sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El diario de un poema
se tiene entre su ardiente
sello de no traicionarse
a el mismo
en el paisaje
que llueve
entre sus páginas.
En el compás
de cada pausa
se describe el acento
que maravilla
al poeta.
Versos que se dirigen
a la lectura
para que esta se acuerde
de que
no estará borrada
porque la pluma
se va calcando
en letras.
El moldeo de cada rima
se deja sentir
entre un eclipse de páginas
que se van haciendo
con el estilo
implantado
para que se
vea
que el sueño
se hace extenso
y que la mirada
va saliendo
en el vivo recuerdo
que anochece
para que los párrafos
duerman con su melodía
con su misma sinfonía
el de sentir
que todo se mueve
para que cabalguen las letras
y sigan recorriendo
el momento
que se busca
en cada idioma
hecho universal
en las lenguas
que hablan poesía
traduciéndolas
en escrito
porque así queda marcado
el poema
para que se alíe
entre cada sensación
que recorren los sentimientos
porque cuando
salen los momentos
y flotan
los cielos
en las mismas
pupilas
del húmedo
papel
es porque hasta el diario
se emociona
de ser pura chispa
en la que queda pulido
por su historia
que se convierte
en la vida
de un poema.