El Disparo III

He ido más allá de ese día, veo a niños jugando,
son quienes se convertirán en pandilleros, la están pasando
bien mientras juegan, no veo que mal se estén portando

¿Entonces qué fue lo que los hizo convertirse
en delincuentes?, ¿cuándo dejaron de divertirse?,
tal vez y a uno de ellos tú lo conociste.

Volviendo a ese día en cuestión, vi como corrió
y a la casa de un amigo rápidamente llegó
y que le ayudara a esconderse le pidió

Su amigo sin ningún problema aceptó,
pero en la noche sin avisar se marchó
tal vez el miedo a que lo denunciara lo invadió

Fue y en un pequeño hotel decidió
ocultarse y “descansar” pero eso no pasó
durante toda esa noche no durmió.

Llegando el segundo día de la puerta y la ventana no se separó,
ni siquiera un segundo de ahí se alejó,
tenía la televisión prendida para ver si el niño se salvó

Pero el noticiero decía que un adulto fue quien murió,
tal vez y su madre no quiso que hablaran sobre su hijo y les pidió
que cambiaran a la víctima, nadie sabe qué pasó.

En la noche el hambre lo ha invadido,
a salir a una pequeña tienda ha decidido,
al regreso en la cama del hotel cayó dormido

Él aún se cuestionaba si su alma sería salvada,
la cabeza del pandillero seguía tan alarmada.
En la mañana decían que la persona responsable fue encontrada

Fue así como él en desesperación entró,
miró el arma, la misma arma, y la tomó,
se preparó para huir y por la ventana miró

Como el hotel por patrullas estaba rodeado,
en ese momento el pánico en él había entrado
se preguntaba 'cómo había sido encontrado'

Se suponía que muy bien se ocultó
y en la noche anterior demasiado se cuidó
de que nadie lo viera, ¡¿quién lo miró?!.

La policía no se atrevió a entrar pues aún tenía el arma
y temían de lo que él haría, la policía le decía que guarde la calma,
que entrarán y que por favor se recueste en la cama

Mientras el pandillero se recargó contra la puerta,
preguntaba por qué no decían nada de la pequeña persona muerta
en las noticias, que por nada en el mundo la puerta estará abierta

Su madre le decía en llantos y gritos: "hijo, deja lo ocurrido atrás,
tú sabes que no tiene por que haber una víctima más,
puedes rectificar lo que hiciste, entrégate y te salvarás"

Al escuchar el llanto de su madre el pandillero se quebró,
en ese momento en entregarse pensó
pero otra solución le llegó y sin pensarlo la gritó:

"¡¿Si me mato en el cielo para mí todavía hay un lugar?,
en serio, en serio te juro que yo no lo quería matar,
no sé cómo la bala a él pudo siquiera llegar

Se los juro que fue un accidente, la bala no era para él
y ahora estoy encerrado en este maldito hotel,
y si salgo de la habitación me van a arrestar, ¿verdad, coronel?

¿Si me suicido podré ser perdonado porque a ese niño lo maté?,
sé que por más perdón que pida no revivirá, pues lo asesiné,
lo juro, fue un accidente, pero mi vida se acaba aquí, lo sé!".

Así fue como todo ocurrió,
así fue como una bala los mató,
así fue como uno murió y el otro se suicidó
 

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