en un orden totalmente mío, aleatorio y en base a mis emociones:
    Un agradecimiento especial a mi familia, que por suerte solo se parece a la de Gala en la locura y no en lo demás. A mi madre, que siempre entraba a mi cuarto cuando más concentrada me veía y me preguntaba (mirándome como bicho raro): "Hijita, ¿otra vez escribiendo? Jajajajjajaja la pobre seguro pensaba que escribía mensajes suicidas en algún blog para locos.
    Gracias a Carla y a Silvana, mis dos extraordinarias, hermosas, locas e irreemplazables hermanas. Son mi "Sofi" ahora y siempre. !Vi voglio troppo bene zorrelline! A Cri, mi sobrina, la cual sirvió de inspiración al personaje de "Cate", la bellísima y amorosa soga que mantenía a Gala con los pies en la Tierra y le sacaba siempre sonrisas con sus ocurrencias.
    328
    El Diario de Gala
    Agradezco también al desadaptado que inspiro al escritor "Diego". Si no fuera por tu baldazo de realidad, quizás no hubiera escrito jamás esto. Gracias por eso.
    A mi padre Vincenzo Bio, ser humano increíble que me hizo amar la poesía y la lectura desde que aprendí a andar, que se quedaba horas conmigo haciéndome memorizar, declamar (¡y grabar en cassette!) rimas enteras de Becquer !a los tres años!
    Sé que nadie en el mundo estaría más que feliz de leer hasta una nota dejada en el refrigerador si yo la escribí. Gracias papito, eres mi inspiración y mi guía siempre. Allá nos veremos pelón, te amo.
    Y por último y no menos importante, agradezco a todos los hombres maravillosos que aún quedan en el mundo (¡los hay, estoy segura!), ya que es gracias a ellos (y a un amigo muy querido) que se creó el personaje de "Salvador". Gracias infinitas por hacerme mantener la fe en el género masculino.
    Espero que hayan disfrutado leyéndolo, al menos la mitad de lo que yo me divertí escribiéndolo. Si así fue, me siento satisfecha...Y si no...
    ¿Qué hacen todavía leyendo? ¡Salgan y lean algo más interesante que yo solo con escribir ya soy feliz!
    Giuliana F. Bio
    Lima, 07 de Junio 2014

    Media hora después, Gala salía con la cabeza y los hombros más ligeros. Estudiando su imagen en el espejo se probó los vestidos y dos pantalones.
    Finalmente optó por uno de los vestidos que había comprado, uno azul estampado estilo marinero que combinaba con las sandalias de taco alto que también compró.
    Gala se enamoró de ese vestido ni bien lo vio. Pocas veces (casi nunca en realidad), le pasaba que algo que le gustara le quedara como ella quería. Unas veces parecía una foca en apnea y otras un costal sin forma. El marinero en cambio, resaltaba sus curvas y el maravilloso cinturón negro le disimulaba al menos tres kilos. Terminando de maquillarse, dio una última ojeada a su reflejo.
    Le gustaba mucho la elección de los colores y del maquillaje, sencillo y discreto.
    Dándose un toque de perfume, se sentó en la sala a esperar a Salvador. A las nueve menos cinco sonó el timbre y Gala prácticamente se lanzó del sofá.
    Se obligó a si misma a calmarse, se repetía que era solo Salvo. No había motivo para estar nerviosa.... ¿Entonces porque sentía que el corazón le estallaría? Espero un par de minutos (limpiando pelusas imaginarias del vestido) y con las manos sudorosas le abrió la puerta.
    Salvador estaba muy guapo, tanto que Gala pensaba en cuanto le costaba aun acostumbrarse a verlo aparecer continuamente en su vida.
    Se había puesto una camisa crema con un pantalón de vestir negro y unos zapatos muy elegantes.
    Lucia relajado, se quedó mirándola con el ramo de rosas en la mano y una sonrisa.
    - ¡Gala! Wow, estas preciosa, te queda lindo el vestido.
    - ¿Este? Lo tengo hace mil....
    - ¿En serio? Me parece que lo vi ayer en una vitrina del Mall con el cartel de: “Nueva estación”.
    - Jajaaja ok, ok....lo compre hoy. ¿Contento? ¿Y tú que hacías ayer en el mall?
    110
    El Diario de Gala
    - Fui a comprar este traje... – lo dijo con expresión culpable.
    - ¿Por mí? ¡Me siento halagada!
    - Y tú… ¿compraste el vestido por mí? ¡Me siento halagado!
    - Bueno cuando hayas terminado de burlarte, creo que nos podemos ir. ¿Son para mí? - Dijo Gala indicando las flores.
    - En realidad me las regalaron con el traje...Para ser tan inteligente haces cada pregunta…Claro que sí, ponlas en agua.
    - Se las entregó y muy seguro de sí, se sentó en la mesa de la cocina mientras ella, sonriendo ante su respuesta acomodaba las flores en un jarrón que tenía en la sala.
    - ¿Y adonde iremos a cenar?
    - Es una sorpresa...ya lo veras.
    - Umm estamos misteriosos...Ok, estoy lista, vámonos.
    - Después de usted my lady.
    Para ser alguien que vivió tantos años fuera, Salvador manejaba por la ciudad con la desenvoltura de quien ha vivido mucho tiempo en la ciudad. Conocía casi todas las calles y evito los embotellamientos con la destreza de un taxista experto. Cuando pararon frente a un local a medio construir, Gala pensó que se había equivocado de lugar. Se volteó hacia Salvador con una mirada interrogativa y el, sonriendo le dijo:
    - Llegamos.
    - Estas bromeando...
    - No, este es el sitio.
    - ¿Salvo, estás seguro? Este sitio está en plena construcción.
    - Lo sé...es mío.
    - ¿Qué?
    - Bueno, no mío completamente. Es de Mauricio y mío...Es el negocio que te había dicho.
    - Pero no entiendo.
    - Bajemos y dentro, mientras cenamos te lo cuento todo.
    - Ok.
    Salvador como el perfecto caballero que era, bajó primero del coche y dando la vuelta, la ayudó a bajar. Tomándole la mano la condujo a la entrada donde un ingeniero daba instrucciones a un equipo de obreros a terminar de pintar las puertas principales.
    El local era muy grande, obviamente era un restaurante. Súper iluminado y lleno de mesas y sillas dispersas por todo el lugar. La guió hasta un rincón apartado donde había una mesa preparada con mucho cuidado. El menaje era divino, las velas y la rosa daban el toque romántico y especial a la improvisada cena. Corriéndole la silla, espero a que se sentara y también se sentó.
    Inmediatamente se materializo un espectacular mozo, parecía salido de un catálogo de Calvin Klein.
    Gala no sabía si era todo real, miraba todo como hechizada sin dar crédito a sus ojos. Mirando a Salvador, espero a que el comenzara a ordenar el vino.
    - Señor Cárdenas, señorita Gavioli muy buenas noches.
    - Buenas noches Raúl, comenzaremos con el vino, si Gala está de acuerdo.
    - Si, vino blanco gracias.
    - Ok, uno blanco para ella y un rojo de la casa para mí.
    - Inmediatamente.
    El mozo desapareció con la misma eficiencia y rapidez con la que apareció. Gala casi pensó que el tipo tenía poderes mágicos para desmaterializarse en pocos segundos.
    112
    El Diario de Gala
    - Estas muy callada... ¿No te gusta?
    - ¿El mozo? Claro que si...es guapísimo.
    - ¿Ah sí? ¿Te parece? Recuérdame despedirlo entonces.
    - ¡Estoy bromeando bobo!
    - Lo sé...yo no.
    - Bueno,... ¿me contaras tus planes o piensas hacerme morir de curiosidad toda la noche?
    - ¿Te acuerdas que te dije que me quedaría?
    - Sí.
    - Bueno, en los dos meses que perdimos contacto, me dedique a trabajar. Sabes que me dedico a la administración de empresas y era asesor de las propiedades de mi mama...Pensé muchísimo en ti, en nosotros y en que no dejabas de tener razón al decir que lo nuestro jamás podría funcionar mientras estuviéramos lejos. Después de pensarlo mucho, decidí vender el apartamento que tenía en Houston e invertir en algún negocio rentable aquí en Lima. Sé que suena apresurado, lo hubiera podido hacer solo, pero dado que no confío en nadie más que no sea Mauricio, lo convencí para invertir sus ahorros conmigo.
    - ¿Ósea que este local es de los dos no? Eso dijiste.
    - Si Gala, escúchame hasta el final...Le pregunte qué tan en serio andaba lo suyo con Sofía y me dijo que lo bastante en serio como para proponerle matrimonio.
    - ¿Qué? ¿Matrimonio? ¿Estás bromeando? Apenas la conoce.
    - ¿Y eso que importa? Déjame terminar... ¿No dejas de hablar no? Cristo...
    - Ok perdón...Sigue.
    - Y como Mauricio es un chef bastante creativo y capacitado no podría haber mejor inversión que copiar la idea del restaurante de la tía de Mauricio acá...Un restaurante con todo tipo de comidas.
    - Es genial Salvador estoy súper feliz por ti, por Mauricio.
    - ¿Y por nosotros? ¿Estás feliz por nosotros?
    - Dime una cosa Salvador... ¿Lo hiciste por nosotros?
    - ¿Es que no oíste una palabra de lo que dije? ¿Qué más pruebas necesitas para convencerte que solo quiero que me permitas formar parte de tu vida? No te pediré que te cases conmigo...Aun no al menos...Solo quiero que aceptes ser mi novia, oficial y exclusivamente.
    Salvador le dijo aquello cogiéndole la mano y mirándola a los ojos.
    Gala lo miraba atentamente, buscando al fondo de sus ojos algún atisbo de mentira o engaño. No lo encontró. En la mirada de Salvador para su estupor, solo había expectación y amor. Algo que hizo que el estómago de Gala se encogiera. No sabía si estaba lista para todo eso. Habían pasado muchas cosas en pocos meses, la ruptura con Diego, el viaje y el alejamiento de Salvador.
    Pensó que no estaba lista para darle a Salvador la atención que se merecía, pero en el fondo sabía muy bien que un hombre honesto y valioso como Salvador no crecía en ningún árbol y mucho menos te lo traía Papa Noel por navidad.
    Luchando contra los impulsos masoquistas que le encantaba explorar, decidió darle (darse) una oportunidad.
    Mirando a Salvador a los ojos le dijo sonriendo:
    - Está bien Salvo, me encantaría ser tu novia oficial y exclusiva.
    ***********************************************************************
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    El Diario de Gala
    XII Cristales de Ilusión
    Si alguien le hubiera dicho a Gala que con una simple frase ella pondría esa sonrisa estúpida y esos ojos que le devolvían la mirada con adoración absoluta en el rostro de alguien, ella se hubiera reído hasta que le doliera la cara….Y más si le decían que la mirada y sonrisa venían de un tipo guapo, dulce, generoso y que había hecho todo para que ella lo tome en cuenta.
    Ella lo miraba fascinada mientras el saltaba de la silla y se arrodillaba a su lado abrazándola, y luego regresando de un salto a su sitio diciéndole que todo estaría bien. Aunque ella sabía que él la quería, no tenía idea que lo hubiera afectado tanto como para sonreír y mirarla como si ella fuera el ticket ganador de la Tinka.
    - Gala no sabes lo feliz que me haces con tus palabras. No te arrepentirás.
    - Salvo, relájate he dicho que acepto ser tu enamorada. ¡no que ganaste el Oscar!
    - ¿Siempre eres tan romántica o practicaste tus líneas en el baño?
    - Jajajaja sorry, pero es que cuando estoy feliz no paro de hacer bromas.
    - Y cuando estas molesta, cuando estas tranquila, cuando estas nerviosa…Hasta cuando estas triste no dejas de ser irreverente.
    - ¿Y eso te molestas? –Pregunto Gala alzando una ceja.
    - ¿Molestarme? Para nada, al contrario. Amo esa energía, esa fuerza tuya. Tienes el espíritu de un corcel indomable.
    - Pues si hablas de montar podemos saltarnos el postre…Como oferta no está nada mal…
    - Jajajajaaa ¡no me lo digas dos veces que te cargo y te encierro conmigo durante al menos una semana!
    - Suena tentador pero el lunes trabajo y si pido vacaciones otra vez el histérico de mi jefe me destripa y usa mi sangre para su próxima obra maestra.
    - Tu trabajo…Respecto a eso… ¿Estás segura que quieres trabajar ahí? Conozco gente y…
    - Alto ahí tesoro Macho Alfa, el hecho que seamos enamorados no te hace el director de mi vida o mi manager laboral. Sé que me quejo (mucho) pero amo mi trabajo, amo el arte y aunque odie admitirlo, admiro y respeto el talento de Quevedo. Es un maldito bastardo engreído, pero tiene magia y arte en los dedos. Es innegable.
    - Bueno Gala baja la guardia y depón las armas, solo pensé que podrías ayudarme aquí, tu sabes, con lo del nuevo local. Serias una administradora genial y necesitamos toda la ayuda posible.
    - Me encantaría ayudarte a ti y a Mauricio en lo que pueda aunque estoy más que segura que Sofi ya los está volviendo locos con los millones de ideas que se le habrán ocurrido.
    - ¡Sí! ¡Dios, esa mujer es un huracán! No sabes, Mauricio está que corre de un lado a otro desde que se lo dijo, están yendo y viniendo de los almacenes comprando los muebles y de las escuelas de chefs buscando a los mejores. Esta loco por ella, nunca lo había visto tan feliz.
    - Si, ella tiene ese efecto en la gente, es inevitable adorarla cuando la conoces. Aunque puede ser increíblemente tenaz y testaruda. Es especial.
    - Por eso se llevan bien, porque tú también eres todo eso y más. Me encanta ver el tipo de relación que tienen, como se cuidan y se protegen.
    - Si, ella es como una hermana para mí.
    - ¿Y tu familia?
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    El Diario de Gala
    - Te lo dije, mi familia es loca… ¿Un poco como todos no? Adoro a mi hermana, a mi sobrina y a mi mama. Solo que soy demasiado independiente para el gusto popular.
    - ¿A qué te refieres? - Pregunto Salvador con genuino interés mientras entrelazaba los dedos con los de ella.
    - Lo clásico ya sabes,… Me fui muy joven y cuando regrese ya no soporte la presión de vivir en casa, avisar hasta para ir a comprar, que controlen tus horarios. Sé que lo hacían por qué me quieren y se preocupan,….Solo que…Yo ya no estaba para eso.
    - Te entiendo, pase por lo mismo con mi madre cuando me mude del centro de Houston a
    - Austin, es una ciudad en el mismo estado de Texas, pero lo bastante lejos como para ganarme el título de “hijo ingrato” solo por no ir a comer con ella todos los domingos. Por eso y para evitar más roces, me ocupo de sus finanzas, soy hijo único y mi padre tiene otro compromiso hace muy poco.
    - Entonces sabes a lo que me refiero, no es que uno no los quiera, es solo que una vez que te acostumbras a la libertad y a tu soledad, no es fácil soltarla. No ves las cosas de antes ni a
    - las personas bajo la misma luz.
    Se la quedó mirando tan fijamente que Gala se empezó a preguntar si no se le había atorado algo entre los dientes.
    - ¿Qué tanto me ves? Me pones nerviosa.
    - ¿Qué? Perdón Gala, es solo que pensé que una vez que me aceptaras se me bajaría un poco la sensación de euforia en el estómago que siento cuando estoy contigo.
    - ¿Estás seguro que no son gases? – Pregunto Gala mirándolo divertida.
    - Jajajajajaa ¿Es que planeas hacer una broma cada vez que te diga algo lindo? ¿Te has propuesto desinflarme? Date un poco de crédito.
    - ¡No! Perdóname Salvo…Creo que es mi sistema de supervivencia que olvide desactivar antes de salir.
    - ¿De qué hablas? - Parecía intrigado de verdad.
    - Desde siempre uso el humor y el sarcasmo como mecanismo de defensa.
    - ¿No me digas? No lo había notado. – Sonrió irónico.
    - No lo hago conscientemente, esta tan arraigado en mí que solo fluye como un río cuando siento que me pueden joder de alguna manera.
    - ¿Y piensas que trato de joderte?
    - ¡No! ¿Estás sordo? Por eso dije: “olvide apagarlo”. Dios que paranoico…Me haces sentir casi normal…
    - ¡Lo sé! Solo quería escucharlo…Estas a salvo conmigo Gala, jamás te haría daño.
    - Lo sé, pero también sé que a veces la gente hace cosas que pensó que jamás haría…Y que sin querer hieren a los que aman.
    - Pero yo…
    - No Salvador, no hagamos promesas. Las palabras son como arena entre los dedos sin una acción que las respalde.
    - Eres dura.
    - Realista es una palabra muy devaluada. Sé que no es quizás la reacción que esperabas, que otras chicas estarían más que felices de dejarte hablar y hacer promesas…Pero esa no soy yo y prefiero que si empezamos a conocernos lo hagamos sabiendo exactamente qué es lo que nos espera.
    - Te entiendo Gala, me encanta eso de ti. No me interesa lo que quieran otras mujeres, a mí me gustas solo tú. Solo a ti te quiero y sé que ya te quemaste una vez. Pero yo no soy el…Yo tampoco te mentiría.
    118
    El Diario de Gala
    - Lo sé, sé que también te mintieron y por eso estoy segura de que serás honesto siempre…
    - Sé que quieres mantener los pies en la tierra amor… ¿Pero no crees que merezcas soñar un poco? –Dijo Salvador mirándola fijo.
    - Ahora fue el turno de Gala de mirarlo fijamente, lo miraba aturdida. Por primera vez en mucho tiempo la habían dejado sin palabras, no sabía que contestar. Él tenía razón.
    - ¿Y bueno no piensas contestar?
    - Perdón, solo que jamás se me había ocurrido si no lo decías.
    - ¿Qué cosa? –Parecía confundido, no tenía idea de a qué se refería Gala.
    - Digo que tienes razón, he estado tan preocupada en protegerme de que las emociones me toquen que me olvide de soñar. Di por sentado que ya no valía la pena.
    - ¿Y todo por lo que te paso con tu ex?
    - ¡No! Es…Por todo creo. Pero es una charla larga y aún no he visto los alrededores ni hemos hablado de ti.
    - Está bien, terminemos de comer y te hare un recorrido.
    Salvador sabía que ella le daba evasivas porque aún no estaba lista para abrirse totalmente con él, pero lo haría. Pero tenía la paciencia de un santo y la determinación del demonio todo en uno. No dejaría que ella siguiera andando por ahí como si sintiera que necesitara defenderse del mundo a mordiscos. No con él para protegerla. Y se aseguraría que mientras estuvieran juntos que no le quedara ninguna duda.
    - Wow es hermoso de verdad, deben haber gastado un montón.
    - Pues sí, no fue nada barato, pero si queremos que “Sabores del Mundo” sea un lugar A1 en
    - Lima, debemos invertir.
    - ¡Ya decidieron hasta el nombre!
    - Si, lo sugirió nuestra bella Administradora Sofía.
    - Pues es genial, el nombre es perfecto. Elegante y lo bastante sencillo para recordarlo.
    - Sí, eso mismo pensamos con Mauricio…Ahh tengo otra sorpresa para ti.
    - ¿Otra? ¿Qué es?
    - Dije “sorpresa”…creo que significa que no puedes saber.
    - ¡Ahhh odio esperar!
    - La espera hace que el resultado sea más dulce.
    - ¿Quién puede negar eso?
    - Si alguien puede llevar la contraria y negar, esa eres tú.
    - Y yo que pensé que te enamoraste de mi carácter dulce y conciliador…
    - Si por supuesto...Tu sorpresa espera en casa.
    - ¿En mi casa?
    - Cuando lleguemos lo sabrás.
    - ¿Y cómo piensas mantenerme ocupada hasta entonces?
    - Se me ocurren algunas ideas.
    Salvo tiró de ella hacia él y la besó mientras la arrastraba a la bodega y cerraba la puerta recién instalada.
    El mozo y el cocinero se miraron sonrientes, el ingeniero fingió no notar nada y seguía dando órdenes por teléfono.
    **********************************************************************
    120
    El Diario de Gala
    Se estacionaron en la puerta del edificio de Gala y Salvador se bajó a abrirle la puerta. Ella estaba feliz, mientras lo veía dar la vuelta al carro y abrirle la puerta tan guapo y seguro, no podía recordar la última vez que se hubiera sentido tan relajada y contenta. Con Salvador sentía una paz que no había experimentado jamás, le transmitía una seguridad y una devoción que la sorprendían. Nadie nunca la había tratado así, con tanta dulzura y delicadeza. Eso de las mariposas eran un mito…ella no sentía mariposas, sentía un enjambre de avispas salvajes cada vez que lo miraba. El solo tenerlo cerca hacia que le temblaran las piernas.
    Así que ella se propuso no arruinar las cosas esta vez. Gala quería que esta relación funcionase.
    - Baje princesa, su sorpresa espera.
    - Como usted diga mi príncipe.
    - Tienes que cerrar los ojos.
    - Estas bromeando…
    - ¿Por qué?
    - Porque eso es lo que dicen en las películas y cuando la pobre tonta entra en la casa la amarran, descuartizan y hacen carteras con sus tripas.
    - Gala si te hubiera querido descuartizar lo habría hecho en el restaurante, allá teníamos cuchillos hasta de sushi.
    - Buen punto,… ¿Cierro los ojos o quieres vendarme? – Se puso delante de él con una sonrisa.
    - Te puedo vendar y amarrar después, por ahora me basta con que cierres los ojos.
    - Mira que eres optimista. – Le dijo riendo.
    - Casi como tu…Vamos.
    Subió con ella por el ascensor, Gala iba con los ojos cerrados obedientemente y el la guiaba con el brazo por la cintura. Llegaron al piso y ella le entregó las llaves. Salvador abrió la puerta esperando que lo que había preparado colmara las expectativas de Gala.
    Quería darle una sorpresa que le asegurara un puesto permanente en sus pensamientos.
    - Ahora...Ábrelos.
    - ¡No puede ser!
    El minúsculo departamento estaba completamente lleno de globos y flores, Había un oso gigante al lado de la mesa que tenía en las patas una canasta con champagne y frutas. Parecía salido de una ridícula y cursi película americana. Solo que ella no se sentía ridícula, cursi si, a morir. Los ojos le quemaban de la sorpresa y se volteó a mirarlo confundida.
    - Sofía y Mau me ayudaron mientras te llevaba a cenar.- Dijo leyéndole la mente. - Ella sabía dónde dejas las llaves de emergencia y lo acomodaron todo. ¿Te gustó?
    - ¿Gustarme? Me dejaste sin palabras, es lo más dulce que nadie haya hecho jamás por mí.
    - Aún falta…
    - ¿Falta? ¿Qué falta, que me traigas a Luis Miguel?
    - Creo que te gustara más…Vamos.
    La cogió de la mano y la llevó a la habitación. Al contrario del resto de la casa, el cuarto solo tenía el ramo de rosas que le trajo antes de ir a cenar en la mesa de noche y seguía tan normal y ordenado como lo dejó.
    Excepto por el cuadro.
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    El Diario de Gala
    El maravilloso retrato al óleo de la mujer en el lago le devolvía la mirada desde lo alto de su cama.
    Lo habían colgado a la altura perfecta, pero no entendía que hacia el cuadro ahí. No le había contado sobre él a Salvador, no podía ser coincidencia. Reprimiendo las lágrimas pasaba su mano por el cuadro y volteo a mirar esperando respuestas.
    - ¡Fuiste tú! ¿Cómo sabias?
    - Sofía me lo dijo. Cuando hablamos por teléfono le pregunte que deseabas más que nada y me dijo que la única cosa material que verdaderamente querías era ese cuadro.
    - No debiste hacerlo, es ridículamente caro.
    - ¿Y para que esta el dinero si no es para hacer a los que amamos felices? Plata es solo eso Gala, plata y como tal viene y va.
    - De todas formas, es un regalo estupendo. No creo poder superarlo.
    - No es una competencia, no quiero ni espero que me devuelvas el gesto. El ver tu rostro iluminarse cuando lo viste fue mi mejor recompensa.
    - Eres increíble. ¿Sabes que son más de dos años que estoy enamorada de ese cuadro? Entre a trabajar ahí por él, rezando todos los días para que no lo vendan. Y hoy me sentí en el piso cuando me tocó embalarlo.
    - Y ahora que el cuadro es tuyo, puedes enamorarte de mí. – La abrazó y pasando los dedos por sus mejillas tocando sus lágrimas le dijo: - El cuadro te esperó, era el destino. Así como
    - era destino conocernos. O eso dijiste en Cancún.
    - ¿Yo dije eso? Creo que dije que quizás habíamos conocido las personas equivocadas para poder apreciar a las correctas cuando aparecieran.
    - Jesús que memoria…Pero te referías a mi obvio.
    - Y yo que pensé que era la modesta.
    - ¿Y entonces…? ¿Ni un beso por la sorpresa?
    Ella lo miró con una sonrisa y lo empujó a la cama.
    - Creo que te ganaste algo mejor que un beso. ¿Podrías traer la botella que está en barriga del oso gigante?
    - Srta. Gavioli, ¿me quiere emborrachar?
    - ¿Necesito hacerlo para que mantengas las manos fuera de mi vestido?
    - Pues…no…
    - Entonces cállate y ve por la botella mientras voy al baño.
    Salvo la besó y salió por la botella y las copas. Mientras buscaba en la cocina minúscula y organizada pensó que Sofía y Mauricio eran los mejores amigos del mundo. Había logrado el efecto deseado. Ella estaba feliz, el no imagino jamás que un cuadro la pondría así. Pensó que había sido el dinero mejor gastado de su vida. Pero conocía a Gala y sabía que con ella nada era simple como parecía, ese cuadro significaba algo para ella. Más tarde lo averiguaría, pero sabía por Sofía y por experiencia propia que debía ir despacio, no podía presionarla o ella se cerraría.
    Tendría paciencia. Toda la necesaria para entenderla.
    En el baño Gala batallaba para quitarse el vestido y ponerse un camisón de esos sexys que le había regalado Sofi por su cumpleaños ya que decía que siempre dormía como una anciana cubierta hasta la cabeza. ¿Pero qué podía hacer si tenía frio? Con ella esas cosas sexys no iban. Decidió ponerse el bendito camisón puteando en silencio a su amiga por elegirlo tan corto. Se lo puso rápidamente antes de arrepentirse y se quitó el maquillaje. No quería amanecer con el rímel corrido y los ojos de panda. Se puso solo lápiz negro (waterproof) y brillo de labios. Echándose un poco de perfume y dándose un último vistazo para ver si estaba bien afeitada, salió rápidamente del baño.
    124
    El Diario de Gala
    Salvador estaba de pie al lado de la cama. Tenía una de las rosas en la mano y se la tendió teatralmente a Gala. La miro encantado bajo la tenue luz que venía del baño, estaba tan linda, repentinamente tímida caminó hasta el con los ojos bajos.
    - Wow que linda, me encanta ese camisón.
    - Sofía me lo regalo por mi cumpleaños.
    - Te queda perfecto, negro siempre es un acierto…Pero aunque me encantaría seguir discutiendo de moda otro día, ahora me interesa más ver que hay debajo…- Dijo abrazandola.
    - ¿No deberíamos tomar una copa antes? ¿Para festejar?
    - Déjalo para después…
    Le calló la respuesta con un beso mientras deslizaba el camisón de sus hombros.
    Gala se sentía en un sueño, había hecho jamás el amor con nadie como lo hacía con Salvador. Era dulce, lento, apasionado y siempre atento a ella. Aun no se acostumbrada a esa delicadeza, casi parecía que esperase por ella. No se apresuraba, disfrutaba de cada paso. Cuando terminaron la abrazó y besando su pelo le preguntó:
    - ¿Entonces? ¿Todo bien?
    Ella sonrió y se giró a verlo. A pesar de lo listo y seguro que parecía, Salvo era como todos los hombres, después de hacerlo necesitaban saber que estuvieron increíbles. Le dieron ganas de joderlo y gritar:” ¡ohhh sí, eres el Rey!….”
    Pero no quería exagerar así que solo sonrió y dijo:
    - Umm,.. No sé.
    - ¿Cómo que no se?
    - Pues tengo mala memoria…
    - ¡Déjame recordártelo!
    ******************************************************************
    Al día siguiente Salvo se levantó porque sintió frio. Se dio la vuelta y vio que Gala no estaba, la busco con la mirada y se tranquilizó al sentir bulla en la cocina. Se relajó y la espero. Cinco minutos después la vio llegar con una bandeja de pan tostado, huevos, café y jugo recién hecho. Se sentó en la cama y dándole un beso en la mejilla puso la bandeja en la cama.
    - ¿Y esto?
    - Es lo mínimo que podía hacer después de la hermosa sorpresa de anoche.
    - Pero cocinaste…
    - Si, aunque no lo creas esto lo hice yo. Y nadie se ha intoxicado jamás por mi comida….No soy Mauricio pero cocino bien.
    - Estoy jodiendo, se ve buenazo.
    - ¿Qué te parece si desayunamos, nos bañamos y vamos de paseo?
    - ¿Y dónde te gustaría ir?
    - Podríamos ir a la exposición de fotos de la que hablo Mauricio, esa que esta por el centro.
    - Eso empieza como a las doce todavía, tenemos tiempo para quedarnos un rato más, disfrutemos el sábado.
    Terminaron de desayunar y mientras Salvo lavaba y acomodaba la cocina, Gala se duchaba recordando la noche anterior.
    No podía creer que había encontrado alguien como Salvador. Sentía que estaban juntos hace mucho, algo absurdo porque si contaban bien se conocían apenas unos días. Pero Gala sabía que no necesitaba mucho tiempo para saber que él era lo mejor que le había pasado.
    126
    El Diario de Gala
    Salvador terminó de limpiar y al ver que Gala se demoraba secándose el cabello en el baño, se puso a tender la cama. Ya Sofía le había dicho que una de las cosas que detestaba ella era ver su cuarto desordenado y pensó que le sorprendería mucho ver que había acomodado todo para cuanto ella saliera.
    Mauricio como el buen optimista que era le había traído junto con el cuadro, ropa en un maletín.
    Le dijo: “Hermano, por si la fiera cae, te dejo el maletín de emergencias.” Salvador se rió y esperó que su amigo tuviera razón.
    Y la tuvo.
    Ahora, después de lo de anoche, ahí estaba el, acomodando sus cosas en la cama, esperando que su novia saliera. Aun le parecía mentira, no podía creer que las cosas hubieran salido así de perfectas, estaba sorprendido por la respuesta de Gala y después de lo de anoche no le quedaban dudas de que solo tenía ojos para él. Aunque si aún no le había dicho que lo amaba, el sentía que estaba cerca de sacarle uno.
    Gala salió del baño envuelta en la bata con el cabello seco y con un maquillaje ligero. Miró sorprendida el cuarto, la cama estaba hecha, parecía que había barrido y las cosas estaban ordenadas. Además había un maletín encima de la cama del cual Salvo sacaba cepillo de dientes, un jean, una camisa y unos bóxers. Le sonrió y le pregunto irónica:
    - ¿Arreglaste el cuarto?
    - Por supuesto…también he vivido solo y se limpiar… - Le dijo casualmente mientras acomodaba sus cosas.
    - Podría acostumbrarme a esto… Oye una pregunta: ¿Tan seguro estabas que pasarías la noche aquí que dejaste un maletín?
    - Digamos que tenemos amigos que me contagian el optimismo.
    - ¿Fueron ellos no? ¡Hasta ropa te dejaron!
    - ¿Qué te puedo decir? Dejaron el maletín debajo de tu cama…Confiaban en lo nuestro más que nosotros mismos. Ahora me voy a bañar, salgo en diez minutos.
    Y dándole una palmada en el trasero se fue corriendo al baño con el cepillo de dientes en la mano.
    Gala lo escuchaba cantar en la ducha (bastante mal por cierto). Y sonreía al verlo tan relajado y feliz.
    Diez minutos después Salvo salía del baño con una toalla alrededor de la cintura y se movía por el dormitorio con la elasticidad de una pantera. Ella lo miraba sonriente mientras acomodaba sus cosas en la cartera, casi no podía creer que había estado tan cerca de arruinarlo todo con alguien como él. Hizo una plegaria de agradecimiento por Sofía, Mauricio y por el mismo Salvador por no darse por vencido.
    ¡Y sobre todo al Universo por demostrarle que no la odiaba después de todo!
    - ¿Estás lista Gala? – Pregunto Salvo mirándose en el espejo.
    - Si, déjame apagar todo y nos vamos.
    Después de revisar minuciosamente las luces, el gas y hasta la basura, salieron cerrando la puerta mientras Salvador se burlaba de ella diciéndole que debería haber conseguido trabajo en Defensa Civil y no en una Galería de Arte.
    - Vamos en mi carro y después te dejo donde Sofía para que recojas tu camioneta.
    - Mauricio la deja hoy en casa de mi abuela. Visto que no trabajas hasta el lunes temprano pensé que me podía quedar hoy también contigo. – Dijo Salvo con una sonrisa.
    - ¡Claro! Solo que pensé que querías cambiarte.
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    El Diario de Gala
    - ¿Para qué? En el maletín del gimnasio dejaron ropa como para tres días.
    - ¿Por eso lo dejaste? Recién noto que no lo traes en la mano.
    - Visto que estaremos tan ocupados, tú con el trabajo y yo con el restaurante, pensé que mientras más tiempo aprovechemos mejor.
    - Parece que piensas en todo,…Repito...podría acostumbrarme a eso.
    - Pues tendrás que hacerlo princesa, pienso molestarte durante mucho tiempo.
    Ella le tendió las llaves de su carro sonriendo, Salvo se sorprendió que lo dejara conducir sin replicar y lo tomó como un signo de confianza. Casi podía escuchar el hielo resquebrajándose poco a poco en ella.
    Salvador conducía relajado y en silencio, disfrutaba el verla cambiar el dial tarareando sin sentido.
    De repente Gala se iluminó y subiendo el volumen le dijo:
    - ¡Esta es! Te dedico esta canción…Escucha la letra. – Dijo haciéndole una venia.
    Salvo escuchaba atento y sonrió al oír la letra en la voz de Air Supply, una canción muy vieja pero con una letra precisa para los dos:
    “….and i know the time's gonna fly
    And i'm never gonna tell you everything
    i've gotta tell you
    But i know i've gotta give it a try
    And i know the roads to riches
    And i know the ways to fame
    I know all the rules and then
    I know how to break 'em
    And i always know the name of the game
    But i don't know how to leave you
    And i'll never let you fall
    And i don't know how you do it
    Making love out of nothing at all”
    (*"...y sé que el tiempo pasara volando,
    Sé que jamás lograre decirte
    Todo lo que tengo que decir.
    Pero sé que debo intentarlo
    Y se los caminos a la riqueza
    Conozco las formas de llegar a la fama
    Y me sé todas las reglas
    Y también la forma de romperlas
    Y sé siempre el nombre del juego
    Pero no sé cómo dejarte
    Y jamás te dejaré caer
    Y lo que no sé es como logras
    Crear un amor de la nada...")
    Salvador la miraba sonreír y se sintió como una niña, con un nudo en la garganta. No se había sentido así desde la secundaria. Nunca había creído en el amor a primera vista, ni que las emociones se desarrollaran a la velocidad de la luz. Se burló siempre de Mauricio por ser el más enamoradizo de los dos. Él pensó que había amado a Jimena, pero no eran nada comparado a lo que sentía por Gala. Desde que la conoció se sentía siempre eufórico, con ganas de estar con ella, de verla sonreír. Sabía que era linda, pero sin pecar de creído, tenía que admitir que tenía éxito con las mujeres. Había salido con muchas, algunas más lindas que ella, pero no fueron Ella.
    No podía evitar tocarla todo el tiempo, quererla proteger. Solo pudo tomar su mano y besársela, parecía que Gala entendía como se sentía ya que solo siguió cantando y le acaricio el rostro y sin soltarle la mano avanzaban lentamente por aquella ciudad llena de niebla y ruidos.
    *********************************************************************
    130
    El Diario de Gala
    Para cuando estacionaron al frente de la exposición ya estaba casi lleno, a pesar que faltaba más de veinte minutos para la apertura, la gente se arremolinaba en la entrada y comentaban que sería un éxito para la joven fotógrafa.
    Mientras esperaban, el celular de Gala empezó a sonar y vio que era su madre, visto que no hablaba con ella desde la semana pasada y ella ignoraba por completo la existencia de Salvador, se disculpó y contesto el teléfono. Él le sostenía la mano mientras ella respondía:
    - Hola mami… ¿Cómo estás?..... No, no puedo ir a comer hoy…Estoy en el centro…No estoy con Sofía,….Estoy con mi enamorado.
    - Salvador sonreía y le susurraba que fueran a comer con ellas, Gala parecía aterrada ante la idea de comer con su familia con él y eso pico más su curiosidad.
    - Vamos Gala, quiero conocerlas.
    - Aja…claro ma,….(No quiero ir) …
    - Solo almorzamos y ya…No te hagas de rogar.- Le susurro Salvo y ella sonrió.
    - Ok, vamos a las dos y media, cuando acabe la exposición…Claro, si, nosotros llevamos, besos.
    Viste que fácil.
    - Aja.
    El la miro extrañado y ella sonrió nerviosa. No entendía ni ella misma porque la alteraba tanto un almuerzo con su familia y Salvador, él era maravilloso y les encantaría. Conociendo a su madre estaría de un lado a otro en la cocina sin saber que más ofrecerle.
    Estaba perdida en sus pensamientos cuando escuchó que le decía:
    - ¿Amor estas bien? Ya abrieron la galería.
    - Si, sorry estaba pensando.
    - ¿Tienes algún problema en llevarme donde tu familia?
    - ¡No! No es eso Salvo, es solo que no les había contado nada de lo que paso en Cancún, ósea, no saben nada de lo nuestro ni de nada…Hasta donde ellas saben, yo fui de viaje con
    - Sofía por despecho.
    - ¿Eso quiere decir que en casi tres meses no han hablado?
    - No, si hemos hablado y he ido a verlas, pero cuando nos hemos visto hablamos de otras cosas. Chismes familiares, de mi sobrina, de mi trabajo. Como siempre que me preguntaban sobre mi vida personal daba evasivas, simplemente dejaron de hacerlo y yo no hice nada para cambiarlo.
    Salvador la escuchaba atentamente mientras ella miraba las fotos. Pensaba que quizás si almorzaban con su familia la ayudaría poco a poco a hacer las paces con su pasado.
    - Pues hoy se pondrán al día de las novedades, es tu familia y merece saber que estas bien y feliz… ¿Y qué comeremos? – Preguntó con un tono ligero.
    - Harán lasaña y pie de limón.
    - Umm buenazo, llevamos el vino y los helados.
    - Perfecto saliendo vamos y compramos.
    Termino la exposición y Gala salió con dos fotos en su bolso, una la compro para Salvo y la otra para su sala. La de Salvador era una puesta de sol en la playa que le recordó a los días en Cancún, él se emocionó cuando ella insistió en regalárselo y le pidió que lo coloque en su cuarto. El de Gala en cambio era un ciprés en otoño, la foto era muy sencilla, pero la melancolía y la belleza que le transmitió fueron suficientes para comprarlo a ojos cerrados.
    132
    El Diario de Gala
    Salieron de la tienda con las bolsas en la mano y decidieron caminar hasta la casa de la mama de Gala, el estacionamiento estaba a menos de dos cuadras y ella pensó que le haría bien caminar para tranquilizarse antes de enfrentar a su familia.
    Estaban en silencio, Gala iba muy pensativa desde la llamada de su madre y Salvador pensó que era mejor dejar que ella iniciara el dialogo.
    Llegaron al edificio y antes de que toquen sintieron el clic de la puerta que les permitía el acceso al Edificio. Ella alzó la vista sorprendida y vio que su madre estaba asomada al balcón con Cate y sonreían al ver a Salvador de la mano de Gala... ¡Era vergonzoso, solo les faltaba gritar: uuuuhhh!
    Ella solo suspiro empujando la puerta y dijo:
    - No digas que no te advertí.
    - ¿Esa es tu mama y Cate? Que lindas.- Salvador les sonreía y saludaba con la mano, bastante divertido de la reacción avergonzada de Gala. - Quita esa cara que parece que estuviéramos yendo al paredón.
    - No te burles que antes del postre querrás que eso sea cierto…
    - No pueden ser tan malas.
    - No lo son, solo que…Espero que sean normales.
    - Tranqui, si sobrevivimos a este almuerzo, tenemos el de mi abuela el próximo sábado. A diferencia de ti, todos en mi familia ya saben quién eres y se mueren por saber quién es la misteriosa chica que me hizo dejarlo todo y empezar de nuevo.
    - Llegamos. – Dijo ella cogiéndolo de la mano y arrastrándolo del ascensor.
    La puerta estaba abierta se oía a lo lejos la música pop saliendo del cuarto de Cate.
    Su madre estaba terminando de poner la mesa y vio a Mariana sentada en la sala leyendo un libro.
    - Hola chicas. – Saludó Gala tímidamente.
    - ¡Gala! ¡Llegaste!
    Cate llego corriendo y abrazó a su tía mientras miraba con curiosidad al guapo desconocido que sostenía una bolsa plástica con lo que parecían helados.
    - Mucho gusto Cate, Soy Salvador tu tía habla mucho de ti, dice que eres muy buena para el arte.
    - Gracias. – Ella se sonrojó y después de saludarlo fue con su madre, lo cual Gala interpretó como un buen signo, a Cate le agradaba Salvo.
    - Mama él es Salvador, mi enamorado.
    - Mucho gusto señora, trajimos vino y helados.
    - Muchas gracias, pero dime Romina. Dame la bolsa y pónganse cómodos. ¿Quieren tomar algo? ¿Vino, cerveza?
    - Yo tomare una cerveza, Salvador prefiere el vino.
    - Si por favor.
    - Enseguida regreso.
    Gala vio a su hermana cerrar el libro y se alzarse del sofá. Se acercó a ellos con una sonrisa.
    - Mucho gusto Salvador, soy Mariana la hermana de Gala.
    - Mariana que gusto conocerte por fin, Gala siempre habla de ti. – Mintió educadamente Salvo para sorpresa de Gala.
    - ¿Ah sí? Espero que bien… - Gala notó que su hermana estaba siendo casual y divertida, así que se relajó y esperó que la conversación fluyera.
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    El Diario de Gala
    - ¿Y entonces se conocieron en Cancún? – Dijo Romina entrando en la sala con las bebidas.
    - Sí, nos conocimos la primera noche en la fiesta de bienvenida a los huéspedes del hotel.
    - ¿Y tú vives allá? – Mariana miro a Gala mientras hacia la pregunta, casi parecía esperar escuchar que otra vez su hermanita se metía en una relación sin futuro.
    - Salvador vivía en Houston pero ahora vivirá en Lima. – Gala arrastraba las palabras y veía que las facciones de su madre y hermana se relajaban notablemente.
    Salvo mantenía una calma y seguridad que Gala envidiaba, le sostenía la mano y les sonreía como un bendito. Ella calculo que había tardado unos diez minutos y las tenía encantadas. Era la imagen del chico de familia que toda madre sueña, incluso Cate lo escuchaba embobada mientras las hacía reír contándoles la historia del nativo que se tropezó con los remos cuando viajo la primera vez a Cancún cuando tenía doce años.
    - Entonces Salvador... ¿decías que el restaurante es en sociedad con Mauricio? ¿Qué es el nuevo novio de Sofía, cierto? – Preguntó Romina.
    - Si exacto, están encargados de casi todo. Ya hasta me da pena con ellos, desde que llegamos casi ni me he ocupado del papeleo.
    - Que loco, fuiste a Cancún por despecho y encontraste enamorado….Y Sofía como siempre no perdió tiempo. - Mariana lo dijo socarronamente pero Salvador sintió a Gala encogerse por la ironía de su hermana y solo atinó a mirarla.
    - Sofía es un amor y Mauricio no ve más allá de ella. Y nosotros…, - dijo cogiéndole la mano y mirándola a los ojos.- Pues los dos nos cruzamos con las personas equivocadas pero dentro de todo fue una bendición, ya que si no jamás hubiéramos viajado y conocido.
    Mariana levantó una ceja un poco escéptica al tono de Salvador, en cambio la madre de Gala sonrío y le guiñó un ojo. Ella apreciaba el apoyo y la seguridad de Salvo, la hacía sentir protegidade las respuestas de su hermana, aunque si estuviera acostumbrada, era lindo saber que el sacaba cara por ella.
    Bueno pasemos a comer que se enfría la lasaña. – Dijo Romina cortando el incómodo silencio.
    Gala sonrió cuando camino al comedor, Salvo la abrazó y dándole un beso en el cuello le susurro:
    - Tranqui amor, dos horas más y estaremos en tu depa…Prometo ser tu esclavo esta noche si aguantas con una sonrisa.
    - ¿En serio? ¿Puedo pedirte lo que sea? ¿Incluyendo que limpies? – Ella le sonrió burlonamente.
    - Pensaba algo más íntimo pero ok…lo que sea,…Esta noche será dedicada solo a ti.
    - ¿Qué es más íntimo que limpiar el baño? Jaajajaja ok amor, tu sí que sabes negociar…Deberías estar en Wall Street y no administrando restaurantes, estás perdiendo plata.
    ***********************************************************************
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    El Diario de Gala
    Contrario a los minutos previos con las ironías de Mariana, el resto de la comida fue bastante agradable. Gala noto a su madre más cariñosa, más receptiva a lo que ella sentía. O quizás era solo que finalmente la veía tranquila y eso la hacía feliz. Mariana se relajó y conversaba sobre religión y cultura general con Salvador mientras Cate ponía al tanto a Gala de sus actividades en la escuela y las canciones de moda. Cuando terminaron el café, se despidieron de Salvador como si lo conocieran años, pidiéndole que regrese cuando quiera que esa era su casa. Hasta bromeaban diciendo que era un mártir por aguantar el carácter un difícil de Gala. Para cuando llegaron al ascensor ella pensó que había envejecido al menos unos diez años.
    - Bueno eso fue espeluznante…
    - ¿Qué? ¿Qué le haya caído bien a tu familia?
    - ¿Caerles bien? ¿Estás jodiendo? Si pudieran te adoptaban a ti y me desterraban al Cairo.
    - ¿Te han dicho que eres un poco exagerada?
    - Por favor, mi madre no dejaba de llamarte “hijo”, mi sobrina babeo la alfombra mientras hablabas de tu viaje a Londres y hasta la amargada de mi hermana rompió coraza cuando le hablaste de la Sabana Santa…
    - Le dicen la Síndone…
    - ¡Sé cómo le dicen! ¡Además no sabía que leyeras tanto!
    - Eso es porque solo te interesa mi cuerpo...Todas son iguales… – Salvador dijo haciendo cara de drama para aligerar su humor.
    - No me jodas…- Ella lo miró tratando de reprimir la risa.
    - Gala…. ¿No crees que estas exagerando? Pensé que estarías contenta al ver que me aceptan.
    - Claro que me alegro Salvo, solo que ahora quien las aguanta.
    - ¿Siempre es así con los chicos que has traído?
    - Pues,…Nunca he traído a nadie…Eres el primero que las conoce…Por eso estaban desatadas.
    - ¿A qué te refieres?
    - Que querrán los pormenores de nuestra relación, si vamos en serio, etc. Nosotros recién estamos viendo que tal camina este niño como para que ellas quieran mandarlo a la
    - universidad.
    - A mí no me asusta que quieran estar pendientes, al final no entiendo porque te estresas, tú siempre logras mantenerlas a raya. Lo que hagamos o no, es cosa nuestra. Tienes que ser más tolerante y aprender a relajarte. – Salvador sintió que lo que ella le decía significaba que tomaba su relación en serio…era casi tan bueno como un te amo.
    - ¿Por qué carajo siempre tienes razón? Me llega.- Gala sabía que él tenía razón y que su actitud era infantil, pero no quería arruinar su domingo así que lo abrazó y dándole un beso en la mejilla le preguntó:
    - ¿Aunque si no fue una tortura china después de todo, sigue en pie la oferta?
    - Por supuesto, primero un baño largo y después usted mi ama, pide lo que quiera.
    - Creo que será un buen domingo después de todo.
    **********************************************************************
    Al día siguiente después del desayuno Gala dejó a Salvo directamente en el restaurante porque tenía reunión con el ingeniero y ella se fue al trabajo, no sin antes decirle que pasaría por su casa para cenar juntos cuando llegara.
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    El Diario de Gala
    Gala estaba sumergida de facturas y entregas atrasadas cuando se apareció Sofía haciendo un escándalo como siempre. Felizmente Quevedo no estaba, porque si no Gala hubiera escuchado su enésimo grito.
    - ¡Gala! ¡Desgraciada ni me llamas!
    - ¡Dios Sofi! ¿No puedes llamar como las personas normales? Estaba esperando mi refrigerio para ponerme al día contigo.
    - Ayy manita, eso de estar en las mieles del amor te descoloca del universo.
    Gala ignoró deliberadamente el tono burlón de Sofía porque sabía que tenía razón, en todo el fin de semana no la había llamado ni siquiera para contarle como había ido todo con Salvador. Odiaba pensar que se convertiría en esas tipas ridículas que porque tenían novio dejaban a sus amigas de lado. Eso sí que no estaba bien.
    - Tienes razón Sofi, perdóname. He estado tan absorbida con Salvo que me olvide de llamarte. Te lo compensare.
    - Pues no se diga más, mañana en mi casa. Solo nosotras, también tengo cosas que contarte.
    - ¿No quieres adelantarme nada? Espérame un rato y salimos a almorzar. Ya casi es mi hora.
    - Bacán, te espero en el restaurante de la esquina, voy pidiendo las cervezas.
    - Estoy trabajando…
    - Una no te matara, además la necesitaras para lo que te tengo que contar…
    - Está bien picaste mi curiosidad…Ahora déjame cerrar para irme a chismear contigo.
    Sofía salió tarareando contenta y Gala terminó de rellenar unas facturas para poder cerrar su oficina y la galería mientras se iba a comer. Los lunes siempre eran tranquilos, generalmente Quevedo no hacia acto de presencia hasta los miércoles, entonces se encerraba durante su proceso creativo y nadie podía molestarlo ni hablarle hasta que el mismo lo hiciera. Esos días eran los más estresantes, pero también los más emocionantes para ella, ya que adoraba ver como cobraban vida los lienzos.
    Gala entró al restaurante y encontró a Sofía saboreando su cerveza, alzó la cabeza y sonrió cuando se sentó frente a ella en la pequeña mesa para dos.
    - Espero que no te moleste, ya pedí el especial para las dos. Sé que tienes solo una hora así que al menos nos aseguramos que comas.
    - Por mi perfecto. ¿Ahora si me dirás cuál es el misterio?
    - Estas viendo a la nueva administradora de Sabores del Mundo.
    - ¿Qué? ¿Y tú trabajo?
    - ¿Mi súper chamba como anfitriona? Creo que los eventos automotrices y de centros comerciales sobrevivirán sin mí.
    - Jajajajaa es perfecto. No podría haber alguien mejor que tú para el puesto.
    - En realidad si…Tu lo harías mucho mejor, de hecho lo sugerí. Pero Salvo me dijo que ni por todo el oro del mundo dejarías la galería ni el cuartucho ese que llamas oficina.
    - ¿Salvo dijo eso?
    - Bueno lo del cuartucho lo digo yo. Pero sabes que es cierto.
    - No podría irme ahora, tenemos exposiciones programadas para dentro de dos meses y mi jefe esta como loco.
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    El Diario de Gala
    - Esa es la diferencia, tú amas tu trabajo Gala, yo odiaba el mío. Odiaba pararme como un maniquí sin cerebro y sonreírles a los viejos verdes que se me pagaban. Pero visto que no pude terminar la universidad, no es que tenía muchas opciones.
    - Agradece que al menos tuvieras la cara y el cuerpo para hacerlo, además no te quejes que había meses que ganabas más que yo.
    - Claro que no me quejo, solo te digo que ya estoy un poco grande para estar tantas horas de pie. Además me hace ilusión trabajar con Mauricio.
    - Estas templadaza. ¿Demás preguntarte como van las cosas con él? ¿O tomo tu cara de babosa como respuesta?
    - Jajaja…Digamos que creo que esta vez vamos en serio. Sé que es pronto para hablar de compromisos pero creo que el también piensa lo mismo.
    Recordó lo que Salvador le dijo el sábado en el restaurante, que Mauricio quería proponerle matrimonio a Sofía pero quería que sea una sorpresa.
    Ella sonrió y decidió no arruinarle la sorpresa a Mauricio, ellos habían sido tan lindos con Salvador
    y con ella que lo menos que podía era cerrar el pico y dejar que hiciera su magia en Sofía.
    - Otra vez te hablo y ni caso…Parece que ni el amor ni las encerronas con Salvo te quitan lo distraída.
    - Jajaajaa calla sonsa, estaba pensando en lo chévere que será irnos los cuatro a cenar o a pasear ahora que estarás hecha una ejecutiva. Solo espero no te olvides de los pobres ahora que serás una mujer tan ocupada.
    - Por favor, antes de que yo me olvide de ninguno de ustedes el infierno se congela.
    - Así me gusta…
    - Y no me contaste lorna. ¿Te gustó la sorpresa de Salvo?
    - Y la de ustedes querrás decir… Nadie había hecho algo así por mí jamás.
    - Lo sé.
    - Y también sé que si no fuera por ti nada de lo que estamos viviendo sería posible.
    - Naaa yo solo te puteo cuando lo mereces.
    - Gracias por todo.
    - Ahórrate el drama para mañana por la noche, te vienes a mi casa y nos reventamos las botellas de vino que me trajo mi primo de España.
    - Mejor cerveza, sabes que me mata el vino, es lo peor para mi migraña.
    - Entonces tú trae la chela y yo me tomo el vino. Le tengo ganas hace meses pero quería abrirlo para una ocasión especial.
    - Ok, mañana entonces, como los viejos tiempos.
    El resto del almuerzo lo pasaron entre bromas y chismes. Se despidieron con la promesa de mañana desquitarse semanas de abandono. Gala llego corriendo al trabajo sintiéndose más ligera, le había hecho mucha falta Sofía. Sabía que era exagerado ya que solo habían dejado de verse tres días pero ellas solían pasar cada noche una hora al teléfono antes de dormir contándose como habían sido sus respectivos días. Ahora con los chicos ocupando su tiempo, ya casi ni tenían tiempo para despotricar contra el mundo.
    Cuando finalmente llego a casa estaba tan cansada que casi olvida que Salvo venía a comer con ella. Dejando el cansancio de lado se metió a bañar y se puso un vestido sencillo de algodón. Se tomó su tiempo ya que el llamo y dijo que traía la pizza y la soda. Estaba colgando el teléfono con
    Cate cuando Salvador sonó el timbre, eran más de las ocho y estaba escogiendo la película.
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    El Diario de Gala
    - Hola amor. ¿Qué tal te fue? – Preguntó Gala mientras Salvador dejaba en la mesa la pizza después de darle un beso.
    - Bien, pensé que el ingeniero nos cobraría más por la ampliación de la recepción que sugirió Sofi pero al parecer quedo tan encantado con ella que decidió mantener el mismo precio y supervisar personalmente el desarrollo del proyecto. Fue un acierto ponerla a cargo, enamora a la gente y ni cuenta se da.
    - Jajajaja así, eso hace siempre. La odio jjajajajaja es tan linda que nadie sabe decirle que no.
    - Te mira con esos ojos verdes de cachorro y la gente, hombres y mujeres incluidos, hacen lo que ella quiere.
    - Si es cierto.
    - Siempre le he dicho que su talento esta desperdiciado, si yo tuviera su encanto, dominaría el mundo.
    - Jajajaja pues Dios es sabio y puso ese encanto en alguien menos peligroso para el universo.
    - Que payaso eres.
    - ¿Y tú para que quieres ser encantadora con todos? Debería bastarte conmigo. – Se lo dijo bromeando pero ella intuyó por su mirada que hablaba en serio.
    - Da lo mismo Salvo, jamás podría ser encantadora y complaciente con todos, estallaría en
    - menos de una hora. No me malinterpretes, admiro mucho a Sofía por su autocontrol y su
    - don de gente. Pero no es lo mío.
    - No, lo tuyo es ser un huracán con todos y no dejarles ver lo dulce que puedes ser.
    - Dijo esto mientras la abrazaba y besaba su pelo, Gala odiaba que la dejara muda y con la sensación de que era una niña caprichosa a la cual siempre guiaba. Cosa que quizás no era muy distinto a la realidad. Los pocos días que llevaba con Salvador le estaban enseñando a ser más tolerante, más relajada y a dejar ir poco a poco las defensas. Era difícil para ella admitir que quizás necesitaba más a Salvo de lo que jamás pensó.
    - Ahora comamos que se enfría… Odio la pizza fría. ¿Ya escogiste la película?
    - Sí. ¿No te dan miedo las de terror no?
    - ¡Por favor! No le digas a Mauricio que te lo conté, pero yo adoraba asustarlo cuando se quedaba en mi casa los fines de semana. Los viernes y sábados eran los únicos días donde nos dejaban ver tele hasta tarde y aprovechábamos para ver películas de miedo.
    - ¿En serio? – Gala estaba encantada de oírlo hablar de su infancia.
    - Si, veíamos siempre “Los cuentos de la Cripta” y una vez cuando terminamos de ver la repetición de El Exorcista, Mauricio que no la había visto nunca, no podía dormir y yo aproveche para moverle la lámpara de noche con hilo de pescar transparente mientras me movía como poseído jajajajaja.
    - ¡No te creo! Que malo, pobre, imagino el susto.
    - Pues sí, teníamos unos doce años y el pobre salió corriendo como si le hubieran prendido fuego a su cama. Se fue corriendo al cuarto de mis viejos, durmió con ellos y a mí me castigaron sin Nintendo una semana jajajaja.
    - ¿Tus papas lo quieren mucho no?
    - Lo adoran es como un hijo más, son muchos años de conocernos. Ti tío trabajaba para papa y era su mejor amigo, entonces cuando el murió, Mau veía a mi viejo como figura paterna.
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    El Diario de Gala
    - En cambio mi casa debe ser el único lugar en el universo donde Sofía es persona no grata.
    - ¿En serio? ¿Pero porque?
    - En realidad a mi mama le da lo mismo, es a Mariana que no le cae. Siempre pensó que era una “mala influencia” para mí.
    - Eso es ridículo. Pero si note en el almuerzo que no le cae Sofía…Es una pena, debería conocerla, se llevaría una sorpresa.
    - Lo sé, por eso ni caso les hago, ella ha estado más pendiente de mi felicidad que nadie, incluida mi hermana.
    - Bueno amor, con que tú sepas quien es realmente importante en tu vida y te ayude a siempre estar mejor, pues es cosa solo tuya.
    - ¿Te han dicho que para tener treinta y dos tienes la sabiduría de un anciano de setenta años?
    - Es lo más sexy que me han dicho…
    - ¿Cuándo dejes de burlarte de mí podremos ver la película?
    - Claro que si mi princesa. ¿Lista para asustarte?
    - Nací lista.
    Se acomodaron en el sofá con las gaseosas y el pop corn mientras los créditos de “El Aro” comenzaban. Gala había comprado esa película justo antes del viaje la había dejado ahí esperando verla después. Solo que con todo lo que paso ni ánimos tenia para ver películas ni nada. Pero ahora con Salvador a su lado comentando cada escena, (cosa que desesperaba a Gala) supo que no le hubiera gustado verla con nadie más.
    - No puede ser… ¿Es estúpida o se hace? ¿Por qué contesta el fuckin teléfono?
    - Cállate y deja ver qué pasa.
    - ¡Mira!
    Gala quería asesinar a su flamante novio, ella odiaba que hablen durante las películas, pero no podía dejar de reír de las estupideces que inventaba Salvador hasta en las escenas más dramáticas. No pensó que era tan divertido, ni que se llevarían tan bien. Quería aprovechar esos momentos y guardarlos en su memoria para siempre.
    Ella lo miraba y pensaba si podía ser verdad que fuera tan genial, tan perfecto para ella. Claro que tenía defectos, ella misma había gozado su carácter irascible y un poco déspota cuando lo había provocado. Sabía que podía ser más frio que el hielo si algo lo hería y que amaba a su familia y a sus amigos más que nada en el mundo. Pero sobre todo, que le había demostrado y lo hacía desde que estaban juntos, que la amaba y haría lo que fuera para saberla feliz y segura.
    Pero quería conocerlo mejor, quería saber que le gustaba, lo que lo hacía feliz y lo que lo sacaba de quicio. No imagino jamás involucrarse tan rápido emocionalmente con nadie después de lo de Diego. Y ahora que pensaba en él, le parecía que hubiera sido hace miles de años, no solo tres meses atrás.
    Se dijo que debía dejar las paranoias de lado y disfrutar el regalo que le había mandado su Ángel
    de la guarda por ser una que ya de desamores había conocido bastante.
    Sonriendo lo abrazó y escuchó resignada su opinión de cada escena durante 96 minutos.
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    El Diario de Gala
    - Y por el bien de la humanidad espero que no haya “El Aro 2”. – Dijo Salvador apagando el televisor.
    - A mí me dio pena Samara, a la pobre niña no la quería ni el perro…Al menos le hubieran comprado una vincha para sacarle las greñas de la cara.
    - Jajaajajaja pero ni miedo daba, me dio cólera que en lugar de ayudar a la niña la trataran como si fuera el Anticristo.
    - Eres demasiado bueno para esta época…
    - Y tú demasiado burlona para ser más de medianoche.
    - ¿Otra película o vamos a dormir? Estoy un poco cansada.
    - Vamos, pero no a dormir. – dijo levantándose del sofá y jalándola hacia el cuarto.
    - ¿Feeling lucky?
    - Every day princesa, evey day.
    *********************************************************************
    Al día siguiente Gala se apareció en el departamento de Sofía a las nueve de la noche en punto.
    Llevaba un six pack de cerveza, una bolsa gigante de papas fritas y unas ganas inmensas de pasar un poco de tiempo con su mejor amiga. Las dos solas sin trabajo, novios o delirios suicidas por ex enamorados sexualmente confundidos.
    Solas contra el mundo como cuando estaban en la escuela, siempre defendiéndose y soplándose las respuestas cuando la lorna de su profe de mate los dejaba solos para irse al quiosco a embutirse de rosquitas mientras toda la clase copiaba las respuestas directamente del libro y ella fingía no extrañarse de que toda la clase sacase veinte.
    Sofía le abrió la puerta con la botella de vino en la mano y con Alejandra Guzmán a todo volumen como fondo musical.
    - ¡Que comience la fiesta!
    - Jajajajaja solo somos las dos loca. – Dijo Gala destapando una cerveza.
    - ¿Y quién necesita más? ¡Entre tu, Alejandra y yo, dominaremos el mundo!
    - Y bueno,… ¿me dirás cuál es la noticia que no pudiste decirme ayer?
    - Gala, creo que Mauricio quiere que formalicemos.
    - ¿Y qué te hace pensar eso? ¿Te lo dijo?
    - No me ha dicho: “Cásate conmigo”, pero anoche me decía que cuando compremos una casa tenía que ser grande porque su mama querría venir los veranos a ver a sus nietos…La verdad estaba tan asustada que me quede con la sonrisa de estúpida congelada en la cara. Y creo que lo interpretó como que estoy de acuerdo.
    - ¿No te quieres casar con él? ¡Pero si ayer en el almuerzo me dijiste que tú querías algo más serio! ¡Quién te entiende! ¡Gata Flora!
    - ¡Pensé que tú! ¿O acaso te sientes lista para casarte con Salvador? Me encanta Mauricio, siento que me estoy enamorando de él, pero me parece que se está poniendo un poco intenso y eso me asusta.
    - A ver…De nuevo: ¿Pero no eres tú la que dice siempre que ya se le está pasando el tren?
    - ¿La que canta ¡chu chu!? ¿Que querías un hijo antes que nos invadan los ovnis?
    - ¡Sí! Pero no quiero cometer el error de acelerar las cosas y cagarla.
    - ¿No eres tú, la misma que me dijo en Cancún que las oportunidades se aprovechan? Pues sigue tu consejo y hazlo…Al máximo te divorcias.- Dijo Gala cogiendo una papita y abriendo otra lata.
    - ¿Tú crees? No quiero terminar como Liz Taylor con más divorcios que relaciones buenas.
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    El Diario de Gala
    - Olvídalo. Ni eres Liz Taylor ni podrías jamás aguantar más de un marido. Aunque quieras ocultarlo, serás mujer de un solo hombre y creo que ese hombre tiene los ojos grises y la cara de angelito…
    - Awwww ¿verdad que es lindo? Me parece mentira que los hallamos conocido apenas hace tres meses…Ese viaje fue lo mejor que nos pasó.
    - Si, cada día me convenzo más.
    - ¿Y cuándo piensas presentarle a tu familia?
    - ¿No te conté? Almorzamos con ellas el domingo.
    - ¿Qué? ¿Y cuándo pensabas contarme? ¿Cuándo Mariana me invitara a mí? ¡Ósea, nunca!
    - Relájate amiga, no lo planeamos. Me llamó mi vieja cuando estábamos en la exposición y me dijo que fuera a comer con ellas. Le dije que estaba ocupada, me pregunto si contigo y
    - Como Salvador estaba pegado a mí como lapo oyendo cada palabra, tuve que responder la verdad. Que estaba con mí enamorado…. ¡Uff para que dije eso!
    - Jajaajajaa me imagino todo lo que te preguntaban:” ¿Quién es? ¿Lo conocemos? ¿Es real? ¿Lo pediste por internet? ¿Cuándo lo traes a la casa? “
    - ¡Eso y más!…En fin, como el oía todo me susurraba: “diles que sí, que vamos.” ¡Lo quería matar! Pero bueno, al final fuimos y lo peor es que les cayó bien.
    - ¿Lo peor? ¿Cómo que lo peor? – Preguntó Sofi confundida.
    - ¡Sí! Si les hubiera caído mal al menos me dirían de mandarlo al diablo y no me molestarían más….En cambio cómo se las metió al bolsillo no me dejaran respirar.
    - Eres una exagerada, tienen mejores cosas que hacer que vivir pendientes de ti.
    - Espero que tengas razón.
    - Contrariamente a la creencia popular…El mundo no gira alrededor de Gala Gavioli
    - Jajajajajaja que estúpida eres Sofía Ibáñez casi Quintero…
    - ¡Ni lo digas!
    - Dios relájate, déjate llevar y no pienses tanto.
    - ¿Tú me dices que me relaje? ¿Qué me deje llevar? ¿Quién eres tú, Hippy Zen y que hiciste con mi mejor amiga? – Sofía la sacudía teatralmente de los hombros mientras Gala no podía respirar de la risa.
    - Jajjajajaa eres una anormal, déjame. ¿Tan difícil se te hace verme relajada?
    - Si…es casi imposible para mí el ver que en menos de dos semanas hayas dado un cambio tan radical…Ya no estas paranoica, no piensas tan mal de la gente….¡Y encima me dices tú, (Que eres la tensión con patas) que me relaje! ¡Se supone que hacemos equilibrio porque tu eres la loca histérica y yo la linda y relajada! No sé si me gusta este cambio. –Bromeo Sofía al tiempo que rellenaba peligrosamente la copa de vino.
    - ¡Basta! Parece que al final voy a tener que tomar de ese vino tuyo porque se me termino la chela. – Gala señaló su última lata vacía haciendo pucheros.
    - De eso nada,…Te compre un six pack más…Imaginaba que nuestra charla tomaría su tiempo así que mejor estar preparadas. Anda tráelas.
    - Tan linda la Sra. Quintero como me conoce.... – Canturreaba Gala.
    - ¡Ya cállate y anda! – Dijo lanzándole un cojín en la cabeza mientras Gala iba a la cocina riéndose como idiota.
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    El Diario de Gala
    Ella entro a la cocina y saco de la nevera las latas y las llevo a la sala donde Sofía hacia unos pasos de baile dignos de una maestra. Viéndola dar saltos y cantar con su desafinada voz, Gala se sintió muy feliz. Le había hecho mucha falta este tipo de encuentros. Mientras Sofía seguía asesinando la canción de Madonna “Crazy”, ella recordaba lo mucho que siempre le gustó la casa de su amiga, grande y amplia, muy diferente a los departamentos en los que siempre había vivido.
    Ella solía quedarse casi cada fin de semana desde que tenían trece años. Y a pesar del tiempo separadas mientras ella estuvo en el extranjero, jamás perdieron el contacto. Se escribían casi a diario y se llamaban religiosamente todos los domingos. Estuvieron siempre apoyándose, dándose aliento y espantando la tristeza. Sofía estuvo ahí para cuando murió el papa de Gala, ella se quedó con Sofia una semana completa cuando murió su abuela, aguantó sus cambios de humor y frustración cuando sus padres se divorciaron. Y Sofía fue la única persona que jamás juzgó la relación con Diego. Además la apoyo cuando quiso vengarse.
    Eran amigas a prueba de balas.
    - ¿Qué te pasa? Me asustas cuando estás tan callada. – Sofía la miraba son una sonrisa.
    - No pasa nada sonsa, solo pensaba lo mucho que te quiero.
    - Awww….ok, deja el drama. No quiero que me hagas llorar…olvidaba que cuando chupas te pones sensiblera.
    - Que mata pasiones eres jajjjajajaa.
    - Entonces Gala…Que empiece lo bueno… ¿Qué tal se mueve “ahí” tu galan? Tiene una cara de ser bravo…
    - Jajajajajaja ¡que te importa!
    - Ya no te hagas la estrecha…Cuéntame y yo te digo de Mauricio.
    - ¿Y a mí que me importa lo que haces con él?
    - ¿Por qué te gusta hacerte la mojigata si las dos sabemos que eres una zorra? Ahorra saliva y cuenta… ¿Tamaño?¿Medium, small, large, extra large,…extra small? – Dijo eso con una cara de horror que hizo reír a Gala.
    - Jajajajajaa el burro hablando de orejas…. ¿no me dejaras en paz no?
    - ¡NO!
    - Ok, ok… digamos que un respetable medim. Nada tipo fenómeno porno…Entra bien por todos lados jajaajaja. - Ella le guiñó un ojo.
    - Jaajajajaja ¡ok! ¡Bien ahí!
    - Ahora tu….
    - Bueno te sorprenderá saber que nuestro dulce amigo Mauricio cuenta con una respetable y bien equipada herramienta large. – dijo Sofi con su mejor cara de inocencia.
    - Jajajajjajaa ¡no way! Mira tú… ¿Quién lo diría? Con la carita de sonso que tiene.
    - Son los peores…Hay días en que no puedo ni orinar…
    - Que ordinaria eres jajajajaja...Y bueno ahora que me has arruinado la amistad con Mauri creo que me podemos ir a dormir….
    - Jajajaja que hablas oye…
    - Después de lo que me dijiste no podre verlo a la cara sin pensar en “eso”…. ¿Cómo hare para aguantarme la pregunta: “¿no te incomoda cruzar las piernas”? jjajajajaa
    - Jajajajajaja eso porque eres una enferma.
    - Jajaajjajajaa ¿de quién lo habré aprendido?
    - En serio… ¿tú crees que los chicos no hablan de nosotras? ¿De lo que hacemos o como lo hacemos?
    - ¿Dios porque eres así? Ellos son unos caballeros, dudo mucho que hablen de nosotras.
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    El Diario de Gala
    - Y tú pareces una quinceañera virgen…Serán muy lindos, educados y nos respetaran mucho, pero siguen siendo hombres…Y los hombres hablan. ¿Sino donde crees que están ahora?
    - Pues yo hable con Salvador antes de venir y me dijo que seguía en el restaurante y de ahí se iban a comer y tomar algo con Mauri…. ¿Tú crees que estén hablando de nosotras?
    - ¿Ay amiga, tú eres boba de nacimiento o prácticas para las Olimpiadas? ¡Claro que están hablando de nosotras?
    - Pendeja. ¿No eres tú la que me dice que no me crea el centro del universo?…Estarán hablando del negocio.
    - ¿Del negocio? Ja, de eso hablaran la primera hora. Después de la segunda cerveza hablaran hasta por los codos de nosotras.
    - Eres de lo peor.
    - Ya verás que es cierto.
    Y como siempre, Sofía tenía razón. Solo que no en el sentido que ella pensaba.
    *******************************************************************
    Al otro lado de la ciudad, mientras sus novias tomaban y chismoseaban, los chicos se relajaban con una cerveza en el pub:
    - ¿Y cómo van las cosas con la fiera?
    - Deja de decirle fiera a mi enamorada por favor Mauricio.
    - Jajajajajaa pero si le queda perfecto, no es nada malo hermano. Ella tiene carácter, eso te encanta.
    - No voy a negar que me enamore de su fuerza. Pero son sus debilidades las que me gustan más ahora.
    - ¿A qué te refieres?
    - Que debajo de toda esa energía y esa ironía, ella es muy dulce. Me encanta.
    - Nunca te había visto así por ninguna flaca, ya te pusieron el lazo.
    - Jajajajaja mira quién habla…Al menos yo no ando cargando un anillo de compromiso hace tres días sin saber si lo recibirán con un beso o me lo tiraran en la cabeza por intenso.
    - ¿Crees que me estoy apresurando?
    - Mira Mau, no soy nadie para decirte si corres o no. Sobre todo cuando después de conocer a Gala por menos de cuatro días, vendí mi departamento y te arrastre a Lima para estar cerca de ella.
    - Oye si,…pero no importa, yo igual pensaba venir. Sofia me mata. Esa flaca es increíble.
    - Es preciosa y muy divertida…Yo no estaría muy preocupado bro, se nota que esta templada.
    - ¿Tú crees?
    - Por supuesto, según Gala, nunca la había visto así con nadie.
    - Tienes que ayudarme a prepararle algo especial a Sofía para pedirle la mano.
    - ¿Tienes alguna idea?
    - Varias, pero no quiero la clásica de tirarle el anillo en la copa, porque con lo atolondrada que es ella, hasta se traga el anillo.
    - Jajajajajaja ok, pensemos.
    - No tenemos mucho tiempo, quiero hacerlo este sábado. Tenemos casi cinco días para planearlo.
    - Entonces pensemos rápido.
    ***********************************************************************
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    El Diario de Gala
    Gala y Sofía se levantaron al mismo tiempo con el escandaloso timbre de la alarma de Sofi.
    Riéndose como una cretina lo apagó y Gala corrió a la ducha mientras Sofí se arrastraba de la cama y ponía la cafetera.
    Se habían ido a dormir casi a las cuatro y eran las siete y cuarto. Lo cual les decía que no habían dormido ni tres horas y media así que estaban con sus merecidas caras de juerga.
    Gala seguía en la baño secándose el cabello y Sofía aprovecho para hacer la cama y elegir ropa adecuada para la reunión que tendrían a las diez con los del municipio para los permisos.
    Salvador le había dicho que no se preocupara, que fuera con lo que fuera seguro los iba a encantar.
    Le gustaba el enamorado de su mejor amiga, sabía que era el responsable del nuevo brillo en Gala, esa nueva actitud positiva y llena de fe que tenía ahora. Le gustaba molestarla, pero por nada del mundo deseaba que volviera a ser la persona triste y tensa de los últimos meses.
    Estaba segura que el nombre no lo tenía por las puras: había sido el “salvador” de Gala.
    Para cuando Gala salió del baño ya maquillada y se vestía con la ropa que su amiga le había dejado en la cama, visto que no había traído y tenía que irse directamente al trabajo, Sofía se metía a la ducha dejándole el café servido con sus dos aspirinas.
    Gala sonrió tomando el café, aunque se hiciera la dura Sofía era siempre protectora y maternal.
    Ella no tenía dudas que serían una estupenda esposa y madre, aunque ahora se muriera de miedo al pensar en eso sabía que Mauricio con su carácter dulce y relajado, era el equilibrio perfecto para su alocada y dulce amiga.
    ****************************************************************
    XIII. No hay Rosa sin Espinas.
    Los días pasaban rápidamente para Gala. Entre acompañar a los chicos a supervisar los arreglos al restaurante, la elección del staff y el trabajo en la galería, apenas y tenía tiempo para dedicar a la organización de la exposición que llevaba meses preparando e iniciaría muy pronto. Aquella que su jefe le hizo jurar que quedaría espectacular y que lograría juntar a los mejores críticos de arte de la ciudad. Gala se rompía el cerebro tratando de juntar la fecha con la llegada de Brian Russo, uno de los mejores críticos de arte moderno de los últimos años.
    Según las fotos y las reseñas que había leído de él, Russo era un brillante y apuesto profesor de Historia del Arte de la New York University. A pesar de su juventud había logrado cierta fama y respeto gracias a sus conferencias y su exquisita colección de obras. Gracias a sus acertadas críticas a pintores locales que publicaba en el diario de la Universidad, el New York Times lo había contratado para la columna de “Nuevos talentos”. Así que ahora a sus treinta y cuatro años viajaba por todo el mundo asistiendo a las exposiciones de arte recopilando información para su columna
    y su flamante trabajo como cazatalentos para un excéntrico millonario.
    Y aunque su jefe le dijera que él era Santiago Quevedo y que por nada del mundo necesita que un “mocoso new yorkino sin talento” le dijera si su obra era o no buena, Gala sabía que toda esa agresividad escondía la inseguridad de no gustarle a Russo.
    Ella fingía darle la razón mientras se la pasaba mandando correos y pidiendo favores a los contactos en el mundo del arte para averiguar donde se hospedaría el crítico. Quería mandarle una invitación y probarle a su jefe que ella realmente creía en él.
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    El Diario de Gala
    Exhausta estaba colgando el teléfono con la encargada del aperitivo de bienvenida que se daría en el salón principal de la galería, después de media hora regateando los precios para mantenerse dentro del presupuesto, cuando un bip le anuncio que tenía un correo nuevo. Sin mucho entusiasmo abrió el correo esperando encontrar solo publicidad y casi se cae de la silla al ver el remitente: Brian Russo.
    Pensó que era una broma de mal gusto y sin estar muy convencida comenzó a leer. Estaba escrita en un aceptable español y en ella decía que una pintora peruana amiga suya le había hablado de Quevedo y que le interesaría conocer su obra.
    Gala no daba crédito a sus ojos, pensó que tenía la mejor estrella del mundo y agradeció al cielo que Russo fuera tan sencillo y disponible. Casi se esperó un patán engreído como decía su jefe.
    Al final decía que esperaba una invitación a la exposición en su hotel. Añadía la dirección del hotel y el día y hora de llegada, además de los números de contacto durante su estadía en Lima.
    Salió de su oficina dando brincos y gritando:
    - ¡Sí! ¡Por fin! ¡Soy lo máximo!
    - ¿Quieres gritar más fuerte niña? Creo que no te oyeron en Tailandia. – La fría voz de Quevedo reportó a Gala a la realidad.
    Recuperando la compostura pero sin perder el buen humor le contestó:
    - Lo siento Santiago, me emocione…Pero es que tengo buenas noticias.
    - ¿Y cuáles serían esas buenas noticias? Y apúrate que no tengo tiempo que perder, tengo que terminar el último cuadro y no falta nada para la exposición.
    - Ya termine de organizar todo para la exposición, todo quedo dentro del presupuesto y además gracias a que logre que nos hicieran un veinte por ciento de descuento, mande imprimir los trípticos con la información de las obras, precios y una breve biografía del artista, ósea tú.
    - ¿Y por hacer tu trabajo estas tan contenta?
    - No, no solo por eso. – En momentos como ese Gala ponía a prueba todo su autocontrol y los ejercicios de relajación mental que tanto había leído en libros de autoayuda y que nunca parecían funcionar con ella.-
    - No Santiago, estaba contenta porque te iba a decir quién quiere conocer tu obra.
    - ¿Todo el Perú?- Quevedo podía ser pesado e insoportable cuando se lo proponía. Y hoy parecía ser uno de esos días.
    - Claro que si…. – ella lo miro con fingida simpatía y continuo.- Pero me refiero a alguien en particular, alguien importante.
    - ¡Habla ya Gala o usare tu lengua para colgar el cuadro principal!
    - ¡Bueno ya! Brian Russo me mando un correo pidiéndome que le mande una invitación a la exposición porque una amiga suya le había hablado muy bien de tu obra.
    - ¿En serio? ¿Brian Russo te escribió? ¿El mocoso new yorkino? – Quevedo quiso fingir indiferencia pero fracasó cuando le tembló la voz.
    - ¡Sí! Mañana sábado llega y le voy a dejar la invitación personalmente en el lobby de su hotel.
    - Pues si dale, dejémosle que vea un verdadero talento. Bien pensado, hay que demostrar que tenemos clase. Invítalo.
    - Es un hecho.
    158
    El Diario de Gala
    Eran las ya casi las nueve y diez de la noche y Salvador estaba en la puerta del restaurante viendo a Gala estacionar su viejo Toyota y preguntándose como ella siendo tan maniática y segura podría andar tan campante en una trampa mortal como esa. Daba la impresión que la dejaría botada en cualquier esquina y eso le daba temor, por eso insistía en llevarla y recogerla. Pero ella siendo tan terca y orgullosa como era, prefería ir y venir sola. Decía que no quería estar condicionada a los horarios de Salvador ni que él tenía que limitarse por ella.
    Había días en que no tenía horario de salida de la galería y más ahora con lo de la exposición. Gala salió del coche y dando como siempre un portazo abrió los brazos al ver a Salvo.
    - ¡Por fin! Estoy muerta.
    - Ya era hora amor, llevo esperándote más de cuarenta minutos.
    - Te llame, te dije que me iba a demorar. Además ya sabes el tráfico como esta, salir del centro hasta Miraflores es casi una misión para rápidos y furiosos.
    - Tienes que hablar con tu jefe, no puedes salir tan tarde y sola de allá, es peligroso.
    - Tranquilo Salvo, llevo haciéndolo más de dos años y jamás he tenido problemas. ¿No seas paranoico si?
    - Es que me preocupa que salgas sola de noche del centro y más con esa bomba de tiempo que llamas carro. – Salvo continuaba mientras ingresaban al restaurante y entraban en la oficina.
    - No te burles de chérie, son más de tres años que estamos juntos y aunque tose un poquito solo me ha dejado botada una vez. Y fue casi llegando al grifo así que no cuenta. – Ella escuchaba y volteaba los ojos mientras calentaba la comida que les había dejado preparada Mauricio en el microondas.
    - Por favor Gala ¡Que lo llames chérie no significa que no te dejara botada! Al menos considera cambiarlo por otro más nuevo… ¿De qué año es, 1970?
    - No seas gracioso… Es del ‟93 y funciona perfecto así que aún no lo cambiare….Tiene una onda retro que va conmigo…Además no todos podemos permitirnos una camioneta BMW del año.- Gala fingió seriedad pero sonrió al ver las mejillas de Salvo encenderse.
    - No te digo que te compres un Audi A3, solo un carro más confiable…Además la camioneta fue un regalo de mi abuela, no la compre yo.
    - Wow take it easy amor, estaba bromeando. No tienes que justificarte ni conmigo ni con nadie. No es un pecado tener dinero, ¿Cuál es el roche? ¡Ya quisiera yo avergonzarme de eso!
    - Ya lo sé… Y tú no cambies de tema, solo que no me siento bien dejándote andar por ahí con esa licuadora que llamas carro.
    - Deja de insultar a chérie que se ofende y además llego antes que tú.
    - Llego antes que Cristo…- Ella lo miro con rabia - . Al menos podrías dejarme ayudarte con la
    - inicial de uno más moderno.
    - Salvador, no llevamos ni dos semanas. Sé un novio normal y limítate a invitarme a comer y al cine. Ya más adelante si el negocio camina bien tendré tiempo de desplumarte. – dijo Gala sonriendo burlonamente y lanzándole una bola de servilleta en la cara.
    - Jajajajajaa caramba nunca se puede hablar en serio contigo.
    - No, es muy aburrido hablar en serio…Créeme que no querrás verme hablar en serio…
    - Además quiero poder decidir cuándo, cómo y qué quiero hacer con mis cosas yo misma.
    - Está bien, cambiemos de tema. Pero la conversación queda pendiente…
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    El Diario de Gala
    - Si tú lo dices.
    - Mañana sábado es la gran noche.
    - ¿Qué gran noche?
    - Mañana Mauricio se le declarara a Sofía.
    - Pero si llevan juntos desde que se conocieron…Ohhh te refieres a “la declaración”. Le pedirá matrimonio.
    - Tanta chamba te pone lenta…- dijo Salvador mientras llevaba los platos a la cocina.
    - Y ahora te cuento lo que paso, ya que hablamos de eso…Pero termina primero de contarme que ha planeado Mauricio.
    - Pues mañana a las siete de la noche tenemos que estar en casa de Sofía con la cena y llevarle las flores.
    - ¿A las siete? Pero de eso quería hablarte, a las siete es mi reunión con Brian Russo en el bar de su hotel. Tengo que llevarle la invitación.
    - ¿Y desde cuándo para llevar una invitación tienes que ir al hotel de nadie? ¿No podías simplemente enviarla por correo?
    - ¿Estás haciendo una escena de celos por un tipo que ni conozco?
    - No Gala, solo que no entiendo porque tendrías que ir a su hotel. Pero bueno si es por eso se la entregas y después nos vamos donde Sofi.
    - No puedo. El tipo me dijo que nos tomaríamos una copa de vino en el bar del hotel, quiere que le cuente sobre Quevedo y saber si vale o no su tiempo. Y además seria poco profesional aparecerme con mi enamorado.
    - ¿Y cuándo pensabas decirme que tenías una cita? – Salvador estaba visiblemente molesto pero contenía su carácter.
    - Que cita ni que nada. Es trabajo. T-R-A-B-A-J-O. Y no lo puedo chotear porque después de mover cielo y tierra para que el bendito critico viniera a la exposición, tener la suerte que sea EL quien me contacte y me pida venir, pues lo siento pero no dejare pasar esto por nada.
    - Pero Mauricio nos necesita.
    - Amor lo siento, pero así como el restaurante es importante para ustedes, esta exposición y lo que representa es el mundo para mí. Además creo que Mauricio necesita hacer esto solo, no necesita que sus amigos vayan a hacerles porras. – Gala rogaba que con esa lógica Salvador no insistiera más o terminarían teniendo su primera pelea. Y conociéndose, no sería nada lindo.
    - Está bien, no me gusta pero lo acepto. – Salvador parecía estar pensando lo mismo ya que cedió en su intento de convencerla. – Solo dime una cosa…- ¿Este tipo Brian, es viejo, joven, soltero, casado...gay?
    - Ni idea de sus preferencias pero imagino que será gay como casi todos los del medio. –Gala trataba de recordar lo que había leído de él, pero no recordaba nada de su vida privada. Tampoco sabía si era o no gay. Solo pensó que no era el caso de poner más paranoico a Salvador, ya bastante le estaba costando aceptar que le habían robado parte de su noche del sábado.
    - Bueno, en ese caso no creo que te demores mucho. ¿Te importa si te espero en tu casa?
    - ¿No creo que llegues más de las diez no?
    - Me encanta ver la sutileza que tienes para controlarme.
    - ¿Qué acaso no puedo esperar a mi enamorada en su casa mientras llega de su cita con un cliente? – dijo Salvador con cara de inocencia.
    - Mira si eso te hace sentir mejor y calma tu paranoia me encantara contarte todo cuando llegue a la casa. Sabes mejor que yo dónde está la llave.
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    El Diario de Gala
    - Ahí estaré…
    - No pensé que fueras celoso.
    - No lo soy.
    - Si claro.
    - Bueno déjame llamar a Mauri para que organice el plan B ya que no podremos ayudarlo.
    - ¿Y cuál es el plan B?
    - Es menos elaborado que el A pero hará que Sofía se decida convertirse en la Sra. Quintero.
    - Cuéntame de que se trata.
    - Escúchame y por una vez en tu vida no me interrumpas.
    ***********************************************************************
    Al día siguiente Salvador se fue temprano con Mauricio para ultimar los toques de su declaración dejando a Gala con el desayuno en la cama. Ella estaba emocionada por el plan de Mauricio y nerviosa por el encuentro con Russo.
    Terminando de desayunar se pasó la mañana preparando un folder con fotos de las mejores obras de Quevedo y los recortes de los periódicos donde hablaban de su trabajo. Esperaba de corazón impresionarlo o lograr al menos que no hiciera leña a su jefe en la columna.
    Para cuando termino con todo ya eran más de las cinco de la tarde y apenas tenía tiempo de arreglarse y salir antes que la agarre el tráfico del fin de semana.
    Escogió un elegante conjunto de pantalón y chaqueta beige que la hacían sentirse cómoda y profesional, se maquillo discretamente y recogió su largo cabello oscuro en una cola alta.
    Dándose una mirada en el espejo antes de salir, se dijo que lucía segura y bastante decente.
    Esperaba que Russo fuera amable y sencillo como parecía al teléfono cuando lo llamo al hotel para confirmarle el encuentro en el hotel.
    Respirando hondo metió su folder bajo el brazo y salió de la casa rezando para que todo fuera como esperaba.
    Llego al hotel faltando diez minutos para la cita. Aprovechó el tiempo para acomodarse en la barra
    y ordenó un agua mineral, era una reunión de trabajo y quería mantener la cabeza fría, además no creía que tardaría mucho. Estaba dando el primer sorbo cuando lo vio llegar.
    Iba vestido tan casual que Gala se sintió ridícula con su traje. Llevaba unos jeans Armani con una camiseta polo y lucia mucho más joven personalmente. Tenía que reconocer que era muy apuesto, mucho mejor que las fotos.
    Se acercó a la barra y preguntó por Gala, ella se puso de pie tan rápido que casi derrama su bebida.
    - Sr. Russo, es un honor conocerlo, soy Gala Gavioli de la Galería Monterrey. – Dijo tocándole el hombro y tendiéndole la mano.
    - El placer es mío, pero llámame Brian. Somos casi de la misma edad creo. – Dijo en un perfecto español. Le estrecho le mano y le indico una mesa. Espero educadamente que se sentara y después hizo lo mismo.
    - Pues si por supuesto Brian, es un placer conocerte finalmente. He seguido de cerca tu trabajo.
    - ¿En serio? No imagine jamás que mi fama se extendiera hasta aquí.- Cualquiera hubiera tomado eso como falsa modestia, pero Gala supo mirando su expresión sorprendida que era sincero.
    - Pues créelo, eres bastante respetado en el mundo del arte gracias a ese don para encontrar tesoros escondidos en los lugares más inesperados.
    - Bueno gracias, pero no quiero que hablemos de mí.
    - Cuéntame de ese jefe tuyo. He oído que es tan talentoso como volátil.
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    El Diario de Gala
    Gala sintió el deseo de defender a su jefe pero se dio cuenta que Brian era un tipo listo y seguramente habría investigado quien era Santiago Quevedo antes de arriesgarse a recibir a la
    Asistente de un artista que tal vez no valiera la pena. Decidió decir la verdad pero dorando un poco la píldora.
    - Bueno puede ser exigente e impetuoso pero para ser el mejor necesita estar rodeado de lo mejor. Estoy segura que te encantara su trabajo. Me tome el atrevimiento de adjuntar a la invitación una pequeña reseña de sus obras y de los reconocimientos que ha obtenido hasta ahora. – dijo tendiéndole la carpeta.
    Se la pasaron hablando de arte y conversaron animadamente sobre el trabajo de Gala en la galería. Finalmente Brian le dijo:
    - Bueno, debo admitir que me impresionas Gala. O quieres mucho a tu jefe o adoras tu trabajo. – Russo abrió la carpeta y miro atentamente las hojas y los recortes.
    - Pues digamos que un poco de los dos. Además creo en su talento, lo admiro mucho.
    - Pues si es la mitad de bueno de lo que tú crees, me basta para ir. Cuenta conmigo para la exposición.
    - ¿En serio? Es genial, veras que te encantara.
    - Él debe adorarte, tiene suerte de tenerte. – Dijo sonriéndole de una forma que ella se sintió incomoda. Parecía que no era gay después de todo.
    - Sí, claro. Es un buen jefe.- Casi tuvo miedo que la nariz comenzase a crecerle como Pinocho.
    - Entonces nos veremos de nuevo el próximo jueves en la exposición.
    - Claro que sí. Gracias por tu tiempo. – Gala se puso de pie extendiéndole la mano.
    - ¿Te vas tan pronto? –Russo no parecía tener mucha prisa en soltarle la mano cosa que comenzó a ponerla nerviosa.
    - Si, lo siento me están esperando en casa.
    - ¿Un novio?
    Gala pensó que era una pregunta demasiado personal y fuera de lugar para un desconocido y soltando su mano respondió nerviosamente:
    - Si…y no quiero llegar tarde, ya sabes como es. – Gala estaba ansiosa por irse pero no quería ser maleducada con él después de que la reunión había ido tan bien. Pero Brian empezaba a ponerla extrañamente nerviosa.
    - Pues es una lástima, tengo la impresión que nos llevaríamos bien. – Russo se lo dijo cogiéndole la mano. Aquel gesto le hizo querer salir pitando de ahí, pero trato de mantener un tono casual y educadamente le estrecho la mano como despedida.
    - Ahh…bueno pues…Gracias por tu tiempo Brian, te esperamos el jueves. Un placer conocerte. – Dijo aquello y cogiendo su cartera se apresuró a la salida con el corazón latiéndole a mil.
    Brian la observaba salir a toda velocidad del bar y pensó sonriendo que la Srta. Profesionalidad era más interesante que las insulsas fotos de las obras de Quevedo. Tal vez con un poco de suerte lograría que la linda asistente de aquel mediocre termine en su cama. Con ese pensamiento, aparto la carpeta con desprecio y levantando la mano para pedir un trago, se dispuso a disfrutar su primera noche en aquella desconocida y pintoresca ciudad.
    ******************************************************************
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    El Diario de Gala
    Gala salió del carro dando su habitual portazo repitiendo aún la escena en el bar. Estaba segura que no le había dado pie a Russo para hacer ese comentario tan fuera de lugar. Además estaba enojada consigo misma por haberle demostrado que se había puesto nerviosa. No podía negar
    que era agradable y más guapo en persona que en las fotos, pero ella tenía estaba fascinada con
    Salvador y nunca mesclaba negocios con placer. Además tampoco es que había tenido muchas oportunidades para eso, generalmente los hombres que conocía o eran casados o eran gays así que siempre se sintió segura por esa parte. ¡Y para ser honesta jamás había sido el tipo de chica que camina y los hombres caían como cucarachas fumigadas! La miraban y jodían pero ahí moría, aparte de Salvador, otros nunca habían sido capaces de grandes esfuerzos por ella. Tal vez pensaban que era de alto mantenimiento y no valía el esfuerzo. O tal vez era esa filosa lengua que no sabía controlar lo que mantenía en línea de fuego a los hombres.
    Se decía que no dejaba de ser irónico que cuando finalmente encontraba alguien ahora le salieran otros pretendientes…Y no solo cualquier pretendiente, el mismísimo Brian Russo. Se dijo que quizás sería el nuevo perfume Dior o el bendito radar que parecían tener algunos hombres cuando una se encuentra comprometida en una relación.
    Cuando estuvo sola durante meses no le preguntaban ni la hora, pero desde que estaba con
    Salvador le habían pedido dos veces su número y la miraban más en la calle. Otra vez la ironía del Universo.
    Entró en casa suspirando y decidió dar por terminado el encuentro con él. Quería concentrarse en
    Salvador y no pensar en lo que vio en los ojos de Russo ni en el incómodo cosquilleo que sintió cuando estrechó su mano.
    - Por fin llegaste, me estaba quedando dormido. Pensé que no vendrías nunca. – Salvador abrió sus brazos para recibirla sonriendo como un niño y ese gesto la llenó de ternura.
    - Que exagerado eres, no me demore nada… - Ella se acercó y lo abrazó.
    - Pero funcionó, vendrá el jueves a la exposición.
    - Perfecto, no dude en que lo harías. ¿Y cómo se portó ese tal Russo? Vi sus fotos por internet. ¿Es joven y soltero no?
    - ¿Lo gogleaste? – Pregunto mientras se ponía el pijama y se acostaba a su lado en la cama.
    - Pues sí, tenía curiosidad…No estoy celoso por si acaso.
    - No por supuesto – Le dijo burlonamente - El tipo es agradable, conversamos, le explique la
    - obra de Quevedo, tome una copa de agua mineral y me vine. Fin del cuento.
    - ¿Trato de afanarte?
    - ¡Ay claro que no! - Gala contestó demasiado rápido y demasiado alto, cosa que hizo que Salvador la mirara con sospecha.
    - ¿Te dijo algo?
    - No claro que no, ya te dije. Más bien cuéntame que sabes de lo de Mauricio y Sofía. – Gala no sabía bien porque, pero quería cerrar el tema de la reunión con Russo.
    - Bueno vamos a comer, te prepare un guiso.
    - Wow guapo y hacendoso…Que suerte la mía. – Ella le tomó la mano y salieron a la cocina.
    No quería pensar en porque se había puesto así con él. Era algo que profundizaría por la mañana cuando estuviera sola. Ahora quería concentrarse en lo que debía ser la noche más romántica en la vida de su mejor amiga.
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    El Diario de Gala
    Mientras Gala y Salvador cenaban y conversaban hasta dormirse como una vieja pareja casada,
    Mauricio estrechaba entre sus brazos a su flamante prometida.
    No podría olvidar ni un millón de años la expresión de sorpresa en el bello rostro de Sofía cuando en el restaurante con vista al mar donde la llevó a cenar, fingió que se derramaba la camisa con vino y disculpándose fue al baño a limpiarse regresando a la mesa con un violinista y mientras tocaba su melodía, él se arrodillaba junto a ella con el anillo y la camiseta que llevaba debajo de la camisa que decía: “SOFIA CADA DIA CONTIGO ES UN SUEÑO Y QUIERO QUE SOÑEMOS X
    SIEMPRE… ¿TE QUIERES CASAR CONMIGO?”
    Él estaba con el corazón en la garganta mientras ella asimilaba la sorpresa, pasaron unos veinte segundos que fueron una tortura para él, hasta que ella se echó a sus brazos y llorando le dijo que sí. Mauricio casi pensó durante esos segundos que lo rechazaría, pero ella estaba tan feliz y tan emocionada con el anillo que olvido rápidamente las tensiones del día.
    Salvador tenía razón, esa forma de pedírselo fue aún mejor que la que tenía pensado primero. Él quería llenar su casa de flores y esconder el anillo debajo de la almohada. Pero Gala le dijo que eso de llenarle la casa de flores era casi igual a lo que habían hecho con ella el día que Salvador y ella
    se hicieron novios así que dijo que Sofía lo tomaría como falta de originalidad. Ni él ni Salvo se atrevieron a contradecirla ya que discutir con mujeres era siempre una batalla perdida. Además siendo su mejor amiga era la que más la conocía y sabría cómo impresionarla.
    Ahora mientras Sofía miraba el anillo y le daba vueltas en el dedo mirándolo con dulzura, bendijo en silencio la rapidez mental de Gala en adiestrarlo a él y a su novio para organizar todo aun cuando tenía una reunión importante de trabajo.
    El lunes por la mañana mientras Gala esperaba al proveedor de pinturas en la puerta de la galería,
    Sofía llegaba corriendo y agitando su mano:
    - ¡Mira! ¡Mira! ¿A que no sabes que paso el sábado?
    - Pues parece que un meteorito cayó y se estrelló en tu mano…Parece que la profecía se cumplió. ¡Que roca amiga! - Gala la abrazó y besó ambas mejillas mientras Sofía la miraba asombrada.
    - ¡Tú lo sabías! Por eso no pareces sorprendida. Y yo que venía toda emocionada a darte la noticia.
    - Ayy manita Mauricio nos contó el mismo sábado sus planes, yo solo le di algunos tips para encontrar el sendero directo a tu cuore.
    - Pues sea lo que sea que le hayas dicho te lo agradezco, fue lo más romántico y tierno que nadie haya hecho por mí. Me alegro Sofi, ustedes se merecen lo mejor.
    - Y bueno ya hablaremos más de eso…Cuéntame: ¿Qué tal es ese Brian Russo? ¿Esta tan bueno como se ve en las fotos?- Sofía lo dijo bromeando pero Gala se puso inmediatamente a la defensiva.
    - ¿Qué hablas loca? Es un crítico importante que necesitamos en la exposición para que tenga la atención que buscamos. Nada más.
    - Oye, un momento, relájate. Estaba bromeando… ¿Por qué te pones tan nerviosa? ¿Paso algo que me quieras contar? – su amiga la miraba con curiosidad y Gala se dio cuenta por el tono de voz que no lograría engañarla, ni mucho menos la dejaría de torturar hasta que le contara así que decidió decirle lo que había pasado.
    - Está bien, te diré. Me conoces mejor que nadie y a ti no te puedo mentir. Pero prométeme que no le dirás ni una palabra a Mauricio ni mucho menos a Salvo.
    - Oye no me ofendas, sabes que no contaría nada de lo que me digas.
    - Está bien,…creo que Russo me estaba coqueteando el sábado cuando nos reunimos.
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    El Diario de Gala
    - ¿Qué? – Para una persona que acababa profesar discreción Sofía levantaba mucho la voz.
    - No grites sonsa…Si, me dio a entender que nos llevaríamos bien y no me soltaba la mano cuando me despedí.
    - Bueno parece que andas con las mejores vibras amiga, ahora no solo tienes un novio que parece sacado de una portada de Cosmo sino que también se te insinuó un churrísimo e importante personaje del mundo del arte…Que envidia que tengo. – Sofi sonreía de oreja a oreja y Gala quería poner fin a la conversación lo más rápido que fuera.
    - Ya no digas tonterías, le deje en claro que tenía enamorado y que estaba ahí solo por trabajo. Después me fui y ya. Lo veré el jueves en la exposición y con un poco de suerte lo podre evitar entre tanto tumulto.
    - Bueno pero al menos te subió el ego y eso no hace daño. Ahora te dejo que tengo que llamar a mis padres y avisarles que su nena, aquella que pensaron era un caso perdido ya consiguió un iluso que le haga compañía hasta el día del juicio final.
    - Bacán, suerte con la reacción del celoso de tu padre y con el aluvión de preguntas sobre el futuro esposo que te espera.
    - Lo sé… ¡Me voy! El deber me llama. Hablamos después. ¡Te quiero!
    Gala observaba a su mejor amiga irse en una nube mientras ella se sentía incomoda pensando en que no le había dicho toda la verdad.
    Brian Russo si la había puesto nerviosa, pero no de un modo romántico o al menos eso esperaba.
    Mientras el chico de las pinturas descargaba el camión, decidió no pensar más en el asunto y concentrarse en la exposición y en su relación con Salvador.
    Después de todo eran lo más importante por el momento.
    El día jueves llego demasiado rápido y mientras calmaba a su jefe que esperaba los cinco minutos de retraso de rigor, según Quevedo para causar más expectativa, Gala rogaba que todo saliera perfecto. No había podido pegar ojo la noche anterior, estaba casi tan nerviosa como el pintor por la exposición, aunque no era la primera vez que tenían un evento así, esta había sido la primera vez que habían invertido tanto tiempo como dinero. Casi un año de trabajo intenso en el taller para Quevedo y más de cuatros meses para ella en la organización. Esperaban con las ventas de este evento superar las cifras del año pasado y también ganar más cobertura de la prensa.
    Santiago estaba inusualmente callado y ella conociéndolo bien, sabía que estaba más nervioso de lo que jamás admitiría.
    Alzándose de la silla con parsimonia le dijo:
    - Es hora niña, déjalos pasar.
    - Ocupa tu lugar y sonríe.
    El inmediatamente se puso en la puerta para recibir a todos mientras ella a su lado repartía los trípticos y hacia que las meseras ofrecieran el champagne. Poco a poco que ingresaba la gente y los elogios a Quevedo se hacían más frecuentes el parecía relajarse.
    Gala buscaba con la mirada a Russo, por un segundo entro en pánico y pensó que los había rechazado, pero se relajó cuando lo vio conversando con un grupo entre los cuales estaba
    Santiago, unos pintores y dos críticos de diarios locales. Su jefe había recuperado su semblante frio y altivo, cosa que irónicamente calmó sus nervios. Si estaba así, quería decir que las cosas andaban mejor de lo que pensaba.
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    El Diario de Gala
    Estaba dando instrucciones al maître para servir el buffet cuando sintió que la cogían de la mano e inmediatamente se puso en tensión.
    - Gala, todo luce muy bien. Estoy seguro que es mérito tuyo. – Russo llevo su mano a los labios y se la besó.
    - Brian que gusto verte, gracias por venir… ¿Has visto algo que te guste?
    - Creo que lo estoy viendo ahora mismo.- El tipo era más descarado de lo que le pareció en un principio y ahora estaba segura que sería un pequeño dolor de cabeza. Decidió ser lo más madura y casual posible.
    - Que galante de tu parte Brian, pero me refiero a las piezas. ¿Qué te pareció el cuadro de la mujer en el lago? – Gala no supo porque, pero quería saber su opinión respecto al cuadro que más le gustaba y ahora adornaba su cuarto.
    - ¿Cuál era ese? ¿Río de lágrimas?
    - ¡Sí!
    - Ohh claro, Vi las fotos en la carpeta que me dejaste…
    - ¿Puedo ser completamente sincero?
    - Por supuesto.
    - Es el que más me gusta de él. – Gala se sintió como una tonta, casi parecía una fan del tipo.
    - Pero se dijo que le importaba su opinión porque, pesado o no, era alguien que sabía de arte.
    - ¿Y qué te gustó más? – No podía evitar hacerle preguntas.
    - ¿Recuerdas que usó el claroscuro para expresar la angustia y el sufrimiento de la chica por no alcanzar a tocar la mano que se extiende en el agua?
    - ¡Sí! Además sea el paisaje que los reflejos del agua tienen una nitidez impresionante.
    - No quiero sonar ofensivo pero he notado que Quevedo no tiene aún un estilo definido, le falta madurez artística, juega demasiado con las texturas y los estilos. He visto por ahí, cuadros abstractos, cuadros cubistas, algunos con la clara influencia de Diego Rivera en lo surrealista…Pero ese es uno de los más auténticos,…Por cierto, ¿Dónde está?
    - Lo vendimos hace unos días. – Ella omitió ser la nueva dueña, era algo muy personal que no quería compartir con él.
    - Que lastima, ese era muy bueno, solo que no basta para una mención en mi columna.
    - ¿No basta? – Gala sintió que se le cayó el alma, no dejaba de sentir que era un poco culpable de la decisión de Brian. Quizás le había hecho mucha presión para que le gustara Quevedo.
    - No me mires así linda, de repente me estoy apresurando. No tengo que enviar el reporte a los diarios hasta el lunes. – Brian se acercó a su oído y le dijo: ¿Qué te parece si almorzamos mañana en mi hotel y me convences del “gran talento” de tu jefe?
    Gala sintió un escalofrío de pánico y conteniendo la furia por el atrevimiento de Russo contó hasta diez mentalmente y separándose bruscamente le dijo:
    - Lo siento mucho Brian, pero no podre almorzar contigo, tengo planes. Y además siendo tu un hombre con tanto mundo y clase – ella arrastraba las palabras mirándolo a los ojos - dudo mucho que lo que una simple asistente como yo pueda decirte te hagan cambiar de opinión. Pero ahora entiendo la súbita fama de algunos artistas que descubres. Todos los días se aprende algo ¿no? Con permiso, mi jefe me necesita.
    - Disfruta el buffet.
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    El Diario de Gala
    Se alejó a grandes pasos y fue directamente al baño. Para su suerte estaba vacío y después de echarse un poco de agua en la nuca para dejar de temblar, se apoyó contra la pared y se puso a pensar en lo que acababa de pasar. No se arrepentía de la contestación que le dio, él se la busco.
    Ahora entendía porque le había incomodado tanto que Russo sujetara su mano y le hablara como si fueran amigos íntimos. Se había atrevido a insinuar que si salía con él, podría darle una crítica favorable.
    ¡Qué tremendo hijo de puta! ¡Qué tipo más imbécil y descarado! Le llegaba al huevo que tuviera enamorado. Ella hervía de rabia, nunca se había sentido tan humillada ni con tantas ganas de golpear a nadie como en ese momento.
    Gracias a Dios Salvador aún no había llegado, no quería que supiera nada hasta que Russo se regresara. Obvio que se lo contaría, pero quería evitarle un disgusto por un tipo que no valía la pena, después de todo Quevedo tenía razón, era solo un mocoso engreído que pensaba que porque tenía influencias podía hacer lo que quería.
    Que decepción, tenia. En verdad llegó a pensar que Russo podía de alguna forma “empujar” el ascenso de Quevedo en los diarios, pero jamás de esa forma.
    No lo haría ni por ella misma, imagínense para su jefe.
    “¡Al diablo con él, no lo necesitamos!” Con ese pensamiento Gala se miró al espejo, dio un puñetazo en la pared y cuadrando los hombros salió a enfrentar el resto de la exposición. Un par de horas más y todo terminaría.
    Salvador entró en la galería y se encontró con un considerable número de personas. Reconoció un viejo amigo de su padre y se acercó a saludarlo mientras buscaba con la mirada a Gala.
    Era la primera vez que iba a la Galería y tuvo que reconocer que era bastante impresionante, muchas de las obras estaban dispuestas bajo la cantidad correcta de luz, el servicio de catering era amable y el ambiente en general parecía cuidado al milímetro. Sabía perfectamente que todo o casi todo, se debía a la absurda cantidad de horas extra y dedicación que Gala ponía cada día. Pero sintió una punzada de orgullo cuando al entregar la invitación en la puerta, escucho a unas personas comentar lo hermoso que lucía todo y que Quevedo debía tener una asesoría excelente.
    Siguió avanzando mirando distraídamente los cuadros, cuando la vio en el extremo del salón.
    Conversaba con su jefe y algunas personas más. Salvador notó que uno de los hombres que estaba con ella no le quitaba los ojos de encima y lo reconoció como Russo cuando vio las fotos en internet. Aquella intensidad lo molestó mucho pero sabía que no podía hacer escenas y mucho menos ahí, ella no se lo perdonaría. Así que decidió jugar con inteligencia, dándose un aire informal, se acercó al grupo y dijo:
    - Muy buenas tardes. Santiago Quevedo, es un honor finalmente conocerlo. Gala me habla siempre de usted.
    - Mmm, hola… ¿Tu eres? – Quevedo lo miró como uno miraría un helado en pleno desierto, cosa que hizo sonreír a Gala.
    - Salvador Cárdenas, novio de Gala. Sus cuadros son hermosos, pero ahora quiero tomar mi tiempo para apreciar mejor su obra y ver si me hago un buen regalo. – Salvo dijo eso con un guiño y antes de que termine la frase ya tenía al bipolar del pintor en la palma de la mano. Gala no sabía cómo, pero siempre lograba ganarse a todos, era como Sofía pero con músculos.
    - Llámame Santiago, ¿Pues qué esperan? Niña, lleva a tu encantador novio a dar una vuelta y
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    El Diario de Gala
    muéstrale nuestra pieza fuerte, creo que le impresionara. –
    Gala tomó la mano de Salvador que le ofrecía Santiago y notó que Russo miraba a Salvador con desprecio. Su rostro era una máscara fría y el cuello estaba rojo de la rabia.
    - Lo que usted diga jefe.
    - Santiago, con permiso. – Salvo le sonrió una vez más y se fue con ella.
    Se alejaron del grupo y antes de encaminarse Gala miró de reojo a Salvo y vio que le sonrió con ironía a Russo mientras avanzaba con ella. Ella pensó que él era demasiado listo para no haber notado el claro desprecio en los ojos del crítico. Jamás se había alegrado tanto de verlo como en ese momento, la hizo sentir segura, llena de una calma inmediata y los enojos por la majadería del crítico fueron olvidados.
    - ¿Me dices que fue esa presentación?- Gala rompió el silencio cuando se detuvieron frente a la pieza clave de la exposición: el cuadro abstracto era una representación del cosmos y el sol. Quevedo se había esforzado mucho con ese cuadro, le había dedicado muchos meses y cuando finalmente lo terminó, decidió que sería su pieza principal. Ahora que lo miraba bien, Gala pensó que era realmente hermoso, casi tanto como el cuadro de la mujer del estanque.
    - Pues una presentación normal. ¿Te molestó que supieran que tienes enamorado?- la miró con curiosidad.
    - Para nada, solo que sentí un poco de tensión en el ambiente. Para ser tan educado ignoraste a los demás.
    - ¿Te refieres al enano desabrido ese que te miraba como si fueras un bocadillo? ¿Y fue donde ese Brian Russo que tuviste que ir a dejar la invitación?
    - Pues sí, fue donde él. Pero te dije que no pasó nada. Pero, ¿podemos dejar la charla para la casa? Ahora mismo tengo que atender a otros clientes. ¿Seguro que me quieres esperar?
    - No falta mucho para que acabe pero después tengo que ver un poco de papeleo y eso me podría tomar un poco.
    - No importa, te dije que vendría y nos vamos juntos. Vine en taxi así me regresaba contigo en tu licuadora.
    - Jajaja bueno, disfruta mientras estas por aquí. Y no te metas más con ese desteñido, se va en menos de una semana así que no vale la pena. Y si sigue molestando dejare que me orines alrededor para que no se acerque ¿ok? En casa te cuento. – Ella quería aligerar el humor de Salvador, no le gustaba verlo tenso.
    - Sabía que había algo más. - Salvador la miró divertido por el comentario pero respondió serio.
    - Te adoro. Hablamos luego. – Gala le dio un rápido beso y se fue donde una de las coordinadoras que la llamaba con señas.
    Mientras la veía alejarse se dijo que lo mejor era entablar conversación con el mismo Russo para dejarle saber quién era. Además había algo en el tono de Gala que lo hizo enderezar las antenas. El tipo había intentado algo y lo pensaba averiguar ahora mismo.
    Finalmente lo encontró solo, estaba mirando un cuadro con lo que parecían ser unas hadas de colores impensables, cuando se acercó lo suficiente logró escuchar que susurraba:”Disgusting” (asqueroso). Y pensó que tenía razón desde que lo vio, el tipo era un idiota. Pensó ponerlo un poco en dificultad y ver que tal reaccionaba:
    - ¿En serio lo crees? A mí me parece interesante… – Salvador le dijo por detrás haciéndolo saltar de la impresión, no creyó que alguien lo hubiera oído.
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    El Diario de Gala
    - Ah, eres tú, el amigo de la adorable empleada de Quevedo.- Lo dijo con desprecio, para nada preocupado de que lo hubiera oído y Salvador contuvo las ganas de partirle la boca por arrogante.
    - Sí, soy el NOVIO de Gala, la ASISTENTE de Quevedo, pero a ella ya la conoció. No como hubiera querido pero, nada está dicho…
    - ¿Qué insinúa?
    - Nada, mejor dígale a su noviecita que le cuente que tal estuvo nuestro encuentro en mi Hotel. – Lo decía para molestarlo, él sabía que nada había pasado y eso lo enfureció más.
    Aquel tipo era un caradura, totalmente distinto a la imagen que daba. Recordó la mirada de asco en la cara de Gala y eso le basto.
    - Ya lo hicimos, esa misma noche. En la cama. Ahora si me disculpa, no tengo más tiempo que perder con usted. Con permiso. –Él dijo aquello pegándose a su nariz y Russo retrocedió involuntariamente ante su estatura. ¡Le llevaba casi quince centímetros!
    Sonriendo Salvador se dio media vuelta y se alejó antes de hacer algo que avergonzara o pusiera el trabajo de Gala en peligro. Sin pensarlo dos veces se acercó donde Quevedo y cerró el trato del cuadro del cosmos, pensó que luciría genial en el restaurante y se distrajo conversando con él.
    Brian miraba al estúpido novio de Gala y se preguntaba que había visto aquella criatura tan impetuosa y llena de vida en aquel modelito con cara de imbécil. Pensó que quizás le interesaran más las caras bonitas que los cerebros, pero que el tenia mejores cosas. Le demostraría que era mucho más hombre que aquel tipo que parecía su guardaespaldas. Con una sonrisa, pensó que antes del fin de semana, tendría a la orgullosa asistente en su cama. Estaba seguro, todas se hacían las dignas y después estaban ahí, viendo que podían sacar…Ella no podía ser diferente. Ya más satisfecho con esa nueva resolución, se dedicó a vagar y esperar su oportunidad para acercarse a ella.
    Ya casi todos se habían retirado, Quevedo seguía conversando con Salvador como viejos amigos y a juzgar por el recibo que tuvo que llenar, Salvador había decidido gastar una pequeña fortuna en el cuadro “estrella”. No estaba segura si lo había hecho porque le gustara de verdad o porque quería que su jefe la viera bajo una nueva luz, cualquiera que hubiera sido la razón, Gala sentía que si no hubiera sido por él, no habría superado tan bien aquel día. Sobre todo después del incidente con Brian Russo.
    Pensó por un momento que su pesadilla había terminado cuando lo vio acercarse con una copa en la mano y se caminaba hacia ella como un depredador. Suspiro y se preparó para enfrentarlo y mandarlo de una vez al diablo si la seguía jodiendo. Le importaba un pito si era Brian Russo o el rey del mambo, ya bastante le había soportado. Miró donde estaban Quevedo y Salvador y vio que podían observarlos pero que sería imposible que los oyeran.
    Se quedó dónde estaba y espero pacientemente a que se acercara. Llegó hasta ella y le dijo:
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    El Diario de Gala
    - ¿Y bueno Gala, que comeremos mañana? – Brian sonreía con suficiencia mientras apuntaba su copa hacia ella.
    - Por mi puedes comer butifarras de basura… - Dijo ella dulcemente y él sonrió irónico.
    - Disculpa, pero no sabía que sufrieras de Alzheimer…Creí haber quedado en claro que contigo no iría ni a la esquina por una raspadilla. – Le respondió mirándolo a los ojos y sin dejar de recoger los folletos sobrantes de la mesa para irlos archivando.
    - Vamos, entiendo que esta allá ese novio tuyo pero tranquila…Seremos discretos. – dijo guiñándole un ojo y pegándose a su espalda.
    - Vio que Salvo no había perdido detalle y que fruncía el ceño al ver que Russo se le acercó demasiado, pero prudentemente la dejó manejar sola el asunto.
    - ¿Qué parte del no, no entiendes? Aunque estuviera más sola que un hongo, ni así saldría con un tipo egocéntrico como tú. No means no. (No, significa no). Not always my sweet Gala, not always (no siempre mi dulce Gala, no siempre)…Te llamo luego y hablamos
    - ¡Si seguro! – Gala lo ignoró por completo y él se alejó riendo, tan seguro de sí que ella quería darle una patada en las bolas por idiota.
    Recogiendo los folletos y las facturas, se apresuró a su oficina a terminar el primer balance de las ventas. Quería salir corriendo de ahí con Salvador, no veía las horas de llegar a casa.
    ********************************************************************
    Entrando en el departamento Gala se tiró al sofá exhausta y le dijo a Salvador:
    - Ok, escúpelo de una vez. Te la pasaste mudo todo el camino a la casa y como estoy tan agotada por el día de mierda que he tenido, me estaba bien. Pero no me puedo acostar y fingir que no te pasa nada. Escúpelo. ¿Estás molesto?
    - Siempre se puede contar con tu dulzura y sensibilidad para tratar los problemas. – dijo Salvador burlonamente mientras destapaba una lata de cerveza y se la pasaba a Gala.
    - Por favor, sé que me viste hablando con el tarado ese. ¿Eso te puso así? Olvídalo ya, lo puse en su sitio. Es solo un tipo que está acostumbrado a tener lo que quiere. Solo que se equivocó conmigo.
    - Ya lo sé, solo que no sabes como es. Lo sorprendí mientras decía que el trabajo de Quevedo era asqueroso.
    - ¿Qué? ¿Y a quien se lo dijo? – Ella tomo un sorbo y le paso la lata.
    - A nadie felizmente, pero lo murmuro lo bastante alto como para que yo lo oyera.
    - Bueno no importa, ya se larga y con un poco de suerte no lo veremos más.
    - ¿Qué te dijo mientras recogías los folletos?
    - ¿Qué más? Estupideces, Dios no puedo creer casi vendo mi alma al Diablo para que ese atorrante viniera a nuestro evento. Es un imbécil.
    - No me metí porque no quería arruinar tu noche ni la de Santiago, pero que no te moleste más o le haremos una visita a su hotel con Mauricio.
    - Jajajajaa ¿y qué piensan hacer? ¿Defender mi honra? Eres muy dulce Salvo, pero creo que
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    El Diario de Gala
    ya me lo quite de encima sin necesidad de utilizar a dos machos grandes y poderosos. –
    Gala sonreía al ver la expresión de Salvador, parecía ofendido por su tono ligero.
    - Hablo en serio Gala, o se calma o lo calmamos.- Lo dijo mientras la abrazaba pero su voz sonaba fría.
    No vale la pena que sigamos hablando de él. No pasa nada
    - Ya vamos a comer algo y después a dormir, estoy muerta.
    - ¿Qué cocinamos?
    - Pues haremos una ensalada porque no pienso perder más de diez minutos preparando.
    - Que practica. Mejor anda a bañarte y yo cocino esa pasta que tanto te gusta.
    - ¿En serio? – Ella se levantó de un salto antes que cambiara de opinión.
    - ¡Ok, no me demoro!
    - ¡Ya anda!
    Salvador se levantó del sofá y llevándose la cerveza a la cocina comenzó a sacar todo para preparar la cena. Se dijo que quizás tenía razón Gala, el tipo era solo un imbécil y con un poco de suerte ya no lo verían.
    Eso esperaba o le haría una visita con su brother así Gala se molestara. Nadie tocaba lo que era suyo y ese enano creído no sería la excepción.
    ***********************************************************************
    Estaba amaneciendo cuando Gala llego dos horas antes de su entrada a la galería dejando a
    Salvador durmiendo. Necesitaba hacer el reporte de las ventas y coordinar las entregas que tenían
    que salir antes del lunes. El aún tenía tiempo antes ir con su abuela a comprar las cosas para el almuerzo de mañana, cosa que no dejaba de ponerla nerviosa. Iba a conocer a su abuela y no sabía bien que reacción tendría.
    Él le había asegurado que era una mujer súper tranquila y moderna, que no se escandalizaba de nada, así que no quería que estuviera nerviosa, que le encantaría. Aun no terminaba de asimilar el almuerzo con su propia familia y ya tenía que lidiar con la de Salvo. Pero se dijo que era muy diferente a la última relación que tuvo y que ya era tiempo de crecer y afrontar todo lo que una relación comprometida requería.
    Ya era casi la hora de la apertura de la galería cuando sonó el teléfono. Pensando que sería el chico de las entregas para que le abriera el almacén respondió:
    - ¡Pedro por fin! ¡Tenemos seis entregas y todas antes de mediodía!
    - Muy buenos días también para ti Gala.- El tono asquerosamente dulce de Russo llenó sus oídos y se dijo que no permitiría que ese gringo petulante le fastidie el día.
    - ¿Brian Russo? Casi me olvidaba de ti,…Pensé que a esta hora estarías pateando cachorros o acosando camareras en tu hotel.
    - Me encanta tu sentido del humor, pero no quiero molestar a nadie que no seas tú por el momento. Paso a buscarte a las dos para almorzar.
    - Pues es una lástima tener que declinar la invitación, pero creo que te deje en claro que: a) estoy con enamorado, b) no salgo con egocéntricos y c) no saldría contigo ni aunque estuvieras cubierto en oro y brillantes. ¿Ahora lo entendiste?
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    El Diario de Gala
    - Creo que tú no entendiste bien sweetheart…. Almorzaras conmigo y con Quevedo hoy, voy a entrevistarlo para la columna.
    - ¿De qué estás hablando? Dijiste que no lo valía… ¿Por qué ese cambio? ¿Qué esperas sacar? Ni creas por un momento que por hacerle una entrevista yo me acostare contigo.
    - ¿Pero cuando he insinuado tal cosa? ¿No será que sientes curiosidad por un verdadero hombre y te aburriste del modelito ese? – Russo hablaba con una cadencia que le ponía los nervios de punta y se puso a patear la mesa para calmarse. Quería tirarle el teléfono pero si su jefe había aceptado la entrevista (cosa que había hecho sin decirle nada), no le quedaba más remedio que ir. Decidió ser lo más polite posible.
    - No pienso caer en tu juego y contestar una pregunta tan absurda. Si no tengo otra opción te veré para almorzar luego. Ahora discúlpame pero yo si tengo que trabajar. Adiós.
    - No veo la hora Gala.
    Ella cortó la comunicación.
    Brian colgó el teléfono sonriendo y pensó que era hora de llamar a Quevedo para organizar el maldito almuerzo que le permitiría ganar unas horas con ella. Ninguna mujer lo había rechazado y ciertamente no sería aquella chiquilla impertinente la primera.
    Eran más de las once y Santiago recién hacia su entrada en la galería como hacía meses no lo veía, sonriendo de oreja a oreja. La exposición había sido un éxito y ya Gala le había separado en la oficina todos los diarios donde mencionaran sus pinturas y donde adquirirlas.
    Tenían como nunca una lista de entregas llena hasta la semana siguiente y lo habían llamado de un diario local para una entrevista. Gala quería aprovechar todas esas buenas noticias para sacarse de encima la invitación de Russo. Después de todo no lo necesitaban y pensara lo que pensara, Santiago Quevedo si era un pintor reconocido.
    - Niña anda a tu casa a ponerte algo más elegante y dame el encuentro en el hotel de Brian Russo, me invito a almorzar con él porque quiere escribir un artículo sobre mí en el Times así que vendrá a recogerme a las dos… ¿Oíste? Sera arrogante pero sabe reconocer el talento.
    - ¿Necesitas que yo también vaya?
    - Por supuesto, eres mi asistente y necesito que tomes notas.
    - Pero Santiago, Russo es un tipo de mundo, cosmopolita, no verá bien que te aparezcas con tu asistente. Pensara que no sabes manejar tus asuntos solo. Y si necesitas tomar notas, graba con la tablet. – Gala usó su mejor arma, el ego de Quevedo.
    - ¿Tú crees?
    - Por supuesto, además yo necesito coordinar la entrevista con el periódico y los demás
    - pedidos. ¿Quién se quedaría en la galería? Olvídalo, déjame tu agenda y yo me encargo de todo.
    - Creo que tienes razón Gala, desde que andas con ese delicioso muchacho estas más proactiva que nunca. Tal vez me podría presentar algún amigo y salir los cuatro…Ángel me tiene abandonado últimamente. – Santiago hablaba de su eterno novio. Terminaban y volvían con la facilidad que ella se desabrochaba el sostén.
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    El Diario de Gala
    - Estará encantado con la idea, seguro conoce alguien perfecto para ti. – ella le guiño un ojo y cogiendo la agenda que le daba se fue corriendo a su oficina sorprendida de la afabilidad de su jefe. Antes de la exposición a duras penas le hablaba y ahora que conocía a Salvo hasta bromeaba como si fueran amigos.
    Agradeció al cielo por Salvador y por haberse librado del almuerzo con Brian. Tremenda sorpresa se llevaría al ver llegar a Santiago solo. Pagaría por ver su cara y porque tendría que hacer la entrevista quisiera o no.
    Sintió que aquella era una pequeña victoria. Si él pensaba que la había acorralado al invitar a su jefe, ella le demostraría que nadie obligaba a Gala Gavioli a hacer lo que no quería.
    Nadie.
    ***********************************************************************
    Eran casi las dos cuando Russo hizo su aparición en la galería. Iba vestido con un exquisito traje italiano hecho a medida y gafas oscuras, sintió la punzada de asco y pensó que era una lástima que alguien tan guapo fuera tan arrogante, quizás a cuantas mujeres había hecho sufrir con el carácter déspota e insensible que tenía. Ella solo esperaba que se aburriera de su capricho y se largara a New York lo antes posible. La vio y antes de acercarse a ella salió Quevedo del taller saludándolo alegremente:
    - Brian, que gusto verte. No perdamos más tiempo, estoy listo.
    - Santiago hola,… ¿No viene tu asistente con nosotros? Russo parecía sorprendido.
    - ¿Gala? No claro que no, ella tiene que atender otros pendientes que son importantes.
    - Además la entrevista es para mí. – Gala trataba de mantener una expresión neutra pero estaba disfrutando ver como se desencajaba el rostro Brian al ver que su plan se fue al diablo.
    - Por supuesto, solo pensé que ella podía darnos un poco más de material para trabajar.
    - Aquí lo tienes Santiago, todo está en este folder. – No se pudo contener y con una mirada burlona le entrego el folder a Santiago que ignorante de todo, le sonrió agradecido a Gala.
    - Perfecto niña, gracias por todo. Te llamo saliendo para firmar los cheques que faltan.
    - No hay problema. ¡Disfruten su almuerzo!
    Gala vio a su jefe pasar su brazo alrededor de un confundido e iracundo Russo que la miró con rabia y lo arrastró fuera de la galería parloteando sin parar. Cantando alegremente pensó que por fin había terminado con la impertinencia de Brian y se dispuso a cerrar la galería para comer en su oficina, tenía aún mucho trabajo que hacer.
    Brian estaba que hervía de rabia, aquella mujercita impertinente se había burlado de él descaradamente. No solo lo había despreciado, sino que ahora tenía que pasar la tarde fingiendo interés en el trabajo de aquel pintor que no soportaba. Le habían inflado el ego gracias a dos o tres cuadros buenos y ahora se creía el Picasso de la nueva era.
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    El Diario de Gala
    Había visto artistas como él, gente sin talento pero con suerte que se hacían famosos de la noche a la mañana. El mismo hubiera podido ser un gran pintor. El mejor que América hubiese visto, pero la artritis deformante que le detectaron cuando estudiaba historia del arte acabo con sus sueños, jamás podría pintar sin que aquello le costase dolores insoportables. Ahora tenía que conformarse con adular y seleccionar talentos que estaba seguro sería muy inferior al suyo. Se dijo que si ella pensaba que ahí terminaba todo se equivocaba. Nadie lo despreciaba y más tarde cuando regresara a la galería, le demostraría que hizo muy mal en jugar con él.
    Respiro hondo y decidió terminar con la maldita entrevista a Quevedo antes de perder la paciencia.
    ***********************************************************************
    Eran casi nueve de la noche y Gala estaba a punto de cerrar su oficina para irse. El horario al público había terminado horas atrás pero ella había se había reunido con la contadora y habían terminado recién. Estaba contenta porque con las ganancias obtenidas con la exposición habían logrado cancelar unos recibos que tenían vencidos. Ahora ya no estaban en rojo y por primera vez en meses, no salía de la reunión con la contadora con dolor de cabeza. Su jefe la llamo como prometió después del almuerzo y no parecía muy entusiasmado por cómo había acabado la entrevista. Según lo que le dijo, Russo parecía casi obligado y fue bastante cortante cuando él explicaba su proceso creativo. Dijo que terminaron en menos de una hora y luego él se apresuró diciendo que tenía otra reunión y sentía mucho dejarlo. Quevedo sonaba decepcionado pero lo disimulaba imprimiendo indolencia en la voz. Gala omitió decirle que si Russo estaba así era porque el almuerzo no había salido como él tenía planeado. Le dijo que no se preocupara y que más bien descansara para la próxima entrevista que sería el día lunes. Gala estaba entrando distraída en su carro recordando la llamada, cuando volvió a la realidad porque una mano la aparto con fuerza de la puerta del conductor. Sintió un escalofrío de terror hasta que vio el rostro del agresor. Entonces se transformó en rabia:
    - ¿Brian? ¿Qué haces? ¡Suéltame! – Ella tiró de su brazo pero la tenía sujeta con fuerza.
    - Gala querida, creo que me debes una disculpa. – Siseo el acercando su rostro al de ella.
    - Yo no te debo nada imbécil, ahora suéltame o gritare tanto que te arrastraran de los huevos a la comisaria y no te contratara ni el perro después de este escándalo.
    - Vamos sweet, grita. No hay nadie.
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    El Diario de Gala
    Gala miro alrededor y por primera vez en su vida sintió pánico. La calle estaba desierta y nadie parecía haber oído nada. Se dijo que no iría a ninguna parte con ese loco, antes prefería que la mataran. Recordó lo que su entrenador le decía: “no dejes el contacto visual y pase lo que pase no vayas con tu agresor jamás. Pelea. Siempre”. Pensó que quizás había llegado el momento de usar esas clases de defensa personal en la que se metió cuando quiso olvidar a Diego. Decidió saber cuál era su juego, eso le permitiría ganar tiempo.
    - ¿Y qué quieres hacer? ¿Secuestrarme? Por favor, no eres tan imbécil. ¿Qué te importa si yo te rechazo? ¿Tan caprichoso eres?
    - Mira niñita, a mí nadie me rechaza. Ahora te voy a demostrar lo que es un hombre de verdad. – Brian la arrastraba hacia un carro estacionado frente al suyo cuando Gala notó por primera vez sus dedos un poco torcidos y flojos. Cogió el brazo que la tenía prisionera y torciéndoselo por la espalda logró que la soltara.
    Ella aprovechó su cara de sorpresa y lo pateo en las bolas con tanta fuerza que cayó de rodillas en la pista. Sin detenerse a ver si se levantaba, corrió hacia su carro y arrancó a toda velocidad mientras lo veía por el espejo gritarle obscenidades en inglés. Estallando en una risa nerviosa fue para su casa saltándose los semáforos. Quería llegar a casa para ir con Salvador a poner la denuncia por agresión.
    No quería armar un escándalo, pero tampoco dejaría que Russo siguiera tan campante después de lo que le hizo. Y lo que la prensa o la policía le harían no sería nada comparado a lo que podría hacerle Salvador cuando se enterara.
    Gala llegó más calmada pero con las piernas aún temblorosas, sintió el televisor en el cuarto y se dio cuenta lo rápido que se había acostumbrado a llegar y verlo ahí. Se sentía protegida con él, pero sabía que a pesar de todos sus esfuerzos no podía protegerla de todo siempre. Respirando hondo se preparó para enfrentar a Salvador y tuvo la sensación que sería más difícil de lo que fue escapar de Brian. Apenas la vio entrar la sonrisa de Salvador murió en los labios y apagando el televisor corrió hacia ella:
    - ¿Paso algo Gala? Estas blanca como un fantasma.
    - Salvo, estoy bien…Pero tengo que contarte algo que me acaba de pasar saliendo de la galería.
    - ¿Te asaltaron? Te dije que es peligroso que salgas sola tan tarde. – Hablaba rápido y mirándola con angustia.
    - No me asaltaron, bueno no por dinero…
    - ¿Te tocaron? ¿Qué te hicieron? – Ahí Salvador le cogió los brazos y comenzó a revisarla de pies a cabeza como un padre cuando su hijo cae del columpio.
    - Fue Brian Russo, me esperó fuera de la galería. Quiso que me fuera con él.
    - ¡¿QUE?! – Parecía que le hubieran metido un puñetazo en el estómago, levantó la cabeza tan rápidamente que se mareo. No podía creer que aquel hijo de puta hubiera tocado a Gala. Quería encontrarlo y matarlo muy lentamente por atreverse a ponerle una mano encima.
    - Cálmate amor, no fue más que un susto. – Gala trataba de calmar a Salvador, tenía una mirada que parecía que saldría corriendo a prenderle fuego a Russo.
    - Cuéntame que te hizo camino a la comisaria. Tenemos que denunciar a ese maldito. Pero antes vamos a su hotel y le saco yo mismo la mierda.
    - Salvador no vale la pena, ya lo hice yo misma. ¿Cómo crees que escape? – Ella sonrió y disfruto mucho la cara de sorpresa de Salvador al oír eso.
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    El Diario de Gala
    - ¿En serio? ¿Y cómo fue?
    - Te lo cuento en el carro, vamos.
    - Pero en el mío, no quiero arriesgarme a quedarnos botados en medio de la noche por ahí.
    - No rajes de mi carrito que hoy se portó como todo un héroe. Arrancó a la primera y sin calentar.
    - Ese fue tu ángel de la guarda, no tu carro. Apúrate.
    Salieron del departamento y mientras bajaban al estacionamiento ella le iba contando todo, desde que salió, la discusión y como lo había pateado para escapar.
    Mientras manejaba a la comisaria, iba en silencio escuchándola impresionado. Gala había sabido defenderse de un sorpresivo ataque. Claro que había sido irresponsable de su parte el exponerse saliendo sola y tan tarde cuando él le había dicho que la recogería cosa que ella desecho diciendo que era mejor que la esperase en casa. Pero lo que menos quería era ponerla peor con sus reproches, sobre todo cuando quería concentrar esa rabia y esa energía para el maldito enano abusador.
    Gala iba tan absorta en su historia que no se había dado cuenta que se estaban estacionando frente al hotel de Russo y no en la comisaria. Sin darle tiempo para reaccionar Salvador bajo del carro y le dijo:
    - Espérame aquí, no bajes y por primera vez, no discutas. – lo dijo en un tono que no admitía replicas y sin esperar respuesta se precipitó al hotel.
    Ella lo miró entrar y tuvo la sensación que Russo no sería el único con una denuncia. Rezando cerró los ojos y espero pacientemente que su enamorado no hiciera ninguna locura.
    - ¡La habitación de Brian Russo! – pregunto Salvador a una espantada chica en recepción.
    - ¿Usted es? –Ella lo miro con desconfianza, parecía un tipo enfadado. No quería problemas en su hotel.
    - Salvador Cárdenas, un amigo de él. – Cambio rápidamente el tono sonriéndole, sabía que si no lo hacía no le dejarían subir.
    - El Sr. Russo pidió no ser molestado. – Pareció bajar un poco la guardia pero lo miraba atenta.
    - Si lo sé…Lo que pasa es que es urgente, un asunto de vida o muerte y necesita recibir el mensaje, personalmente. – Puso su mejor cara de drama y espero a que se lo creyera.
    - En ese caso…La habitación es 1205 pero no demore. – Ella le sonrió con simpatía.
    - Mil gracias, no lo hare.
    Y sin perder más tiempo se apresuró al ascensor. Los doce pisos se le hicieron eternos hasta que finalmente se paró y dando vueltas por el pasillo lo encontró.
    Tocó y esperó.
    Brian estaba recostado en la cama descansando, el golpe que aquella estúpida le había dado lo dejó fuera de combate. Esperaría que para mañana temprano la hinchazón bajase, luego se iría directamente al aeropuerto. No quería pasar un día más en esa ciudad tan horrible y llena de gente sin talento. Le importaba una mierda el articulo y la nota que tenía que entregar, ya se inventaría algo. No sin antes asegurarse que Santiago Quevedo y su maldita galería tuvieran la mala publicidad que se merecían. Si no pudo obtener lo que quiso, al menos los dejaría en la calle.
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    El Diario de Gala
    Nadie lo contrataría ni para pintar el mural de un nido después de que saliera publicada su crítica.
    Estaba por meterse a la ducha cuando sintió golpes en su puerta. Le pareció extraño ya que no había pedido nada.
    - ¿Quién es? – pregunto Russo desde la puerta del baño.
    - Un paquete para usted Sr. Russo.
    - ¿Un paquete? Déjelo en recepción.
    - Lo siento, pero tiene que firmar el recibo.
    - Un segundo.
    Apenas abrió la puerta, un tipo le tiro un puñetazo en la nariz y lo empujó dentro. Levantó la vista aterrado y miró sorprendido a su agresor: ¡El noviecito de ella!
    - ¡A ver! ¡Métete con un hombre, maldito infeliz! ¿O es que eres machito solo con las mujeres solas? ¿Cómo te atreviste a tocarla?
    - ¡Lárgate o llamo a la policía! ¡No sé de qué hablas! – Brian estaba temblando.
    - No será necesario imbécil, allá vamos, ahora mismo.
    - ¡Estás loco! Yo no voy contigo a ningún lado, ahora mismo llamo a seguridad para que te saquen.
    - El que está loco eres tú enano, si piensas que te libraras de esta. No te estaba preguntando, nos vamos. Y si haces escándalo, regresaras a New York en paquetitos de Fedex.
    Dicho esto lo arrastró del brazo sin esfuerzo. Salieron de la habitación y cogieron el ascensor.
    Russo sudaba y estaba nervioso mientras Salvador le torcía el brazo y lo sacaba del hotel.
    Al pasar por recepción la chica les sonrió y miró confundida a un pálido hombre que caminaba pegado a él, sin atreverse a mover.
    Gala miraba ansiosa el hotel y se quedó de piedra al ver salir a Salvador arrastrando a un pálido y asustado Russo.
    Abriendo de golpe la camioneta lo tiró al asiento de atrás y arrancó a toda velocidad hacia la comisaria. No podía creer que lo hubiera hecho, pensó que le daría una patada y regresaría. ¡No que lo llevarían ellos mismos en el carro!
    - ¿Pero te volviste completamente loco? – Le pregunto mientras él iba a toda velocidad hacia la comisaria.
    - ¿Por qué?- Salvo la miró como si hubiera perdido la cabeza.
    - ¿Cómo porque? ¡No podemos llevarlo nosotros!
    - ¿Y por qué no? El imbécil tiene que ser denunciado y le estaremos ahorrando a la policía el tener que salir a buscarlo…Deberían premiarnos.
    - Pero Salvo…
    - ¡Gala basta! Quisiste manejar el asunto sola y mira lo que pasó. Deja que lo resuelva a mi modo ¿sí?
    - Está bien, solo que me da asco tenerlo cerca.
    - Pues para mí no es una fiesta… - Russo se sobaba el brazo y se limpiaba el hilo de sangre que le escurría por la nariz.
    - Tu cállate enano asqueroso. – Le gritó Salvador por el espejo.
    - Y bueno Brian, no te bastó con la paliza que te di…Parece que mi hombre aquí presente se dio un buen banquete contigo… ¿Por cierto, te duele cuando orinas? – Gala no pudo evitar sentir satisfacción al verlo encogerse y mirarla con desprecio.
    Salvador al oír las palabras de Gala, sonrió por primera vez en toda la noche. Eso sí se podía llamar una linda pareja.
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    El Diario de Gala
    Llegaron a la comisaria y mientras Gala salía tranquilamente del carro, Salvador arrastraba dentro al crítico. Ni bien llegaron salieron dos policías preguntando cual era el problema. Salvador entrego a Russo que al principio negó todo. Luego mientras ella iba relatando todo y los policías lo miraban con cólera por abusar físicamente de una dama, admitió que se le pasó la mano. El seguía repitiendo que ella lo provocó y que después se arrepintió cosa que hizo que Salvador casi se le fuera encima otra vez, si no fuera por los policías que lo sujetaron se habría llevado su tercer golpe de la noche. Al final Gala logró que lo metieran en la carceleta y pasara la noche. Estaba segura que saldría libre por la mañana después pagar su coima, pero se aseguraría que no se olvidara de esa noche nunca.
    Apenas salieron de la comisaria Salvador vio que Gala hablaba por teléfono con alguien. Esperó que terminara la llamada y le tomó la mano mientras caminaban hacia el carro.
    - Ok perfecto. Si los espero acá. ¿Estás segura que puedes hacerlo? Perfecto China, eres lo máximo, te debo una….Ya chévere….Un beso. – Gala colgó con una sonrisa satisfecha y guardó el teléfono en la cartera.
    - ¿Con quién hablabas?
    - Con mi amiga la China Takanashi de mi promoción. Es periodista y trabaja en el canal 12. Viene para acá con su equipo a cubrir la exclusiva y lamentable noticia de la agresión sufrida a la pobre e indefensa asistente del conocido pintor Santiago Quevedo por el respetable y malvado crítico internacional Brian Russo.
    - ¿En serio? – Salvador estaba impresionado, ciertamente Gala sabia jugar sus cartas. Esperó jamás tener que estar en su contra. Estaba claro que sabía cómo darle donde más le dolería a Russo, en su carrera. ¿Pobre e indefensa? Creo que hasta siento lastima por él.
    - Eso no te lo creo…Ahora esperamos y le demostramos a ese enano como le dices tú, que nadie se mete con nosotros y termina tan campante.
    - ¡Bien dicho! Pero mientras esperamos vamos a comprar algo para que comas, no has comido nada.
    - No tengo hambre.
    - Me imagino pero necesitas comer, tienes que estar con fuerzas para que podamos destrozar a ese maldito.
    - Tienes razón, creo que quiero un sándwich de pollo. – Ella se relajó contra el asiento y él le besó la frente.
    - No te muevas, voy al frente, compro y lo comemos aquí.
    Gala lo vio cruzar la calle y entrar a una pequeña fuente de soda que tenía más pinta de bar por la cantidad de gente que había conversando comiendo. Pensó que tenía que haber hecho algo muy bueno en su vida anterior para merecer alguien como él. Sentada ahí, sentía que a pesar de lo horrible que había sido la experiencia con Russo, le había servido para ver hasta qué punto llegaría Salvador para mantenerla segura y lo aterradoramente feliz que eso la hacía.
    ***********************************************************************
    - ¡Pensé que la noche no terminaría nunca!
    Gala entró al departamento del brazo de Salvador y fue al baño a darse una ducha. Eran casi la una de la mañana y estaban exhaustos. Habían terminado de comer cuando llegó la van del canal 12 y bajó la China con el conductor y un camarógrafo. Le hicieron la entrevista en la puerta de la comisaria y ella relató con lujo de detalles (sazonados con falsas lágrimas) la agresión que sufrió por parte de Russo mientras un avergonzado comisario confirmaba su versión.
    198
    El Diario de Gala
    Estaban terminando cuando llegó el abogado que había llamado Russo para sacarlo y lo acosaron con preguntas que él respondía con un cortante: “Sin comentarios”. Esperaron pacientemente y luego de veinte minutos salía el crítico escoltado por su abogado y cubriéndose el rostro como un traficante, se metió en el carro insultando a todos.
    Dándose por satisfecha, Gala se despidió de su amiga agradeciéndole el haber corrido cuando la llamo. La China le aseguro que la noticia saldría en el noticiero de las seis y la nota en el periódico donde trabajaba su hermano.
    Ahora mientras estaba bajo la ducha quitándose el cansancio y la tensión acumulada pensó que lo único malo sería explicarle a su jefe cuando lo viera en la galería. Hubiera deseado no tener que decírselo pero sería mejor antes que lo supiera por las noticias.
    Terminó de secarse el cabello y se acostó al lado de Salvador.
    Lo encontró dormido y se dio cuenta que se había enamorado completamente de él.
    Hasta antes del incidente con Russo, ella estaba segura de quererlo, pero aunque odiaba admitirlo le gustaba tener cierta ventaja en la relación al saber que él estaba más enamorado.
    Pero ahora mientras lo miraba dormir, con su hermoso rostro finalmente relajado y su cuerpo ocupando casi toda la cama, sintió que la balanza se había nivelado. Lo amaba y por primera vez, aquello no le dio miedo. Solo una sensación de paz irreal.
    Apagando la luz se acomodó junto a él. Salvador sintió a Gala y la abrazó. Ella susurro: “Te amo” y dándole un beso en la barbilla se quedó dormida.
    Salvador la miro de reojo y sonrió complacido cayendo en un sueño profundo.
    XIV. Sonrisas de Luna Nueva
    Gala llegó a la galería y por primera vez desde que trabajaba ahí, encontró a Quevedo sentado en su oficina esperándola. Y por la cara que tenía, no parecía querer ofrecerle un aumento de sueldo.
    - ¡Por fin llegas niña! ¿Cuándo pensabas decirme que ese mocoso te estaba molestando? –Le gritó no bien entró.
    Ella respiró hondo y se preparó para lo peor. Se esperaba todo menos lo que escuchó:
    - Si me hubieras dicho desde el primer día que cuando te mande a su hotel Russo se te insinuó no le habría permitido el ingreso y mucho menos exponerte como lo hiciste. ¿Pero es que no tienes cabeza?- Santiago la miraba con reproche pero en su tono había preocupación y remordimiento. Se sentía responsable de su bienestar y ella sintió ganas de llorar. No pensó que su jefe se preocupara así por ella.
    - Lo siento mucho Santiago, pero pensé que podía manejar la situación sin tener que arrastrarte conmigo.
    - ¿Pero qué hubieras hecho si en vez de sus manos hubiera usado un arma? No conocías ni conocemos al tipo más que por lo que sabemos gracias a los periódicos. Además enterarme porque mi madre me llama histérica a las seis de la mañana para contarme que habían detenido a Russo porque atacó a una de mis empleadas…Y no a cualquiera… ¡No! A mi ASISTENTE, que es mi imagen y mano derecha. ¡Perdóname si no estoy del mejor humor hoy!
    - Mira, te lo iba a contar llegando aquí. No me parecía correcto importunarte a la una de la mañana cuando terminamos con los periodistas y la policía.
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    El Diario de Gala
    - Bueno, felizmente ya ese patán se fue. Dijo la reportera que tomó el primer vuelo a New York sin dejar declaraciones. Al parecer tu amiga tiene contactos en la CNN y filtró la noticia. Para cuando aterrice necesitara escolta para sacarse a los periodistas de encima.
    - ¿En serio? La China es lo máximo, me prometió que lo dejaría como una basura. Bueno, como lo que es de verdad.
    - Y ahora que tuviste tu revancha déjame felicitarte y pedirte una disculpa.
    - ¿Tú a mí? ¿Por qué? –Gala estaba tan impresionada con la actitud de su jefe, que si le hubieran dicho que llovían chispas de chocolate no la habría sorprendido más que esto.
    - Porque lograste mantenerte a salvo y hacer lo correcto a pesar de las circunstancias. Y quiero que me disculpes por pensar que me tienes que proteger o que no me puedes contar lo que pasa. Soy tu jefe, pero sobretodo me considero tu amigo. Y eso quiere decir que puedes confiar en mi…Sé que no siempre soy justo y te exijo demasiado, pero es porque creo en ti y en tu capacidad para hacer las cosas. Sabes bien que si esta galería creció y sigue creciendo no es solo por mí. Tú tienes un gran mérito y lamento no haberlo reconocido antes. Pero no le digas a nadie que lo dije, debo conservar mi fama de insensible y egocéntrico o no me compraran un solo cuadro. – terminó con un guiño y le apretó la mano.
    Ella estaba tan emocionada por las palabras de Santiago que le soltó la mano y lo abrazó. Él estaba tan sorprendido como avergonzado por las lágrimas y la intensidad de Gala que solo atinaba a darle torpes palmadas en la espalda esperando que se calme. Entendía la sensibilidad, era un artista pero como todo hombre, gay o heterosexual, no sabía lidiar con lágrimas femeninas. Iban más allá de su control.
    - Está bien niña, ya cálmate. Me empapas la camisa.
    - Lo siento Santiago. – Gala estaba molesta consigo misma por emocionarse tanto. No pensó que le importaba tanto la opinión que su jefe tenia de su trabajo hasta que reconoció todo lo que había hecho.
    - Bien ahora vete. Tienes el día libre.
    - ¿Qué? No pero tenemos que organizar la entrevista…
    - Olvídate de eso, usaremos las notas que hiciste para la de Russo. Yo puedo ocuparme de mi galería mientras vas a pasear con ese lindo enamorado tuyo. Nos vemos el lunes.
    - ¿Estás seguro? – Moría por irse pero se quería estar segura que lo podía dejar solo.
    - Claro que sí, mi asistente es tan eficiente que seguro ya adelantó todo para que yo deba solo firmar los cheques y recibir clientes.
    - Gracias, de verdad.
    - Anda ya. Y no creas que se hará costumbre ¿ok? Solo hoy. – Quevedo le entregó su cartera y la sacó de la oficina con una sonrisa.
    Mientras manejaba hacia la casa de Sofía pensaba que al parecer su jefe si la quería después de todo. Pensó que le haría un escándalo por haberle escondido lo de Russo y que lo que más le interesaba era su imagen. ¡Qué equivocada había estado! Había juzgado a Quevedo y se dio cuenta que después de dos años había visto a su jefe como era: un ser sensible y noble. Quizás demasiado complacido consigo mismo pero que reconocía el valor de los que lo ayudaban y eso para ella pesaba más que todos los gritos y horas extras pasadas encerrada. Tal vez Brian Russo logró algo bueno después de todo.
    **********************************************************************
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    El Diario de Gala
    Gala estacionó en su lugar de siempre frente a la casa de Sofía y decidió darle una sorpresa.
    Seguro la encontraría a esa hora arreglándose para ir al restaurante. Faltaban menos de un mes para la apertura y estaba más nerviosa que los mismos chicos. Sabía que con eso quería demostrar que podía hacer las cosas bien, que era buena en algo.
    Ella nunca lo decía pero Gala sabía que al no haber encontrado nunca nada que la llenara y la hiciera sentir bien en el trabajo, Sofía le estaba poniendo todo el empeño y por lo que decía Salvador, era mucho mejor en las relaciones publicas y la negociación que ellos. Todo por vía de su encanto. Y no porque fuera una cara bonita, no. Era algo más, era su sinceridad y la sencillez que enamoraba a todos los que la conocían. Y ella no podía dejar de aprovecharlo.
    Tocó el timbre y Sofía abrió la puerta aun en bata y dando un alarido al ver a Gala, la jaló del brazo y la metió dentro abrazándola.
    - ¡Amiga! ¿Qué paso? ¿Te tiraste la pera en la chamba? ¡Cuéntamelo todo!
    - Vine a invitar a tomar desayuno a mi mejor amiga y a ver si me regalaba unas horas de su valioso tiempo.
    - Sabes que siempre tengo tiempo para un chismosear contigo. ¿Qué me cuentas? Supe por Mauricio que lo de Russo terminó en un chongazo que ni hablar… ¡Pero cuenta! ¿Qué paso?
    - Vaya que las noticias corren…Que vieja chismosa resulto Salvo…¿Por qué no terminas de cambiarte y nos vamos a desayunar? Te cuento todo allá.
    - En cinco minutos nos vamos. – Sofía entró al cuarto a vestirse y Gala entró con ella mientras la veía enfundarse los jeans a una velocidad supersónica.
    - ¿Puedo ser sincera?
    - ¿Y lo preguntas? – Gala la miró divertida.
    - Pucha no se manita, pero siento que no es lo único que tienes en la cabeza…
    - Ok pitonisa… ¿nos vamos?
    - ¡Lista!
    Salieron de la casa y fueron caminando al restaurante que quedaba cruzando el parque de la casa de Sofi. Era automático para ellas ir a ese lugar, cuando iban al colegio siempre se detenían antes de almorzar a tomarse un jugo o comer una hamburguesa ahí. Aunque después de casi trece años el local había sido remodelado y la dueña original había muerto hacía unos años, ellas sentían que mantener ese viejo lugar era un compromiso con su propio pasado. Era como un recordatorio de las etapas más simples y felices de su amistad. Era ahí que habían tenido su primera “cita” con un grupo de chicos y fue ahí donde Gala se reunió con Sofía para contarle que se iba a Milán.
    Entraron y pidieron lo de siempre, Sofía un jugo surtido, ella un café cargado y dos panes con chicharrón para ambas.
    Una vez que ordenaron y se quedaron solas Sofía no pudo más y dijo:
    - ¡Bueno ya! No me hagas esperar más, ¡cuéntame que paso!
    - Bueno ya te había dicho que Russo me había floreado ¿no?
    - Aja... – Ella la escuchaba atenta mientras tomaba su jugo.
    - Pucha ya, entonces ayer por la mañana me llama a la galería y me dice que me ponga linda y tal….Que me iría a recoger para almorzar.
    - ¿Qué? ¡Qué tal conchudo! ¿Qué se juraba, que saldrías corriendo?
    - ¡Sí! Ya te imaginaras que le dije…Pero eso no acabo ahí.
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    El Diario de Gala
    Gala le contó todo, desde el ataque de Brian fuera de la galería hasta el viaje a la comisaria y su breve e infame paso por televisión nacional. Sofía la escuchaba con los ojos como platos y emocionándose como si fuera lo más divertido del mundo para ella.
    - En serio no tiene nada de divertido.
    - ¡Por favor Gala! Ya me imagino la cara de Salvador jajajajjaa el pobre de saber que le habían manoseado a su flaca se sintió herido en su orgullo.
    - No digas eso, me estaba protegiendo.
    - Mira, yo no dudo que te quisiera cuidar, el tipo se muere por ti. Eso lo ve cualquiera que se tope con ustedes…Pero yo me refiero a que como todo macho latino, no le gusta que nadie meta la mano en su bolsa de golosinas, ¡se vuelven locos!
    - Creo que por una vez te doy la razón. Deberías haber visto como le reventó la nariz y lo arrastro en la comisaria. Y casi que se lo gomea de nuevo ahí delante de los policías cuando tuvo la concha de decir que ¡yo lo había provocado y ahora me arrepentía!
    - Este conchasumadre…. ¡Qué cólera! – Sofía era muy chistosa cuando se alteraba, estaba roja como un camarón y sujetaba la mano de Gala con tanta fuerza que le empezaba a doler.
    - Auuu me duele la mano tarada ajajjajaaj
    - Sorry manis me emocioné, pero ya, termina de contarme.
    - Y bueno pues eso es todo.
    - ¿En serio?
    - Ahh bueno también lo de mi jefe, que me dio el día libre hoy así que quise aprovecharlo
    - para estar contigo y para pedirte un favor.
    - Lo que sea, ya sabes que mientras no sea plata puedo ayudarte jajajajaja
    - Mongola… no, solo necesito que me acompañes a casa y me ayudes a elegir algo para el
    - almuerzo de mañana con la abuela de Salvador. Con todo el chongo de Russo casi se me pasa.
    - ¡Ahhh que paja! Yo aún no conozco a la familia de Mauricio pero por las fotos que me enseño, su madre parece muy dulce. No te preocupes, según me contó, la abu de Salvo es súper chévere.
    - Si no estoy preocupada… ¡estoy frikeadaza!
    - Jjajajajaa bueno ya, paga y nos vamos a tu casa para ver que te pones.
    - ¿Qué yo pague?
    - ¡Tú me invitaste! – Sofía fingió indignación.
    - Ya sé, solo quería ver si estabas atenta jajjajaja
    - Déjate de pendejadas y más bien apurémonos que me acompañaras a almorzar con los chicos y terminar de escoger la decoración del local.
    - ¡Ya! Bacán, vámonos.
    Salieron del local y fueron en el carro de Gala hasta su casa. Llegaron y se fueron directamente a su cuarto donde Sofía tiró encima de la cama casi todo el closet de Gala desechando el setenta por ciento.
    - Ni hablar, no te pones esto ni a balas. – Dijo tirando al piso un lindo conjunto gris con chaqueta.
    - ¿Qué tiene de malo?
    - ¿Qué tiene de bueno? Jajaajajaja parece que le vas a vender aspiradoras con eso amiga. Es ropa demasiado seria.
    - Te recuerdo que trabajo en una galería de arte Sofi. No puedo andar toda colorinche y enseñando pierna como si fuera vedette. Además no es mi estilo.
    - Si me olvidaba que tu estilo es el último grito de la moda en los conventos de Paris jajjaajjaa
    - Ya deja de burlarte y ayúdame pendeja.
    206
    El Diario de Gala
    - Ok, veamos…. ¿qué tal esto? – dijo señalando un pantalón beige de algodón y una blusa blanco humo sin mangas. Casual y sencillo.
    - Me gusta, es fresco y colorido sin caer en el ojo como un puñete.
    - Bueno tanto como “colorido” no jajajajaa pero al menos no es negro ¡ni gris!
    - Bueno ya, me lo pongo con los tacos y listo el pollo.
    - Ok y ahora que hemos escogido vestuario dime: ¿Qué es lo que te tiene con la cabeza más volada que de costumbre y esa sonrisa de imbécil? ¿Te pararon de cabeza anoche? – Sofía le dijo riendo y lanzándole un pantalón negro en la cara.
    - Jajajajajaa tú siempre tan delicada manis… ¿Qué haría sin tus comentarios tan floridos?
    - Te aburrirías a morir… ¡pero ya! Cuenta y no dejes fuera ningún detalle tipo Kamasutra.
    - Jajajajajajaa que tarada que eres…Nada de eso, no tiene que ver con el sexo.
    - ¿En serio? – Parecía decepcionada. Sofía decía que las mejores historias siempre tenían que tener sexo.
    - Si enfermita… Solo que anoche me di cuenta de algo.
    - ¿Salvador es mujer? ¡Lo sabía! ¡Tenía cara de llamarse Rebeca!
    - ¡Jajajajajajaa cállate y no jodas o no te cuento nada!
    Gala no podía evitar reírse ante los comentarios de Sofía que parecía súper feliz de estar con ella como en los viejos tiempos.
    No la veía así de relajada y feliz desde que estaban en la escuela y se hizo enamorada del Gordo Chia. Según ella, el más lindo de la cuadra…según el resto, un pastrullo asqueroso con granos…Pero cuando tienes dieciséis no importa lo que te digan, siempre lo veras lindo.
    - Bueno ya, cuéntame. ¿Qué bulle debajo de todo ese cabello horquillado?
    - ¿Esta horquillado? – Gala se miró horrorizada el cabello rápidamente.
    - Jaajajaja no tarada, estoy jodiendo….Apúrate cuenta.
    - Te decía que anoche me di cuenta de algo…
    - Aja…. – Sofía parecía impacientarse y eso hizo que Gala hablara más lento…solo por desesperarla.
    - Pues…estábamos los dos ya acostados…Salvador ya se había dormido…- hablaba lentamente y arrastraba las palabras.
    - ¿Entonces? ¡Apúrate que me jubilo aquí!
    - Jajjajajaa ok, ok te estaba jodiendo…
    - Bueno ya dale.
    - Cuando me acosté junto a él y lo vi ahí dormido, después del día de mierda que habíamos pasado juntos por lo de Russo, me hizo darme cuenta que ya me enamoré de él. – Gala terminó dramáticamente mientras le daba una mirada.
    - ¿Y? ¿Cuál es la novedad? – Ella la miraba como si estuviera loca, para nada impresionada con el dramatismo de su afirmación.
    - ¿Cómo que “y”? ¡Te estoy diciendo que me enamore completamente de él!
    - Ayy Gala por favor. ¿Recién te das cuenta? Te cagas por él desde que se te acercó al bar en Cancún…. ¿Cuál es tu gran descubrimiento?
    - No sonsa, él siempre estuvo “más” metido que yo. Acuérdate que yo aún pensaba en Diego.
    - Otra vez con el malnacido ese….Nena, tú lo que tenías era “huevaditis crónica” y se curó con una relación sana y normal…Además ¿Qué estupidez es esa de: “él estaba más que yo”? ajajajjaaja tu sí que hablas tonterías mana. – Sofía se reía tan fuerte que le saltaban las lágrimas y Gala estaba dividida entre reír con ella o arrastrarla por los pelos por el cuarto.
    208
    El Diario de Gala
    - ¿Puedo saber qué te parece tan gracioso?
    - Tú amiga, tú. – Ella la miró con tanto cariño que esperó pacientemente que se explique. –
    - ¿En serio crees que él estaba más o menos templado que tú?
    - Sí, bueno al principio… - no sabía adónde iba Sofía pero empezaba a sentirse estúpida por lo que había dicho.
    - Gala, déjame preguntarte algo…
    - Dime.
    - ¿Tú me quieres más o menos de lo que yo te quiero?
    - ¿Qué tiene que ver?
    - Contesta la pregunta.
    - Pues da lo mismo, eres mi amiga, mi hermana.
    - Ahí está tu respuesta.
    - ¿Mi respuesta? ¿Con lo de Salvador?
    - Claro pues monga…No importa si tú pensaras que él estaba más o menos templado de lo que tú lo estás. Lo importante es que los DOS están dispuestos a hacerse felices y respetarse….El resto son huevadas.
    - Wow…tu sabiduría oriental con el lenguaje de callejón sí que llega hondo.
    - Lo sé, los chicos me dicen a veces que soy como lindo cachorrito de pitbull.
    - ¡Qué acertados jajjajajaaja!
    - Ok, ahora que termine de despejar tu cabecita de melón, nos vamos.
    - Nada de nos vamos, ordenamos este desastre antes. – Dijo Gala levantando las cosas de la cama.
    - Ya sé ya sé…. Dios eres una perra maniática… ¡Salvador te dejara por eso!
    - Jajajajaaj naaaa ya lo sabe…es más….hace la cama y también barre a veces.
    - ¡No! ¿En serio? „tamare Gala, parece que te lo hicieron a medida al pata.
    - ¡Lo sé! Supongo que ya era hora ¿no? – dijo mientras acomodaban las cosas en el closet.
    - Claro que si mi amorshhhhhhhhhhhh – Sofía corrió a su lado y la abrazó.
    - Ya loca, terminemos que nos esperan los chicos.
    - Yes.
    Era más de mediodía cuando las chicas estacionaron en el restaurante. Gala se sorprendió con lo rápido que habían avanzado, ya no parecía un local a medio construir. Estaba todo el frente completo y el cartel cubierto de sabanas anunciaba que “Sabores del Mundo” pronto haría su ingreso en la lista de los tantos locales que pululaban por Miraflores.
    Entraron al local y vieron a los chicos hablando con el Ing. Romero, el malhumorado pero genial creador del proyecto. La verdad tenía que reconocer que el tipo sabía hacer su trabajo, los acabados eran exquisitos y los colores claros en las paredes contrastaban perfecto con la decoración en leño que habían escogido. Sofía al ver que los chicos aún tenían para rato con el Ing. Se llevó a Gala a su oficina para que la ayude a escoger las sillas y el menaje del restaurante.
    - Vamos a mi oficina.
    - Wow que bien suena eso.- Gala la codeó amorosamente.
    - ¿Si verdad? -Ella sonrió emocionada y empezó a sacar catálogos de los cajones mientras encendía la computadora.
    - Me encantaría este sillón para la sala de espera. – Gala señaló un sillón de cuero negro muy sencillo y minimalista.
    - Es lindo, pero no encaja con el resto de la decoración, es demasiado moderno. Puede ser en cuero pero algo más clásico.
    - Tienes razón, siempre has tenido más sentido de la moda que yo.
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    El Diario de Gala
    - No creo que sea eso amiga, lo que pasa es que a ti estas cosas jamás te han importado. Tú siempre has sido más del tipo poeta maldita jajajaaja bohemia y mal vestida.
    - ¡Gracias por el piropo estúpida!- Gala se fingió ofendida pero sabía que tenía razón…Nunca
    - le intereso ni la moda ni la decoración. Odiaba los colores fuertes y su máxima trasgresión en moda era usar vestidos.
    - No es ofensa la verdad…Oye y por cierto ¿sigues escribiendo?
    - Ufff hace mil que no toco una hoja en blanco…creo que mi musa murió.
    - Naaaa a lo mucho al ver que te divertías con Salvador se habrá ido también de juerga…Tu jamás dejaras de escribir. Es innato en ti.
    - Tal vez, pero creo que con tantas cosas que han pasado últimamente no he parado ni a pensar en dejar fluir mis emociones en papel.
    - Ay no empieces a hablarme difícil con ese lenguaje raro de ustedes los escritores…”que debemos dejar fluir las emociones como ríos de agua clara en una noche estrellada...” y esas huevadas.
    - Jajjajjajaa imbécil, no se para que preguntas si te vas a burlar.
    - Pues para eso lo hago monga…Pero ya hablando en serio, sabes que admiro ese talento. Yo jamás pude escribir sola ni una nota de San Valentín. Claro que lo sé… ¡siempre me hacías que las escribiera por ti! No digas eso…piénsalo como que siempre te ayudé a perfeccionar tu talento. Si claro…Pero tienes razón, ahora llegando a la casa lo hare visto que tengo tiempo. Veamos que sale…o si sale.
    - Así se habla mana…Ahora dime cual te gusta para elegir el otro jajajjajaa
    - Babosa.
    Las chicas continuaron en la oficina charlando y escogiendo cuando entró Salvador:
    - ¡Sofi, Gala! Me avisó el Ing. Romero que las vio entrar a la oficina. – dijo mientras saludaba a Sofía y le daba un beso a Gala que se paró en cuanto entró.
    - Me muero de hambre... ¿será que mi prometido nos alimentara o nos matara de hambre?
    - Justo venía a decirles que la comida ya está lista. Mauricio nos espera en la cocina, les preparó ají de gallina y pie de manzana.
    - Que rico, vamos. – Gala se precipitó a la puerta y Sofía salió empujando a Salvo que reía al verlas correr como dos niñas hambrientas.
    Entraron y vieron a Mauricio terminar de colocar los platos en la mesa con un talento y una decoración que parecía sacada de una revista de Master Chef.
    Se acomodaron y mientras comían Gala les contó todo lo que pasó la noche anterior (otra vez, por pedido de Sofía) y como su jefe le había dado el día libre.
    La tarde pasó volando y Gala dijo que iría a casa a terminar de arreglar, quería aprovechar que tenía tiempo para limpiar a fondo la casa y lavar un poco de ropa. Salvador quería ir con ella pero tenía que ir con los chicos a comprar las cosas que faltaban y coordinar las entrevistas para el personal que contratarían. Así que quedo en pasarse después para quedarse a comer con ella.
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    El Diario de Gala
    Gala subió a su carro y mientras manejaba empezó a pensar en el tiempo que había pasado sin escribir. Serian ya casi seis meses que no encendía su computadora y se sentaba a escribir lo que le viniera en mente. Era todo un record para ella. Desde que tenía memoria podía verse con un lapicero y su cuaderno entre las manos. A veces escribía porque estaba contenta, emocionada, furiosa o enamorada…Pero siempre, siempre escribía cuando se sentía triste. Pero quizás ahora que era feliz, la inspiración que siempre le dio ese vacío, ya no podría poner más de dos frases juntas.
    Lo increíble fue que de solo pensar en que no volvería a escribir, se puso tan triste que rápidamente las letras comenzaron a correr delante de sus ojos y las palabras llegaban a su mente.
    Estaba tan eufórica que aceleró y llegó a su casa tan rápido que pensó que atropellaría a alguien.
    Apenas llegó puso la música a tope y empezó a ordenar todo mientras metía la ropa en la lavadora
    y para cuando terminó, la casa estaba impecable. Más tranquila ya viendo todo como le gustaba, encendió la computadora y se sentó con un café en la mano….Quizás Sofía tenía razón en decir que era una perra maniática, pero adoraba serlo.
    Sin música y en completo silencio cerró los ojos y empezó a teclear.
    Lo primero que le venía siempre a la mente era el título. Cosa rara ya que según lo que había leído, la mayoría primero termina la obra y después le pone el título. Pero ella pensaba que era ridículo.
    ¿Cómo podría escribir si no sabía la emoción que la embargaba? Y la más grande emoción siempre estaba encerrada como un tesoro escondido, en el título que encabezaba cada escrito y cada poema.
    Entonces le vino a la mente el título: El vuelo del resplandor. Dejando correr los dedos en las teclas comenzó a escribir rápidamente. Terminó y lo miró.
    No era lo que pensaba que escribiría, pero se dio cuenta que era lo que necesitaba sacar.
    Lo leyó en voz alta:
    El vuelo del resplandor
    Pierde filo aquel suplicio,
    Ya no corre inerte por las venas,...
    Son sus restos que hoy se ausentan,
    Germinando con vacíos,
    Frías fosas de emoción.
    Desalmado gime incierto,
    Acribilla con impactos al amor.
    Pernoctando en el crepúsculo,
    Centellea una ciega inspiración,
    No es pasado que dilata,
    Es presente inmolando
    Los remiendos.
    -Un futuro que descose sus cadenas-
    Surca vuelo el resplandor,
    Desafiando los presagios
    De un payaso inquisidor.
    Gala G. 24/03/2011
    Sonriendo continuó escribiendo durante casi tres horas sin levantarse más que para servirse otro café y traer de su cuarto el paquete de cigarros. Eso era lo único malo de escribir, no podía faltarle el “pucho de la inspiración” como le gustaba llamarlo. Muchos le habían dicho que las metáforas que utilizaba eran muy rebuscadas, que su estilo era muy gótico. ¡Nada más lejos de la verdad!
    214
    El Diario de Gala
    Aunque ella sabía que la poesía así como cualquier forma de arte, era subjetiva y las personas la podían interpretar según las emociones que probaran en ese momento, no veía nada difícil o ilegible sus poemas. Ese último reflejaba lo que había pasado con Diego y el posterior redescubrimiento del amor de la mano de Salvador.
    Estaba tan ensimismada escribiendo que no escuchó la llave girar y a Salvador caminar hacia ella con bolsas de lo que parecía comida. Se acercó y le dio un beso en la frente.
    - ¡Gala por favor abre la ventana al menos! Parece que hay parrillada en la sala.
    - ¿Por qué en lugar de renegar no eres un amor y la abres tú? – Gala lo dijo con dulzura pero lo miro alzando una ceja.
    - ¿Si lo dices así con esa carita como negarme? – Salvador abrió la ventana de par en par y se colocó detrás de Gala para ver que la tenía tan concentrada.
    - ¿Estás redactando informes de la chamba? – La beso en la frente y se inclinó sobre su hombro para leer.
    - No, son solo unos poemas…cosas que escribo a veces.
    - Anda, no sabía que escribieras poemas. ¿Puedo leer?
    - Claro que sí, pero te advierto que no soy profesional y que casi nadie lee lo que escribo.
    - Está bien. – Ella le cedió el puesto y el la sentó en sus piernas. Comenzó a leer el primer poema, (llevaba ya como cinco desde que se sentó) y Gala sin querer se sintió vulnerable, como siempre que alguien leía lo que escribía. Era como dejarles ver un poco de su alma, de las emociones que la manejaban.
    - Wow – dijo cuando terminó de leer.
    - ¿Wow? ¿solo eso? ¿wow es bueno o malo? – Ella sonreía nerviosa esperando su respuesta.
    - Gala ¿esto es sobre tu ex y sobre nosotros? – la mirada de Salvo era indescifrable.
    - Si – ella estaba impresionada con él, era la primera vez que alguien veía entre líneas lo que realmente quería poner. Odiaba explicar sus poemas, era como explicar un chiste…Perdía el sentido.
    - Me encanta, eres buena. Tienes un estilo diferente. ¿Cómo es que no te dedicas a eso?
    - ¿A qué? ¿A escribir mis poemas y venderlos en el centro por cinco mangos? ¡Estás loco!
    - ¡No genia! Podrías estudiar literatura en la universidad y enseñar. O hacer un resumen de
    - tus mejores escritos y ofrecerlos a alguna editorial.
    - Gracias por las barras pero no. Lo de la universidad queda descartado, no me gusta estudiar por obligación y ya estoy en un trabajo que me gusta. Además lo de las editoriales es súper difícil…Cuando junte lo suficiente me lo pago sola.
    - ¿Es muy caro?
    - La verdad…no lo sé. Supongo que sí.
    - ¿Me estás diciendo que ni siquiera has averiguado? – Salvador la miraba con reproche.
    - Pues no…. – Ella no entendía porque se alteraba tanto, no creía que era importante.
    - Gala ¿esto es algo que te gusta? ¿Qué te apasiona?
    - Pues sí, lo hago desde siempre.
    - Entonces ponte las pilas amor, creo que te estás durmiendo. Si de verdad es lo tuyo, busca la forma de publicar….Supongo que tendrás todo tus escritos archivados ¿no?
    - Claro que sí, están en el disco duro de mi laptop.
    - Ponte las pilas, no dejes que sea solo un sueño en un cajón.
    216
    El Diario de Gala
    - Lo pensare…Ahora comamos que no me había dado cuenta que era tan tarde.- Gala desechó la conversación dándole un vistazo al reloj y levantándose del regazo de Salvo. El solo sonrió y miró hacia el cielo mientras seguía leyendo y se adentraba en su mente a través de los escritos.
    Terminaron de comer y después de ver una película por la televisión, Salvador se despidió porque tenía que pasar la noche con su abuela ya que según lo que le contó a Gala, estaba emocionada con el almuerzo. Supo gracias a él, que eran muy unidos con su abuela paterna. Era la única que le quedaba porque sus abuelos maternos no los conoció.
    Se despidieron y ella se quedó pensando en lo largo que se le haría el siguiente día.
    ***********************************************************************
    La mañana siguiente se levantó muy temprano y visto que la casa ya estaba limpia y ordenada, lo único que tenía que hacer era dedicarse a lucir lo mejor que pudiera para causar una buena impresión con la abuela de Salvo.
    Ya le había dicho que la iría a recoger y aunque al principio ella insistió en ir por su cuenta, al final le dio la razón a Salvador, se vería muy mal si ella se aparecía sola. Él era el enamorado y tenía que llevarla al almuerzo como todo un caballero. Además para tranquilizarla le dijo que ya cuando se liberaran del compromiso tendrían el sábado para ellos dos y podrían ir donde ella quisiera. Gala aún no había decidido que harían pero pensó que sería lindo si se iban a la playa a tomar un trago los dos solos.
    Se dio un baño largo y se dejó el cabello suelto como sabía que le gustaba a él. Lo cepilló hasta que brillaba y se maquillo muy discretamente. No quería que la abuela pensara que era una zorra como la ex prometida de Salvador. Mientras buscaba la cartera se dio cuenta horrorizada que no sabía ni el nombre de la abuela y se prometió que apenas llegara a buscarla se lo dijera.
    Se estaba poniendo los zapatos cuando sintió a Salvador entrar por la puerta. Tenía pensado decirle que debería empezar a tocar el timbre, que la llave de emergencias era eso…de emergencia y no su llave. Pero se dio cuenta que no le molestaba en lo más mínimo que el sintiera que esa también era su casa.
    Estaba tan concentrada pensado que no oyó que la llamaba hasta que entró al cuarto:
    - ¡Gala! ¿Estás lista? Son doce y cuarto y nos espera a la una. La vieja es un reloj suizo y odia que la hagan esperar…Creo que se llevaran bien.
    - Si ya vamos.
    - ¿Pasa algo? – Salvador la miraba recoger la cartera y salir del cuarto a toda velocidad.
    - Nada Salvo, solo que no me has dicho ni el nombre de tu abu, imagínate que roche cuando me salude y yo solo diga: “hola señora”…Se ve horrible, necesito más detalles de ella para saber adónde me estoy metiendo.
    - Jajjajaaj oye amor, relax. Mi abuela es súper tranqui, no te acribillara a preguntas ni pretenderá que nos casemos el mes próximo.
    - Ya sé, pero me gustaría saber al menos un poco de ella.
    - Está bien, claro que sí. En el carro te cuento, pero ya vamos que después agarramos tráfico.
    Mientras manejaba le iba contando que su abuela se llamaba Anabel Zimmers viuda de Cárdenas.
    218
    El Diario de Gala
    Era hija única de unos inmigrantes alemanes y a pesar de sus setenta y cuatro años, una activa mujer de negocios. Gala supo en ese momento que aunque el negocio estaba a nombre de Mauricio y de Salvador, la abuela había sido la inversionista mayoritaria. Ella quiso hacerlo como un regalo a su único nieto y también como una forma de tenerlo más cerca. Gala le preguntó si eso le molestaba o lo veía como una intromisión y él le dijo que no veía nada de malo en que su abuela quisiera ayudarlo. Eran más de veinticinco años que solo la veía dos o tres veces al año y era el único nieto, era obvio que lo adorara.
    La camioneta que le regaló apenas llegó fue algo que le había prometido la última vez que se vieron en Houston, por eso Salvador pudo invertir todo su capital en el negocio.
    Se estacionaron en un hermoso chalet de tres pisos con un jardín delantero enorme. Parecía una de esas residencias donde graban novelas y Gala casi espero ver salir a Natacha a barrer la entrada…La idea la hizo sonreír.
    - Llegamos. – Salvador se bajó y le abrió la puerta.
    - Que linda casa, no entiendo como prefieres quedarte en mi ratonera – Gala silbó y lo codeó.
    - Ahí estás tú. – Dijo dándole un beso delicado en la mejilla y guiándola de la mano a la casa.
    - ¿Porque tienes que ser tan perfecto? Me das cólera. – Ella volteo los ojos y el apretó su mano.
    - Ayy mujer, que paciencia contigo. – Salvador le besó la mano y abriendo la puerta la dejó pasar.
    Entraron a una sala bastante moderna e iluminada con una enorme mesa de café. Los muebles eran en cuero blanco y se notaba el buen gusto de su abuela por todas partes. Era una decoración enteramente femenina donde resaltaban las flores frescas por todas partes.
    - ¡Abuela! ¡Ya llegamos! – Salvador llamaba a gritos a su abuela mientras Gala observaba el precioso librero de madera que tenía al parecer un millón de libros de todo tipo. Debía ser una persona muy interesante si tenía semejante colección de clásicos de literatura. Al parecer tenía todas las colecciones de Mark Twain, Hemingway, Shakespeare, Emily Dickinson y un surtido de libros de psiquiatría que harían palidecer el consultorio de su ex terapeuta. Estaba embelesada leyendo títulos cuando escuchó que la llamaron.
    - Gala, te presento a Anabel, mi abuela. – Salvador tenía el brazo alrededor de una alta y hermosa mujer mayor que le sonreía con curiosidad.
    - Señora un placer conocerla. – Gala se acercó y le besó la mejilla, claramente sorprendida con la abuela de Salvo. No sabía que habría esperado, pero no era obviamente una mujer esbelta y juvenil que para nada aparentaba los más de setenta que Salvador decía que tenía.
    - Gala por fin te conozco, mi nieto no para de hablar de ti. Pero dime Anabel, el “señora” me hace sentir más vieja.
    - Está bien Anabel. Pero déjeme decirle que usted es lo más lejano a la vejez que he visto.
    - Luce mucho más joven de lo que imagine.
    - ¿Esperabas encontrarme en bastón y horneando galletas? Jajjajaa para nada hija, hace muchos años que no cocino más que el desayuno. A mi edad te puedes dar el lujo de ejercitarte y salir.
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    El Diario de Gala
    - ¿Les sirvo algo de tomar mientras se conocen? – Salvador aprovechó que al parecer se habían caído bien para preparar las bebidas.
    - Si hijito, tráeme vino tinto. ¿Tú que tomas? – Anabel se sentó y le indico a Gala que hiciera lo mismo.
    - Lo mismo que usted, vino está bien. Salvo, ya sabes, blanco si tienes.
    - Lo sé…Ya vengo. De paso le aviso a Tere que vaya preparando la mesa. – Salvador se escabulló a la cocina y las dejó solas.
    Gala no podía encontrar el parecido con Salvador aparte de la altura hasta que la vio sonreír.
    Tenían la misma sonrisa abierta que contagiaba a quien estaba alrededor. Llevaba el cabello rubio recogido en un moño y los vivaces ojos azules rebelaban mucha sabiduría. A diferencia de la piel dorada de su nieto, Anabel tenía una finísima piel muy blanca, salpicada de pecas y algunas manchas de edad en las manos. Por lo demás, parecía al menos quince o veinte años menos de los que tenía cosa que la hizo pensar en que se había hecho algún retoque. Sino no se explicaba que luciera como casi de la edad de su madre.
    - Comienza a tutearme y cuéntame un poco Gala, ¿cómo te va en el trabajo? Salvo me dijo que trabajas en una galería de arte.
    - Si, ya tengo casi tres años. Es un trabajo un poco pesado a veces por el ajetreo que surge después de las exposiciones pero me encanta.
    - Eso es bueno, hacer lo que a uno le gusta. Yo ya tengo casi seis años sin ejercer. Me jubilé cuando iba a cumplir los sesenta y ocho.
    - ¿En que trabajaba? – Gala sentía mucha curiosidad, aquella mujer tan alta y elegante parecía una ex Miss Perú.
    - Fui psiquiatra de niños durante más de treinta y cinco años, era un trabajo muchas veces ingrato pero que me daba muchas satisfacciones. Eso explica la extraordinaria colección de psiquiatría que tiene en el librero. ¿Debo llamarla Dra.?
    - Jajajaj no para nada…Vi que cuando entré estabas admirándola.
    - Sí, me encanta leer, aunque no cuento con el tiempo que me gustaría para hacerlo.
    - Aquí tienen chicas. – Salvador entró con una bandeja con vino y quesos. Le entregó a su abuela una copa y a ella otra. Cogió su copa y tomó asiento junto a Gala.
    - Mira hija no te preocupes por el tiempo que no tienes para leer, ya disfrutaras de tiempo de sobra cuando tengas mi edad, por ahora disfruten la que tienen.
    - Gala estaba encantada con ella, era una mujer divertida y muy adelantada para su época. Tenía otra mentalidad, a pesar que nació y creció en Lima, había pasado casi toda su carrera universitaria en Düsseldorf, cosa que según les conto, la hizo más fuerte e independiente.
    Había conocido a su difunto esposo cuando comenzó sus prácticas en una escuela de monjas en la Molina y desde el primer día se enamoraron. Ella disfrutó mucho de sus historias mientras almorzaban.
    La tarde pasó rápidamente y después del café ella se disculpó diciendo que tenía que irse a la peluquería porque tenía una “reu” (así lo dijo, cosa que hizo reír a Gala) con sus amigas del club.
    Mientras se despedían entre besos y abrazos, le hizo prometer que no sería la última vez, que tenía que visitarla más seguido.
    222
    El Diario de Gala
    Mientras subían al carro, Salvador le abría la puerta a Gala y se acomodaba después en su asiento, ella pensó que conocerla fue una de las mejores cosas que habían pasado hacía mucho tiempo.
    - ¿Entonces? ¿Viste que no fue había nada que temer? Ella es chévere. – Salvador le tomó la mano y se la besó.
    - ¿Chévere? Tu abuela es lo máximo. Creo que me enamoré de ella.
    - No tú también…Siempre hace lo mismo… - él puso cara de drama y alzó los ojos al cielo.
    - ¿Qué te pasa? ¿Cómo que siempre hace lo mismo?
    - Si, desde chico cuando venía con mis patas del cole, todos se enamoraban de ella. Creo que me hablaban solo para venir a comer con nosotros y escucharla contar historias.
    - ¡Jjajjajaja pero obvio! ¡Tienes la abuela que todos sueñan!
    - Es lo máximo, pero no creas, tiene su genio.
    - Pero es obvio que lo tiene, eso es lo bacán. Que sea tan vivaz y a la vez que tenga personalidad. Quiero ser como ella cuando tenga su edad.
    - Con el carácter que tienes no me cabe duda que lo serás….O peor….Pobre de mí.
    - Bueno aun estas a tiempo de escapar tesoro, no estás atado.
    - Pues lo siento Gala, me tendrás que soportar porque no te pienso dejar ir a ningún lado.
    - ¿Me estas amenazando? – ella apretó su pierna y él sonrió.
    - Mejor dime adónde vamos antes que cambie de opinión y nos vayamos a tu casa para demostrarte que no te aburrirías conmigo. – Salvador la miró mientras encendía el motor y se alejaban de la casa de su abuela.
    ***********************************************************************
    Llegaron al bar justo cuando estaba poniéndose el sol. Se sentaron en una mesa que daba al malecón y mientras miraban el mar, ordenaron unas bebidas.
    ¿Y entonces? ¿Algo que te gustaría hacer? – Salvador preguntó mientras tomaba su cerveza.
    Nada especial, solo estar aquí y disfrutar de la compañía. – Gala se sentó junto a él y tomó su mano.
    - Qué raro verte así…- La miraba extrañado.
    - ¿Cómo así?
    - Cariñosa jajajaaja
    - Sal de acá…uno que quiere ser romántica y no la dejan – ella le dio un codazo en el estómago que lo hizo reír.
    - Mentira amor, me gusta verte relajada…Han sido días un poco fuertes.
    - ¿“Un poco fuertes”? Creo que jamás había tenido un mes más agitado.
    - Tómalo como que tu vida no es nada aburrida.
    - Pues no me molestaría un poco de aburrimiento…Creo que he tenido mi dosis de “diversión” hasta los próximos veinte años.
    - ¿Te he dicho alguna vez que eres un poco exagerada?
    - Ummm si como un millón y medio de veces…
    - ¿Millón y medio? – Salvador la miraba sonriendo.
    - Ok, estoy exagerando otra vez....
    - Amor dime una cosa… ¿Qué te haría feliz?
    - ¿Qué me haría feliz? ¿Qué pregunta es?
    - Responde
    - Pues…no sé. ¿Tener salud? ¿Que mi familia este tranquila? ¿Qué sigamos llevándonos siempre bien? ¿Qué nuestros amigos sean felices y coman perdices? ¿La Paz Mundial? –
    Gala respondía dándole un sorbo a su cerveza y encendiendo un cigarro.
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    El Diario de Gala
    - ¿Te molesta si fumo?
    - No para nada, sigue….Entonces eso es todo. ¿Nada más?
    - ¡¡Ah!! Y sacarme la Tinka si se pudiera…
    - Hablo en serio, me refiero a si te gustaría casarte, tener niños…
    - ¿Me estas preguntando que pienso del compromiso y los niños? – Gala lo miraba con curiosidad, aún no estaban listos y ella…no quería apresurar las cosas. Pero quería ganar tiempo.
    - Sí, tenemos poco tiempo pero ya estamos grandes y quiero saber si buscamos las mismas cosas.
    - ¿No se supone que la mujer debe hacer estas preguntas? – Ella quería distraerlo con humor, cosa que (casi) siempre le funcionaba.
    - Gala….-empezó él pacientemente- me gustaría saber solo si la idea de tener niños te agrada o menos. O si estas a favor o en contra del matrimonio.
    - Pues yo adoro los niños, ya viste como me llevo con Cate, la adoro, es como mi hija…Si quisiera un baby, casarme no se…eso aún no.
    - ¿No? – Parecía sorprendido.
    - ¿Qué? ¿Pensabas que por ser mujer ya estaba haciendo la lista de invitados o practicando mi firma con tu apellido? Jajajaajajaja
    - ¡No! Pero casi todas las chicas sueñan con eso….
    - Pues como te habrás dado cuenta príncipe mío….Yo no soy igual que la mayoría.
    - Lo sé…. ¿Entonces? ¿No ves nada más serio por el momento?
    - Salvador, estamos bien así por ahora…Me encantaría más adelante que viviéramos juntos y de repente tener un criter, pero casarnos…tal vez después.
    - ¿Me estás diciendo que quieres un hijo pero no casarte?
    - ¿Y eso que tendría de malo? ¡No todas las mujeres sueñan con casarse! – ella se alteró y Salvo la estudiaba atentamente.
    - Relax amor, estoy tratando de entrar en tu retorcida mente…- el bromeó para aligerar los ánimos de Gala que parecía sensible al tema.
    - Eres muy gracioso, tan gracioso que me diste ganas de hacer pis….Ahora vengo. – Dicho aquello dejo la cerveza en la mesa y dándole un beso en la frente fue hacia los servicios.
    Salvador la observo ir y sintió un pequeño aguijón en el estómago. No entendía porque ella respondía así a una pregunta tan simple y valida como el compromiso. Después de todo eran ambos adultos y el sentía que ella era la mujer de su vida, con la cual quería formar una familia.
    Pero viendo su reticencia para tocar el tema, tuvo miedo que fuera Gala quien no estuviera aun segura de sus sentimientos. No quería entrar en paranoia ni mucho menos insistir al punto de asustarla, quería tener un cuadro completo de su mente antes de saltar a conclusiones que era obvio, no le iban a gustar.
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    El Diario de Gala
    Gala entró al baño y abrió el grifo para echarse agua en el rostro. Lo tenía encendido de la frustración, sabía que Salvador tenía razón, eran adultos y necesitaban establecer que tanto querían o esperaban de la relación. Ella estaba segura que lo amaba, pero aún no quería verse atada a un matrimonio que quizás se rompiera como el de tantas parejas. La frustración que sentía no era con su relación, ni mucho menos con su maravilloso enamorado, daba aun gracias al cielo cada mañana por él, pero apenas y tenían unos meses...Su impotencia era con ella misma, era ella su principal enemiga. Eran sus miedos, sus inseguridades…Y ahora sola frente al espejo lo veía claramente: No se sentía a la altura de Salvador. Era estúpido (obvio), pero sentía que él era demasiado bueno para ella, o para ser cierto. Quizás esperaba que todo se fuera al diablo de un día para otro y así poder decir que tuvo razón al no soltarse y dejarse llevar desde el principio. Ni siquiera había logrado decirle te amo estando consciente.
    Pero dentro de sí, sabía que Salvo no era una fantasía, era una realidad y había luchado por ella desde el inicio. Era un hombre leal, cariñoso y protector que había sacrificado toda su vida en Houston porque pensaba que podrían tener un futuro y ahora estaba ahí ella, con sus miedos infantiles y sus inseguridades esperando el momento justo para arruinarlo todo.
    Secándose el rostro con papel y dándose un retoque al maquillaje se dijo que no dejaría que su frío cerebro controle lo que tanto había esperado.
    Guardando todo en la cartera salió del baño a buscarlo.
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    Gala salió a la terraza donde estaba su mesa con Salvador y no lo vio. Se puso a buscarlo con la mirada y lo encontró.
    Estaba de pie, apoyado contra el muro hablando con una preciosa chica de corto cabello castaño que llevaba un vestido demasiado corto, demasiado maquillaje y estaba demasiado pegada a él para ser una desconocida. Ignorando la punzada de celos y lamentando no tener a la mano un bate de basebool se acercó a ellos y respirando hondo se puso junto a Salvador:
    - Aquí estas…te estaba buscando. Hola, ¿te conozco?
    - Gala mira a quien me encontré…Ella es Jimena, mi ex prometida. Jimena, ella es Gala, mi enamorada.
    Salvador cogió a Gala de la mano y ella vio que la mujer la miraba de pies a cabeza. Por un momento lamentó haberse vestido tan sencilla. Parecía la conductora de un programa de cocina con su sencillo pantalón y blusa, nada comparado con el zorrón que tenía adelante. Pero después recordó que era ella, la misma Jimena que lo había engañado con su ex días antes de la boda. Ella se preguntaba que mierda estaría haciendo en Lima y justo en el mismo maldito lugar que ellos.
    Ahora entendía el significado de la frase: “la vida es un pañuelo”…Solo esperaba no tenerla que ahorcar con el dichoso pañuelo.
    - Hola, Gala. Es un placer conocerte. Alicia me conto sobre ti.
    - ¿Alicia? ¿Tu madre le habló de mí? – Gala trataba de mantener su mejor cara de póker, pero ella parecía dispuesta a malograrles la noche.
    Ella aún tiene contacto con mi madre, la mama de Jime tiene una tienda en Houston con la mía.
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    El Diario de Gala
    - ¿Jime? – susurro al oído Gala. No entendía porque después de todo lo que esa perra había hecho aún podía llamarla “Jime”… Pero no le daría la satisfacción a ella de verla pelear con él por eso. Más tarde en la casa arreglaría cuentas con Salvador.
    - Bueno,…fue un placer verte Jimena, Gala y yo tenemos cosas que hacer. – Salvador se despidió de ella con un beso en la mejilla y ella lo abrazó, ignorando a Gala que quería saltar encima de ellos.
    - También fue un gusto conocerte. – Gala no pudo evitar la ironía en su voz, cosa que hizo que ambos la miraran incómodos.
    - Bueno los dejo….fue un placer verte Salvador, me alegra que estés bien. Ya iré después al restaurante cuando lo inauguren.
    - Claro, nos vemos. Adiós.
    Dicho esto jaló a Gala de la mano y se alejó con ella a su mesa.
    Ella lo vio sentarse en silencio y terminar su cerveza. Era obvio que le había afectado ver a su ex ahí, por una parte le daba pena, no podía imaginarse encontrarse con Diego en el mismo lugar y mucho menos con Salvador ahí.
    Pero estaba claro que era algo que tenía que trabajar si deseaba aun, como momentos antes le había dicho, formar una familia con ella.
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    XV. La Noche Más Oscura.
    Salvador no podía creer la suerte de mierda que tenía. Estaba ahí, con la mujer de su vida y llegaba aquella traidora de Jimena a decirle que se arrepentía, que lo sentía mucho, que fueron los nervios por la boda. El como siempre trató de comportarse como un caballero, no le quiso recordar que fue ella la que había arruinado todo. Que había tirado a la basura cinco años de su vida con esa mujer, pensando construir un futuro que gracias a Dios, sabia ahora que jamás podrían haber tenido. Durante muchos años estuvo siempre pendiente de ella, vivía por ella y hacia lo que quería a pesar de sus continuos cambios de humor y muchas veces peleas injustificadas. Era como estar con un hermoso maniquí. Los meses previos a la boda fueron los peores, nunca tenía tiempo para él y el sexo, bueno…Eso era un tema aparte. Siempre fría y distante. Pero al verla después del ensayo de la boda, besándose con su ex, en casa de la madre de Salvador, entendió que todo era porque ella aún estaba enamorada de él.
    Luego del pleito y el escándalo que le hizo la madre de Salvador, ella cogió sus cosas y se regresó a la casa de su ex.
    Ahora le daba risa la ironía del destino encontrarla ahí en Lima. Pero sabía por lo poco que pudo decirle mientras hablaron que no fue ninguna coincidencia. Ella le dijo que se había separado de Javier (su ex), que las cosas con él jamás funcionarían y que lamentaba mucho el desenlace que tuvieron ellos dos. Que no dejaba de pensar en cómo serían las cosas si hubiera sido más madura y no se hubiera dejado arrastrar por los impulsos. Que aún lo amaba.
    Él tuvo ganas de reír,… ¿amarlo? Ella nunca lo amó. Solo lo utilizó como un títere hasta que tuvo la oportunidad de botarlo.
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    El Diario de Gala
    Ahora él estaba con Gala y pensó que dentro de todo, lo que le hizo Jimena fue el mejor regalo de su vida. No quería arruinar la noche, su noche con Gala por Jimena y su estúpido arrepentimiento.
    Él quería por el momento volver a casa con ella y olvidarse por completo de aquel encuentro.
    Pero Gala no parecía de acuerdo.
    - ¿Nos vamos? – Ella lo sacó de sus pensamientos. Alzó la vista y la vio de pie con su cartera y con cara de pocos amigos. Empezó a sospechar que en lugar de terminar, la noche apenas empezaba para él. Resignado se levantó y mientras Gala salía del local sin dirigirle la palabra, el pagaba la cuenta.
    Viéndola subir a la camioneta y cerrar de un portazo sin esperar a que él le abra, le hizo rogar al cielo que la tierra se abriese y lo tragara entero. No quería enfrentarse con una mujer celosa y mucho menos tener su primera pelea con ella. Sabía que tenía un carácter nada fácil, pero tampoco dejaría que sacara conclusiones que no eran. El no sentía nada por Jimena y esperaba hacerle entender que su amabilidad había sido solo una demostración más que podía seguir con su vida sin guardarle rencor al pasado.
    Mientras manejaba, se iba preparando mentalmente para lo que le diría a Gala cuando llegaran a la casa.
    **********************************************************************
    Gala iba callada, observándolo en silencio. Se dijo que era ridículo que sintiera celos de alguien que pertenecía a su pasado y mucho más si era alguien que le había hecho daño. Sabía que los hombres preferían cortarse un brazo antes que ser descorteces con una mujer, incluso si esa mujer había sido una perra asquerosa que lo había engañado en casa de su madre. Lo sabía y aun así no podía evitar a su parte más bastarda e insegura pensar en que tal vez, ver a esa hermosa chica, tan arreglada, moviendo las pestañas y mirándolo con aquellos estupendos ojos color caramelo, lo habían afectado de algún modo. ¡Por Dios! ¿Qué hombre no se sentiría afectado ante una chica así? Sonriendo tristemente pensó que si le gustaran las mujeres la primera en su lista sería Jimena y eso la hizo sentir más paranoica que nunca. Gala casi sentía ganas de gritar, se sentía atrapada en una cursi novela de Corín Tellado…Solo que a diferencia de esas novelas, ella no era ninguna mujercita mártir y descerebrada. Ella era inteligente y quería usar eso a su favor.
    No dejaría que nada ni nadie arruinara su relación, así que le daría a Salvo algo que no se esperaba.
    Comprensión.
    Salvador estacionó al frente del edificio de Gala con los nervios de punta. Sabía que le esperaba una pelea y aunque odiara hacerlo, defendería su posición ante ella. Sonriéndole como signo de tregua, bajó del coche y se dio la vuelta para abrirle la puerta.
    Gala aceptó la mano que le tendió y bajó con él. Entraron de la mano al edificio y una vez dentro del ascensor ella le dijo:
    - ¿Tienes hambre? Creo que haré una ensalada.
    232
    El Diario de Gala
    - ¿Qué? – Salvo se esperó todo menos que le preguntara eso. Cuando se recuperó de la pregunta le dijo:
    - Claro, lo que tú quieras.
    - Perfecto, mientras la preparo pon la mesa porfa.
    - Si, por supuesto.
    Entraron y ella fue al cuarto a dejar la cartera y a ponerse un buzo de casa mientras Salvador daba vueltas sin saber qué hacer. El cambio de actitud lo descuadró, pensó que ella le armaría la bronca por Jimena y ahora resulta que se comportaba como si jamás hubiera ocurrido. Él sabía que ella se sintió fuera de lugar en el bar cuando la encontraron, pero ahora mientras la veía moverse por la cocina canturreando y actuando como si nada lo intrigó aún más. Se esperaba una reacción y no era esa precisamente la que tenía en mente.
    Gala se puso a cocinar mientras sentía la mirada de Salvador clavada en su espalda. Sabía que lo había sorprendido con el cambio de actitud y eso era precisamente lo que esperaba, que supiera que ella no era como el resto y entendía su posición. Quería hablar del tema era obvio, pero no rebajándose al punto de hacerle una escena, quería esperar a que se sentaran a cenar para tocar el tema.
    Ya cuando terminó de servir lo llamó y se sentaron a la mesa. Salvador la observada comer sin prisa y de vez en cuando lanzarle una sonrisa. Estaba a punto de hablar para romper ese silencio irreal cuando la escuchó decir:
    - Salvo, dime una cosa… ¿Tu sabias que Jimena estaba en Lima? ¿Se te olvido contármelo?
    - ¡No claro que no! Obvio que no sabía, me quede frío como tu cuando la vi ahí. Además tu escogiste el bar, no yo.
    - Buen punto…pero igual a mí no me pareciste muy frío…Hasta parecían muy amigos.
    - ¿No me digas que estas celosa? No tienes nada de qué preocuparte, ella es parte del pasado.
    - Lo sé Salvador, solo que me parece muy raro que tu abuela no nos haya contado nada de que Jimena este en Lima. – Ella prefirió no admitir lo obvio; que estaba tan celosa que con gusto le hubiera arrancado la lengua a esa zorra.- Hemos estado toda la tarde con ella y no dijo nada. Porque asumo que si tu madre sabia se lo contó a ella ¿no?
    - Pues…no, dudo mucho que la abuela lo sepa. No se lleva muy bien con mama, discuten mucho.
    - ¿En serio? – Gala estaba sorprendida, supuso que siendo tan linda Anabel se llevaría bien con todos, sobre todo con su nuera.
    - Guauu que cosa tan típica...Nuera y suegra que no se soportan…Jamás lo pensé de Anabel.
    - Bueno tampoco es que se odien ¿ok? Solo tienen diferentes formas de ver la vida. Sobre todo con respecto a la crianza de los hijos.
    - ¿A qué te refieres?
    - Que mientras la abuela es irreverente y moderna, mama siempre fue mucho más conservadora y de “derecha” por así decirlo.
    - Ohh…. ¿así que abuelita Anabel siempre fue la liberal de la familia?
    - Algo así… Por eso confía en mí cuando te digo que ella no sabía nada. Nos lo habría advertido de inmediato.
    - Me tranquiliza saberlo… - ella terminó de comer y se sirvió más vino en la copa.
    - ¿Todo bien entre nosotros? Sabes que si quieres preguntarme lo que quieras lo puedes hacer. No quiero falsas imágenes rondando por tu cabecita. – Salvador le cogió la mano y se la apretó.
    - Ok Salvador, no más pajas mentales que conlleven una ex fácil y con rasgos de acosadora.
    - ¿Acosadora? – Salvador sonreía al escuchar a Gala.
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    El Diario de Gala
    - ¡Ahh por Dios no te hagas el tonto! ¿Me vas decir que es coincidencia que este en Lima?
    - No, la verdad no lo creo. Pero tampoco creo que nos esté vigilando.
    - ¿No? Salvador, se apareció en el mismo bar que nosotros…O la nena nos vigila o Lima sí que es chiquita.
    - Ummm tienes razón….Igual ¿Qué importa? A mí me tiene sin cuidado si quiere perder su tiempo acosándome como tú dices.
    - Pues más te vale tesoro porque si al verla tuviste al menos la mínima duda o se te removió algo….Las puertas están abiertas y como te dije, no estás atado.
    - Oye, relájate ¿sí? Lamento desilusionarte pero que ella venga no cambia absolutamente nada…Pienso seguir a tu lado hasta que te aburras y me botes ¿está bien? – Se levantó de la mesa llevando los platos vacíos a la cocina, mientras Gala se sentaba en la sala.
    Ella lo miraba lavar los platos y moverse tan tranquilo en la cocina que pensó que había manejado bien el asunto. Quizás los celos la traicionaron y no dio el discurso relajado y seguro que imaginó pero al menos no quedó como “novia sicótica versión reloaded”.
    Salvador miró por encima de la barra y vio a Gala encender la radio mientras se servía más vino.
    Cada día que pasaba estaba más seguro de lo que sentía por ella. No podía creer lo fuerte y segura que era.
    Otra chica le hubiera montado el drama del año.
    Pero ella no.
    Gala era demasiado orgullosa y temperamental como para eso. Lanzó uno o dos puñales por los celos pero no contra él. A él le demostró respeto y sobre todo comprensión. ¡Dios, amaba esa mujer! Y ningún enano abusivo o una ex traidora podrían cambiar eso.
    Ahora solo deseaba que ella también lo supiera. No quería que se sintiera insegura y mucho menos por Jimena. Terminó con la cocina y fue con ella a la sala.
    Estaba mandando un mensaje a Sofía y parecía ensimismada en las respuestas. Vio que sonreía así que se sentó a su lado pacientemente con su copa de vino.
    - Ok Salvo, termino de mandarle este mensaje y estoy contigo…
    - Sigue nomas.
    - Sofi dice que están es su casa y que Mauricio le hizo la cena. Esta que hace méritos porque quiere conocer a sus viejos. Ella dice que el pobre no sabe a lo que se enfrenta pero como insiste tanto van el viernes a cenar con ellos.
    - Ahh que bueno, ya era hora que los conociera. ¿Están divorciados no?
    - Si, desde que estábamos en el cole…Ahora se llevan mejor. Pero sus viejos son jodidos.
    - ¿En serio?
    - Si, su mama es súper anticuada y su viejo recontra celoso. Es la única mujer y además la mayor. Su mama se casó pero no tuvo más hijos. En cambio su papa si tuvo un hijo con su nueva esposa.
    - No sabía que tenía un hermano. Nunca nos lo dijo.
    - No habla mucho de él. Se llevan bien pero el decidió irse a vivir a Toronto con su enamorada.
    - ¿A Toronto?
    - Si, viven allá hace un par de años. Solo viene por Navidad, trabajan siempre.
    - ¿Y porque allá?
    236
    El Diario de Gala
    - La enamorada (Ruth, creo que se llama) tiene a toda la familia allá y por eso cuando termino el colegio se fue. El cumplió los dieciocho y también se fue detrás de ella.
    - Estaría muy templado.
    - Claro que sí, llevaban juntos desde primero de media imagínate. Ahora ya se casaron y parece que la chica está esperando un bebe. Al menos hasta donde yo sabía.
    - Pues sabes mucho. – Salvo sonreía mientras la veía teclear sin parar de hablar. Siempre admiró esa capacidad de las mujeres de hacer muchas cosas a la vez. Él ya se hubiera equivocado en el mensaje o confundido hablando.
    - Ok, termine. – Gala dijo eso y puso automáticamente el teléfono en la mesa. Cogió su copa y se acomodó en el sofá junto a Salvo.
    - ¿Algo que quieras hacer?
    - ¡SI! ¿Me alcanzas mis puchos que están en la mesa de noche?
    - ¿Vas a fumar?
    - No, me gusta mirarlos…Claro que si bobo… ¿Por favor?
    - Ok loca, ya vengo. – Él se paró y fue al cuarto dejándola en el sofá tarareando una canción de Air Supply.
    - Aquí tienes. ¿Puedo coger uno? – Le pasó la cajetilla y le indicó uno.
    - ¿Ahora fumas? ¡Dios! Soy una pésima influencia… - Ella encendió el cigarro y se lo pasó con una sonrisa.
    - No te des aires amor, me provocó un cigarro.
    - Bueno y mientras envenenamos nuestros pulmones cuéntame ¿hay algo más que debería saber?
    - ¿Aparte que tenemos que abrir las ventanas? – dijo esto y se alzó para abrir de par en par las ventanas que daban a la calle.
    - ¡Dios que maniático!
    - ¿Me dice maniático la que revisa todo diez veces antes de salir?
    - Jajajajajaa ok, hacemos buena pareja ¿no?
    - La mejor. – Salvo se sentó a su lado y la abrazó.
    Se quedaron conversando hasta la madrugada contando historias de cuando eran niños. Hablaron como nunca lo habían hecho. Ella le contó de su padre, de la enfermedad, del viaje y él sobre sus padres, el divorcio y sus años en Houston.
    Hablaron por horas sobre sus miedos y sobre lo que les gustaría hacer cuando sean viejos.
    Ambos querían jubilarse a los sesenta y pasar el resto de sus vidas viajando y quizás irse a vivir a la playa, donde el pescaría con Mauricio y ella pasaría las tardes escribiendo o tomando el té con Sofía. Salvador le tomaba el pelo diciéndole que no las veía tomando el “té” sino una botella de vino y persiguiendo pelicanos. Gala imaginaba la escena y reía con ganas. Estaban muy relajados después de la charla sobre Jimena y sabían que eso en lugar de perjudicar la relación, había sido un punto de partida para hablar de cosas que por fin ahora estaban claras para ambos.
    Ya eran pasadas las tres y Gala se había dormido en su hombro cuando Salvador la llevó en brazos.
    Ella se sobresaltó cuando la levantó:
    - Salvo, puedo caminar. Bájame, peso demasiado.
    - No exageres, puedo cargarte…Además tengo que practicar.
    - ¿Para cuándo este cansada y me lleves?
    - No, para cuando nos casemos. – Le dijo con una sonrisa y la llevó al dormitorio.
    Gala solo sonrió y apoyó la cabeza en su hombro.
    ******************************************************************
    238
    El Diario de Gala
    Al día siguiente Gala abrió los ojos y lo primero que vio fue su radio reloj marcando las once y cuarenta. Tuvo un instante de pánico hasta que recordó que era domingo y que no trabajaba, así que giro perezosamente y vio a Salvador a su lado durmiendo profundamente.
    Apoyó la cabeza en el brazo y lo observó dormir. Lucia tan tranquilo y joven que le encogió el corazón. Adoraba su barba de dos días y como ocupaba casi todo el espacio. Acercándose lo abrazó y comenzó a despertarlo a besos.
    - Umm ¿y eso? – Salvo abrió un ojo y la jaló del brazo aprisionándola bajo su cuerpo, ya completamente despierto.
    - Sorry, no los quise despertar a los dos… - Ella se reía y lo empujaba para que la dejara respirar. Parecía delgado pero pesaba una tonelada.
    - No tranquila, ojala y me despertaras así todos los días. Es un gran cambio del: “levántate o llegare tarde a la galería” – dijo imitando el tono de Gala.
    - Jajajajaaja nunca te digo eso. A lo mucho te digo “¡me voy!”
    - Es verdad… ¿Y qué quieres hacer hoy?
    - Pues primero que me dejes respirar y que no me entretengas que iba a preparar el desayuno…Después quería que nos quedáramos aquí todo el día, no tengo ganas de salir.
    - Ok, pero tranquila…El desayuno lo preparo yo y lo traigo aquí. ¿Trato?
    - Bueno, ahora muévete que tengo hambre. – ella le dio un beso y él se levantó de un salto al baño. Con hambre no podremos hacer nada así que mejor me apuro.
    - Ya te pareces a Sofi que solo piensa en el sexo…
    - ¿En serio? Mauricio es un hijo‟e puta con suerte…
    - Jajajajajaaja ¿Qué queja tienes tú en eso? – Gala se sentó y cruzó los brazos fingiendo seriedad.
    - ¿Yo? Hasta ahora ninguna felizmente, pero el día que la tenga serás la primera en saberlo porque vendré cargado de juguetes, sogas, esposas y hasta un palo de Pole Dance.
    - Jajajajaaja y yo te colgare con ellas en el palo ese por hablar sonseras…
    - Ahhh si esta es tu idea del Dirty Talk… ¿Cómo no querer estar siempre contigo? – Salvo se
    - acercó burlonamente y se arrodilló a su lado a besarle la mano.
    - ¿Podrías dejar de burlarte e ir a preparar el desayuno mientras me baño y hago la cama?
    - Claro que si princesa,…pero no hagas la cama. Traeré el desayuno y lo comemos aquí. Báñate y ponte un buzo, quiero que nos quedemos en el cuarto.
    - Que engreído eres…ok. Me baño y te espero aquí.
    - Ok.- Salvo la besó en la frente y salió del cuarto hacia la cocina.
    Ella volteo los ojos y se metió al baño. Prendió la radio y se duchó pensando en que nunca había tenido un domingo como el que quería Salvador. Un domingo de hibernación total, desconectados del mundo y solo ocupados en comer, ver tele. Un domingo de pareja. Sus domingos siempre los paso sola y le pareció genial. Ahora quería saber cómo era de a dos.
    Salvador entró al cuarto y vio a Gala sentada en la cama cepillándose el cabello, viendo una película cómica. Sonriendo colocó la bandeja con el desayuno delante de ella:
    - ¡Pancakes!
    - Y son mi especialidad, de chocolate y manjar, con café recién hecho, tostadas y huevos con tocino por si te empalaga mucho el dulce.
    - ¡Dios, qué cerdos que somos! ¡Si después no me puedes cargar más, la culpa será tuya!
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    El Diario de Gala
    - Por un día que comemos así….Además no te emociones, compartirás conmigo.
    - ¿No es mío, solo mío? – Ella hizo puchero y se adueñó de la bandeja.
    - Sorry amor, compartirás o no haré el pastel de fresas…
    - ¿Sabes hacer pastel de fresas?
    - ¿Crees que Mauricio no me enseñó nada? ¿Quién crees que lo ayudaba en sus prácticas de la escuela de cocina?
    - ¡No! – Gala lo miraba fascinada mientras se sentaba a su lado y comía con ella.
    - Pues si ya te contaremos cuando cenemos juntos el martes…pero bueno, para el almuerzo pedimos pizza y comemos la torta de fresas.
    - ¿Te puedo ayudar? – Preguntó emocionada como cuando era niña y hacia pasteles con Mariana.
    - ¿Qué sabes hacer?
    - ¡Puedo prender el horno! Jajajajajaja
    - Ok….bueno me pasas los ingredientes y mientras esta en el horno vemos una película. Traje varias de mi casa.
    - Esto esta buenazo. – Gala parecía presa política por la forma en que se llevaba a la boca un bocado tras otro.
    - Come que se enfría. – Dijo Salvo con una sonrisa.
    Se pasaron el resto de la mañana viendo películas y conversando. Salvador estaba de muy buen humor, mientras cocinaba bromeaba con Gala diciéndole (con todo el amor que pudo) que tenía la delicadeza de un elefante y al final la relegó a limpiar los utensilios, cosa que ella hacía de muy buena gana ya que tenía pocas ganas de pensar en las medidas exactas para lograr el pastel de fresas con queso perfecto.
    Pero a pesar de todo lo maravilloso que podía parecer el día para ellos, Gala tenía un presentimiento de que algo no estaba marchando como debía. Era como un zumbido en el fondo
    de su mente que no la dejaba disfrutar del momento. Sentía como si una silenciosa bomba de tiempo fuera a explotar y le desesperaba pensar que tenía que dejar ir el pasado de su novio. Pero por más que quisiera con toda su alma relajarse, no podía dejar de pensar en Jimena y en lo que su llegada podría implicar.
    Aunque si Salvador había sido claro y honesto con ella sobre lo que ocurrió entre ellos, su parte masoquista se regodeaba jugando con sus inseguridades. Después de todo ella había sido una parte importante de su vida por más de cinco años.
    Gala solo lo conocía unos pocos meses y no podía cierto competir con una tipa que casi se lo lleva al altar. Incluso si “esa” tipa lo engañó de la manera más mezquina y cruel.
    Salvador era un hombre muy particular, sensible a los cambios de humor de Gala y supo al instante que algo la molestaba. Vio que observaba distraída el televisor, su mirada iba más allá de la pantalla y casi podía oír al hámster dando vueltas en su cabeza.
    Lo que no lograba entender era que la podría haber hecho cambiar de humor tan bruscamente y si en algo se parecían, era en que no podía mantener la boca cerrada si sentía que algo no andaba bien.
    - A riesgo de parecer una flaca con paranoia te preguntare: ¿pasa algo? – Salvador quería apelar al sarcasmo que tanto parecía dominar ella.
    - ¿Ah? ¿A qué te refieres? – Gala parecía no haber captado la ironía de su pregunta. Eso lo preocupó un poco.
    - Amor, te noto rara. ¿Hay algo que quieras decirme?
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    El Diario de Gala
    - No Salvo, no me pasa nada…Es solo nostalgia dominguera, ya mañana trabajo y eso me da un poco de pereza, eso es todo. – Gala tenía ganas de todo menos de hablar de sus verdaderos temores, era algo que no quería reconocer ni ante sí misma. Mucho menos delante de Salvador. Creyó que lo mejor sería hacerle pensar que era solo porque el día (su día) casi llegaba a su fin.
    - Bueno, entonces visto que son casi las ocho vamos a vestirnos para ir a tomar esa botella de vino a la casa de Sofía. Nos están esperando.
    - ¿Qué? ¡Pensé que no saldríamos hoy!
    - Lo sé, pero les prometí a los chicos que iríamos a pasar un rato con ellos.
    - ¿Y cuándo fue eso que no me entere nunca?
    - ¡Pues mientras la torta estaba en el horno y veíamos la película te lo dije! Me contestaste “aja” y pensé que estaba todo arreglado. ¿Me prestaste atención mientras te hable? -Salvador la miraba atentamente y buscaba en su rostro señales de que le estuviera tomando el pelo. Pero parecía que ella hablaba en serio.
    - ¡Ahh pero claro! Si amor, disculpa. Me voy a cambiar. – Gala se levantó rápidamente y fue al baño a lavarse mientras Salvador la miraba preocupado.
    Ella cerró de un golpe la puerta del baño y mientras se cambiaba pensó que estaba arruinando las cosas otra vez. No podía creer que no hubiera prestado atención cuando él le dijo que irían donde sus amigos. ¿Tan paranoica estaba con lo de Jimena que no lo oyó? ¡Dios! Tenía que dejar de pensar en ella y volver a ser la Gala impertinente y despreocupada del mundo. Cosa que le parecía imposible de volver a ser. La inseguridad que producen los celos en una persona enamorada es la kriptonita de cualquier relación. Y ella lo sabía más que nadie. Sujetando su pelo en una cola alta, se dijo que si continuaba por ese camino, no sería Jimena quien saboteara su relación, seria ella. Y con Salvador, era un lujo que no se podía dar.
    Para cuando salió del baño, ya Salvador estaba listo y fresco como recién levantado. Estaba guapísimo con sus jeans gastados y la camisa clara. Ella lo miró y se le hizo un nudo en el estómago. ¡Era tan lindo! El tipo más sexy y encantador que hubiera conocido. Y no solo por su físico, era mucho más allá. Ella había tenido “amigos” antes que él. Algunos más guapos, otros impresentables…Pero ninguno tan sensible, generoso e inteligente como Salvador. Y ninguno le había demostrado la mitad del respeto y del amor que él le daba día tras día. Ella siempre pensó que hombres como él solo existían en su imaginación, en las historias o en sus poemas. Nunca creyó que tendría la fortuna de encontrárselo en la vida real, ni mucho menos que sería él, quien hiciera que todo eso fuera posible. No, definitivamente no podía perder lo que estaban construyendo.
    - ¿Estás lista? – Preguntó Salvo interrumpiendo el curso de sus pensamientos.
    - Siempre, como Girl Scout. – Ella le sonrió y cogiendo su cartera salió de su brazo.
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    El Diario de Gala
    Llegaron a la casa de Sofía y estaban por tocar el timbre cuando Mauricio abrió la puerta y salió hecho un bólido estrellándose con Salvador que lo sujetó del brazo. Parecía muy alterado.
    - ¿Mauricio? ¿Qué pasa hermano?
    - ¿Por qué no le preguntas a ella mejor? Me voy.
    - ¿Qué pasó Mauricio? – Gala se plantó delante de Mauricio impidiéndole el paso.
    - ¿Por qué no le preguntas a Sofía que pasó? –Parecía otra persona, fría y dolida.
    - Porque te lo estoy preguntando a ti.
    - Mauricio, mejor responde la pregunta o no te dejara salir. – Salvador observaba la escena perplejo ante la actitud de Mauricio.
    - ¿Qué paso? Te diré que pasó. Al parecer tu amiga olvidó que es una mujer comprometida y sigue siendo tan “cariñosa” con sus amigos como lo era antes…Pero no sé por qué me extraña, así la conocí…
    - ¡Cuida tu lengua o te la cortaré! – Gala sintió ganas de dar un bofetón por lo que insinuaba. ¡Solo ella podía llamar perra a Sofía! Era su derecho de mejor amiga.
    - Mauricio…contrólate y no digas algo de lo que te arrepentirás después. – Salvador desconocía esa faceta iracunda y celosa de su amigo.
    - Me voy, hablamos luego. – Dijo eso y se alejó a grandes zancadas hacia su carro.
    - ¿Qué esperas? ¡Anda con él!
    - ¿Y tú?
    - Yo tengo que quedarme con Sofi y averiguar bien que pasó…Tu ve con él y asegúrate que no haga ninguna estupidez como ponerse a tomar y sacarse la mierda.
    - Ok, amor, hablamos luego. Te dejo la camioneta, yo manejare el de Mauricio. – Le entregó las llaves y le dio un beso rápido.
    - ¡Apúrate!
    - ¡Te llamo después!
    Gala entró en la casa de Sofía y no la vio por ninguna parte. Estaba yendo hacia su cuarto cuando la escuchó llorando en la cocina. Entró y la vio sentada en la mesa con una copa de vino y los ojos todos corridos del maquillaje. Parecía un episodio de “Amas de Casa Desesperadas”:
    - ¡Sofi! ¿Qué pasó reina? ¿Por qué el tarado de Mauricio salió corriendo? – Gala corrió a la mesa y se sentó junto a ella.
    - Tu misma lo has dicho... ¡porque es un tarado!
    - ¿Pero qué pasó? Insinuó que no respetas tu compromiso.
    - ¿Qué no respeto mi compromiso? ¿Pero qué mierda quiere? ¿Qué publique en El Comercio que nos vamos a casar? ¿Qué no tenga amigos hombres porque es un inseguro?
    - ¿Qué pasó exactamente?
    - ¿Conoces a David, el que hacia los eventos conmigo?
    - ¿David el cuerazo que te agarraste cuando te jaló a la casa después del evento antes de irnos de viaje? ¿Ese David? – Gala no quería admitirlo pero ahora entendía un poco más a Mauricio.
    - ¡Si tarada! ¡Pero nunca me lo tiré! Y Mauricio no lo sabe porque si lo supiera ¡se pone peor!
    - Ya obvio que no se lo dire….Dime que paso
    - Vino a invitarme a salir y a preguntarme porque ya no quería trabajar más con los eventos, que la gente me extrañaba, en fin…el floro que se dice siempre que alguien se sale.
    - Entonces….- Gala hasta ahora no entendía cuál era el problema, pero quería dejar que Sofía se desahogara. Ella hubiera hecho lo mismo.
    - Entonces llegó el mongólico de Mauricio y empezó a armar escándalo porque nos vio abrazados.
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    El Diario de Gala
    - ¿Qué? Sé que estas alterada pero explícame como pasaron las cosas sin comerte los detalles.
    Sofía parecía haberse calmado un poco y a juzgar por cómo rellenaba la copa, Gala supo que Don Vino era para ella un ansiolítico natural. Se levantó de la mesa y sacando una cerveza del refrigerador le pasó la lata a Gala que la destapó en silencio, que le hizo un gesto con la mano para que continuara con su versión.
    - Bueno, sigo…Estábamos en la puerta conversando (¡ni siquiera lo hice entrar!) y le estaba contando que me fui porque me comprometí y ahora trabajaba con mi novio en su restaurante. Entonces me abrazó para felicitarme y ahí llego el energúmeno ese y no dejó que le explicara.
    - ¿Eso es todo? – Gala no podía creer que por algo tan tonto Mauricio hubiera armado semejante circo.
    - ¡Sí! Empezó a decirme que quien era mi “amiguito” y cuando David se presentó, ¡lo ignoró y se metió a la casa! Te digo que me hizo morir de vergüenza con él. Obvio que David se palteo y se quitó.
    - Me imagino… ¿Y qué pasó cuando entraste?
    - ¿Qué más? Se puso a decirme que porque le hacía eso, que era una inmadura, que no respetaba el compromiso…Creo que no me dijo “puta” porque sabía que le reventaba la cara con lo primero que encontraba…. ¿Oye y Salvador? – Parecía haberse dado cuenta que Salvador no estaba.
    - ¿Dónde más? Cuidándole la espalda a tu bipolar de tu marido…
    - No es mi marido y si no viene a disculparse de rodillas jamás lo será.
    - Ya tranquila, veras que Salvo lo hace entrar en razón.
    - Salud por mi “casi” compromiso…- Sofía sonrió amargamente y levantó la copa que hizo sonar contra la lata de Gala.
    - Salud por la ex prometida de Salvador que está en Lima….Y encima es regia la muy perra.
    - ¡¿Qué?! – Sofi parecía volver a la vida. Y eso era lo que quería Gala, que se concentre en otra cosa por un momento.
    - Te lo contare si quieres...
    - ¡Habla!
    Gala miró a su llorosa amiga y decidió contarle todo lo ocurrido en la cena y en el encuentro con Jimena en el bar. Ella esperaba que eso le diera tiempo a Salvador para hacer reaccionar a Mauricio.
    ********************************************************************
    Salvador por su lado, no la estaba pasando mejor con su amigo:
    - Oye huevón, ¿se puede saber que mierda fue eso? – Salvador explotó contra Mauricio que manejaba como si compitiera en Nascar.
    - ¿No escuchaste? Me engaña con ese idiota…
    - Lo único que escuche fue a ti haciendo el ridículo. Y al parecer el único idiota eres tú.
    - ¡Se estaban abrazando cuando los encontré! No me lo contaron, yo lo vi.
    - ¿Escuchaste su versión antes de salir corriendo como virgen histérica?
    - No necesito oír ninguna explicación, los hechos fueron más que claros. No sé cómo pude ser tan idiota de pensar que una chica como ella seria fiel.
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    El Diario de Gala
    - ¿De qué hablas? ¿Cómo que “una chica como ella”? – A Salvador no le gustaba el tono en el que Mauricio hablaba de Sofía. No reconocía a su tímido y amable amigo en el tipo frío e hiriente que manejaba sin rumbo y a una velocidad que haría que los pare la policía.
    - ¡Por favor hermano, se acostó conmigo el mismo día que me conoció! ¿Con cuántos más lo habrá hecho?
    - Ahora sí estás hablando como un patán. ¿Y eso qué importancia tiene? ¿No dijiste que estabas enamorado de ella? ¿Quién eres tú para juzgarla? ¿Qué tienes, quince años?
    - Por favor, no me digas que no lo pensaste de Gala…
    - Cierra la boca estúpido, ni se te ocurra hablar de ella. Jamás pensé nada malo ni de ella ni de Sofía. Solo en la suerte de mierda que tuvimos al conocerlas. Pero si te vas a comportar como un adolescente celoso y posesivo, mejor déjala en paz. Ella merece algo mejor que un idiota como tú.
    - Mira bro, no quiero discutir contigo, pero nada de lo que digas me hará cambiar de opinión. No dejare que me vean la cara de imbécil como a ti.
    - ¡¿Qué?!
    - Perdón, no quise decir eso…No sé ni lo que digo… - Mauricio se dio cuenta que había metido la pata y ahora no sabía qué hacer para arreglarlo.
    - ¿Sabes qué? Me importa un carajo lo que pienses. Para el carro, me regreso con las chicas.
    - Y tú, has lo que quieras, solo espero que no te arrepientas después. – Mauricio estacionó el carro al frente de un grill y Salvador se quitó el cinturón de seguridad.
    - Salvo, escúchame…
    - ¡No! No pienso oír ni una idiotez más. Y si no te saqué la mierda es por los años que nos conocemos….Pero te juro que si te acercas a Sofía para otra cosa que no sea arrastrarte a pedirle perdón no tendré la misma consideración.
    - Solo necesito pensar…Estoy confundido…Creo que exageré…. ¿Dices que exagere?– Mauricio parecía haber reaccionado ante las palabras de Salvador. Jamás habían discutido así.
    - La cagaste y no será fácil remediarlo…Regresa a casa de la abuela y no te acerques hasta que las aguas se calmen. Gala no te dejara ir a menos que sepa con certeza que no le harías más escándalos a Sofía
    - ¿Te dijo algo Gala?
    - No, pero la conozco…Sé que se preocupa por ella…Y hasta por ti.
    - ¿Por mí?
    - ¿Por qué crees que vine? Me pidió ella que fuera detrás de ti para que no hagas ninguna estupidez…Si supiera como hablaste de ella y de Sofía, créeme que te dejaría arder en el infierno y sin boleto de regreso antes de volver acercarte a ella. – Salvador se bajó del carro y le hablaba a través de la ventanilla.
    - ¡Mierda! ¿Qué voy a hacer ahora? – Mauricio estrelló la cabeza contra el volante y cuando levantó los ojos, Salvador pudo ver al amigo dulce que conocía. Pero eso en lugar de tranquilizarlo, encendió una alarma en su mente…Mauricio necesitaba ayuda, no era normal que reaccionara como lo hizo. Pero verlo así le daba pena.
    - No lo sé…Pero más vale que sea algo muy bueno o te puedes ir olvidando de ella.
    Salvador dijo eso y paró un taxi, se montó y Mauricio vio cómo se alejaba. Mierda, estaba en problemas.
    *********************************************************************
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    El Diario de Gala
    Gala había logrado tranquilizar a Sofi y la acostó en su cuarto. Se quedó con ella hasta que se durmió y después salió a la sala a esperar a Salvador que la había llamado desde el taxi para decirle que pasaba a recogerla. Casi no podía creer lo que había pasado. Mauricio parecía el chico perfecto, tranquilo, educado. Siempre equilibrado y metódico.
    Pero mientras más lo pensaba, más preocupada estaba por Sofía. Por muy amigo que fuera de
    Salvador, no tenía ningún derecho de tratar a Sofi como lo hizo. Su arrebato fue desmesurado y sin fundamento. Ella conocía bien a su amiga y aunque siempre fue “movida”, desde que estaba con Mauricio solo tenía ojos para él. Además en su defensa, jamás le había sacado la vuelta a ninguno de sus enamorados. Sus pendejadas las hacia cuando estaba soltera y de eso no tenía que rendirle cuentas a nadie. Además había leído muchos libros de psicología y sabia de casos de parejas que terminaban mal debido a los celos enfermizos.
    Comenzaban con peleas tontas como la que acababan de tener sus amigos y terminaban con maltrato tanto psicológico como físico. Y eso era lo último que necesitaba Sofía. Ahora tenía que pensar en la mejor manera de plantearle a ella el que reconsiderara casarse con un tipo que recién conocía. La idea le hizo un nudo en el estómago,
    a ella le gustaba Mauricio, pero definitivamente había algo muy mal con él.
    Solo esperaba que Salvador le aclarara un poco el panorama.
    Salvo llegó a la casa y le timbró a Gala que salió a recibirlo.
    - ¿Y? ¿Qué pasó?
    - Nada, se regresó para la casa de mi abuela…Se dio cuenta que la cagó con Sofía y ahora no sabe qué hacer... ¿Cómo esta ella?
    - Se quedó dormida y la acosté. Ya vámonos a la casa, allá me cuentas.
    - ¿Segura que no quieres que nos quedemos?
    - No, estará bien…Pero me dijo que no se aparecerá por el restaurante hasta que hable con Mauricio.
    - Me parece lo más sensato… ¿Puedes manejar tú? Estoy agotado.
    - Claro, vamos. Dame un segundo para cerrar todo.
    - Te espero afuera.
    Gala entró a la casa y se aseguró de cerrar todo y dejarle el celular en la mesa de noche. Desactivó la alarma para que descansara y le dejó una nota a Sofía para que la llamara cuando quisiera.
    Cerró la puerta principal y se subió a la camioneta que Salvador había encendido. Cuando ella trepó al carro, él se corrió al asiento del copiloto y cerrando los ojos dejó que Gala condujera a su departamento.
    - Que nochecita más intensa…- Salvador entró al departamento y se fue directamente al baño mientras Gala cerraba todo y acomodaba sus cosas para ir al trabajo el día siguiente.
    Ella quería esperar que él se acostara para hablar sobre Mauricio. Tenía el presentimiento que lo que le diría no le iba a gustar. Quería tragarse vivo al imbécil por haber hecho llorar a Sofía.
    - Y entonces… ¿Que dijo el angelito en su defensa? – Gala ni siquiera espero que Salvador terminara de sacarse la ropa para comenzar el ataque. Estaba indignada por el alboroto que había armado de la nada.
    - Amor, no lo voy a defender. Se portó como un patán y se lo dije. Me baje del carro para no golpearlo cuando quiso explicar su comportamiento.
    - ¿Qué dijo? ¿Volvió a insinuar que Sofía era una fácil que se iba con cualquiera a espaldas suyas?
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    El Diario de Gala
    - No vale la pena repetir lo que dijo, eso no es importante…Lo importante es que después reaccionó y dijo que trataría de arreglar las cosas con ella…
    - ¿No es importante? ¡Felizmente que no lo pensabas defender! ¡Es un tarado, un inmaduro y un inseguro de mierda que necesita tratamiento urgente! ¡Y que ni se le ocurra acercarse a ella a menos que vaya de rodillas y con un certificado médico que acredite demencia temporal!
    - ¿No crees que estas exagerando? – Salvador quería calmar a Gala, pero al parecer lo único que lograba era echar gasolina al fuego.
    - Salvador, no quiero discutir contigo sobre esto y espero que lo que te voy a decir no sea motivo de pelea entre los dos…Pero si el imbécil de tu amigo se atreve a acercarse a ella por otra cosa que no sea pedirle perdón en cincuenta idiomas, no quiero volverlo a ver y me aseguraré que Sofía entre en razón y no se case con un tipo que es una bomba de tiempo.
    - Gala, tranquila…Ustedes tienen todo mi apoyo…Yo tampoco lo permitiré ¿ok? Pero creo que deberías dejar que sea ella la que tome las decisiones, ella ya es una chica grande…
    - Pero tú no entiendes…Sofía siempre me ha tenido a mí para apoyarla. Ella es hija única y sus papas casi ni le prestaban atención…Estaban demasiado ocupados con el divorcio odiándose mutuamente para ocuparse de ella. Yo al menos peleando o no, siempre tuve a Mariana y ella me defendía cuando alguien me molestaba. Sofi se apoyó siempre en mí y yo en ella…No puedo permitir que nadie, así sea tu hermano del alma, le haga daño.
    - Te entiendo bien, lo mismo me pasa con Mauricio… Por eso me jode como reaccionó hoy. No es típico en el…Nunca lo había visto así en los más de veinte años que lo conozco.
    - Pues entonces deberías replantearte que tan bien lo conoces…
    - Vamos a dormir, mañana tienes que trabajar.
    Salvador apagó la luz y abrazándola dio por terminada la conversación.
    Ella pensó que con todo lo que había pasado no pegaría el ojo pero cuando se acostó junto a él, se quedó profundamente dormida.
    Mientras la sentía respirar pausadamente y relajarse en el sueño, fue Salvador el que no podía quitarse de la cabeza las últimas palabras de Gala antes de dormir.
    Mauricio entró a la casa a oscuras y se fue directamente al cuarto de invitados donde dormía.
    Mientras se acostaba no dejaba de pensar en lo que le había dicho a Sofía antes de salir huyendo como un cobarde de su casa.
    Se había comportado como un idiota y el mismo no entendía la reacción exagerada que había tenido. Solo recordaba la rabia que había sentido cuando llegó y la vio abrazando a ese tipo, se sintió burlado y habló demás. No podía creer todo lo que le había dicho a ella.
    Salvador tenía razón. Había fregado todo y ahora pagaría las consecuencias. Sofía tenía carácter y no se tragaría una disculpa tan fácilmente… Menos si también tenía a Gala en su contra y a su mejor amigo dispuesto a echarlo a la hoguera con tal de no molestar a su enamorada.
    Ahora su miedo más grande era que Sofi cancelara el compromiso.
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    El Diario de Gala
    Tenía que hacer algo para remediar las cosas y tenía que ser rápido…Solo esperaba que los chicos lo entendieran y lo ayudaran para recuperar la confianza de su (aún) prometida antes que fuera demasiado tarde.
    ***********************************************************************
    La semana pasó volando para Gala y Salvador, sobretodo porque tenían que turnarse para mantener a Mauricio alejado de Sofía que todavía seguía histérica por el arrebato de celos que tuvo cuando la vio con su ex colega del trabajo.
    Gala había intentado persuadir a su amiga para que al menos escuchara al pobre hombre. Aunque si ella misma estuvo a punto de matarlo cuando pasó todo el chongo, después el ver al pobre tipo arrastrarse como gusano durante casi cuatro días le resultaba agotador y siendo ella una ex masoquista lo entendía muy bien.
    Sofía seguía sin responder a las llamadas, las flores que le enviaba, no fue al restaurante cuando él estaba y lo que era peor, no parecía dar señales de cambiar de opinión. Y lo que más asustó a Gala fue que llamó a sus padres para decirles que la cena del viernes se cancelaba, que tenían un inconveniente y que lo dejarían para otra vez. Lo único positivo fue que al menos no les dijo que había terminado con su novio y eso era lo que mantenía a Mauricio insistiendo en hablar con ella.
    Entre el trabajo, Salvador y los problemas de Sofía, Gala había olvidado por completo que había quedado con Cate y Mariana para ir al cine, apenas y tenía una hora para arreglarse y sacar plata antes de pasarlas a buscar. Camino a su casa paró en el cajero y aprovechó para comprar unas cosas que le faltaban.
    Llegó a su casa con el tiempo de darse un duchazo y salir pitando a buscarlas. Estaba terminando de ponerse el jean cuando sonó un mensaje en su teléfono. Era Cate preguntándole donde andaba que ellas ya estaban listas. Poniéndose los zapatos a toda velocidad le respondió que ya iba saliendo para allá.
    Montó al carro y mientras conducía se puso a pensar en lo que le había dicho Mauricio esa tarde cuando almorzaron juntos en el restaurante por insistencia de él. La había llamado desde la mañana para que lo ayude a convencer a Sofía que de verdad estaba arrepentido y no sucedería de nuevo. Ella que era la mujer más desconfiada del mundo le creyó. Estaba asombrada consigo misma por eso pero sí. Le creyó cada palabra. Y lo hizo no solo por la cara de perro atropellado que tenía cuando se reunieron, sino por el discurso tan convincente sobre su miedo al abandono.
    La mató cuando le habló de la muerte su padre. Le habló sobre sí mismo, cosa que nunca habían hecho. Pera ella él era Mauri, el novio de su amiga y mejor amigo de Salvo.
    Nunca se dio la oportunidad para que conversaran, ella pensó que aparte de los chicos, no tenían mucho en común. Pero mientras almorzaban se dio cuenta lo equivocada que estaba. ¡Tenían miles de cosas en común! Ambos amaban el arte, los dulces, la libertad de pensamiento, el amor por la lectura y sobre todo, el amor y la preocupación por la misma persona: Sofía. Y era por ella que dedicó gran parte de su tarde a planear un modo en que la rubia non lo batee fuera del campo
    y para siempre.
    Solo esperaba que Mauricio siguiera al pie de la letra sus consejos o esa misma noche podría decirle adiós a Sofía.
    ********************************************************************
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    El Diario de Gala
    Gala estacionó frente al edificio de su familia y le timbró a Mariana. Era la señal de los ahorradores para que bajara con Cate. Cinco minutos después las vio aparecer en la calle caminado hacia su coche de la mano. Ella sonrió cuando Mariana subió y Cate entró como siempre lanzándose a
    abrazarla.
    - ¡Muñeca! ¿Cómo estás? Sorry por la tardanza pero he tenido un día de locos.
    - ¿Aún tratas de resolverle la vida a tu amiga? ¿Y ahora qué hizo?
    - Mari, yo no trato de resolverle nada…y por cierto: ¡Hola! – Gala se acercó y le dio un beso a su hermana que luchaba con el viejo cinturón de seguridad que siempre se trababa.
    - ¿Qué le pasa a esto? – No lograba encontrar la forma que se enganche.
    - Déjame ayudarte, tiene truco. – Ella movió un poco el broche y se enganchó.
    - Lo que tiene son mil años ajajajjajaja
    - Oye, al menos tengo carro marica y habiendo tenido épocas peores doy gracias por este mientras dure.
    - Yo no digo que no, pero deberías al menos hacerle una revisión.
    - Si, si….ya suenas a Salvador. Quiere “ayudarme” con la inicial de uno mejor. Pero ya le dije que se olvide.
    - ¿Y porque no quieres?
    - ¿Estás loca? Apenas tenemos unos meses juntos, no voy a dejar que decida que carro puedo tener ni mucho menos que me pague por él. No es mi marido.
    - ¿Segura? Come, duerme y está en tu casa más que tú….Yo diría que al menos dejes que te ayude en algo.
    - ¿Salvo vive contigo? – La voz de Cate resonó en todo el carro y por un momento las dos se dieron cuenta que no estaban solas. Gala miró horrorizada a Mariana y ella solo atinó a reír a carcajadas.
    - Jajajajajajaa explícale a tu sobrina Gala. Ella ya está grande.
    - Ok… - Ella había tenido muchas charlas “sobre adultos” con Cate, pero era la primera vez que era algo íntimamente relacionado con ella. – Veras mi amor, Salvo no vive conmigo. Yo vivo sola, pero a veces cuando nos quedamos viendo tele hasta tarde él se queda a dormir para no irse solo y exponerse a que le hagan algo.
    - Ahh ok, yo pensé que era porque se quedaban tirando. – Cate lo dijo tan suelta de huesos y colocándose otra vez los audífonos del Ipod que la dejó muda.
    Mariana la miró y estallaron en carcajadas mientras Cate seguía jugando con el aparato sin darles más importancia. Cuando se calmaron las risas su hermana le pone la mano en el brazo y le dice:
    - Te dije que esta grande y de cojuda solo tiene la cara…Esta enana nos ganó a las dos y por kilómetros.
    - Y yo que pensé que seguía siendo inocente….Me mató jajajajajaja espera que se lo cuente a Salvo. Esta como loco para que salgamos todos juntos…Extrañamente le caíste bien.
    - Tarada… ¿Y porque no le caería bien? Soy lo máximo….
    - ¿Y encima preguntas? Ajajajajajaj siempre tan modesta.
    - Naaaa…te digo algo, me cayó muy bien tu víctima – Los que no las conocieran pensarían que se hablaban de mala manera, pero molestarse mutuamente era algo que las hacía sentirse más unidas.
    - Mi víctima,…que buena…Oye y hablando de victimas… ¿Por qué no vino la vieja?
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    El Diario de Gala
    - Se fue a la casa de sus amigas a tomar lonche. Ya sabes que si hay alguien que disfrute no estar en su casa es mamá. Siempre fue así y jamás cambiara. Ya está muy vieja para eso.
    - Es verdad…pero mejor ¿no? Así no te vuelve loca.
    - Fácil para ti decirlo….Ya ni llamas o vas a la casa….Si antes te veíamos poco, ahora eres un recuerdo lejano…
    - Que exagerada eres…sabes que con lo de la exposición y la nueva “victima” casi no he tenido tiempo. – Gala estacionó frente al centro comercial donde comerían y verían la película.
    - Y no te olvides de Sofía… ¿Por cierto, sigue con el amigo de Salvador o ya lo dejó por otro?
    - ¿Por qué dices eso? Ella no es así….Si la conocieras un poco sabrías que es incapaz de eso…Además el que no te caiga no la hace una mala persona. – Gala odiaba cuando su hermana se metía con Sofi, era como escoger entre sus dos hermanas.
    Decidió hacer lo que hacía siempre que Mari trataba de hablar mal de Sofía, ignorarla. Bajando del carro dijo:
    - ¡Cate! ¡Ya llegamos gordita, baja!
    Mariana bajó del carro y le abrió la puerta a su hija que seguía sin prestarles mucha atención gracias al infernal aparato ese que parecía haberse fusionado con sus orejas. En momentos como ese Gala se arrepentía del día que decidió regalarle el tan ansiado IPod. Parecía que incluía una aplicación llamada: “Como ignorar a los adultos mientras esta encendido”. Ella también había tenido catorce años y paraba con el discman (en esa época), ¡pero jamás se idiotizó al punto de parecer un robot que respondía con monosílabos e ignoraba a todos!
    - Hija, apaga eso que se supone que es una salida familiar. – Mariana le sacó los audífonos y Cate se encogió avergonzada.
    - Disculpa Gala, disculpa mami. – Cate guardó el aparato en su carterita.
    - Tranquila amor, más bien dime: ¿Qué quieres hacer? ¿Comemos primero o después?
    - Según la página del cine, la película no empieza hasta dentro de una hora y media así que podemos comer. Pero tenemos que comprar los boletos o haremos una colaza.
    - Ok, hagamos algo. Ustedes decidan que comemos, entran y lo van pidiendo mientras yo voy a comprar los boletos. ¿Qué les parece? – Mariana y sus dotes de organización eran admirables hasta en una simple salida familiar. Gala asintió y se alejó con Cate hacia la pizzería.
    - Te mando un mensaje cuando salga de la boletería para que me digas en que mesa estas.
    - Ok. Vamos Cate.
    - ¡Quiero contarte de este chico del club!
    Mientras ordenaban su sobrina la iba poniendo al día con sus amores, los chismes de sus amigas (que ella no conocía, pero adoraba escuchar a Cate) y las novedades en Facebook, YouTube y Mtv.
    No se había dado cuenta de cuánto la había extrañado hasta que habló con ella y la veía tan contenta en aquella salida.
    Comieron y vieron esa película de duendes medievales que tanto quería ver Cate. Ya cerca de la medianoche Gala las dejó en su casa y se fue a dormir a la suya sin imaginar lo que encontraría ahí.
    Al parecer la noche era aún muy larga para ella.
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    El Diario de Gala
    Al estacionar frente a su edificio lo primero que notó fue la luz prendida de la sala, cosa extraña porque estaba segura que ella había apagado todo. Estaba dudando de entrar o irse a casa de su mama cuando le sonó el teléfono. Era Sofía:
    - ¡Por fin llegas! - La voz histérica de su mejor amiga no se hizo esperar.
    - ¿Sofía? ¿Cómo sabes? – Gala empezó a dar vueltas alrededor del carro buscando a Sofi.
    - Por mi bolita mágica… ¿Cómo mas sonsa? ¡Estoy aquí en tu casa! Sube.
    - ¿Qué haces ahí? ¿Pasó algo? – Ella iba entrando al edificio a toda velocidad y subió los dos pisos a pie.
    - Nada, entra y te cuento.
    - Ábreme.
    Sofía le abrió la puerta con un pijama de Gala puesto y una taza de café en la mano.
    - Entra y prepárate para la novela….
    Vamos a mi cuarto – Gala resignada empezó a caminar al dormitorio con Sofía a los talones. Ella tenía el presentimiento que lo que se venía no podía ser bueno. Tenía que esconder esa puta llave…
    - ¿Qué pasó? ¿Otra vez Mauricio? – Mientras hablaban ella solo pensaba en ponerse el pijama, lavarse y dormir. Pero ahora era su turno de escucharla y eso haría.
    - Si…Fue a buscarme a eso de las siete a la casa.
    - ¿Y? – Ella esperaba que todo lo que habían conversado haya dado sus frutos.
    - Al principio no lo quise recibir ya sabes….Pero hizo algo tan tierno que no pude seguir molesta con él.
    - ¿Qué pasó? ¡Cuéntame ya!
    - Me pidió que lo acompañara sin hacer preguntas y viéndolo como estaba accedí.
    - ¿Y adonde fueron? – Gala sabía pero estaba tan emocionada que no podía esperar.
    - Me llevó al cementerio donde estaba su viejo.
    - ¡No! Jajajajaja ¡me imagino que cuando te llevó te cagabas de miedo!
    - ¡Sí! Me dije: “puta madre, este huevón me mata hoy” jajajajajaa.
    - Bueno ¿y qué pasó?
    - Y ya pues, me explico su miedo al abandono porque se quedó huérfano de chico, que su mama aunque es muy protectora, casi no estaba presente porque él a diferencia de Salvador, no viene de una familia con plata. Su viejo era el mejor amigo de su papa, pero era un simple obrero y no les dejó nada ni a él ni a su madre, pero tuvo la suerte que el papa de Salvo le pagara los estudios y hasta la escuela de cocina….En fin, sabía que yo eso lo no tomaría como una excusa por cómo se comportó pero me prometió confiar más en mí y que no se repetiría.
    - Sí, algo me conto Salvo… Pero bueno ¿después del floro que te metió en que quedaron? ¿Y por qué estás aquí en lugar de estar con él en tu casa?
    - Ya lo perdone, pero eso no significa que no deba sufrir un poco más…Además tenía que contártelo y quería pasar un poco de tiempo contigo. ¿Dónde estabas?
    - Me fui con Mariana y la pioja al cine y a comer…Le prometí desde la semana pasada que saldríamos y recién hoy pude. Entre la chamba, Salvador y tus dramas casi ni la veo a mi enana.
    - ¿Y que se cuenta la loca?
    - ¿Cuál de las dos? – Gala entró al baño a lavarse mientras hablaban. Sofía ya estaba acostada y revisaba el celular.
    - La loca linda…Cate.
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    El Diario de Gala
    - Es un vacilón, no sabes lo que pasó.
    Ella le contó todo lo que había hablado con Cate, lo que comieron, la salida que tuvo cuando Mari dijo que Salvo vivía con ella. Hablaron sobre la ex de Salvador y Sofi concordaba con ella sobre la posibilidad de que ella los estuviera vigilando, ya que era demasiada coincidencia que se la hubiera cruzado en el mismo bar. Ella estaba molesta por eso pero la que la hizo enderezar las antenas ante un peligro real fue su maquiavélica amiga:
    - Oye tarada y tú me cuentas esto solo “un poco fastidiada” como dices, pero ¡no te das cuenta que los ha seguido desde la casa de la abuela de Salvo!
    - ¡La puta madre! ¡Es verdad! ¿Sino como lo sabía? Yo escogí el sitio, así que como me dijo Salvador ni siquiera lo puedo culpar de eso…
    - ¿Quién más sabia que comerías con tu futura “nonna”?
    - Pues… ¡la mama de Salvo! – Gala recordó lo que Alicia aún mantenía contacto con la familia de Jimena, solo así encajaban las piezas.
    - Pues bien manis, ahí lo tienes… ¿Tiene tu suegra algo en tu contra?
    - Pues no, ni me conoce…Seguro se le escapo y ella lo oyó…Y por como terminaron las cosas entre Salvador y Jimena dudo que Alicia la quiera a ella como nuera. Según me conto, ella la saco casi a patadas de su casa el día que la encontró zorreando con su ex en la mismísima casa de la mama de Salvo.
    - ¡No! ¡Mentira!
    - Lo juro por mi padre – Era el juramento que más valor tenia para ella y Sofi lo sabía.
    - Jajaajajaja ok pero eso no me lo habías contado.
    - Me lo contó Salvo el día del campamento como una confesión. Ese día le conté de Diego...
    - Aggg ok ya entendí....Bueno dime, ¿quieres que nos encarguemos de la tipa?
    - Jajajajaa ok ¡pero que parezca un accidente! ¿Qué estás hablando loca? ¿Qué insinúas? –
    Gala era impulsiva y pasional, pero jamás le habría hecho nada a la pobre zorra. Tenía escrúpulos…. O eso quería pensar.
    - ¿Oye tu eres loca o me estas tomando el pelo? ¡Cómo se te ocurre! Jajajaajaja babosa, me refería a que Nosotras la sigamos a Ella….De verdad que tal mente cochina tienes, se ve que debes tener de mafiosa por parte de tu viejo….
    - Ajjajaajaja pucha tal vez….Pero dime: ¿Cómo haríamos?
    - Escúchame y se pondrá en práctica desde mañana ¿sí?
    Hablaron hasta casi el amanecer y aunque si Gala no trabajaba Sofía tenía que estar en el restaurante muy temprano ya que quedaba menos de una semana para la inauguración y aún tenía que supervisar la decoración y el staff que contratarían. Le hizo prometer a Gala que la acompañaría y los ayudaría con las entrevistas para acelerar el proceso.
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    El Diario de Gala
    Tal y como lo planearon, se levantaron temprano y prometieron estar atentas a cualquier movimiento sospechoso. Los chicos no llegarían al restaurante hasta después del almuerzo porque pasarían el día con los dos cocineros que ayudarían a Mauricio seleccionando el menú y eligiendo los platos más emblemáticos para la apertura. Apenas llegaron al restaurante vieron un carro azul con lunas polarizadas estacionado al frente, era un carro que nunca habían visto porque sea el Ing. Romero que los chicos estacionaban en el estacionamiento interno del local. Así que como habían acordado la noche anterior, Gala estacionó el coche y junto con Sofía caminaron hacia el coche aun sin saber si era Jimena la que iba detrás del volante.
    ***********************************************************************
    Jimena había visto llegar el destartalado carro de la tipa esa con la que estaba ahora Salvador. No sabía que veía su ex prometido en aquella tipita. Tenía que reconocer que tenía su gracia, pero era tan común que no entendía cómo podía estar tan embobado hasta el punto de ignorarla como lo estaba haciendo.
    El jamás la había rechazado cuando estaban juntos, siempre era al revés y ella había estado segura de que esta vez no sería diferente. Solo que al parecer esa tal Gala lo había embrujado al punto de hacerla casi invisible ante Salvador.
    Al no verla salir pensó que tal vez habría entrado por la puerta de servicio junto con su perro guardián, aquella rubia con pinta de dalina que se había comprometido con Mauricio según lo que le había contado su madre. Ella estaba al tanto de todo gracias a la amistad que su madre aún mantenía con Alicia y no porque ella se lo dijera. Después de lo ocurrido en casa de Alicia con su ex novio Javier, aquella vieja cucufata le había prohibido la entrada a su casa y a su familia. Jimena pensó que nada de eso importaba ya que ella estaba muy enamorada de Javier, pero cuando por enésima vez aquel bastardo inestable la había dejado, no le quedaba más que hacer lo que siempre hacia; regresar a puerto seguro con Salvador.
    Solo que esta vez aquella estúpida estaba ganando la partida.
    Estaba pensando en regresar a vigilar la casa de Anabel para poderse cruzar con Salvador cuando un golpe en la ventanilla la hizo saltar:
    - ¡Hola! ¿Jimena verdad? – Gala y Sofía la miraban divertidas y ella solo atinó a abrir desmesuradamente los ojos.
    - Hola…- respondió nerviosamente Jimena maldiciendo por dentro.
    - No nos han presentado, yo soy Sofía, amiga de Gala.
    - Mucho gusto… - Ella no sabía cómo justificar su presencia ahí y eso la puso más nerviosa.
    - Si estas esperando a los chicos, ellos no vendrán hasta la tarde… ¿Quieres pasar a conocer el local? – Gala estaba haciendo su mejor papel de inocente y el jugar con su nerviosismo le daba una ventaja que no pensaba desaprovechar. Sofía tenía razón desde el principio, la muy zorra los estaba vigilando de cerca. Así que si lo que ella quería era jugar al gato y al ratón, Gala le demostraría que era mejor cazadora que presa.
    - ¿El local?
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    El Diario de Gala
    - Claro,… ¿para eso viniste no?
    - Por supuesto, sí, me encantaría verlo.
    - Vamos, así te tomas una cerveza con nosotras. – Sofía miraba a su mejor amiga mientras ella le abría la puerta a una Jimena pálida y sin muchas ganas de seguirlas.
    Ellas iban charlando animadamente a su lado mientras Jimena iba repasando mentalmente sus próximos movimientos. ¿Cómo se quitaría de encima a la muy mosca muerta ahora que la había descubierto? Obviamente la había subestimado pero se dijo que era solo un pequeño error de cálculo, no volvería a ocurrir. Decidió que lo mejor era ir con ellas y averiguar qué era lo que querían de ella.
    Gala y Sofía se abrieron paso entre los decoradores que estaban colocando las mesas y cuadros mientras continuaban trabajando sin descanso bajo la supervisión del Ing. Romero que ya prácticamente vivía ahí.
    Jimena tenía que admitir que estaba impresionada. Jamás pensó que el lugar estuviera tan lindo, muy elegante pero con un toque cálido. Y conociendo la cocina de Mauricio el local sería un negocio muy rentable. Ella las escuchaba atentamente y fingía interés en el pequeño tour que le estaban haciendo. Le iban explicando sobre la construcción, la decoración y el tipo de comida que servirían. Casi ni las estaba oyendo pero se giró de golpe cuando Sofía dijo:
    - ¡Imagínate que romántico Jimena! Aquí fue donde Salvador se le declaró a Gala… ¿No te parece mágico? – Gala tenía ganas de reír. Sofi dijo aquello con su carita de cachorrito y la voz más melosa que pudo. Jimena estaba como la grana y ellas estaban disfrutando mucho aquella incomodidad.
    - ¿En serio? Qué lindo…
    - ¡Sí! La trajo a cenar aquí, le lleno el departamento de flores, globos y le regaló un cuadro que Gala adoraba… De verdad que se nota que esta templadazo.
    - Pues si me imagino…él siempre fue así… No sabes lo que era cuando estaba conmigo…A veces se pasa de meloso… ¿No? – Jimena se sentó en uno de los taburetes de la barra y miraba a Gala con una ceja alzada esperando su respuesta.
    - Pues a mí me encanta que sea “meloso”, es una de las cosas que me conquistó de él.
    - Pues espera a tener más tiempo, esas cosas al final aburren….A veces yo deseaba que sea un poco menos formal, mas espontaneo.
    - ¿No era espontaneo contigo? – Gala la miraba ahora con genuina curiosidad, no había pensado nunca que Salvador no sea espontaneo. Todo lo contrario, desde el inicio se había demostrado lleno de sorpresas y determinación. Pero al parecer su relación era completamente diferente. Lo cual era lógico visto que Ella, era completamente diferente a Jimena.
    - Pues casi nunca, pero eso no importa ahora… La gente cambia ¿no?
    - ¿A qué has venido Jimena? Realmente. – Sofía hizo aquella pregunta con su voz más dura haciendo que las dos mujeres la miren sorprendidas. Gala volteó los ojos al cielo preguntándose cómo era posible que su instinto protector no hubiera salido a flote antes.
    Jimena miro nerviosamente a Sofía y luego a Gala sin saber que responder. Finalmente dijo:
    - ¿A qué te refieres?
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    - Vamos Jime, entre gitanos no nos leemos la mano ¿verdad? ¿Qué buscas? ¿Recuperar al ex que traicionaste? ¿O pretenderás que nos creamos el cuento que solo vienes a “ver” el local por curiosidad? – Sofía estaba parada al frente de ella y Gala disfrutaba la escena mientras servía tres vasos de cerveza y le pasaba uno a Jimena que estaba blanca como un papel.
    - ¿Es en serio? Por favor… - Ella cogía con mano temblorosa el vaso que Gala le tendió y se llevó la bebida a los labios esperando calmar los nervios.
    - Toma Sofi, déjala en paz – Ella le tendía el vaso a Sofía que lo cogió rápidamente. - No creo que sea tan sonsa como para humillarse pretendiendo recuperar a un tipo que engañó en la casa de su futura suegra y encima ser tan conchuda como para venir hasta Lima cuando supo que él ya rehízo su vida…. ¿Verdad que tú no eres así Jime? – Gala había pensado que vengarse de Diego había sido divertido pero esto…Esto era el cielo para ella.
    - ¿Saben qué? No pienso quedarme a escuchar sus suposiciones tontas… Y si tú eres tan insegura como para armar este teatrito con tu amiguita, pues es problema tuyo. No pienso seguirte el juego. – Ella dejó la cerveza en la barra de golpe y se levantó con toda la dignidad que pudo, mientras aquellas dos estúpidas la miraban como si fuera un bicho. ¡Quería matarlas! No podía creer que estuvieran humillándola así.
    - Ay por favor, no seas tan sensible…Era solo una pregunta. – Sofía la miraba con cara de inocencia y Gala solo sonreía mientras la veía acomodarse la cartera.
    - La verdad no sé qué vio Salvador en ti, no tienes tino ni clase, ni te tomas siquiera la molestia de decirme tu misma las cosas que necesitas a tu amiguita para que te defienda.
    - Jajajaajajajaa por favor “Jime”, ¿de verdad crees que necesito a Sofía? Yo no sé si tenga“clase” o no, eso me interesa un pepino. Prefiero ser como soy y tener mi conciencia bien limpia. Lo único que te pido es que por favor hagas una demostración de tu “clase” y no te metas ni conmigo ni con Salvador.
    - ¿Tienes miedo que regrese conmigo? Pues créeme que deberías…Yo siempre he logrado que el regrese como perrito a mi lado con solo hacer esto.- Ella chasqueo los dedos teatralmente.
    - ¿Así lo crees Jimena? – La voz profunda de Salvador resonó por todo el local mientras Mauricio le hacía señas a Sofía de que lo acompañe a la cocina, cosa que no le hacía mucha gracia.
    - ¡Salvador! No es lo que piensas…. – Jimena se atropellaba con las palabras mientras Gala tomaba asiento en la barra y la dándole un sorbo a su cerveza los miraba divertida.
    - Jimena, basta. ¿Por qué no regresas a Houston? No tienes nada que hacer aquí. Tú y yo terminamos hace mucho. Tal vez mucho antes que me engañaras.
    - Salvo ¿podemos hablar a solas? ¿Sin ellos aquí?
    - No hay nada que hablar y menos a solas. Gala es mi novia y con todo respeto te pido que te retires. Por favor. – Salvador se puso al lado de Gala y le cogió la mano mientras despedía a Jimena. ¡Como estaba disfrutando ese momento! La cara de Jimena era un poema mientras se retiraba.
    - Está bien Salvador, espero que no te arrepientas de esto…
    - Arrepentido estoy de otras cosas…Adiós Jimena.
    - ¡Adiós linda, regresa para la inauguración! – Sofía gritó eso desde la puerta de la cocina y
    Mauricio y Gala estallaron en una carcajada mientras Salvador los miraba sin poder creer lo que acababa de suceder.
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    El Diario de Gala
    - Y entonces… ¿desde cuándo estaban escuchando? – Gala le apretó la mano y Salvo se sentó en el taburete del costado.
    - Pues más o menos desde que Al Capone y su secuaz llena de hormonas hablaban de los gitanos…
    - Jajaajajajaja ¡Dios! ¿Viste Sofi? No se tiene privacidad aquí…
    - Mira Salvo, la verdad es que la encontramos fuera del local como una stalker profesional…Solo le faltaban los binoculares y el bigote falso.
    - Ustedes son tremendas, la hicieron leña en menos de una hora. – Mauricio se sentó en otro taburete y Sofi se acomodó entre sus piernas y terminándose su cerveza le dijo:
    - ¿Qué, no me digas que te dio pena la muy zorra? – Lo miraba echando humo por los ojos y él se dio cuenta que de su respuesta dependía su vida así que le dijo:
    - ¡No! ¡Claro que no! Solo digo que espero no estar jamás en contra de ninguna de ustedes o soy hombre muerto….Además, Salvo sabe que a mí nunca me cayó bien Jimena… ¿Verdad bro?
    - Si es cierto, siempre dijo que era una hipócrita. Que no me quería….Siempre tuvo razón.
    - Salvo ¿estás bien? – Gala lo notó un poco apagado y eso la preocupó un poco.
    - No amor, solo estoy aliviado que se terminara. – Le sonrió y le apretó la mano.
    - Bueno, estuvo bueno el descanso y el show.- Sofía se separó de golpe de Mauricio y los jaló a todos de las manos. – Pero ahora tenemos mucho trabajo que hacer y aun ni hemos almorzado.
    - La jefa tiene razón, ustedes tienen que hacer las entrevistas y nosotros reunirnos con los cocineros. En realidad solo regresamos porque Salvador se olvidó la laptop con todo el menú y los tragos.
    - Y felizmente que vinimos… ¿Quién diría que tenía a mi propio equipo de súper heroínas? – Salvador como siempre, lograba sorprender a Gala con su cambio de humor. Ella lo miraba y pensaba en lo equivocada que estaba Jimena al decir que era un tipo formal y poco espontaneo. Pensó con orgullo que ella era parte importante del cambio de Salvador.
    - Bueno vamos, pueden agradecernos preparando algo rico mientras nosotras terminamos de revisar los cv‟s de los chicos que vendrán.
    - Ok, cuando esté listo las llamamos. – Salvo le dio un beso a Gala mientras se dirigía con Mauricio a la cocina.
    - Vamos leona, ya defendiste tu jungla ahora a chambear. – Sofi la abrazaba y la arrastraba a la oficina.
    - Jajajajaaja por favor mana, si casi te la comes viva jajajajaja ¡me quería morir cuando apareció Salvador!
    - Pues yo pensé que tienes una suerte enorme al tener justo a Salvador escuchando a esa perra decir que lo podía manejar como carrito de juguete…jajajajaa ¿viste su cara? ¡Estaba más blanca que un fantasma!
    - Lo sé, pensé que se desmayaría ahí mismo.
    - Que conchuda por Dios….Pero si amiga, regia la muy maldita.
    - ¡Sí! Bonita la desgraciada…Pero como decían en la novela: “Jimena, tan bella como zorra” jajajajaaja
    - Jajajaaja ya vamos, tenemos un huevo de chamba y hay que entrevistar a unos aspirantes a mozos que la verdad no están nada mal...
    - Sofía….
    - ¿Qué? ¿Mirar está prohibido? Jajajajaja relax, estoy jodiendo…El que te escucha pensara que soy igual que la zorra esa…
    - No manis,… ¡eras peor!
    - Jajajajajaa que mala eres…Pero jamás le saque la vuelta a nadie…Me divertí bastante pero siempre respete a mis parejas.
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    El Diario de Gala
    - Yo sé amiga, te estaba jodiendo.
    - Bueno ahora manos a los mozos…. ¡digo a la obra! Jajajaajjaja
    - Jajajaajajaja eres una payasa…Dame eso y revisemos el presupuesto que tienes para el personal.
    - Me olvidaba que tu manejas esos temas mucho mejor que yo. Me tienes que enseñar los procedimientos.
    - Por supuesto que lo hare, pero recuerda que piano piano si va lontano (*poco a poco, se va lejos).
    - Lo sé, solo espero que ese lontano sea ¡ya!
    - Relájate que histérica no conseguirás nada.
    - Tu pidiéndome que me relaje…Y yo que pensé que lo había visto todo…
    - Sigue burlándote y mejor paga un asesor para que te ayude así yo puedo dormir mi fin de semana en lugar de estar aquí… - Gala le lanzó el lapicero en la cabeza y ella lo esquivo entre risas.
    - Ok, ¡así está mejor! ¡Esa es la amiga amargada e histérica que adoro!
    - Cállate y pásame ese folder babosa…
    - Lo que usted diga capo…
    Las siguientes dos horas las pasaron armando el plan de trabajo. Sofía en la computadora y Gala al teléfono con la contadora de la Galería. Lucia Rivera, una buena amiga de ambas, llevaba trabajando casi tres años con Gala, por eso cuando ella la llamó para proponerle una asesoría en el restaurante no lo pensó dos veces.
    Casi a las dos de la tarde habían terminado la primera parte de las entrevistas y coordinando los entrenamientos con los mozos, cuando Sofi cerró la computadora de golpe y le dijo a Gala:
    - ¡Ok! ¡Basta! Me muero de hambre y creo que los chicos ya terminaron de preparar la comida, después seguimos con los números y las entrevistas.
    - Bueno vamos, yo también tengo hambre.
    Se fueron a la cocina hablando sobre las entrevistas, sobre la asesoría que le daría Lucia a Sofi durante la semana. Gala prometió ayudarlas pero solo durante los fines de semana, porque su trabajo no le permitía dedicarles más tiempo. Ella no lo decía pero también quería que su mejor amiga se luciera y demostrara que no la necesitaba tanto como pensaba, solo que estaba un poco insegura de iniciar algo nuevo, cosa que Gala entendía perfectamente.
    ¿Cuántas veces no hemos despertado con un miedo irracional al fracaso?
    ¿Todos los días no eran un continuo aprendizaje?
    ¿Acaso no eran siempre nuestras vidas un devenir de retos y sueños?
    *********************************************************************
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    El Diario de Gala
    XVI. (Casi) Felices Por Siempre
    Conforme se acercaba la inauguración del restaurante, Sofía y Mauricio parecían más felices que al inicio de su relación. Salvador notaba que estaban madurando como pareja al ver y apreciar los esfuerzos que el otro hacía. Parecía que el luchar por la misma causa (por así decirlo), los estaba haciendo más unidos. Él se sentía afortunado porque con Gala había tenido esa conexión desde el inicio, estaban pasando por muchas pruebas en muy corto tiempo y en cada una demostraban que podían sobrellevarla con respeto y humor. Eso era lo que más adoraba de ella, su forma de ser tan cínica pero dulce a la vez. No se andaba por las ramas, si algo le parecía mal, te lo vomitaba sin asco.
    Y aunque eso le había traído más de un dolor de cabeza, no podía evitar ser siempre un libro abierto con él. Si estaba feliz, se le notaba desde que hablaba, pero si estaba molesta, era mejor no acercarse a más de dos metros o podía arrancarte la cabeza.
    Pero él no era el único en adorarla, al parecer su abuela estaba encantada con ella, sobre todo después de que le contara la misma Gala como había afrontado el asunto de Jimena. El domingo por la tarde salieron todos a almorzar y se encontraron con Anabel que almorzaba con una amiga.
    Se sentaron juntos y cuando la amiga se fue, Gala le contó la historia, obviamente sazonada con los comentarios pintorescos de Sofía, que al parecer la enamoró apenas se la presentó. Anabel reía de gusto al oír a las chicas y más aún al ver la cara de mártires de los muchachos. A pesar de
    sus esfuerzos en lucir dramáticos, se les notaba embobados por esas dos lindas e inteligentes chicas. Tenían un carácter con el que se sentía identificada: fuerte, indomable. Nunca había visto tan sereno y contento a su nieto como lo veía con Gala y eso era lo que más le gustaba.
    - Entonces Salvador… ¿Están listos para la inauguración el sábado? - Su abuela preguntó eso mientras terminaba el té.
    - Pues sí, ya las chicas tienen todo listo. Habrá una pequeña recepción y después del brindis de cortesía haremos pasar a todos los invitados. Tenemos ya la zona vip y la de fumadores reservada gracias a tus amistades y a las invitaciones que repartió Gala entre sus clientes de la Galería.
    - Muy bien pensado Gala, usar tus contactos para hacer un poco de publicidad.
    - Por supuesto, además vendrá mi jefe que es uno de los invitados vip que tendremos. Obvio que le ofreceremos la cena, pero ¿Qué mejor publicidad que Santiago Quevedo en la inauguración de “Sabores del Mundo”? – Lo dijo con una sonrisa mientras imitaba la voz chillona de su jefe.
    - ¿Qué otro “Vip” tienen?
    - Pues quien más Anabel...Tu. – Mauricio le besó la mano mientras le sonreía como un idiota. Si no fuera porque le llevaba más de cuarenta años, Sofi hubiera estado celosa de esa clara muestra de amor hacia otra mujer.
    - No cambias niño, siempre tan sobón… Jajajaaja pero gracias por eso. Me encantara estar con ustedes mañana.
    - No puedes faltar abuela, gran parte de este sueño es mérito tuyo.
    - Por favor Salvador, yo solo les di plata. El esfuerzo, el talento y todo el trabajo lo están haciendo ustedes. Ni se te ocurra pensar que me debes algo. Estoy muy feliz por ustedes.
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    El Diario de Gala
    - Ay Anabel, de verdad pareces una de esas abuelitas de cuento, pero con el sentido de la moda de una supermodelo. Tienes que haber sido espectacular de joven, me imagino como tendrías a los tipos detrás de ti. – Sofía estaba embobada con ella. Ella había sido muy unida a su abuela, pero ella había sido más del tipo antiguo y de cabeza blanca.
    Anabel era como una Barbie jubilada.
    - Por favor hija, no es ni la mitad de lo que imaginas. Al contrario.
    - ¿En serio?
    - Por supuesto, casi no tenía pretendientes por mi carácter digamos un poco voluptuoso. A eso sumado que me crie con padres que a pesar del post guerra, jamás escatimaron en gastos para darme lo mejor. Y nunca me obligaron a salir con nadie que no quisiera, más bien, alentaron mis deseos de estudiar psiquiatría. Si en esta época en la que ustedes se sienten tan “evolucionados”, cuando un hombre descubre que detrás de la cara bonita, también hay un cerebro, en el mejor de los casos se asustan y en el peor las maltratan…
    - ¡Eso digo yo también! ¿Verdad que te lo digo siempre Sofi? – Gala recordaba que el día del luao en Cancún le dijo lo mismo a Sofi cuando hablaba con el surfista.
    - Pues es muy cierto mi niña. Así que ¡imagínate cuando descubrían que era psiquiatra!
    - Jajajajajaa huían como ratas para que no los analices jajajajaa
    - Pues sí, así fue siempre hasta que conocí a Darío, el abuelo de Salvador. Nos conocimos muy jóvenes. Esta es la edad en la que conocerán al verdadero amor de sus vidas. Los anteriores, fueron solo un simulacro.
    - Qué hermoso pensamiento.
    - Pues yo pienso que la abuela tiene razón. Mauricio y Sofi se casan a fin de año y nosotros…
    - Nosotros estamos pensando en vivir juntos. ¿No amor? – Gala estiró su mano y Salvo la tomó mientras le sonreía burlón. Él sabía que ella aún no estaba lista para casarse, pero que la idea de vivir juntos la entusiasmaba.
    - Sí, le decía a Gala que podríamos ver si mi viejo nos vendía el depa que tiene vacío en Jesús María.
    - ¿Pero ese no lo había vendido ya? – Anabel al parecer no tenía mucha comunicación sobre las finanzas de su hijo.
    - No, lo había tenido en “hold” por si lo necesitaba más adelante. Pero ahora con lo del divorcio…
    - ¿Qué divorcio?- Anabel preguntó con una sonrisa de confusión y caló el más hondo silencio en la mesa. Salvador no sabía cómo empezar….Su padre la había mantenido al oscuro de toda la separación y la nueva relación. El respiro hondo y apretando aún más la mano de Gala comenzó a explicarle.
    - Veras abu, mis papas tienen ya casi 6 meses separados y hace unas semanas salió el divorcio por mutuo disenso.
    - ¿Pero qué paso? ¿Tu padre la engaño? ¿Ya tiene Adrián pareja? ¡Y cuidado con mentirme jovencito! ¡Me basta con que mi propio hijo no me cuente la verdad!
    - Abuela relájate ¿sí? Las cosas son más complicadas de lo que piensas…
    - Mira niño, a mí no me vas a explicar cómo funciona el mundo porque cuando tú estás leyendo las instrucciones yo ya termine de armar y desarmar el cacharro…
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    El Diario de Gala
    Gala, Sofía y Mauricio no se atrevían ni a respirar para no alterar a Anabel. Mauri ya estaba acostumbrado a su carácter fuerte y respuestas filosas pero Gala y Sofía estaban fascinadas con ella. Sobretodo Gala.
    No lo admitiría en voz alta jamás pero le encantaba la forma en que Salvador se encogía avergonzado y se ruborizaba cuando le llamaba la atención. Era algo muy tierno, ver a este tipo grande y siempre seguro bajar la cabeza y balbucear porque su abuelita le llamaba la atención.
    Pero al parecer Salvo quería librarse del embrollo rápido y sin salir más avergonzado.
    - Abuela por favor. Deja que te explique…
    - Te escucho....Espera, creo que necesitare vino. ¡Mozo!
    - Ok… - Salvo le apretaba la mano a Gala que le sonreía, mientras Mauricio ordenaba una botella de vino blanco para todos.
    - Ya, ahora si….Cuéntame que pasó. – Anabel pregunto calmadamente mientras llevaba su copa de vino a los labios y los chicos fingían revisar los celulares y hablar entre ellos.
    - Antes de que mama nos mandara a Cancún a venderle la casa que dejó la abuela Rita, ellos ya me habían dicho que se separarían. Papa se mudó a Ford Bend con Katia, su nueva pareja.
    - ¿Katia? ¿La conocemos?
    - No abuela, no la conocemos. Tranquila…Es una Secretaria de Estado, la conoció en uno de sus viajes.
    - Ahhh…. ¿Y es serio entonces?
    - Como para divorciarse de mi madre después de treinta y cinco años de matrimonio...
    - ¿Es más joven no? ¡Seguro que sí!
    - Pues creo que si…- Salvador lucia muy avergonzado.
    - ¡Dios! ¿Y cómo está tu madre? – Anabel parecía seriamente preocupada por Alicia.
    - Pues imagínate,… Ya sabes cómo es ella…Quedó muy afectada….Pero lo está superando.
    - ¿Entonces me estás diciendo que tu padre habiendo hablado conmigo hace dos días, omitió esta información? ¿Incluso cuando le pregunte como estaba Alicia?
    - Seguro no quería preocuparte…
    - ¡Salvador Cárdenas, no me trates como si fuera una anciana chocha! Cuando hablas así me recuerdas a tu abuelo.
    - Está bien….- Salvador alzaba las manos en gesto de derrota y miraba suplicante a Gala que arriesgándose a una respuesta brusca salió en su defensa:
    - Anabel, disculpa que me meta en un asunto tan personal,…
    - ¡Casi puedo escuchar tus pensamientos! Hace rato quieres hablar hija, así que mejor empieza de una vez…
    - Según mi humilde opinión, no creo que sea porque te consideren una anciana chocha como dices, sino por el contrario…Saben que tienes la lucidez y el carácter suficiente aun como para decirles todas sus verdades a los miembros de la familia. Y más que nada creo que Adrián no quería defraudarte. – Gala soltó la mano de Salvador y sirviéndole más vino le dio un golpecito cariñoso en la mano.
    Anabel la miró alzando una ceja y agitando la cabeza dijo:
    - ¿Lo dices en serio?
    - Por favor, piénsalo Anabel… ¿Tu eres la psiquiatra no? – Gala le sonreía y esperaba que eso ayudara a disminuir la tensión entre Salvador y su abuela.
    - Y tú eres muy astuta…Pero tienes razón…Además no es justo que me la desquite con mi único nieto.
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    El Diario de Gala
    - Exacto Anabel, no sabes lo difícil que ha sido para él…
    - Creo que puedo defenderme solo gracias... – Salvo estaba empezando a sentirse como un niño ante ellas. Sin contar a Sofía y a Mauricio que no perdían detalle de lo que hablaban.
    - No le hagas caso Gala, es un engreído… ¡Siempre le gustaba hacerse el valiente pero le encanta que lo defiendan!
    - ¿En serio? – Ella estaba encantada, parecía a punto de escuchar una historia divertida de Salvo cuando era pequeño.
    - ¡Sí! ¿Te acuerdas la del Monstro de Medianoche? – Anabel le hablaba a Salvador que cada vez estaba más rojo.
    - ¡Abuela! Olvida eso por favor….
    - Naaaa no le hagas caso… ¿En que estaba?
    - En el Mostro de Medianoche… ¿Qué era eso? ¿Un club?
    - No hija para nada…Imagínate que Salvador tendría unos ocho años y como siempre yo estaba de visita en Houston para verlos. Eran más de la medianoche y de pronto Salvo viene corriendo a mi cuarto gritando que un mostro enorme quiso entrar por su ventana y lo estaba molestando.
    - Abuela…- Salvador parecía hundirse en el asiento cada vez más. Gala lo miraba divertida.
    - Bueno, entonces…-Anabel continuaba como si no lo escuchara.- Me levanto y voy con él a su cuarto y comienzo a buscar al terrible mostro que acechaba el sueño de mi nieto y… ¿adivina qué?
    - ¡No! ¿Qué era?
    - Al lado de su ventana había un árbol que con el viento estaba azotando la ventana y desde el ángulo de la cama de Salvador las sombras que proyectaba más el ruido, formaban un escenario bastante aterrador.
    - Awww ¿te asustaste por una ramita? – Sofía lo provocaba burlona y Mauricio solo atinó a sonreír. ¡Veamos si ahora le parecían graciosas sus bromas de fantasmas!
    - Por favor, tenía ocho años…
    - ¿Y qué más? – Gala quería saber el desenlace de la historia aunque si Salvador parecía querer estar en cualquier lugar menos ahí sentado.
    - Pues lo único que hice fue acostarme con él y contarle que El Mostro de Medianoche (como lo llamaba el) solo quería saludarlo y que supiera que no estaba solo.
    - ¡Supiste jugar con su miedo y convertirlo en algo positivo!
    - Exacto.
    - Genial. Qué suerte la tuya el tener una abuela psiquiatra.
    - Si claro…- Le faltaba hacer puchero.
    - ¡Awww que dulce! – Sofi estaba muy entretenida con todo eso.
    - Bueno abuela, ahora que desterramos ese recuerdo (innecesario), podemos irnos porque todos necesitan descansar.
    - Todos menos yo ¿eh? Ya entendí…Bueno niños, los dejo.
    - Deja que pidamos la cuenta y te jalamos a la casa abuela.
    - No hijo, ándate con Gala.
    - No en serio Anabel, deja que te dejemos en la casa y después nosotros nos vamos a la mía.
    - Bueno, está bien. Pero con una condición: esta vez te quedas tú con nosotros.
    - ¿Yo? – Gala la miró como si hablara en otro idioma.
    - Si hija por favor, no me mires así. Quédate con nosotros y mañana Salvador te deja en el trabajo.
    - Pero mi ropa...
    - Si abuela ella necesita su ropa…
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    El Diario de Gala
    - Tonterías. Tenemos en el closet del cuarto de invitados ropa de tu prima Emily que esta nueva…Deben ser la misma talla ¿no?
    - Pues sí, pero…
    - ¿No quieres quedarte? – Anabel la miró como una niñita y ella cedió.
    - Por supuesto que sí, gracias.
    - Arreglado, hare que Teresa nos cocine algo delicioso para cenar. -¿Qué tal canelones? Eres italiana no? – Dijo con una sonrisa satisfecha a una Gala demasiado estupefacta como para hacer otra cosa que no sea sonreír. - Vámonos.
    Mientras Salvador pagaba las chicas salían del restaurante con Mauricio y Anabel parloteando delante de ellas. Sofía le murmuraba:
    - Wow tu “nonita” es lo máximo….Súper fresh la tía.}
    - ¿Cómo podía negarme? Viste como me miraba.
    - Oye pero aquí entre nos, bien pendeja la tía…Te manipuló con una facilidad sorprendente…Antes que te des cuenta estarás comiendo chucrut los domingos jajajajaa.
    - Jajajajaaja lo sé,… Pero me cae muy bien. Además ¿Qué abuela te pone en bandeja a su nieto así?
    - Jajajajaa pues disfruta…Pero no hagan mucha bulla o asustarán a la tía.
    - Eres un asco…
    - Como si no lo pensaras…
    **********************************************************************
    Dos horas después Gala y Salvador estaban echados en el sofá de la sala de televisión viendo una película dramática. Él nunca había visto “La Vida es Bella” y ella no lo podía soportar. Era una de sus películas favoritas así que la tarea de esa noche fue culturizarlo en sus gustos cinéfilos.
    Milagrosamente la película lo estaba impresionando lo suficiente como para mantenerlo callado y dejar a Gala disfrutar la película. Ya casi en el final y tratando de reprimir las lágrimas solo volteó y le dijo:
    - No me jodas…. ¿se muere? No puede ser…
    - Linda ¿no?
    - ¿Linda? ¿Me estás diciendo que me sople dos horas y media para que el tipo muera?
    - Pero de eso se trata la película, del drama que vivió su familia…
    - Muy buena la peli, pero el final más insoportable.
    - No seas así, hasta lloraste…Es una película de la época nazi, no esperarás un final Disney ¿no?
    - Obvio que no, pero pobre chibolo.
    - Sí, pero también te reíste…
    - Claro,…buena tu recomendación… ¿Otra?
    - No ya me voy a dormir, estoy cansada.
    - Ok vamos al cuarto.
    - No, ni hablar, me voy al de invitados.
    - ¿Qué? Estás loca, vamos a mi cuarto.
    - Salvo no, que roche que va a decir Anabel…
    - No seas pava que mi abuela te invito. ¿Acaso crees que ella no sabe que duermo en tu casa?
    - Es diferente, yo vivo sola…
    - Ya no seas ridícula, vamos.- Dijo eso y apagando el televisor la jaló hacia el pasillo.
    - ¿Y era aquí donde pasabas los veranos cuando venias a Lima?- Entraron al cuarto de
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    El Diario de Gala
    Salvador y ella encontró un pijama a los pies de la cama. Y en el baño toallas y cepillo de dientes (con estuche y todo).
    - Si, este es mi cuarto.
    - Wow mejor que en hotel ¿ah? Ojala hayan chocolates debajo de la almohada. – Dijo mientras inspeccionaba el baño y acomodaba las cosas. Le habían dejado ropa para ir al trabajo al día siguiente. Había en el closet un conjunto (de la prima Emily) de pantalón y chaqueta con una blusa y unos zapatos de taco bajo. ¡De su talla!
    - La abuela adora cuando viene gente a la casa. Como casi siempre está sola con Teresa.
    - Creo que tu prima es mi gemela perdida… ¿calzamos lo mismo?
    - Emily es solo dos años menor que yo y tiene tu misma contextura, solo que es un poquito más alta y es rubia como la abuela.
    - ¿Es que todos en tu familia son altos y rubios? ¿Me estás diciendo chata? – Ella se fingió ofendida mientras observaba la decoración de su cuarto. No todos…Mi madre es como de tu tamaño…No eres chata amor, digamos que estas así….concentradita….Y de mama herede el color de piel y ojos. Papa es la abuela con corbata.
    - Wow que galán…. Además tú eres alto por eso ves a todos bajitos, es diferente…
    - Lo cual es perfecto porque nuestros hijos sacaran lo mejor de ambos…Mi altura y tu personalidad.
    - Y mi belleza… - ella se dio una vuelta teatralmente.
    - Sobre todo tu modestia…
    - Bueno…Entonces, ¿las sabanas de Spider Man las trajiste de Houston o las compraste aquí?
    - Jajajaajaja fueron un regalo de la tía Claudia, madre de Emily, tu sponsor de hoy…
    - Ahhh ok… - Gala entró al baño y cuando salió, él ya estaba acostado. - Pásame ese conejo de aspecto malévolo que escondiste debajo de la cama por favor.
    - ¿El señor Orejas? – Salvo resignado sacó el conejito celeste de enormes orejas y se lo pasó con una sonrisa avergonzada.
    - ¿Señor Orejas? Jajajajajaa que tierno…Si antes te quería, has subido cien puntos con el orejón.
    - Lo tengo desde los cuatro años, fue un regalo de mi abuelo antes de morir.
    - Es hermoso. – Ella abrazaba el conejito y se lo acercó para que él lo besara.
    - “Salvador dame un besito de buenas noches” – Le decía con una dulce voz.
    - Señor Orejas por favor…Estoy con mi enamorada. No me avergüence …
    - “Dame un besito y te dejo dormir”…- ella acercaba el conejito a su mejilla.
    - OK…- Salvo besó el conejito y después lo lanzó hacia la silla donde se quedó.
    - Oye… pobre orejón.
    - Prefiero besarte a ti.- El la abrazo y la empezó a besar.
    - Salvo aquí no…
    - Por favor, no me dirás que te sientes cohibida.
    - Tu abuela está a menos de veinte metros.
    - Pero la abuela ya se zampó su pepa y está en otra.
    - Pero igual nos puede sentir.
    - ¿Me hiciste besar al Señor Orejas, te burlas de mis sabanas y me dices que no podemos hacer nada?
    - Diciéndolo así me haces sonar como una dictadora,…
    - Lo eres…. – él la tenía abrazada y le sujetabas las manos.
    - Ok, pero no hagas bulla…
    - ¿Yo? Pero si la que hace bulla eres tú…
    - Jajajajaja que idiota eres…
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    El Diario de Gala
    Al día siguiente se levantaron muy temprano y terminando de desayunar Salvo la dejó en su casa por insistencia de Gala ya que quería recoger su carro para poderse ir al trabajo ella misma. Él quería dejarla directamente allá pero ella decía que no podía estar sin el carro. Y como discutir con ella era una batalla perdida, decidió que lo mejor era hacerle caso.
    Además eso le daba ventaja para llegar al restaurante antes que Sofía y Mauricio para revisar los detalles legales y pasar por la Sunat para certificar que todo estuviera perfecto. Faltaban menos de cinco días para la inauguración y el Ing. Romero ya tenía todo en orden, solo faltaba ultimar los detalles con el personal y la anfitriona.
    Salvador llegó al local antes de mediodía y se encontró a los chicos reunidos con el personal en el salón de espera. Sofi y Mauricio estaban explicándoles un poco de lo se esperaba de ellos, de la calidad del servicio y de lo que esperaban los clientes cuando fueran al restaurante. Sofía había recogido los uniformes y los estaba repartiendo entre los mozos y el que sería el maître. La anfitriona era Carola, una ex compañera de eventos de Sofi que no había dudado en renunciar a su trabajo cuando ella le propuso trabajar por un mejor sueldo y mejores condiciones laborales.
    A Sofía siempre le cayó muy bien, incluso habían salido un par de veces a tomar un trago con Gala y el esposo de Carola.
    Pasaron gran parte del día ultimando los detalles de lo que sería la inauguración. Sofía incluso contrato una orquesta para que tocara en el salón donde servirían el cóctel de bienvenida.
    Mauricio estaba súper ocupado con los cocineros y ayudantes de cocina viendo los últimos toques del menú principal, mientras Salvador solo rezaba para que todo marchara bien.
    Gala llegó al local casi al anochecer y se encontró con un ir y venir de personas que daban seguían sin parar las instrucciones de Sofi: “Acomoden las sillas”, “Esos candelabros no van ahí, van en el centro de las mesas.”,…En fin, una locura total. Era tal el movimiento que ella pensó que lo único que haría sería estorbar así que se fue directamente a la oficina para ver si todos los permisos estaban al orden para la apertura. Casi no podía creer que faltaran menos de cinco días para ver el sueño de Mauricio y Salvo hacerse realidad.
    Los admiraba muchísimo por el coraje que habían tenido en invertir sus ahorros, su tiempo y sus esperanzas en un proyecto que los fortalecería su amistad y demostraba la confianza y el cariño que se tenían desde siempre.
    Además de eso, estaban sin saber, ayudando a Sofía a ganar confianza en sí misma. A demostrarse que era una gran organizadora y estaba cortada para el puesto que le habían asignado.
    Pensó que por primera vez en mucho tiempo, era completamente feliz. Por un (horrible) momento aquello la hizo llenarse de pánico.
    El estúpido e irracional miedo que siempre embarga cuando las cosas van demasiado bien. Y aunque se dijo que era humano y lógico sentir miedo de que el castillo se desplome cuando menos lo esperas, decidió no pensar y dedicarse a disfrutar el momento.
    Sacudiendo la cabeza, pensó que lo mejor sería empezar a llamar a su familia para invitarlas a la inauguración y dejara las pajas mentales para otro día. La semana seria corta y aún quedaban cosas por hacer como irse de compras con Sofi para estar presentables el sábado.
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    El Diario de Gala
    El sábado había llegado y con él la inauguración. Gala aprovechó que tuvo el viernes libre y se fue con Sofi a comprar los vestidos que usarían esa noche.
    Santiago le había dado el viernes libre para que se preparara y según sus propias palabras: “estuviera presentable y fuera a una peluquería para ver que podían hacer por ella…” Como conocía a su jefe y el que le diera permiso ya era un logro, no podía más que reír al escuchar las palabras de Quevedo.
    Sabía que no lo decía con mala intensión sino que era su forma retorcida de hacerle saber que le importaba, así que ella fue directa a la peluquería con Mariana y Caterina para que las arreglaran y saliendo de ahí se encontraría en el centro comercial con Sofía (que de los nervios había olvidado comprar los zapatos) y de ahí se irían directas al restaurante.
    Para cuando terminaron con ella, Gala no sabría decir si aquella chica de pelo reluciente y liso era ella o si le estaban jugando una broma…Ella estaba muda mientras el peluquero le indicaba teatralmente que observara “la maravilla que había creado”. Le había dados reflejos castaños a su largo y alborotado pelo negro y parecía muy suave y brilloso. Se sintió Pocahontas pero a punto de ser linchada por los indios.
    Mientras Mariana alababa su cabello y discutía con la pobre muchacha que le planchaba el cabello (todas lo hacían mal según ella), Manu el peluquero estrella del salón la miraba ansioso sin saber cómo descifrar el silencio incomodo que Gala alargaba:
    - Bueno ¿y? ¿Te gusta? Esta súper hidratado y la caída a los lados te favorece mucho.
    - ¿Cambiaste el tono? – Gala aun no sabía con certeza si le gustaba o si saliendo se haría una cola alta como siempre para evitar pensar en su cabello.
    - ¡No! Sobre tu base natural, hice algunos reflejos para iluminar y modernizar tu look. No quisiste cortar más que las puntas y cepillarlo como siempre… ¿No te gusta? – Estaba horrorizado de que no saltara de alegría ante “su obra”.
    - Pues…si, está lindo.
    - No le hagas caso Manu, esta con la regla y además, odia que le cambien el cabello…Usa colas de vieja desde los dos años…No te estreses. – Mariana había despedido de mala gana a la pobre chica que la atendía y terminó planchándose el cabello sola mientras tranquilizaba al peluquero que no podía creer que Gala fuera tan malagradecida y necia de no ver que estaba mucho mejor que antes.
    - Gracias por tu acotación hermanita,…Manu me gusta mucho, fue solo el shock inicial. No acostumbro a hacer muchos cambios con el cabello.
    - Ay eres tan rara Gala,…Has cambiado miles de cosas siempre pero con el cabello eres tan quisquillosa…
    - ¡Precisamente por eso! Me gusta pensar que al menos controlo eso… Pero bueno, me encanta, lo dejare así y sorprenderé a todos con mi nuevo look.
    - ¡Esa es la actitud! Estas preciosa nena, ve a terminar de arreglarte y suerte con la inauguración.
    - Gracias Manu, te esperamos allá cuando puedas ir.
    - Claro que sí, allá iremos con mi novio.
    - Los esperamos…Mari, yo me quito porque Sofi me va a matar, hace veinte minutos tenía que estar en el mall para comprar los zapatos…Nos vemos allá a las ocho.
    - Ok, relax, ahí estaré con las locas….¡Cate! ¡Despídete de tu tía!
    - ¡Chao Gala! ¡Te amo!
    - Yo también bebe, las esperamos.
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    El Diario de Gala
    Gala se despidió de todos y salió a toda velocidad de hacia el estacionamiento no sin antes darse una última mirada en el espejo para reconfirmar que aquella chica con cabello de comercial de Pantene era ella…..Igual no se hacía muchas ilusiones, sabía que para mañana después que se duchara volvería su inseparable amigo “frizz”.
    Llegó al centro comercial y encontró a Sofía enterrada en una montaña de zapatos buscando el stiletto perfecto que combinara con el impecable vestido crema que luciría en la inauguración.
    Gala por su parte como era su costumbre escogió rápidamente un bolso que le gustó y las siguientes tres horas se las paso pidiéndole a Sofi que se apresure mientras ella le respondía que se relajara y aprovechara para cambiar un poco su closet.
    Ella se sentía una marciana total, debía ser una de las pocas mujeres en el planeta a la cual el centro comercial le provocara claustrofobia… Odiaba los tumultos ¡y mucho más las ofertas! Tratar de comprar ofertas era como practicar lucha libre alternativa, hasta pensaba proponerlo como un deporte en las Olimpiadas.
    Solo para inspeccionar un conjunto tenía que pasar por encima de otras quinientas mujeres que parecían bajo los efectos del crack y el síndrome premenstrual ¡todo en uno!
    Jamás entendió porque algunas mujeres sacaban lo peor de sí mismas cuando estaban en el mall…Ella también era una chica y nunca pasaba más de dos minutos mirando una blusa…Simplemente pensaba que era una pérdida de tiempo y plata. Y ella jamás tuvo mucho de ninguno de los dos.
    Mirando el celular mientras esperaba sentada en el vestidor a que Sofi terminara de jugar a la pasarella Barbie, pensó que quizás ese era uno de los grandes misterios de la mente femenina que parecía haberse saltado una generación en su familia ya que ella y Mariana eran iguales en eso.
    Cuando pensó que el tiempo se había detenido y jamás terminaría su suplicio Sofía anunció que ya tenía todo lo que necesitaba y que tenían que correr a arreglarse porque solo estaban a dos horas de la inauguración y lo más seguro era que los chicos ya estuvieran listos y a punto de ir para al local.
    *******************************************************************
    Una hora después mientras Gala terminaba de maquillarse, Sofi salía de la ducha envuelta en una enorme toalla y comenzó a parlotear sin control.
    Ella conocía muy bien a su amiga y sabía que cuando estaba emocionada hablaba hasta por los codos, Gala por su parte era la otra cara de la moneda: cuando estaba ansiosa no podía articular palabra y optaba por observar todo lo que la rodeaba.
    - ¿Y qué te parece? ¿Me dejo el cabello suelto o lo anudo en una trenza? – Sofi cepillaba frente al espejo su larga y lisa cabellera rubia. Gala siempre admiró su liso y brillante cabello, parecía la niña del comercial de Johnson con la cara lavada y la expresión de total inocencia…Porque aunque la fastidiara siempre por su extravagancia y picardía, nunca perdió esa dulzura que siempre la caracterizó y era quizás ese el equilibrio perfecto de su relación.
    - Déjatelo suelto manis, tu cabello es uno de tus puntos fuertes y será la envidia de al menos la mitad de la clientela.
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    El Diario de Gala
    - Awww gracias, pero si andamos piroperas, te lo tengo que decir: ¡finalmente le sacaste partido a tu look!
    - ¿Tú crees?
    - ¡Sí! Me encanta.
    - Bueno ya dejémonos de echarnos flores y vámonos que los chicos se pondrán histéricos si llegamos tarde al Big Day.
    - Tienes razón, ya vámonos. Déjame coger la cartera y cerrar todo.
    Las chicas salieron bromeando y charlando sin parar hasta el restaurante y para cuando llegaron por un momento no podían creer lo que vieron.
    El estacionamiento estaba repleto y ya la gente se amontonaba en la puerta a la espera de que
    Carola los acomodara en el salón principal donde tocaba la orquesta y esperaban el brindis de inauguración que darían Salvador y Mauricio.
    - ¡Dios, esto es un éxito! – Sofía estaba emocionadísima y no dejaba de codear y sonreír.
    Gala pensó que le daría una parálisis facial si no dejaba de mostrar los dientes.
    - Ya relájate amiga que te dará un aire y te quedaras como el Guasón de Batman con la sonrisa estampada jajajjajaja.
    - ¡Ay eres un robot sin alma hermana! ¡Por favor! ¡Vive un poco! ¡Sacúdete y emociónate!
    - No te juzgaran sin muestras que también eres humana…
    - No exageres, tarada…Acuérdate que la mitad ha venido para chismosear y la otra por los aperitivos gratis…
    - ¡Cuando no la mal pensada! ¡Mira allá esta tu mama! – Sofi dijo eso y corrió a saludar a Romina que estaba con Mariana y Cate al lado de la barra sosteniendo una copa de vino.
    - ¡Romina que gusto verte! ¡Cate amor! Que linda te ves, ¡estas enorme!...Hola Mariana, ¿qué tal? – Ella terminó de abrazar a Cate y saludó con un gesto a Mariana que por toda respuesta alzó los hombros. Quedaba más que claro que la antipatía que sentían la una por la otra era algo que no pasarían por alto ni siquiera aquella noche tan importante.
    - ¿Y dónde están los chicos? – Mariana ignoró a Sofía y dirigió su atención a Gala, quien como siempre optó por mantenerse al margen de los cuchillos que se lanzaban con la mirada sus dos hermanas. Era una guerra silenciosa que llevaba más de quince años.
    - Pucha no sé, no los veo…Deben de estar en la oficina. Voy a buscarlos.
    - Te acompaño.
    - Si, vamos Sofi, deben estar súper nerviosos.
    Pasaron por en medio de la gente parando a saludar a los que conocían y las felicitaban por tan hermosa recepción. Cuando finalmente llegaron a la oficina los escuchaban hablar, no podía distinguir las palabras pero parecía que estaban discutiendo. Gala le hizo un gesto a Sofía para que no hiciera ruido y se pegaron a la puerta para oír con más detenimiento.
    - …¿Pero cómo se te ocurre decirle eso a ella Mauricio? ¿En que estabas pensando?
    - Salvo, perdóname pero no veo donde está el problema…Es tu madre y al final lo iba a saber…
    - Pero no tenía que ser así ¡y mucho menos tenías que decírselo tú! Es mi problema y era responsabilidad mía decirlo.
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    El Diario de Gala
    - Hermano, por favor entiéndeme, ella vino a la casa cuando tú no estabas me empezó a interrogar… ¿Que querías que hiciera?
    - ¿Mentirle? ¿Omitir información? ¿Decirle que no sabes? Tenías muchas opciones ¡y ninguna era decirle que mi padre está esperando un hijo de su nueva mujer! ¡Si alguien tenía que hacerlo era yo! ¿No viste como se puso? Ella vino para relajarse y apoyarnos en la inauguración, además de venir por tu boda…. ¡No para que le digan que su ex marido está esperando un hijo de su nueva esposa treinta años menor que él!
    - Sabes que con las mujeres en general y más con las de tu familia no tengo ningún secreto…soy un libro abierto. – Gala y Sofía estaban mudas detrás de la puerta, ninguna se atrevía a entrar e interrumpir una charla tan privada. Además no tenían ni idea que Alicia hubiera venido para la inauguración. Era demasiada información para asimilar en cinco minutos.
    - Mau, sabes que ella aun ama a mi padre, ha sido su único hombre por casi treinta y cinco años así que es lógico que la afecte…Pero bueno, lo hecho, hecho esta y no hay marcha atrás…Ahora lo importante es saber si la abuela logro calmarla lo suficiente como para traerla y que este incidente no agrie la noche.
    - Lo siento mucho… - Mauricio estaba muy afectado pero tenía que lidiar con ese defecto crónico de cagarla siempre por hablar de más.
    - Ya no hablemos de eso, más bien vamos a ver si las chicas ya están con los invitados.
    Gala al oír eso le hizo un gesto a Sofi para entrar y disimular que habían oído todo. Querían que ellos mismos les contaran lo que ocurrió en su debido momento.
    - Aquí están las estrellas de la noche. – Sofi abrió la puerta y saludo a ambos con su mejor sonrisa.
    - ¡Por fin llegaron! ¡Hace horas las esperamos!- Salvo se acercó y saludó ambas con una abrazo.
    - Lo siento Salvo, había trafico… ¿Pero qué hacen aun aquí? ¿Por qué no salieron a recibir a la gente?
    - Hubo un pequeño impasse pero nada grave, les cuento después… Por cierto, llegó mi madre anoche mientras estábamos en tu casa.
    - ¿Llegó anoche? ¿Y dónde está? – Sofía no podía con la curiosidad y Mauricio aprovechó la pregunta para escurrirse al baño.
    - Esta con mi abuela, ya deben de haber llegado… Vamos al salón antes que la gente empiece a rajar de los malos anfitriones que somos. – Salvador se acercó a Gala y le acaricio el cabello. – Por cierto, te ves preciosa así… Gracias… - Pensó que no lo había notado pero él era demasiado detallista como para pasar algo así por alto.
    Salieron todos a saludar y mientras conversaban con los invitados, los mozos repartían copas y bocaditos. La gente estaba esperando el brindis para pasar al comedor para la cena inaugural.
    Salvador y Mauricio parecieron mudar piel como camaleones Atrás quedaron los muchachos nerviosos y molestos de la oficina. En ese instante en que saludaban y charlaban con sus futuros clientes eran la imagen perfecta del éxito y del control.
    Gala y Sofía los miraban boquiabiertas (y orgullosas) por la seguridad y soltura que profesaban en aquellos momentos. Sabían perfectamente lo ansiosos y expectantes que habían estado las últimas semanas por la inauguración del local.
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    El Diario de Gala
    Para todos era solo un restaurante más que abría sus puertas en el ya competitivo mundo de la gastronomía, pero para Mauricio y Salvador era un sueño hecho a base de esfuerzo, dedicación y en el caso de Mauri, significaban los ahorros de toda su vida.
    - ¡Gala! ¡Ahí estas hija, te he buscado por todas partes! – Anabel llegó acompañada de una menuda y atractiva mujer de cabello oscuro y enormes ojos negros que reconoció como la madre de Salvador. – Te quiero presentar a Alicia, mi nuera y tu futura suegra. – Anabel lucia espectacular, mientras que Alicia parecía un fantasma, ni el pesado maquillaje lograba disimular las ojeras y estragos de llanto surcaban su hermoso rostro.
    - ¡Anabel que linda estas! ¡Alicia, que placer conocerte por fin! ¿Qué tal el viaje? – Gala mostró su mejor sonrisa y dándole un beso en la mejilla rogaba para que el ánimo de Alicia no ensombreciera la gran noche de los chicos.
    - Gala que gusto conocerte por fin…Eres muy linda. – Alicia le sonreía y tendía su mano hacia Sofi que educadamente esperaba su turno para presentarse.
    - Alicia esta linda joven que acompaña a Gala es Sofía, la prometida de Mauricio y administradora del local. – Anabel empujó a Sofi suavemente hacia Alicia y las dejó conversando mientras se llevaba a Gala a un rincón.
    - Bueno, supongo que ya te conto Salvador la noticia de mi nuevo nieto…
    - En realidad no…Oímos sin querer la conversación de los chicos y nos enteramos.
    - ¿Sin querer? – Anabel dijo aquello con una sonrisa y alzando las cejas.
    - Está bien,….los espiamos mientras discutían… Pero igual no quiero que sepa que ya lo sabemos…Quiero que me lo diga cuando se sienta listo…Por favor no le digas nada.
    - Sabes que no diré nada niña,…Además todo esta tan lindo que no quiero que mi nieto se estrese por algo que ya no tiene remedio…Alicia ya es una mujer adulta y además muy inteligente. Sabrá mantener la calma.
    - Perfecto, ahora vamos con ellos que ya la orquesta terminó de tocar…Ya deben de estar por hacer el brindis.
    - Vamos.
    Las cuatro mujeres se abrieron paso entre la gente y se acomodaron en la mesa principal con la familia de Gala que ya Carola había sentado.
    Mauricio y Salvador se ubicaron junto a la orquesta y agradecieron a todos su presencia contándoles un breve resumen de cómo surgió la idea de “Sabores del Mundo”.
    Alzando la copa ambos dedicaron un agradecimiento especial a Anabel quien los miraba embobada y secándose las mejillas les lanzaba un beso.
    Una vez acabado el brindis, los mozos comenzaron a repartir las entradas y a llenar jarras de vino y agua para todos.
    Mauricio y Salvador se sentaron cada uno al lado de sus novias y dieron los lugares de la cabecera a la abuela y a la madre de Salvador dejando en claro que eran unos caballeros.
    - Todo está delicioso Mauricio, eres un genio en la cocina. – Alicia parecía haber recuperado un poco el ánimo al ver a sus muchachos tan felices.
    - Ali, muchas gracias por venir, de verdad que sin ti no hubiera sino lo mismo.
    - En serio mama, muchas gracias por esta bella sorpresa.
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    El Diario de Gala
    - Están locos si piensan que me iba a perder este nuevo comienzo para ustedes…Además tenía que conocer a la misteriosa chica que hizo que la vagabunda de tu ex se regresara con el rabo entre las piernas a Houston. – Alicia le guiñó el ojo a Gala y Romina la miro confundida.
    - ¿De qué ex vagabunda hablan? – Cate como siempre hacia saltar a todos con sus preguntas oportunas que nadie quería responder.
    - Jajajajaja hija por favor, no seas curiosa…Deja que tu tía lo cuente sola.
    - ¿Podemos no hablar de eso ahora? – Salvo estaba algo incómodo con aquel interrogatorio, había demasiada gente en aquella mesa y ahora todos tenían que saber lo que había pasado.
    - Se trata solo de una tontería que no vale la pena mencionar hoy…La próxima semana salimos solo las chicas y hablaremos de todo y más… ¿Qué les parece? – Sofía como siempre logro salvar la situación con su tono casual, cosa que Gala agradeció profundamente.
    - Suena bien, ya quiero estar en esa “reu”… - Anabel dijo aquello alzando su copa y estallaron en risas logrando que todos se relajen y el resto de la cena fluyera sin mayores contratiempos.
    ***********************************************************************
    Eran más de la medianoche cuando los últimos invitados se habían ido. Todo había sido un éxito,
    Quevedo se apareció con su novio y unos amigos pintores a los cuales les encanto la decoración y sobretodo la comida. Gala sabía que eso era algo muy bueno para ellos porque Santiago estaba muy bien relacionado y tenía muchos contactos a los cuales contaría que había hecho el fin de semana.
    Sofía y Mauricio estaban terminando recoger sus cosas para irse cuando escucharon un grito en la cocina y todos fueron corriendo a ver qué sucedía.
    Alicia estaba en la puerta de la cocina con cara de haber visto un fantasma. Gala no entendía que la había hecho alterarse hasta que lo vio: ahí parado cerca de la nevera estaba su ex marido Adrián de la mano de su joven y embarazadísima nueva esposa.
    - ¡Papa! ¿Qué haces aquí? ¿Cuándo llegaste? – Salvador corrió hacia su padre y lo jalaba hacia la oficina.
    - Quería darles una sorpresa pero el vuelo se retrasó por un tipo que amenazó al personal de cabina. Resulto ser un desequilibrado mental. – Adrián miraba a todos bastante avergonzado por la reacción exagerada que provocó la madre de Salvo.
    - Bueno no hay problema, me alegra mucho verte…Vengan por aquí… Gala ¿podrías llevar a la abuela y a mi madre a la casa mientras me ocupo de esto? – La miró suplicante y ella asintió.
    - Alicia, Anabel…ya es tarde, vamos. – Ella pasó sus brazos por los hombros de Alicia. Apenas todos salieron de la cocina, la abuela descargó contra su hijo.
    - ¿Pero se puede saber qué demonios tienes en la cabeza Adrián?
    - Mama, yo los estaba esperando aquí porque no quería que nos cruzáramos con ella…No después de cómo terminó la firma del divorcio…
    - ¿Y tú crees que esto es mejor? ¿Apareciéndote aquí con tu niña-esposa embarazada?
    - ¡Mama! – Adrián estaba rojo como un camarón y Salvo solo quería que la tierra se abriera.
    - Abuela por favor… Vengan conmigo. – Salvo dio a su abuela una mirada de reproche y escolto la pareja a la oficina.
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    El Diario de Gala
    - ¿Y bueno díganme,…a qué hora llegaron? – Salvador los hizo pasar y observo por primera vez a Katia Montes, la jovencísima y embarazadísima novel esposa.
    - No hace mucho en realidad, pero queríamos venir directamente para felicitarlos y presentarte oficialmente a Katia.
    - Es un placer conocerte, lamento las circunstancias… ¿Cuántos meses ya tienes? – Se levantó y la saludo con un beso en la mejilla mientras calculaba que debía tener unos veintidós o veintitrés años. Ese viejo zorro al parecer estaba pasando por la tan famosa “Crisis de la mediana edad” aunque si ya pasaba los cincuenta y tres años.
    - El dieciocho cumplo seis meses…Sera una mujercita. – Katia lucia ilusionada y para su sorpresa era muy dulce y agradable.
    Según lo que le había contado Adrián, ella entro como practicante de la Secretaria de Estado donde trabajaba y termino siendo su asistente…Y siguiendo el cliché, se enamoraron.
    Mientras le contaban los pormenores del viaje, la decisión de mudarse a Ford Bend y lo difícil que les había resultado que los padres de Katia aceptaran que su engreída y niña modelo,
    (Proveniente de una sólida formación cristiana) tuviera una relación con un hombre mucho mayor que ella y encima…casado. Y aunque si Salvador se sentía una persona juiciosa y realista, en el fondo era un pan de Dios y se encontró sonriendo y brindándoles todo su apoyo.
    Ya casi a las tres de la madrugada los dejó en Jesús María, en el departamento que Salvador pensaba comprarle a bajo precio a su padre para irse a vivir con Gala, pero viéndolos acomodarse y entrando con su equipaje sospecho tenía que comenzar a buscar otro lugar para comenzar una nueva vida.
    Con un nuevo y pulsante dolor de cabeza, arranco la camioneta y emprendió el camino a la casa de la abuela donde esperaba encontrar un poco de paz después de la cajita de sorpresas en la que se convirtió una de las más bizarras e intensas noches de su vida.
    ********************************************************************
    Y mientras Salvador manejaba pensando en lo feliz que estaba su padre con su nueva ilusión y lo mal que eso ponía a su madre, Gala trataba inútilmente de calmar a una Alicia bastante alterada y con complejo de actriz dramática. Parecía un capítulo de “Los ricos también lloran”.
    - ¡Treinta y cinco años de mi vida! ¡Treinta! ¡No cinco, ni dos o diez…Treinta y cinco! – Alicia caminaba de un lado a otro en el cuarto de invitados mientras Gala la escuchaba pacientemente despotricar contra el que Alicia había considerado el “amor de su vida” hasta hace menos de un año. No podía no darle razón en estar molesta y con ganas de cortarle las pelotas. No después de lo que le paso con Diego.
    - Alicia, no es nada fácil pasar por lo que estás pasando, créeme que te entiendo.
    - ¿Y tú que puedes saber de la vida? Cuando Adrián y yo ya estábamos casados tú ni pensabas nacer… ¿Qué sabes tú de las decepciones que da el amor? – Se lo dijo con amargura pero Gala no lo tomo a mal. Entendía que su rabia era con la situación y con su odiosamente atractivo ex esposo y la hermosa jovencita venezolana que le robó lo que le costó tantos años construir.
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    El Diario de Gala
    - Pues aunque no lo creas se algo sobre el dolor y la traición. Se sobretodo la frustración y la impotencia que se prueba cuando te dejan caer la bomba cuando supuestamente todo está bien. Antes de conocer a Salvador había terminado una relación al parecer perfecta cuando mi ex me confesó que era gay y encima, tenía pareja… Por eso creo que algo se de la traición.
    - ¿En serio? – Ella la miro sorprendida y tomando del botiquín unas pastillas las engullo con agua directamente del grifo.
    - ¿Crees que inventaría algo así? Jajajajaja ojala y hubiera sido así…. Pero en fin, las cosas pasan por algo ¿no? Si no hubiera sido por ese idiota jamás habría conocido a Salvador en Cancún… Al final, yo salí ganando en aquella tragicómica historia de amor…Y duro tres años….No treinta y cinco pero créeme que a mi edad, tres años son un montón con alguien. – Le dijo con una sonrisa, esperando haber calmado su ánimo.
    - Pues sí, me imagino que debes haber sufrido mucho Gala, pero mi Salvo es un gran hombre.
    - El mejor que he conocido… Es tan perfecto que me da hasta miedo… ¿Tiene alguna manía oculta como disecar cachorros o vender órganos?
    - Ay mi niña ¿pero qué dices? ¿Qué cosas se te ocurren? – Alicia comenzó a reír y por primera vez en toda la noche la vio relajarse.
    - Nada Alicia, ya te acostumbraras a mi humor negro no te preocupes…Ahora necesitas dormir, has tenido una noche intensa.
    - Si, discúlpame en serio Gala, ¿Qué estarás pensando? Seguro que no soy más que una vieja histérica…
    - Por favor Alicia…Primero que “vieja” no eres, estas en plena efervescencia…recuerda que ahora los cincuenta son los nuevos cuarenta….Y segundo que no hay nada como maldecir al ex para dormir como un bebe. – Dijo guiñándole el ojo y acostándola en la cama.
    - Jajajajaja eres una chica muy especial. – Alicia le tomo la mano y la sacudió cariñosamente. – Salvador es muy afortunado.
    - Somos,… ¿Y mañana que te parece si desayunamos en un huequito muy tranquilo en San Isidro y conversamos más calmadamente?
    - ¿En serio? ¿No tienes que hacer con Salvador?
    - No tenemos planes y el estará más que feliz de vernos salir…Yo me encargo.
    - Gracias Gala, hasta mañana.
    - Descansa.
    Dicho aquello cerró la puerta y se encamino al cuarto de Salvador sintiendo el peso de mil elefantes en las cervicales. Pensó seriamente en llevar a Alicia y a ella a hacerse un masaje para que se relajara. Ella más que nadie necesitaba que la engrieran un poco.
    Abrió la puerta y encontró a Salvador sentado en la cama mirando un viejo álbum tan absorto que no fue esta que ella se sentó en la cama que el noto su presencia.
    - Amor, llegaste…pensé que te habías ido a tu casa.
    - No podía dejar a tu mama así, estaba con ella en su cuarto… ¿Qué hacen aun despierto?
    - Necesitas descansar, ha sido un día de locos.
    - Lo sé,… te parecerá tonto pero el ver discutir a mis padres hoy me hizo sentir un adolescente otra vez…Y con un poco de nostalgia por las buenas épocas como una familia normal.
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    El Diario de Gala
    - Salvo…ninguna, NINGUNA familia es normal ¿ok? Antes aprendes eso, menos dolores y expectativas tendrás.
    - Había olvidado lo optimista y alegre que siempre eres… - Sonreía amargamente mientras caminaba hacia el baño a lavarse los dientes.
    - Amore, soy realista. ¿Además que vida aburrida seria si todos vivieran como en una película cursi de los años cincuenta? – Gala tenía ganas de todo menos de mortificarlo, pero tampoco se sentía capaz de soportar otra retahíla de quejas. Pensó que la vena melodramática de Salvo era por parte de su hermosa madre.
    - Quizás tengas razón baby, pero no me negaras que todo esto resulta de lo más interesante…
    - ¿Me pareció o la nueva esposa de tu padre es menor que Cate?
    - Que graciosa…Es chibola, debe tener veintitantos.
    - Veintipocos dirás…
    - Si… ¿sabes lo más irónico? Que me cayó bien Katia,… ¿está mal?
    - Ni se te ocurra decirle eso a tu madre por el momento si no quieres perder un ojo…Seria como echar sal en la herida…Deja que se calme y que las cosas se acomoden… ¿En serio te cayó bien la veneca?
    - Pues sí, al parecer no es el mostro que mi madre pinta…
    - Pues santa tampoco es visto que se metió con un hombre casado…
    - No… ¿pero quién lo es? No somos quienes para juzgar una relación y mucho menos si los principales protagonistas están felices y enamorados…
    - Claro, todos felices y comiendo perdices menos Alicia…ella puede pasar los próximos meses llorando por los años que perdió. – Apenas las palabras salieron de su boca deseo haberse mordido la lengua al ver la reacción de Salvador. Su rostro palideció. – Disculpa, no debí decirlo…estoy tan cansada que no sé ni lo que digo.
    - Tienes razón, soy un idiota…pero ¿Qué puedo hacer?
    - Nada Salvador, no puedes ni debes hacer nada más que darle cariño y comprensión a los dos…Y yo te voy a ayudar con Alicia…Mañana la llevare a desayunar y hare que se desfogue conmigo. Ya hoy comenzó nuestra sesión de “Como destruir a tu ex en segundos”….
    - Y tú que no tienes experiencia en eso… - Dijo acostándose y apagando la luz de la mesa de noche.
    - Solo quien ha tenido en la boca el sabor amargo de la traición puede entender un corazón afligido… - Dijo ella con ironía mientras se desmaquillaba en el baño.
    - Ahh por Dios…te pusiste poética y dramática en menos de dos minutos…Que talento desperdiciado.
    - Jajajaja si lo sé… es uno de mis talentos…El otro es encontrar la forma de que esta noche no sea un completo desperdicio de emociones.
    - ¿En serio? – Parecía que le hubieran echado encima abejas por la rapidez con la que se alzó de la cama y prendió la luz. - ¿Qué propones?
    - ¿Qué tal si vienes conmigo a la ducha y te cuento una historia de princesas? –Le dijo tirándole la bata y dejando abierta la puerta.
    - ¡Adoro los cuentos de hadas!
    Entro de un salto al baño y en cuestión de minutos todo desapareció y quedaron solo ellos en aquella habitación.
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    El Diario de Gala
    Mientras lo besaba y veía su rostro relajarse, Gala solo esperaba que los problemas de los demás no afectaran jamás ese oasis de paz que siempre lograban construir en medio del caos.
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    Al día siguiente Gala se levantó muy temprano y espero pacientemente a que Alicia se levantara para ir juntas a desayunar. Sabía que no sería nada fácil para ella todo lo que estaba pasando pero deseaba ver a Salvador tranquilo.
    Lo dejo durmiendo mientras iba a la cocina a prepararse un café y esperar a que su suegrita se dignara a encontrarla para llevársela a despejar la mente y a terminar de destrozar con insultos a su ex marido. Y la verdad tenía que admitir que el viejo estaba bueno. No como Salvo pero el tío se conservaba muy bien, era muy parecido a Anabel, alto, rubio y los mismos ojos azules llenos de vida. Realmente Salvador era igual a su madre pero con la altura y la sonrisa del padre.
    Ella siendo la cínica malpensada que era, pensó que Katia, la nueva mujer era solo una caza fortuna que vio en el viejo una oportunidad de resolverse la vida y si encima estaba bueno se llevó el premio mayor, pero según Salvo, la chiquilla esta templada. Pero la verdad era que ella a pesar de estar enamorada y querer ver todo bajo una colorida perspectiva, no creía al cien por ciento en la veracidad de esos sentimientos. Pero jamás se lo diría a Alicia, ya la pobre estaba bastante jodida como para que venga ella con su eterno optimismo a darle más lana para tejer. La llevaría a pasear y escucharía un monologo interminable de: “Mi ex marido perro y la pendeja caza
    fortunas”.
    Tan concentrada estaba en sus pensamientos que no oyó cuando Alicia le decía:
    - ¡Gala! ¡Gala ya estoy lista!
    - ¿Ah? ¡Alicia! Buenos días, ¿cómo amaneciste? – Gala se sonrojo como si le pudiera leer los pensamientos y ver que estaba pensando justo en ella.
    - Claro, déjame coger mi cartera y las llaves del carro.
    - Te espero afuera, necesito un cigarro.
    - Ok.
    Gala fue al dormitorio y encontró a Salvo cambiándose para ir a ver a su padre. Al parecer Adrián lo llamo para invitarlo a desayunar con ellos y según él, darle una sorpresa.
    - ¿Entonces vas donde Adrián y Katia? – Gala le preguntó mientras cogía su cartera y las llaves de su carro.
    - Si amor, aprovecho que te llevas a mama y veo que quiere el viejo. Te juro que tengo miedo de que otra sorpresa me pueda dar, pero me dijo que era algo muy bueno.
    - Ojala amore, necesitamos mantenerlos alejados por el momento. Por el bien de Alicia y por el bien de tu hermanita.
    - Una hermana…wow… - Salvo se ponía la camisa y sonreía al pensar en la nueva integrante de su familia.
    - Una hermosa y nueva hermanita que será morena con ojos azules…¿qué te parece? Ahh ¡ya te veo!¡ Súper celoso!
    - ¿Te imaginas? En fin…que locura… ¿Dónde vas con esas llaves?
    - ¿Ah? ¿Mis llaves? ¿Dónde más? Me voy con tu mama a desayunar.
    - ¡Estás loca si piensas que voy a dejar que vayan en tu licuadora! Llévate la camioneta y yo
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    El Diario de Gala
    - me llevo el tuyo…De paso aprovecho y que lo lleven al taller para que lo revisen.
    - Ok. – Dijo ella entregándole las llaves.
    - ¿Perdón? – Salvador la miraba como si no hubiera entendido.
    - Está bien, dame tus llaves.
    - ¿No piensas discutir ni armarme un escándalo diciéndome que tu baby es lo máximo y bla bla bla?
    - Amore, si algo he aprendido en estos dos meses juntos, es que discutir contigo es inútil, sobre todo cuando tienes razón y mi carro está fallando así que es mejor que lo revisen.
    - Dios existe… ¡Gracias Señor! ¡Iluminaste a esta mujer con tu Luz! – Él le arrebato las llaves y le dio las suyas en cambio mientras ella lo golpeaba cariñosamente (y algo fuerte) en el estómago.
    - Ya no te burles sonso y déjame ir que tu madre me está esperando.
    - Te lo dejare como nuevo, te llamo después. – Se acercó a darle un beso y le abrió la puerta.
    - Nos vemos más tarde. – Ella recogió sus cosas y salió a darle el encuentro a una impaciente
    Alicia que iba por su tercer cigarro.
    - ¿Porque te demoraste tanto? – La madre de Salvo estaba en la puerta del garaje con su cartera y sus enormes lentes de sol (cubriendo unas ojeras igual de grandes).
    - Perdóname Alicia, es que Salvo se llevara mi carro y nosotras iremos en la camioneta.
    - ¿Algún problema con tu carro?
    - Todo en realidad, pero no se lo digas a tu hijo…Lo odia porque me da algunos problemas.
    - No es seguro que vayas en un coche así hija, te puede pasar algo…
    - Si lo se….Pero bueno, hoy no hablaremos de mi ni de mi viejo Toyota. ¡Hoy será un día de chicas! Tú, yo y dos capuchinos enormes y con bastante crema para que el azúcar se lleve todos los malos pensamientos.
    - Que dices…
    - Sera un buen día, ya verás.
    **********************************************************************
    La mañana paso velozmente entre risas e historias de la infancia de Salvador.
    Para sorpresa de Gala, debajo de esa capa de dramatismo y velada superficialidad de señora pituca, Alicia era una mujer muy agradable. Obviamente no se comparaba al carácter bohemio y juguetón de Anabel, pero era muy dulce. Lo que más le sorprendió fue que fuera tan firme y a la vez sensible.
    Le conto sobre su vida con Adrián, su historia y su matrimonio. Se casó muy joven, fue su primer y único amor.
    Durante anos solo se apoyó en la familia de él porque sus padres murieron antes que se casara, por eso Salvo no conoció jamás a sus abuelos maternos. Ahora que conocía su historia Gala la entendía un poco más. Era obvio que se sintiera en el piso por lo que paso, la pobre siempre tuvo solo a la familia de él y encima se llevaba mal con Anabel porque siendo la dictadora nazi (palabras de Alicia) que era, quería que su único nieto se criara bajo las alas de ella.
    Cosa que Alicia impidió por todos los medios. Por eso cuando a Adrián le ofrecen el puesto de Embajador en Houston, no lo pensaron dos veces y se fueron lejos llevándose a Salvador, cosa que hizo que ella se enfureciera aún más. Sentía que le excluían de la vida de su único nieto y estuvo el primer año tan furiosa que ni los fue a visitar.
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    El Diario de Gala
    Ya después del cumpleaños número ocho de Salvo, el amor de Anabel por sus dos hombrecitos puedo más que el enojo por la separación y comenzó a ir religiosamente en cumpleaños y Navidad y después se regresaba a Lima con Salvo que permanecía dos meses de vacaciones con ella.
    Gala escuchaba y por primera vez, se sintió que podía ser parte de esa familia….¡Estaban igual de jodidos que la suya!.....Pero dejando de lado las ironías, llego a la conclusión que ya conocía:
    Ninguna familia es perfecta. No importa el dinero, la raza o la religión. Todos tenían sus propios problemas y cruces que cargar. Y ella respetaba eso.
    Para cuando terminaron de conversar, ya eran más de mediodía y Alicia anuncio que deseaba ir a la casa a descansar, así que Gala emprendió el camino a la casa de Anabel justo cuando Salvador le aviso que ya su carro estaba listo y la estaba esperando para contarle las novedades de su padre y su flamante esposa.
    Llegaron a la casa y lo primero que Gala vio fue un carro negro estacionado frente al jardín. Y no era su viejo y rojo Toyota, cosa que la hizo pensar que tal vez había tenido algún inconveniente y tuvo que dejarlo en el taller. Rezando para que nada le hubiera pasado ni al coche ni a Salvador, estaciono la camioneta y se despidió de Alicia.
    - Bueno Alicia, espero verte así de bien después. – Le dijo dándole un beso en la mejilla.
    - Gracias por el desayuno y sobre todo por la charla…Me hizo mucho bien, pero ahora tengo que descansar. Hablamos luego.
    - Dile a Salvo que lo espero aquí.
    - ¿No pasas?
    - No, quiero recoger mi carro y volver a mi casa, le prometí a Sofi que pasaría a ver con ella el catering para la boda.
    - Ah, cierto… ¡La boda de mi muchacho! Que linda es Sofi, estoy tan feliz por él. Ha pasado demasiado tiempo solo, ya era hora que se encontrara una chica que lo ponga en la vía correcta.
    - Entonces la persona correcta era ella…Nos vemos.
    - Yo le digo a Salvador que salga Gala, cuídate.
    - Gracias.
    Después de más de cinco minutos ella estaba a punto de entrar cuando lo vio salir con una sonrisa que le hizo enderezar las antenas. No era la clásica sonrisa coqueta y despreocupada. Era su sonrisa de: “Hice algo y espero que estés de acuerdo.” Cosa que la hizo temblar.
    - Amor, no adivinaras que paso…
    - Toma tus llaves… ¿Dónde está mi carro? – Ella lo ignoro mientras le tendía las llaves de su camioneta.
    - Tranquila, ¿porque la agresividad? – Salvo recibió las llaves y mantuvo la sonrisa mientras sacaba algo del bolsillo.
    - Porque conozco esa sonrisa
    - ¿Cuál sonrisa?- Pregunto inocentemente sin perder la sonrisa.
    - La que usas cuando haces algo que sabes que no debiste y ahora quieres arreglar.
    - Veo que me conoces más de lo que pensé…Toma, aquí están las llaves de tu carro.
    - ¿Qué es esto? – Ella recibió las llaves y las miro sin entender…O mejor dicho, no quería entender.
    312
    El Diario de Gala
    - Tu carro, tu NUEVO carro…Míralo, ¿no es lindo? – El la abrazo y la hizo girar hasta quedar frente al hermoso y mucho más moderno auto negro estacionado en el jardín de su casa.
    - ¿Qué rayos hiciste con mi carro? – Gala estaba en shock, jamás le habían regalado algo así y no sabía cómo reaccionar.
    - Tranquila, tu vieja licuadora sigue en el taller, lo están afinando y planchando. Te lo dejaran presentable y se lo podrás regalar a Mariana para que lo use con Cate y tu mami.
    - ¿Porque? ¿Porque lo hiciste? – Nunca había sabido aceptar regalos…Y mucho menos uno como ese.
    - Antes que te molestes conmigo te aclaro algo: no es un regalo mío, es de la abuela como adelanto de regalo de boda.
    - ¿Pero qué le pasa a Anabel? ¿Tiene acaso una concesionaria? ¿Es su hobby regalar carros o algo así?
    - ¿No puedes simplemente decir gracias?
    - Amor, es demasiado. No puedo aceptar. – Ella le devolvió las llaves y estaba pensando en cómo salir de ahí cuando como caída del cielo, Anabel hizo su aparición estelar.
    - ¿Cómo que es demasiado? Es un carro niña, ¡no es la soberanía de un país!
    - ¡Anabel! No quiero ofenderte, pero tampoco puedo aceptar, apenas tenemos un par de meses, no quiero que pienses…
    - Yo no pienso nada…Y si lo pensara créeme que no te regalaría ni una botella de vino ¿ok?
    - Recuerda que yo soy la psiquiatra ¿o no? – Dijo Anabel utilizando las mismas palabras que ella una vez uso cuando la quiso convencer de que su familia no la consideraba una vieja chocha.
    - Pero Anabel, aun no tenemos fecha, ni anillo ni nada…
    - Gala por favor, acepta este regalo. Hazlo por mí y por mi tranquilidad, quiero saber que vas segura y no en una bomba de tiempo.
    - Pero mi carro estaba perfecto.
    -
    Parecía que hubiera dicho la cosa más cómica del mundo porque ambos comenzaron a reír cosa que la enfureció. Pero sabía que discutir con ambos era una pérdida de tiempo por lo cual espero pacientemente a que terminaran de burlarse de su fiel compañero de aventuras durante tres años y dándole un abrazo a Anabel y un pellizco en el brazo a Salvo, cogió las llaves que le tendían y se encamino hacia su nuevo coche seguida de cerca por un sonriente Salvador que rápidamente le abrió la puerta.
    - Pruébalo y dime que tal… - El dio la vuelta y se acomodó en el asiento del copiloto.
    - ¿En qué familia de locos he venido a parar?… - Gala murmuraba mientras Salvador riendo le acaricio la mano que ella utilizaba para buscar los cambios… Cosa inútil, porque era automático.
    - Amor, es automático…
    - Ya lo note…Dios, dame un segundo para recuperarme. – Ella hundió la cabeza al volante y tenía que admitir que adoraba el olor a nuevo.
    - ¿En serio estas molesta? ¿No te emociona ni un poquito saber que ahora puedes manejar segura?
    - ¡Me encanta, me encanta, me encanta! – Grito emocionada mientras le saltaba al cuello para besarlo.
    - ¿Qué? ¿En serio? – Aun sorprendido por su tardía reacción solo atinaba a abrazarla y preguntarle si lo decía en serio.
    - De verdad amor, después del cuadro es el mejor regalo que me has podido hacer.
    - Fue la abuela.
    314
    El Diario de Gala
    - ¿Pero quién se lo metió en la cabeza como mensaje subliminal?
    - Yo…
    - Lo sabía…Bueno, ¿damos una vuelta? Quiero ver si es tan bueno como parece.
    - Vamos
    - Ufff, lo máximo…escucha como ronronea como una gatita feliz. – Ella encendió el motor y por primera vez no tenía que intentar cinco o seis veces antes de encender (mientras rezaba dos credos y un ave maría).
    - ¿Tienes las llaves de mi carro contigo?
    - Claro, toma.
    - No tenlas tú. Vamos a darle la sorpresa a Mariana…Tu idea es genial, ellas necesitan un carro para movilizarse y que mejor que mi cheriè…
    - Casi parece navidad.
    - Me siento igual. – Ella le dio un beso y arranco hacia la casa de su madre para darles la sorpresa.
    ***********************************************************************
    Gala estaba feliz después que dejaron las llaves a una estupefacta Mariana que al principio pensó que era una broma de mal gusto. Pero cuando Salvador y su natural encanto le explicaron la lógica del regalo solo atino a abrazarlos y a desearles toda la felicidad del mundo.
    Sobre todo cuando aprovechando que Gala estaba dándole a Cate y a Romina una vuelta en el auto nuevo, le enseñó el anillo que había comprado para entregarle a Gala esa misma noche.
    Mariana le prometió discreción no sin antes hacer su esperado discurso de hermana mayor.
    Haciéndole prometer que la haría muy feliz y que pasara lo que pasara, siempre podían contar con ella para lo que fuera.
    Salvador abrazó a su futura cuñada y le aseguro que haría lo que fuera por Gala. Cosa que no dudó ni un segundo al ver sus ojos.
    Cate, Romina y Gala llegaron conversando animadamente y Salvador le dijo que tenían que irse porque los esperaban en el restaurante.
    Gala recordó que tenía que encontrarse con Sofi y rápidamente se despidió de todos, mientras arrastraba a Salvador al carro. Se despidieron y mientras los veía alejarse por la pista, Mariana pensó que finalmente su hermanita parecía serena y feliz.
    Dando gracias al Cielo por eso, entro a la casa con su familia.
    **********************************************************************
    Eran más de las ocho de la noche cuando Gala entro a su departamento después de pasar la tarde con Sofi y los del servicio de catering. Estaba exhausta y sobre todo, repleta. Las habían hecho probar un millón de bocaditos y dulces, cosa de la cual se arrepentía mientras corría al baño a vomitar el alma.
    Se sintió en el piso mientras se lavaba los dientes y se daba una ducha. Salvador llegaría en menos de una hora y ella no creía que podría comer o hacer nada que no fuera ver una película y dormir hasta el día siguiente.
    Estaba poniéndose un buzo y una felpa cuando una terrible sospecha la asaltó. ¿Cuándo había sido su último periodo? No… no podía ser.
    ¿Había sido el mes pasado o más? Ella siempre había sido irregular y habiendo estado sola tanto tiempo no llevaba la cuenta.
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    El Diario de Gala
    Solo pensar la hizo sentirse enferma otra vez. No podía ser. Tenía que salir de dudas ya.
    Poniéndose unas zapatillas corrió a la farmacia rezando que fuera su paranoia la que hablara en esos momentos.
    Llego y pidió una prueba de embarazo casi como si fuera una drogadicta buscando a su dealer. La farmacéutica que la atendió debió pensar que era una pobre muchacha sin nadie en el mundo porque pago la prueba casi con lágrimas en los ojos y salió como alma que lleva el diablo.
    Subió corriendo a su departamento y los tres minutos se le hicieron eternos mientras esperaba un resultado que podría cambiar su vida para siempre.
    Cuando escucho el bip del celular que le indicaba que el tiempo había terminado, se acercó al lavadero y lo vio.
    Y sonriendo limpió la paleta mientras la envolvía en papel desechable.
    ***********************************************************************
    Salvo abrió la puerta del departamento de Gala y encontró todas las luces apagadas. Por un momento pensó que no estaba hasta que vio un destello de luz por debajo de la puerta de su cuarto y extrañado por la inusual oscuridad entró.
    Gala estaba recostada mirando un documental en Animal Planet a un volumen tan bajo que era casi imperceptible. Preocupado se acercó a ella.
    - ¿Gala amor, estas bien?
    - Si, solo que estoy un poco cansada, no quiero salir.
    - Mejor, también quería que nos quedáramos. Tengo muchas cosas que contarte.
    - Igual yo…Pero primero tú, cuéntame cual era la sorpresa que te tenia tu papa.
    - ¡Que no se van a quedar a vivir en el depa de Jesús María! De hecho se regresan dentro de dos semanas, al día siguiente del matri de Mauricio y Sofía.
    - ¿En serio?
    - Sí. Y me dijo que no me vendería el departamento…Que ya estaba a mi nombre y era un adelanto de herencia. Me lo quería dar antes que nazca Valentina.
    - ¿Valentina?
    - Si, se llamara Valentina… ¿Lindo no?
    - Hermoso nombre…Que buena noticia amore, ¿entonces nos mudamos después que se vayan no?
    - Claro, tenemos que ir viendo los muebles y las demás cosas. Y tienes que decirle al propietario que vas a dejar el otro mes el depa.
    - Por eso no te preocupes que ya el contrato está casi vencido.
    - Perfecto…Las cosas no podrían ser mejores.
    - Pues eso depende…
    - Estas muy misteriosa… ¿Te sientes bien? Estas un poco pálida. – El prendió las luces y se sentó al lado de ella mientras la miraba preocupado.
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    El Diario de Gala
    - Me siento bien,…Salvo, el depa de tu papa….
    - Es nuestro ahora.
    - Ok, NUESTRO depa, ¿tiene solo un cuarto?
    - No, nada que ver…Es enorme, tiene tres habitaciones y un balcón interno. Queda en el tercer piso y tenemos cochera doble…Vamos a ir para que lo conozcas la próxima semana.
    - Perfecto…Estaremos bien entonces.
    - ¿Qué te pasa? Algo tienes. – Salvador la observaba y notaba que tenía un montón de papeles al lado de ella.
    - ¿Qué es eso? ¿Estas resfriada?
    - No…Quiero saber si sigues pensando en que deberíamos casarnos y tener hijos…
    - Por supuesto, es lo que más quiero.
    - ¿No importa el orden?
    - ¿A qué te refieres? – Ella en lugar de responder, le tendió la prueba positiva y esperó con el corazón en la boca su reacción.
    - ¿Qué? ¿Es en serio? ¿Estas…Embarazada?
    - Pues si no lo estoy pienso demandar a los productores de QuickAnswer…
    Salvador la abrazó y sin saber que decir ambos rompieron a llorar. Mientras se calmaban y ella se secaba las lágrimas Salvador saco del bolsillo la cajita y poniéndose de rodillas, cogió la mano de una cada vez más llorosa Gala.
    - ¿Qué haces? – Pregunto ella mirándolo aterrada.
    - Cállate y siéntate un segundo…Escúchame.
    - Ay Dios mío…
    - Gala Gavioli, conocerte en ese viaje fue lo mejor que me pudo pasar y agradezco por ello al cielo cada día que pasamos juntos…Eres la mujer más auténtica, dulce y loca que he conocido en toda mi vida…Te amo con todo mi ser,… ¿Aceptarías ser mi esposa y madre de mi hijo?
    - ¡SI! ¡Por supuesto que sí!
    - Seremos padres.
    - Seré madre…Creo que estoy mal…
    - Descansa amor, levanta las piernas.
    - Salvo relájate, tengo apenas tres semanas.
    - ¿Cómo lo sabes?
    - No lo sé con certeza… Solo hice un cálculo.
    - Pues mañana iremos al médico para que te chequee y nos diga que tienes que tomar.
    - Ok, ok…Bueno, ahora que bajo la euforia… ¿Así que pensabas proponerme matrimonio justo hoy?
    - Hable con Mariana y le enseñé el anillo que me ayudo a escoger Sofi.
    - ¿En serio? Y yo en la luna.
    - Pero te dije que el regalo de la abuela era un adelanto del de boda…
    - ¡Anabel sabia!
    - Todos sabían.
    - ¿Todos? – Ella lo miró sin poder creer lo que escuchaba.
    - Claro, se los comente cuando almorcé con mi abuela y los chicos.
    - Eres increíble.
    - Seremos los increíbles.
    - ¿Tú crees que tu papa se traume porque su hija y su nieta tengan casi la misma edad?
    - Jajajajjajaa oye de verdad, me emocione tanto que no me había dado cuenta…Se pondrán felices… ¿Cuándo se los diremos?
    - Después del matri de los chicos…No quiero que me vuelvan loca antes. Y tampoco quiero robarme la atención del gran día de Sofi y Mauricio.
    - Tienes razón,…Pero se darán cuenta.
    - ¿Por qué lo dices?
    - ¿Crees que no preguntaran que te pasa cuando vean que no fumas y rechazas un trago?
    - Sin contar los malestares del embarazo.
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    El Diario de Gala
    - Pues hasta ahora no he tenido ninguno y las ganas de fumar se me quitaron apenas vi las dos rayitas en el bendito stick…
    - Bueno, ya veremos que nos inventamos…Ahora quédate aquí que te preparare una sopita de pollo y nos quedaremos hablando de posibles nombres para la próxima mujercita de mi vida.
    - ¿Cómo sabes que será mujer?
    - No lo sé, es solo un presentimiento.
    - Pues que sea lo que sea con tal que sea sano y se parezca a tu abuela.
    - No por favor…Con una Anabel basta y sobra.
    ***********************************************************************
    Sofía lucia radiante mientras caminaba por el pasillo de la iglesia del brazo de su padre.
    Hacia menos de una hora que se había enterado de que su mejor amiga y compañera eterna de risas lagrimas seria madre.
    Lo descubrió mientras buscaba un colorete en su cartera antes de salir hacia la iglesia y vio un pomo de pastillas de ácido fólico con la inconfundible foto de una mujer embarazada y olvidándose de su matrimonio por un instante comenzó a gritar tan fuerte que Gala salió corriendo del baño para calmarla.
    Y al verla agitando el pomo en la mano tuvo que contarle la verdad no sin antes hacerla jurar que no diría nada hasta que ella misma lo dijera después de la fiesta.
    Ahora mientras su padre la entregaba al hombre que juraría ante Dios y los hombres, amarla y respetarla hasta que la muerte los separe, pensó que la felicidad completa si bien no era eterna, podía durar instantes eternos que se convertirían
    en maravillosos recuerdos.
    ********************************************************************
    Ya era de noche y casi todos los invitados se habían retirado. La fiesta había sido íntima pero muy emotiva. Estuvieron los padres de Sofía, la madre de Mauricio que llego esa misma tarde desde Texas y toda la familia de Salvo y Gala.
    Además de algunos amigos, gente del restaurante y hasta su nuevo amigo Santiago Quevedo quien al parecer ya sabía del estado de Gala gracias a Salvador porque sospechosamente le ofreció solo trabajar medio tiempo porque merecía descansar y ocuparse de su nueva casa y próxima boda, cosa que Gala recibió milagrosamente con una sonrisa.
    Una vez que hubo quedado solo la familia y los novios de retiraron a su viaje de luna de miel a Punta Cana (regalo de Anabel y Adrián). Salvador anuncio que tenía una noticia.
    Tintinando su copa y cogiendo la mano de Gala dijo:
    - Quería esperar a que estuviera solo la familia para decirles lo feliz que estoy por el matrimonio de dos de mis mejores amigos y socios….Como ustedes sabrán, dentro de poco Gala y yo caminaremos por el altar en un par de meses y estaremos súper felices de que compartan ese momento con nosotros…Más ahora que para el inicio de esa nueva vida, tendremos un o una integrante más en la familia… ¡Salud!
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    El Diario de Gala
    Los murmullos generales eran de sorpresa y confusión hasta que cinco segundos después todos como avalancha corrían a felicitarlos y a tocarle la barriga a Gala como si fuera el Buda de la fortuna.
    - ¡Voy a tener un primito! – Cate fue más rápida que todos y ya tenía a Gala abrazada de la cintura, la apretaba tanto que tuvo que decirle que si quería tener a su primito (a) tenía que dejarla respirar, cosa que hizo inmediatamente.
    - ¡Voy a ser nonna! ¡Qué alegría, hija! – Romina no podía contener las lágrimas y abrazaba Salvador como si fuera un superhéroe que salvaba al mundo mientras administraba restaurantes.
    - Bueno, al parecer si viviré para conocer a mi bisnieto… - Anabel la abrazo y se alejó rápidamente mientras venían en manada a darles las felicitaciones a los futuros padres.
    Estaban muertos de cansancio cuando atravesaron la puerta del cuarto de Salvador.
    Se estaban quedando porque ya ella había entregado el departamento y tenía casi todas sus cosas en el garaje. Les entregarían la casa en una semana y después ya podrían arreglar el cuarto que sería del nuevo criter, como le gustaba llamarlo a Gala, sobrenombre que hacía reír a Salvo.
    Gala salió después de bañarse y mientras el terminaba de darse una ducha, ella se acostó en la cama y con las luces apagadas hacia un recuento de su vida en los últimos seis meses.
    Y no podía creer que en menos de un año su vida hubiera cambiado de forma tan radical.
    Había descubierto la traición de Diego, se había vengado, había conocido a Salvador. Lo había perdido…lo recupero cuando pensó que no lo volvería a ver, luego el ataque de Russo, la llegada de Jimena, su partida…El descubrir su embarazo, la propuesta de Salvo, su nueva casa, su nuevo carro…Y lo mejor estaba saliendo del baño con el pantalón de pijama y su inagotable dulzura.
    Con una lágrima de emoción pensó que lo único que haría su felicidad completa sería volver a ver a su padre y hacerle saber que estaba bien.
    Salvador se recostó a su lado y abrazándola se quedó dormido.
    Gala por su parte se sumergió en un cálido sueño donde su papa le decía que era feliz al verla bien.
    Y abriendo de golpe los ojos, supo que Giacomo tenía razón….Todo estaría bien.
    FIN
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    El Diario de Gala
    Epilogo
    Para los que conocieron y vivieron junto con Gala sus histerias y desamores, saben que no hay un "felices por siempre"...Hay sin embargo un: "continuar a luchar". Y de eso se trata al fin y al cabo.
    Este libro, la vida y el amor en general.
    Luchar sin descanso por uno mismo, por los sueños y por las sonrisas que surgen a través de las lágrimas. No hay recompensa más dulce que saber que aunque todos digan "No puedes" tú les demostraras una y otra vez que nadie puede apagar tu luz interior. Si verdaderamente deseas algo, sea escribir, cantar, formar tu propio negocio o lo que sea, la única persona que puede ponerse en tu camino eres tú mismo y creo que eso es lo que al final nos cuesta más aceptar.
    Pero quien sabe,...Quizás haya un "Salvador" en la vida de cada un@ de nosotros, esperando que le abramos la puerta y bajemos las defensas para emprender de la mano un nuevo destino...
    O tal vez solo tenemos que aprender a caminar solas con los pies tocando tierra, pero sin dejar de tener el corazón por las nubes.
    Esa es la lección final de Gala.
    Y es la lección que yo aprendí de ella.
    Giuliana F.Bio
    CAPITULOS
    I. El Principio del Fin…………………………………..pág. 6
    II. Los Días del Nunca Jamás…………………………pág. 9
    III. Un Nuevo Amanecer……………………………....pag15
    IV. Letras de Alquiler…………………………………..pág. 17
    V. Y en Mar Revuelto,...
    Ganancia de Pescadores…………………………..…..pág. 25
    VI. La Pena entre Dos, es Menos Atroz...
    Y si es con Tequila,... ¡Pos „mejor!.............................pág. 27
    VII. Después de la Tormenta,...
    No Siempre Viene la Calma………………………....pág. 36
    VIII. Revelaciones al Alba……………………………pág. 43
    IX. Un Adiós al Pasado……………………………….pág. 57
    X. Paseo al Abismo…………………………………….pág. 73
    XI. Silencios del Alma…………………………………pág. 87
    XII Cristales de Ilusión……………………………….pág. 115
    XIII. No hay Rosa sin Espinas……………………….pág. 156
    XIV. Sonrisas de Luna Nueva………………………pág. 199
    XV. La Noche Más Oscura…………………………..pág.229
    XVI. (Casi) Felices Por Siempre……………………pág. 274
    Epilogo…………………………………………………pág.324
    Nota de Autor………………………………………….pág. 326
    Agradecimientos………………………………………pág. 327
    326
    El Diario de Gala
    Nota de autor
    Para los que lo notaron (y los que no), los nombres de nuestros protagonistas los tome de una de las más lindas y locas historias de amor de nuestra era.
    La historia del pintor español, padre del surrealismo: Salvador Dalí y su esposa Gala (Helena Ivanovna Diakonova). En el momento en el que pensaba que su mundo terminaba llegó ella y con su amor, la esperanza.
    Dalí jamás le fue infiel, (vamos a creerle….) decía que era imposible traicionar a su sombra. Según sus propias palabras:
    “Gala se convirtió en un elemento catalítico fundamental en mi vida. Mis memorias, visual y afectiva han trascendido por ella. Gracias a ella, a su amor, a su total aceptación, yo he podido proyectar las imágenes internas y plasmarlas en algo real y concreto. Ella es indispensable para mí, porque gracias a ella he podido, madurar, conquistar y dominar el mundo. Porque es ella mi mundo.
    Gala es la sal de mi vida, la fuerza de mi ser, mi guía, mi doble”.
    Este es el tipo de amor que inspiró a mis protagonistas, la clase de amor que al menos una vez en la vida, todos deberíamos ser dignos de saborear. La clase de amor que les deseo alcanzar.
    No importa lo que los demás digan: no se conformen con atún si saben que merecen salmón.
    (Disculpen la analogía).
    Agradecimientos:
    Jamás pensé escribir este libro/diario/ fantasía. Pero supe que tenía que escribirlo cuando me desperté de madrugada a fumar un cigarro y no podía dormir...Me dije: “tengo que escribir".
    Y salieron los dos primeros capítulos que son los únicos que nunca modifiqué y quedaron tal y como lo empecé hace ya tres años...Si, me llevo tres años completar este libro, tiempo que agradezco profundamente porque me permitió madurar y crecer como persona y como escritora. Pasó más de un año y medio sin que tuviera ganas o cabeza para escribir ni mi nombre y mucho menos continuar "este", que de todo lo que he escrito (en más de veinte años como escritora amateur), es el más "parido" del alma por así decirlo.
    Pero agradezco el "break" ya que lo que viví durante este tiempo me permitió darle a Gala el final que se merecía.
    Y visto que es una sección de agradecimientos lo pondré en un orden totalmente mío, aleatorio y en base a mis emociones:
    Un agradecimiento especial a mi familia, que por suerte solo se parece a la de Gala en la locura y no en lo demás. A mi madre, que siempre entraba a mi cuarto cuando más concentrada me veía y me preguntaba (mirándome como bicho raro): "Hijita, ¿otra vez escribiendo? Jajajajjajaja la pobre seguro pensaba que escribía mensajes suicidas en algún blog para locos.
    Gracias a Carla y a Silvana, mis dos extraordinarias, hermosas, locas e irreemplazables hermanas. Son mi "Sofi" ahora y siempre. !Vi voglio troppo bene zorrelline! A Cri, mi sobrina, la cual sirvió de inspiración al personaje de "Cate", la bellísima y amorosa soga que mantenía a Gala con los pies en la Tierra y le sacaba siempre sonrisas con sus ocurrencias.
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    El Diario de Gala
    Agradezco también al desadaptado que inspiro al escritor "Diego". Si no fuera por tu baldazo de realidad, quizás no hubiera escrito jamás esto. Gracias por eso.
    A mi padre Vincenzo Bio, ser humano increíble que me hizo amar la poesía y la lectura desde que aprendí a andar, que se quedaba horas conmigo haciéndome memorizar, declamar (¡y grabar en cassette!) rimas enteras de Becquer !a los tres años!
    Sé que nadie en el mundo estaría más que feliz de leer hasta una nota dejada en el refrigerador si yo la escribí. Gracias papito, eres mi inspiración y mi guía siempre. Allá nos veremos pelón, te amo.
    Y por último y no menos importante, agradezco a todos los hombres maravillosos que aún quedan en el mundo (¡los hay, estoy segura!), ya que es gracias a ellos (y a un amigo muy querido) que se creó el personaje de "Salvador". Gracias infinitas por hacerme mantener la fe en el género masculino.
    Espero que hayan disfrutado leyéndolo, al menos la mitad de lo que yo me divertí escribiéndolo. Si así fue, me siento satisfecha...Y si no...
    ¿Qué hacen todavía leyendo? ¡Salgan y lean algo más interesante que yo solo con escribir ya soy feliz!
    Giuliana F. Bio
    Lima, 07 de Junio 2014
     
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