EL DIVÁN
Hoy he empezado a escribir sin mirar atrás. Sin consultar lo que ya había escrito en esta libreta de notas, que uso esporádicamente para convencerme a mí mismo de que todavía puedo -ignoro durante cuanto tiempo- seguir escribiendo a mano razonablemente bien… aunque muy despacio. Por cierto, que no sé lo que le pasa hoy a mi pluma: no se desliza como siempre sobre el papel. Quizá tenga algo de tinta seca dentro. Tendré que limpiarla. Me fastidia porque hoy mismo, por la mañana, le cambié el cartucho de tinta… cosas que pasan.
No, no miré atrás, y además tampoco me acuerdo mucho de lo que ya había escrito, pero ¿qué importa? Lo que tenga que pasar acabará pasando, y aunque no tengo muy claro qué es eso del “destino”, tampoco creo en esas cosas.
A pesar de todo, esto de la escritura sin pantalla ni teclado siempre me ha gustado, y hasta me parece un buen ejercicio para seguir conservando la movilidad de mis manos y la actividad de mi cerebro, así que… miel sobre hojuelas. Es cierto que es un engorro lo de escribir despacio, pero yo creo ser positivo, y esta circunstancia me permite pensar antes de manchar el papel con tinta.
La diferencia con otros días es que hoy me estoy dejando llevar sin pensar nada en absoluto, pero no me parece importante. Casi nada lo es, y -por lo menos- me distraigo… espero no quedarme dormido mientras mi mente fluye libre y sin agobios. En todo caso: ¿a quién le importa?... Bueno, esto último puede que no sea cierto del todo, pero para mal. Aquí, la gente siempre tiene algo que decir… aunque sean insensateces que no vienen a cuento (que suele ser lo habitual.)
¿Os habéis dado cuenta de que empiezo a divagar? ¿de que cambio de línea argumental, sin tener ni línea ni argumento?... Me temo que no, entre otras cosas porque -como ya he dicho- ni hay argumento, ni hay línea. Pero hay una tercera razón: no creo que nadie lea esto jamás. Y claro, así es muy difícil.
De todas formas, esta cosa se está escribiendo sola… y se está escribiendo para mí.
Me pregunto qué diría un psiquiatra, si tuviera acceso a este escrito… Por cierto, observo que alguna línea me ha salido torcida. Buenas noches.
---…---
CHU
Hoy he empezado a escribir sin mirar atrás. Sin consultar lo que ya había escrito en esta libreta de notas, que uso esporádicamente para convencerme a mí mismo de que todavía puedo -ignoro durante cuanto tiempo- seguir escribiendo a mano razonablemente bien… aunque muy despacio. Por cierto, que no sé lo que le pasa hoy a mi pluma: no se desliza como siempre sobre el papel. Quizá tenga algo de tinta seca dentro. Tendré que limpiarla. Me fastidia porque hoy mismo, por la mañana, le cambié el cartucho de tinta… cosas que pasan.
No, no miré atrás, y además tampoco me acuerdo mucho de lo que ya había escrito, pero ¿qué importa? Lo que tenga que pasar acabará pasando, y aunque no tengo muy claro qué es eso del “destino”, tampoco creo en esas cosas.
A pesar de todo, esto de la escritura sin pantalla ni teclado siempre me ha gustado, y hasta me parece un buen ejercicio para seguir conservando la movilidad de mis manos y la actividad de mi cerebro, así que… miel sobre hojuelas. Es cierto que es un engorro lo de escribir despacio, pero yo creo ser positivo, y esta circunstancia me permite pensar antes de manchar el papel con tinta.
La diferencia con otros días es que hoy me estoy dejando llevar sin pensar nada en absoluto, pero no me parece importante. Casi nada lo es, y -por lo menos- me distraigo… espero no quedarme dormido mientras mi mente fluye libre y sin agobios. En todo caso: ¿a quién le importa?... Bueno, esto último puede que no sea cierto del todo, pero para mal. Aquí, la gente siempre tiene algo que decir… aunque sean insensateces que no vienen a cuento (que suele ser lo habitual.)
¿Os habéis dado cuenta de que empiezo a divagar? ¿de que cambio de línea argumental, sin tener ni línea ni argumento?... Me temo que no, entre otras cosas porque -como ya he dicho- ni hay argumento, ni hay línea. Pero hay una tercera razón: no creo que nadie lea esto jamás. Y claro, así es muy difícil.
De todas formas, esta cosa se está escribiendo sola… y se está escribiendo para mí.
Me pregunto qué diría un psiquiatra, si tuviera acceso a este escrito… Por cierto, observo que alguna línea me ha salido torcida. Buenas noches.
---…---
CHU